2.3 PRINCIPIOS QUE REGULAN A LOS TRATADOS . La más

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2.3 PRINCIPIOS QUE REGULAN A LOS TRATADOS.
La más importante negociación jurídica a nivel internacional, es el tratado. Constituye
un acuerdo de voluntades entre sujetos de la comunidad internacional, con el objeto de
crear una relación jurídica entre ellos y regida por El Derecho Internacional Público.
Hay una serie de principios generales fundamentales, que rigen el derecho de los
tratados, y de los que podríamos mencionar los siguientes:
PACTA SUNT SERVANDA (los pactos deben cumplirse).
Este principio establece que los tratados deben ser cumplidos. Es considerado como el
principio fundamental del derecho internacional.
Es un principio incondicional, contemplado en la convención de Viena de 1969 sobre
derecho de los tratados. En su artículo 26 dice: “todo tratado en vigor obliga a las partes y
debe ser cumplido por ellos de buena fe”, lo encontramos consagrado en el preámbulo de
la carta de las naciones unidas, y el párrafo 2 del artículo 2 que dice:” sus miembros
cumplirán de buena fe las obligaciones contraídas por ellos de conformidad con dicha
carta”.
Al firmarse un tratado las partes adquieren derechos y obligaciones perfectamente
definidas, las cuales deben ser cumplidas. Para algunos autores el cumplir con estos
compromisos es una regla elemental o una regla universal de moralidad. Se considera un
principio de carácter consuetudinario, sus innumerables precedentes y la creencia
universal de su obligatoriedad la han convertido en costumbre internacional, por con
siguiente el principio pacta sunt servanda conforma la base legal, que determina que los
contratos internacionales sean obligatorios para las partes, se dice que es de carácter
coercitivo que asegura el cumplimiento de los compromisos internacionales.
Sin embargo, se aceptan tres (3) excepciones al principio pacta sunt servanda.
1. Imposibilidad física:
Esta tiene efecto cuando las condiciones físicas, en aplicación del tratado hacen imposible
su cumplimiento.
En este caso, es un tratado antes valido y deja de serlo. Por ejemplo cuando el estado
se compromete a castigar a determinado individuo y este desaparece, o muere sin tener
su castigo.
La convención de Viena establece que una parte podrá alegar la imposibilidad de
cumplir un tratado, si esa imposibilidad resulta de la desaparición o destrucción del objeto
mismo tratado. Si la imposibilidad es temporal, solamente se podrá alegar como causal
para suspender el tratado, no para terminarlo.
2. Imposibilidad moral o “carga excesiva”:
Esta tiene lugar cuando su ejecución puede poner en peligro la existencia misma del
estado. En este caso es físicamente posible el cumplimiento de la obligación, pero no lo
es desde el punto de vista moral, por ejemplo, la aplicación de la pena de muerte.
3. Cláusula “Rebus sic stantibus”:
Un tratado puede quedar sin efecto cuando determinadas circunstancias históricas o
políticas aceptan su denuncia.
Rebus sic stantibus es una expresión latina, que puede traducirse como "estando así
las cosas", que hace referencia a un principio de Derecho, en virtud del cual, se entiende
que las estipulaciones establecidas en los contratos lo son habida cuenta de las
circunstancias concurrentes en el momento de su celebración, esto es, que cualquier
alteración sustancial de las mismas puede dar lugar a la modificación de aquellas
estipulaciones.
Antiguamente, en el Derecho consuetudinario francés, se incluía expresamente en
todos o casi todos los contratos de tracto sucesivo o con prestación diferida en el tiempo.
Posteriormente, su inclusión se consideró innecesaria, por entender que estaba implícita,
por deducirse de la voluntad de los contratantes: se estimaba que cada contrato contenía
una cláusula tácita que, en caso de que se cambiasen las circunstancias presentes en el
momento de la celebración del mismo, llevaba a la disolución del contrato. De ahí que a
veces se diga cláusula rebus sic stantibus, aunque ahora la opinión mayoritaria contempla
el principio como una norma objetiva, permitiéndole a la parte contratante perjudicada por
el cambio de las circunstancias invocar la disolución del contrato.
Esta frase suele utilizarse como complementaria del principio pacta sunt servanda en
la forma pacta sunt servanda rebus sic stantibus, que significa los pactos deben
cumplirse, mientras las cosas sigan así lo que habla de la obligatoriedad de cumplir los
pactos mientras las circunstancias existentes al momento de la celebración no varíen.
Se entiende la cláusula rebus sic stantibus como supuestos en que como
consecuencia de la extraordinaria alteración de las circunstancias atinentes al contrato, no
previstas por las partes, se producen efectos que atentan contra la equivalencia de las
prestaciones establecidas originariamente en el momento de celebración del contrato.
Para ello podemos poner un ejemplo de la posguerra en el que tras la guerra civil
española, algunas personas que tenían pactado un contrato de suministro con los
aceituneros de Jaén, pretendieron que éstos les siguieran entregando tan magnífico
producto en las condiciones, cantidad y precios pactados con anterioridad. Aquí se
entiende que cabría aplicar esta cláusula (así lo entiende también el Tribunal Supremo
según abundante jurisprudencia).
Por lo tanto la cláusula rebus sic stantibus “es el remedio al desequilibrio patrimonial
que la alteración de las circunstancias contractuales comporta en caso de una
extraordinaria modificación del entorno contractual”. La confrontación entre el principio de
seguridad contractual (pacta sunt servanda o “los contratos son para cumplirlos”) y el
mantenimiento de la equivalencia de las prestaciones (cláusula rebus sic stantibus) se ha
pretendido superar, a favor de esta última, argumentando que dicha cláusula se encuentra
ímplicita en todo contrato por voluntad presunta de las partes.
RES INTER ALIOS ACTA
Este principio establece los tratados solo crean obligaciones entre las partes.
Este principio se considera relativo, porque, aunque ciertamente en la mayoría de los
tratados, se obliga a los firmantes o a quienes lo hayan ratificado, también. Es cierto que
en algunos casos, un tratado puede crear derechos y obligaciones respecto a terceros
Estados que no han hecho parte del tratado.
Por ejemplo, en el asunto de la desmilitarización de las islas Aland (decidida en un tratado
firmado entre Rusia y otros países), Finlandia sostenía que, por no haber tomado parte en
ese tratado, no se creía obligada por él; pero la comisión de juristas reunida en parís en
1920 decidió que ese tratado, a causa de los intereses vitales de otras potencias,
envueltos en dicho tratado, había creado una situación jurídica objetiva, y era oponible a
los tercos estados.
BONA FIDE
En el artículo 26 de la Convención de Viena de 1969, establece: “todo tratado en
vigor obliga a sus partes”, pero además agrega “deben ser cumplidos de buena fe“. Es
evidente que los Estados que se comprometen al cumplimiento de un tratado deben
actuar de buena fe. Si se anula del Derecho Internacional Público el principio de buena fe,
este orden jurídico caería por su propio peso. Este principio es también absoluto.
Este principio (Buena Fe) está ligado con la prohibición del abuso del derecho, el
cual tiene lugar cuando un derecho es utilizado de mala fe, es decir cuando está en contra
del ordenamiento jurídico establecido
EX CONSENSU ADVENIT VINCULUM
Es un principio absoluto, significa: del consentimiento deviene la obligación. Otra
definición de este principio: Los estados deben manifestar libremente el consentimiento
para obligarse por un tratado. Es resultado de la estructura de la Comunidad
internacional, principalmente formada por Estados, formalmente considerados iguales. Al
no haber un ente jurídico superior a ellos y capaz de imponerles una determinada
conducta, se supone que deben dar su consentimiento para que nazcan las obligaciones
jurídicas de carácter contractual.
Solamente a través del consentimiento, los estados se comprometen en obligaciones
jurídicas contractuales. El estado debe manifestar su consentimiento a través de los
órganos facultados para celebrar tratados en la creación, modificación o extinción de
obligaciones y derechos. Este consentimiento evidentemente debe ser autentico, no debe
estar viciado por el error, el dolo, la coacción, la amenaza o el uso de la fuerza o violencia.
IUS COGENS
Se considera uno de los principios que rigen a los tratados internacionales de derecho
público. Sumamente discutido fue el principio incorporado en el artículo 53 de la
convención de Viena, según el cual “un tratado seria nulo cuando fuera contrario a una
norma imperativa del derecho internacional”.
Dejando aparte la enorme dificultad de determinar cuándo una norma internacional
de esa clase, está claro que la aplicación de esta disposición interfiere con la libertad
contradicción de los estados pues incluso una de las normas que unánimemente
considera del “ius cogens” como es la prohibición de la agresión, podría ser derogada
ciertos casos, para las relaciones entre algunos estados en particular.
es
de
se
en
“Ius cogens”, hace referencia a normas de derecho imperativo, en contraposición a las
de derecho dispositivo. De acuerdo con la Convención de Viena sobre el Derecho de los
Tratados, “son aquellas normas aceptadas y reconocidas por la comunidad internacional
de Estados en su conjunto como norma que no admite acuerdo en contrario”. La
existencia de estas normas imperativas de Derecho internacional público es generalmente
aceptada. Sólo algunos pocos Estados las niegan, entre ellos Francia.
No obstante, sí es objeto de discusión qué normas concretas revestirían este carácter.
Estas normas se imponen a todos los sujetos de manera obligatoria, se basan en el
consenso universal, sobre determinados valores mínimos, elementales, consideraciones
de humanidad, intereses generales de la humanidad, que todos los estados tienen que
respetar al margen de toda voluntad expresada. Es así por la especial naturaleza del
objeto jurídico que esta norma pretende proteger. Tienen alcance erga omnes (frente a
todos). Se tratan de normas jurídicas indispensables para la vida de la comunidad
internacional. Son intereses colectivos y se fundan en una.
El reconocimiento de las normas de ius cogens implica aceptar cierta jerarquía entre las
fuentes del Derecho internacional, jerarquía inexistente en épocas anteriores. Las normas
de ius cogens recogerían un consenso mínimo sobre valores fundamentales de la
comunidad internacional que se impondrían sobre el consentimiento de los Estados
individualmente considerados. En este sentido, su fundamento parece ser de carácter
contractualista. Varios organismos se han cuestionado cuales normas podrían ser ius
cogens y se pronunciaron al respecto:
En el asunto sobre la Licitud de la amenaza o el uso de las armas nucleares, la Corte
Internacional de Justicia hizo referencia a: "principios intransgredibles de Derecho
internacional", pero no usó expresamente el término ius cogens. Se refería a tres
principios de Derecho internacional humanitario, aplicable en caso de conflicto armado.
En primer lugar, la prohibición de ataques contra civiles y el uso de armas que no
distingan entre civiles y militares. En segundo lugar, la prohibición del uso de armas que
causen un daño mayor que el necesario para conseguir objetivos militares legítimos. En
tercer lugar, el trato de civiles y militares de acuerdo con principios de humanidad, en
inmoralidad de norma de Derecho internacional humanitario que sea de aplicación (la
llamada cláusula Martens).
El Comité de Derechos Humanos afirma expresamente que son normas de ius cogens
(peremptory norms) la prohibición de la tortura y de la privación arbitraria de la vida, así
como el derecho a unas garantías procesales mínimas, en especial el derecho a la
presunción de inocencia.
Actualmente, de acuerdo con la redacción de la Convención de Viena sobre el Derecho
de los Tratados, puede entenderse que el ius cogens tiene naturaleza contractualista, al
ser fruto de un acuerdo alcanzado en el seno de la comunidad internacional. Más
información:
2.4 ELEMENTOS DE EXISTENCIA Y VALIDEZ DE LOS TRATADOS.
Desde la Teoría Contractualista, un Tratado es un contrato entre naciones. De los
contratos nacen obligaciones para los individuos y por los tratados adquieren obligaciones
los estados que los celebran. Son una declaración, hecha por dos o más Estados, de una
relación jurídica existente entre ellos; declaración que se obligan a cumplir y respetar. Por
lo que respecta a los elementos de existencia y validez, aplicaran a los Tratados de
manera similar con el enfoque del derecho internacional.
Elementos de Existencia
Consentimiento: Es el acuerdo de dos o más voluntades sobre la producción de
efectos de derecho y es necesario que esta se exteriorice.
El consentimiento de un Estado en obligarse por un tratado podrá manifestarse
mediante la firma, el canje de instrumentos que constituyan un tratado, la ratificación, la
aceptación, la aprobación o adhesión, o en cualquier otra forma que se hubiera convenido
(artículo 11, formas de manifestación del consentimiento en obligarse por un tratado).
Pero la Convención de Viena también establece en su art. 34, que un tratado no crea
derechos u obligaciones "para un tercer Estado sin su consentimiento".
Objeto: tienen dos significados con relación a los tratados.


Objeto Directo del contrato: son crear o transmitir derechos y obligaciones entre los
Estados.
Objeto Indirecto del contrato: Se resume una conducta de Dar, Hacer, o No hacer.
Elementos de Validez
La validez de un de un Tratado o del consentimiento de un Estado en obligarse por un
tratado no podrá ser impugnada sino mediante la aplicación de la Convención de Viena
(Artículo 42 párrafo 1).
Capacidad de las partes: consiste en estar en posibilidad de poder cumplir con los
objetivos que se desean negociar. Para efectos de celebración de tratados el artículo 6 de
la CV, nos habla sobre la capacidad de los Estados para celebrar tratados y menciona
que estos cuentan con la capacidad para hacerlo.
Para que una persona esté en capacidad de negociar un tratado debe de presentar
Plenos Poderes (artículo 7 párrafo 1), el cual es un documento que emana de la autoridad
competente de un Estado y por el que se designa a una o varias personas para
representar al mismo en la negociación.
Sin embargo, en virtud de sus funciones, y sin tener que presentar plenos poderes, se
considera que podrán representar al Estado:



Los jefes de Estado y ministros de relaciones exteriores, para la ejecución de todos los
actos relativos a la celebración de un tratado.
Los jefes de misión diplomática, para la adopción del texto de un tratado entre el Estado
acreditante y el Estado ante el cual se encuentra el acreditado.
Los representantes acreditados por los Estados ante una conferencia internacional o ante
una organización internacional o uno de sus órganos, para la adopción del texto de un
tratado en tal conferencia, organización u órgano.
Licitud del acto: que sea de buena fe, sin vicios, respetando las leyes de los Estados
y del Derecho Internacional Público.
Formalidad: que el acto sea serio, que se pueda cumplir lo pactado.
Vicios del consentimiento invocados por la parte afectada (ver la última
parte del tercer tema de esta unidad).
BIBLIOGRAFIA.
1. Arellano García, Carlos. "Derecho Internacional Público". 2 tomos, Ed. Porrúa, S.A.
México. 2010.
2. Becerra Ramírez, Manuel. "Derecho Internacional Público". Ed. UNAM. México.
2005.
3. Seára Vázquez, Modesto. Derecho Internacional Público. Ed. UNAM, México, 2010.
TRATADOS, ESTATUTOS Y LEYES.
1. Carta de las Naciones Unidas y El Estatutos de la Corte Internacional de Justicia.
2. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, última edición, 2014.
3. Convención de Viena Sobre el Derecho de Los Tratados de 1969.
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