Musicoterapia en la educación especial

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MUSICOTERAPIA EN LA EDUCACIÓN ESPECIAL (Josefa Lacárcel Moreno)
1995 Universidad de Murcia)
Principios de la Musicoterapia
Por Thayer Gaston
1. El establecimiento o reestablecimiento de las relaciones interpersonales.
• La propiedad de la música para establecer relaciones interpersonales.
• Estas propiedades son debidas a que la expresión musical se basa en los sentimientos, no les hace falta
un complejo conjunto de signos para entenderse.
• Además, el niño se siente útil en la dinámica de grupo. Aprende a valorar lo que sus compañeros
hacen y a ser valorado por lo que hace.
2. El logro de la autoestima mediante la autorrealización.
• Entendemos por autoestima la satisfacción por el logro conseguido.
• Que el niño sienta alegría de lo que consigue es la meta de la Musicoterapia.
3. El empleo del poder singular del ritmo para dotar de energía y organizar.
• El ritmo es orden, ya que ordena los sonidos en el tiempo, vivenciando espontáneamente y con
ejercicios corporales podemos conseguir que ese orden sea parte de la vida del niño.
Principios por ROLANDO O. BENENZON
1. Principio de ISO
• El ISO posee toda la fuerza de percepción pasada y presente, puesto que es un elemento dinámico.
ISO GESTALT ES EL QUE CARACTERIZA A UN INDIVIDUO
− El ISO complementario son los pequeños cambios que operan cada día o en cada sesión de Musicoterapia
por defecto de las circunstancias ambientales y dinámicas.
− El ISO GRUPAL es el que está íntimamente ligado al esquema social donde el individuo se integra.
− El ISO UNIVERSAL es una identidad sonora que caracteriza o identifica a todos los seres humanos
independientes de sus contextos sociales, culturales, históricos y psicofisiológicos particulares.
2. Principio del objeto intermediato.
Es un instrumento de comunicación capaz de actuar terapéuticamente sobre el paciente mediante la relación
sin desencadenar estados de alarma intensos siendo sus características las siguientes
− Existencia real y concreta
− Inocuidad, que no desencadene reacciones de alarma.
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− Maleabilidad, que pueda utilizarse a voluntad a través de cualquier juego de roles complementarios.
− Transmisor, que permita la comunicación por su intermedio, sustituyendo al vínculo y manteniendo la
distancia.
− Adaptabilidad, que se adecua a las necesidades del sujeto.
− Asimilabilidad, que permita una relación tan íntima como para que el sujeto pueda identificarlo consigo
mismo.
− Instrumentabilidad, que pueda ser utilizado como `prolongación del sujeto.
− Identificabilidad, que pueda ser reconocido inmediatamente.
OBJETIVOS
Se pueden resumir en dos grandes bloques:
La formación del profesorado de Educación Especial.
− Formación del profesorado para impartir Musicoterapia a nivel individual y colectivo.
− Conocimiento del valor terapéutico de la música.
− Adquisición de nociones operativas fundamentales de la Musicoterapia.
− Análisis de los problemas más importantes de la relación niño−Musicoterapia.
− Adquisición de medios de expresión, métodos y técnicas de trabajo.
− Determinación de los criterios para elaborar un programa.
− Adquisición de aptitudes científicas y valoración de la terapia.
− Que el profesor sea capaz de transmitir su vivencia personal a los niños.
Los que pretendemos conseguir al aplicar la Musicoterapia a los niños de la Educación Especial.
Generales
− Mejorar la afectividad y la conducta.
− Mejorar las funciones psicofisiológicas.
Psicofisiológicos
− Desarrollo de facultades perceptivo motrices.
− Desarrollo psicomotor.
− Desarrollo de la discriminación auditiva.
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− Adquisición de destrezas y medios de expresión.
− Desarrollo de la locución.
− Dotar al niño de vivencias musicales.
− Vivencia del fenómeno musical.
Afectivos. Emocionales. De personalidad. Cognitivos.
− Sensibilización de los valores estéticos de la música.
− Acercamiento al mundo sonoro.
− Reforzamiento de la autoestima.
− Elaboración de pautas de conducta.
− Desarrollo de las capacidades intelectivas.
− Desarrollo de la atención y observación.
− Aumentar la confianza en sí mismo.
− Liberación de la energía reprimida.
Sociales
− Establecer o reestablecer las relaciones interpersonales
− Integrar grupal y socialmente al niño para que pueda establecer una relación adecuada con el grupo.
− Socializar y reeducar al niño.
− Integración escolar y social.
PRECAUCIONES Y CONTRAINDICACIONES
− La mayoría de la música de nuestro tiempo carece de la presencial del elemento afectivo−melódico. Se basa
en el ritmo, el volumen y la distorsión de los sonidos. Esto produce un deterioro en el equilibrio emocional y
de la personalidad.
− Hemos de considerar que en determinados casos la música produce alegría,. Identificación y estimula el
movimiento intensivo, pero el abuso puede crear desequilibrios y producir efectos negativos.
− La música electrónica se ha de tratar con cuidado, puesto que en algunos casos puede tener efectos sedantes,
pero en otros, como algunas deficiencias mentales, puede ser alucinógeno.
− La práctica vocal, instrumental o de movimiento ha de ser continua, pero podría producirse desequilibrios,
debido a un esfuerzo excesivo. Si sometemos al niño a obras o ejercicios que sobrepasen sus posibilidades,
puede producir ansiedad, causando desequilibrio, dolor de cabeza
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Si nos sucediera algo así, analizaríamos las causas e intentaríamos solucionarlas, reducir la dificultad o el
número de ejercicios
− Es muy importante conocer la epilepsia musicogénica, según Sillamy es una crisis convulsiva, con
consecuencias audicionales musicales, que se observa en ciertos sujetos.
Según Benezon, el estado emocional entre el hecho de escuchar música y el comienzo del ataque es el hecho
más importante de la génesis patológica; tiene lugar antes del acceso una serie de sensaciones desagradables o
de miedo a la vez que de inseguridad.
Critchley dice que el ataque se produce por la percepción de la música, su reconocimiento como tal y la
producción de asociaciones y emociones que invocan. El ataque es el resultado de cambios psicológicos que
acompañan a esta respuesta afectiva.
Disminuidos auditivos:
Estos niños van desde los sordos hasta los hipoacústicos más o menos graves. Hay que adecuar la
Musicoterapia a cada grado, pero incluso aquellos que son 100% sordos tienen posibilidades de reeducarse a
través de la Musicoterapia. Para los demás las ciencias han hecho grandes adelantos sobre todo en los
audífonos.
Si el niño con déficit auditivo no es atendido en la edad escolar, tiende a replegarse en sí mismo y esto le
puede ocasionar serios trastornos en la conducta, afectiva, nerviosa, social
Este niño no va a oír la música como los demás, ha de sentir unas vibraciones, unas sensaciones esto es lo que
va tener que aprovechar el musicoterapeuta.
El centro donde se van a generar estas sensaciones será la zona umbilical, y de aquí será donde partamos, de
estas sensaciones
Existen otros sistemas de percepción que será el que nos ayude a suplir esta carencia. El sistema Rinestésico
nos proporciona información sobre el cuerpo.
Este sistema es muy importante, ya que si los Disminuidos Auditivos pueden percibir vibraciones en la piel y
en los huesos, este sistema será el que les ayude al establecimiento de la relación cuerpo−mente.
Pero con el sentido táctil también se perciben los movimientos que han de reproducir, hacer o bailar, por lo
que es muy importante las formas de expresión que usemos con ellos.
Los sordos o hipoacústicos son individuos con una inteligencia normal, pero que ven mermados sus túneles de
información, por lo que sufren un retraso. Dependiendo del déficit en decibelios que sufra, así será la atención
específica.
De 50 a 60 decibelios. Son pesados de oído, necesitan atención especial en los primeros años, pero pueden
llegar a integrarse bien.
− De 60 a 75 decibelios. No tendrán habla en los primeros años de escuela, pero con un programa adecuado y
la Musicoterapia se podrían lograr grandes resultados.
− De 75 a 85 decibelios. Son considerados profundamente sordos, pero estos son pocos casos, será necesario
la ampliación con auriculares especiales. Se ha de empezar de muy pequeños. En Musicoterapia partimos de
la vivencia de sentir el sonido y el ritmo y llegarán a ser capaces de distinguirlo del ruido.
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El sonido, es decir, la línea melódica es algo que a los niños sordos o hipoacústicos les costará mucho, incluso
habrá algunos que nunca SEOPAN lo que es un sonido grave y otro agudo. Por eso, para estos individuos, es
algo muy importante el ritmo. Es importante para estos niños desde dos perspectivas:
− El ritmo en las palabras: prosódicoas, canto, recitaciones, expresiones verbales, rimas, melodías, etc
− El ritmo en el movimiento: percusiones corporales, marchas, danzas, expresión corporal, manejo de
instrumentos.
Hemos de tener en cuenta que el sonido será percibido de forma global, no por el oído exclusivamente, y en
esto debemos de centrar nuestro trabajo.
OBJETIVOS
− Investigación escolar y social.
− Desarrollo de las capacidades intelectivas.
− Desarrollo psicomotor.
− Desarrollo sensorial y perceptivo.
− Desarrollo de la locución.
− Mejora de la locución.
− Aumentar la confianza en sí mismo.
− Despertar el interés por los ruidos y sonidos.
− Adquisición de destrezas.
− Sensibilización afectiva y emocional.
− Acercamiento al mundo del oyente
− Adquisición de una cultura musical.
− Liberación de las energías reprimidas.
− Rehabilitar, socializar y reeducar al niño.
− Desarrollo de la discriminación auditiva.
El Disminuido Auditivo y la Musicoterapia.
La mayoría de los niños sordos pueden percibir algunos de los variados elementos constitutivos de la música.
Por lo tanto ésta debe emplearse para ayudarles en:
• Su evolución intelectiva, tomando conceptos de sonidos.
• Elevar su autoestima al sentirse capaces de hacer música.
• Desarrollar mejores relaciones interpersonales, siempre que consigamos un ambiente en el que puedan
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participar plenamente y con alegría.
• Obtener un profundo conocimiento del mundo que los rodea.
En el entrenamiento auditivo es importante contar con la ayuda de auriculares y aparatos especiales, siempre
que los ejercicios propuestos se presten a este tipo de auxilios (audiciones).
Claro está que unas veces habrá que trabajar a nivel individual y otras a nivel grupal, pero siempre que sea
posible hemos de trabajar a nivel grupal de modo que el niño se sociabilice y se integre.
En cualquier caso el éxito de esta terapia no sólo depende de la música, sino también:
− Del grado de deficiencia y de la inteligencia del niño.
− De la tonicidad o impulso motor que ha de ser el adecuado para las diferentes actividades sobre todo las del
movimiento.
− Del interés y curiosidad que despierte, a un mundo nuevo que se le ofrece a través del ritmo, el sonido y la
vibración.
− De la habilidad del profesor, motivando e integrando al niño.
− De la selección de un repertorio atractivo para el niño.
− Material adecuado a las necesidades y de buena calidad.
El local, con suelo de madera y buena acústica para percibir las vibraciones.
− Metodología adecuada a cada necesidad.
Las respuestas más importantes a la música en el niño sordo, tienen lugar a través del movimiento, por lo
tanto el niño no debe estar impedido físicamente y si lo está, ha de ser necesariamente una reducción de la
psicomotricidad.
Las actividades y elementos que se han de trabajar han de ser los siguientes, esto no quiere decir que si por
cuestiones personales del niño o del terapeuta se quieren incluir otros, no se deba hacer.
− Ejercicios de relajación dirigidos (activos o pasivos).
− Ejercicios que muevan a la acción como preparación a otras actividades musicales.
− Producción de vibraciones mayoritariamente las que puedan ser recogidas por el plexo o por el tacto.
− Producción y discriminación de ruidos.
− Producción y discriminación de ruidos y sonidos musicales.
− Distintos juegos de ritmos, con dibujos, con y sin instrumentos, con la voz, escritura
− Diferentes posibilidades de la emisión de la voz (verbal, prosódica, melódica, canciones vocalización).
− Actividades lúdicas con juegos musicales.
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− Expresión corporal y diferentes efectos sonoros. La relación entre el yo y el mundo que nos rodea.
− Realización de gráficos del sonido y asociaciones y vivencias a través de él.
− Movimiento y Danzas, la danza es la experiencia más importante de la terapéutica. Los bailes son el aspecto
social más integrador (danzas del mundo, pequeños fragmentos de danza clásica e incluso bailes de salón).
Esto da a los niños vivencias espaciales y temporales (la relación espacio−tiempo).
− Improvisación y creación de ritmos.
Los niños escogen la parte más vivencial, como ritmos marchosos, libertad de acción.
Esto nos lleva a lograr que el cuerpo del niño desde el primer momento se convierta en receptor, para que más
adelante pueda ser transmisor.
MÚSICA Y LENGUAJE
Las relaciones entre la música y el ritmo fonatorio son fundamentales en la reeducación de los niños
hipoacústicos. Es necesario crear una relación entre el mundo exterior y su cerebro, para consolidar las
percepciones y sensaciones del mundo exterior. En primer lugar, podrá llegar a través de la música a percibir
por la vía auditiva la fisiológica de la adquisición del habla. En segundo lugar, escuchar su propia voz `para
hacer correcciones de su habla. Y por último, la música auxiliará de una manera muy especial el aprendizaje
de la lectura labial y de su articulación.
La Musicoterapia ha de tener en cuenta que aplicada a niños hipoacústicos es un tratamiento para mejorar la
locución.
La relación entre acentuación del habla y de la música le dará una conexión entre
frase−esquema−prosódico−rítmico, que le permitirá tener un ritmo verbal adecuado.
Cuanto antes comencemos la terapia, antes podremos potenciar, apoyar y rehabilitar un habla pobre.
Se ha comprobado que la Musicoterapia:
− Mejora la articulación.
− Mejora la calidad de la voz.
− Mejora el fraseo
− Desarrolla el control de los tonos.
− Ayuda la expresión de unidades de pensamiento en un momento determinado.
− Desarrolla la discriminación del habla dificultosa de consonantes y vocales formando sílabas.
− Mejora la locución mediante un adecuado y correcto ritmo y acentuación verbal.
Uno de los objetivos de la Musicoterapia para estos niños es la discriminación auditiva para mejorar la
locución. Esta discriminación comenzará por sonidos muy diferentes.
Debemos empezar por el aspecto afectivo de la comunicación del niño, y para ello lo mejor es empezar por
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experimentar el cuerpo y las vibraciones que él percibe.
A continuación, proponemos una serie de trabajos y ejercicios a realizar.
− Percepción de resonancias mediante la impresión táctil, y la sensación de la vibración de la voz humana.
− Ejercicios para adquirir la voz en resonancia, con diferentes vocales y consonantes.
− Ejercicios para el desarrollo del volumen de la voz.
− Los sonidos y su simbolización. Selección de grafismos y su relación con el lenguaje. Influencia de los
sonidos en la selección de grafismos abstractos.
− Asociación de palabras de dos, tres, cuatro, sílabas a un ritmo. Las sílabas ritmadas serán el preámbulo para
el recitado de canciones.
− Creación de frases con sentido rítmico.
− Diferentes juegos y ejercicios de ritmo y prosodia.
− Lectura labial. Sílabas, palabras, frases rítmicas, utilizando diferentes expresiones verbales.
− Practicar la velocidad de la lengua y labios en distintos ritmos, cada vez con más agilidad y destreza, al
pasar de una sílaba a otra. Las sílabas pueden tener significado o no.
− Relación de poliritmias con diferentes fonemas, para coordinar las posturas y movimientos de la lengua y
boca, con dinámica de grupo.
− Montaje de poemas, narraciones, cuentos, refranes y adivinanzas, retahílas, propuestos de la Musicoterapia.
− Creación y montaje de frases, poemas, cuentos, propuestos por los niños.
CANTO
Es esencial para esta actividad saber el grado de deficiencia que tiene el niño, no es lo mismo un niño o grupo
de niños sordos, que hipoacústicos que un grupo de sordos, pero que alguna vez han oído. Por lo tanto, la
Musicoterapia irá en función de esto.
Es posible que los niños lleguen a distinguir la altura, más aún si son sonidos muy graves y muy agudos, para
empezar podemos hacerles explorar juguetes sonoros que estimulen su curiosidad y aunque no puedan
distinguirlos claramente, que al menos sean capaces de darse cuenta que hay un mundo de sonidos a su
alrededor e incluso que puedan disfrutarlo.
Apoyándose en la percepción táctil, con la mano en el piano, una guitarra al cuello Debemos fortalecer la
lengua, control salival, la respiración, el ritmo y la fuerza de ejecución. Es para esto muy importante comenzar
con algún ejercicio de relajación de la cabeza.
Juliette Alvin (p. 137) nos dice que algunos niños sordos, apoyando la cabeza en el piano, que es una gran
caja de resonancia, y la mano son capaces de distinguir intervalos, a veces tan pequeños como un tono, pero
esto lleva un gran entrenamiento.
Dependiendo del grado de hipoacústica, hay niños que llegan a entonar, pero han de ser canciones adaptadas a
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su hipoacústica y teniendo en cuenta que un niño entre 5 y 12 años canta una octava por encima de la voz de
un adulto.
Por tanto, podríamos enseñar canciones de dos notas muy separadas entre sí. Además, esto les ayudaría en el
momento en que nos damos cuenta que existe una relación entre la discriminación de los tonos y la habilidad
para discriminar el habla.
Proponemos a continuación algunos ejercicios y tipos de canciones:
Entonar con voz aguda diferentes sílabas y vocales.
Entonar con voz grave diferentes sílabas y vocales.
Acentuar determinadas sílabas de palabras propuestas.
Recitado de canciones y poesías.
Ejecución de canciones seleccionadas que cumplan las siguientes condiciones:
Breves
Fáciles de entonar.
Letra adaptada a las posibilidades del niño.
La letra tendrá motivos correctos.
Las frases estarán construidas adecuadamente para facilitar la respiración.
Han de ser agradables y graciosas.
Las canciones han de ser comprendidas y memorizadas por los niños, para reforzar el aprendizaje y la
sensación de seguridad.
Realización de diálogos melódicos destacando los matices de intensidad (Kazon).
Con ejercicios de lectura labial, cantar canciones bitónicas en graves y agudos, ding−dong.
Los ostinados melódicos mantienen la atención y el niño está pendiente de la lectura labial.
Montajes de formas simples (canon, romance, copla).
Utilizaremos la fononimia en unas ocasiones, y en otras el diseño melódico mediante una línea imaginaria
trazada con la mano en el aire.
RITMO Y MOVIMIENTO
El ritmo no lo podemos considerar desde una perspectiva atomizada, aislada e independiente, puesto que para
el niño con deficiencias auditivas es un factor de vital importancia para la comprensión del mundo que le
rodea.
Los niños sordos son capaces de desarrollar actividades rítmicas en grupos de niños normales.
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La utilización del ritmo en el movimiento, da lugar a una mejor coordinación motora y corporal, una aptitud y
desenvoltura del equilibrio y control postural, así como una rehabilitación de la organización motriz.
La adaptación del niño al ritmo a través del movimiento, le va a liberar de uno de los defectos habituales en
estos deficientes.
El acercamiento del niño al mundo del oyente se realiza a través de la práctica y capacitación rítmica, y del
entrenamiento auditivo. El ritmo actúa como regulador de movimientos, provoca los reflejos y es el agente del
desarrollo sensorial, motriz, emocional, mental y social de los niños con deficiencias auditivas.
El ritmo es la unión de lo corporal y lo espiritual: es el elemento que regula las relaciones físico−intelectuales,
por lo tanto, es integrador de la personalidad, desarrollando el sentido estético del movimiento, la formación
del carácter y la sensibilidad.
Es necesario apuntar que las sesiones de movimiento y danza deben llevarse a cabo en grupo.
Como sugerencias de ritmo, movimiento, expresión corporal y danza, proponemos las siguientes:
Vivencias del pulso y tempo: son la base de la educación rítmica.
El movimiento de balanceo debe ser el primer ritmo.
Imitación y creación de ritmos. Improvisación.
Juegos rítmicos con percusiones temporales.
Juegos rítmicos con desplazamiento a diferentes ritmos (binarios y ternarios).
Realización de diferentes tipos de marcha.
Crear movimientos para un determinado tempo musical.
Expresar corporalmente estados anímicos.
Mostrar una danza y dibujar la coreografía.
Bailar diferentes ritmos: marcha, vals, pasodoble
Descubrir movimientos lentos, fuertes, pesados, livianos, percusivos, descendentes, ascendentes
Vivencia corporal de sonidos: rrrrrrr (vibración) que se prolonga hacia las piernas y manos, en los sordos
hacia el plexo.
Creación de frases de movimiento.
Hallazgo de palabras clave que sean motivadoras y capaces de producir movimiento y acción.
Discriminación y juegos con parámetros.
La danza con sordos tiene unas características metodológicas que la experiencia de María Flux nos muestra:
Cuando estoy frente a un grupo en donde hay niños y adolescentes no oyentes, hago bien la experiencia
rítmica que existe en mi movimiento y utilizo procesos muy primitivos: golpeteos de tiempos fuertes y débiles
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dados en mi cuerpo, luego en el piso a través de mis pies o de mis manos, golpeteos suaves.
DANZA CON SORDOS
La danza es movimiento y en el movimiento el niño sordo puede exteriorizarse, sentir su cuerpo, salir de su
soledad interior y comunicarse con el otro, con el grupo, liberando de esta manera sus angustias.
No en vano la danza es expresión de vida y la podemos considerar como un juego, un grito, una súplica, un
sentimiento.
LOS INSTRUMENTOS
Lo mismo que el hombre primitivo utilizó como primer instrumento de percusión su cuerpo, así en Educación
Especial, y concretamente con los sordos.
La expresión y vivencia musical por lo tanto, debe inspirarse en los orígenes de la música.
Una vez que el niño o grupo de niños han vivenciado cómo las vibraciones de los pasos, golpes, etc. Se
perciben a través del piso y del aire, pasaremos a utilizar los instrumentos musicales.
También podrá percibir el sonido y la vibración tocando la superficie vibratoria con las manos o cualquier otra
parte del cuerpo, incluso podríamos amplificar la vibración y el sonido utilizando globos.
Los instrumentos de placa son de gran interés, especialmente el metalofón y xilofón bajos, por las resonancias
graves que obtenemos de ellos, así como por la riqueza de sus sonidos.
Se presta no sólo a la discriminación de altura de sus notas, sino a la variación rítmica y a la riqueza que
supone la alternancia de las manos para llevar a fin un ritmo.
Aunque los instrumentos de metal no son muy apropiados por sus sonidos agudos, también tienen importancia
desde nuestro punto de vista dos de ellos:
Los cascabeles con correas para poderlos fijar en las muñecas o los tobillos; a la vez que el niño se mueve, va
sintiendo la vibración producida y esto es positivo.
Los platillos de gran diámetro, ya que al chocarlos entre sí o golpeándolos con una baqueta, producen una
vibración que es perceptible a través del aire y del tacto.
El piano es un instrumento interesante por su gran caja de resonancia y por los mecanismos que despierta la
curiosidad del niño.
Los sonidos graves, que perciben fácilmente y podrán visualizar en las cuerdas gruesas y largas de la caja al
descubierto. Asimismo, los sonidos agudos corresponderán a las cuerdas situadas a la derecha que serán tanto
más delgadas y cortas, cuanto más agudo sea el sonido. Podemos también utilizarlo como instrumento para
efectos sonoros.
Otros instrumentos que también podemos introducir en Musicoterapia, son los de la orquesta, pero sólo con
los niños de hipoacusias leves.
Realizaremos las actividades con el reconocimiento de sonidos de los diferentes instrumentos, teniendo en
cuenta una progresión en la cantidad de ellos presentados. Ante una audición bien planificada de la orquesta,
debemos asociar láminas con los instrumentos, sobre todo cuando intervenga el instrumento solista que nos
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interesa destacar.
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