CAPÍTULO 5. LA INTERVENCION PÚBLICA Introducción.

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CAPÍTULO 5. LA INTERVENCION PÚBLICA
Introducción.
Entre los objetivos que justifican la intervención pública se encuentra el de
optimización macroeconómica. La optimización macroeconómica es un concepto algo
más amplio que el del simple equilibrio macroeconómico ya que algunas variables
macroeconómicas no sólo precisan de un equilibrio sino que, en ocasiones se busca una
maximización o una minimización de algunas de ellas, en definitiva una optimización.
A los únicos efectos de facilitar su exposición, porque, en la realidad están tan
interrelacionados que es difícil, por no decir imposible, separarlos unos de otros, los
objetivos de la intervención por causa de la optimización macroeconómica pueden
subdividirse en tres:

El equilibrio formal de la economía: Una economía desequilibrada difícilmente
alcanzará niveles de producción aceptables por lo que su equilibrio constituye un
paso previo a cualquier otra política macroeconómica

El pleno empleo o el máximo nivel de empleo: Incluso en una economía
equilibrada, al menos en el corto plazo, pueden existir situaciones de desempleo.
Cuando el desempleo afecta a los individuos pueden surgir situaciones de
inequidad y de conflicto que pueden considerarse inaceptables que, si el sector
público puede, debería evitar.

La promoción del crecimiento económico: Incluso en una situación de equilibrio
no está garantizado el crecimiento económico, imprescindible para el empleo y
el bienestar, por lo que este debe ser promovido mediante herramientas
específicas.
También otros aspectos circunstanciales pueden tener gran relevancia coyuntural
porque produzcan importantes perturbaciones en el comportamiento económico general
y recomienden otros tipos de intervención pública. por ejemplo: si un país está sometido
a grandes perturbaciones cíclicas el tamaño de su estado deberá ser mayor para poder
contrarrestarlas en alguna medida; en los países democráticos, la forma en que se
configuran las mayorías políticas (socialdemócratas o liberales), también tienen
influencia coyuntural en las políticas que se aplican e incluso pueden provocar el
denominado “ciclo político o ciclo electoral”; los conflictos sociales o armados también
distorsionan la actividad y el tamaño “normal” de los sectores públicos, etc. En la
actualidad algunos autores (Boix, 1999) ponen especial énfasis en los retos de la
denominada “globalización”. En el sentido de que la influencia de los procesos abiertos
de globalización es todavía ambigua e incierta. Por un lado se asegura que los factores
de
producción
se
trasladarán
hacia
aquellos
estados
cuyos
impuestos
(y
consecuentemente sus gastos) sean menores, lo que indicaría que el proceso de
globalización tiende a reducir el peso e influencia de los Sectores Públicos Nacionales 1.
Por otro lado se evidencia la necesidad de un gran sector público supranacional, cuando
no global, que lidere la intervención en bienes públicos supranacionales como los de la
seguridad global, las comunicaciones globales y también la eficiencia y equidad global.
El sector público y los equilibrios macroeconómicos.
En Economía, el concepto de equilibrio quizá sea uno de los más amplios y
complejos. Una gran parte de los modelos y teorías están dedicados, directa o
indirectamente, a buscar equilibrios entre distintas macromagnitudes. Se busca el
equilibrio de prácticamente cualquier variable económica: los salarios, los mercados, los
tipos de interés, la inflación, etc., pretendiéndose la construcción de un macro sistema
teórico equilibrado cuya violación explique la existencia de desempleo o injusticias en
esta tierra nuestra tan desequilibrada. En ocasiones algunos autores trasladan una
excesiva visión del equilibrio en libros de texto y contagian a lectores y estudiantes que
acaban confundiendo a la economía con teorías del equilibrio, cuando nuestra disciplina
es justamente lo contrario, la forma de aprovechar el desequilibrio permanente que
provoca constantemente la creativa sociedad humana2.
1
Lo cual no es del todo cierto porque los factores no tienen porqué desplazarse hacia donde los impuestos
son menores sino hacia donde los sectores públicos son más eficientes. Incluso aunque sean mayores los
gastos públicos.
2
La economía es la ciencia del excedente. Excedente de utilidad que sólo existe en la vida y la vida es
desequilibrio permanente.
Cuadro 1. Algunos tipos de equilibrio económico.
Tipos de equilibrio
Objetivo
Los tipos de interés deben ser los suficientemente bajos
Real
para maximizar el nivel de empleo.
El Sector Público debe gastar en función de sus
Presupuestario
ingresos. Minimizando el déficit.
La cantidad de dinero debe coincidir con el tamaño de
Monetario
la economía.
A largo plazo las exportaciones deben coincidir con las
Balanza Comercial
importaciones.
La Economía del equilibrio puede considerarse desde varios puntos de vista:
economía real, economía monetaria presupuesto y sector exterior, entre otros.
Conseguir o procurar estos tipos de equilibrios no es, en principio, muy costoso
ni requiere de muchos recursos. Para la mayor parte de los mismos lo único que se
requiere es un organismo que estudie las macromagnitudes afectadas y ejecute los
ajustes pertinentes. Así por ejemplo un Banco Central, una Central de Balances o una
oficina de seguimiento presupuestario. Debido a su bajo coste y a sus altos resultados,
en términos de demanda agregada, producción y empleo las políticas encaminadas a
controlar y ejecutar la política macroeconómica deberían ser prioritarias para cualquier
economía.
El equilibrio macroeconómico, por su alta “rentabilidad” costebeneficio, debe considerarse como prioritario entre las políticas
públicas.
Sector Público y el equilibrio de la economía real.
El equilibrio de la economía real se refiere, sobre todo a la búsqueda de un tipo
de interés adecuado. Si el tipo de interés es demasiado bajo no habrá ahorro suficiente
para atender las necesidades de inversión y aunque los recursos dedicarán al consumo, a
largo plazo habrá problemas. Si el tipo es demasiado alto habrá un exceso de ahorro que
no querrá absorber la inversión por lo que la economía se resentirá a corto plazo3.
LA ECUACIÓN DE EQUILIBRIO DE LA ECONOMÍA
(Suponiendo una economía cerrada: Nx=0)
Y= C+I+G
y la renta disponible:
YD = Y – T
Y como YD = C + S
Sustituyendo y reordenando
I = S + (T –G )
En equilibrio debe producirse la siguiente relación,
I = S + (T - G)
Inversión = ahorro privado + ahorro público
Esta ecuación provoca el establecimiento de los tipos de interés. Estos se forman
entre la interacción de los oferentes de saldos (los ahorradores) y los demandantes (los
inversores). Tradicionalmente, cuando la moneda era moneda valor, el tipo de interés se
formaba libremente en los mercados. Los mercados funcionan casi siempre
razonablemente bien pero, en ocasiones errores en la información o apreciaciones
interesadas pueden provocar ineficiencias, en forma de burbujas especulativas o
derrumbes de precios que han perjudicado mucho a muchas economías. Actualmente,
con una moneda fiduciaria, el Banco Central también tiene participación en el
establecimiento de los tipos de interés
Si los tipos de interés son adecuados se maximiza la demanda agregada, pero
puede suceder que, si son demasiado bajos, también se desaliente el ahorro produciendo
el desequilibrio. Dicho desequilibrio provocará el desinterés por el ahorro y la falta de
3
Obsérvese como el peligro de mantener un tipo de interés alto es a largo plazo y el de un tipo de interés
bajo es a corto por lo que, cuando este se puede manipular (por el Banco Central) no es de extrañar que el
político siempre prefiera equivocarse a largo plazo y no a corto plazo por lo que la tendencia normal es a
mantener los tipos lo más bajos posible.
capital productivo para inversiones. Por el contrario, si los tipos son demasiado altos 4 la
consecuencia será un exceso de ahorro, sobre las cantidades que se demanda invertir así
como una contracción del consumo, es decir, se incrementarán los fondos ociosos y se
reducirá el nivel de producción de equilibrio.
Esto implica que, mientras exista desempleo es probable que los tipos de interés
sean lo más bajos posibles ya que, a corto plazo, se incrementa el nivel de producción y
empleo. Sin embargo, si existe pleno empleo un descenso de los tipos de interés sólo
provocará inflación debido a que tanto consumidores como inversores incrementan su
demanda, provocando escasez y subidas de precios.
Desde que la economía funciona con moneda fiduciaria, el Banco Central es la
institución encargada de definir la política monetaria por la que controla los tipos de
interés mediante las operaciones de mercado abierto o las subastas de líquido a los
bancos comerciales. El Banco Central mantendrá los tipos de interés lo más bajo posible
siempre que no ocurra alguna de las siguientes circunstancias:
a) se produzca un repunte inflacionista.
Las operaciones de mercado abierto suponen que el Banco Central compra
títulos de deuda a particulares, normalmente en mercados secundarios, a cambio de un
tipo de interés menor. Es decir inyecta dinero y retira bonos justo hasta el precio en que
el tipo de interés desincentiva a los individuos a ahorrar y estos prefieren mantenerse en
liquidez o consumir. El incremento de consumo sólo provocará incremento de
producción si y sólo sí existe desempleo involuntario, de lo contrario el incremento de
consumo provocará subidas de precios y tensiones inflacionistas. Los tipos de interés
deberán subir cuando se produzcan tensiones inflacionistas provocadas por un
incremento del consumo y/o la inversión. Este proceso se denomina recalentamiento de
la economía. Se dice que una economía se está recalentando cuando, los bajos tipos de
interés provocan un incremento de la demanda agregada que no se puede satisfacer por
un incremento de la producción, por lo que se producen tensiones en los precios. La
solución pasa entonces por elevar ligeramente los tipos de interés.
4
Por sus negativos resultados a corto plazo, esta segunda opción no es fácil que se produzca con una
moneda fiduciaria controlada por el Banco Central.
b) Que la diferencia entre el tipo de interés monetario y el tipo de interés real sea
tan alto que se pierda el control del mercado monetario.
Un exceso de subastas de líquido efectivo del Banco Central puede provocar que
la economía caiga en la que se conoce como trampa de la liquidez. Si los bancos
comerciales perciben que los tipos de interés reales (los que los inversores están
dispuestos a pagar) son superiores a los que persigue el Banco Central, entonces pueden
llegar a comprar demasiado dinero y que parte de este acabe en la economía real de
forma desorganizada (produciendo burbujas especulativas, inflación, exceso de
crédito…).
Sector Público y equilibrio presupuestario.
Este
es
quizá
el
más
polémico
y complicado
de
los
equilibrios
macroeconómicos. Consiste en defender que, a largo plazo los ingresos públicos deben
coincidir con los gastos públicos, de forma que el déficit no tiene sentido a largo plazo e
incluso debe minimizarse el volumen y el coste de la deuda pública
Es sin embargo polémico porque, en algunos casos (corto plazo, existencia de
desempleo y crisis de demanda) existen posturas políticas y teorías económicas
alternativas que discrepan en los límites hasta los que debe ser aplicado este principio.
Dado que el análisis de los efectos económicos de la financiación del Sector
Público mediante impuestos o deuda constituyen gran parte del objetivo de este
capítulo, el desarrollo teórico de este equilibrio se lleva a cabo en epígrafes siguientes
(financiación mediante impuestos y financiación mediante deuda pública)
El sector público y el equilibrio monetario de la economía
Cuando el dinero era valor (base oro, plata,…) sólo existía un tipo de interés, el
tipo real que se formaba en los mercados de ahorradores e inversores, sin embargo
cuando este se convierte en fiduciario aparece un nuevo tipo de interés, el interés
monetario que es el que los bancos están dispuestos a pagar por disponer de esos
papeles pintados que son los billetes de banco. El tipo de interés real no es totalmente
independiente del tipo de interés monetario sino que es necesario que ambos se
mantengan relativamente correlacionados. Para mantener constante un tipo de interés
monetario la oferta de dinero debe coincidir con la demanda. La demanda depende de
los motivos clásicos (transacciones, precaución, especulación) y de la velocidad de
rotación. La oferta depende de la oferta de base monetaria y del multiplicador del dinero
bancario.
La ecuación de cambio de Fisher (MV = PY) relaciona la cantidad del dinero con
el nivel de precios. Esta permite hacer una interpretación general de la teoría
cuantitativa y del mecanismo de transmisión monetaria, un incremento de la cantidad de
dinero producirá incremento de la producción en la medida en que exista desempleo
involuntario. Si este no existe un incremento de la cantidad de dinero en circulación
sólo provoca incremento del nivel de precios. Por otra parte una reducción de la
cantidad de dinero o un incremento por debajo de incremento potencial de la producción
provocará mayor dificultad para cerrar algunas transacciones y se producirá una
reducción del nivel de producción real.
El sector Público y el equilibrio de la balanza comercial
La balanza comercial tiene dos componentes que precisan de un análisis y
tratamiento diferentes: equilibrio de la balanza por cuenta corriente y equilibrio de la
balanza de capital. La teoría clásica supone que es imposible mantener indefinidamente
un balanza comercial desfavorable o favorable ya que, si la moneda es valor (por
ejemplo oro o plata) el incremento de metal o la disminución, provoca el incremento o
disminución de precios de forma que el flujo de metal acabará invirtiéndose, si la
moneda es fiduciaria, una moneda que sale vuelve a entrar en el país rápidamente
porque no tiene ningún valor en el extranjero. Sin embargo, un caso particular es el de
las monedas denominadas “refugio” que sí que se utilizan en el exterior del país, por
ejemplo el dólar americano. En este caso el déficit exterior puede mantenerse en tanto la
moneda se demande en el exterior (para transacciones, precaución o especulación). El
actual déficit de muchos países de la UE puede tener también este origen.
La economía que dispone de una moneda refugio tiene una ventaja cuando
exporta ya que recibe bienes y servicios a cambio de nada (papeles pintados). Sin
embargo si su moneda pierde credibilidad los extranjeros querrán devolver la moneda y
entonces será esta economía la que sufriría problemas de desabastecimiento, inflación y
desestabilización macroeconómica. Es decir, con una moneda refugio el equilibrio
exterior no se consigue automáticamente, todo lo contrario, sin las contramedidas
pertinentes del Banco Central, los desequilibrios podrían acabar afectando a la
estructura de precios de la economía, en forma de consecutivos procesos deflacionarios
e inflacionarios.
Ilustración 1. Balanza por cuenta corriente (% GDP) EU, EEUU y Japón.
Fuente: Eurostat.
Incremento de la Producción y empleo de equilibrio por el lado de la
Demanda
A un nivel Macroeconómico tiene que cumplirse forzosamente que la
producción sea igual al gasto, Y = DA, por lo que, en presencia de desempleo de trabajo
y capital, incrementando la demanda agregada se incrementará el nivel de producción y
el trabajo per cápita debiendo permitir el que algunos trabajadores desempleados
encuentren trabajo.
En presencia de desempleo y sólo en presencia de desempleo 5 tanto de capital
como de trabajo6, un incremento de la DA (Demanda Agregada) proporciona un
5
Si no existe desempleo un incremento de la DA sólo producirá tensiones inflacionistas.
superior nivel de producción de equilibrio con un mayor nivel de empleo 7. En presencia
de desempleo el incremento del nivel de producción y renta de equilibrio puede
considerarse como intrínsecamente bueno ya que permitirá que más individuos ofrezcan
la cantidad de trabajo que desean y consuman la cantidad de bienes y servicios que
desean.
Un incremento de la Demanda Agregada provocará, de forma inmediata una
reducción del contenido de los almacenes. Cuando existan capital y trabajo
desempleado y en función de la fuerza de la demanda nuevos trabajadores y nuevo
capital se introducirán en el proceso productivo para satisfacerla.
La demanda agregada de la economía está compuesta por cuatro elementos
Consumo (C), Inversión (I) Gasto Público (G) y Exportaciones Netas (Nx), por lo que
la demanda agregada será:
DA = C + I + G+ Nx
DA1
DA
DAo
Yo
6
Y1
Y
Desempleo de capital y trabajo puede producirse en la fase descendente de un ciclo. Hay que tener en
cuenta que debe producirse desempleo de ambos porque si el desempleo es sólo de uno entonces no hay
nada que hacer, dicho factor excedente debe emigrar o desaparecer.
7
El modelo Keynesiano, a muy corto plazo, supone que la economía no tiene porqué tender al pleno
empleo, y que las crisis pueden ser persistentes. Ello es debido, fundamentalmente, a que algunos
comportamientos semi-psicológicos como la propensión marginal al consumo, la trampa de la liquidez o
las expectativas de los empresarios pueden anular el efecto de algunos estabilizadores automáticos de la
economía. Por el contrario, ante una crisis el modelo neoclásico interpreta que cuando desciende el
consumo, se incrementará el ahorro, lo que provocará la bajada de los tipos de interés y el incremento de
la inversión que provocará el incremento del empleo y la salida automática de la crisis
Si suponemos que la economía se encuentra en Yo, una situación equilibrada
pero con desempleo. Sería ideal que el nivel de producción fuese Y1 ya que
desaparecería el desempleo. El equilibrio en Y1, proporciona un nivel de producción y
necesita de una cantidad de empleo superior a Yo.
Puede incrementarse la DA incrementando el consumo, por ejemplo aumentando
la propensión marginal a consumir, dando confianza a los consumidores, con mercados
de seguros, con más información, con más transparencia y competencia en los
mercados, etc.
Puede incrementarse la DA incrementando la inversión, por ejemplo con bajos
tipos de interés, ofreciendo buenas expectativas empresariales, ofreciendo un sistema de
seguridad suficiente, de justicia suficiente, desarrollo normativo, estándares, etc.
También puede incrementarse la DA incrementando la balanza comercial. Esta
suele depender de los acuerdos internacionales que suelen proporcionar ventajas y
obligaciones recíprocas.8 Sin embargo, salvo que se diga lo contrario, en el resto del
epígrafe, consideraremos una economía cerrada en la que no existe sector exterior o, si
se prefiere, una economía abierta en la que el saldo comercial, exportaciones menos
importaciones, es nulo (Nx=0).
Finalmente, también se puede incrementar la DA incrementando el gasto público
(G). El estudio de las posibilidades y limitaciones es el objeto de estudio de este
epígrafe y el objeto de gran parte de la teoría keynesiana y de la mayor parte de las
teorías que estudian la intervención pública, ocupando un lugar cardinal en el
pensamiento económico universal.
Como se ha mencionado, en presencia de desempleo de todos los factores, el
nivel de la demanda agregada determina el nivel de producción y empleo de la
8
En realidad, salvo que exista efecto monetario debido a que la moneda nacional de la economía
importadora sea considerada como “moneda refugio”, es imposible mantener, a largo plazo, una balanza
comercial siempre favorable o desfavorable ya que la inflación-deflación provocada por la entrada-salida
de dinero provoca la menor o mayor competitividad de la economía respectivamente.
economía por lo que un incremento del gasto público9 provocará, ceteris paribus, un
incremento de la demanda agregada y del nivel de producción y empleo. Un incremento
de gasto público (G), ceteris paribus, provoca un incremento de la demanda agregada
per cápita y, por extensión, un incremento del nivel de producción per cápita, lo que
provoca finalmente que el nivel de empleo que maximiza el excedente también
aumente.
Las políticas de gasto que puede emprender el sector público están limitadas por
su capacidad de obtención de recursos. Recursos que puede obtener de múltiples fuentes
de financiación. En este sentido, la clasificación económica de ingresos presupuestarios
muestra un amplio abanico de posibilidades entre las que se encuentran la enajenación
de activos, ingresos patrimoniales, etc. Coyunturalmente el volumen y la importancia
formal de estos ingresos atípicos pueden ser muy relevantes, no obstante en lo que sigue
se centra el interés en los ingresos más usuales. Existen cuatro instrumentos básicos
para la financiación del sector público, que son: Impuestos, Transferencias, Deuda
Pública y Monetización.
Como los gastos tienen que se igual a los ingresos G = I, se puede decir que:
G = T + TR + DP + (M/P)
Si suponemos que los impuestos son un porcentaje constante de la producción.
La recaudación será:
T=tY
Esta suposición implica que los impuestos no son ni regresivos ni progresivos, lo
cual constituye una aproximación suficiente a la realidad. El resto de fuentes de
9
Respecto al gasto público, tenemos que recordar que el Sector Público opera económicamente mediante
una herramienta denominada “Presupuesto”, que debemos conocer para deducir como puede maximizarse
el gasto público en función de que puedan maximizarse los ingresos.
financiación las consideraremos independientes del nivel de producción y renta10 de
forma que podemos decir que:
Go = TR + DP + (M/P)
Por lo que podremos concluir diciendo que:
G = Go + tY
En función de la forma de financiación del gasto, el efecto sobre la economía
puede ser distinto. A continuación estudiamos las consecuencias en la economía de la
financiación del gasto público, en función de que este se realice mediante impuestos,
transferencias, deuda o monetización. También se intentarán observar los límites del
incremento de la financiación de cada una de las fuentes.
Financiación del gasto con impuestos
Para abordar el estudio de la influencia de la financiación del sector público con cargo a
impuestos utilizaremos ampliamente el modelo Renta-Gasto. Supondremos dos escenarios básicos, uno a
corto plazo, en el que la renta es fija y otro a largo plazo en el que la renta puede responder a variaciones
en el tipo impositivo, es decir:

Escenario I: la producción y la renta son independientes de los impuestos

Escenario II: la producción y la renta dependen del tipo impositivo
En este apartado, a fin de simplificar la explicación y aislar el efecto de la recaudación y el gasto
público supondremos que, excepto las variables de interés, el resto de macromagnitudes o son cero o
permanecen constantes, en particular, salvo que se indique lo contrario, consideramos que:
DP = 0
TR = 0
(M/P) = 0
Nx = 0
10
Lo cual no es en absoluto cierto. La Deuda Pública puede emitirse en función del nivel de producción
de la economía. Una economía más rica puede emitir mas deuda y viceversa. De lo contrario no podría
atender las amortizaciones y nadie le prestaría. También, en una economía con más renta se puede
imprimir y poner en circulación más numerario que en una economía más pobre y, a igual cantidad, sus
efectos en la inflación serían menores. Finalmente la transferencias exteriores que puede recibir un país
están, normalmente correlacionadas de forma inversa con su producto per cápita.
Además definimos T como la recaudación neta, que será la recaudación impositiva total menos
las transferencias a las familias (TF) , es decir:
T = Recaudación bruta – TF
Nota Metodológica: Es importante distinguir entre dos tipos de transferencias financieras que no tienen
nada en común: a) las transferencias que el sector público recibe de otras administraciones y b) las
transferencias que el sector público entrega a las familias. En este apartado nos hemos referido a ambas
para decir que suponemos que pueden existir transferencias del exterior (en Go) pero que suponemos que
las transferencias a las familias suponen una menor presión fiscal. Como si no existiese la Seguridad
Social o como si la seguridad social y el resto de transferencias fuese un seguro sin efectos impositivos.
Como si los individuos lo contrataran libremente.
Esta consideración ayuda a aislar el efecto exclusivo del gasto público. Una parte del
presupuesto no financiero del Sector público es gasto público y otra parte la constituyen las transferencias
a las familias e instituciones. Las transferencias a las familias tienen un efecto macroeconómico teórico
nulo, en realidad lo único que hace el Sector Público es actuar de intermediario entre familias e
instituciones, por lo que podremos prescindir de ellas. No obstante, en la práctica, cuando las
transferencias son grandes el efecto distorsionador de los impuestos puede provocar una reducción de la
utilidad social e incluso una redistribución ineficiente o injusta. Para el alumno especialmente interesado
en la función redistributiva de Sector público y en los efectos sobre la producción y la utilidad se le remite
al estudio de la denominada Economía del Bienestar, concretamente al estudio del segundo teorema
fundamental y a las teorías que estima el óptimo social (utilitarismo, igualitarismo, etc.). Por su parte la
demostración teórica del efecto nulo de un incremento de las transferencias con cargo a impuestos en el
nivel de producción figura en anexo.
El corto plazo: la producción y la renta son independientes del tipo impositivo
Un incremento de impuestos incrementa la recaudación pública y su gasto, pero
los impuestos se recaudan del sector privado de la economía, reduciendo la renta de los
consumidores y su consumo.
Sabemos que:
DA = C + G + I
Si suponemos un presupuesto equilibrado en la que la única fuente de
financiación son los impuestos y si suponemos que los impuestos son proporcionales al
nivel de renta y producción, es decir la recaudación consiste en un porcentaje de la
producción o renta de la economía y si denominamos t a dicho porcentaje que también
se denomina “presión fiscal”, y denominamos c a la propensión marginal al consumo11,
entonces:
G=T=tY
YD = Y - t Y = Y (1- t)
C= Co + c ·YD = Co + c (1 - t ) Y
Y la Demanda Agregada
DA = Co + c (1 - t )Y + t Y + I =
= Co + (c (1 - t )+ t )Y + I
El nuevo equilibrio se alcanzará cuando la demanda agregada sea igual a la
producción
DA =Y =(c (1 - t )+ t )Y + Co + I
Que reordenando queda12:
11
Schumpeter (Historia del pensamiento económico) definió lo que se conoce como vicio ricardiano a la
costumbre de algunos economistas de llegar a importantes conclusiones cimentándose en hipótesis
pequeñas o endebles. Le llamó vicio ricardiano porque identificó a David Ricardo como uno de los
primeros y que más incurría en tal despropósito metodológico. También acusó a Keynes, a propósito de
sus teorías de la propensión marginal al consumo de padecer dicho vicio, ya que sobre la misma Keynes
monta gran parte de edificio metodológico (y después, Hicks todavía montará algo más con su modelo ISLM). El profesor Montalvo ((1997): Conocimiento económico y metodología. Tirant lo blanch.) en un
magnifico texto no exento de grandes dosis de ironía y una pizca de partidismo, defiende que nuestra
Ciencia habría ganado mucho si alguien también definiese los celos schumpeterianos como herramienta
metodológica. Aunque está claro que no quedaría estético, cuando menos, montar una ciencia sobre tantos
vicios, celos o pasiones.
12
Para algunos autores (Dornbusch, entre otros) el Gasto Público puede considerarse constante por lo
que: DA  Y  C  I  G  Nx . Y como, por un lado el consumo C = Co + cYD y por otro lado YD = Y
– T = Y – tY. Reemplazando una ecuación en otra queda C = Co + Yc(1 – t) y la renta de equilibrio:
1
Co  I  G  Nx  Para nosotros, en esta asignatura, es fundamental profundizar en el
Y 
1  c( 1  t )
carácter del gasto público, sus limitaciones y consecuencias, por lo que consideramos que la
aproximación anterior es insuficiente.
Y 
1
1
1
( Co  I ) 
( Co  I )
( 1  ( c( 1  t )  t )
(1 c ) (1 t )
c es la propensión marginal a consumir privado, cuando no existe sector público
o cuando este utiliza impuestos capitativos. Cuando el Sector Público utiliza impuestos
proporcionales a la renta la nueva propensión marginal a consumir es
(c (1 - t )+ t )
Esta es la suma de las propensiones marginal privada (c (1 - t)) y pública (t). En
presencia de impuestos proporcionales la propensión marginal a consumir privada
disminuye. Es decir teniendo en cuenta que 1 > c > 0 ; 1 > t >0
c (1 - t ) < c
Pero la propensión marginal a consumir pública es del 100 de la recaudación con
lo que finalmente la propensión marginal a consumir total es superior
c (1 - t ) + t > c
Demostración:
c (1 – t ) + t – c = c – t c + t – c = t – t c > 0;  0< c , t <1
Por ejemplo, supóngase co = 0.75; to = 0 si ahora crecen los impuestos hasta t1
=0.2, entonces la nueva c1 (inclinación de la DA = tangente de la DA =
c1 =0.75 · (1– 0.2) + 0.2 = 0.75 · 0.8 + 0.2 = 0.8
el antiguo multiplicador era:
αo =1/(1 – 0.75) = 4
DA
) será:
Y
y el nuevo:
α1 = 1/(1 – 0.75)(1 – 0.2)= 5
Lo que, gráficamente, implica que la pendiente de la curva de DA aumenta, la
DA se hace más vertical.
DA
DA1
(con impuestos)
DAo
(sin impuestos)
Y
En conclusión, según esta teoría, cuanto mayor sea la presión fiscal (t), mayor
será la demanda agregada y también mayor será el efecto multiplicador. En un extremo,
si t = 1 el multiplicador es infinito y la renta de equilibrio también. Por lo que, en
presencia de desempleo de capital y trabajo, tanto si los impuestos se obtienen mediante
exacciones capitativas como si se obtienen mediante un porcentaje de la renta, un
incremento de los impuestos y del gasto público incrementa la Demanda y producción
de equilibrio en el importe de la recaudación. Si los impuestos son proporcionales a la
renta también aumenta el multiplicador13.
13
Este hecho implica que, al tener más pendiente la DA el equilibrio puede ser un poco más inestable ya
que pequeñas oscilaciones en cualquier otro componente autónomo de la DA (Gasto público autónomo,
Consumo autónomo, inversión o exportaciones netas) incrementan y disminuyen más la renta de
equilibrio.
Esto implica que, si el objetivo del Sector Público es maximizar la DA, esta será
la máxima posible cuando los impuestos son máximos. Es decir la DA será máxima en
un estado totalitario que cobra toda la renta en impuestos y la distribuye en forma de
gasto público. Esta última afirmación no parece práctica y ni tan siquiera
intelectualmente correcto, ya que implica que siempre, cuanto mayores sean los
impuestos (incluso del 100% de la renta), mayor será la DA, menor el desempleo y
mayor y mayor el bienestar por lo que, a continuación, se trata de perfeccionar el
modelo.
Hay que tener en cuenta que el modelo desarrollado pertenece a un nivel de
análisis a muy corto plazo, es decir antes que los agentes tengan tiempo de adaptarse a
la nueva situación y para incrementos de impuestos moderados. En el próximo epígrafe
estudiaremos la verdadera capacidad de influencia del sector público a largo plazo,
cuando trabajadores, inversores adapten sus deseos de consumo y producción al tipo
impositivo y el resto de circunstancias que impone el sector público.
El largo plazo: la producción y la renta dependen del tipo impositivo
En un modelo a largo plazo, en la que la demanda de inversión también sea
variable el tipo impositivo óptimo, es decir el que maximiza el nivel de producción y
empleo, depende de la forma de la función de producción.
Imaginemos por ejemplo, que en una noche tonta, desaparece el sector público
en una economía compleja como la española. Si no existe sector público mañana no
acudirán los funcionarios al trabajo, esto incluye a jueces, policías, profesores, etc.; la
moneda, que sólo tiene valor fiduciario, perdería todo su valor; los derechos de
propiedad, de las viviendas, locales o fábricas, etc. dejarían de estar protegidos y así
sucesivamente. Toda esta cadena de acontecimiento provocaría que nadie pudiese
comerciar con seguridad, que se multiplicasen los robos y los intercambios por trueque,
en definitiva, el nivel de producción disminuiría. En el otro extremo imaginemos una
economía en la que los individuos son privados del fruto de su trabajo que se les retira
para ser gestionado centralizadamente por el Sector Público. Si la presión fiscal es
demasiado alta las empresas cerrarán y los individuos pueden dejar de estar dispuestos a
trabajar para que el Sector Público les retire toda su renta y probablemente prefieran (en
una amplia mayoría o en un número insoportable) esperar a que el Sector Público les
solucione sus problemas.
Por otra parte, a igualdad de presión fiscal, podemos prever que si el Sector
Público gasta el presupuesto en bienes y servicios necesarios, de forma eficiente
solucionando las lagunas de producción de los mercados más imperfectos (por ejemplo
proveyendo bienes preferentes y los bienes públicos sin mercados, como carreteras,
seguridad, etc.), entonces el nivel de producción de la economía será más alto y, al
contrario, si se utiliza la recaudación en otros fines distintos, en guerras inútiles o
injustas, en corrupción, en gastos superfluos, etc. no incrementará el nivel de
producción e incluso desanimará el pago de impuestos y el trabajo por lo que la
producción disminuirá y la recaudación también.
En definitiva, a través del mecanismo de ingresos y gasto público, habría dos
variables que condicionarían la capacidad del sector público para influir en el nivel de
producción y bienestar de una economía: la presión fiscal y la eficiencia en el gasto
Si se define t como presión fiscal y n como externalidades, la forma de la
función de producción Y debería tener una forma parecida a la siguiente:
Ilustración 2. Función de producción con externalidades del Sector Público (Curva de Armey).
En la Ilustración se ha supuesto la siguiente forma de la función de producción
para valores de F(A,K.L) =1 y a=0.2. En el que
a es un modificador que obliga a que la función alcance el óptimo antes (a>0) o después
(a>0) de t=0.5. En el ejemplo lo alcanza un 20% antes, es decir en el 40%
Un incremento de la presión fiscal implica un incremento del nivel de
producción de equilibrio hasta un cierto punto traspasado el cual un incremento de la
presión fiscal provoca una reducción del nivel de producción. Por su parte una mayor
eficiencia en el gasto implica siempre un mayor nivel de producción.
Curva de Laffer
Un argumento similar subyace en la denominada curva de Laffer.
Recaudación (T)
Ilustración 3. La curva de Laffer
Zona de sobreimposición
0%
t*
100%
Presión fiscal (t)
Un incremento de la presión fiscal (t) incrementa la recaudación (T), pero si la
presión fiscal supera un límite, un incremento de la misma puede reducir la producción
privada reduciendo también la recaudación y las posibilidades de expansión del sector
público y por extensión la expansión de la DA.
La curva de Laffer14 y el sentido común nos dice que la
recaudación depende de la presión fiscal y que renta y presión
fiscal no son independientes. Que, si bien a un nivel impositivo
bajo un incremento de la presión fiscal provoca un incremento de
la recaudación, una vez que se sobrepasa una determinada presión
fiscal se entra en una zona de sobre-imposición en la que
incrementos sucesivos de presión fiscal conducen a disminuciones
A. B. Laffer
de la recaudación y viceversa.
La Ilustración 4 muestra la relación entre ambas. A largo plazo la producción
depende de tipo impositivo, lo que implica que las decisiones de consumo y producción
individuales no son independientes de los impuestos que las graven. En el modelo a
corto plazo se había supuesto que el nivel de producción Y es independiente del tipo
impositivo t ( Y  Y , t ), de forma que un incremento en el tipo impositivo no afectaba
al nivel de producción. Era un modelo a corto plazo y para incrementos pequeños del
tipo impositivo esta suposición puede ser formalmente correcta, pero, a largo plazo la
hipótesis de independencia entre renta y presión fiscal es excesiva.
La teoría subyacente en las curvas de Laffer y Armey implica que la producción
Y y, por extensión, la recaudación T depende del tipo impositivo t es decir,
Y = F(A, K, L, t)
De forma que un incremento de la presión fiscal no siempre implica un
incremento de la recaudación, de los ingresos del Sector público y del gasto público y
de la DA.
T = t ·Y
¿?
14

Arthur B. Laffer es un economista norteamericano que pretendía influir sobre los asesores del
presidente norteamericano R. Reagan para que redujeran los impuestos argumentando que una reducción
de impuestos podría suponer un incremento de la recaudación. Se cuenta que la primera versión de la
curva la escribió durante una discusión con un representante de la administración en una servilleta de un
bar.
A partir de un punto t* un incremento de la presión fiscal provoca una
disminución en los deseos de producción de los individuos y el resultado es que la
recaudación es menor y, sin embargo sí que continúa disminuyendo la renta disponible
y el consumo, con lo que ya no se incrementará la DA porque disminuyen
simultáneamente G y C. El problema está entonces en identificar cual debe ser el tipo
impositivo adecuado para alcanzar la máxima DA.
Ilustración 4. Relación entre la curva de Laffer y de Armey
Es importante hacer notar que el tipo impositivo óptimo (que maximiza la DA)
es sensiblemente inferior al punto de sobreimposición. Esto implica que, si el sector
público desea incrementar la demanda agregada y el nivel de empleo de la economía no
debe maximizar sus ingresos fiscales, sino que, incluso en presencia de un sector
público eficiente, debe mantener sus ingresos fiscales muy por debajo de la zona de
sobreimposición.15 Esto es debido a que el máximo de Y se alcanza antes que el máximo
de T=Y·t =F(t)· t para cualquier función de producción Y. Es decir:
15
Este principio constituye un argumento en el sentido de que difícilmente ningún país desarrollado ha
estado nunca en la zona de sobreimposición y en el sentido de que A. Laffer estaba equivocado y no
debió argumentar que EEUU estaban en la zona de sobreimposición en la década de los 80. En definitiva,
el argumento de Laffer es útil en la medida que nos permite relacionar tipo impositivo con nivel de
producción, pero no en el sentido de que una economía pueda entrar en la zona de sobreimposición, ya
que mucho antes y debido a la crisis que provocara la disminución del nivel de producción, caería el
gobierno que lo propugnase.
Si
F (t )
 0;
t
F (t )  t
 0; F (t )
t
En definitiva, un incremento del gasto público financiado con impuestos provoca
un incremento en el nivel de producción de equilibrio sólo mientras que no se alcance
una presión fiscal determinada. Dicha presión fiscal y el incremento del nivel de
equilibrio podrá ser mayor en la medida que el gasto público se utilice con mayor
eficiencia (demostración en anexo), Es decir el sector público debe perseguir un doble
objetivo:
a) que el tipo impositivo (t) sea óptimo.
b) que la eficiencia en el gasto sea máxima.
De forma que, si suponemos que el tipo impositivo está optimizado, para
incrementar la demanda agregada mediante un incremento del gasto público, sólo es
posible incrementar la eficiencia en el gasto público. Con mayor eficiencia en el gasto
público crecerá la producción y el empleo y crecerán la recaudación y, posiblemente, el
tipo impositivo óptimo.
Evidencia empírica
El gráfico siguiente muestra la relación entre una medida gruesa de la presión
fiscal (PIB/Gasto público) y el PIB per cápita de 209 países o áreas geográficas. Se
observa como la producción por habitante crece hasta un punto determinado y
posteriormente, si se continúa incrementando la presión fiscal, vuelve a disminuir.
Ilustración 5. Relación presión fiscal – PIB per cápita en 2002
50000
45000
40000
35000
30000
25000
20000
15000
10000
5000
0
y = -108219x2 + 60932x + 436.2
R2 = 0.0411
0
0.1
0.2
0.3
0.4
0.5
0.6
0.7
Fuente: ONU database
La ilustración siguiente muestra los mismos resultados pero con una muestra de
los 50 países con mayor PIB per capita en 2002. Muestra la misma tendencia pero con
un ajuste significativamente mejor.
Ilustración 6. Relación presión fiscal – PIB per cápita en 2002. Muestra de 50 países más ricos
50000
45000
y = -236816x 2 + 118559x + 9556.4
R2 = 0.126
40000
35000
30000
25000
20000
15000
10000
5000
0
0
0.1
0.2
0.3
0.4
0.5
0.6
Fuente: ONU database
Ilustración 7. Panel de datos: presion fiscal-Ln(producción per cápita). Países OCDE con más de 15 millones
de habitantes.
11
usa
usa
usa
usa
japjap usa
usa
jap
gerger
ger
jap jap japjap
usa
ger
fra
fra
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ger can
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ita ita ita
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usa
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can
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ger
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can
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ger
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esp
esp
esp
9
8
tur
kor
kor
kor
kor
kor
kor
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kor
kor
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kor
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korkor
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tur
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polpol
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pol
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pol
pol
pol
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pol
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pol
polpol
pol
pol
pol
pol
polpolpol
pol
pol
pol
7
lnkrgdp
10
jap jap
jap jap
jap
jap
jap jap
jap
.05
.1
.15
t*
.2
.25
Fuentes: ONUBASE (Gasto); OCDE (Deuda); Estimaciones propias.
Relación entre volumen relativo del gasto público y el logaritmo del nivel de producción per
cápita. Países OCDE (1980-2003)
14
12
10
8
6
4
2
0
0
0.05
0.1
mod. 6
0.15
0.2
mod. 7
0.25
0.3
mod. 8
0.35
0.4
0.45
mod. 9
Relación entre volumen relativo del gasto público y el logaritmo del nivel de producción per
cápita. Países América Latina (1989-2009)
12
12
10
10
8
8
6
6
4
4
2
2
0
0
0
4
8
12
16
Modelo No. 5A
Modelo No. 7A
20
24
28
32
36
Modelo No. 6A
Modelo No. 8A
40
0
4
8
12
16
20
24
28
32
36
Modelo No. 5B
Modelo No. 6B
Modelo No. 7B
Modelo No. 8B
40
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