Metafísica; Aristóteles

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Resumen_______________________________________
La obra empieza con la famosa frase de Aristóteles: El hombre desea por naturaleza saber y, a partir de aquí,
empieza a indagar en qué consiste el saber, la sabiduría. Ésta se inicia por los sentidos, especialmente, por la
vista. Todos los animales nacen dotados de sensación, y en algunos, las sensaciones engendran memoria.
Éstos serán más prudentes y aptos para aprender.
Además de la memoria, los seres humanos poseen el arte y el razonamiento; y en ellos, la repetición de un
recuerdo genera la experiencia (de la experiencia nacería el arte, y de la inexperiencia el azar). El arte surge
cuando de muchas observaciones experimentales surge una noción universal sobre los casos semejantes, de
manera que la experiencia es el conocimiento de las cosas singulares, y el arte de las universales. La
experiencia es más útil para la vida, porque en ella todo se refiere a lo singular, y el arte requiere saber
aplicarse a cada caso.
Ahora bien, consideramos más sabio al que conoce el arte que al experto, pues el primero conoce las causas
de las cosas y el segundo no. El sabio puede enseñar su saber, pues conoce las causas. Así pues, un arte se
pude enseñar (contempla las causas) y así es más ciencia que la experiencia. Las experiencias siguen siendo
las cogniciones más autorizadas de las cosas concretas, pero como ignoran el porqué no son sabiduría.
Los hombres que inventan artes son considerados más sabios cuanto menos necesarias sean las ciencias. Las
más sabias son las no ordenadas a ningún beneficio, y sólo surgen allí donde los hombres tienen las
necesidades básicas cubiertas y tienen tiempo de ocio (de esta manera, los primeros matemáticos fueron los
sacerdotes egipcios).
Visto que la sabiduría es ciencia sobre las causas y los principios, busca cuáles son estos primeros principios y
estas causas, partiendo de lo que entendemos por sabio.
El sabio es aquel que lo sabe todo, sin poseer la ciencia particular de ninguna cosa, posee la ciencia universal
en sumo grado. El sabio puede conocer sin un gran esfuerzo las cosas difíciles, y éstas no son sino las
universales. Tiene que ser capaz de enseñar su saber, lo que implica un conocimiento por las causas. También
deberá conocer con exactitud las cosas, es decir, que su saber será próximo a los primeros principios. La
ciencia del sabio se considera más sabia cuanto menos útil, cuando se elige por sí misma, por ser más ciencia,
tanto deberá tratar sobre lo más escible, que son los primeros principios y causas de todas las cosas. Para
acabar de redondearlo, la mayor ciencia será aquella destinada a gobernar, y ¿quién mejor para esta labor que
quien conoce las últimas causas de todas las cosas y su fin?
Con este argumento queda claramente demostrado para el estagirita que la Sabiduría, la ciencia más plena es
aquella que versa sobre el estudio de los Primeros Principios y de las Causas (la Filosofía, vamos).
Según Aristóteles, para poder hacer filosofía es necesario tener todas las necesidades cubiertas, de forma que
se busca la sabiduría por sí misma, como hicieron los primeros filósofos. Al tener valor por sí misma, la
filosofía es libre, y por tanto sólo digna de los dioses; a pesar de esta sentencia, el Estagirita reconoce que es
indigno del hombre no buscar la sabiduría en la medida de sus capacidades. También es divina en dos
sentidos: es la ciencia que posee Dios, y la que trata sobre Dios, es la que merece más aprecio. Todas las
demás ciencias son más necesarias, pero la Filosofía es la mejor.
La Filosofía debe llevarnos al conocimiento de la causa de las cosas, de manera que al conocerlas dejen de
admirarnos.
Para adquirir la Ciencia es necesario conocer las causas, según se ha dicho antes, así, para Aristóteles las
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causas de las cosas son cuatro: substancia y esencia, materia o sujeto, causa del movimiento y causa final o el
bien (fin absoluto).
A continuación pasa a estudiar las respuestas de los antiguos a la búsqueda de las causas, siguiendo las
diferentes corrientes:
Para los filósofos antiguos, el elemento y principio de todos los entes es el primer origen de su generación,
aquello de lo que constan todos, y que es término de su corrupción. Este elemento es de naturaleza material.
No se genera ni se destruye nada, esta naturaleza se conserva siempre. Lo que no está determinado es el
número ni la naturaleza concreta de este principio.
Tales (el primer filósofo), al ver que el alimento es húmedo y que el calor nace de lo húmedo, afirma que el
Agua es el principio buscado. También las antiguas cosmogonías (anteriores a los filósofos) atribuían al agua
el ser origen de todo.
Para Anaxímenes y Diógenes el primer principio es el Aire, y para Hípaso y Heráclito es el Fuego.
Empédocles toma los tres, junto con la Tierra, como principios del mismo rango. Anaxágoras de Clazómenas
dice que hay infinitos principios que se juntan y se separan para generar o destruir las cosas. Estos principios
son eternos.
Todos estos filósofos dieron respuesta a la pregunta de la causa material de las cosas, y Aristóteles se pregunta
entonces por la causa de que estos elementos se unan o separen para generar o destruir las cosas: la causa del
movimiento o causa efectiva.
La mayoría de los filósofos antiguos que afirmaban que el elemento material era sólo uno no se preocuparon
de ésta causa, y algunos incluso afirmaron que el Uno es inmóvil. Parménides parece dar una solución al
problema, pero deja entrever dos elementos como causas. Los que admiten más principios (Fuego−Tierra,
Caliente−Frío...) resuelven más fácilmente la cuestión.
Luego aparece la cuestión de la presencia del bien en algunos entes y su causa. Anaxágoras, y ya antes
Hermotino, suponen la existencia de un Entendimiento que es causa del bien y del orden de los entes. Este
principio se pude intuir en el Amor que, según Hesíodo y Parménides, es lo que une los elementos que
constituyen los entes. Al ver que en el mudo existe también el mal y el desorden, aparece otro principio
antagonista del Amor, el Odio, que es causa de lo malo. Empédocles, por ejemplo, propone el Bien como
principio de todo lo bueno y el Mal de todo lo malo.
Según Aristóteles todos estos filósofos divagan y tienen aciertos por casualidad.
Para Empédocles las causas son dos a todos los efectos: Bien y Mal como principios de movimiento, y que se
identifican con dos elementos materiales: Fuego y un conjunto Agua−Aire−Tierra que es su opuesto.
Para Leucipo y Demócrito los elementos son lo Pleno (=Ente) y lo Vacío (=No−Ente). Las causas de las
diferentes afecciones son la Figura, el Orden y la Posición.
Los pitagóricos fueron los primeros en cultivar y hacer avanzar las Matemáticas. Al ver que todo se rige según
números matemáticos y armonías, pensaron que el primer principio de las cosas era el mismo que el de las
Matemáticas, o sea, los números (aunque estos tendrían unos elementos anteriores: lo Par e Impar). Lo que no
cuadraba en su sistema lo arreglaban con invenciones. El Uno sería el primer elemento, y luego habría un
montón de parejas de opuestos, que son los principios de los entes. En todos los casos los elementos que
constituyen la materia son inmanentes a ella.
En todas las escuelas se va conformando la idea de un solo principio: el Uno, que al principio incluye
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movimiento y luego es inmóvil. Para algunos (Parménides) el Uno hace referencia al concepto, y para otros
(Meliso) a la materia. Para Jenófanes, el Uno es Dios. Parménides dice que el ente es Uno pues el que no−ente
no existe; ahora bien, dentro del Ente, la causa de las diferentes cosas es lo Caliente (ente) y lo Frío (no−ente).
Como recapitulación de todo lo anterior Aristóteles plantea una conclusión: sólo se tratan la causa material y
la eficiente, y los principios pueden ser uno o varios, pero siempre de índole material.
En el sexto capítulo aparece ya Platón, maestro del Estagirita. Tomando elementos de Sócrates y de Heráclito,
Platón propone la existencia de un mundo aparte, el mundo de las Ideas, que son inmutables, mientras que la
realidad en que vivimos es un reflejo de éstas, y en esta realidad las cosas siempre cambian, y no hay
verdadera ciencia sobre ellas (influencia de Heráclito). Para Platón, los entes son por participación de estas
ideas o especies, pero no explica en qué consiste esta participación. Platón admite también la existencia de
una realidad intermedia que son los números (son eternos, inmóviles, pero al ser muchos semejantes no
pueden ser especies).
El principio material es lo Grande y lo Pequeño, mientras que el sustancial es el Uno. Así aparece una
doctrina similar a la pitagórica (el Uno como principio y por participación en y de los números), pero con
algún cambio: una díada como principio y situando los números fuera del mundo sensible. La aparición de las
Especies platónicas se debe a la voluntad de dar definiciones a las cosas (influencia socrática), pero esto es
imposible en un mundo en continuo cambio, luego tiene que existir una realidad eterna e inmutable.
En el pensamiento platónico aparecen dos causas: la formal o quididad (las especies o ideas, y de éstas el
Uno) y la causa material lo Grande y lo Pequeño.
Finalmente Aristóteles hace una recensión de todo lo explicado en los seis capítulos precedentes. En primer
lugar se toca la causa material, considerada principio de todo, aunque para algunos sea incorpórea. Otros
añaden la causa del movimiento, que casi siempre es una pareja de opuestos. La esencia y la sustancia nadie
las enuncia claramente (aunque se parece a la teoría de las Especies de Platón). También aduce que aunque
traten la causa del movimiento, ninguno la trata como causa propiamente eficiente que forma las cosas, sino
como simple motor.
De todo este estudio, Aristóteles concluye que las cuatro causas por él citadas al principio son las auténticas,
pues nadie a aportado ninguna que las supere.
En los capítulos siguientes, Aristóteles se dedicará a refutar y buscar las inconsistencias de los sistemas
planteados por los filósofos anteriores a él.
Comentario_____________________________________
En este fragmento de su Metafísica, Aristóteles hace una recopilación de todos los sistemas filosóficos
anteriores a él, desde Tales a su maestro Sócrates. Aristóteles trata de buscar los primeros principios y causas
de todas las cosas.
En primer lugar establece un monólogo para demostrar que esta ciencia sobre las causas y los primeros
principios (la filosofía, y en concreto, lo que más tarde se llamará la Metafísica) es la más excelsa y elevada
de todas las ciencias.
En algunos párrafos el estilo del filósofo es complejo, pues usa oraciones muy largas y, a veces, expresiones
que pueden inducir a error. De todas formas es un estilo minucioso.
Aristóteles hace frecuentes referencias a las influencias que recibe tal o cual pensador de sus colegas
precedentes, y en algún caso aparece antes el discípulo que el maestro, lo que origina un poco de caos.
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A pesar de todas estas críticas, el Libro I de la Metafísica ayuda a conocer mejor la historia de la filosofía en
la antigüedad, tanto a los estudiosos como a los estudiantes, aportando una visión que nos ayuda a encasillar el
pensamiento de la época en nuestras categorías actuales.
Una gran obra de Aristóteles.
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