¿Desea tener una mejor relación con aquellas personas con las

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¿Desea tener una mejor relación con aquellas personas con las que
simpatiza realmente? Y, más importante aún, ¿desea una comunicación
más positiva y eficaz con aquellas personas que ponen a prueba su paciencia?
¡Entonces Resuelva sus conflictos es para usted! Estoy convencido de que al
poner en práctica estos principios eternos disminuirán drásticamente los
conflictos en el trabajo, en la escuela, entre padres e hijos, en la iglesia,
en el vecindario, entre amigos, entre los miembros de la familia y en
cualquier contexto en el que haya personas.
Dr. Walt Larimore
Coautor de His Brain, Her Brain [El cerebro de él, el cerebro de ella]
Resuelva sus conflictos del Dr. Godwin proporciona consejos prácticos con
una pizca de humor. Las estrategias cooperativas para la resolución de
los problemas que surten efecto con personas racionales, muchas veces
son contraproducentes con aquellas que no están dispuestas a razonar.
El planteamiento del Dr. Godwin para la resolución de los problemas
con personas irracionales se encuentra entre las piedras preciosas de este
volumen útil y de fácil lectura.
Susan Heitler, Ph.D.
Autora de From Confllict to Resolution Marriage [Del conflicto a la resolución] y
The Power of Two [El poder de dos]
Este libro me ha mostrado cómo amar de todo corazón a los buscapleitos
y cómo invertir mi energía emocional, mental y física en el ministerio
que amo y no en aquellas personas que me roban el gozo. Puedo definir
este libro con una palabra: ¡Libertad!
Suzette Sanderfer
Ex directora editorial de Lifeway Christian Resources
El Dr. Alan Godwin ha escrito un libro que proporciona a ministros,
laicos y facultativos una comprensión más profunda del conflicto y la
manera de relacionarse con aquellos individuos que causan estragos
en el hogar, la iglesia y el lugar de trabajo. Este libro es muy práctico,
ya que aborda claramente las causas y soluciones de varias clases de
conflictos… El uso detallado y sabio de las verdades bíblicas, psicológicas
y sociológicas me ha ayudado a optimizar mi capacidad de resolver los
conflictos para dar esperanza a aquellos que se encuentran atrapados en
situaciones aparentemente sin esperanza.
Dr. Leonard Markham
Pastor y ex presidente de la Convención Bautista de Tennessee
El libro del Dr. Godwin es una aportación valiosa a la literatura sobre
las relaciones y los conflictos. Sus recomendaciones y principios pueden
mejorar cualquier relación, y llevarlos a la práctica permitirá que casi
todos puedan manejar sus conflictos de una manera más productiva y
positiva.
Gregory W. Lester, Ph.D.
Autor de Power with People [Poder con las personas]
Algunos de nuestros retos más difíciles en el trabajo son los problemas
interpersonales. Recomiendo ampliamente el libro del Dr. Godwin
a personas de negocios y profesionales que están buscando una mejor
manera de manejar los conflictos en el lugar de trabajo.
Craven Crowell
Ex presidente de Tennessee Valley Authority
RESUELVA SUS
CONFLICTOS
CÓMO
ESTA BLECER
R EL ACIONES
SA LUDA BLES
DR. ALAN GODWIN
La misión de Editorial Portavoz consiste en proporcionar productos de calidad
—con integridad y excelencia—, desde una perspectiva bíblica y confiable, que
animen a las personas a conocer y servir a Jesucristo.
Título del original: How to Solve Your People Problems © 2008
por Alan Godwin y publicado por Harvest House Publishers,
Eugene, Oregon 97402. Traducido con permiso.
Edición en castellano: Resuelva sus conflictos. © 2009 por Alan
Godwin y publicado por Editorial Portavoz, filial de Kregel
Publications, Grand Rapids, Michigan 49501. Todos los
derechos reservados.
Traducción: Rosa Pugliese
Ninguna parte de esta publicación podrá reproducirse de
cualquier forma sin permiso escrito previo de los editores, con
la excepción de citas breves en revistas o reseñas.
A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas han
sido tomadas de la versión Reina-Valera 1960, © Sociedades
Bíblicas Unidas. Todos los derechos reservados.
EDITORIAL PORTAVOZ
P.O. Box 2607
Grand Rapids, Michigan 49501 USA
Visítenos en: www.portavoz.com
ISBN 978-0-8254-1281-3
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Impreso en los Estados Unidos de América
Printed in the United States of America
A mi esposa…
Una antigua profesora dijo en una ocasión que aprendemos
más en el laboratorio de la vida que en las aulas de clase.
Penny ha sido mi “compañera en el laboratorio de la vida”
por más de treinta años. He tenido el privilegio de observar
su sabia manera de vivir, y de tenerla como maestra de
mucho de lo que sé acerca del funcionamiento de las
relaciones según el designio de Dios.
Para ella, mi eterno agradecimiento.
RECONOCIMIENTOS
E
ste libro no pudo haberse escrito y publicado sin la contribución
significativa de muchas personas; por lo que quiero agradecer a varias
de ellas.
Agradezco a mis clientes que me han inspirado con su denuedo y
disposición para crecer. Las ideas de este libro no son solo teorías. Han
surtido efecto. Estoy seguro de ello, puesto que he visto a personas poner
en práctica estos principios en situaciones conflictivas de su vida real
con grandes resultados. Cuando algunos clientes me agradecen por
ayudarlos, por lo general, les respondo: “Yo sólo estoy fuera del campo
de juego haciendo la tarea suplementaria, ustedes son los jugadores que
están en el campo de juego y consiguen los aciertos. Gracias por dejarme
aprender al observarlos jugar”. Y lo digo realmente en serio.
Estoy en deuda con amigos y familiares que apartaron un tiempo
de entre sus múltiples ocupaciones para leer mi manuscrito cuando
estaba lleno de errores, incoherencias y faltas tipográficas. Lo leyeron
laboriosamente, lo analizaron, me hicieron comentarios útiles y me
animaron. Me ayudaron a pulir algunas partes; motivo por el cual les
doy las gracias. Un agradecimiento especial a mi esposa, Penny, que
me ayudó amablemente a elaborar las preguntas para la reflexión que
acompañan cada capítulo.
Le debo agradecimiento a Bucky Rosenbaum, mi agente literario que
ha guiado pacientemente a este neófito a través del territorio desconocido
de la producción editorial. Desde el comienzo me animó, al creer en
este proyecto. Valoro su sabiduría, su profunda experiencia, su gentil
tolerancia ante las preguntas de un principiante, y su amistad. Gracias,
Bucky.
Quiero agradecer a las personas de Harvest House Publishers. Todas
las cosas buenas que escuché de ellas antes de conocerlas resultaron
ser verdad. Quiero agradecer especialmente a Terry Glaspey, que
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resuelVa sus conflicTOs
originalmente captó la idea de lo que quería comunicar a través de este
libro. Y a mi editora, Barb Gordon, que corrigió minuciosamente el
manuscrito para convertirlo en una versión más elocuente y refinada.
También quisiera agradecer a todo el equipo de Harvest House por su
ayuda y apoyo.
Quisiera agradecer especialmente a mi familia. Yo soy un individuo
madrugador rodeado de personas trasnochadoras. Esto es algo bueno,
porque pude trabajar temprano mientras los demás dormían hasta
tarde. Aun así, han sido increíblemente pacientes y constantemente
motivadores.
Finalmente, gracias a todas las cafeterías del mundo por permitir que
las personas conecten su computadora portátil y ocupen un espacio por
largos períodos de tiempo.
CONTENIDO
Campamento de entrenamiento
para conflictos buenos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
Sección 1: Las personas y los problemas . . . . . . . . . . . . . 17
1. Tratar con el puercoespín . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
2. La trampa del conflicto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
Sección 2: Razonar con los racionales . . . . . . . . . . . . . . . 55
3. Flexionar los músculos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 64
4. Escapar de la trampa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
5. Resolver los problemas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 113
Sección 3: Tratar con los irracionales . . . . . . . . . . . . . . 135
6. Evaluar la oposición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 145
7. Evitar el drama. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 180
8. Aceptar los límites . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 200
El taller de reparaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 225
Apéndice
Gráfico del conflicto malo. . . . . . . . . . . . . . . . . . 233
Gráfico del conflicto bueno con personas
racionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 233
Gráfico del conflicto bueno con personas
irracionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 234
Notas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 235
Glosario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 238
CAMPAMENTO DE ENTRENAMIENTO
PARA CONFLICTOS BUENOS
C
omo psicólogo clínico en la práctica privada, paso mucho de mi
tiempo observando conflictos o escuchando acerca de éstos. En el
transcurso de los años, he observado que los adultos discuten, a menudo,
como niños. Dado que comencé a ejercer mi profesión cuando mis
hijos estaban en la escuela primaria, un día estaba sentado en mi oficina
escuchando a un cliente que describía un altercado en su lugar de trabajo
y pensé: Esto suena exactamente igual a lo que me cuentan mis hijos al
final del día acerca de sus riñas a la hora de recreo. La única diferencia es la
edad de los contrincantes. Otro cliente me dijo: “Cuando me jubile, pienso
abrir un jardín de infantes sólo para que me recuerde al trabajo”. Otro
cliente se presentó y dijo: “Trabajo en (nombre de la empresa), también
conocida como ‘Jardín de adultos’”. Con frecuencia, en mi oficina,
escucho discusiones entre adultos que se parecen a: “Fuiste tú… yo no
fui… fuiste tú… yo no fui”.
Todos empiezan a reñir como si fueran niños, y algunas personas
nunca maduran en este aspecto. Son muy inteligentes para ganarse la vida,
pero no tienen cerebro a la hora de resolver los conflictos interpersonales.
Han obtenido títulos superiores de la “Universidad de evitar conflictos”,
pero fracasaron en el “Jardín de infantes de resolver conflictos”. Dan
lecciones de reglas justas para los pleitos en el trabajo, pero riñen como
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12
resuelVa sus conflicTOs
perros y gatos en el hogar. Y si van a la iglesia el domingo, manifiestan la
inmadurez de su desunión en un ambiente conocido por su unidad. En
conclusión, las personas tienen problemas con personas, pero no saben
qué hacer al respecto. O si saben qué hacer, muchas veces no saben cómo
llevar a cabo lo que saben. En consecuencia, muchas veces desearía poder
enviar a mis clientes al campo de entrenamiento para conflictos buenos.
Si dicho lugar existiera, podrían aprender el ABC de la resolución de
conflictos, entrenarse en la discusión como adultos y regresar a mi oficina
con mayor aptitud para resolver los conflictos que ocasionaron su consulta
en primer lugar. En cierto sentido, este libro es el plan de estudios que
yo usaría en el campamento de entrenamiento para conflictos buenos.
Gran parte del contenido de este libro ha procedido de dos fuentes: los
comentarios de personas que manejan los conflictos de mala manera y los
comentarios de personas que manejan los conflictos de buena manera.
He visto muchos conflictos malos, al ser testigo de éstos, al escuchar
de éstos y al practicarlos yo mismo. Pero hay personas que realmente
manejan los conflictos de buena manera. Parecen dominar con maestría
el arte de resolver muy bien los problemas interpersonales. ¿Cómo lo
hacen?
Abordaremos esto en los capítulos siguientes mediante el análisis del
cómo y del porqué se manejan los conflictos de mala manera, y qué se
necesita para manejarlos de buena manera. Es mi deseo que, cuando
termine este libro, usted entienda cuatro verdades fundamentales.
Verdad 1: Las relaciones cercanas acarrean conflictos
Todos queremos y necesitamos relacionarnos con personas. Pero
cuando nos relacionamos con personas, inevitablemente tenemos
problemas con ellas. Nuestras imperfecciones se rozan unas con otras
y se produce la fricción. Cuanto más cercano es el contacto, mayor
es el potencial para el conflicto. No importa cuál sea el entorno —el
matrimonio, el trabajo, la escuela, las amistades, la familia, la iglesia— la
relación con personas acarrea problemas con personas. Puede que no nos
guste, pero sucede.
Campamento de entrenamiento para conflictos buenos
Verdad 2: Las relaciones se desarrollan bien cuando los
conflictos se manejan bien
El éxito en las relaciones tiene poco que ver con lo que tenemos en
común y más que ver con cuán bien manejamos nuestras diferencias.
La ausencia de conflicto es imposible, pero manejar correctamente las
diferencias es factible. Esto se denomina conflicto bueno. El conflicto
bueno nos permite madurar personalmente y disfrutar los beneficios que
las relaciones están destinadas a proporcionar.
Verdad 3: Por naturaleza, tendemos a manejar mal el
conflicto
El problema es que la mayoría de nosotros no discute bien y, por
naturaleza, tendemos al conflicto malo, que deja poco o ningún margen
para que las diferencias se resuelvan mediante el uso de sus métodos.
Esto es lo que sucede cuando hacemos lo que es instintivo en nosotros. El
resultado es el estancamiento personal y el alejamiento de las relaciones.
Verdad 4: Los conflictos con personas racionales e
irracionales deben manejarse de forma
diferente
El conflicto malo surge por naturaleza, pero el conflicto bueno puede
aprenderse. En este libro usted descubrirá cómo lograr conflictos buenos
con dos tipos de personas: racionales e irracionales. Las personas racionales
tienen aquello de lo que las personas irracionales carecen: la capacidad de
razonar eficientemente. Los métodos para el conflicto bueno usados con
personas racionales no darán resultado con personas irracionales, por lo
que deben emplearse métodos alternativos.
En una oportunidad debía someterme a una cirugía reparadora. Pero
me encontraba un poco escéptico al respecto, hasta que el ortopeda me
mostró las radiografías. “¿Puede ver allí? —preguntó él—. Allí es donde
debemos entrar y reparar”. Una perspectiva física y real del problema
hizo que mi escepticismo se esfumara. Después, pensé: Desearía poder
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resuelVa sus conflicTOs
sacar radiografías de las emociones o los patrones conflictivos de las personas
para que puedan observar visiblemente lo que necesita repararse. Ello haría
que el proceso fuera más fácil de entender y más concreto. Conceptos como
conflicto bueno, conflicto malo, sensatez e insensatez son muy reales;
pero las cosas no físicas a veces son difíciles de entender. He empleado
varios métodos a lo largo del libro para hacer que los conceptos sean
más perceptibles. Ilustraré las ideas mediante el uso de ejemplos de la
literatura, la historia, la música, la televisión y el cine.
Para evitar la confusión de los casos analizados, en primer lugar
contaré dos historias: una acerca del conflicto entre dos personas
racionales y la otra acerca del conflicto de un cliente con una persona
irracional. Al analizar el principio, también descubriremos cómo estas
personas aprendieron e hicieron uso del mismo para cambiar su sistema
de conflicto malo al bueno. Aunque todos los detalles son realmente
veraces, las historias son una combinación de casos similares. Por lo
tanto, no se sorprenda si se identifica con algo de lo que lee.
Además, hay preguntas para la reflexión que acompañan cada capítulo,
y le ayudarán a pensar en maneras de poner en práctica el contenido, que
lo hace menos académico y más pertinente al mundo donde suceden sus
conflictos.
En el transcurso de la vida, muchas veces nos encontramos expuestos
a lo que podrían llamarse obviedades del conflicto; cosas que una persona
mayor o más sabia podría decirnos acerca de las controversias o de la
necesidad de llevarse bien con las personas:
•
•
•
•
•
•
•
No te vayas a dormir enojado.
No puedes razonar con una persona irracional.
Se pueden atrapar más moscas con miel que con vinagre.
No remuevas un nido de avispas.
No exteriorices tus sentimientos.
Considera de dónde viene la información.
Mantén a tus amigos cerca, y a tus enemigos aún más cerca.
Campamento de entrenamiento para conflictos buenos
Estos dichos populares han resistido el paso del tiempo y han impartido
tanta sabiduría con respecto a las relaciones, que todos haríamos bien en
atender. A menudo haré referencias a estas obviedades y ahondaré más
en ellas para que podamos entender mejor su significado y seamos más
capaces de ponerlas en práctica.
He experimentado cierta tensión al escribir este libro. Por un lado,
quería dar a conocer algo más detallado y descriptivo que los artículos de
las revistas de los supermercados acerca de las discusiones aceptables. Por
el otro lado, ¿quién quiere leer un libro acerca de algo tan negativo como
el conflicto? Espero haber hecho que el tema sea lo bastante comprensible
para ser usado, suficientemente conciso para ser legible y lo suficiente
positivo para ser interesante.
Sería presuntuoso sugerir que las ideas y los métodos presentados aquí
son nuevos. Los conceptos han existido hace tiempo. En la sección de
“Taller de reparación”, analizaremos lo que un antiguo documento de
hace tres mil años —el libro de Proverbios— tiene que decir acerca del
conflicto malo, el conflicto bueno y cómo tratar con personas racionales
e irracionales.
Mi propósito ha sido que estos principios fueran fáciles de entender y
de implementar.
Finalmente, muchos de mis ejemplos corresponden a problemas
matrimoniales, porque dedico gran parte de mi tiempo a la consejería
de parejas. Pero los principios son pertinentes también para los conflictos
en el trabajo, en la escuela, entre padres e hijos, en la iglesia, en el
vecindario, entre amigos, entre familiares o en cualquier entorno en el
que se interactúe con personas.
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SECCIÓN 1
LAS PERSONAS Y LOS PROBLEMAS
D
os “antropólogos” de renombre hicieron declaraciones que resumen
las ideas presentadas en esta sección. La primera antropóloga, Pearl
Bailey, mencionó una vez: “Lo que el mundo realmente necesita es más
amor y menos burocracia”. Ella tenía razón. La realidad es que todos
necesitamos amor y necesitamos invertir mucho tiempo y energía en las
relaciones. Hemos sido diseñados para entablar relaciones por lo que no
podemos prosperar cuando nos aislamos de los demás.
Pero cuando nos acercamos a los demás tenemos problemas. El
segundo antropólogo, Charles Schultz, dijo lo siguiente a través de
Linus en su tira diaria Peanuts: “Me encanta la humanidad. Lo que no
puedo soportar son las personas”. Cuando persistimos en las relaciones,
descubrimos inevitablemente que los conflictos con las personas son
parte del paquete. Si los conflictos se manejan bien (conflicto bueno),
entonces las relaciones resultan ser algo que vale la pena. Si se manejan
mal (conflicto malo), las relaciones no logran proporcionarnos lo que
necesitamos y deseamos. Por ello, las relaciones se desarrollan bien solo
cuando los conflictos se manejan bien.
Hay dos clases de conflicto, pero hay también dos clases de personas:
racionales e irracionales. Las personas racionales tienen “aptitud para
el razonamiento”, mientras que las personas irracionales carecen de
ello. En consecuencia, estos dos grupos de personas deben tratarse de
manera diferente. La sección 2 (caps. 3 al 5) proporciona una descripción
detallada de cómo lograr un conflicto bueno con personas racionales,
mientras que la sección 3 (caps. 6 al 8) trata el conflicto bueno con
personas irracionales.
17
18
resuelVa sus conflicTOs
Los conceptos presentados en esta sección —las dos clases de conflictos
y las dos clases de personas— constituyen el fundamento de todo lo que
se expondrá en este libro. Para desarrollar buenas relaciones se necesita
manejar bien los conflictos con las personas; con ambos grupos de
personas.
Capítulo 1
TRATAR CON EL PUERCOESPÍN
¿Por qué cuando se ama, el amor duele tanto?
Amamos para saber que no estamos solos.
C. S. Lewis
El perfume y el incienso alegran el corazón;
la dulzura de la amistad fortalece el ánimo.
Proverbios 27:9 nvi
H
abía sido un gran día para mí. Acababa de aprobar mi examen
de conducción —en el segundo intento, podría agregar— y logré
convencer a mi madre para que me prestara su Pontiac azul para ir a la
escuela. En mi mente, había imaginado que esta ocasión se desarrollaría
de la siguiente manera. Primero, llegaría a la escuela y estacionaría.
Luego, al salir del automóvil, montones de muchachas se reunirían y
me observarían a distancia, sumamente impresionadas, con el profundo
deseo de tener la oportunidad de salir conmigo. Los miembros del
“grupo popular” se dirían uno al otro: “Tenemos que decirle a este tipo
que se una a nosotros. Él sí que es buena onda”. Manejar el automóvil a
la escuela sería mi entrada a la popularidad.
Seguro de que todo había salido como imaginé, con aire de suficiencia
tomé asiento en mi primera clase, confiado de que había traspasado el
umbral del mundo de los “populares”. Justo en ese momento se escuchó
la voz del director de la escuela que decía por megafonía: “Atención,
por favor. Atención, por favor. Hay un Pontiac azul estacionado sobre la
calle Riverside. Las puertas están cerradas con llave, pero el motor está
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resuelVa sus conflicTOs
en marcha”. La clase en la que estaba estalló en risas, igual que otras
clases a lo largo del pasillo. “¿Qué clase de idiota haría eso?” preguntaban
algunos. “¡Qué imbécil!” exclamaban otros.
Por apenas unos segundos, pensé en sumarme a la ridiculización de este
idiota anónimo. No puedo admitir que soy yo, pensaba por dentro. Lo voy a
dejar en marcha. Probablemente se quede sin combustible y el motor se detenga.
Pero después, el pequeño sentido de la cordura que poseía se activó y pasé
al frente de la clase para confesar que el automóvil era mío. Mi maestra
mostró una mezcla de compasión con cierta actitud de “estoy contenta de
no estar en tu lugar”. Mientras iba avergonzado hacia la oficina del director,
los estudiantes seguían desternillándose de risa, y escuchaba palabras como
“papanatas” y “perdedor”. Más tarde, me dijeron que mis amigos (uso esta
palabra en términos generales) en otras clases decían escandalosamente:
“¡Godwin! ¡Ese es el automóvil de Godwin!” Por un solo día tuve la
cuestionable distinción de ser la persona más prominente de la escuela,
pero no del modo que esperaba. Mi mamá tampoco estuvo tan contenta.
A veces, lo que más deseamos —las relaciones personales— constituye
la causa de nuestra mayor consternación. Yo estaba entusiasmado con
conducir el automóvil a la escuela aquel día, no porque me gustara
conducir; era tan solo un Pontiac azul claro. En cambio, me bombardeaba
la idea de la posibilidad de incrementar mis relaciones. Mi motivación
no había sido automotriz, sino relacional. Y la incomodidad que sentí
durante el resto del día tuvo poco que ver con el daño que podría haber
sufrido el automóvil, y mucho que ver con el daño que había sufrido mi
estima ante los ojos de los demás. Las relaciones pueden ser aquello que
más nos satisfaga, pero también aquello que más nos lastime.
John Ortberg habla de “la danza del puercoespín”:1 El deseo de
desarrollar una relación nos atrae a otra persona, pero el temor a salir
lastimados hace que ambos ericemos las “púas” como de protección. Y
el dolor de recibir un pinchazo hace que nos alejemos. De modo que
la danza está compuesta por movimientos rotativos de acercamiento y
distanciamiento. Analicemos ahora los pasos de la danza del individuo,
y qué debe suceder para que se modifique el patrón.
Tratar con el puercoespín
El acercamiento
Al comprender la necesidad esencial de las relaciones, muchos
compositores musicales han escrito letras de canciones que reflejan este
profundo anhelo humano. Es por ello que nuestras radios están repletas
de canciones románticas que dicen “no puedo vivir sin ti”, “quiero más
de ti”, “solo quiero estar contigo” y “sin ti no sé vivir”.
En el transcurso de nuestra vida, necesitamos y deseamos lo que los
psicólogos denominan apego, un vínculo afectivo con otra persona. Los
niños tienen tanta necesidad de un vínculo afectivo que privarlos del
mismo podría redundar en la muerte. Por lo general, se advierte a los
padres adoptivos de posibles dificultades si los primeros vínculos afectivos
del niño fueran deficientes. A medida que avanzamos a través de las
etapas del desarrollo, apreciamos la aceptación pero detestamos el rechazo.
Entablamos amistades, ingresamos en grupos o equipos, nos afiliamos a
asociaciones, nos adherimos a fraternidades o hermandades, asistimos a
fiestas, pasamos el rato con otros, mantenemos conversaciones en línea,
nos enviamos mensajes de textos unos a otros, nos conectamos a la red
mundial, nos ponemos de novio, nos casamos y asistimos a reuniones
familiares. Algunas personas se agrupan en pandillas. Otros se hacen
miembros de iglesias, cantan en coros, participan de pequeños grupos,
sirven en comités y viajan con otros en proyectos misioneros de corto
tiempo. Gritamos junto a los demás en las actividades deportivas, nos reímos
juntos en las comedias de humor y lloramos juntos en los funerales. Nos
fascinan los programas de televisión que retratan la amistad y las cantinas
donde “todos se conocen”. Los ex soldados recuerdan afectuosamente las
grandes amistades que desarrollaron en los tiempos de batalla. Y los atletas
retirados hablan de cuánto extrañan el compañerismo de los vestuarios.
Los estudios muestran que, en la enfermedad, la salud se restablece
más rápido cuando se tienen buenas relaciones interpersonales. Ante
la muerte, preferimos estar rodeados por aquellos que amamos. De un
extremo al otro de la vida, rechazamos la soledad y buscamos la compañía
de los demás. El paso del “acercamiento” de esta danza está dirigido por
la necesidad universal del vínculo afectivo.
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resuelVa sus conflicTOs
Ante un pinchazo
Pero cuando nos apegamos a alguien, invariablemente descubrimos
que ese vínculo afectivo que tanto necesitamos tiene imperfecciones y
defectos que nos lastiman cuando nos encontramos. Por supuesto, todos
tenemos algo “malo”. Los psicólogos lo llaman “psicología patológica”
o “psicopatología”, mientras que los teólogos lo denominan la “caída
del hombre” o “depravación”. La mayoría de nosotros lo expresa de
modo coloquial al decir “todos metemos la pata”. Alguien dijo una vez:
“Todos tenemos algo de ladrones”. Somos personas imperfectas, que
viven en un mundo imperfecto, con otras personas imperfectas. Somos
atraídos por el lado positivo de las personas, pero experimentamos su
lado negativo cuando nos acercamos. Y estar en contacto con ese lado
negativo puede lastimarnos.
Mientras la música romántica expresa nuestro anhelo de vínculos
afectivos, algunas canciones de la música folklórica hablan del dolor
que se experimenta cuando los amores se vuelven problemáticos.
Hace tiempo escuché algunas parodias de canciones de la música
folklórica, que expresaban estos conceptos: “Ahora que somos tan
desdichados, espero que estés contenta”, “Ella mastica el tabaco, pero
a mí ni me traga” y “Ya no tengo basura en mi tráiler desde la noche
que te eché”.
Anticipándonos al dolor potencial de una relación, instintivamente
erizamos las púas como protección, pues internamente pensamos: Si
dejo que se acerque demasiado, puedo salir lastimado.
Cuando nos acercamos, en algún momento recibiremos un pinchazo,
y entonces nos distanciamos.
El distanciamiento
Anhelamos los vínculos afectivos, pero detestamos el dolor, por ello
nos distanciamos. A fin de protegernos, nos distanciamos de la relación;
nos distanciamos de aquello que más anhelamos. Esta maniobra
estratégica del uso de la “geografía relacional” se representa en varias
ilustraciones comunes.
Tratar con el puercoespín
Relaciones amortiguadas
La postura básica aquí es: Está bien que estemos cerca, pero no tanto.
No lo vamos a hablar, yo sólo dejo que las personas se acerquen hasta cierto
punto. Estas personas tienen fosos defensivos y puentes levadizos que
usan para denegar el acceso al santuario interno de su castillo.
En una ocasión vi en la televisión una entrevista hecha a una notable
figura pública y su esposa. Cuando las preguntas se volvieron personales,
su esposa dijo: “La mayoría de la gente ve en mi marido a una persona
amistosa, sociable y afectiva. Y eso es cierto. Pero la gente no ve la pared
de acero que deja caer cuando alguien se acerca. Hemos estado casados
por mucho tiempo, y nunca he podido traspasar esa pared”. La intrigada
entrevistadora miró al hombre y le preguntó qué tenía que decir al respecto,
al tiempo que la cámara enfocaba la cabeza y los hombros del entrevistado.
Éste hizo una pausa, balbuceó y comenzó a hablar de sus logros públicos.
La entrevistadora lo interrumpió y le volvió a preguntar qué tenía que decir
del comentario de su esposa. La cámara, entonces, tomó un primer plano
de su cara. Una vez más, éste hizo una pausa y luego comenzó a hablar de
los éxitos de su carrera. La audiencia televisiva tuvo la oportunidad de ver
por sí misma la pared de la que hablaba su esposa.
Las paredes no son algo malo en la medida que tengan puertas de
acceso. Para relacionarnos de manera positiva, necesitamos paredes y
puertas de acceso para permitir que alguien entre y se acerque, que un
pequeño grupo se acerque y otros se queden afuera. Pero para algunas
personas, el imperativo relacional tácito que gobierna la mayor parte o
la totalidad de sus relaciones está basado en la opinión de que “todo está
bien mientras mantengamos la distancia”.
Cercanía de fantasía
Aquí el pensamiento es: Las verdaderas relaciones son demasiado
riesgosas. Vamos a tener una intimidad de fantasía por un tiempo. ¿Qué
dices? De ese modo, nadie saldrá lastimado. Esta es la base filosófica de
“amigos con beneficios”, encuentros casuales o aventuras de una sola
noche.
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resuelVa sus conflicTOs
Relaciones anestesiadas
Dado que las verdaderas relaciones cercanas implican a veces dolor,
algunas personas adormecen el dolor con sustancias insensibilizadoras
que sirven como lubricantes de la relación. Entonces piensan: La cercanía
requiere de anestesia para eliminar el dolor si algo sale mal. No es extraño,
pues, que las tabernas sirvan a menudo como lugares de conquista.
Distancia deliberada
Cada vez que las familias se mudan, algunos niños evaden el fomento
de vínculos afectivos a fin de evitar el dolor de la separación. Éstos
mantienen conscientemente una distancia, pues saben cuánto duele
perder las amistades. A veces los soldados deciden adrede no acercarse a
otros soldados, pues han experimentado el dolor de perder compañeros
en la batalla. Algunas personas se aíslan deliberadamente de los demás a
fin de evitar la complejidad de las relaciones.
Hubo un tiempo en el que se construían porches delanteros en la
mayoría de las casas, para que los vecinos pudieran pasar de visita y
sentarse. En la actualidad, es más probable que se construyan casas con
pórticos privados que nos impiden conocer a nuestros vecinos.
Cercanía indirecta
Yo suplo mi necesidad de cercanía, al observar cómo se relacionan los
demás. De ese modo no salgo lastimado. Algunas personas se convierten
en espectadores que, desde su puesto, observan cómo los personajes de
la cultura popular, la televisión, las películas y los libros se ven afectados
en el campo de las relaciones profesionales. Otra forma de esto es la
pornografía, en la cual clientes que pagan sustituyen una relación real
por una artificial.
Relaciones tecnológicas
He tenido tantas malas experiencias personalmente que prefiero el
anonimato cibernético. Parece más seguro y más rápido, y si encuentro
a un tonto, siempre puedo pulsar la tecla de borrar. De algún modo
Tratar con el puercoespín
la tecnología es un medio de interacción con los demás. Pero algunas
personas la usan como protección, una manera de desarrollar lo que
perciben como relaciones de bajo riesgo.
Un nuevo acercamiento
El distanciamiento, en cualquiera de sus formas, nos protege del dolor.
Pero nos sentimos muy solos así. Finalmente, volvemos a acercarnos, en
busca del vínculo afectivo que tanto anhelamos y necesitamos. El ciclo
llega a su fin y luego se repite.
La modificación de la danza
La “danza del puercoespín” es un intento de manejar la tensión
entre dos impulsos rivales: el anhelo de los vínculos afectivos y el dolor
al rechazo. Queremos estar cerca, pero no queremos salir lastimados.
Buscamos lo que proporcionan las relaciones, pero rehuimos de lo que
todas las relaciones producen de algún modo: los conflictos. Pero la
danza no resuelve la tensión, únicamente la prolonga. Y para algunas
personas, es una danza maratoniana que dura toda la vida.
De modo que ¿cómo puede dejar de danzar el puercoespín? O, para
hacer la pregunta en términos humanos, ¿cómo podemos estar cerca
de las personas cuando es cierto que la cercanía produce conflictos con
los demás? El puercoespín se acerca al relajar sus púas; las personas se
acercan al resolver sus conflictos interpersonales; conflictos que surgen
a raíz de las imperfecciones y los defectos. Para estar cerca de los demás
necesitamos resolver nuestros conflictos interpersonales. Pero nuestra
tendencial natural es manejar mal los conflictos interpersonales. Esto es
lo que abordaremos a continuación.
En resumen
Todos estamos dirigidos por dos fuerzas conflictivas: la
necesidad de afecto y la necesidad de evitar el dolor. Cuando
nos apegamos a los demás, tenemos conflictos con ellos, lo
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resuelVa sus conflicTOs
cual es doloroso. Por ese motivo tenemos un dilema: cómo
podemos estar cerca de los demás cuando la cercanía implica
dolor. Llegamos a ser como el puercoespín, cuyas púas se
erizan siempre que se produce una cercanía. Queremos estar
cerca, pero no queremos recibir un pinchazo. Es un conflicto
difícil, pero un conflicto que se puede resolver.
Para la reflexión
1. Describa alguna situación en la que haya notado que sus
púas se erizaron para alejar a alguien. ¿Lo ha superado?
¿Cómo?
2. ¿Piensa que hay maneras de acercarse a los demás sin ser
lastimado? ¿Por qué sí o por qué no?
3. ¿Qué suceso ha contribuido a alguna renuencia que pudiera
tener para acercarse a los demás?
4. ¿Cómo le ha ayudado o lastimado la tecnología (televisión,
Internet, videojuegos, etc.) en su búsqueda de intimidad?
¿Qué puede decir de los demás?
5 .¿Puede vivir feliz sin relaciones cercanas? ¿Por qué sí o por
qué no?
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