30 ideas para el desarrollo de una televisión educativa, A.García

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LA
UTOPÍA
DE
OTRA
TELEVISIÓN
POSIBLE
(30
ideas
para
el
desarrollo
de
una
televisión
educativa
en
el
contexto
de
una
televisión
pública
innovadora)
Agustín
García
Matilla
¿Es
posible
hacer
una
televisión
que
aproveche
su
altísimo
nivel
de
implantación
en
la
sociedad
y
atienda
a
prioridades
de
servicio
público
como
son
la
educación,
el
desarrollo
cultural,
el
reforzamiento
democrático
o
la
atención
a
las
desigualdades
sociales?
A
continuación
expongo
mi
respuesta
en
30
puntos
redactados
a
modo
de
sugerencias.
DEL
CARÁCTER
EDUCATIVO
DE
LA
TELEVISIÓN
1)
La
televisión
puede
transmitir
contenidos
que
promuevan
y
refuercen
normas,
valores,
actitudes
y
conductas
pro‐sociales,
mayoritariamente
consensuadas
por
el
conjunto
de
la
ciudadanía,
o
puede,
por
el
contrario,
transmitir
unos
contenidos
que
se
enfrentan
a
cualquier
valor
educativo.
En
este
último
caso,
la
televisión
correría
el
riesgo
de
promover
una
serie
de
contravalores
que
irían
en
contra
de
la
propia
educación.
2)
Los
países
desarrollados
y
muchos
países
en
vías
de
desarrollo
han
tomado
conciencia
desde
hace
muchos
años
del
valor
de
la
televisión
como
medio
de
socialización
y
como
medio
útil
para
la
educación
y
el
desarrollo
cultural.
La
mayor
parte
de
los
países
de
nuestro
entorno
han
desarrollado
una
legislación
que
vela
por
los
derechos
de
la
infancia,
protege
el
desarrollo
de
contenidos
de
calidad
y
consigue
evitar,
con
eficacia,
que
se
vulneren
las
normas
que
atentan
contra
los
derechos
de
niñas
y
niños
en
horarios
protegidos.
3)
España
es
una
excepción
entre
los
países
de
su
entorno
cultural.
La
televisión
en
España
ha
sufrido
un
proceso
de
deterioro
progresivo
que
nos
ha
llevado
a
ser,
por
ejemplo,
el
único
país
de
la
UE
en
el
que
las
televisiones
no
respetan
la
existencia
de
una
franja
protegida
que
debe
estar
reservada
al
público
infantil.
Por
ejemplo,
en
los
horarios
de
tarde,
las
televisiones
entran
en
competencia
en
la
emisión
de
espacios
que
tienen
como
principios
la
chabacanería,
la
grosería
y
el
mal
gusto.
Estos
espacios
pueden
llegar
a
tener
en
horario
de
tarde
una
media
que
oscila
entre
los
125.000
y
los
250.00
telespectadores
de
entre
4
y
15
años,
contemplando
ese
tipo
de
programas
en
horario
de
tarde.
4)
Es
imprescindible
garantizar
el
que
todas
las
televisiones,
públicas
y
privadas,
programen
en
el
horario
de
tarde
espacios
infantiles,
específicamente
destinados
a
los
diferentes
segmentos
de
edad.
La
atención
a
la
infancia
es
uno
de
los
objetivos
de
servicio
público
que
han
de
cubrir
las
televisiones
y
por
tanto
se
debe
asegurar
el
que
ninguno
de
los
contenidos
programados
vaya
en
contra
de
los
derechos
que
niñas
y
niños
tienen
a
contar
con
una
programación
de
calidad.
5)
La
televisión
pública
debe
estar
a
la
cabeza
de
esta
programación
de
calidad
destinada
a
la
infancia.
Para
ello
se
deben
reforzar
los
equipos
profesionales
de
RTVE
especializados
en
programación
infantil
y
juvenil,
y
se
debe
promover
el
que
las
empresas
de
producción
y
canales
privados
vean
la
necesidad
de
competir
con
contenidos
de
calidad
en
estos
segmentos
de
programación.
En
el
caso
del
Reino
Unido,
tanto
la
BBC
como
Channel
4,
hacen
encargos
a
productoras
privadas
que
llevan
especializándose
en
el
público
infantil
y
juvenil
desde
hace
muchos
años.
En
nuestro
caso
sería
importante
conseguir
esa
progresiva
especialización
y
la
correspondiente
competencia
entre
productoras
y
canales.
Resulta
muy
importante
que
la
programación
de
televisión
encuentre
continuidad
en
el
desarrollo
de
una
Web
construida
con
suficientes
recursos,
rigor,
calidad
y
que
permita
a
padres
y
niños
aprovechar
la
potencialidad
educativa
de
este
medio.
6)
Existen
géneros
y
formatos
de
programas
para
niños
y
jóvenes
que
se
han
experimentado
ampliamente
en
otros
países
del
mundo
y
que
en
España
han
tenido
un
tímido
desarrollo.
Por
ejemplo
los
informativos
destinados
a
niños
y
jóvenes
han
tenido
éxito
en
países
como
Holanda,
Francia,
Reino
Unido,
Estados
Unidos
o
Japón,
mientras
que
en
España
sólo
se
han
desarrollado
con
dignidad
en
los
últimos
años
en
la
televisión
de
Cataluña,
a
través
de
su
informativo
Info
K.
7)
Es
preciso
apoyar
de
manera
sistemática
la
producción
nacional
y
europea
de
dibujos
animados,
promoviendo
ideas
que
sirvan
para
el
desarrollo
de
normas,
valores
y
conceptos
útiles
para
la
formación
de
niños
y
jóvenes.
Un
ejemplo
de
este
tipo
de
producciones
puede
ser
NICO,
una
serie
que
ha
conseguido
aglutinar
los
esfuerzos
de
productores,
instituciones
y
televisión
pública
estatal.
Al
mismo
tiempo
es
preciso
vigilar
la
mala
calidad
de
dibujos,
generalmente
producidos
en
Japón,
para
que
dejen
de
emitirse
en
nuestro
país
pues
no
están
destinados
a
la
audiencia
infantil.
Es
preciso
vigilar
la
emisión
de
dibujos
animados
destinados
a
adultos
para
que
dejen
de
emitirse
en
horarios
destinados
al
público
infantil.
Como
es
sabido
algunas
canales
españoles
siguen
emitiendo
este
tipo
de
dibujos
en
horario
destinado
a
la
audiencia
infantil.
8)
Es
conveniente
crear
los
necesarios
puentes
entre
producción
educativa
y
sistema
educativo,
consiguiendo
acuerdos
entre
el
Ministerio
de
Educación
y
las
Consejerías
de
Educación
de
las
Comunidades
Autónomas
(gobiernos
regionales)
y
aquellas
otras
instituciones
que
tienen
interés
en
influir
en
los
hábitos
de
comportamiento
o
en
el
cambio
de
actitudes
de
la
población,
con
el
fin
de
que
pueda
realizarse
un
mejor
aprovechamiento
social,
educativo
y
cultural
del
medio.
9)
Es
preciso
definir
cuáles
son
las
áreas
prioritarias
de
servicio
público
que
indiscutiblemente
deben
ser
abordadas
por
la
televisión
en
colaboración
con
las
instituciones.
En
estos
momentos
existe
gran
preocupación
en
asuntos
como
el
consumo
de
drogas
y
alcohol
en
jóvenes.
Los
últimos
datos
nos
informan
de
que
se
ha
multiplicado
por
5
el
consumo
de
cocaína
entre
los
jóvenes
españoles
de
14
‐18
años.
Llegando
a
ser
del
6%
la
cifra
de
jóvenes
que
consumen
este
peligroso
estupefaciente
y
llegando
al
36%
el
porcentaje
que
consume
derivados
del
cannabis.
Los
accidentes
de
tráfico
siguen
siendo
la
principal
causa
de
muerte
de
los
adolescentes
españoles.
Se
sigue
comprobando
que
la
combinación
de
alcohol
y
otras
drogas
con
la
conducción
es
un
cóctel
mortal
para
muchos
jóvenes
conductores.
Otras
cifras
preocupantes
tienen
que
ver
con
el
peligroso
aumento
de
las
enfermedades
de
transmisión
sexual,
los
embarazos
no
deseados
en
adolescentes
y
la
adopción
como
método
anticonceptivo
de
la
píldora
del
día
siguiente
por
parte
de
adolescentes
que
parecen
estar
sumamente
desinformadas.
La
anorexia
y
la
bulimia
siguen
afectando
a
un
porcentaje
de
la
población
cada
vez
más
joven.
Los
profesores
se
quejan
de
la
cada
vez
mayor
desmotivación
de
los
jóvenes
por
su
educación
y
del
aumento
de
casos
de
violencia
en
las
aulas.
Todo
ello
nos
debería
llevar
a
replantear
las
prioridades
del
sistema
educativo
y
en
este
sentido
resulta
fundamental
reforzar
una
visión
global
de
la
educación
en
materia
de
comunicación
que
ayude
a
educar
en
valores,
a
educar
en
democracia
y
a
promover
el
pensamiento
crítico
de
los
jóvenes.
Esta
educación
o
alfabetización
debe
tener
a
los
jóvenes
como
sujetos
activos
del
proceso
transformador
de
la
sociedad.
10)
Desde
este
punto
de
vista
la
programación
de
televisión
debería
hacer
un
esfuerzo
por
implicar
a
los
jóvenes
en
las
tareas
de
producción,
sobre
asuntos
que
les
ayuden
a
investigar
y
a
reflexionar
sobre
sus
hábitos
de
comportamiento,
sus
tendencias
de
consumo
y
sobre
su
propio
papel
en
la
sociedad.
La
participación
de
los
jóvenes
en
la
producción
de
programas
debería
ir
incorporando
progresivamente
este
tipo
de
experiencias
de
programación.
Esto
permitiría
abrir
una
vía
para
conseguir
nuevos
estímulos
y
crear
puentes
de
comunicación
entre
generaciones
que
ayuden
a
salir
de
las
crisis
en
las
que
nos
encontramos.
Países
con
inferior
nivel
de
desarrollo
como
Colombia
trabajan
desde
las
instituciones
en
la
producción
social
de
conocimientos
que
parten
de
la
problemática
juvenil,
tratando
de
salvar
así
las
condiciones
de
marginación
extrema
y
las
situaciones
de
violencia
que
se
viven
de
forma
recurrente
en
ese
país.
Convertir
a
los
jóvenes
en
productores
de
sus
propios
mensajes
ayuda
a
superar
situaciones
de
marginación
muy
habituales
en
el
contexto
colombiano.
11)
Este
proceso
de
incorporación
de
los
jóvenes
deberá
hacerse
dentro
de
un
plan
general
de
educación
para
la
comunicación
y
de
alfabetización
audiovisual
y
multimedia
que
afecte
al
conjunto
de
la
población.
Este
concepto
deberá
superar
ese
otro
más
antiguo
que
limita
este
tipo
de
educación
a
una
visión
meramente
utilitarista
de
la
“competencia
televisiva”.
12)
Hablar
de
televisión
educativa
en
una
primera
etapa
puede
servir
para
desarrollar
ese
programa
global
de
alfabetización
audiovisual
y
multimedia
que
ha
de
llegar
al
conjunto
de
la
población.
Estos
contenidos
están
siendo
reclamados
especialmente
por
los
padres
que
se
encuentran
sin
herramientas
para
poder
orientar
a
sus
hijos
a
la
hora
de
ver
televisión
o
de
poder
trabajar
con
los
nuevos
recursos
digitales
o
de
carácter
multimedia.
Los
padres
se
encuentran
realmente
perdidos
ante
las
nuevas
pantallas
y
esta
formación
que
se
propone
a
través
de
la
televisión
puede
conseguir
una
audiencia
más
activa
y
participativa
que
contribuya,
en
última
instancia,
a
exigir
una
mejor
programación.
Recuperar
el
concepto
de
escuela
de
padres,
puede
servir
para
que
se
creen
puentes
entre
los
progenitores
y
los
profesionales
de
la
educación
y
se
evite
la
tradicional
falta
de
colaboración
que
ha
existido
tradicionalmente
entre
familia
y
escuela.
13)
La
televisión
pública
debe
utilizar
también
los
segmentos
destinados
a
autopromoción
para
conseguir
orientar
a
la
audiencia
en
aquellos
contenidos
de
interés
no
sólo
en
el
campo
del
entretenimiento,
sino
también
en
todo
lo
que
se
refiere
a
educación
y
cultura.
Esta
información
debería
orientar
no
sólo
con
respecto
a
los
contenidos
mismos,
sino
también
en
referencia
a
las
edades
recomendadas,
propuestas
de
actividades
pedagógicas
etc.
Desde
este
punto
de
vista
vuelve
a
ser
muy
importante
buscar
la
coordinación
de
actividades
en
la
red.
14)
Además
de
tomar
a
la
infancia
como
destinataria
prioritaria
del
esfuerzo
educativo
de
la
televisión,
este
medio
debe
contribuir
al
objetivo
de
convertir
la
educación
en
una
prioridad
social.
Tradicionalmente,
hablar
de
educación
en
televisión
ha
significado
abordar
sucesos
que
pasaban
a
ser
noticia
fuera
de
lo
estrictamente
educativo.
La
educación
debe
pasar
a
ser
un
acontecimiento
en
sí
mismo.
La
televisión
pública
debería
crear
su
propio
directorio
de
personalidades
que
son,
por
méritos
propios,
extraordinarias
transmisoras
de
pensamiento
y
de
conocimientos
útiles,
frente
a
la
inanidad
y
la
falta
de
interés
de
muchas
de
las
personas
que
desfilan
regularmente
por
los
platós
de
los
diferentes
canales.
15)
Dentro
de
la
programación
televisiva,
incluso
dentro
de
la
actual
programación
televisiva,
existen
extraordinarios
ejemplos
de
programas
útiles
para
promover
el
desarrollo
educativo
y
cultural.
Esos
programas
deben
ser
mejor
autopromocionados
por
las
cadenas
y,
por
su
parte,
sería
preciso
hacer
un
llamamiento
a
las
instituciones
para
que
proporcionaran
a
la
audiencia
los
instrumentos
necesarios
con
el
fin
de
explotar
didácticamente
estos
contenidos.
16)
Muchos
países
siguen
produciendo
sistemáticamente
programas
de
televisión
educativa
para
la
educación
formal
y
no
formal.
En
América
Latina
casi
todos
los
ministerios
de
educación
están
implicados
en
proyectos
de
televisión
educativa
que
sirven
para
promover
programas
destinados
a
audiencias
muy
específicas.
17)
Las
potencialidades
de
la
nueva
televisión
digital
van
a
permitir
un
uso
mucho
más
sofisticado
de
la
tecnología,
de
las
posibilidades
de
almacenamiento
de
programas
y
de
un
más
flexible
uso
y
explotación
a
la
carta
de
los
espacios
seleccionados.
El
nuevo
telespectador
va
a
poder
pasar
a
ser
un
activo
programador
de
contenidos.
Este
cambio
de
paradigma
va
a
significar
una
verdadera
ruptura
en
la
forma
de
concebir
la
televisión.
18)
Es
importante
que
la
televisión
pública
lidere
el
cambio
tecnológico
y
de
oportunidades
para
que
toda
la
ciudadanía
pueda
beneficiarse
de
las
ventajas
de
la
nueva
televisión.
La
quiebra
digital
supondría
la
coexistencia
de
una
televisión
para
ricos
y
otra
para
pobres.
Por
un
lado,
una
televisión
generalista,
de
ínfima
calidad,
destinada
a
un
público
supuestamente
conformista
y
acrítico
y
otra
de
pago
que
daría
acceso
a
los
mejores
servicios,
los
mejores
contenidos
y
la
mayor
sofisticación
tecnológica,
dirigida
a
aquellos
que
pudieran
pagar
esa
oferta.
19)
Para
esa
adaptación
al
cambio
que
se
requiere
es
preciso
una
inversión
en
I+D
(Investigación
más
desarrollo)
que
obligaría
a
trabajar
paralelamente
en
contenidos
pensados
para
los
nuevos
formatos,
a
crear
laboratorios
y
talleres
de
investigación
de
programas,
a
colaborar
con
universidades
y
escuelas
de
formación
profesional,
y
a
promover
la
formación
de
equipos
de
trabajo
que
puedan
desarrollar
programas
piloto
ideados
con
el
suficiente
tiempo
y
que
puedan
ser
testados
sin
el
agobio
que
supone
la
inmediata
emisión.
20)
Hay
que
pensar
que
la
televisión
pública
estatal
debe
apoyarse
en
otras
instituciones
que
pueden
colaborar
en
esta
causa.
Por
ejemplo,
la
Asociación
de
Televisión
Educativa
Iberoamericana
tiene
acceso
a
numerosas
producciones
de
todo
el
subcontinente
y
puede
servir
de
laboratorio
para
el
estudio
de
formatos
diversos
de
televisión
útiles
para
la
educación.
La
UNED
tiene
también
tradición
de
producción
universitaria
y
podría
servir
como
banco
de
pruebas,
al
igual
que
determinadas
televisiones
locales
que
llevan
experimentando
durante
muchos
años
en
formatos
alternativos.
Existen
prestigiosas
universidades
españolas
que
cuentan
o
van
a
contar
con
institutos
dedicados
a
la
infancia
y
la
juventud.
Otras
organizaciones
gubernamentales
cuentan
con
una
dilatada
trayectoria
en
diversos
campos
de
especialización.
Todas
estas
instituciones
y
otras
más
podrían
convertirse
en
extraordinarios
talleres
de
experimentación
si
se
ven
dotados
de
unos
mínimos
recursos.
21)
Es
fundamental
que
la
gestión
de
los
archivos
de
RTVE
se
aborde
desde
una
doble
perspectiva:
la
rentabilidad
económica
y,
simultáneamente,
la
rentabilidad
social,
educativa
y
cultural
de
los
mismos.
El
gran
fracaso
escolar
de
cerca
de
un
tercio
de
los
jóvenes,
que
abandonan
sus
estudios
antes
de
la
finalización
del
período
de
escolarización
obligatoria,
nos
habla
de
crisis
en
el
modelo
educativo.
Este
hecho
debería
llevarnos
a
utilizar
el
medio
como
recurso
para
compensar
las
desigualdades
sociales,
como
instrumento
de
motivación
para
conseguir
el
acceso
del
conjunto
de
la
población
a
una
sociedad
del
conocimiento.
El
caudal
de
fondos
con
el
que
cuentan
los
archivos
de
RTVE
no
puede
limitarse
a
poner
en
comercios,
o
librerías
las
series
de
éxito
o
los
programas
que
forman
parte
de
la
memoria
histórica
de
los
telespectadores
españoles.
Es
preciso
diseñar
una
estrategia
integralmente
educativa
y
de
promoción
de
la
cultura
que
permita
poner
en
práctica
esa
rentabilización
social,
educativa
y
cultural
de
la
producción
audiovisual;
todo
lo
demás
sería
vender
a
precio
de
saldo
unos
fondos
de
inmenso
valor
e
interés,
si
se
saben
“empaquetar”
y
“explotar”
convenientemente.
Este
objetivo
de
explotación
de
la
inmensa
"mina"
de
recursos
con
los
que
cuenta
la
televisión
pública
estatal
irá
en
paralelo
a
otro
reclamado
por
diferentes
agentes
sociales
y
que
consiste
en
educar
la
mirada
del
telespectador
desde
una
perspectiva
crítica.
Ambos
objetivos
no
sólo
corresponden
a
R.T.V.E.
sino
que
deben
ser
coordinados
y
apoyados
por
otras
instancias
oficiales,
como
ministerios
(Educación,
Cultura,
Sanidad,
Trabajo
y
Asuntos
Sociales,
etc.),
consejerías
de
las
comunidades
autónomas
y
otras
asociaciones
que
crean
en
el
interés
educativo
y
cultural
de
la
radio
y
televisión
públicas.
Las
asociaciones
de
consumidores,
las
Asociaciones
de
Madres
y
padres
de
Familia
(AMPAS)
y
las
instituciones
educativas
en
general
están
reclamando
instrumentos
y
herramientas
útiles
que
les
permitan
un
aprovechamiento
educativo
de
la
televisión
y,
conjuntamente,
formar
la
mirada
crítica
de
los
telespectadores.
22)
Hasta
ahora,
la
televisión
pública
estatal
ha
experimentado
formatos
aislados
de
programas
útiles
para
la
educación.
La
ya
larga
experiencia
de
programas
como
La
Aventura
del
Saber,
la
mucho
más
reciente
experiencia
de
Los
Lunnis,
producciones
documentales
de
interés
u
otros
programas
con
claros
valores
educativos
y
que
actualmente
se
emiten
incluso
dentro
de
franjas
de
programación
en
horario
de
máxima
audiencia.
Esos
programas
de
gran
audiencia
podrían
gozar
de
reemisiones
especialmente
pensadas
para
ser
explotadas
desde
un
punto
de
vista
educativo.
Imaginemos
un
programa
de
TVE
de
gran
audiencia
como
Cuéntame
que
durante
las
3
últimas
temporadas
ha
batido
records
de
audiencia,
en
su
franja
horaria,
contando
semanalmente
la
evolución
de
la
familia
Alcántara
a
lo
largo
de
nuestro
pasado
reciente.
Por
qué
no
trabajar
en
una
explotación
didáctica
de
esa
reciente
historia
de
España
y
establecer
puentes
de
intercomunicación
entre
generaciones.
La
televisión
pública
debería
concretar
su
oferta
en,
al
menos,
un
canal
específicamente
educativo
que
sirviera
para
diseñar
una
programación
que
recogiera
programas
ya
existentes,
experimentara
otros
formatos
innovadores
y
trabajara
de
forma
experimental
unas
franjas
que
podrían
estar
especializadas
por
segmentos
de
edad,
áreas
de
contenidos
o
tipos
de
enseñanza
diversos.
Frente
a
la
estrategia
hasta
ahora
seguida,
en
donde
lo
educativo
ha
servido
de
coartada
para
cubrir
horas
de
programación
con
bajo
consumo
televisivo,
la
programación
educativa
debería
programarse
con
un
sentido
de
coherencia.
A
este
respecto,
la
experiencia
compartida
de
la
5
y
ARTE
en
Francia,
podría
servir
de
pauta
para
trabajar
en
un
concepto
de
programación
de
carácter
complementario
coherente.
23)
Es
muy
importante
tener
en
cuenta
que
cualquier
canal
educativo
que
se
pueda
crear
deberá
contar
con
un
desarrollo
tecnológico
avanzado,
experimentando
en
formas
de
interactividad
aplicadas
a
la
educación
e
investigando
en
guías
de
programación
realmente
útiles.
La
nueva
televisión
educativa
debería
situarse
en
la
vanguardia
de
este
desarrollo
tecnológico.
24)
La
apuesta
por
la
utopía
de
una
televisión
pública
de
calidad
debería
ser
un
objetivo
también
perseguido
por
las
empresas
privadas
de
televisión.
Una
televisión
pública
que
busque
la
excelencia
dejaría
desmarcadas
a
las
opciones
de
televisión
más
mediocres
y
chabacanas.
No
obstante,
hay
que
recordar
que
el
Gobierno
debería
establecer
unos
"mínimos
‐
máximos"
que
garantizaran
que
cualquier
canal
cubriera
objetivos
fundamentales
de
servicio
público
vinculados
con
los
Derechos
de
la
infancia
y
la
salvaguarda
de
principios
éticos
y
deontológicos
que
deberían
entrar
en
una
nueva
lógica
consensuada
por
todos.
Estos
principios
deberían
verse
garantizados
por
la
existencia
de
un
Consejo
Superior
de
lo
Audiovisual
que,
recordemos,
a
excepción
de
lo
que
ocurre
en
el
resto
de
los
países
europeos,
no
existe
en
España
a
nivel
del
Estado.
25)
Es
preciso
hacer
una
valoración
de
las
necesidades
reales
de
personal
que
requeriría
una
televisión
pública
que
piense
en
futuro,
y
para
ello
será
precisa
una
colaboración
leal
entre
empresa,
sindicatos
y
la
propia
S.E.P.I.,
y
una
valoración
real
de
las
áreas
o
centros
de
actividad
que
permitirían
una
privatización
muy
parcial
realizada
sin
traumas
y
pactada
por
todas
las
partes.
26)
Otro
de
los
campos
en
los
que
se
requiere
una
urgente
actuación
se
debe
centrar
en
la
formación
y
actualización
de
los
nuevos
trabajadores
de
la
radio
y
televisión
públicas
y
de
aquellos
otros
que
pertenecen
a
su
plantilla
actual
y
que
desean
formarse
en
las
nuevas
tareas
que
exige
el
desarrollo
de
esa
nueva
televisión
de
futuro.
27)
Todas
estas
ideas
se
podrían
llevar
a
la
práctica
de
manera
mucho
más
eficaz
si
consiguiéramos
una
coordinación
entre
las
diferentes
sociedades,
áreas
y
servicios
dependientes
del
Ente
RTVE.
A
este
respecto,
RNE
debería
cobrar
un
papel
fundamental.
En
otras
épocas
esa
coordinación
entre
la
Radio
y
la
televisión
públicas
produjo
extraordinarios
resultados
que
permitieron
la
colaboración
entre
el
sistema
educativo
y
la
radiotelevisión
estatal.
Hoy
en
día
debería
recuperarse
en
la
práctica
ese
espíritu
de
colaboración
y
potenciarse
aún
más,
recurriendo
a
fórmulas
de
interconexión
y
a
estrategias
de
carácter
multimedia
que
demuestren
que
la
educación
y
la
cultura
deben
ser
dos
elementos
prioritarios
en
el
desarrollo
de
una
comunicación
pública
al
servicio
de
la
ciudadanía,
la
igualdad
de
oportunidades
y
la
maduración
del
propio
sistema
democrático.
28)
La
televisión
pública
puede
buscar
diferentes
fórmulas
de
financiación.
Por
ejemplo,
el
contrato‐programa
es
una
fórmula
que
permite
al
Estado
o
a
las
comunidades
autónomas
(gobiernos
regionales),
justificar
la
financiación
de
las
televisiones
públicas
en
función
de
los
programas
específicos
de
servicio
público
que
se
producen
y
emiten
dentro
de
sus
parrillas
de
programación.
Este
criterio
ha
dado
lugar
en
algunas
ocasiones
a
que
determinados
directivos
de
las
televisiones
hayan
utilizado
de
manera
excesivamente
flexible
y
subjetiva
el
criterio
de
servicio
público.
Por
ejemplo,
los
toros
o
algunos
programas
provocadores,
con
fuerte
carga
de
violencia,
sexismo
u
otros
contravalores
que
suelen
presidir
la
franja
de
madrugada
(late
night),
se
han
pretendido
incluir,
a
veces,
entre
los
sometidos
al
contrato
programa,
apareciendo
camuflados
en
la
lista
de
los
programas
de
servicio
público.
Para
evitar
este
tipo
de
picaresca
Eduardo
García
Matilla
propone
establecer
un
criterio
que
permita
medir
la
rentabilidad
social
del
servicio
público.
Para
este
experto
se
trataría
de
valorar
de
una
manera
lo
más
objetiva
posible
lo
que
supone
esa
rentabilidad
social.
Al
igual
que
en
marketing
y
publicidad
televisiva
se
maneja
el
concepto
de
emplazamiento
de
producto
(product
placement),
en
esta
ocasión
habría
que
manejar
el
concepto
de
“emplazamiento
de
valor”.
29)
La
publicidad
convencional
sólo
debería
admitirse
en
un
porcentaje
mínimo.
Siendo
progresivamente
sustituida
por
fórmulas
de
patrocinio
que
evitaran
el
actual
nivel
de
saturación.
30)
Asimismo
habría
que
promover
una
mejor
gestión
de
los
recursos
propios
de
las
televisiones
públicas
en
la
línea
de
lo
que
se
ha
venido
comentando
en
líneas
anteriores.
Es
un
hecho
que
la
venta
de
los
programas
y
de
los
productos
que
se
generan
alrededor
de
la
producción
(marketing
y
merchandising)
es
una
fuente
de
ingresos
que
ha
sido
explotada
con
gran
éxito
y
rentabilidad
en
los
países
anglosajones
‐
el
caso
de
la
BBC
británica,
o
de
iniciativas
privadas
como
la
de
Children´s
Televisión
Workshop
(CTW)
productores
de
Barrio
Sésamo
‐.
Sería
importante
fijarse
en
esos
modelos
para
conseguir
obtener
los
recursos
necesarios
que
pudieran
derivarse
hacia
una
producción
de
más
calidad.
Los
30
puntos
expresados
resumen
algunas
de
las
múltiples
ideas
desarrolladas
en
mi
libro
más
reciente
Una
televisión
para
la
educación.
La
utopía
posible
un
texto
que
pretende
analizar
cómo
podría
ser
esa
televisión
necesaria
que
habrá
de
preparar
“otro
mundo
posible”,
en
el
que
los
medios
de
comunicación
trabajen
a
favor
del
desarrollo
social,
educativo
y
cultural
de
los
pueblos,
asumiendo
su
importante
papel
en
el
reforzamiento
de
la
DEMOCRACIA.

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