Medios de comunicación: la televisión

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INTRODUCCIÓN
Escogimos este tema porque nos parece muy interesante estudiar e investigar sobre los efectos que tienen los
medios de comunicación de masas en la sociedad, especialmente la televisión porque es el medio que tiene
mayor alcance. Para nosotros es esencial conocer la influencia (cada vez mayor) de la televisión en nuestras
vidas. Esta, desde su aparición, empezó a acortar distancias y con ello inauguró la era de las comunicaciones
inmediatas, pero definitivamente la televisión crea una cierta ruptura en el proceso de la comunicación
ordinario. La televisión −como su propio nombre indica− es ver desde lejos (tele), es decir, llevar ante los ojos
de un público de espectadores cosas que puedan ver en cualquier sitio, desde cualquier lugar y distancia. Y en
la televisión el hecho de ver prevalece sobre el hecho de hablar, en el sentido de que la voz del medio, o de un
hablante, es secundaria, está en función de la imagen, comenta la imagen. Y como consecuencia, el
telespectador es más un animal vidente que un animal simbólico. Para él las cosas representadas en imágenes
cuentan y pesan más que las cosas dichas con palabras. Con esta premisa podemos comenzar a explicar las
teorías y conceptos que creemos apoyan nuestra hipótesis acerca de que la televisión no sólo entretiene a la
gente que se supone que es la que tiene más educación (y por lo tanto, herramientas para combatir la
influencia de la televisión), sino que también influye en su manera de pensar y en sus actitudes. Nos parece
importante comenzar nuestro estudio con una breve exposición del proceso dentro del cual la clase gobernante
impone, ejerce y consolida su papel directivo dentro de la sociedad capitalista actual, exponiendo, acto
seguido, un marco histórico muy general que muestra el desarrollo de la televisión en México , para dar una
idea del gran alcance social que ésta tiene.
CAPITULO I ANTECEDENTES
1.1 LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACION EN LA CONFORMACION DE LA HEGEMONIA
En una sociedad como la nuestra, basada en el principio de desarrollo desigual propio del sistema de
producción capitalista, la clase gobernante, a través de sus aparatos de estado, regula y atenúa los
antagonismos estructurales con objeto de crear y conservar las condiciones de equilibrio que requiere la
existencia, reproducción y transformación del capital.
Es lo anterior, la hegemonía social entendida como la capacidad que permite no solo la dominación de una
clase social sobre otra, sino también la que hace posible el avance social de la sociedad en su conjunto.
Es la hegemonía pues, no solo una relación de dominación sino también un proceso de atracción activo de
todas las demás clases sociales, sobre todo, de las enemigas, para participar en un mismo proyecto de
desarrollo social. Es así que la consolidación de la hegemonía ejercida por la clase gobernante en ésta
sociedad, en la que día con día se consolida el período monopolista=transnacional del sistema de producción
capitalista depende: ya de los mecanismos administrativos de coerción, ya de los llamados aparatos
ideológicos de estado (AIE).
Son estos AIE el conjunto de instituciones especializadas que producen, circulan e inculcan una determinada
visión de la realidad, que le permite alcanzar a la clase, fracción de clase o bloque poseedor de poder, no solo
la capacidad de legitimar sus intereses particulares y reproducirse en la misma situación que ocupa en la
estructura histórica, sino también de expandirse y dirigir políticamente al cuerpo social por vía de la ideología.
Cuando la ideología que se elabora, transmite e introyecta, a través de estos, corresponde a los intereses de la
clase gobernante, los AIE se convierten en dominantes. Es decir se transforman en instituciones que
contribuyen a reproducir y ampliar las condiciones de existencia y reinstalación del sector dirigente, por
medio de la acción cultural.
1
Aquella, la clase gobernante, mantiene pues, en el ejercicio de su hegemonía dominante, la cohesión y
dirección del grueso de la sociedad por vía de la acción cultural. Es en esta práctica que los AIE se convierten
en las instancias políticas mas importantes en la conservación y reproducción del status quo en la sociedad.
Entendemos aquí la ideología en el sentido gramsciano como una concepción del mundo que se manifiesta
implícitamente en el arte, en el derecho, en la actividad económica, en todas las manifestaciones de la vida
cotidiana individual y colectiva1.
Ante la necesidad de aplicar su política de dominación cultural, el Estado capitalista contemporáneo se ve
obligado a crear y seleccionar las instituciones más apropiadas para difundir e introyectar su lógica de
dominación. Dicha introyección tiende a realizarse, lo más extensa e intensamente posible sobre los diversos
grupos sociales, especialmente sobre aquellos que constituyen el soporte de la sociedad capitalista: la fuerza
de trabajo asalariada.
Esto significa que el Estado no es solamente un aparato represivo que permite que la clase dominante ejerza
su dictadura a través del aparato militar, policial, jurídico, etcétera, sino que también posibilita el ejercicio de
su poder a través del aparato educativo, cultural, informativo, etc.
Entendemos así al Estado como el conjunto de órganos por medio de loas cuales se ejerce la hegemonía de la
clase dirigente no solo con la intención de preservar, defender y consolidar sus intereses económicos y
políticos, sino también para elaborar una acción educativa, de manera que los intereses y objetivos de la clase
dominante aparezcan como datos y valores universales. Esto significa que para existir como tal, el estrato
dirigente, esta forzado a modernizar su infraestructura material y cultural de legitimación histórica.
1 Grisore y Maggiori 1976:188 citado en Los medios de comunicación y la construcción de la hegemonía
En este sentido no podemos olvidar que el principal problema que enfrenta toda élite que aspira al poder o que
ya lo posee, es el modo de legitimar cotidianamente las bases de su dominación para persistir como fracción
dominante2.
Así se observa que en los distintos momentos históricos, este comportamiento político cultural del estrato
dominante está presente en las tareas de la dirección moral de la sociedad3.
En el modo de producción primitivo el sector gobernante recurre a la tradición oral y al rito como los soportes
de consenso más desarrollado que le permite modelar y dirigir las conciencias, mediante la producción e
inculcación de una visión mágico religiosa de la realidad.
En el modo de producción feudal, la subordinación de la conciencia de la fuerza de trabajo servil a los
señoríos medievales , se ejecuta a través del aparato religioso. Este desarrolla los mecanismos más sutiles de
introyección y represión ideológica, y multiplica sus bases de operación cultural (iglesias, misiones y
congregaciones).
En la fase mercantilista del modo de producción capitalista la dirección moral de la sociedad es conducida por
los aparatos ideológicos del Estado político, los que paulatinamente superan la concepción religiosa de la
sociedad e introducen la ideología de la democracia parlamentaria, mediante la cual se intente imponer al
conjunto de la sociedad un modo de vida a través del cual se vive al Estado como representante del interés
general de la sociedad, como detentador de lo universal frente a los individuos privados.
En la fase premonopolista del modo de producción capitalista, los recibos culturales del aparato religioso son
gradualmente superados por la emergencia de los aparatos escolares. Estos lentamente sustituyen a las
anteriores ideologías y mecanismos religiosos por las nuevas
2
2 Esteinou Madrid, Javier Los medios de comunicación y la construcción de la hegemonía p.26
3Ver anexos
relaciones de conciencia que requiere difundir e imponer el moderno proceso de producción capitalista.
En la fase avanzada del modo de producción capitalista el aparato educativo es paulatinamente reemplazado
por el nuevo aparato global de la cultura de masas (televisión, radio, cine, prensa, satélites, Internet, etc.), para
convertirse en el principal aparato de hegemonía del Estado capitalista contemporáneo.
1.2 HISTORIA DE LA TELEVISIÓN EN MÉXICO
Los primeros pasos de la televisión en México, en su etapa experimental, se remontan al año 1934. Un joven
de 17 años, estudiante del Instituto Politécnico Nacional, realiza experimentos con un sistema de televisión de
circuito cerrado, en un pequeño laboratorio montado en las instalaciones de la estación de radio XEFO.
Durante varios años, el ingeniero Guillermo González Camarena trabaja con el equipo que él mismo ha
construido, hasta que, en 1939, cuando la televisión en blanco y negro ya funciona en algunos países,
González Camarena impacta al mundo al inventar la televisión en color, gracias a su Sistema Tricromático
Secuencial de Campos.
El ingeniero Guillermo González Camarena obtiene la patente de su invento tanto en México como en Estados
Unidos el 19 de agosto de 1940. Este sistema de televisión en color se empieza a utilizar con fines científicos.
En 1951, transmite desde la Escuela Nacional de Medicina, lecciones de anatomía. En la actualidad, el mejor
ejemplo de la utilización práctica de la creación del ingeniero mexicano, está en las naves espaciales
estadounidenses de la Agencia Nacional para el Estudio del Espacio Exterior (NASA), las cuales están
equipadas con el sistema tricromático.
La primera transmisión en blanco y negro en México, se lleva a cabo el 19 de agosto de 1946, desde el cuarto
de baño de la casa número 74 de las calles de Havre en la capital del país, lugar de residencia del ingeniero
Guillermo González Camarena. Fue tal el éxito, que el 7 de septiembre de ese año, a las 20:30 horas, se
inaugura oficialmente la primera estación experimental de televisión en Latinoamérica; la XEIGC. Esta
emisora transmite los sábados, durante dos años, un programa artístico y de entrevistas. En septiembre de
1948, inician transmisiones diarias desde el Palacio de Minería de la "Primera Exposición Objetiva
Presidencial". Miles de personas son testigos gracias a los aparatos receptores instalados en varios centros
comerciales. Por todos estos hechos, se le conoce al ingeniero González Camarena como el "Padre de la
televisión mexicana".
El primer canal comercial de televisión en México y América Latina se inaugura el 31 de agosto de 1950, un
día después, el 1 de septiembre, se transmite el primer programa, con la lectura del IV Informe de Gobierno
del Presidente de México, Lic. Miguel Alemán Valdés, a través de la señal de la XHDF−TV Canal 4 de la
familia O'Farrill. En ese año, la XETV−Canal 6 de Tijuana, Baja California y la XEQ−TV Canal 9
(actualmente con las siglas XHTM Canal 10), en Altzomoni, Estado de México, también inician sus
transmisiones.
La XEW−TV Canal 2, propiedad de la familia Azcárraga, es inaugurada en 1951, la cual transmite desde el
Parque Delta (actualmente del Seguro Social) en el Distrito Federal. Ese año, la XHGC Canal 5 del ingeniero
Guillermo González Camarena, queda integrada al dial televisivo. Para 1955, se fusionan esos tres canales,
dando paso a la empresa Telesistema Mexicano. Posteriormente, inician transmisiones XEIPN Canal 11
(1959), del Instituto Politécnico Nacional, XHTIM Canal 8 (1968) del Grupo Monterrey, (hoy XEQ−TV
Canal 9 integrado al consorcio Televisa) y XHDF−TV, Canal 13 (1968).
Es precisamente en 1968 cuando nuestro país incursiona en la era de las comunicaciones vía satélite, al
3
transmitir a todo el mundo, los diversos eventos de la XIX Olimpiada México 68. 17 años después, en 1985,
se colocan en órbita los primeros dos satélites nacionales de comunicaciones, Morelos I y II. En 1992 y 1993,
se colocan otros dos satélites, Solidaridad I y II, con ellos, se utilizan las tecnologías más avanzadas en
transmisiones radiofónicas y televisivas, principalmente, con capacidad para ofrecer servicios de
telecomunicaciones a todo el territorio nacional y a 23 país del continente americano.
1.3 FUNCION DE LA TELEVISIÓN
En un principio las funciones de la televisión eran las de entretener e informar, en nuestros días los usos han
rebasado dichos objetivos y funciones del medio y no quizás por que éste así lo halla decidido, si no por que el
destinatario ha encontrado en la televisión la satisfacción de necesidades que en otros aspectos de su vida y su
entorna no ha podido encontrar, sin ser ésta la finalidad del medio, pues no es éste el que por si mismo las
satisface, si no el destinatario al tomar la iniciativa de conectar sus necesidades con el medio. Es así como los
usos de la televisión nos muestran que dicho medio a llegado a ser un muy importante en la integración tanto
personal como social para la audiencia, ya que sin poder juzgar como malo o bueno la televisión a llegado a
ser un importante aparato ideológico de la sociedad no por que haya adquirido el poder de hacerlo si no por
que los individuos poco a poco han encontrado la satisfacción de varias de sus necesidades individuales así
por tanto posteriormente de las sociales, ya que el individuo primero tiene que cumplir su función como ente
individual para después cumplirla como ente social.
La televisión logra calmar o atenuar tensiones y problemas familiares y sociales por medio de la distracción o
evasión de determinadas situaciones, así también por medio de noticiarios y programas culturales la televisión
logra crear conciencia de algunos de los aspectos que acontecen a nuestra época de ámbito social, político y
económico del mundo. La televisión también tiene la función de mantener ciertos sistemas, provoca que
perduren y al mismo tiempo, hace que la gente se vuelva más pasiva.
En ocasiones la televisión logra brindar emociones, compañía y fantasías, que en la situación social en donde
se desarrolla el individuo son escasas o difíciles de adquirir. Por otro lado los valores creados por la situación
social son reforzados por la televisión a través de programas tanto informativos como de entretenimiento que
llegan a insertar sentimientos y pensamientos al individuo y finalmente la televisión emite mensajes que al
provenir de un medio masivo, se convierten en temas y a veces hasta en ideologías de toda una sociedad, que
causan expectativa entre ésta, para así entonces poder disfrutar dicho mensaje al compartirlo con el entorno
que rodea al individuo, dándole un sentido de pertenencia entre los diversos grupos sociales.
Las siguientes propuestas , son algunas de las utilidades que la sociedad le da a la televisión, así como algunas
de sus funciones:
• Como distracción y pasatiempo (necesidad de evasión)
• Fuente de información (cognoscitiva)
• Compañía (afectiva e integración personal)
• Motivo de reunión familiar (integración social)
• Motivo de reunión social (integración social)
• Medio relajante y de conciliación del sueño (evasión)
• Medio de evasión a problemas y pensamientos internos (evasión)
• Medio de distracción de una situación (evasión)
• Medio de adopción de esquemas mentales (integración personal y social)
• Fuente de incentivación de fantasías (integración personal y cognoscitiva)
• Medio de adaptación a una situación social (integración social)
• Fuente de proyección de emociones (afectivas estéticas)
• Medio de comunicación internacional e intercultural (cognoscitivas)
• Medio de desplazamiento territorial virtual (cognoscitivas)
• Medio de formación integral personal (integración personal)
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• Medio de denuncia social (integración social)
• Medio de movilización e influencia política (integración social)
• Conocimiento de los productos del mercado (cognoscitiva)
CAPITULO II RELACION TELEVISION−ESPECTADOR
2.1 PRINCIPALES EFECTOS SOBRE EL ESPECTADOR
En este capitulo se presentan los principales efectos que la televisión por medio de sus imágenes tiene sobre
los espectadores, de esta manera, los estudios ya realizados comprueban que este medio trata de inducir en su
público una adhesión a cierto numero de creencias respecto de la vida y la conducta humana.
Es de esta manera como las imágenes transmitidas en la televisión llegan a tener efectos nocivos sobre los
espectadores, quienes lo reflejan en el momento de convivencia con los demás miembros de su entorno social.
efectos nocivos:
* Provoca una actitud pasiva, pues al ser una actividad meramente receptiva no supone ningún esfuerzo y
anula la iniciativa del espectador
*La televisión presenta estereotipos como los de los diferentes papeles sexuales del hombre y la mujer porque
limitan la percepción de la realidad y restringe los puntos de vista.
*La publicidad es nociva porque manipula las imágenes y la forma de presentar los productos, logra que el
espectador desee el producto anunciado sin que se este consiente de esto.
Podemos comprobar con los resultados de los cuestionarios realizados que la publicidad manejada en la
televisión realmente influye ya que las marcas anunciadas en televisión son las que la audiencia prefiere y a su
vez consume, pensando que tienen mayor calidad, prestigio y al mismo tiempo status.
Los espectadores imitan lo que ven en televisión, ya que se muestran constantemente modelos de
comportamiento y estereotipos a seguir. Los resultados de los cuestionarios realizados nos indican que un
porcentaje mayoritario de las conductas, comportamientos, maneras de pensar e ideologías de sus personajes
favoritos coinciden con los encuestados.
Así, los espectadores que ven programas violentos y van a dormir inmediatamente después de verlos, tienden
a resolver sus problemas con agresividad.
En efecto, un conjunto compuesto por las imágenes identificadas anteriormente contiene básicamente los
elementos que van a continuación.
Individualismo Aventurerismo Providencialismo
Elitismo Conservadorismo Autoritarismo
Racismo Conformismo Romanticismo
Materialismo Autoderrotismo Agresividad
Más que todo sobre la base de la forma como estas imágenes se presentan, ellas se pueden definir de la
siguiente manera:
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Individualismo: La creencia de que las necesidades y aspiraciones del individuo predominan sobre las de las
comunidades de las cuales él forma parte.
Elitismo: La creencia de que el orden social natural requiere el predominio de unos pocos, mejor dotados que
los demás.
Racismo: La creencia de que la raza blanca caucásica es biológicamente superior a todas las demás.
Materialismo: La creencia de que las metas más importantes de los seres humanos son la adquisición de la
riqueza, la acumulación de bienes materiales, el disfrute de servicios y el logro del bienestar en general.
Aventurerismo: La creencia de que el éxito en la vida del individuo está basado sustancialmente en la osadía,
el oportunismo, la viveza y la rudeza empleados para tomar ventaja sobre los otros.
Conservadorismo: La creencia de que las estructuras socioeconómicas características del capitalismo
constituyen el único orden natural social deseable y que, como tal, debe permanecer indefinidamente
inalterado para el bien de todos.
Conformismo: La creencia de que el estado actual de la sociedad debe aceptarse con resignación debido a
que, aunque no es justo para algunos, no se debería intentar cambiarlo puesto que está determinado por el
destino y, por lo tanto, es inmutable.
Autoderrotismo: La creencia que tienen algunos miembros de los estados sociales más bajos de que ellos
resultan ser, real, intrínseca y abismalmente inferiores a los de los estratos superiores y de que dicha
inferioridad es irrevocable y, por tanto, los hace definitivamente perdedores.
Providencialismo: La creencia de que los miembros no privilegiados de la sociedad no necesitan intentar
superar sus desventajas ni por si mismos ni por medio de una acción social solidaria puesto que, al final,
fuerzas externas sobrenaturales intervendrán para hacerles prodigiosamente justicia y concederles felicidad.
Autoritarismo: La creencia de que el comportamiento humano debe ser controlado verticalmente en el sentido
de que los que no tienen poder deben obedecer de manera ciega a quienes lo detentan.
Romanticismo: La creencia de que el amor constituye una solución mágica a los problemas socioeconómicos
y culturales que afectan a muchas personas.
Agresividad: La creencia de que la violencia no es necesariamente un recurso ilícito e indeseable para lograr
éxito en la vida.
Si las categorías básicas, en efecto, son conglomerados y si, además, están verdaderamente interrelacionados
en forma estrecha, entonces podrían equivaler a un subsistema de creencias dentro del sistema general de
creencias que cada cual supone tiene en su mente. Y si son sistemáticas− es decir, jurisdiccionalmente
definidas y funcionalmente vinculadas− se podría esperar de ellas un impacto tal que los haga efectivamente
capaces de inculcar en la gente un estilo general de vida o una Ideología 4.
Aún es claro que existen muchos más efectos de los ya manejados es por esto que se agrega un efecto que es
por demás importante y que su solo nombre nos da a entender dicha.
Aislamiento de las personas: Hoy en día muchas personas prefieren ver televisión a cualquier acto de
recreación, y esto se debe a que ver televisión se ha transformado en algo muy cómodo ya que lo único que
tienen que hacer es encenderla, ni siquiera tienen que pensar, solo mirar.
6
4 Beltrán, Luis, de Cardona, Elizabeth Comunicación dominada p.107
En casi todas las casas hay un aparato y todos los integrantes de la familia por lo menos ven una hora diaria de
televisión. En gran parte de las familias tienen el televisor en el comedor, y a la hora de las comidas es común
ver al grupo familiar viendo televisión en vez de estar conversando, o ver a los jóvenes largos ratos encerrados
en su pieza frente al televisor, esto genera que la comunicación de familia se vaya perdiendo cada vez más ya
que estar viendo programas de concursos o tal vez la película de estreno parece que es considerada una
alternativa mas entretenida que una conversación familiar.
Esto también ha llegado a perjudicar la relación de pareja ya que al llegar la televisión al dormitorio
matrimonial ha ocupado el espacio de comunicación que requiere la pareja creando a veces profundas
divisiones porque o el marido esta sumido en algún partido de fútbol o la esposa no despega la vista de su
telenovela favorita, así a veces se olvida de darle un minuto de atención a los hijos o hablar simplemente de la
jornada diaria, de cómo te fue en el trabajo, y así cosas cotidianas que alimentan la comunicación en el
matrimonio se dejan completamente de lado por ser esclavos de la programación.
Es decir los programas, debido a las imágenes que vemos en ellos, tienen efectos en su mayoría nocivos sobre
los espectadores, quienes llegan a reproducir dichas imágenes afectando en su convivencia diaria, su forma de
relacionarse y el tipo de gente con quienes se relaciona, y que de una manera muy peligrosa llegan a forjar
nuestra personalidad.
2.2 VIOLENCIA EN LA TELEVISIÓN
A continuación explicaremos lo que a nuestro juicio, son los principales efectos de la violencia en los medios
de comunicación sobre los espectadores.
La violencia forma parte de la vida real y esto puede justificar que los medios de comunicación la muestren,
solo que la sobre exposición de esta en la televisión es muy grande y si en la vida real la violencia es algo que
puede asustar y llamar la atención, en la televisión y especialmente en los dibujos animados ésta se muestra
como algo normal y cotidiano, creando especialmente en los niños la falsa idea de que la violencia es lícita y
tienden a confundir lo ficticio con lo real. La violencia se ve como un instrumento para poder conseguir poder,
fama, gloria, etc. Hoy en día es muy frecuente ver a niños jugando a que son personajes de la TV y pelean
entre ellos.
Esto también se refleja en los jóvenes los cuales han creado una sub−cultura de pandillas basadas en
estereotipos de violencia sacados de la televisión en donde aparecen grupos de gran rivalidad los cuales
utilizaran cualquier medio para destruir al otro. También encontramos una serie de héroes que solo recurren a
la violencia para conseguir lo que quieren, es decir, por medio de una pelea con fantásticas armas y mucha
acción.
El 65 % de las personas a las que se les aplicó el cuestionario, al preguntarles acerca de los aspectos negativos
manejados en la televisión respondió que el exceso de violencia es uno de los principales problemas.
Por medio de la televisión, donde se manejan programas con imágenes violentas, traen consigo consecuencias
tales como:
• Aprendizaje de actitudes y conductas agresivas. Los espectadores interiorizan las conductas y actitudes
agresivas presénciales en la televisión. Estudios arrogan investigaciones en las que se dice que es más fácil
el aprendizaje a través de la imitación de los modelos.
Se aprende mejor de aquellas imágenes en las que la agresión es ejecutada por un personaje atractivo, con
razones moralmente adecuadas para actuar de ese modo.
7
2 Desensibilización o insensibilidad ante la violencia. La desensibilización hace que la propia agresividad
resulte más aceptable. La proyección repetida de violencia en los medios de comunicación de masas embota
nuestra respuesta emocional hacia las conductas agresivas, llegando a hacernos incapaces de responder
apropiadamente. Estudios psicológicos dicen que la respuesta emocional hacia un estimulo llegará a hacerse
más débil después de la exposición repetida de ese estimulo.
En el caso de la agresión, cuando vemos contenidos de este tipo, fruto de esta observación la excitación que se
genera es tan desagradable para la mayoría de la gente que inhibe las acciones futuras. Cuando se hace
habitual esta situación, la agresión es inhibida por el espectador. Las imagines que facilitan estas acciones
acompañadas de humor facilitan esa inestabilidad.
3. Procesos de justificación. Bajo estos términos se genera la idea de que la gente agresiva ve programas
agresivos para justificar su conducta como si fuera algo normal. Ver televisión violenta no solo estimula la
agresividad, sino que es resultado de esta.
4. Transferencia de excitación. Las imagines de violencia transmitidas en la TV producen un estado de
excitación, y este aumento de la excitación general aumenta la probabilidad de que aparezca un
comportamiento agresivo.
CAPITULO III RELACIÓN TELEAUDIENCIA − SOCIEDAD
3.1 ¿La televisión espejo de la Sociedad?
La televisión es un medio que ejerce un considerable poder en nuestra vida diaria. La televisión no es solo una
forma económica y política, sino también cultural, social y psicológica, siendo su influencia de tal magnitud
que el hablar de efectos benéficos o malévolos únicamente limitaría su complejidad e interacción con la
sociedad.
En este apartado nos dedicaremos a analizar, cuanto de verdad hay en todo aquello que vemos, es decir,
¿podemos considerar lo que observamos en nuestras pantallas como un reflejo de lo que ocurre en nuestra
sociedad?, o, por el contrario, ¿ofrece la televisión un mundo ficticio, unas veces demasiado peligroso y otras
veces en exceso idílico?.
Algunos investigadores se han dedicado a observar qué es lo que ofrece la televisión y compararlo con la
realidad, analizando los sesgos del contenido (representaciones de las minorías; la frecuencia de apariciones
de mujeres, ancianos, negros; deformaciones de la verdad en las noticias, los programas de actualidad y las
teleseries). Un estudio muy interesante trata sobre la representación de la familia que se ofrece en la
televisión, un resumen de los datos encontrados es el siguiente:
• La presencia de clase obrera o de raza negra era muy escasa.
• Una permanente manifestación del patriarcado dentro de la vida familiar.
• Las familias acomodadas son infelices, frente a las pobres que curiosamente, aparecen contentas.
• Los conflictos familiares aparecen entre esposos o hermanos, pero muy poco entre representantes de
distintas generaciones (padres−hijos).
Nosotros, al igual que otros investigadores sociales, abogamos por la idea de que lo emitido en la televisión
es, en la mayoría de los casos, una deformación de la realidad, mientras que en otros es una visión parcial de
la misma.
La televisión no ofrece o transmite la realidad, sino un mundo ficticio para bien o para mal. Un estilo de vida,
unos valores, unos ideales sobre los cuales nos apoyamos en nuestra vida diaria y basamos muchas de nuestras
decisiones, formas de ver, actuar y opinar. Claro que no podemos culpar a la televisión por el incremento de
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embarazos no deseados en chicas adolescentes, del consumo de alcohol y drogas en la adolescencia o de la
violencia sin sentido entre los jóvenes.
Pero después de analizar estos puntos surge otra pregunta ¿cuáles son las consecuencias de esta deformación
de la realidad?, ya que evidentemente la repetición continua de programas y valores no se detiene en las
pantallas, sino trasciende, invadiendo nuestras calles con charlas y comentarios que llegan también al trabajo,
a la cafetería, invaden nuestro hogar, con un motivo de identificación, comparación, llegando a construir un
proceso de socialización, hasta cierto punto irreal. Esto genera todo un mercado en el que las empresas salen
ganando, porque no solo nos interesa seguir día a día los acontecimientos de tal o cual serie, ver algún
programa o espectáculo sino nuestra vida gira en torno a lo que le ocurre al conductor o al protagonista de la
teleserie. Consumimos revistas, nos queremos parecer a ellos, vivir como ellos, todo ello olvidándonos de que
nada es real a pesar de su parecido con la realidad.
3.2 LA SOCIEDAD Y EL CONSUMISMO.
La televisión sigue funcionando como el cerebro colectivo separado de las necesidades del cuerpo social,
porque mientras vivimos cotidianamente una crisis socioeconómica y política , la televisión nos orienta a
pensar prioritariamente sobre el triple eje del consumismo, los deportes y las ideologías del espectáculo, y
solo ocasionalmente nos conduce a reflexionar y sentir los problemas centrales de nuestra sociedad .
La televisión se ha convertido en la principal red capáz de cambiar los hábitos y las conductas de los
receptores. Es decir la televisión se ha transformado en el principal mediador cultural a través del cual el
estado articula ideológicamente a nuestra sociedad, convirtiéndose en la principal organizadora colectiva de la
historia en México.
Por lo mismo es necesario analizar la manera en que la televisión puede colaborar a producir en su audiencia
una cultura de avance nacional y no de retroceso regional.
Una televisión de servicio es necesariamente cultural y educativa pero fundamentalmente es informativa, los
noticieros tendrían que ser el hilo conductor de gran parte de su programación pero distinta a la que estamos
acostumbrados a ver y que va desde las necesidades de cada colonia hasta el entorno nacional e internacional.
Para que esto sea posible se requiere de una nueva actitud de las organizaciones sociales y políticas hacia los
medios de comunicación.
La televisión capitalina (mal llamada nacional) es cada vez menos mexicana, las pautas estadounidenses se
han ido comiendo la programación y cada vez será mas difícil ver en nuestros televisores series de excelencia
producidas en nuestro país por los altos costos que esto implica. Es mucho mas barato adquirir programas
extranjeros con formulas ya probadas, mal adaptados al pueblo mexicano, violando los diferentes usos y
costumbres de la sociedad.
Una de las principales características de nuestra televisión es la inequidad y la expresión deformada de sus
contenidos. Los desequilibrios que se observan en el contenido y en la circulación de los mensajes están
evidentemente relacionados con las desigualdades de carácter técnico, material y económico.
Las noticias como puntos esenciales de la programación, no escapan a las consecuencias de la mala
orientación, por lo que es difícil encontrar una nota deportiva, política o financiera que refleje de manera
inmediata el acontecer social.
Los campesinos, las clases medias y los jóvenes no tienen espacios en la televisión y son consumidores
pasivos de mensajes que desarticulan el quehacer social, la organización colectiva y la participación
ciudadana.
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El tema televisivo esta indisolublemente ligado al tema de la soberanía nacional y quienes poseen, hacen,
dominan y utilizan la televisión en México son exclusivamente el gobierno y el monopolio privado.
Sin embargo para ser justos debemos aceptar y demostrar que la televisión comercial,
enseña, educa, y aumenta nuestra cultura y conocimientos del mundo. Si nos atenemos ala programación que
viene repitiéndose desde que fue creada la televisión en México, nos enseña que:
• Se violan cotidianamente los derechos fundamentales del ser humano, y la soberanía nacional de
cualquier país.
• Cualquier cosa puede ser comprada si se tiene suficiente dinero sin importar como fue conseguido
este.
• Existe una profunda y extendida corrupción que llega a los altos niveles de poder político, militar y
económico del gobierno, de las empresas y de la policía.
• Las desviaciones y conductas anti− sociales conducen frecuentemente a la riqueza pero
continuamente también arrastran al vicio, a la desesperación y el suicidio.
La televisión y su público se caracteriza no solo por una ideología o sistema de creencias, si no también por la
posición escópica (la televisión es el objeto a que el público atiende). Además de apoyar una ideología tiende
a vaciar los sistemas de valores, todo se reduce al espectáculo. Entonces, el ciudadano (convertido en
espectador que ve televisión y campañas electorales televisadas, precisamente dos formas de feed−back o
retro−alimentación porque se compra vienes materiales y se vota) ya no es definido por una ética si no
económicamente, en cuanto a consumidor− espectador, es decir por el mercado, por la lógica del capital.
Si por cultura entendemos al conjunto de elementos que permiten el desarrollo integral del ser humano
actuando en sociedad, desarrollo en el que intervienen las actividades cotidianas como el trabajo y la forma de
satisfacción de las necesidades sociales e individuales las expresiones artísticas intelectuales y efectivas
manifestadas libre y participativamente. La televisión tiene un alto grado de dependencia del exterior,
manifestada en la permanente agresión a los mas importantes elementos de la cultura nacional y los valores
históricos, contribuye además a seguir formas de vida y concepción del mundo del vecino país del norte.
El diagnóstico es pues que no existe un proyecto cultural de la televisión mexicana sino esfuerzos inconexos y
antagónicos entre sí, sumergidos en el comercialismo
3.3 ¿... y la Publicidad?
Los medios publicitarios han invadido prácticamente todo los medios de comunicación. El comportamiento de
la actividad publicitaria no fue en México no es diferente a la de otros países durante dificultades económicas
en las que hay una tendencia a la disminución de los gastos en publicidad de las medianas y algunas grandes
empresas, lo que deja disponibilidad de tiempo y espacio y con ello la desaparición de centenares de firmas
comercializadoras y empresas productoras
Durante al crisis se ha dado un reacomodo publicitario con determinadas características como son: ascendente
irracionalidad social de la publicidad de mercancías a los que solo pueden acceder cada vez grupos
económicos pequeños (automóviles, perfumes importados, viajes y hasta diamantes). Ante las dificultades de
realización de inventarios como una respuesta a la contracción de la demanda se presentan varios fenómenos:
−La venta directa del fabricante en un afán de eliminar intermediarios y aprovechar al máximo la influencia
de la publicidad en los grandes medios como vendedores directos.
−El incremento de la publicidad centros y plazas comerciales.
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−El reforzamiento del poder persuasivo del anuncio con la inclusión de figuras de gran popularidad, actores
reconocidos, cantantes, boxeadores, corredores, futbolistas y otros personajes que habiendo ganado fama y
prestigio por otro tipo de méritos, son comprados a elevados costos por agencias y empresas.
−El ascenso en la promoción de bienes tangibles como el turismo, el cine, el teatro y otros espectáculos bajo
el patrocinio de determinadas televisoras, cabe mencionar dueñas de estos bienes, con baja cobertura social de
estos mensajes ya que solo van dirigidos a estratos con ingresos medios o altos.
−La transmisión de campañas institucionales publicas y privadas en aras de objetivos claramente
ideológico−político, esencialmente enfocadas a la conservación del status quo y la aceptación de medidas
antipopulares del régimen.
La televisión sigue siendo el instrumento preferido para la manipulación informativa y propagandística de los
intereses conjuntos de la población mexicana aunque el acceso a ella continua vedado para quienes mas
necesitan que su voz, sus argumentos y necesidades sean escuchados.
La estructura de los medios de comunicación esta dominada por la propiedad y el control de los sistemas de
comercialización de espacio y tiempo para los anuncios, con ello se comprende el enorme poder económico
que las televisoras han logrado acumular, y que les permite realizar espectaculares programas en diversos
países, comprar derechos exclusivos de transmisión de actos deportivos, políticos y musicales y así mismo
sostener corresponsales permanentes en diversos países, envía reporteros a cualquier lugar del mundo con
gastos que al final son pagados por los consumidores de los productos y servicios que se anuncian en la
llamada pantalla chica.
La publicidad sigue siendo uno de los principales mecanismos de utilización del excedente económico que se
desperdicia en vanos intentos por aumentar el consumo, en un país del tercer mundo como México, y produce
fuga de divisas por la compra de equipo, programas y artistas extranjeros. Cuantitativamente aumenta su
control y dominio del proceso del consumo gracias a los adelantos en la emisión y cobertura de mensajes.
Contribuye a darle velocidad al aumento generalizado de precios tanto en su papel directo − por aumento de
costos o inflación− como indirecto sobre la demanda de pequeños sectores que compran lo que se anuncia.
Por otra parte la publicidad se ha trasformado cualitativamente y atraviesa por tres fases fundamentales.
− La publicidad informativa: en la que los mensajes proporcionan elementos al consumidor acerca de que es,
como se usa, para que sirve y cuanto cuesta cada mercancía o servicio anunciado, este tipo de publicidad
corresponde a una situación de mercado con empresas de similar tamaño y poder económico.
−La publicidad persuasiva: que surge con las tendencias al monopolio, la expansión de la demanda total y las
marcas registradas.
−La publicidad manipulativa: que se desarrolla gracias al avance tecnológico de la televisión y los medios,
recurre a trucos, imágenes, sonidos, modelos y ambientación que nada tiene que ver con la calidad o utilidad
de lo que se anuncia, y contribuye a establecer tanto valores como actitudes sociales además de fijar patrones
de consumo.
La publicidad es una forma muy utilizada para poder vender y el medio donde se puede ver reflejado
mayormente este acto de información, es en la televisión ya que los anuncios publicitarios son los encargados
de la economía de esta. A cada instante nuestros momentos de estar viendo televisión son interrumpidos por la
publicidad y a veces no tenemos mas remedio que asimilarla aunque no nos interese. La publicidad nos enseña
todo un mundo de productos que mostrados de cierta forma nos hace creer que cambiaran nuestra forma de
ser, son presentados con esteriotipos de hombres, mujeres, niños, estilos de vida, etcétera , mediante un
lenguaje publicitario que intenta atraer subjetivamente al publico mediante frases que aparente mente son
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objetivas, utilizan canciones pegajosas, muestran a la persona que utiliza el producto rodeado de éxito y
belleza y hacen creer al espectador que utilizando dicho producto podrá ser tal y como se muestra en la
televisión. Crean falsas necesidades a la población, afectando a los más pobres, en el sentido de hacerles creer
que si no consumen este o aquel producto, serán algo así como una persona que no va a la par con su entorno
y la sociedad, conduciéndolo así a una frustración. Esto es porque la televisión postula que la felicidad se
consigue con el éxito el cual se asocia con el excesivo consumo de bienes.
CONCLUSIONES
La televisión no es solo una fuente de información, cultura y entretenimiento sino que es una herramienta que
afecta las conductas en diversos sectores de la sociedad, es la hipótesis que hemos comprobado a través de
este trabajo de investigación que se apoya en cuestionarios aplicados en diferentes sectores de la sociedad, en
los cuales hemos podido apreciar una tendencia a la reproducción de conductas, modas y estereotipos; en
algunas ocasiones de manera consciente y en otras de manera inconsciente, manejados comúnmente en la
televisión que podemos observar en los programas y anuncios publicitarios.
La televisión debido a su influencia y a su capacidad para llegar a todos los públicos, es un medio de
comunicación cuya manipulación entraña no pocos peligros. En primer lugar todas las ventajas que
hipotéticamente se le atribuyen son claramente nulas en las emisiones que en realidad son difundidas.
Con la excusa de presentar la realidad la televisión presenta estereotipos que dada las imágenes, manejan entre
otras cosas que la belleza es la única manera de sentir satisfacción plena. Esto induce a la audiencia a tratar de
adaptarse a esta idea, afectando su conducta y por ende su forma de desenvolverse en la sociedad.
Son los monopolios televisivos los que marcan la pauta de la producción discursiva del medio, introduciendo
sus estandares de calidad y criterios de selección en la práctica periodística, tanto en las líneas generales
adoptadas por los grupos minoritarios (subordinados) del quehacer televisivo, como en la elaboración y
constante actualización de los programas educativos de las universidades y demás instituciones que forman a
los futuros profesionales que serán absorbidos ( mediante una previa elitisación) por la oferta de trabajo de
estos mismos.
El estudio realizado arroja cifras en las que se puede observar la influencia que ejerce en el concenso nacional,
así como el poder financiero (captado por medio de la publicitación de mercancías) que ostenta el grupo
televisivo TELEVISA a través de su amplia oferta de canales−2, 4, 5, y 9− (aunque bastante más que reducida
sea su oferta temática real) que capta el 45.8% de la teleaudiencia en la ciudad de México. Esta cifra aunada al
otro consorcio televisivo (TV AZTECA) arrollan, con una captación del 68% de la teleaudiencia, al resto de la
televisión abierta.
Al respecto de este mismo estudio hay que resaltar otros datos interesantes:
La televisión pública − controlada por organismos gubernamentales− (el canal 11 del IPN y el 22 de
Conaculta), a logrado, luego de muchos años, captar el 25% de la teleaudiencia en la ciudad de México.
Aunque el panorama es mucho más adverso a nivel nacional, donde las limitaciones de cobertura de los
canales públicos asi como las diferencias sustanciales que existen entre estos dos tipos de teleaudiencia ( la
capitalina y la del interior de la república) mantiene a la televisión comercial empotrada en los televisores de
millones de hogares en el pais.
Así también el apenas 6.9% de la teleaudiencia que prefiere una oferta comercial alternativa a los dos
principales consorcios televisivos (Televisa y TV Azteca) pone al descubierto la desigualdad de condiciones
entre las dos, aunque comerciales, diferentes propuestas televisivas. Dicha diferencia es ahondada por las
prácticas monopolistas del grupo televisa principalmente, y por el trato preferencial por parte del estado
(concesiones beneficiosas, facilidades para la cobertura) del que son objeto los dos grandes consorcios
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televisivos en el país.
Tomando en cuenta dichos cuestionarios obtuvimos como resultados:
• Que las modas son establecidas por la televisión y que los anuncios publicitarios nos inducen a hacer
la compra de artículos que nos inserten a las mismas, reduciendo las opciones que tenemos al
momento de elegir, quedando claro de esta manera que la forma de vestir o actuar promovida por la
televisión logra ubicar a las personas dentro de un circulo social en el cual se desarrollan según sus
creencias e ideología, afectando así la conducta del individuo.
• Los estereotipos manejan imágenes que tienden a ser imitadas por los telespectadores en cuanto a la
forma de vestir y su imagen física que se piensa es el ideal.
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