3.- Manual para animadores vocacionales parroquiales

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Manual A.V.P.
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Manual A.V.P.
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ANIMADORES VOCACIONALES PARROQUIALES
PRESENTACIÓN
Inspirados en el manual promovido por la Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo,
y dada la experiencia que hemos empezado a tener con los Animadores Vocacionales
Parroquiales, nos dispusimos a hacer este sencillo manual para que oriente el trabajo de
aquellas personas que, en general, son matrimonios o jóvenes maduros cuyo objetivo es la
promoción vocacional en las comunidades.
En el Plan Nacional de Pastoral Vocacional 2000, encontramos que todos los miembros de la
Iglesia están llamados a ser agentes de pastoral vocacional, aunque algunos son designados
para ejercer de manera especial esta responsabilidad (cfr. 332).
Podemos considerar que en nuestra Arquidiócesis de acuerdo al mismo plan los animadores
están entre los que se describen como agentes promotores.
Tanto nuestro plan como el documento de Sto. Domingo considera muy importante y
“urgente preparar agentes; encontrar recursos y apoyar el compromiso de los laicos en la
promoción de las vocaciones consagradas” (No. 80). De ahí que este manual desea ser un
impulso para aquellos laicos que consientes
de la necesidad de vocaciones laicales,
religiosas y sacerdotales quieren colaborar en esta pastoral como agentes activos y
responsables en un primer momento.
Así quiere ser también un instrumento práctico para integrar y capacitar a los laicos en la
promoción vocacional para que sea una ayuda efectiva y coordinada en las comunidades.
Aunque la promoción de la vocación es hacia las tres vocaciones especificas, la situación
actual nos lleva al compromiso de fomentar las vocaciones hacia el Ministerio Ordenado, ya
que es una necesidad apremiante que respondan los jóvenes que Dios está llamando para
esta vocación, por la especial importancia que tiene en la conducción del pueblo de Dios.
Pbro. Pedro Mena Díaz.
I. DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO AVP
1.- El proyecto AVP se inspira en las palabras del Papa
“Todos los miembros de la Iglesia , sin excluir a ninguno, tienen la responsabilidad de cuidar
las vocaciones”
“Los fieles laicos ...tienen una gran importancia en la pastoral de las vocaciones
sacerdotales”
“El deber de fomentar las vocaciones afecta a toda la comunidad cristiana...solamente
sobre la base de esta convicción la pastoral vocacional podrá manifestar su rostro
verdaderamente eclesial.
Desarrollar una acción coordinada, sirviéndose también de
organismos específicos de instrumentos adecuados de comunión y corresponsabilidad”
(Pastores dabo vobis # 41).
2.- Consiste en contar con personas que sirvan de enlace.
Del llamado que hace la Iglesia a través del Papa y las conclusiones de distintos Congresos
en el mundo nace este proyecto: ANIMADORES VOCACIONALES PARROQUIALES. Para
integrar el trabajo vocacional a los laicos que por vocación cristiana colaboran en la
edificación de la Iglesia, siendo promotores activos de las vocaciones sacerdotales, religiosas
y laicales.
Se sugiere para iniciar, comprometer a personas maduras que, en la medida de lo posible,
vayan creciendo en número hasta integrar un equipo que trabaje para: suscitar, convocar,
acompañar, y apoyar vocaciones, las cuales, como se ha señalado, prioritariamente serán
al ministerio ordenado. Dicho equipo estará al servicio de la Iglesia en unión con su párroco.
Este es un nuevo instrumento del Espíritu Santo al servicio de la Iglesia para la promoción de
las Vocaciones.
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3.-¿Quiénes pueden asumir esta responsabilidad?
Todo aquel matrimonio, viudo o viuda, o joven maduro que viendo la necesidad de
vocaciones siente el deseo de colaborar en el crecimiento de las mismas al servicio de la
evangelización.
Su colaboración será ayudando en alguno de los aspectos de la promoción vocacional:
suscitando, convocando, acompañando y apoyando vocaciones.
No es un movimiento, asociación, o grupo para recibir formación, sólo tendrán la necesaria
para su trabajo.
Trabajan para que las vocaciones que Dios nos da no se pierdan en el ruido de la vida, sino
que sean detectadas y acompañadas adecuadamente para el servicio de Cristo en sus
hermanos los hombres.
4.-Para iniciar el trabajo.
Todo puede empezar por la inquietud de alguien que está consciente de la necesidad de
vocaciones y que invita a otros a trabajar en este proyecto; personas que sienten la
necesidad de hacer algo por las Vocaciones en algún grupo, o en la familia o sencillamente
ven en esta acción una forma de colaborar con la Iglesia para extender el Reino de Dios.
1er. Paso: El párroco convoca a las personas idóneas (un matrimonio como base de
preferencia) y explicar el trabajo que se les pide de acuerdo a los puntos arriba expuestos.
2do. Paso: Los pone en contacto con el Centro Diocesano para la Pastoral Vocacional o con
el delegado de Pastoral Vocacional del decanato para que decidan como recibirán la
capacitación necesaria y el material con el que empezarían a trabajar.
3er. Paso: Hacen el primer plan de trabajo con las propuestas de accion y ponen fechas a
las reuniones para organizarse.
Asesoria: Esta será
·
Externa.- Con el personal del Centro Diocesano para la Pastoral Vocacional, ya sea
con visitas a los mismos animadores en sus parroquias, por decanato o por correo.
·
Interna.- Con él o los sacerdotes de la parroquia.
·
Los cursos para que cada parroquia tenga los suficientes agentes capacitados.
II. EL PROYECTO AVP EN LA PASTORAL VOCACIONAL.
La Pastoral Vocacional es la acción de la Iglesia a favor de todas las vocaciones a fin de que
sea edificada según
la plenitud de Cristo y conforme a la variedad de los carismas que el
Espíritu Santo suscita en ella. Acompaña a cada cristiano plenamente iniciado para que
descubra y viva su vocación especifica. (Plan Nacional 2000 n.296).
De todas las tareas para hacer Pastoral Vocacional que propone el Plan Nacional 2000,
destacamos tres:
·
Promover todas las vocaciones,
·
Cuidar especialmente de las vocaciones al Ministerio Ordenado y a la Vida
Consagrada.
·
Estimular a la comunidad cristiana.
Estas tres tareas son posibles de realizar por los Animadores Vocacionales Parroquiales,
organizadas de acuerdo a la siguiente secuencia:
1º Suscitar:
Algunas acciones para este fin son:
Þ Promover la oración personal y comunitaria por las vocaciones.
Þ Invitar a jóvenes idóneos a las acciones de discernimiento.
Þ Estimular y promover a la comunidad cristiana, especialmente a los padres de
familia, para que comprendiendo que sus hijos deben descubrir su vocación, los
eduquen y los ayuden a vivir los procesos que se ofrecen para ello.
2ª Convocar:
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Son las acciones que ofrecen un espacio de reflexión a los jóvenes para que descubran su
propio llamado (jornadas, encuentros, etc). Estos espacios de reflexión se pueden hacer en
la parroquia por los Animadores Vocacionales cuando los visite el equipo diocesano o del
decanato, o también en las actividades que se organicen tanto en el Seminario Menor, como
del Seminario Mayor y que incluyen la propuesta directa a los que manifiestan inquietudes y
disposición para la vocación al Ministerio Ordenado y/o Religiosa.
3º Acompañar:
Este aspecto busca que los AVP colaboren en las acciones de profundización y clarificación de
la inquietud a través de encuentros personales y/o grupales, dando un seguimiento a
quienes estén o deban estar asistiendo a círculos o los retiros en los seminarios y animarlos
cuando así se necesite.
4º Apoyar:
Son acciones para tener recursos materiales que promuevan la vocación (folletos, videos,
posters, etc), y cuando sea conveniente ver por los recursos económicos necesarios para
sostener a los candidatos (becas).
Para llegar a realizar estas cuatro áreas es necesario formar un equipo en el que se inviten a
otras personas para lo cual se elegirá un coordinador de todo el equipo, así como un
responsable de cada una de las áreas. A continuación se describe lo que se hace en cada
paso y con creatividad se podrá ir ampliando.
1º SUSCITAR
ACTIVIDADES PARA SUSCITAR VOCACIONES
Objetivo: Realizar y coordinar las actividades para orar personal y comunitariamente y
despertar el interés y la valoración autentica de la vocación, en los jóvenes, las
familias y en la comunidad cristiana.
Estas acciones se hacen a través de:
1.- La oración por las vocaciones.
·
Promover la oración por las vocaciones en las familias. Para ello se ha editado
el manual “Mi oración por las vocaciones”, y con él se puede hacer un plan para
visitar familias motivándolas a que adquieran el manual. En algunas parroquias ya
se ha estado distribuyendo y lo único que hace falta es promoverlo de tal modo que
más familias se vayan uniendo.
·
Programa: “Obra de oración por las vocaciones”. De acuerdo con la realidad de
cada parroquia, se podría promover este sencillo programa, que consistiría en buscar
el compromiso ya sea por persona, por familia o por grupo apostólico para que de
una manera organizada y por lo tanto sistemática se asegure la oración por todas
las vocaciones. El programa se detalla en el ANEXO 1.
·
Organizar las “Horas Santas” para pedir por las vocaciones, se puede hacer un
esquema a partir del manual de “Mi oración por las vocaciones” de manera
especial como esta aprobado para toda la Arquidiócesis cada segundo jueves de mes,
dedicarla por las vocaciones sacerdotales. La diferencia con las que habitualmente
se celebran en las parroquias es que éstas, en su mayoría, son llamadas “Horas
Santas Sacerdotales”. En el ANEXO 2, hacemos sugerencias para hacer un esquema
distinto cada mes tomando en cuenta el manual mencionado. Esto se organiza de
acuerdo con el párroco.
2.- Visitando a los grupos parroquiales de manera especial los juveniles.
·
De acuerdo con el párroco hacer la lista de los grupos parroquiales en donde
participan especialmente los jóvenes para visitarlos y hablarles de la necesidad de
reflexionar en su vocación con el folleto “¿Estás en la dirección correcta?” y
repartiendo además el “Calendario Vocacional”.
·
Con el párroco, comentar la posibilidad de que el equipo llamado “Inquietud”,
pudiera tener una sesión vocacional con los grupos juveniles.
Para ello se
comunicaran al Centro Diocesano para la Pastoral Vocacional, al Tel. (9) 25-65-42,
proporcionando día posible, hora y la cantidad de jóvenes que participarían en la
sesión vocacional.
·
Repartirles a los coordinadores o asesores de los grupos los boletines que se editarán
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desde el Centro Diocesano para la Pastoral Vocacional.
3.- Invitación a la reflexión con padres de familia sobre la vocación de sus hijos.
·
Esta invitación será inicialmente con los matrimonios y padres de familia que tengan
de algún modo el contacto con la parroquia a través de algún movimiento apostólico
como el M.F.C. o Encuentros Matrimoniales, o que por separado estén en la Legión
de María, o en la Adoración Nocturna, o con los trabajadores Guadalupanos, en fin
con cualquier padre o madre de familia que esté trabajando en la Iglesia. Se tratará
de hacer una lista de los matrimonios que colaboren en los apostolados y que tengan
hijos adolescentes de manera especial de los que están en 3º de secundaria en
adelante. Una vez con la lista se programa hacer una visita a los coordinadores de
cada grupo para plantearles la necesidad de que los matrimonios reciban formación
vocacional de manera sencilla sin alterar el carisma de cada apostolado.
·
En la visita de cada grupo de matrimonios se les entrega el material del ANEXO 3,
donde se les invita a iniciar de manera practica el acompañamiento vocacional de sus
hijos. Este material lo podrán utilizar en reuniones con sus hijos y con otras familias,
leyendo una parte y comentándola, para que sea “pretexto” de diálogo sobre lo más
importante en la vida de sus hijos: ¿Qué van a ser en la vida? ¿Qué quiere Dios de
ellos?.
·
Llevar boletines vocacionales a las familias que se comprometan a iniciar el proceso
de educación vocacional de sus hijos . Este material será editado cada mes. Junto
con el boletín difundir alguna noticia importante sobre algún evento. (Ordenaciones,
Votos Perpetuos de religiosos y religiosas, etc.).
·
Harán un reporte mensual para informar al párroco y mandar un reporte al Centro
Diocesano para la Pastoral Vocacional del numero de familias que han visitado.
ANEXO 4.
2º CONVOCAR
ACTIVIDADES PARA CONVOCAR.
Objetivo:
Realizar acciones que estén relacionadas con la invitación a jóvenes ya sea de los más
directamente interesados o, de los que tengan la idoneidad aunque no manifiesten ninguna
invitación a las propuestas de reflexión sobre su vocación; así como promover otras
actividades de convocación, como puede ser:
f Invitando a jóvenes idóneos a las actividades de convocación del Centro Diocesano
para la Pastoral Vocacional.
f Semana o Jornada Vocacional.
1.- Invitando a jóvenes idóneos a las actividades de convocación del Centro
Diocesano para la pastoral Vocacional.
1. Dialogarán con el párroco o sacerdote encargado de la comunidad para hacer una
lista de posibles muchachos y muchachas de acuerdo con siguientes características
que no pueden faltar: generoso y servicial, que tenga sentido de amor de Dios y de
una fe convencida, que conviva sanamente con los demás, recto y sincero, con
inteligencia sana y básica, y teniendo en cuenta los requerimientos que se detallan
en el ANEXO 5, se le invita para las actividades que se organizan desde el Centro
Diocesano para la Pastoral Vocacional, como los Encuentros de Adolescentes, los
Círculos Vocacionales tanto masculinos como femeninos y el Encuentro Vocacional
para Muchachas o los Preseminarios tanto para el mayor como para el menor.
2. Una vez hecha la lista se acercarán a los seleccionados, les entregarán el folleto
titulado: “¿Estás en la dirección correcta?” , y dialogarán con él con estas ideas:
“este folleto que te entregamos, es una invitación para que reflexiones sobre tu
vocación”, “has pensado en ser sacerdote (o religiosa en el caso de las mujeres)”,
o “¿no has pensado en consagrar tu vida a Dios?”.
3. En caso de que las circunstancias lo permitan y puedan visitar a las familias
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directamente para invitar a los padres de familia especialmente de los posibles
candidatos. En estas visitas a las familias se irán anotando a los jóvenes de acuerdo
con los criterios del ANEXO 5 y que tengan inquietud o simplemente con deseos de
reflexionar sobre el sentido de su vida.
2.- “Semana Vocacional” o “Jornada Vocacional” (Viernes, Sábado y Domingo).
Para estas actividades es preciso formar un equipo más grande que bien puede ser el equipo
promotor de la Pastoral Juvenil, o algún grupo en especial, o bien invitar a uno de cada
grupo según sea la realidad de cada comunidad.
Es indispensable que esté en el plan anual de la parroquia de modo que se elija el tiempo
más oportuno para los jóvenes que no estén en exámenes o coincida con un evento
deportivo relevante o fiesta, etc.
Para realizar la actividad el Centro Diocesano cuenta con el material adecuado que se deberá
solicitar a la dirección señalada. En el ANEXO 6 se describe la organización de los equipos y
los pasos que hay que organizar.
3º ACOMPAÑAMIENTO (INICIAL)
ACTIVIDADES PARA LLEVAR A CABO EL ACOMPAÑAMIENTO INICIAL.
Objetivo:
Acompañar a los jóvenes que hayan mostrado inquietud y/o aptitud a la vocación Religiosa y
al Ministerio Ordenado.
Este acompañamiento se hará de manera inicial ya que el
acompañamiento profundo lo harán los responsables del Centro Diocesano.
El acompañamiento se hace por medio de:
1. Entrevistas: Platicarán personalmente con ellos.
2. Contactándolos con el asesor.
3. Organizándolos en grupos de reflexión.
1.- ENTREVISTAS CON LOS QUE HAYAN MOSTRADO INQUIETUD O IDONEIDAD.
Este es un aspecto importantísimo de la promoción vocacional. Es necesario preparar las
entrevistas con oración al Señor y recoger los datos de los candidatos en las actividades de
convocación o lo que se reciban por las actividades de suscitar.
El modo de establecer los diálogos es creando la suficiente confianza para que el joven
pueda expresar con facilidad sus inquietudes, aceptar el inicio de su búsqueda y escuchar
con atención sus dudas para ir encontrando su luz y claridad.
Si el joven muestra cierta decisión vocacional se le puede pedir que escriba los
acontecimientos de su vida que lo han llevado a pensar en este llamado.
Otra entrevista que se puede dar es en los motivos y las inclinaciones o aspiraciones que lo
hacen encaminar por esta vocación.
Una tercera entrevista es reflexionar en las capacidades que tiene y cómo se orientan a
esta vocación. Los AVP se podrán basar en el ANEXO 7 para llevar a cabo estas entrevistas.
2.- CONTACTAR AL ASESOR CON EL CANDIDATO.
Para seguir el acompañamiento vocacional, es conveniente que continúe con un sacerdote o
con una religiosa o religioso para que ahonde su proceso vocacional, así se formaliza más la
decisión. Sin embargo el laico que inicio el acompañamiento puede seguirlo viendo para
apoyar al candidato si éste se siente en confianza.
Si el asesor (sacerdote) no puede acercarse al candidato se puede aprovechar los retiros de
mayor profundidad que se ofrecen, y en los cuales el vocacionable puede dialogar más a
fondo. (Estar informado de estos eventos a través de los Calendarios Vocacionales).
También se puede hacer visitas al vocacionable a las comunidades o seminario, y contactar
ahí a sacerdotes y/o religiosas.
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3.- ORGANIZARA GRUPOS DE REFLEXION VOCACIONAL.
Son grupos de cuatro personas en adelante que tienen inquietudes o sólo deseos de conocer
la vida sacerdotal y religiosa, estos grupos suplen la reflexión que muchas veces no pueden
hacer con sus propios papás.
En estos grupos se profundiza en el valor de las vocaciones que Dios hace a las personas, y
en las inclinaciones, capacidades o aspiraciones de los jóvenes. Son reflexiones hechas a la
luz de la fe, en clima de oración y con la participación de todos coordinados por el que
acompaña.
Puede ser cada mes, cada semana o cada quince días en horario adecuado para todos. Para
llevar a cabo las sesiones, se ofrecen los esquemas de FICHAS VOCACIONALES. ANEXO 8.
4º APOYAR
ACTIVIDADES DESTINADAS A APOYAR
1. APOYOS ECONOMICOS. Es necesario tener un mínimo de recursos para poder
tener suficiente material como libros de oración, o cuando el párroco así lo considere
apoyar económicamente a algún muchacho que no tenga estos recursos suficientes
para asistir a los círculos o encuentros; o bien si es el caso cuando ingresen al
seminario apoyarlos, ya sea en la colegiatura o con dinero para sus libros, todo esto
a consideración del párroco.
2. Para lograr lo anterior quizá sea necesario organizar un pequeño equipo de
bienhechores a quienes se les informe sobre las distintas actividades.
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