Es hora de retirar las tropas de Haití

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TRIBUNA
Es hora de retirar las tropas de Haití
La salida del área de oficiales argentinos no es una señal de desinterés. Sería la
comprobación de que la reconstrucción de ese país devastado no puede seguir
dependiendo de un contingente militar instalado allí de manera permanente.
Por: Juan Gabriel Tokatlian
Fuente: PROFESOR DE RELACIONES INTERNACIONALES DE LA UNIVERSIDAD DE SAN ANDRES
http://www.clarin.com/diario/2009/05/26/opinion/o-01926302.htm
El 1° de junio se cumplen 5 años del establecimient o, por vía de resolución del
Consejo de Seguridad de la ONU, de la Misión de Estabilización de las
Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) de la que Argentina, con otros países
latinoamericanos, ha sido parte.
Luego de un debate inicial intenso respecto a la participación en esa misión, la
polémica se diluyó completamente debido a que muchos funcionarios, políticos,
académicos y observadores respaldaron el envío de tropas en Haití. Sin
embargo, un lustro después es pertinente hacer un balance y subrayar los
aspectos positivos y negativos de ese despliegue.
Se puede enumerar algunos importantes aspectos alentadores. Después del
derrocamiento de Jean B. Aristide y de un período muy convulsionado, se logró
llegar a una contienda presidencial que culminó con la elección en 2006 de
Rene Preval. Los altos niveles de violencia política se redujeron y la asistencia
externa contribuyó a paliar algunos de los problemas más acuciantes. Además,
se efectuaron reformas institucionales incipientes; en particular de la policía.
Finalmente, se procuró un diálogo nacional para reducir la inestabilidad y
polarización que había caracterizado la situación del país desde los noventa.
Sin embargo, los límites y equívocos de esa misión son considerables. Primero,
esta fue, y continúa siendo, una operación militar. Inicialmente se desplegaron
6.700 soldados y 1.622 policías y hoy hay 9.055 efectivos: 7.044 soldados
(78%) y 2011 policías (22%). Argentina, que en su momento sugirió que las
principales tareas pendientes estaban vinculadas a más seguridad pública y a
una mejor labor de policía, tiene hoy 565 efectivos en Haití: 561 soldados
(99.3%) y 4 policías (0.7%). Argentina, Brasil, Chile y Uruguay han explicitado
que hay una clara diferenciación entre defensa externa (fuerzas armadas) y
seguridad interna (policía); algo que al parecer resulta irrelevante o mudable en
el caso haitiano.
Segundo, las urgencias sociales y económicas de Haití persisten, pero con un
menor compromiso relativo de la comunidad internacional. En efecto, la primera
reunión de donantes de 2004 en Washington logró la promesa de US$ 1.085
millones de dólares; la de Madrid de 2006 alcanzó los US$ 750 millones de
dólares y la última de Washington en 2009 obtuvo recursos por apenas US$
324 millones de dólares para dos años. La construcción de un Estado operativo
exige mucho más que el músculo militar externo y la canalización de buena
parte de la ayuda a través de ONGs.
Asimismo, los desastres naturales generan dificultades que sobrepasan las
mejores intenciones en materia asistencial. Cuatro huracanes en agostoseptiembre de 2008 afectaron a 800.000 personas, produjeron 793 muertos y
310 desaparecidos y tuvieron un costo de US$ 897 millones de dólares.
Tercero, los problemas institucionales perduran. Según Nancy Roc en un
trabajo para la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo
Exterior, de España, 2008 fue un verdadero "annus horribilis" en materia de
corrupción. De acuerdo al International Narcotics Control Strategy Report del
Departamento de Estado de EE.UU. el año pasado se incrementó el
contrabando de drogas desde Haití. Amnistía Internacional ha documentado en
2007-08 la preocupante situación en materia de derechos humanos; en
especial la violencia sexual contra las niñas. En las elecciones legislativas de
abril de 2009 no pudo presentarse el Partido Lavalas, próximo al ex Presidente
Aristide, y sólo participó el 11% de votantes potenciales. MINUSTAH poco tiene
que ver con la eventual solución de estos asuntos.
Cuarto, es evidente lo costoso de la misión en Haití. Entre junio de 2004 y junio
de 2007 el costo fue cercano a US$ 1.300 millones de dólares. Para el período
junio 2007-junio 2008 el monto fue de US$ 561 millones de dólares y para junio
2008-junio 2009 habrá llegado a US$ 601 millones de dólares. Así, esta misión
ha significado en 5 años un gasto superior a los US$ 2.200 millones de dólares
-una cifra ligeramente superior a toda la asistencia brindada y prometida por la
comunidad internacional para Haití.
Cinco años después de esta misión es necesario que Argentina comparta con
sus vecinos un diagnóstico realista sobre sus logros y falencias. Es hora de
empezar el repliegue. El retiro de las tropas del área no es una señal de
desinterés; sería la comprobación de que la reconstrucción de Haití no puede
seguir dependiendo de un contingente militar instalado allí de manera
permanente.
Los haitianos merecen atención y protección internacional y no un modelo de
neo-protectorado; menos aún de uno encabezado por Latinoamérica.
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