La clonación como método para obtener las mejores cepas de

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La clonación como método para obtener las mejores cepas de
variedades autóctonas de viña
Se trata de un paso clave para revalorizar las variedades autóctonas de vid y la
tipicidad de los vinos de Mallorca y supone un importante avance en la modernización
del sector viticultor y para el saneamiento de las viñas autóctonas, el 70% de las
cuales presenta infección vírica.
Tres variedades autóctonas de viña son normalmente utilizadas en la elaboración de vinos
con Denominación de Origen de Binissalem-Mallorca y de la Denominación de Origen Vi
del Pla i Llevant. Se trata del callet, el manto negro y el prensal blanco (o moll). Más
concretamente, en el caso de los vinos de Binissalem, estos son elaborados principalmente
con uvas de las variedades autóctonas manto negro y moll, mientras que en el caso de los
vinos del Pla y Llevant, intervienen más variedades negras: callet, fogones, ull de llebre,
manto negro, cabernet sauvignon, merlot i sirà; i más variedades blancas: chardonnay, moll,
Macabeo, parellada y moscatell. Sin embargo, ninguna de las variedades antes mencionadas
(callet, manto negro y prensal blanco) había sido hasta ahora suficientemente caracterizada.
No se había analizado su variabilidad genética y no se habían seleccionado los genotipos
que podrían dar mejor resultados de cara a la cosecha; es decir, nadie había hasta ahora
realizada una selección clonal.
Iniciada en 2001 como un proyecto financiado por el Instituto Nacional de Investigaciones
Agrarias (INIA), la Conselleria d’Agricultura i Pesca del Govern balear i las
denominaciones de origen de Binissalem y del Pla i Llevat, la mencionada selección clonal
de las variedades autóctonas se lleva a cabo en el Laboratorio de Fisiología Vegetal del
Departamento de Biología de la UIB. El grupo de investigación que encabeza el doctor
Hipólito Medrano (Grupo de investigación sobre la biología de las plantas en condiciones
mediterráneas), trabaja en viñas desde 1992. El primer proyecto de investigación se centró
en los efectos del riego en la calidad de la viña. Como consecuencia de ese primer proyecto,
la UIB coordina hoy día una investigación sobre los efectos del déficit hídrico en la
fisiología de la planta y en la calidad de la cosecha; proyecto en el que participan
investigadores de La Rioja, Tarragona (URV), IRTA de Catalunya, Ribera del Duero
(Valladolid) y de la Universidad Politécnica de Madrid. Al mismo tiempo, el grupo de la
UIB participa en una acción COST a nivel europeo financiada por Bruselas.
En cuanto a la viticultura balear, el grupo de la UIB acometió un primer estudio sobre las
variedades de viña hoy día en desuso. Como consecuencia de este trabajo, y a instancias el
propio sector vinícola, los investigadores iniciaron un proyecto encaminado a la
recuperación de la malvasía de Banyalbufar, una variedad que estaba a punto de extinguirse
a causa de una multiinfección vírica. Por este motivo, la recuperación debía consistir en la
consecución de plantas libres de virus, algo que sólo es posible a partir de cultivos in vitro
de meristemos, único tejido de la planta que al no tener floema está libre de infección.
El trabajo fue posible gracias a la participación del Instituto de Investigaciones Agrarias de
Valencia y del Servicio de Investigación Agraria de Murcia. Hoy día las plantas
conseguidas, unos veinte ejemplares libres de infección, están siendo testadas en el Centro
Nacional para la Detección de Virus de la Vid (Murcia), paso previo para la consecución
del correspondiente certificado sanitario de la variedad. En el momento que esto ocurra, la
malvasía de Banyalbufar se convertirá en la única malvasía de España con certificado
sanitario. Posteriormente sólo quedará realizar la caracterización agronómica de las plantas
libres de virus y la caracterización enológica de los frutos.
¿Por qué una selección clonal?
Este tipo de procesos de selección clonal fueron iniciados en Francia a finales de los años
sesenta y consisten en un estudio intensivo de muchos ejemplares de viña de características
muy diferentes para, con posterioridad, seleccionar entre ellos sólo unos cuantos que
destaquen por su calidad. Mediante una prospección extensiva se localiza toda la
variabilidad genética existente en una misma variedad de vid. Pensemos que existen
muchos tipos de cepas de cada variedad y que cada tipo posee características propias: un
determinado volumen del fruto, una distinta maduración, un color y un aroma peculiares,
etc. Sólo después de haber realizado este tipo de investigación se puede disponer de una
información exacta sobre la variabilidad genética y se está en disposición de elegir las
mejores plantas, cuyos caracteres conviene conservar. Las consecuencias de una selección
clonal son diversas:
1. Se consigue poner a salvo la variabilidad genética dentro de cada variedad.
Pensemos que la reproducción tradicional de la viña, por yemas que se han ido
cediendo, comprando o intercambiando entre viticultores, puede haber reducido la
variabilidad en muchos casos. Existen campos enteros de viña en los que de una
sola yema se han reproducido la totalidad de las plantas y, por consiguiente, se ha
perdido toda la variabilidad.
2. Se pone a disposición del productor una gama de variantes. El productor tendrá a su
disposición esa variabilidad. Cada variante tendrá unas características muy definidas
que le permitirán elaborar la producción sobre criterios bien establecidos y según el
tipo de vino que desea elaborar. Una vez establecida esta gama de variantes, el
viticultor sabe que cuenta con reservorio. Pensemos que si ahora el viticultor puede
estar interesado en cepas que den abundante color o un aroma concreto, en el futuro
los gustos del mercado pueden cambiar. Será entonces cuando el viticultor podrá
acudir a las variantes establecidas y plantar las que precise en función de los gustos
del consumidor.
3. Se certifica la garantía sanitaria. Se trata de un aspecto de gran importancia que
debe cumplirse en toda selección clonal. En el caso de Baleares, el estado sanitario
de las plantas seleccionadas por el grupo de investigación durante dos años
consecutivos no es nada tranquilizador. Los resultados presentan unos índices de
infección de hasta el 70% de las plantas seleccionadas. La presencia de estos virus,
aparte de suponer un escollo para conseguir el certificado sanitario, provoca una
pérdida importante en los parámetros de calidad y de producción e implica una
reducción considerable de la vida media de la planta.
Fases de la investigación
Primera fase. La selección clonal se inició eligiendo de visu las cepas que ofrecían un
mayor espectro de caracteres deseables, sin menospreciar las que hoy no son tan
apreciadas, pero que en un futuro puedan interesar al productor. Posteriormente, se empezó
a evaluar su comportamiento durante todo el ciclo de la planta, experimento que se ha
realizado durante tres años consecutivos.
Se analizan parámetros fenológicos como la germinación, la floración, la maduración, etc.
Además, se analiza la calidad y la producción de uva, midiendo el pH, la acidez total, el
grado alcohólico, el contenido en polifenoles, en antocianos…, así como la producción
total, el número de racimos, el peso de las uvas.
El número de plantas controladas, una muestra estadísticamente válida, se sitúa sobre las
180 (salvo en el caso de la variedad de prensal blanco, en el que los ejemplares controlados
son menos), convenientemente etiquetadas en el mismo campo de cultivo. Todas las
medidas realizadas se introducen en una base de datos. Un programa informático se encarga
de identificar los ejemplares que destacan por sus características. Este proceso debe
repetirse durante tres años consecutivos.
De acuerdo con los datos de las tres campañas realizadas, a principios de 2004 se debían
establecer las cabezas de clon (las plantas seleccionadas por poseer alguna característica
interesante), para que el viticultor pueda implantar con garantías unas plantas que rendirán
de acuerdo al producto que quiera obtener. Sin embargo, dados los deficitarios resultados
de la cosecha del año 2002 en Baleares, sería aconsejable según el grupo de investigadores,
prolongar durante un año más la investigación para establecer las cabezas de clon a
principios de 2005.
Segunda fase. De aquellas 180 plantas analizadas por cada variedad durante tres años, se
seleccionaran al final del proceso doce cabezas de clon. Posteriormente se injertan entre
doce y veinte plantas con estas cepas, convirtiéndose en copias genéticas de la cepa
seleccionada. Estas plantas, los clones, se controlaran posteriormente en una finca
experimental sometidas a un ambiente uniforme. Esta fase permitirá la valoración definitiva
de las cabezas de clon. Al ser uniformes las condiciones ambientales, la caracterización
genética es más exacta. En condiciones normales, esta fase suele concluir con la
eliminación de algunos de los clones deficitarios y se mantienen las cepas que realmente
destacan por sus propiedades. Al final de todo el proceso sólo quedan los clones realmente
válidos para patentar.
Tercera fase. Se trata de la fase de multiplicación en la que los clones, registrados y ya
patentados, libres de virus, son traspasados a viveros industriales una vez abonada la
correspondiente patente que suele estar en posesión de la administración autonómica. Estos
viveros serán los que suministren las cepas a los viticultores.
Primeras conclusiones
Aunque el estado de la investigación se encuentra en su primera fase, ya pueden extraerse
algunas conclusiones de los trabajos llevados a cabo hasta ahora.
1. La detección y evaluación vírica son absolutamente necesarias para una eficiente
selección clonal de las variedades autóctonas de vid en Mallorca.
2. La calidad y la producción son debidas sobre todo a la variedad, a la situación
geográfica y a la interacción entre ambos factores.
3. La variabilidad recae en la cepa, una vez se ha evaluado la influencia de los factores
ambientales.
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