EL DISCURSO DE LAS PASIONES O LAS PASIONES DEL

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EL DISCURSO DE
LAS PASIONES O
LAS PASIONES
DEL DISCURSO:
incursion al analisis
de narrativas pasionales
Ramfis Ayus Reyes
...dry bones of the talk with which roles, passions.
Institutions, and private strategies are embodied and livett
Michael Moennan
Se sabe que la pasidn se da donde trabaja
la lengua que no es avara en cuanto
a metaforas ' caprichosas y extrafias
Paolo Fabbri
Las emociones no <<tienen infiuenciaen la vtdasociat»:
constituyen la vtda social misma
Kenneth J. G«rgen
1. Las pasiones del alma: introducci6n
A
sunto por antonomasia de filosofos y psieologos, antropologos y
seniiologos. aitistas plasticos. escritores y drainaturgos, guionistas
de eine y television, periodistas: incluyendo adivinadorcs, cartonianticos, lectorcs de horoscopos y de trazos en las tazas de cafe, lectorcs de
la Otiija y consultores de Ifa (iiias conocidos eomo Babalaos). los lingiiistas lambien han incursionado en los ultimos arios con insospecliado
cxito en la exploracion lexica y pragmatica de los lenguajes emocionaEstudios sobre las Culturas Contempordneas
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Ramfis Ayii^ Reyes
les: el analisis del discurso comienza a adentrarsc en el laberinio de las
pasiones,
Este trabajo es pane de una investigacion mas amplia sobre los nexos
entre el liabla y la vida social en los inercados publicos de !a ciudad de
Villahennosa. capital de! estado de Tabasco, en el suresie de Mexico, Se
propone estudiar la ni;mera en que las narrativas y metaforas para exprcsar la vida emocional de sus miembros, pueden constiluirse en una estrategia. no solo de documentacion clnognifica de las interacciones cotidianas, sino en una posibilidad para desairollar el analisis cultural de situaciones ordinarias de produccidn del discurso y la construccion social
de los tmindos vilales, Ello se realiza a panir de la revision de algunas
teorias psicosociales, lingiiisticas y antropologicas sobre las pasiones y
en especial sobre la envidia, siguiendo una perspeetiva construccionista
e interpretativa.
Tras un breve reeorrido por ciertos esfuerzos eoneeptualizadores en
tomo a las pasiones. se propone un acercamiento -el cual tiace liincapie
en las naiTativas pasionales y en las metaforas cotidianas para liacerias
posibles- a !as secuencias interaccionales y narrativas que se encargan
de aeomodar los estados de animo. controlar el desanimo \ dispendiar la
eordura (al fin y al cabo. emociones y pasiones son un tnodo de ser inas
hurnano. demasiado humano)- El trabajo aclara concepttialmente la nocion de envidia con la que opera y explora a traves de uti fragmento narrativo la representacion que de esta construye una situacion sociopersonal culturaltiiente loealizada. En un segundo apartado, se documenta a
traves de fragmentos. melaforas. frases y alocuciones registradas, la
vida socioemocional de estas instituciones del comercio urbano y sus
practicas culturales cotidianas. En un tercer epigrafe. se autorreflexiona
sobre los criterios teoricos. met odo logic os y lexttiales que interesaron el
proceso de analisis.
Sobre el tratamiento teorico dc las
Comenzare por relacionar una serie de consideraciones, las cuales supongo imprescindibles para situar la posicion que comparto respeeto al
tratamiento teorico de las pasiones.
En aras de algiin orden conceptual, por pasiones voy a entender aqui,
una noeion que me permita tratar disposiciones emocionales con algiin
grado de sistematicidad, Desde un piano psicosociologico, son concebidas como;
Estudios sohre ta.i Culturas Contempordneas
El disciirso de las pasiones o 1a.<i pasiones
objetivos persistentes durante largos periodos, a partir de los cuales el sujeto
inicia espontaneajnente acciones sin que haya estimulos desencadeiiantes
preseiites (Kchebairia y Paez, 1989 en Marina y Lopez, 1999:415-16).
Desdc un angulo interaccional y discursivo son construcciones de acciones murativas a iraves de las cuales se expresaa describen e identifican, sentimientos. emociones. estados de animo y afecciones diversas.
Desde la niirada antropologica. constituyen
uji dato cultural trainado en el coraz,6n del vinculo social y alimentado por
la historia del sujeto (...) son emanaciones sociales asociadas a circunstancias morales y a la sensibilidad particular del iiidividuo; no son espontaneas,
estan ritualmente oi^anizadas, se reconocai en uno mismo y se dan a
senalar a los otros, movilizan un vocabulario. discursos. (Le Breton,
l999:109y HI),
Me interesa especialmente la artiailacion narrativa de las pasiones,
Comprenderlas como aeeiones verbales y gcstuales que se manifiestan
como categorias expresivas (Fabbri. 1995:231). Estas categorias expresivas. en tanto discursos narrativos. son profundamente metaforicas, y
en cuanto tales ofrecen de alguna nianera una pista para indagar la cohereneia de eiertas seeueneias de aecion e interaccion eultural, sobre todo
en situaciones naturales de actuacion y enuneiaeion.
Estas narrativas pasionales, profundamente metaforieas, pemiiten entender, experinientar y expresar un estado aniniico. sensorial y mental,
una situacion interaccional de conviveneia y percepcion ordinaria en
tenninos de otra, amparandose en el poder de la analogia y en la fuerza
inlierente a los tropos nietaforicos empieados, los cuales pueden ser
"fosiles*" (es decir. ampliamente sediinentados y reconoeidos por los
usuarios de una cultura) o nuevas creaeiones a partir de asociaciones
coneeptuales libres o reinvenciones semanticas (Lakoff y Johnson.
1998),
Otra cuestion que interesa considerar es el enfasis que Lakoff y Johnson ponen en la eentralidad de la metafora para destaear aspectos puntuales de nuestra experiencia cotidiana. como ereadoras de realidades y
giiias para la aecion diaria. Las metaforas actuan como conceptos, modelos peiceptivos y generan homologia entre el pensamiento y la realidad, de ahi la importancia de su estudio sistematieo (Schmitt. 2000).
La posicion basada en la propuesta de estos lingiiistas eognitivos
ante el problema que nos ocupa. las pasiones, peniiite desplazar la atencion del interes exclusivamente cognitivo sobre ellas a una vision pragmatica y ret6rica. Es decir. su posibilidad performativa y el papel que
juegan en la cornprension de la aecion social, asi eomo de los proeesos
de nogoeiaeion de significados a que obligan al analista cultural y del
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Ramfis Ayus Reyes
discurso, si quiere adcntrarse en el canipo de la inleraccibn social, cl
lenguajc ordinario y las pasiones cotidianas.
Uno de los Icrrenos iiuis escabrosos y -porque no. algo olvidado-en
el analisis social y cultural, lia sido el lema de los proccsos cmocionales
y las pasioncs . No obstanie. se despliegan umx serie de busquedis leoricas rclevaiiles. a saber: se les Im querido explonir a traves de urui lipologia dc emociones basicas, la cual daria cuenia de como el bosque lexico
de las emociones se derivaria de la articulacion sciniiniica de cinco emociones cla\es y sus sinoninios: tristezo. feUcidad^ furia. miedo y asco:
se insiste en la hetemgeneidad del lexico afectivo el cual rebasa los Hinites del lexico sentimental. Hay quienes niegan la pertineneia de explorar los sentimientos y las pasiones a traves del estudio de las palabras. argumentando que la estnictura lexica de las emociones no es isomorfica -es decir, no guarda una relacion dc idcntidad u liomologacion
cnlre estnicturas o pianos de sentido diferentcs: cf,. Greinias y Courtes
(1990 1:229)- respecto a la cslructiira de las emociones mismas y proponen una tipologia cvaluati\ a para organizar los sentimientos: resultados de acontecimientos sentimentales deseables e indeseables. acciones
que son juzgadas como apreciablcs o desprcciables y objetos sentimentalmcntc considerados como agradables o desagradables. Oiros califican
al universo pasional como "narniciones"" y proponen rcconstruirlo a traves de itinerarios narrativos.
En versiones mas cercanas a la antropologia y a la psicologia cultural, los vocabularios afectivos se e.xaininan en sus situaciones transculturales. ubicando cinco: (1.2) cstos se generan de la conflicti^ idad inhcrcnte a los objetivos perseguidos por una multiplicidad de actores o a la
transgresion de his normas socialcs aceptadas. ya sea por olros o por cl
mismo sujelo; 3) el peligro o los ricsgos psicofisicos quo el sujeto perciba oricntados a el o a sus congeneres; 4) la amcnaza o la pcrdida de relaciones significativas para el actor y, por ultimo: 5) la necesidad de recibir reeursos tangibles o intangibles simbolicainente hablando (aprecio.
amor, reconocimiento. etcetera). Se hace hiiKapie en las condiciones
pragmaticas y retoricas de las constmccioncs pasionales y en la posibilidad de una traduccion transcultural. En otro sentido. se reconoce la
complejidad y la sofisticada estructura de los conceptos cmocionaJcs.
pero se intenta ofrecer un modelo argumental para dar cuenia de elios:
en primer lugar. los conceptos emocionales encuentran vinculados a
cllos un sistema de metonimias. por ejemplo las reacciones fisiologieas
y conductuales asociadas a los estados emocionales los manifiestan: en
segundo lugar, se les asocia un sistema de metaforas; tcrcero. se relacionan grupos de conceptos entre si, es decir, los conceptos emocionales
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Estudios sohre las Culturas Contemporaneas
Ei diRcurso de las pasioneK o ]as pa.<iiones del discurso
establecen nexos conceptuales de apoyo y complementariedad con otros
y. por ultimo, los conceptos emocionales pueden scr comprendidos
como categorias dc niodelos cognitivosSe reconoce, finalmente. la existencia de emociones universales,
pero iK> vocablos universales que las designen. pues cstos se encuentran
sujctos a la \ariabiUdad cultural; cs mas adecuado trabajar la estructura
semantica de les lexicos sentimentales como cscenahos prototipicos,
pues ello conduce a la posibilidad de establecer primitivos semanticos" 0 significados raices. los cualcs pueden descubrirse por medio dc
exhaustivas inducciones y deben cumplir varlas condiciones: imer\enir
en la definicion de otros conceptos, capacidad de Icxicalizacion en todos
los Icnguajes intentando fonnaUzar un metalenguaje transcullural y la
definicion de los afectos y emociones se reali/a mediante frases construidiis con dichos significados raices. debiendo incluir las creencias del
actor, la evaluacion de la situacion y del liablante .
En la intcrpretacion de los estados emocionales y pasionales seguire
un enfoque de analisis relacional (Gergen. 1996 y Edwards. 1997).
Emociones y pasiones no dcbcn ser concebidas como reacciones asociad<is al individuo o a impulsos personates, sino mas bien a procesos relacionales e interaccionales. los cualcs ofreccn los marcos mentales adecuados no solo para posibilitar la captacion y el registro de las secuencias interactivas que los realizan. sino tambien de poderlos cxplicar y
textualizar. i.e.. convertirlos en textos susceptibles de interpretacion y
de comunicabilidad,
"La nilacionalidad precede a la individualidad". reza un precepto
constniccionista. Se trata de invocar el supuesto de que los contenidos
de las nientes individuales -sus estados, impulsos y reacciones- son un
resultado de los procesos sociales. Son cstos los que moldean y prefiguran las pautiis que se sedimentan como rutinas culturales de interaccion
cuando median conflictos emocionales y pasionales: niiinas verbaJes y
gestujiles, de comportaniiento y significados que manifiestan los rituales
personates de reaccion a situaciones de conflictividad o felicidad, segiin
cl caso.
La relacionalidad -arguye el psicologo social Kenneth J. Gergen. recurriendo a las contribuciones de George Herbert Mead y Lev Semionovich Vygotsky- se expresaria como "interdependencia intersubjetiva" o
como "mentalidadcs coordinadas". Se liaria real en la caceria de metaforas. constnicciones narraiivas y otros dispositivos retoricos que participan en el trazo de las trayectorias personalcs y los flujos y reflujos
emocionales que marcan las acciones cotidianas y los esfiierzos de con-
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Ramfls Aytis Reyes
vivencia ordinaria entre hombres y mujeres. En oiras palabras. las emociones y pasiones habria que interpretarlas
dentro de pautas relacioiiales: coino acciones sociales que derivaii su
significado e lmportancia de su situacion dentro de rituales de rclacion
(Geigen, 1996:269).
Valdria la pena pregiintarse lo siguiente; ^,c6mo reconocemos o idenlificamos las emociones',' En el caso que me ocupa. (,c6mo aseguro que
se trata de ia envidia? La eultura occidental parece darle a este probiema
de la constatacion ontoldgica de la pasionalidad dos clases de respuestas. Por un lado. apelando a la experiencia personal, en cuanto recurso
taiito inmitivo coiuo lexico para identificar y noinbrar los fenomenos
eniocionales: dicha respuesla se situa cereana a las posiciones hunianistas, fenomenologicas y orientadas subjetivamentc, Por otro. se inteuia
corroborar mediante eriterios de mensurabilidad y desarrollo de indicadores eniocionales, empleando tecnicas psieometricas. lests y gmpos dc
control en condiciones expcrimentales -ajenos. por supueslo. a las condiciones naturales de realizacion de las accioues sociales. en cuanlo estados emoeionales-y verifiear de este modo los corTeiatos bioquimicos
y neurofisiologicos asociados a la nianifestacion senso-emocional: esta
respuesta prevalece enlre los eonductistas y en la psicologia de corte experimental (Gergen. 1996:270-272),
A fin de cuentas -continiia Gergen- se paite de un supueslo cuasi
nietafisico. a saber: las emociones vo esldn ahi^ se manifiestan de algun
modo y se abraza este supuesto como un a priori con la parsimonia que
supone el asumir proposieiones de partida acrilicamente. porque ponerlas en tela de juicio implica euestionar fundanienlos ontologicos que
exigiriaii una inversion de energia intelectual ardua y eompleja, con fnitos escasamente apreciables a corto piazo. Sin embargo, ni la e.vperiencia personal es suficiente ni del lodo fiable. ni las emociones pueden reducirse a la biologia como plataforma e\plicati\'a. Citaiido el trabajo de
K. H. Pribram "The biolog\' of emotions and other feelings'", de 1980,
lo que se esconde detras de estos supuestos axiomaticos de la cullura
occidental en tomo a la existencia indiscutible de las emoeiones, es que
para cualquier trataniiento de las mismas se recurre -eonseiente o inconscientemente- al " folclore cultural" y a las suposiciones de la eultura". En otras palabras, son los esquemas eulturales al uso, en cuanto
inscripciones significativas y marcos de orientacion, los que dotan de
los lexieos. las metaforas y los estilos narrativos para expresar y decir
algo -cotidiana y/o academicamente-sobrc ios sentimientos. emociones
y pasiones. Lo que sucede eon excesiva frecuencia es que tales axiomas
eulturales se vuelven invisibles en el trabajo de desciframiento.
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Estudios sobre las Cultural Coniempordneas
El discurso de las pa.siones o las pasiones del dtscurso
Acontece un proceso similar al que describe Steve Woolgar en su
moclelo de separacion e inversion del descubrimiento cientifico . En
una primera etapa los cientificos inscrtben en documentos (diarios de
campo. tests, reticulas sociometricas. grabaciones audio\ isuales, graficos de produeeion de dopamina. testimonies personales. etcetera) observaciones que clasifican como comportamientos o manifestaciones emocionales. En una segunda etapa, se apoyan en tales inscripciones y sus
respecti\os registros documenlales para sostener la existeneia del fenomeno en cuestion (las cur\ as y los picos de segregacion de dopamina o
testosterona. un conjunto de aeeiones regisiradas en video o una narrati\-A sobre los celos grabada en una sesion de terapia en pareja): "lo importante es que el objeto se crea y constituye a partir de los documentos
de que los cientificos disponen". En la tercera etapa ocurre la separacion. es decir. pese a que la constatacion del fendmeno lia sido un produeto de los procesos de inscripcion y traduccion en documentos (pues
nunca se estuvo en presencia del fenomeno en si: la ira. los celos, la en\ idia. sino de lo que los actores sociales manifestaron a traves de reacciones recogidas por sensores, o dijeron de si a traves de sus propios esquemas y mapas mentales de interprctaeion cultural de sus sensaciones).
el objelo o el fenomeno se desprende de los doeumentos y de las condiciones naturales de produeeion social y cultural que lo hicieron posible
y se em iste de una constitucion propia. autonoina, distintii de inscripciones. documentos, textos. graficas, teorias: "el objeto tiene ahora \ ida
propia. Se eneuentra, de hecho. a un paso de poseer una historia infinila:
jesta a punto de adquirir la condicion de antecedente!". La cuarta etapa
genera el proceso de inversion, i.e. "la relacion entre los documentos y
el objeto se invierte"; a diferencia de la segunda etapa donde los documentos permiten hablar del fenomeno. ahora parece que es este quien
justifica la presencia de aquellos y les da sentido. La quinta etapa remata el proceso de inversion, pues se trata de imisibilizar las primeras tres
etapas, negadas. minimizarlas u oeultarlas. La historia del fenomeno se
reescribe para cimentar su estatus ontologieo: las emociones y pasiones
existen sin nuis y deben ser representadas,
Dada la accion invisibilizadora de la cuaria etapa, pocos se percatan
de que la emocionalidad -en cuanto interes cientifico- es una construccidn social a piirtir de las pautas de relacion cultural que la liacen posible y solo una cooperacion entre marcadores discursix os y gestuales. estilos narrativos y metaforas estructurales en uso por una eultura local
puede permitir hablar de sentimientos, emociones o pasiones identificables con algun grado de autenticidad y pertinencia, Este enfoque de la
emocionalidad como eonstniccion cultural es el que me permitira decir
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Ramfis Ayiis Reyes
algo de la envidia, no en euanto estado emoeional universal, sino en
cuanto narrativa local, es decir. eultura situada.
Me interesa. por ultimo, introducir un enfoque de analisis que puede
dcsempeilar un punto de vista interesante y eficaz para la eomprension
de la construceion cultural de las pasiones en cuanto experiencias ordinarias. me refiero a la antropologia de la experieneia y a la nocion dc experiencia (Turnery Bruner. 1986: Tuner. 1986; Abraliams, 1986; Bruner, 1986a, 1986b).
El tipo de realidad social a que se asocian las interacciones pasionales y sus expresiones ruurativas y metaforicas tienen que ver con la experiencia vivida. Llegar a reconocer y apropiarse de acerv os eniocionales y constmir expresiones que los hagan comunicables a otros es un
proceso complejo que dura toda la vida y en el que participan, con igual
grado de responsabilidad. el actor social y la realidad cultural que lo
ubica, amen de procesos de aprendizaje cultural (socializacion) que articulan y proeumn la competencia emocional y comunicativa que lo realiza en su cullura de inseripcion, en y a Iraves de sus relaciones interpersonales.
La nocion de experieneia remonta su aseendencia al tennino diltheyano de vivencia (erlebnis). Para Dilthey , Ios enlazamientos de las \ ivencias -como experieneias vitales-, foijan los estados de animo y de
ellos se constimyen los "temples universales". liaciendo patente a "la
inteligencia que se dihge a la totalidad, la faz de la vida". En las visiones del mundo -entendiendo por ello desde las creencias personales
liasta la imago mundi y las cosmovisiones- subyacen estas experiencias
como soportes poderosamente pasionales. La teoria de Diltiiey pennite
comprender los vinculos que se forjan entre las creencias individuales y
las corKepciones del mundo. entre las vivencias personales y los imaginarios dadores de sentido, Pero. segiin el filosofo alemaa solo en los estratos superiores las estructuras de estas visiones se hacen mas o menos
metodicas, es decir, prccisan y se asisten de un nietodo para ser comprendidas. pudiendo hablarse eutonces de sistemas religiosos, estericos.
eticos. politicos. ideologieos o epistemieos. Habria que preguntar a Dilthey si puede hablarse en el mismo tono estructural de la experieneia ordinaria: asistemaiiea. fortuita, variable y sin embargo tan omnipresente
en lodas las escalas de la vida. El reto es darle sentido a esos "estratos
inferiores".
Creo que la antropologia de la experieneia. fonnulada en sus proposieiones basicas por los antropologos Victor Tumer y Edward Bruner,
asimila la nocion de vivencia del filosofo aleinan, haciendo enfasis en
su acejKion de singularidad y permitiendo reseatar su eapaeidad Iienne54
Estudios sobre las Culturas Coniempordneas
El discurso de las pastones o las pasiones del dtscurso
neutica paTu explorar las experiencias vitales indi\ iduales y de movimientos cuItunUes y simbolicos mas amplios. Me intcresa espccialmenIc esa capacidad de explorar como sitiia y expresa el lndividuo su emocionalidad. como una marca propia que no es otra que una marca social:
la sociedad puesta en el yo,
Bruner (1986a) distingue entre la realidad, la experiencia y sus expresiones. La experiencia nos liabla de como la realidad se presenta a si
inisnia a la conciencia y las expresiones dc como la experiencia individual cs enniarcada y aiticulada. En otras palabras. toda realidad vivenciadii solo sc convicrte en experiencia cuando es capaz de ser expresada,
es decir. narrada, conteniendo un seniido para la accion. Pero ias expresiones (relatos. narrativas, composiciones anecdolicas. hislorias, consejas. proverbios o simples recuentos ordinarios). le dan forma a la experiencia vivida. csta solo vive y se comunica en y a traves de su expresion, y para ello los aetores echan mano de los recursos narrativos que
su cultura provee para articular sus expresiones. Por ello.
Las relaciones eiiirc la experiencia y .su.s expresiones es siempre probknialica (...). La relacion es clarainente dialogica y dialectica, pues la experiencia estructura a las expresiones, y comprendemos a otras persoiias sobre la
base denuestra propia experienciay autocomprension. Pero las expresiones
tambien estructuran la experiencia, pucsto que las narrativas dominanles
en una epoca hisionca, sus rituales y testividades importantes, y sus obras
de arle clisicas, definen e iluminan la experiencia interior. (Bruner,
I986a:6) [Traduccion R.A.R.].
Los recursos narrativos que una cultura ofrece a sus sujetos para organizar la narracion de sus vivencias experimentadas, van desde las frases heclias hasta conslructos narrativos inconscientemenlc inspirados en
obras de iule. piezas teatralcs. arquetipos y tropos Uterarios. canciones y
metaforas cotidianas. fabulas y parabolas, a las cuales Bruner identifica
como "narrativas dominantes". las cuales
sc convierten en los principales dispositivos interpretativos para organizar
y comunicar la experiencia, aunque pernuineceii largaincnte sin exainen.
Solo en una epoca posterior, en im espacio social diferente, o en ui\a nueva
fase dc la historia podenios adoptar la perspcctiva que nos permite apreciar
estas narrativas por lo que ellas son: construcciones sociales (Bnmer,
1986a: 11) ITraduccion R.A.R.]
La naturaleza de esos "dispositivos interpretativos" cambian y son
mas eficaces de una cultura a otra. segun su constitucion. Si bien Hamlet puede inspirar el arqueiipo universal y local (al menos pjira las culturas anglosajona y danesa) del Iwmbre agobiado por sus fantasmas que
sucumbe a la fatalidad vengando la muerte de su padre, pero a cainbio
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Ramfis A>us Reyes
de SU propia vida y de la destruccion de sus semejantes y situando la decision ante su destino con una frase que desde entonces puede amoldarse a cualquier situacion de dilenia existencial {To be or not lo be. that is
the question), en nuestras culturas lalinoamcricanas tal vez !a eficacia de
las narrativas doniinantes se sitiie -adenias de en estas obras univereales. por que no-, en la moraleja de un corrido o una ranchera. en los
cuentos de "Pepito" o de las cubetas con cangrejos (vease mas adelante). en los pro\ erbios populares, en los albures y parabolas biblicas aitamente socializadas en el imaginaho popular.
Victor Turner (1986), por su pane, nos recuerda -evocando a John
Dewey- que las obras de arte y literarias son "celebraciones de la experiencia ordinaria". Es decir. sublimaciones de los acervos populares de
conocimiento. sentimientos y accioa En sintcsis. lo que trata de enfatizar y reivindicar esta posicion antropologica es la potencialidad que las
experiencias vitales y sus expresiones ordinarias o sublimadas encierran
pam el conocimiento de la sociedad y el uso sistematico que puede hacerse de ella por el analista cultural.
El proceso emocional de la envidia
Es menester ocupanne ahora del proceso emocional de la envidia. objeto de mis hallazgos narrativos durante el trabajo de campo. Revisarc
brevemente a algunos autores que se han ocupado del topico.
Agnes Heller (1999) constniye una relacion de implicacion jerarquica en una tipologia de los sentimientos entre estos, las disposiciones
emocionales, emociones y pasiones. Los primeros ocupan la base de la
piramide y la pasion su cuspide. Sin embargo, los sentimientos no alcanzan a constituirse en pasiones. solo las emociones pueden transfigurarse en tales, pero no todas. pues no existe el placer apasionado o la
tristeza apasionada, ni la conmocion o el alivio apasionado. Tampoco
todas las disposiciones emocionales pueden convertirse en pasiones.
Ejemplifica precisamente con el caso de la envidia. la cual resulta una
disposicion emocional que "normalmente" no toma una forma apasionada. Al atenuarse el juicio con el adveibio •"normalmente"", no se excluye la posibiiidad de que la sistematizacion de dicho estado emocional
y su duracion en circunstancias peculiares adquiera la fonna expresiva
de la pasion o la conducta apasionada.
La envidia. comportamiento casi siempre solapado. fuerte o debilmente reprimido, ocuUo bajo multiples mascaras, suele mostrarse discreta o explosivamente, segun el caso. Sostenerse. menguar y guardarse
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Estudios sobre las Culturas Contemporaneas
£1 discurio de las pasiones o las pasiones del discurso
para danar a su objeto en la siluacion oportuna. Adquicre y se realiza
bajo el fonnato de la palabra, el gesto o el dano dircclo. Puede agolarse
con la satisfaccion dc la cuenta cobrada o reeiKamar cada vez que el
bianco genera en el envidioso la disposicion emotiva pertinente o propicia, Se gesta la em idia en la circunstancia de un deseo que se nos niega
respecto a alguien que lo ha alcanzado o poseido; de autopercepcion
disniinuida ante la comparacion con las virtudes y logros de otro. Se en\idia cuando el otro dispendia cualidadcs que nos est^n negadas y se
cree poseerlas o estar en condiciones de desplegarlas eon !a misma allura y liabilidad. Lo curioso con la envidia es que los misnios factores que
la propician pueden tambien condueir a la adniiracion o transfigurarse
en celos. otro tipo de disposicion emocional.
La condicion que marca Heller (1999:141) para que cualquier disposicion emocional o emocion se convierta en pasion es que este presente
siempre la "auto-ignieion". es decir. que el sujeto de la emocion transfigurada en pasion este constantemente "ardiendo", desencademmdo "diversos aeoniecimientos y tipos de conducta sentimentales. simultaneos
y sucesivos", los cuales son condiciones earacteristieas de !as disposiciones emocionales, Acertadamente, la autora plantea que los casos
donde un sentimiento basico permanece como foco de la conciencia.
son mas bien raros, pues la pasion sostenida o se come a la persona o
bien da lugar al cansancio al cabo de algun tiempo. Las pasioncs eomo
estados sentimemales sublimados o culturalmcme sistematizados. generan una suene de dialectica: son las que movilizan y nutren de sentido
de la accion a los sentimientos basieos que focaliza la conciencia euando los conflictos y las interacciones asi lo exigen. En otras palabras,
"alimentan <estados apasionados>'\ En resumen. todo apasionamiento
genera una riqueza de sentimientos y no hay este sin aquel.
El psiquiatra Caiios Castilla del Pino (2000) sostiene, en un ensayo
sobre la envidia. que csta solo se coniprende como una situacion interaccional de dependencia. y a partir de su condicion intrinsecamente asimetrica. Interaccional, porque se trata de una aetitud expresada en un
conjunto de actuaeiones que se dan en la niedida en que participan. cual
actores en un drama. los dramatis personae del envidioso y el envidiado. El eankter oculto o soterrado de la envidia, al menos por parte del
emidioso. liace necesario reconslruir la envidia por sus signos o sintoinas contextuales e interaccionales. La envidia exige un proceso de desciframiento, Asimetriea. porque siempre entre el emidioso y el envidiado hay una relacion de inferioridad del primero respecto al segundo, y
cllo explica la dependencia en ese niismo orden; el envidioso necesita
de manera fundamental del envidiado.
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Ramfis Ayus Reyes
La em idia se fragua no dirigiendose hacia los bienes que ostenta el
envidiado, sino hacia la iittagen que proyecta de si, Aun cuando muchas
expresiones eotidianas dirigen el objeto de !a envidia hacia cosas. estatus 0 situaciones. ello parece constituirse en un dispositivo discursivo de
eninascaraitiiento: la envidia es siempre. envidia de y liiicia alguien Por
ello. la estructura interaccional de la envidia es diadica, de ahi que muclias veces se suela confundir o expresar a traves de la celotipia (los celos) y estos siempre implican personas; pero a diferencia de la envidia.
la estructura interaccional de los celos cs triadica, pues incluye al celoso, al objeto de los eelos (la persona amada) y al rival ,
A diferencia de Heller. Castilla afimia que la envidia es una pasi6n.
Por mucho que se oculte, siempre emerge y es poco controiable. Llega a
desplegar eslrategias discursivas complejas. porque nunca la lntencion
descamada ^ a envidia sin mas- debe mostrarse. Ei efecto perlocuti\o
del discurso de la envidia se proyecta a socavar la imagen. la posicion
social de que goza el envidiado. Por ello, como se vera mas adelante. lo
que incomoda de mi infonnante (el objeto del proceso de envidia que
describo). no son sus bienes. ni su prosperidad, sino la imagen que lia
constniido de si. que conirasta con el tipo comiin de gente que coliabita
a su lado en el mcrcado. El se lia situado para alguien -o algunos-como
un bianco a envidiar.
La parabola de los cangrejos:
inercias pasionales del comercio popular
Un dia en el mercado "De ia Sierra", un localario con quien habia indagado sobre el teitia de los conflictos intemos y las relaciones interpersonales. resulto ser victima de la envidia de ciertos colegas. Al menos la
palabra envidia fue la que empleo al designar los problemas de los cuales era objeto, Parecia ser un locatario prospero, administraba una papeleria dentro del mercado. pero ademas ostentaba una responsabilidad en
el Ayuntamiento relacionada con los mercados. Tenia automovil propio
y era reconocido por todos como un jefe. al menos institucional Su biografia aparenlaba ser un clasico de como el esfuerzo personal lo liabia
llevado de emigrar de su estado natal y ser un lavaearros frente a las ofieinas de una importante emisora de radio local, a ser apadrinado por el
duefto de la emisora y lograr eon los afios -sabiendo aproveeliar las
oportunidades- su propio negocio y colocarse en las estmcturas del poder municipal. Pero le doHa que los demas no comprendieran eso. Y ser
objeto de la "envidia" y los malos deseos de otros: le "levantaban fal58
Estudios sobre las Culturas Contempordneas
El discurso de \as pasiones o la.s pasiones del discurso
SOS*', "porquc [el] tenia dinero", lc solian llamar "don P. el elegante" y
por ello "caiagordo".
Para entonces, en una segunda o tercera conversacion y para ilustrarme como el veia esa cuestion del trato entre cUos. es decir, la envidia
que despert^a, me conto lo que despues intitule la parabola de los cangrejos:
. .imaginate dos cubetas Uenas de cangrejos,, una de cangrejos yucatecos y
otra de cangrejos tabasqueiios. Los cangrejos sabcii que los pondraii en la
cazuela y saldran rosaditos, entonces, los cangrejos yucatecos intentan salir
y uno le da la tenaza al otro y todos van saliendo ayudados por el que esta
adelante, por su parte, los cangrejos tabasqueflos, al intentar salir de la
cubeta. cuando alguno quiere salir, los otros lo jalan por las patas y lo
regresaii a donde estaba y ninguno puede avanzar., asi es esto aqui .
Esta parabola habla por si sola, pero no deja de ser una muestra elocuente de al menos dos cuestioncs. a nii juicio, interesantes e importantes. Por un lado, la complejidad inhcrente a las relaciones humanas en
cualquier organizacion, lo que muchas veces se sitiia en la base del buen
0 inal funcionamiento de las propias organizaciones o de cualquier proyecto de accion humana. Por otro lado, la forma en que este hombre me
da ray.ones de lo que el llama envidia y que se dedica a describir a traves
de una pequefla construccion narrativa, un boton metaforico dc lo que ^1
ju/ga y se representa como la atmosfera de trabajo entre sus colegas.
enipleando el gentilicio "tabasquefio'" para denominarlos y englobarlos
a todos en una etiqueta identificadora ,
En un articulo de Elinor Ochs (2000:271). 6sta dice que "la forma
nias importante y universal de la narrativa no es el producto de la musa
poctica. sino de la conversacion corriente". Mas adelante. en cl mismo
texto, afirma que la "produccion intcracdva de la narracion nianticne y
transforma a personas y relaciones \ Lo que pensamos de ios otros. de
nuestras circunstancias y de nosotros mismos esta de algiin modo influenciado por el modo en que lo narramos y estructuramos relatos para
dar cuenta del mundo y de nuestra ubicacion en el.
Por su parte, el psicologo cultural Jerome Bruner (1998:69) plantea
que las narraciones son solo una manera de usar el lenguaje y que su
efectividad depende de su <literalidad> y de la ckipendencia con el sorprendentc poder de los tropos, /,e, metafora, metonimia, sinecdoque, implicacion y otras figuras retoricas.
Desde cl punto de vista del analisis narrativo y metaforico. este breve
relato dc la situacion de solidaridad o ausencia de esta entre unos cangrejos, merecc ini atencion no solo por su contundencia sociologies
sino narrativa.
Epoca n. Vol. VII. Num. t4, Colima.diciembre 2001, pp, 47-70
59
Ramfis Ayus Reyes
c 0.
60
Estudios sohre las Culturas Contempordneas
El discurso de las paNiones o las pasiones del discurso
En primer lugar. se trata de una anaiogia. es decir, un rccurso discursi\'O y rctorico para dar cucnta de un estado de cosas, dcscribicndolo eti
icnninos de otra. En otras palabras, lo que Ic succde a los cangrejos, es
io que parece acontecer entre los locatarios, al menos desde la pcrcepcion del infomianle.
Esta anaiogia se produce a Iraves de una articulacion metaforica. la
cual parece cumplir con los alributos -siguiendo las denominaciones de
Liikoff y Johnson (1998)-correspondientes a una metafoni onlologica y
una estnictural. La primera. abarca "foniias de considerar aconteciniientos. acti\idades, emociones. ideas, etc., como enlidades y sustaneias".
La scgunda. pennite organizar un eoneeplo eslructurado (en este caso la
envidia) en terminos de otro. Cabria la pregunia: ^,en tenninos de que
olro concepto se descifra. en el caso que nos ocupa. el significado de la
envidia.' A nii juicio. precisainente toda la constmccidn narrativa, y su
constitucion parabolica, hablan de las probables consecuencias de la en\ idia pam decir algo de la envidia en si. El qne los cangrejos de una de
las cubetas no se sahen a si mismos depende de la ausencia de solidaridad inirinseca. porque cada eual envidia la situacion del otro encaniada
en la posibilidad de que pueda escapar en detrimento de la posicion propia.
Visto desde otro angulo. ningxina emocion se da sin el concurso de
otras, como bien se definia en la revision de las teorias de las emociones
que resenc anterionnente Las emociones fomian redes relacionales que
solo se reconstru>'en merccd a sus contextos de realizacion. Aqui se encuentran implicadas. aunque por negacion. ademas dc la envidia, la solidaridad, el respeto. la estima niutua. el miedo a quedar como ultimo en
la faena dc escapar de la cubeta. lo que es eqnivalente a ser ultimo, o del
montoa en la cadena de disthbucion de privilegios o de posieiones de
poder en ei mercado. etcetera.
Siguiendo los argumentos de Lakoff y Johnson (1998:101-102) las
metiiforas estnicturales penniten utilizar un concepto ya estnictiirado y
claramente delineado para desarrollar la estructura de o(ro (y agregaria)si, de un conjunto de otros conceptos vivenciiU y semanticiunente relacionados en las correlaciones que nuestra experiencia realiza para simar nuesira posici6n en el mundo y en las interaceiones con nuestros
senicjantes.
En segimdo lugar, esta narraeion metaforizada funciona metonimicamente. porque describe la realidad de unii entidad detenninada (el mereado) -recuerdese la frase "...as/ es esio aqui...". la cual contiene una
evidcnte fuerza refercncial-. al mismo tiempo que un estado personal
afectivo (la en\'idia proyectada hacia el), refmendose a un estado dc co. Vol. VII. Num. 14, Colima, diciembre 2001, pp. 47-70
61
Ramfis Ayus Reyes
sas que se representa con !a relacion de los cangrejos en la cubela que se
encuenira vincuindii con lo anterior, haciendo explicita la situacion -\K:
intenlando comprenderla-. para si mismo y para su interlocutor, o sea,
yo-
La metonimia da fuerza a la utilidad sociologica de esta analogia.
plies con esle breve artilugio narrativo se describe una situacion interaccional, afectiva. organizacional y cultural que afecta el lugar de trabajo
de este infonnante, a su fonna de ver el mundo social proxinio. a su cultura local de adscripcion y a su propia ubicacion en el, Asiniismo. permite al analista cultural llevarse una idea elocuente de la percepcion que
se construye en lomo a unas reiaciones de trabajo y. al mismo tiempo,
acercarse a los modos en que estas percepciones son narradas y a los
mapas mentales que organizan la experiencia individual y colectiva y
las hacen expresables.
2. Pasiones ordinarias, narrativas de la envidia:
hre\'e incursion para fundamentar una hipotesis
Lo que a continuacion se nana fiie sustraido de parte de las notas etnognifieas que tome en ios mercados durante los aik)s que duro la investigacion de campo (1996-1998). En la medida en que mi trabajo fue acomodandose a la situacion ordinaria de la vida en los mercados y mi presencia fue adoptando eada vez mas un sentido inocuo para su vida e intereses inmediatos, me resulto relativamente mas facil aceeder a las partes mas oscuras -o menos agradables- de sus vidas diarias, a las retaciones entre los loeatarios. con sus vecinos. con sus dirigentes. con el personal que los asistia (la mayoria familiaics) en las tareas cotidianas de
coinpra-venta y en el orden y mantenimiento de locales y puestos de trabajo.
De la variedad de reiaciones entre ellos. privilegi^ aquellas interaeciones, expresiones y narrativas que mostraran el iado desagradable y
mezquino de sus convivencias, Decir que privilegie esto, pudiera llevar
a considerar que se trata de una lectura impuesta por el etnognifo sobre
las realidades obsen adas y descritas. No es del todo asi. Desde mis prinieras visitas sistematicas en febrero de 1996 intui mas alia de la coexistencia jiacifica de todos los dias. insinuaciones, detalles. alusiones a los
otros -y a vecinos, dirigentes. autoridades o clientes- que mostraban un
iado aspero e incomodo de sus inleracciones ordinarias y de las percepeiones que construian en medio de sus operaciones laborales.
62
Estudios sobre las Culniras Contemporaneas
El discurso de tas paKJones o las pa.t;ione!t del discimo
Recuerdo que la idea sobrevino cuando una de mis primeras informiuites me relato que las desavenencias comunes no eran infrecuentes.
La mayoria de las veces la sangre no llegaba al Ho. pero uno podia encontrar. ante un leve descuido o ausencia. las cosas de su lociil tiradas.
O a veces se era bianco de pequefios robos que mas tenian la inlencion
de moiestar que de causar una pcrdida fuerte o pedir algiin producto falt:mte al de al Iado para salisfacer a un ciiente y liacerse el desentendido
con el tninscureo de los dias v no devolver nada. o no pagarlo. Algo asi
como "irse con todo y reata" . pero no Imir. sino hacerse el tonto y soportar con indiferencia la muina del vecino.
Por oira parte. otro infonnante nego la existencia de eonflictos, Y los
que liabia los atribuia a la competeneia entre ellos, Por ejemplo. J.C.. locatjuio del lirea de productos misticos y plantas medicinales. contaba
que algunos compraban las aguas espirituosas y las rellenaban con cincuenta por ciento de agua simple, obteniendo mayor cantidad de botellas con una inversion menor. pero timando al consumidor, A eso redueia los probables conflictosEn cambio. con el tiempo. la observacion y conversacion en otros
mercados. pude reunir mas datos que se incUnaban a fa\or de la intuicion original y del relalo de mi primera infonnante, De algun modo
pienso que J.C. solo quiso mostrar la mejor cara de las reiaciones humamis en un lugiir donde lia trabajado y \ ivido por mas de veinte aflos, Los
lugjires de trabajo generan a traves de ciertos agentes sus propias narrativas de autocontrol y de articulacion de su imagen hacia quien viene de
fuera o resulta ajeno , No obstante. en aras de un equilibrio argumental. liabria que sostener que el problenia de los eonflictos intemos es una
cuestion de puntos de vista, sugeridos por las propias posiciones que se
disputan Ios agentes en las redes de reiaciones \ por las biografias e
idiosincrasias personates, amen de las habilidades de sociabitidad desplegadas.
Reuni una seleccion de conversaciones, relatos. frases sueltas. secueneias de acciones descritas e impresiones personales sobre eonflictos
y tensiones que muclias veces tomaron la fonna -o se las di en un trabajo de edicion de segmentos registrados- de narrativas pasionales en el
interior de los mercados, Estas muestran. por un Iado. los rasgos de las
mentalidades y reacciones propias de estos agentes de instimciones comerciales populares y. por el otro. penniten tejer una hipotesis en tomo
a por que pamce dificil que puedan soportar las prcsiones de otras modaiidides y estilos organizacionales de articular el comercio de masas y
popuhir y se resisten a intentos modeniizadores, no solo de las autoridades. sino de algunos de sus propios miembros. Esta hipotesis trata de
£poca n. Vol. Vn. Num. 14, Cotima, diciembre 2001, pp. 47-70
63
Ramtls Ayiis Reyes
continuar un problema que irabaje eu otro lugar y que constituye ura
expresion de las tensiones simbolicas y culturales que encierran los fcnomenos asociados a la econoniia y el comercio colidiano, como teinas
de interns del analisis cultural.
La envidia, el egoismo, la maldad
0 ''cada quien quiere hacer su santa voluntad"
Lo que reiine este subtitulo y el siguiente es un conjunto de calificativos. descripcioncs y argumentos sobre como algunos administradores.
funcionarios, lideres y locatarios veian. en los momentos que sostuve
conversaciones con ellos(as). la vida en los mercados publicos. Desde el
mercado "Diana Cordoba" del municipio de Teapa. con cuya administradora me entrevistc en los primeros meses de 1997 y a quien se debe
la frasc: "dentro de un mercado, loda la vida hay conflictos". la cual actuo como una suerte de frasc potcnciadora o sensibilizadora en ini proceso dc busqucda, hasta los "De la Sierra" y el propio "Pino Suarez",
en las oficinas del Ayuntamiento del municipio Centra y en encuentros
fortuitos donde afloraba e! tema.
El "cada quien quiere hacer su santa voluntad" que abre este subtitulo. constituje una de esas frases hechas, frecuentes en la cultura oral eotidiana. Connota una tendencia a la cuasi anarquia organizativa de estas
instituciones. o a la escasa cooperacion que se obtiene de sus miembros
para convocar a iniciativas colectivas donde se pone en juego ya sea dinero. recursos materiales. fuerza de trabajo o tiempo; tambien connoia
un sindrome de hiperindividualismo. Cualquicra dc los recursos mencionados supone actitudes tanto de disposicion. cooperacion y solidaridad efectiva. como de suspicacia, resistencia, o socavamiento deliberado de la propucsta original o de las formas de moviHzacion sugeridas.
Si bien -como afirme antes-, el fenomeno de las tensiones y conflictos intemos es una cuestion de puntos de visla, un breve analisis de la
biografia laboral de J C. (uno de los que defendia el punto dc vista de
que no liay conflictos). parece j>oner en entredicho su sostenido criterio.
Me conto que durante su epoca de comerciante de frutas y legumbres
(ahora comercia con productos misticos y plantas medicinales) llego a
tcncr un vehiculo y compraba directo a las ranclicrias y ejidos; podia
llegar a dar la papaya a 1.70 cu s.. mientras su vecino debia comprarlc a
intemicdiarios que practicaban el coyotaje. viendose obligado a venderla a 4.30 ct\'S., apro.ximadamente. Ello le llcvo a sostener discusiones
casi diarias con su vecino, el eual le reclamaba que "no fuera gacho",
64
Estudios sobre las Culturas Comemporarteax
El discurso de las pasiones o ta.<i pa-siones det discurso
que "no fregara". El respondia que no jMdia liacerotra cosa. porque el
buscaba con sus propios recursos y inedios mejores precios para sus
productos.
Mas alia de un analisis clasico de actitudes racionales ante las condiciones de mercado y ios procesos de oferta. demanda y fijacion de precios. lo que me interesa destacar es como la propia tension competitiva
se convierte en una fucr/^ que induce a probables conflictos y a enemistades mas o menos recurrentes, por situaciones rclativainente ajenas a la
propia personalidad de Ios actores en cuestion; pero de algiin modo el
potencial de estas tensiones funciona como un artefacto de contencion y
control de la tendencia a los conflictos. (,C6mo explicar esto?
La mayoria de las secuencias de acciones con rasgos tensos que observe. 0 los relatos y frases registradas se mantii\'ieron en un nivel discursivo de "baja intensidad". Arguyendo razones idiosincrasicas. no
suele imperar una subailtura del conflicto que se caracterice por la estridencia o una vocinglera actitud de provocacion; pero ello no quien; decir que no exista o se mantenga en grado cero. Las pautas de conducta
presenciadas e identificadas son propiciadoras y al mismo tiempo operan como una suerle de estrategias elusivas para evitar desencadenar pasiones sistematicas y acciones que puedan conducir a la violencia. ora
verbal ora fisica. El nivel del discurso es clave en este juego,
EUo puede apreciarse en cl siguiente epigrafe. donde he querido reunir. con alguna coherencia, un conjunto de frases registradas en las condiciones y temas de platica mas diversas. pero que describe lo que es. en
rcalidad. ademas de un estado animico. un modo de representarse a si
mismos. un modo de justificar y explicaree la inercia. atribuyendola a
otros. pero practicada por todos y tolerada como nna manera de ser y estar.
"Aqui somos muy chismosos*':
entre la solidaridad gremial, la desconfianza y la incredulidod
La autoconfesion colectiva que inicia el subtitulO- constituye una declaracion que ilustra parte de la atmosfera social de la institucion y de las
interacciones personales que la distinguen. Pero. al mismo tiempo. liabria que reconocer la existencia de cierta solidaridad gremial, al menos
por parte de los viejos locatarios. de los dirigentes y de las uniones. Puede percibirse un cierto grado de autoreconocimiento como una eomunidad con intereses y expectativas de vida mutua. asi como de vulnerabilidiides y fortalezas tambien compartidas. Continuare. no obstante. indafipoca 11 Vol. VII. Num. 14, Colima, diciembre 2001, H>. 47-70
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Ramfis Ayus Reyes
gando sobre como operan ios calificativos y representaciones pasionales
sobre e! lugar y las reiaciones de trabajo.
Segun opinion de un adininistrador que al mismo tiempo era comercianle en uno de los mercados uibanos. campea "la increduiidad enlrc
los loeatarios":
La fonna de pensar de los loeatarios impide la modemizacioii: se miicren
en la raya gaiiando de 10 a 15 pesos diarios, pero no quieren cainbiar: no
ven al mercado como un negocio.
La increduiidad y la desconfianza entre los propios loeatarios se enfoca ftindanienlalmenle liacia la voluntad gubemamental para emprender acciones modemizadoras: remodeiaciones. combate a los rezagos
estmcturales que aquejan las practicas comerciales, apoyo politico como
sector diferenciado y vulnerable dentro de la actividad comercial al menudeo. etcetera.
Por su parte. un funcionario del Ayuntamiento -cua! antropologo espontaneo-justificaba la densidad de los eonflictos apoyando sus argumentos en la variabilidad de culturas locales en cuanto a la procedencia
de Ios localarios, pues "aqui hay de todo: oaxaquenos. poblanos. yucatecos. michoacanos, mexiquenses, campeclianos, chiapanecos. veracni/iuios y tabasqueiios". Ademas -sostenia- si se intenta "ensenar mecanismos de venta mas modemos. reaccionan en contra". Y remataba con
una frase atribuida a la mentalidad dei locatario: "bien podrido. bien
vendido",
Parece que esa diversidad se justifiea en la siguiente frase, pronuneiada por un locatario y a la vez lider en el mercado central: "juntalos y
hasta pifia se echan". aludiendo a !a diversidad de opiniones sobre que
hacer en el mercado y como salir de la crisis.
Refiriendose a los que no quieren cambiar. alguien decia: "al final,
unos cuantos cabrones. con pesos y mucho toro. no van a querer que se
liaga nada y que no le toquen sus puestos". Analizando esta frase registrada a viiela pluma. pareee referirse especialmente al gremio de los tablajeros o expendedores de came de res. sin duda de los mas poderosos
en el mereado, pues se encargan de comerciar la propia came del ganado que poseen en sus ranchos, es decir. detentan taiito una parte del monopolio de la cria de ganado como de la comercializacion de la came, al
menos en los centros de abasto al menudeo, o sea, los mercados piiblicos.
Todas estas impresiones. articuladas a partir del discurso de sus propios protagonistas. apoyan de algun modo la percepcion general de la
mercia que recorre el nervio organizacional de estas instituciones y sus
resistencias al cambio frente a otras opciones.
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Estudios sohre las Culturas Conlempordneas
El dUcurso de las pasiom^s o las pasiones del discurso
Sin embargo, tras la \elieinenie dcsazon, el espiritu crilico sucumbe a
un cicrlo confomiismo basico sicmpre latente. el ciuil se iluslra con esla
frase esplcndidamente vcmacula: "aqui no impoila quc nazcan cliatos
con tal deque respirenbien...".
3. Las pasiones y el etnografo:
iina muestra autorejlexiva. A manera de conclustdn
Intentare explicar que criterios guiaron la seleccion de los fragmentos y
el inodo de presenlar su orden narralivo en la artieulacion de este texto
ftictmU, coino lo es cualquier relaio elnografico y la pretension de "decir
algo de algo" (Geerlz) en tomo al teina de las pasiones ordinarias.
Sin proponemielo desde un inieio de una manera explicita. creo que
lo que eomence buscando fueron indicios de acciones donde se identificaran eon alguna autentieidad y certeza conflietos. hostilidades. relaeiones interpersonales tensas. etcetera, Finalmente di con ellas. pero no
como acciones obscrvables. sino como acciones expresables en forma
de relatos y anecdoias cotidianas o confesiones mas o menos intimas.
Despucs de todo, elasificando y calegorizando la informacion del
diiuio de campo. encontre que las pasiones liabian sido registradas no
timto eomo relatos coherentes y eomplelos. sino eomo frases o expresiones capluradas al vueio y de esa fonna efimera y fortuita transfiguradas
en anotaciones en el diario, sobre las euales debia desplegar un irabajo
de ediciony enlace narrative
En aras de no desvirtuarlas demasiado de sus eondiciones naturales
de registro. deeidi organizarlas como pequeflas vii^etas y tratar de reconstniir el significado contextual con el quc fueron enunciadas. No se
si haya sido uxa decision atinada. Muchas veces me senti preso de la
impresion que me producia el nuUerial reunido: escaso, aparentemente
intrascendente o inrelevante para el objeto o los objetos centrales de la
pesquisa, disperso, cual un rompecabezas. Me parece quc todo ello puede Imeerse eomunicable y comprensibie de suyo si todo lo anterior se
leyera teniendo como fondo una biografia social del mereado y una reconslniccion etnografica general que es del todo imposible incluir en
este espaeio; pero tambien si se comprende en toda sus posibilidades la
liipotesis que trato de probar a traves de la lectura soeioanalitica de las
pasiones haciendo liincapie en su articulaeion narrativa y de como puede conocerse soeialmente algo a partir de prestar suficienle atencion a
esas metaforas corrientes a traves de las euales se expresa la emocionalidad ordinaria.
tpocn U. Vol. VII. Num- 14, Colima, diciembre 2001. pp. 47-70
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Ramfis Ayus Reyes
A traves de la envidia y de su relacion con otros conceptos sociales y
culturales. se comprende mejor el signo distintivo de las sociabilidades
inlierentes a las interaeciones entre los agentes de estas instituciones del
eomercio urbano. De prestarse atencion lanto al contenido socioantropologico dc lo expresable emocionalmente. eomo a la fonna que adopta
espontaneamente la e.vpresion emocional, puede eomprenderse que las
piisiones son obra de la ' negoeiaeion consigo mismo, con los otros en
uno mismo (...) resultante de una interpretacion" realizada por el/los actor/es social/es y renegociada con y por el analista cultural (Le Bretoiv
1999:116), volviendo a haeerse expresable en el tipo de texto que uno
deeida construir para dialogar con una audiencia, es decir, lectores poteneiales.
La reconstruccion, a traves de la vivencia directs veibalizada, de los
mundos organizativos, sociales, eulturales y de poder de estos hombres
y mujcres, me llevo al tenia de las pasiones En sentido imerso. la biisqueda de expresiones. frases, relatos, anecdotas. lexicos y experiencias
narradas que invoiueraban sus mundos pasionales, me condujo a explorar sus organizaciones. sus relac:ones sociales. sus vinculos culturales y
sus estructuras de autoridad. Las pasiones han sido. amen de un objetivo
en si mismo, un pretexto para desplegar el analisis narrativo y etnografico como extensiones del analisis cultural y sociologico.
Debo agregar que tambien me ayudo a comprender la idiosincrasia
de aquellos con quienes comparto mi vida cultural proxima desde hace
ya easi una decada en ealidad ya no solo de antropologo, sino de niigrante voluntario y coactor comiin -aunque no pocas veces critico- en
esa suerte de drama social que un ilustre poligrafo y politico tabasquefio
denomino "psicologia del pantano"
Agradecimientos
Parte de la investigacion que permitio la redaccion de este articulo fue
finanelado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA).
a U^ves de su Programa de Proyectos y Coinversiones Culturales. en su
undccima edicion.
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Estudios sobre las Culturas Contempordneas
Notas y referencias bibiiograficas
1. [Es a traves de los] "...aridos huesos del habla que los roles, pasiones, iiistituciones y estrategias privadas son incorporados y viven"", en Michael
Moennan Talking Culture. Ethnography and Conversation Analysts,
1990.
2. George Lakoff y Mart: Johnson en Metaforas de la vida cotidiana (1980),
sostienen que el estudio de las construcciones metaforicas permite comjffeiider cierta coherencia inherente a las constelaciones culturales y subculturales. La coherencia puede constatarse en y a traves de las correspondeiicias entre los sistemas de valores y las eslructuras metaforicas de
los conceptos fundamentales con que las culluras expresan a aquellos. La
con-espondencia no es necesariamente invariable y se encuentra a inerced
de los propios cambios culturales e incluso de las disposiciones y variaciones idiosincrasicas individuales.
3. Apreciese la reivindicacion de este teina en el conocido lexto de Renato Rosaldo, Cultura y verdad. Nueva propuesta de andlisis social, CNCA-Grijalbo;[1989] 1991,
4. Cf, de P. N. Johnson Laird y Keith Oatley, "The language of emotions: An
analysis of a semantic field", en Cognition (t Emotion, 3, 2, pp. 81-124,
1989; de Andrew Ortony y Gerald L. Clore, "The semantics of the affective lexicon", en Cognitive Perspectives on Emotion andXfotivation, texto dirigido por Vemon Hamilton, Gordon H. Bower y Nico H. Frijda,
Kluwer Academic, 1988: de Algirdas J. Greimas y Jacques Fonlanille,
Semiotica de las pasiones. De los estados de cosas a los estados de dnimo. Siglo XXI-UAP, 1991; de Catherine Lutz, "Ethnopsychology compared to what? Explaining behavior and consciousness among the Ifaluk", en Person. Self, and Experience. Exploiing Pacific Ethnopysicologies. bajo la edici6n de Geoffrey M. White y John Kirkpatrick, University of California, 1985 y "Goals, events, and understanding in ifaluk
emotion theory", en Cultural Models in Language <i Tliought, editado
por Dorothy Holland y Noami Quinn, Cambridge University, 1987; de
Zoltan K-Ovecses, Emotion Concepts, Springer-Verlag, 1989; de Anna
Wieizbicka, Semantics Primes and Universals, Oxford University, 1996.
Esta reconstruccion es deudora de! epilogo del texto de Jose Antonio Marina (1999:379^17).
5. Cf. Steve Woolgar, Ciencia: ahriendo la caja negra, 1988 (1991), Anthropos;pp. 104-106.
6. Cf Wilhelm Dilthey, Teoriade las concepciones delmundo. AlXnya, 1995.
7 Tambien el psicologo Richard S. Lazarus y su esposa Bemice N. Lazarus, en
su libro Pa.tidn y razon. La compren.iidn de nuestras emcKiones, Paidos,
Barcelona, 2(X)0, hablan de la semejanza aparente entre la envidia y los
celos y de la constitucion diadica y triadica de ambas como diferencia
Epoca n. Vol. Vri, Num, 14, Colima, diciemhre 2001, pp. 47-70
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RamfiK Ayiis Reyes
que las constituye en cuanto a los actores que participan. Pero estos aulores sostienen que la trama argumental de la envidia se reduce a "quercr
lo que otro tiene", es decir, proyectan la liiteiicioiiaiidad de esta emotion
a las cosas que otro ostenta- Creo mas bien que lo que se eiividia es a la
persona, su exito y sus cosas, pero estos ullimos solo como constitutivos
de la unagen que proyecta de si y que crea esa zozohra incontrolable en
el aividioso.
S. Propuse a discusion en dos ocasiones este fragmento narrativo, ambas ante
sendos publicos de estudiantes tabasqueilos de liceiiciatura y posgrado en
la universidad publica eslatal. Las reacciones describieron la siguieiUe secuencia: de una leve sonrisa inicial -supongo que en espera de la picaresca de la anecdota-, a una leve turbacion, seguida de caras largas. En las
dos ocasiones tuve que reslarle fuerza a la metaiora y a mi ejemplo diciendo que era un registro del trabajo de campo y que pensaran que ese
mismo esquema narrativo podia adecuarse a cualquier lugar y su respectivo gentilicio A algunos convencia, a otros no; pero siempre el publico
file bastaiite ecuaiiime y educado, no daiidose por ofeiidido y apreciaiido
el astiiito como un ejercicio academico. No obstante, a veces pase ratos
de cierta incomodidad ante el provocador fragmento. Estaba poniendo a
prueba las pasiones locales y las mias propias.
9. Conversacion con "Fabiola", 11 de febrero de 1996. Registro Diario de campo.
10. Expresion comun en los esiratos populares dc Tabasco. Significa robar todo
y huir o haber sido ayudado y ademas robarle o enganar a quien ofrecio
la ayuda. Gutierrez Eskildsen (1978:69) la acredita como autentica y original expresion tabasqudia,
11. Consiiltese el trabajo de Marsha Witten "Nanativa y cultura de la obediencia en el lugar de trabajo", en Narrativa y c<»itrol social {Deimis
Mumby, compilador); pp. 132-160.
12. Me refiero al articulo de mi autoria "Mercados y supennercados: economias
y culturas. Un ensayo de comprension cultural de la econoniia colidiana", el cual presente en dos versiones, una en el texto !M aventura cuuropologica (1997) y otra en la revista Esludios sohre las culturas corilemporaneas Epoca II Volumen V Numero 9 Junio de 1999; pp 59-87 Sc
discutia como construir clasitlcaciones sociales a partir de las reiacioncs
estructurales eiitre las fonnas de organi/acion del comercio popular, de
masas, de elites y marginal a traves de tres dimeasiones constitutivas: espacios, actores, cosas.
13. Al menos en cuanto a las remodeiaciones, se emprendio durante la alcaldia
de Georgina Trujillo (1998-2000) una reparacion y embellecimiento arquitectonico integral del mercado central "Jose Maria Pino Suarez" y en
menor medida de los otros mercados urbanos de la ciudad.
14. Me refiero al Ensayo sociologico de Tabasco del escritor y politico tabasqueno Manuel R. Mora (1947); tal vez el uJtimo esfuerzo de autodefinicion de la tabasquenidad que registro el imaginario intelecUial de este estado en el siglo XX.
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Estudios sohre las Culturas Contemporaneas
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