Si tratamos de apreciar cual es el significado fitogeográfico del

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Si tratamos de apreciar cual es el significado fitogeográfico del Paraná de acuerdo con
estos criterios, la cuestión se presenta como sigue:
En el aspecto fisionómico el Paraná, en su conjunto, pertenece al área de las selvas
pluviales, tal como aparece en el mapa de la vegetación mundial de DIELS, reproducido con
algunas modificaciones en el Lehrbuch der Botanik de STRASBURGER, ed. 3 1 , de 1 9 7 8 . Si se
quiere precisar algo más, es conveniente separar los Planaltos y el valle medio del Iguacú de
esta zona e incluirlos en la zona de las selvas mesófilas semiperennifolias (selvas pluviales
tropicales semiperennifolias, Halbimmergrüne tropische Regenwálder, en el sentido de W A L TER 1 9 6 2 , 1 9 7 9 ) .
Naturalmente, ello sería así de ser verdad la interpretación que aquí admitimos, según la
cual la climax de los Planaltos es forestal. En otro caso, si la vegetación principal de los
Planaltos, en estado natural, fuese el campo, habría que reunirlos a la zona de las sabanas
tropicales y subtropicales, la cual en el Brasil resultaría ciertamente muy heterogénea en el
aspecto climático. Lo que sí nos parece muy alejado de la realidad es como ya hemos dicho
antes (pág. 1 4 8 ) , reunir los Planaltos con las montañas del hemisferio septentrional en que
predomina el bosque aciculifolio. La existencia de poblaciones de Araucaria angustifolia no
es razón suficiente para justificar tal interpretación, opuesta a todo lo que sabemos de la
vegetación del país.
Si no nos limitamos a la simple fisionomía y tratamos de profundizar más, atendiendo a las
especies que integran la flora y las comunidades vegetales, la cuestión se presenta más
complicada.
La mayoría de los autores consideran que América del Norte, junto con Europa, el Asia al
norte del Himalaya y el África septentrional constituyen un único reino floral, el reino
holártico. En cambio, suelen admitir que las diferencias florísticas entre América del Sur y el
África intertropical, continentes que se separaron entre sí mucho antes que América del
Norte y Eurasia, son tan grandes que ello justifica la distinción de dos reinos: neotropical y
paleotropical.
No vamos a discutir ahora estas interpretaciones, pero sí observaremos que a nivel de
familias y de géneros las afinidades entre América del Sur y la región guineana de África son
muy apreciables.
De acuerdo con las ideas admitidas por la mayoría de los tratados de Fitogeografia,
América del Sur se reparte entre dos reinos florales: el reino neotropical y el reino antartico.
OBERDORFER ( 1 9 6 0 ) opina que no sólo pertenece al reino Antartico la región del sur de
Chile (dominio de la selva laurifolia valdiviana y del bosque caducifolio, clases de los
Wintero-Nothofagetea y de los Nothofagetea pumilionis-antarcticae respectivamente), sino
también la región del centro de Chile (dominio de la selva esclerofila de los LithraeoCryptocaryetea) y la región patagónica (dominio de la pradera). Por otro lado reconoce que aun
en la selva laurifolia valdiviana «al lado de especies de origen y área claramente antarticos
(Nothofagus, Aristotelia), hay una serie de otras especies de origen indudablemente tropical»
(P. 7 6 ) .
La interpretación de OBERDORFER se opone a la sostenida por FIRBAS (in STRASBURGER),
por WALTER ( 1 9 5 4 ) y por otros muchos fitogeógrafos que, atendiendo a las afinidades corológicas de las especies principales, consideran la región centrochilena de los esclerofilos como
parte del reino neotropical.
No nos es posible, en este momento, tomar una posición respecto a la cuestión, crítica, de
los límites del reino Antartico en América del Sur. Algunos hechos, pero, resultan evidentes:
1.° La flora y la vegetación del Paraná son, sin lugar a ninguna duda de carácter neotropical. Los táxones de afinidad antartica (Araucaria, Drimys, etc.) son sólo una exigua minoría en
los Planaltos. Ello es así, aunque quizá en algunos puntos montañosos de condiciones
extremas la proporción de representantes del elemento antartico y andino pueda ser algo
mayor, como parece desprenderse de la lista de una veintena de especies de tal carácter,
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