XXIX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología

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La asociación entre infecciones por VRS (“virus de los
bebés”) y el desarrollo de asma parece confirmarse
· Entre los factores de riesgo de bronquiolitis por virus respiratorio sincitial destaca el
tabaquismo materno
· Los ensayos con vacuna han fracasado y la única profilaxis eficaz es el anticuerpo
monoclonal palivizumab
Hasta tiempos recientes los orígenes del asma, todavía no aclarados, se relacionaban
básicamente con los antecedentes familiares, la alergia y algunos trastornos respiratorios. Hoy la
comunidad científica coincide en que, además, existe una estrecha asociación entre la infección
causada por el virus respiratorio sincitial (VRS) o virus de los bebés y el desarrollo de sibiliancias
recurrentes/asma, observada en estudios clínicos hasta un periodo de 11 años. Las evidencias
clínicas en este sentido han sido expuestas en el marco del 55 congreso de la Asociación
Española de Pediatría celebrado en Valencia.
Para el Dr. Carlos Paredes Cencillo, presidente de este congreso, “la mayoría de los autores están
de acuerdo en que la bronquiolitis por el virus respiratorio sincitial en las primeras etapas de la
vida tiene mucho que ver con el aumento de las sibilancias recurrentes, aunque tengan un
carácter transitorio.”
El Dr. Eduardo González Pérez-Yarza (Hospital Donostia, San Sebastián), autor de una revisión
sistemática de la literatura médica al respecto, afirma que “la asociación que establece la
experiencia clínica (entre la infección por VRS y sibilancias recurrentes/asma) parece clara”.
Factores de riesgo de VRS
Cada invierno se infecta por VRS un tercio de la población, proporción que se eleva a dos tercios
de los lactantes y los ancianos. En torno al 2 por 100 de los niños infectados por una infección por
VRS terminan siendo hospitalizados. “Entre el 60 y el 80% de los niños se infectan en el primer
año de vida y en los dos primeros años prácticamente el 100 por 100 demuestran haber tenido
contacto con este virus” , ha comentado el Dr. Manuel Sánchez-Solís (Hospital U. Virgen de la
Arrixaca, Murcia). ”
Los factores de riesgo de infección por VRS son muy diversos: factores ambientales, factores
genéticos y respuesta inmunitaria del propio enfermo frente al VRS.
Factores recogidos y documentados son: el sexo varón, la edad (mayor riesgo cuanto más
pequeño el bebé), nacer al comienzo de la estación del VRS (que multiplica casi por 2 las
probabilidades de hospitalización). Otro factor que se ha identificado y establecido a lo largo de los
últimos años es el número de personas que conviven de manera habitual en el hogar del niño, el
número de hermanos que conviven con él y la asistencia a guarderías (riesgo de ingreso
multiplicado prácticamente por 6).
Como factor especial de riesgo de bronquiolitis, el Dr. Sánchez-Solís ha hecho hincapié en la
influencia del tabaquismo materno. Estudios recientes concluyen que la función pulmonar de los
hijos de madres que fumaron durante la gestación es significativamente peor que la de los niños
de madres no fumadoras.
En cuanto a los factores clínicos que asimismo son determinantes de la gravedad y de que la
infección por VRS oriente el proceso hacia una infección de vías bajas, hay que destacar la:
broncodisplasia pulmonar, las cardiopatías congénitas y el nacimiento prematuro. La
prematuridad, según los trabajos del grupo español IRIS, viene a multiplicar por 5 el riesgo de
ingreso a causa de infección por VRS. Asimismo la experiencia clínica revela mayor riesgo frente
al VRS en los niños con fibrosis quística, inmunodeprimidos y niños que han recibido un
trasplante.
Profilaxis sin vacuna
En los años 60 se llevó a cabo una experiencia que resultó negativa al ensayar una vacuna frente
al virus respiratorio sincitial con virus vivos: los niños que habían sido vacunados no sólo no
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quedaban inmunizados sino que desarrollaban una infección más grave de lo habitual, lo que da
idea de la capacidad de este virus de escapar a la respuesta del sistema inmunológico.
Desde entonces los intentos por conseguir una vacuna apenas han progresado, por lo que la
profilaxis frente al VRS sólo cuenta con el anticuerpo monoclonal palivizumab, que, como han
demostrado estudios españoles, reduce al 4% los ingresos en aquellos neonatos prematuros que
lo recibieron, frente al 13,5% en aquellos que no se beneficiaron de la profilaxis.
El pediatra e infectólogo español Octavio Ramilo, radicado en Estados Unidos (Southwestern
Medical Center. Dallas), que ha realizado experiencias pioneras para analizar el comportamiento
del VRS en ratones, afirma a la luz de la evidencia epidemiológica que “el virus respiratorio sincitial
provoca complicaciones a largo plazo”. “De hecho todos hemos asistido a niños con bronquiolitis
en el mes de octubre, a los que volvemos a ver en diciembre, en marzo..., a veces con una
infección por VRS, otras veces por otros virus y en ocasiones sin una causa muy clara. Y dentro
de esos niños sí hay un grupo de riesgo en que va a persistir el problema y van a desarrollar
cuadros de sibilancias de repetición. Creo que hoy hay consenso entre infectólogos, neumólogos y
pediatras respecto a la evidencia de asociación entre el VRS y las sibilancias de repetición y
asma.”
En cuanto a la intervención terapéutica en el proceso, el Dr. Ramilo ha subrayado el significativo
efecto de palivizumab, que consigue disminuir de forma marcada la inflamación, la hiperreactividad
bronquial, en los ratones que reciben el anticuerpo de forma profiláctica frente a los que no lo
reciben. Además, se aprecia un beneficio a largo plazo.
----------Asma:
una inflamación que cierra la puerta al aire----------
El asma es una enfermedad pulmonar que suele presentar con siguientes características:
 Obstrucción de la vía aérea total o parcialmente reversible, bien espontáneamente o con
tratamiento.
 Inflamación bronquial y remodelado (fibrosis) de la arquitectura del bronquio, con
infiltración de la mucosa por eosinófilos y otras células, y un mayor o menor grado de
fibrosis subepitelial permanente, aún en ausencia de síntomas.
 Hiperreactividad bronquial, o respuesta aumentada de la vía aérea frente a distintos
estímulos, pero no específica de esta enfermedad.
De estas características, la inflamación de la mucosa bronquial debe existir siempre para poder
hacer un diagnóstico de asma. Las demás pueden pasar por periodos de mayor o menor actividad
y presencia.
Síntomas
Al producirse esta inflamación de la mucosa bronquial aparecen los siguientes síntomas: tos ,
silbidos en el pecho (sibilancias), secreciones (flemas) y disnea o fatiga.
Los síntomas suelen cursar en crisis y durar varios días hasta ceder, o bien cursar con síntomas
de forma continua con agudizaciones ocasionales más intensas. De forma atípica, puede existir
exclusivamente tos persistente, opresión torácica sin otros síntomas acompañantes, o bien estar
oculto como bronquitis de repetición en niños, siendo sólo un proceso de tos y flemas, sin fatiga al
respirar. En todas las formas es característico el predominio nocturno de los síntomas.
La evolución esperada es hacia la curación en un gran porcentaje de los niños con asma ya que la
prevalencia en la infancia es del 11% y en el adulto oscila entre el 4 y 6 %. Por ello más de la
mitad de los niños con asma dejan de padecer esta enfermedad después de la pubertad.
No obstante, existen factores de riesgo para mantenerse con asma en la edad adulta: comienzo
del asma antes de los 2 años, madre con asma, pruebas de alergia positivas (atopia), alteración
de función ventilatoria pulmonar persistente.
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