CONTRATOS CON CONEXIÓN FUNCIONAL O

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CONTRATOS CON CONEXIÓN FUNCIONAL
O CONTRATOS COALIGADOS
Andrés CRUZ MEJÍA*
RESUMEN: El autor expone con claridad
y precisión el aspecto sustancial o funcional del contrato genérico y la conjugación
de los intereses de cada una de sus partes,
en la que las mismas encuentran la satisfacción de sus intereses. A la vez, el autor
abunda en la tipicidad que resulta tanto
legal como social y haciendo notar que
de acuerdo con la doctrina alemana se
llega a concertar en un solo acuerdo de
voluntades, tanto diferentes tipos de contratos o varias prestaciones singulares que
se encuentran reguladas en diversos tipos,
que con ello generan problemas en su tratamiento jurídico.
El expositor advierte los nexos de interdependencia entre los contratos, sea en
negocios coaligados, en vínculos de concurso y continuidad o simplemente en su
concurrencia; culminando su labor con el
análisis de éstos en la jurisprudencia mexicana.
ABSTRACT: The author clearly and precisely addresses the substantial or functional aspect of the generic contract and
the conjugation of the interests of each of
its parties, in which they encounter the satisfaction of their interests. In turn, the author abounds on the resulting typification,
both legal and social, and notes that, according to german doctrine, different types
of contracts or various singular services,
that are regulated by different standards,
are agreed to in a single agreement of
wills, thereby generating problems in their
legal treatment.
The author warns of the interdependent
connections between contracts, whether in
associated businesses, in competitive bidding links and continuity or simply in their
concurrence, and finishes his work with an
analysis of those of mexican jurisprudence.
* Doctor en derecho por la Facultad de Derecho de la UNAM y profesor del posgrado en la misma institución. Investigador en la Universidad Marista.
Revista de Derecho Privado, nueva época, año V,
núm. 15, septiembre-diciembre de 2006, pp. 33-57
ANDRÉS CRUZ MEJÍA
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I. EL
ASPECTO SUSTANCIAL DEL CONTRATO
Al estudiar el aspecto sustancial o funcional del contrato, Messineo señala que la función y el contenido constante de los contratos en general radica en ser el centro de la vida de los negocios “…es el instrumento
práctico que realiza las más variadas finalidades de la vida económica
que impliquen la composición de intereses inicialmente opuestos, o por
lo menos no coincidentes…”.1
Los intereses individuales de cada contratante, explica el autor, se
combinan a través del contrato de manera que cada cual halla su satisfacción produciéndose un incremento de utilidad en el que participan ambos
beneficiando así, de manera indirecta, a la sociedad.
Esta función económicosocial, en algunos casos se desarrolla de manera relevante, constante y benéfica en la vida de una comunidad, dando
lugar a su regulación específica por el derecho (tipicidad), lo que Betti
describe como “…el fenómeno de la recepción de la autonomía privada
en la órbita del derecho…”.2
La recepción por el derecho de esa función que se desarrolla dentro
del ámbito de la autonomía privada, se traduce en la tutela que el orden
jurídico concede a determinados núcleos de intereses que responden a
funciones típicas de cooperación socialmente útiles a los miembros de
una comunidad.
II. CONTRATOS
Y SOCIAL)
NOMINADOS E INOMINADOS (TIPICIDAD LEGAL
La tutela jurídica de esos núcleos de intereses da como resultado la tipicidad, que puede ser legal o social. Existe tipicidad legal cuando un ordenamiento jurídico determinado lo reconoce expresamente y lo regula
con una disciplina adecuada (contratos nominados), en cambio la tipicidad social se refiere a otra serie de núcleos de interés que, aún no gozando de regulación en la ley, tienen importancia para los particulares en la
1
Messineo, Francesco, Doctrina general del contrato, Buenos Aires, Europa-América, 1952, p. 34.
2
Betti, Emilio, Teoría general de las obligaciones, España, Revista de Derecho Privado, 1970, t. II, p. 67.
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vida de relación y cumplen una función económicosocial merecedora de
la tutela jurídica (contratos innominados).
El dato que determina si un negocio que no encuentra una regulación
específica en la ley merece o no la tutela jurídica, es la calificación de la
función que desarrolla. Si esa función contesta a una cooperación entre
miembros de una comunidad que combinan sus intereses para la satisfacción común con un plus de utilidad y ello resulta socialmente relevante,
es inconcuso que tal negocio es merecedor de la tutela jurídica.
El artículo 1858 del Código Civil Federal mexicano establece (en el
mismo sentido los correlativos de las entidades federativas): “Los contratos que no estén especialmente reglamentados en este Código, se regirán
por las reglas generales de los contratos; por las estipulaciones de las
partes, y en lo que fueren omisas, por las disposiciones del contrato con
el que tengan más analogía de los reglamentados en este ordenamiento”.
De ello se obtiene que en este sistema jurídico los contratos innominados (tipicidad social) sí encuentran tutela jurídica quedando sujetos a las
reglas generales de los contratos, así como a las que específicamente hayan pactado las partes, sin qué permitir su calificación dentro de alguno
de los tipos legalmente regulados.
III. DOCTRINA
ALEMANA RESPECTO A LOS CONTRATOS NO REGULADOS
A propósito de la tipicidad social, la doctrina alemana señala que no
obstante que el tráfico comercial se mueve dentro de ciertas especies típicas de contratos, como la compraventa, el arrendamiento, el mutuo, la
sociedad, etcétera, la libertad de contratación permite que los contratantes estructuren sus relaciones de manera distinta de estas especies típicas,
según su criterio y con arreglo a sus necesidades individuales.
Enneccerus3 encuentra que en ciertos casos, los contratantes combinan
en un solo negocio diferentes clases de contratos o varias prestaciones singulares reguladas en diversos tipos, creando dificultades en su tratamiento
jurídico. Distingue en primer lugar las uniones de contratos de los contratos mixtos y en seguida hace una subclasificación dentro de cada especie.
3
Enneccerus, Ludwig et al. Tratado de derecho civil, t. II-2o. V. 1o., Derecho de
las obligaciones, Barcelona, Bosch, 1966, p. 7.
ANDRÉS CRUZ MEJÍA
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IV. UNIONES
DE CONTRATOS
El mismo autor antes citado distingue tres clases de uniones: a) unión
externa; b) unión con dependencia (unilateral o bilateral) y c) unión alternativa.
a) Hay unión externa cuando varios contratos completos se concluyen en un solo acto (pueden constar en un solo documento) pero
no hay dependencia de unos respecto de otros. En este caso cada
contrato sigue sus propias reglas, sin influencia de unos a otros
(compro un automóvil y en el mismo acto autorizo a la agencia
vendedora que disponga, de la misma tarjeta de crédito con que
pago el precio, de otra cantidad como aportación para los damnificados por el huracán, en tanto que la agencia opera también como
centro de acopio. La venta en nada influye, ni se ve influida por la
donación).
b) En la unión con dependencia, los contratos unidos exteriormente
son queridos por los contratantes como un todo (contrato los servicios de un profesor para aprender un idioma extranjero y le compro los libros que él edita, así como el material que es necesario
para el aprendizaje). Los fines de ambos contratos (servicio de enseñanza y compraventa del material didáctico) están en recíproca
dependencia, se habla entonces de unión con dependencia bilateral. En caso de que sea sólo uno de los contratos el que dependa de
otro, estaremos en presencia de una unión de contratos con dependencia unilateral (compra de un caballo y renta de la silla para
montarlo o venta de un motor tomando el vendedor a su cargo el
montaje, a cambio de una bonificación especial).
El querer de las partes en el sentido de que los contratos sean tenidos como un todo, puede obtenerse de la declaración que los mismos
hayan exteriorizado al concluirse el contrato, o bien de las relaciones
econó micas que median entre las diversas prestaciones que se generan
de ambos contratos. En estos casos, dice el autor, no sólo la validez de
uno de los contratos va a depender de la del otro, sino que se presumirá que las partes también quisieron que la revocación de uno produjera la revocación del otro. En lo demás, cada uno de los contratos estará
sujeto a las reglas valederas para el tipo a que se ajusta.
CONTRATOS CON CONEXIÓN FUNCIONAL
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c) En la unión alternativa, las partes convienen en regir sus relaciones por una u otra especie de contratos nominados, dependiendo
de que se cumpla o no una determinada condición (un arrendamiento con opción de compra, si no se ejerce la opción el contrato aplicará las reglas del arrendamiento, y si la opción se ejerce,
aplicará sólo las de la compraventa). En este caso el derecho aplicable será el que corresponda al contrato que después de realizada la condición se considere que es el concluido o formado.
V. CONTRATOS
MIXTOS
Hay contratos mixtos en aquellos supuestos en que, en un contrato
unitario se contiene elementos que están regulados en todo o en parte por
disposiciones que pertenecen a un contrato nominado diverso. No se trata de varios contratos unidos, sino de elementos que corresponden a una
tipología diferente, mezclados en un solo contrato. El autor encuentra
cuatro formas de mezcla, que a continuación se detallan.
1. Contratos típicos con prestaciones subordinadas de otra especie
Se presentan cuando en un contrato nominado se incluyen una o más
prestaciones que corresponden a otro tipo legal, pero esas prestaciones
operan de manera subordinada al contrato incluyente. El autor da como
ejemplo, el arrendamiento de una habitación amueblada con servicio doméstico en donde el servicio doméstico se mezcla de manera subordinada al arrendamiento.
2. Contratos combinados o gemelos
Uno de los contratantes se obliga a varias prestaciones que corresponden a diversos tipos, mientras la otra parte sólo se obliga a una contraprestación unitaria. Ejemplo, el contrato de viaje, en el que el viajero
sólo se obliga al pago de un precio mientras la empresa se obliga a transportación, alojamiento, suministro de alimentos, entrada a espectáculos,
etcétera (es claro que se trata de obligaciones conjuntas pero el problema
de la mezcla radica en determinar el estatuto que haya que aplicar, cuan-
ANDRÉS CRUZ MEJÍA
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do las diversas prestaciones se encuentran sujetas a reglas de distintos
contratos nominados).
3. Contratos de doble tipo o contratos híbridos
El contenido total de un contrato se ajusta exactamente a dos tipos distintos, procedería igual la aplicación de un estatuto que de otro. Ejemplo,
un arrendamiento en donde el arrendatario se obliga a pagar la renta en especie, como sería la prestación de servicios profesionales. Puede calificarse igual como una prestación de servicios en donde los honorarios se cubren en especie (el uso de un bien ajeno) o como un arrendamiento en el
que la renta se paga en especie (la prestación de servicios) de modo que lo
mismo puede considerarse como ejemplo de un tipo como del otro.
4. Contratos mixtos en sentido estricto
Son aquellos en los que se contienen un elemento que a la vez representa un contrato de otro tipo. Se citan como ejemplos: el caso de una
donación que contiene una compraventa (venta de la cosa por abajo de
su valor) o un contrato de servicios que implica una sociedad (te obligas
a llevar los libros de mi explotación agrícola a cambio de una participación en mi destilería de aguardiente).
VI. MÉTODOS
DE SOLUCIÓN
En busca de ayuda para resolver los problemas de aplicación que
plantean estas figuras, la doctrina ha elaborado tres propuestas metodológicas:
a) Conforme al método de la absorción, es necesario determinar cuál
de los contratos unidos o de los diversos tipos contemplados en un
solo negocio es el que contiene las prestaciones de la negociación
principal, y será a dicho tipo contractual al que la relación entera
quedará sometida.
CONTRATOS CON CONEXIÓN FUNCIONAL
39
b) Conforme al método de la combinación, las diversas normas que
son válidas para los diversos tipos contractuales contemplados deberán aplicarse de manera combinada.
c) Los casos en que el contenido del contrato no encuentre regulación
específica en la ley, serán resueltos conforme a las reglas de la
analogía con la figura contractual regulada con la que encuentre
mayor parecido y, en última instancia, por las reglas de las obligaciones en general.
VII. UNA PRECISIÓN
Sin mengua del avance que representa la construcción de la doctrina
alemana, me parece que en verdad no contempla clasificación alguna de
los contratos innominados, como equívocamente se ha considerado por
algunos autores mexicanos (Aguilar Carvajal,4 Rojina Villegas,5 Zamora
y Valencia,6 etcétera). Lo que dicha teoría enseña, en mi opinión, es que
la tipificación legal de los centros de interés que se contemplan en los
contratos regulados, al combinarse por los contratantes ajustándolos a
sus intereses en ejercicio de la autonomía de la voluntad, pueden presentar anomalías o alteraciones a los tipos puros, dificultando la aplicación
precisa y exclusiva de uno solo de los modelos regulados, pero no se está
refiriendo a centros de interés diversos de los contemplados en los tipos
previstos en la legislación (que sería el caso de los innominados).
El contenido de los contratos innominados es absolutamente nuevo y
del todo extraño a los tipos regulados en la ley. Son nuevos centros de
interés que van surgiendo de las necesidades sociales, como serían en la
actualidad: el llamado arrendamiento de útero para la gestación de una
célula fecundada in vitro; el contrato de guardería y custodia de menores
o incapacitados; el de congelación de esperma en un laboratorio, o el de
4
Aguilar Carvajal, Leopoldo, Contratos civiles, 3a., México, Porrúa, 1982, pp.
51-60.
5
Rojina Villegas, Rafael, Derecho civil mexicano, t. VI, vol. I: Contratos, 4a. ed.,
México, Porrúa, 1981, pp. 63-69.
6
Zamora y Valencia, Miguel Ángel, Contratos civiles, 3a. ed., México, Porrúa,
1989, pp. 58-62.
ANDRÉS CRUZ MEJÍA
40
constitución de sociedades de convivencia (cuya regulación sólo ha sido
adoptada en el Distrito Federal).
VIII. NEXOS DE INTERDEPENDENCIA ENTRE LOS CONTRATOS
Al formular la clasificación de los contratos según su estructura, Emilio Betti7 distingue a los negocios unitarios, de los negocios interdependientes.
1. Negocios unitarios
Habrá negocio unitario cuando, estructurado de manera simple o a través de una pluralidad de actos (ya provengan de un autor común o de declaraciones de sujetos diferentes) cada uno de los actos integrantes no
puede ser considerado en lo individual para conseguir el fin que sólo se
obtiene con el conjunto (aun cuando cada parte pudiera producir algunos
efectos de manera independiente). Las numerosas cláusulas de un contrato no hacen concebir a éste como una multiplicidad de negocios, aun
cuando cada cláusula pueda ser concebida y existir en forma independiente, así como la circunstancia de que una sentencia conste de dos partes distintas (la motivada y la dispositiva) no impide que la sentencia sea
considerada como un acto unitario, por más que la parte motivada sea de
carácter declarativo y la dispositiva sea preceptiva.
La unidad del negocio deriva de la finalidad que se persigue con el
mismo y de la circunstancia de que esta finalidad sólo se pueda obtener
con el actuar conjunto de las partes integrantes. Aun cuando la policitación y la aceptación (elementos componentes del consentimiento) puedan producir, cada uno, efectos jurídicos en forma autónoma, en verdad
no son negocios unitarios, en tanto que la finalidad (que se produzcan los
efectos del contrato) sólo se obtiene con su conjunción en el consentimiento. De manera que los efectos que cada especie produce en forma
independiente, vienen a ser efectos secundarios o colaterales, en relación
a los efectos principales que serían los que se produjeran por el contrato
mismo.
7
Betti, Emilio, Teoría general del negocio jurídico, España, Revista de Derecho
Privado, 1959, pp. 217-222.
CONTRATOS CON CONEXIÓN FUNCIONAL
41
Por la misma razón, será negocio unitario el acuerdo de una asamblea
de socios, aun cuando el voto de cada accionista pueda producir efectos
en lo individual, pues estos efectos serán secundarios, en relación con los
que produzca el acuerdo de la asamblea.
2. Negocios coaligados o interdependientes
Betti8 encuentra que además de los casos de negocio único con pluralidad de declaraciones, existen otros supuestos de actos complejos que sí
representan una multiplicidad de negocios unidos por nexos que no excluyen el valor autónomo de cada uno.
La característica de estos negocios es que con cada uno de los elementos que integran al acto complejo sí se logran las finalidades del acto de
manera individual, es decir, no sólo se producen efectos secundarios o
colaterales, sino que se producen efectos principales de cada acto, con
independencia total del acto conexo, sin embargo, han de considerarse en
forma conjunta por los nexos de interdependencia que se generan entre
ellos. Es así como este autor concibe a los contratos coaligados.
No son negocios unitarios en donde sólo con la concurrencia de las
varias declaraciones de uno o varios sujetos se logre la finalidad deseada,
los contratos coaligados suponen dos actos autónomos que producen
efectos independientes y principales cada uno de ellos, pero que se encuentra unidos por un nexo funcional que permite obtener otros efectos
(también deseados), de su funcionalidad conjunta.
IX. VÍNCULOS
DE CONCURSO Y DE CONTINUIDAD
Al examinar los nexos eficientes entre los negocios coaligados, Betti,9
citando a Gasparri (Studi sugli atti giur complessi), encuentra que estos
pueden ser de concurso o de continuidad.
Mientras los nexos de concurso constituyen una relación de síntesis y
contemporaneidad ideal entre dos o más negocios que cooperan al mismo resultado económicosocial, los de continuidad o secuencia conectan
a dos o más negocios en orden de sucesión temporal el uno respecto al
otro.
8
9
Ibidem, p. 218.
Ibidem, p. 219.
ANDRÉS CRUZ MEJÍA
42
Betti10 aclara que cada uno de los negocios concurrentes o en vínculos
de continuidad, produce efectos jurídicos conformes a su destino, pero
efectos tales que constituyen una unidad funcional y que, en su síntesis,
originan consecuencias jurídicas que no coinciden con las de cada uno
de ellos individualmente considerados.
1. Concurrencia
Los nexos concurrentes, dice, se presentan regularmente en negocios
homogéneos y cita como ejemplos las adhesiones de los suscriptores de
una sociedad por acciones en fundación en donde cada una crea la obligación del suscriptor pero todas concurren, en su síntesis, a determinar
una constitución sucesiva de la sociedad, o las resoluciones de fusión tomadas por las asambleas de dos sociedades por acciones que, primeramente son eficaces cada una por sí en la esfera interna de la sociedad respectiva, y luego concurren y convergen en ulterior negocio de resumen
que es la fusión.
También puede haber nexos de concurso en negocios heterogéneos,
citándose como ejemplos: el negocio fiduciario obtenido de dos negocios, uno de disposición (la cesión de un derecho dotado de eficacia respecto a terceros) y otro de obligación (que despliega sus efectos exclusivamente en las relaciones internas entre las partes) pero que crean entre
ambos, el deber del nuevo titular del derecho cedido, de ejercitarlo solamente dentro de la órbita de una finalidad (causa) determinada en el pacto de fiducia.
Puede ocurrir finalmente que, sin ligamen objetivo, por solo disposición de parte, dos negocios autónomos, con fisonomía propia, estén coligados por un nexo de subordinación a una causa compleja que comprenda las prestaciones y contraprestaciones derivadas de uno y otro.
2. Continuidad
Cada negocio conserva su propia fisonomía y eficacia, pero su conexión deriva de que ambos se proyectan sucesivamente hacia el mismo
10
Idem.
CONTRATOS CON CONEXIÓN FUNCIONAL
43
fin; operan como las fases de un procedimiento, cada uno presupone necesariamente el precedente y prepara y anuncia el subsiguiente. Aparte la
frecuencia de estos negocios en el ámbito del derecho público (procedimientos jurisdiccional y administrativo) el autor cita como ejemplo de
estos supuestos en el ámbito del derecho privado al nexo que existe entre
autorización y negocio autorizado, entre delegación y asunción ejecutiva
de ella o entre poder y negocio celebrado en representación.
X. LOS
CONTRATOS COALIGADOS Y LA JURISPRUDENCIA MEXICANA
No es exacto, como se afirma en la nota en internet de Octavio R.
Acedo Quezada,11 que la tesis jurisprudencial del 17 de mayo de 1929
mencione incidentalmente a los contratos conexos. En verdad, esta tesis
se refiere a un problema de aplicación retroactiva de la ley, a los efectos
de un contrato que nacieron durante la vigencia de una ley anterior, distinguiendo entre los efectos directos de la obligación que son los derivados de la naturaleza del acto, de la ley o de la costumbre, de los efectos
que posterior y eventualmente puedan producirse durante la ejecución
del contrato. Estos últimos, dice, en verdad tienen su origen por hechos
posteriores y por ello no pueden considerarse conexos a la obligación, razón por la que, afirma, tendrán que regirse por la ley vigente al momento
en que se produzcan.
Puede verse que nada tiene que ver esta interpretación con la conexión
o interdependencia de los contratos. Para mayor claridad, transcribo la
tesis:
Localización: quinta época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
XXVI
Página: 544
Tesis aislada
Materia(s): civil
LEYES DE MORATORIA LOCALES. La Corte, en diversas ejecutorias, ha
sostenido que las leyes de moratoria locales, no pueden aplicarse retroactiva11
http://www.juridicas.unam.mx/publica/rev/derpriv/cont/3/dtr/dtr1.htm.
44
ANDRÉS CRUZ MEJÍA
mente, y que los derechos que emanan de un contrato, deben regirse por la
ley vigente cuando el contrato se celebró; criterio que está robustecido por
la teoría de los autores que dice: “Todos los derechos que tienen su origen
en los contratos, ya sean eficaces y efectivos desde luego, ya eventuales o
meras expectativas, deben ser regidos por la legislación anterior, y deben estar a cubierto de cualquiera innovación introducida por la ley posterior; debiendo distinguirse entre los efectos directos de la obligación, que se derivan
de la naturaleza del contrato o de una disposición legal, o de la costumbre, en
el tiempo en que las partes se obligaron, y los efectos eventuales o indirectos,
que son consecuencia de hechos posteriores o de circunstancias que tienen lugar durante la ejecución; los primeros deben resolverse con arreglo a la ley
anterior; los segundos dependen en realidad del hecho posterior, puesto que
no pueden ser considerados como conexos, por naturaleza, con la obligación
misma, sino que se realizan durante la ejecución de ella, como sucede, por
ejemplo, con la negligencia, la mora, etcétera, y caen bajo el imperio de la ley
que estuviere vigente en el tiempo en que dicho acto llegare a realizarse, y
sujetar a los primeros a la ley posterior, importa una violación al artículo 14
constitucional, que dice que a ninguna ley se dará efecto retroactivo, en perjuicio de persona alguna”.
Amparo civil en revisión 1372/28. Robles Carlos. 17 de mayo de 1929.
Unanimidad de cinco votos. La publicación no menciona el nombre del ponente.
La inclusión en el sistema jurídico mexicano de la noción de contratos
coaligados, se da a través de las cinco tesis de jurisprudencia (dos de la
sexta y tres de séptima época) que transcribo en seguida, para posteriormente comentarlas en su conjunto y finalmente con la reforma de 1996
al artículo 1126 del Código de Comercio, que merece comentario aparte.
Localización: sexta época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Cuarta parte, II
Página: 75
Tesis aislada
Materia(s): civil
CONTRATOS COALIGADOS, RESCISIÓN DE LOS. La doctrina jurídica contemporánea ha definido con precisión la figura llamada contratos coaligados.
Los contratos coaligados como actos jurídicos interdependientes tienen una
CONTRATOS CON CONEXIÓN FUNCIONAL
45
conexión económica objetiva entre sí y una unidad que deriva de la voluntad
de las partes. De los elementos objetivo y subjetivo que les atribuye la doctrina, es el segundo el que en nuestro derecho mercantil tiene más trascendencia, pues de acuerdo con el artículo 78 del Código de Comercio: “en las convenciones mercantiles cada uno se obliga en la manera y términos que
aparezca que quiso obligarse”. Ahora bien, de los tres tipos de vinculación
que reconoce la doctrina, la que es verdaderamente importante es la vinculación por dependencia unilateral o bilateral, cuando dos o más negocios, cada
uno constituyendo una figura, son deseados como un todo. En la vinculación
unilateral, un negocio predomina y los demás le están subordinados, en la bilateral los dos o más negocios son totalmente independientes, en el sentido de
que la voluntad existe sobre todos ellos en un plano de igualdad. Una consecuencia que se desprende de la existencia de contratos vinculados, es que el
cumplimiento de un contrato se refleja en los demás y el incumplimiento de
uno también tiene que tener relevancia respecto a los demás contratos. La
nulidad de uno de los actos jurídicos produce también la de los demás contratos vinculados. Así ocurre en el caso en que los contratos guardan una situación bilateral o de mutua dependencia o bien cuando la violación se
efectúa en un contrato principal al que los demás contratos están subordinados por una relación lógica de dependencia que deriva de la voluntad de las
partes.
Amparo directo 4341/56. Hidroeléctrica del Amacuzac, S. A. 7 de agosto
de 1957. Mayoría de 4 votos. Ponente: Mariano Azuela. Disidente: Mariano
Ramírez Vázquez. Tesis relacionada con jurisprudencia 108/85.
Localización: sexta época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Cuarta parte
Vol. VII
Página: 75
Tesis aislada
Materia(s): civil
CONTRATOS VINCULADOS. ARRENDAMIENTO Y PROMESA DE VENTA.
Para que existan contratos vinculados no es suficiente que las mismas partes
celebren dos o más contratos en la misma fecha y en un mismo documento, y
teniendo algunas otras coincidencias meramente externas, sino que es necesario que la voluntad de las partes sea manifestada claramente en el sentido
de relacionar a los contratos entre sí, ya sea en forma coordinada o subordinada. Además es necesario que de manera objetiva, lógica y jurídica, los
46
ANDRÉS CRUZ MEJÍA
contratos no puedan tener una vida propia en virtud de sus nexos. Por tanto,
si faltan estos requisitos, no puede establecerse que un contrato de arrendamiento y de promesa de venta, celebrado por las mismas partes, sean vinculados si no forman una unidad indivisible si están vinculados en tal forma que
uno no pueda existir con independencia del otro. Por otra parte, tampoco
existe una vinculación objetiva, si las partes pueden cumplir el contrato de
arrendamiento sin el de promesa de venta, o bien rescindir el de arrendamiento, subsistiendo el otro, y nada se opondría a que una de las partes dejara de
ser arrendatario y, sin embargo, ejercitara su derecho de promisorio en la promesa de venta.
A. D. 905/57. Juan del Bosque Farias. Unanimidad de 4 votos.
Localización: séptima época
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
103-108 sexta parte
Página: 35
Tesis aislada
Materia(s): civil
ARRENDAMIENTO, CONTRATOS COALIGADOS, VINCULADOS O INTERDEPENDIENTES EN MATERIA DE ARRENDAMIENTO. Sólo se puede estar frente
a contratos coaligados, vinculados o interdependientes, cuando se trate de
convenciones mercantiles, por virtud de negocios coaligados como actos jurídicos interdependientes que tienen una conexión económica objetiva entre
sí y una unidad que deriva de la voluntad de las partes, mas no cuando se
trata de contratos civiles de arrendamiento, caso en el cual sólo existen contratos coaligados, vinculados o interdependientes, cuando la voluntad de las
partes sea manifestada claramente, en el sentido de relacionar entre sí dos
contratos de esa naturaleza jurídica, ya sea en forma coordinada o subordinada, voluntad que debe ser fehacientemente demostrada en el juicio, por quien
pretenda valerse de ella, siendo obvio que dos contratos de arrendamiento
que se refieren a partes distintas de un inmueble, separadas del terreno, como
son la planta alta y el patio, celebrados en fechas diversas y con rentas también diferentes, no pueden ser considerados como contratos coaligados, vinculados o interdependientes entre sí, aun cuando pudiera haber alguna coincidencia en sus aspectos externos o circunstanciados; pero ninguno en el
contenido esencial.
Segundo Tribunal Colegiado en materia Civil del Primer Circuito.
Amparo directo 504/77. Francisco Ricardo Huereca Prieto. 22 de julio de
1977. Unanimidad de votos. Ponente: Martín Antonio Ríos.
CONTRATOS CON CONEXIÓN FUNCIONAL
47
Localización: séptima época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
139-144 cuarta parte
Página: 79
Tesis aislada
Materia(s): civil
MANDATO. EL MANDANTE PUEDE LIMITARLO CUANDO Y COMO LE
PAREZCA. De conformidad con lo dispuesto por el artículo 2476 del Código
Civil para el estado de Tamaulipas “El mandante puede revocar el mandato
cuando y como le parezca, menos en aquellos casos en que su otorgamiento
se hubiere estipulado como una condición en un contrato bilateral o como un
medio para cumplir una obligación contraída”, es decir, cuando existan contratos coaligados en las condiciones apuntadas, casos en los cuales tampoco
el mandatario puede renunciar el poder, lo que encuentra su explicación en la
naturaleza jurídica misma de este contrato, que se otorga con base en la confianza que el mandatario inspira al otorgante de que ejecutará correcta y fielmente los actos jurídicos que se le encomiendan, de tal modo que si desaparece esa confianza en el ánimo del mandante, resulta imposible la subsistencia
del contrato. Y si se puede revocar el mandato en estas condiciones, es lógico
concluir por mayoría de razón que también puede restringirlo cuando y como
le plazca.
Amparo directo 6500/78. María Estéfana Jiménez García. 23 de julio de
1980. Cinco votos. Ponente: Gloria León Orantes. Secretario: Leonel Castillo
González.
Localización: séptima época
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
151-156 cuarta parte
Página: 295
Tesis aislada
Materia(s): civil
COMPRAVENTA DE SUMINISTRO, VARIACIÓN DEL PRECIO EN LA. Como la
función del contrato de suministro consiste en satisfacer las periódicas y continuas necesidades del suministrado, sin que éste tenga que estipular tantos
contratos como periodos de necesidad se le presenten, dándole seguridad en
la percepción de las cosas, las cuales las obtendrá en forma constante, y aun
cuando los contratantes están vinculados en una unidad formal, el objeto to-
ANDRÉS CRUZ MEJÍA
48
tal de la prestación se fracciona en partes, independientes y autónomas, y
formando cada una materialmente una operación distinta, es de justicia considerar que el vendedor puede variar el precio inicial a partir de cualquiera de
ellas antes de la entrega de la mercancía, dando aviso previo al comprador,
como lo podría hacer en una compraventa de prestación única antes de su
perfeccionamiento, quedando el comprador en condiciones de aceptar la modificación o dejar de adquirir los objetos, conforme a su propia estimación o
particular conveniencia, pero si los acepta y recibe, está expresando su conformidad con el nuevo precio.
Amparo directo 1647/79. Distribuidora de Hielo, S.C. 17 de julio de 1980.
Mayoría de tres votos. Disidentes: Gloria León Orantes y José Alfonso Abitia
Arzapalo. La publicación no menciona el nombre del ponente.
XI. OTRA
PRECISIÓN
Puede verse que, aun cuando a través de la jurisprudencia ha llegado a
nuestro sistema jurídico la figura de los contratos coaligados, no hay claridad suficiente en el intérprete para precisar los contornos de la figura
En la primera tesis de la sexta época se caracteriza a los contratos coaligados como actos jurídicos interdependientes, cuya dependencia deriva
de un dato objetivo (conexión económica) o de la voluntad de las partes
(conexión subjetiva) de manera que deben ser considerados como un
todo y por ello, el cumplimiento o incumplimiento de uno de ellos se
verá reflejado en el otro, así como la nulidad de uno de ellos va a afectar
también a la validez del otro. Sin embargo, el avance que se obtiene al
identificar el nexo funcional que conecta a los diversos negocios, se nulifica con la cita que se contiene en la misma tesis en cuanto a que “…de
los tres tipos de vinculación que reconoce la doctrina, la que es verdaderamente importante es la vinculación por dependencia unilateral o bilateral, cuando dos o más negocios, cada uno constituyendo una figura, son
deseados como un todo…” pues en dicha cita se advierte que el intérprete se refiere a las uniones de contratos de la doctrina alemana, doctrina
que es la que señala los tres tipos de unión (unión externa, unión con dependencia y unión alternativa) y que difiere del concepto de contratos
coaligados que formula Betti por lo siguiente:
Las uniones de contrato con dependencia unilateral o bilateral de la
doctrina alemana reciben el tratamiento de un negocio unitario, deri-
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vando de ello: que el cumplimiento o la validez de uno de ellos afecte
al otro; que en la dependencia bilateral un contrato no pueda existir sin
el otro, y que en la dependencia unilateral el contrato dependiente no
tenga razón de existir por sí mismo. En cambio, en la elaboración de
Betti, cada uno de los contratos coaligados tiene independencia funcional y puede lograr sus propios fines al margen del contrato con el que
se conecta, pero ambos se encuentran unidos por un nexo funcional que
permite la producción de efectos comunes distintos a los que genera
cada contrato en lo individual.
La segunda tesis de la sexta época es más limitada, pues insiste en las
consideraciones de la doctrina alemana en torno a las uniones de contratos, desechando la unión externa o formal y exigiendo, para calificar a
los contratos como vinculados, que la voluntad de las partes se haya manifestado en el sentido de relacionar a los contratos entre sí, en forma
coordinada o subordinada (unión interna y dependencia unilateral o bilateral), reiterando que los contratos así vinculados, no pueden tener una
vida propia.
En las tres tesis que se pronunciaron durante la séptima época, no se
advierte avance alguno en cuanto a precisar la figura de los contratos
coaligados.
La primera de ellas se reduce a excluir de vinculación o interdependencia a los contratos civiles estableciendo que la figura sólo puede presentarse en convenciones mercantiles, consideración incorrecta porque el
nexo funcional puede operar perfectamente en contratos civiles, al no estar excluido de éstos el carácter económico.
La segunda tesis de la séptima época sólo es importante en cuanto a
que precisa el nexo funcional de continuidad entre el mandato (negocio
autorizante) y el acto celebrado en ejercicio y cumplimiento del mismo
(negocio autorizado), aun cuando la referencia es de manera colateral al
fin de la ejecutoria, que es el señalar la irrevocabilidad del mandato
cuando se estipula como condición en un contrato bilateral o como medio para cumplir con una obligación contraída y que la irrevocabilidad
implica irrenunciabilidad en la recíproca.
Finalmente en la tercera tesis de la séptima época, que me parece desastrosa, el intérprete fracciona un negocio unitario como es el contrato
de suministro, en muchas compraventas, otorgando independencia y
autonomía a cada una de ella, sin considerar que la característica del
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suministro radica en que el suministrante se obliga a proveer al suminstratario bienes o servicios en forma periódica o continuada, por un precio determinado o determinable, siendo precisamente el dato de la continuidad o periodicidad, lo que le hace distinto de la compraventa (será
suficiente un solo acuerdo de voluntades entre las partes al concluir el
contrato de suministro, sin requerir que ese consentimiento se esté reiterando en cada suministro, como ocurriría si se considerasen como ventas
unitarias sucesivas).
Este breve análisis nos revela la urgente necesidad de precisar la figura de los contratos coaligados que llega a nuestro sistema jurídico mediante la cita que de ella se hace en la jurisprudencia, y finalmente, en la
legislación a través de la reforma a los artículos 1121 del Código de Comercio y 149 del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, que se transcriben en el siguiente apartado.
XII. PRÓRROGA DE COMPETENCIA POR RAZÓN DE LA MATERIA,
EN EL CASO DE CONTRATOS COALIGADOS
Por decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación del 24 de
mayo de 1996, se reforman y adicionan diversos ordenamientos sustantivos y procesales, dentro de los que se encuentra el artículo 1121 del Código de Comercio que, a partir de esa reforma, es del siguiente tenor:
La competencia por razón de la materia, es prorrogable con el fin de no dividir la continencia de la causa en aquellos casos en que existan contratos coaligados o las prestaciones tengan íntima conexión entre sí, o por los nexos entre las personas que litiguen, sea por razón de parentesco, negocios, sociedad
o similares, o deriven de la misma causa de pedir. En consecuencia, ningún
tribunal podrá abstenerse de conocer de asuntos alegando falta de competencia cuando se presenten alguno de los casos señalados, que podría dar lugar a
multiplicidad de litigios con posibles resoluciones contradictorias.
También será prorrogable el caso en que, conociendo el tribunal de apelación contra auto o interlocutoria, las partes estén de acuerdo en que conozca de la cuestión principal. El juicio se seguirá tramitando conforme a
las reglas de su clase, prosiguiéndose éste ante el superior.
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En el mismo decreto se publica también la reforma al artículo 149 del
Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, al siguiente
tenor:
La competencia por razón del territorio y materia son las únicas que se pueden prorrogar, salvo que correspondan al fuero federal.
La competencia por razón de la materia, únicamente es prorrogable en las
materias civil y familiar en aquellos casos en que las prestaciones tengan íntima conexión entre sí, por los nexos entre las personas que litiguen, sea por
razón del parentesco, negocios, sociedad o similares, o deriven de la misma
causa de pedir, sin que para que opere la prórroga de competencia en las materia señaladas, sea necesario convenio entre las partes, ni dará lugar a excepción sobre el particular. En consecuencia, ningún tribunal podrá abstenerse
de conocer de asuntos argumentando falta de competencia por materia cuando se presente alguno de los casos señalados, que daría lugar a la división de
la continencia de la causa o a multiplicidad de litigios con posibles resoluciones contradictorias.
También será prorrogable el caso en que, conociendo el tribunal superior de
apelación contra auto o interlocutoria, las partes estén de acuerdo en que conozca de la cuestión principal. El juicio se seguirá tramitando conforme a las
reglas de su clase, prosiguiéndose éste ante el superior éste ante el superior.
Antes de la reforma, sólo se autorizaba la prórroga de jurisdicción por
razón del territorio y estaba vedada la prórroga por razón de la materia;
sin embargo, la frecuente celebración de contratos conexos o coaligados
en el tráfico comercial que dio lugar a las tesis jurisprudenciales antes
comentadas, alertó al legislador quien a mi parecer, de manera atinada,
reformó los preceptos en comento para determinar que aún la competencia por razón de la materia puede prorrogarse si la contienda a resolver
se refiere a contratos coaligados. Ello por supuesto, a fin de que no se divida la continencia de la causa.
Esto significa que si una contienda versa sobre contratos que se encuentren unidos en conexión funcional, tendrá que ser resuelta por el
mismo juez independientemente de la materia a que corresponda cada
uno de esos contratos en particular.
Por ejemplo, una pareja unida en matrimonio civil bajo el régimen de
sociedad conyugal celebra un convenio para cambiar al régimen de separación de bienes, y por otra parte, los mismos cónyuges, constituyen una
sociedad mercantil a la que aportan bienes productivos de sus peculios
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ANDRÉS CRUZ MEJÍA
personales que resultan de la separación de bienes y en la que ambos tienen la calidad de socios y de administradores, conviniendo en destinar
parte de las ganancias que se obtengan del negocio mercantil, a satisfacer
las necesidades alimentarias de sus hijos y demás gastos de la casa. De la
conexión de estos negocios resulta que a mayores ganancias en el negocio mercantil corresponderá una mejoría en las condiciones de vida de
los hijos y del hogar, y a menores ingresos o incluso a pérdidas, corresponderá la merma en los gastos destinados a la satisfacción de las necesidades familiares. En caso de que se presentara una controversia relativa a
la administración de la sociedad mercantil, el juez civil no podría negarse a conocer del convenio sobre separación de bienes y satisfacción de
los gastos familiares aduciendo que ésta sería materia familiar. A la inversa, el juez de lo familiar no podrá abstenerse de conocer los planteamientos que se hicieren respecto de la operatividad de la negociación
mercantil, aduciendo que ello no es materia familiar, pues es incuestionable que ambos negocios, tanto el convenio de régimen patrimonial
como el de sociedad mercantil se encuentran funcionalmente vinculados
y no podrá decidirse si es o no justificado el aumento o la disminución
de las cantidades destinadas a la satisfacción de las necesidades familiares, sin conocer los contenidos de los negocios jurídicos coaligados que
celebraron los cónyuges.
Otro ejemplo sería el de los agricultores que convienen con un empresario en venderle los productos que obtienen de la explotación de la tierra, y al mismo tiempo, pero en acto jurídico diverso, el empresario contrata a los mismos agricultores para que trabajen en la fábrica que tiene
instalada en el mismo poblado y en la que emplea como materia prima
los productos que le suministran los agricultores. En el juicio mercantil
de cumplimiento del suministro, los agricultores argumentan como justificación de la suspensión de entrega de los productos, el hecho de que el
empresario haya contratado trabajadores de otra vecindad y despedido
injustamente a los que resultan ser sus proveedores en el contrato de suministro. El juez civil deberá conocer tanto las condiciones del contrato
de suministro, como las de los contratos laborares porque, evidentemente, se encuentran vinculados funcionalmente y no podrá negarse a conocer de este último aduciendo que se trata de materia laboral.
Como puede verse, el legislador comprendió perfectamente que la interconexión entre negocios no sólo es dable entre contratos mercantiles,
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como erróneamente sostiene una de las tesis de jurisprudencia comentadas, sino que puede darse entre negocios de materias diferentes, como
pueden ser las materias civil, mercantil, familiar-patrimonial, de arrendamiento, laboral, etcétera, y por ello autoriza la prórroga de jurisdicción
por razón de la materia cuando se esta en presencia de contratos coaligados unidos por el funcional que les caracteriza.
Ahora bien, la calificación de contratos coaligados o unidos por nexos
funcionales es una tarea que para hacer una correcta interpretación, debe
realizar el aplicador del derecho
XIII. INTERPRETACIÓN DE LOS CONTRATOS
El pensar es un acto complejo en el que intervienen diversos factores.
En todo pensamiento dice Ortiz Urquidi,12 hay un sujeto pensante (ánthropos), un acto o momento en que se piensa (psique), el pensamiento
mismo (logos), la materia a que alude el pensamiento (hyle) y la forma
en que se expresa el pensamiento (gramma).
Interpretar, del latín interpretario -onis, significa: explicación, aclaración, traducción, e importa la indagación sobre el significado de una expresión a través de la cual se manifiesta un pensamiento. La interpretación puede ser histórica, literaria, musical o de cualquier otra forma de
expresión del pensamiento, pero aquí sólo nos referiremos a la interpretación jurídica (incluye la interpretación de la ley) y específicamente a la
del negocio jurídico.
Para Galindo Garfias,13 la interpretación jurídica consiste en precisar
el recto sentido y alcance del pensamiento contenido en una norma de
derecho general o particular. Tratándose de contratos, la interpretación
consistirá entonces, en precisar el contenido de las estipulaciones de las
partes expresado en las cláusulas. La doctrina ha planteado dos tesis antagónicas en cuanto a la materia de la interpretación: si deben ser las declaraciones de las partes al margen de su querer interno o si debe ser la
voluntad real o interna, con independencia o aún sobre lo declarado
(gramma o logos); al respecto, nuestra legislación ha tomado postura re12
Ortiz Urquidi, Raúl, Derecho civil, 2a. ed., México, Porrúa, 1982, p. 113.
Galindo Garfias, Ignacio, “La interpretación del contrato”, Revista de Derecho
Privado, México, año 4, núm. 11, mayo-agosto de 1993, p. 193.
13
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solviendo que la voluntad interna debe prevalecer sobre lo declarado (y
por ello constituye la búsqueda del intérprete), en aquellos casos en que
las palabras parecieren contrarias a la intención evidente de los contratantes. Fuera de estos casos, cuando los términos de la declaración son
claros y no dejan duda sobre dicha intención, ha de estarse al sentido literal de las cláusulas (artículo 1851 del Código Civil Federal).
1. Principios
Galindo Garfias14 nos enseña que los principios que rigen a la interpretación contractual parten de la concepción del contrato como instrumento de composición de los intereses opuestos de los contratantes y en
tal sentido, la labor del interprete ha de procurar que esa composición de
intereses individuales de cada contratante se logre a través de la coordinación de sus voluntades en el contrato. De ahí que el primer principio a
observarse en la interpretación sea la búsqueda de esa voluntad concorde. Un segundo principio nos dice, será el de buscar la conservación del
contrato (no su frustración) procurando el sentido que permita la producción de efectos y no el que lo impida, y un tercer principio, que es un
principio que permea en todo orden jurídico, es el de la buena fe. Yo
agregaría como un principio más que ha de considerarse en la interpretación contractual el de lealtad de las partes, lealtad que ha de prevalecer
no sólo en la celebración del contrato, sino fundamentalmente en su ejecución.
2. Reglas
Los artículos 1851 a 1859 del Código Civil Federal, establecen una
serie de reglas de carácter lógico que, conforme a los principios señalados, facilitan la labor del intérprete en materia contractual. Ordenan la
interpretación de las cláusulas unas por las otras para atribuir a las dudosas el sentido que resulte del estudio conjunto; ordenan preferir el sentido de las expresiones que permitan la producción de efectos sobre el que
lo impida; a no comprender casos distintos ni cosas diferentes de aquéllos sobre lo que las partes se propusieron contratar; a dar a las palabras
14
Ibidem, p. 203.
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el sentido que resulte acorde con el objeto y naturaleza del contrato; a recurrir a los usos y costumbres para resolver ambigüedades; y finalmente,
si las dudas prevalecen a pesar de estas reglas, a procurar con la interpretación la mayor reciprocidad en contratos onerosos y la menor transmisión
de derechos en los contratos gratuitos. Es importante advertir que estas reglas no son sólo principios de lógica y de experiencia, sino que son normas jurídicas vinculatorias y por ende obligatorias para las partes y para el
intérprete.
XIV. INTERPRETACIÓN DE LOS CONTRATOS COALIGADOS
La primera tarea del intérprete, tratándose de contratos coaligados, será
proceder a la interpretación individual de los contratos unitarios, conforme
a las reglas y principios que antes se han señalado, a efecto de precisar el
sentido y alcance de cada contrato en lo particular conforme a sus propios
fines e intereses, considerados como contratos unitarios; en seguida habrá
de proceder a realizar la interpretación conjunta, procurando identificar los
puntos de conexión entre uno y otro negocio a partir del descubrimiento
de las, que yo denomino, cláusulas puente o cláusulas de conexión, precisando los efectos que se producen por esa conexión y concluyendo si de
tales efectos resultan otras consecuencias distintas a las que se obtienen
con cada uno de los contratos en particular. A este fin, en la interpretación conjunta deberá auxiliarse de las reglas y principios que se han señalado, pero sin que con ello se llegue a dar tratamiento de un negocio
unitario a los contratos que, como se ha señalado, conservan su independencia y autonomía, sino que la interpretación conjunta debe tender, precisamente, a identificar el nexo funcional que les une, así como los efectos
de concurrencia o de continuidad que de esta circunstancia se deriven.
Sólo respecto de estos efectos se dará el tratamiento unitario, en lo demás,
cada contrato se regirá por sus propias reglas.
En mi opinión, la interpretación de estos contratos, requiere la plena
comprensión de cada uno en lo individual; de su funcionalidad conjunta,
de los fines económicos y sociales que de esa funcionalidad conjunta resulten y de los efectos que individualmente se puedan producir y mantener, sin ser afectados por la conexión. Sólo así, penetrando en la estructura de las significaciones particulares, podemos determinar el sentido
que resulte de su conexión.
ANDRÉS CRUZ MEJÍA
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Como una aportación a la tarea del intérprete de contratos coaligados,
me permito intentar una definición de los mismos, concluyendo con lo
que, a mi entender, son las notas que les caracterizan y que permitirán
determinar en la previa calificación que realice el intérprete, si en verdad
merecen el tratamiento de contratos coaligados o si sólo han de sujetarse
a las reglas aplicables a los negocios unitarios.
XV. DEFINICIÓN PROPUESTA
Existen contratos coaligados, cuando dos o más contratos (nominados
o no) que contienen cada uno un negocio unitario con fines propios y
efectos independientes, se vinculan a través de un nexo funcional de concurrencia o de continuidad, produciéndose por virtud de esa conexión,
otros efectos adicionales y diferentes a los que produce cada contrato en
particular o mejorando o facilitando la producción de estos últimos.
XVI. CONCLUSIONES
En conclusión, podemos señalar que las características de los contratos coligados son las siguientes:
a) Se trata de dos o más contratos (nominados o innominados), cada
uno de los cuales contiene un negocio unitario con fines propios y
efectos que se producen en forma independiente.
b) Los negocios unitarios pueden ser homogéneos o heterogéneos y
corresponder a la misma o a diversa materia jurídica sustancial
c) Contienen ciertas cláusulas que permiten o de las que deriva el
nexo que une a los diversos contratos unitarios, las cuales denomino cláusulas puente o cláusulas de conexión.
d) La conexión entre los contratos unitarios es de carácter funcional y
puede ser de concurrencia (cuando se producen efectos diferentes
a los que individualmente se producen por cada contrato unitario)
o de continuidad (cuando un negocio anuncia y prepara o facilita
la existencia del subsecuente y de esa función continuada resultan
efectos diversos de los que podrían obtenerse con cada contrato en
lo individual).
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e) Por virtud de la conexión, ambos contratos convergen en un fin
común, que es distinto al que se persigue con cada contrato en lo
individual.
f) Los efectos de cada contrato, que no estén encaminados a converger en el fin común, o que no resulten del mismo, seguirán regidos
por el estatuto que les corresponda según su naturaleza y no se verán afectados, ni podrán afectar a las reglas del control legal a que
queden sujetos los efectos comunes que se produzcan por virtud de
la conexión.
XVII. BIBLIOGRAFÍA
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1982.
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Derecho Privado, 1970, t. II.
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Privado, 1959.
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Derecho Privado, México, año 4, núm. 11, mayo-agosto de 1993.
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4a. ed., México, 1981.
ZAMORA Y VALENCIA, Miguel Ángel, Contratos civiles, 3a. ed., México,
Porrúa, 1989.
Página de Internet
http://www.juridicas.unam.mx/publica/rev/derpriv/cont/3/dtr/dtr1.htm.
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