INDICE INTRODUCCIÃ N ARTE ROMANO Arquitectura

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INDICE
• INTRODUCCIÃ N
• ARTE ROMANO
• Arquitectura
• Escultura
• Pintura
• Artes Menores
• ANEXOS
• CONCLUSIONES
• BIBLIOGRAFÃ A
• INTRODUCCIÃ N
Rómulo, o quien lo hiciese en su lugar, eligió felizmente el sitio donde trazar el surco sagrado del
primer recinto urbano de Roma. La tradición sitúa el acontecimiento hacia la mitad del siglo VIII
a.C., y la arqueologÃ−a lo confirma; testimoniando también que los romanos no eran un grupo
homogéneo, sino una sÃ−ntesis de diferentes poblaciones. La leyenda nos recuerda que los nativos
se fusionaron con el séquito de Eneas, superviviente de la tragedia de Troya; después, menos
legendaria, viene la serie de los 7 reyes, que se va desarrollando mientras el pueblo etrusco presiona
cada vez más sobre el territorio de Lazio. Sólo después de la instauración de la república,
Roma se transformará, de arcaica agrupación de poblados desparramados por las colinas a lo largo
de las orillas del TÃ−ber, en metrópoli dominadora de todo el Lazio.
El ataque de las poblaciones italo-galas no mina su consistencia. Antes bien, Roma sale reforzada, y
puede llegar a cabo una polÃ−tica de agresión y asimilación primero con la Magna Grecia,
después con los cartagineses y los galos, finalmente con la misma Grecia. Ya desde el siglo III a.C.,
de grado o por fuerza, los adversarios se someten materialmente o sólo espiritualmente. La paz
duradera, la paz romana buscada o impuesta, desde los tiempos de Augusto hasta el s. IV d.C, es una
realidad entre las orillas del atlántico y las del Elba, entre las islas Británicas y el litoral
mediterráneo de à frica y Asia, donde sólo las dunas del desierto le impiden su difusión. Pero su
esfera de influencia va más allá: vidrios, metales y otras obras de artesanÃ−a se exportaron a Rusia
y a la India, hasta China.
Sólo a partir del siglo II a.C empieza a manifestarse un arte romana. En el curso de los 500 años
siguientes, el continuo y recÃ−proco intercambio de gustos e interferencias entre la metrópoli y las
ciudades periféricas del imperio va acompañado por un proceso de uniformización que le
confiere el carácter y peso de arte europeo. Como en los acontecimientos polÃ−ticos, en la historia
del arte romana se distinguen dos grandes periodos: El republicano desde el siglo III hasta la segunda
mitad del siglo I a.C., y el imperiar, desde el principado de Augusto hasta el declive del coloso
romano, oficialmente concluido en el año 476 de nuestra era. Dado el realismo y el sentido ancestral
de sobriedad que caracterizan al espÃ−ritu romano, lo que prevalece en este arte son los aspectos
esencialmente técnicos y prácticos; el fin estético casi nunca se desea, ecepto en la artesanÃ−a
de lujo. El ciudadano romano es antes que nada un militar, y la misma religión no impone
grandiosos templos ni bellas estatuas. Sólo la técnica tiene el derecho de plena ciudadanÃ−a,
porque procura ventajas tangibles a la comunidad. De aquÃ− que, mientras el arte griego presenta
multitud de artistas de personalidad bien diferenciada, y no pocos de ellos gozaron de una fama que
ha llegado hasta hoy, los artistas romanos están sumidos en el anonimato. à nicamente algunos
nombres de arquitectos llegan a sobresalir; y de hecho la arquitectura, donde lo bello consigue
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convivir con lo útil, es el punto clave de la civilización artÃ−stica romana.
• ARTE ROMANO
El arte romano, al igual que su arquitectura e ingenierÃ−a, se extendió, como su imperio, a lo largo
y ancho del perÃ−metro del Mar Mediterráneo, siendo uno de los principales exponentes de la
avanzada civilización romana.
El arte romano hunde sus raÃ−ces en diversas influencias, especialmente del mundo etrusco y del
griego.
La fuerte organización del Imperio Romano exige un arte y una arquitectura que aúne el carácter
funcional con el propagandÃ−stico. De esta forma nace un arte muy centralizado y unitario que
abarca todo el imperio, no sólo Roma sino, en mayor o menor medida, a todos sus alrededores.
No cabe duda que el arte romano es la manifestación artÃ−stica más significativa de la historia del
mundo occidental, ya que su influencia nunca se ha dejado percibir a lo largo de los muchos siglos
desde su desaparición en toda Europa. No ha habido momento histórico (quizás el gótico es el
arte y arquitectura más alejada del canon romano) que no haya sufrido en mayor o menor medida su
influencia.
Los romanos penetraron en la PenÃ−nsula Ibérica en el 218 a.de C. y sobre todo, a partir de la
mitad del siglo II a. de C. empezaron a crearse asentamientos estables. No tardó en generarse una
pronta e intensa romanización que duró más de cinco siglos y que he dejado en nuestro suelo
restos arqueológicos de primer orden.
El Arte Romano tiene su principal manifestación en la arquitectura, tanto religiosa, como civil. Pero
otras manifestaciones de primer orden son su magnÃ−fica escultura y en menor medida la pintura.
El mosaico es otra de las artes más brillantes del mundo romano. Las villas tardo romanas tuvieron
frecuentemente sus suelos cubiertos por hermosos mosaicos con figuras geométricas, escenas de
caza, mitológicas, etc.
ARQUITECTURA
La arquitectura de la Antigua Roma es probablemente uno de los testimonios más significativos de
la civilización romana. Se caracteriza por lo grandioso de las edificaciones, y su solidez que ha
permitido que muchas de ellas perduren hasta nuestros dÃ−as. La organización del Imperio Romano
normalizó las técnicas constructivas de forma que se pueden ver construcciones muy semejantes a
miles de kilómetros unas de otras.
• CaracterÃ−sticas
Los elementos más significativos de la arquitectura romana son la construcción abovedada y el
empleo de un primitivo hormigón.
Los romanos emplearon profundamente el arco y la bóveda. à sta no se forma con dovelas de
piedra aparejada (salvo en algunas construcciones asiáticas), como se disponÃ−a en la bóveda
etrusca, sino de una masa confeccionada con puzolana y cascajo. Las bóvedas solÃ−an tener gruesos
arcos de ladrillo, paralelos, y diagonales pero embebidos en la bóveda misma, que servÃ−an como
sujeción provisional y como refuerzo interior de la bóveda. Un ejemplo soberbio es la cúpula del
Panteón de Agripa en Roma.
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Los romanos, no sólo construyeron bóvedas de cañón y cúpulas, sino rudimentarias bóvedas
de arista y de crucerÃ−a. Pero estas últimas debieron usarse con poca frecuencia fuera del Imperio
de Oriente pues sólo se conocen las de las Termas de Caracalla y las de la BasÃ−lica de Majencio en
la cual se advierte un sistema de contrarrestos interiores aplicados a la bóveda. También
empezaron a aparecer en la arquitectura romana los capiteles historiados que tanto se hicieron en la
Edad Media, pues de ellos se han descubierto algunos ejemplares en Pompeya y otros sitios.
Los edificios romanos, según su uso, podÃ−an ser muy sobrios o muy suntuosos. Puentes y
acueductos son austeros y funcionales, mientras que templos y palacios son lujosos y monumentales,
con un claro fin representativo.
Las edificaciones más nobles se revestÃ−an de piedra formando órdenes, que no reflejaban la
estructura interior real. Se decoraban los muros de los edificios suntuosos con pinturas y los
pavimentos con mosaicos.
• Ã rdenes de la arquitectura romana
La arquitectura romana adaptó los tres órdenes griegos y el llamado etrusco modificándolos y
añadiéndoles otra forma de capitel que se definió por los arquitectos renacentistas con el
nombre de orden compuesto. De esta suerte, se cuentan cinco órdenes, a saber:
♦ El orden toscano o etrusco que permanece básicamente igual.
♦ El orden dórico romano que eleva su columna a dieciséis módulos, adorna su collarino
o garganta, añade un talón al ábaco, tiene el astrágalo en forma de junquillo que rodea
al fuste y debajo de la corona de la cornisa lleva dentÃ−culos o mútulos. Esta última
diferencia le constituye respectivamente en las variantes de dórico denticular y dórico
modillonar, según los arquitectos del renacimiento.
♦ El orden jónico romano, que adorna más su capitel que el griego, reduce la magnitud de
sus volutas, suprime en ocasiones el astrágalo y eleva la altura del fuste.
♦ El orden corintio romano, se ostenta más florido aún que el griego y en él abunda,
sobre todo, la hoja de acanto. De ésta, lleva dos o tres series el capitel, dobladas hacia
adelante y además de los dentÃ−culos admite series de modillones adornados para sostener
la cornisa.
♦ El orden compuesto, que llegó a ser el predilecto de los romanos no difiere del corintio sino
en engarzarse más los adornos y en alguna modificación accidental del capitel: éste se
constituye por hojas de acanto sin calÃ−culos y con cuatro volutas que salen por encima del
cuarto de bocel de modo que parece compuesto de jónico y corintio.
La arquitectura romana adoptó con frecuencia la superposición de un orden arquitectónico a otro
diferente en un mismo edificio, quedando el más sencillo y robusto debajo del más elegante y
delicado, según es de notar en el grandioso Coliseo romano. Fueron modelos de dichos órdenes en
Roma:
♦ El Templo del Capitolio y el Foro Romano, del toscano.
♦ El Templo de Marte y el Teatro de Marcelo, para el dórico.
♦ Parte del Teatro de Marcelo, el Templo de la Fortuna viril y el de la Concordia para el
jónico.
♦ El Panteón de Agripa y el Templo de Antonino y Faustina, en el corintio.
♦ El Arco Triunfal de Tito y de Vespasiano y el de Septimio Severo, en el orden compuesto.
♦ El Coliseo de Vespasiano de tres órdenes a la vez: dórico, jónico y corintio.
En las colonias romanas se usaron también los mismos órdenes pero, generalmente, con menor
perfección y con más alteraciones que en el de la metrópoli. Son muy celebrados entre otros
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edificios:
♦ El anfiteatro y el templo de Roma y Augusto en Nimes (Maison Carrée).
♦ La Puerta negra en Tréveris.
♦ El Templo de Vesta en TÃ−voli.
♦ El Arco de Trajano en Ancona y en Benevento.
♦ El palacio y el mausoleo de Diocleciano en Spalato (hoy, catedral).
♦ Los templos de Baalbeck y de Palmira en LÃ−bano y Siria respectivamente.
A ellos, hay que añadir los mucho más numerosos monumentos presentes en la PenÃ−nsula
Ibérica.
• TipologÃ−as arquitectónicas en Roma
Los romanos recibieron diferentes tipologÃ−as que modificaron o adaptaron a sus gustos o
necesidades, desarrollando algunas gracias a nuevas técnicas. Entre estas podemos señalar la
domus, el templo, el teatro y los monumentos funerarios. Además desarrollaron otras nuevas como:
♦ BasÃ−licas. Eran palacios de justicia y también lonjas, las cuales tenÃ−an planta
rectangular con su pronaos o pórtico, sus naves (centrales y laterales) para el público, su
transeptum o chalcidicum para los abogados su absis o exedra par el tribunal, sus entradas
principales y laterales y sus tribunas o galerÃ−as, sobre las naves laterales, con vistas a la
central.
♦ Arcos triunfales. Se dedicaban a honra de algún vencedor glorioso y se derribaban luego de
haber pasado él en triunfo haciéndose permanentes los construidos durante el Imperio.
También se elevaban estos monumentos lo mismo que las columnas u obeliscos en
conmemoración de otros hechos gloriosos.
♦ Termas o edificios de baños para el servicio público.
♦ Anfiteatros, no conocidos por los griegos. Eran de planta circular o elÃ−ptica.
♦ Circos. ServÃ−an para las carreras de carros como los griegos hipódromos pero tenÃ−an
una espina o muro coronado de estatuas a lo largo de la lÃ−nea media.
♦ Naumaquias. Eran anfiteatros cuyo fondo se llenaba de agua para representar combates
navales.
♦ Puentes y Acueductos.
♦ Calzadas. Bien fundadas y sólidamente empedradas (con anchas losas, y con menudos
cantos) que partiendo de Roma llegaban hasta los extremos del Imperio con sus márgenes o
aceras algo elevadas, sus columnas miliarias para señalar las millas (los miles de pasos), sus
puentes, etc.
Asimismo, edificaron tipologÃ−as ya conocidas pero reinterpretadas:
♦ Los Templos. Los romanos dispusieron los templos de una manera similar a los de los
griegos (si bien se adoptó mucho más que entre ellos la rotonda) hasta que al fin se
modificaron disminuyendo el número de columnas exteriores o sustituyéndolas por
pilastras abovedando las naves pero sin acusarse al exterior la bóveda ni el arco en los
templos rectangulares.
♦ Sepulcros. Unas veces consistÃ−an sencillamente en una estela o cipo esculturado o una
simple lápida sobre el nicho que guardaba los restos y otras sobre todo durante el Imperio
fueron suntuosos mausoleos como la mole Adriana (hoy castillo de Santángelo) y la tumba
de Cecilia Metela, en Roma. También llegaron a formarse prolongadas series de sepulcros
a lo largo de caminos como es muy de notar en la VÃ−a Apia y verdaderos panteones de
familia y enterramientos subterráneos con nichos agrupados o en filas que se llamaban
columbarios conteniendo cada uno de éstos la urna cineraria de barro cocido o de piedra
con relieves y con la inscripción correspondiente.
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♦ La Vivienda. la casa romana primitiva era de planta más o menos rectangular, tenÃ−a un
patio en el centro (atrium) al que se abrÃ−an los locales. Las casas eran en medianerÃ−a, y
los tejados vertÃ−an sus aguas hacia el atrio, que solÃ−a tener debajo un aljibe, para guardar
el agua. El local principal era el tablinium, donde se guardaban los archivos familiares y los
dioses familiares (penates). SolÃ−a estar en la fachada del atrio enfrentada a la entrada, pero
con el eje de la entrada desviado para que no pudiera verse la puerta desde la calle. Más
adelante, por un pretendido influjo griego, se abrió otro patio en la parte posterior, rodeado
de columnas: el peristilo.
ESCULTURA
La escultura en la Antigua Roma, lo mismo que la arquitectura, es original en el espÃ−ritu de su
finalidad, pero en ella pesan mucho las aportaciones formales etruscas y griegas (helenÃ−sticas),
siendo de hecho buena parte de la producción escultórica romana copia de originales griegos.
Los materiales más utilizados en el retrato romano fueron el bronce y el mármol: Las estatuas eran
apolÃ−cromas, no estaban coloreadas, salvo en un primer momento en que los ojos sÃ− se
coloreaban, práctica que se abandonó posteriormente para ser tallados.
Al comienzo, la escultura romana de retrato sólo representaba la cabeza y parte del cuello.
Posteriormente, se avanza en la representación de todo el busto, incluyendo hombros y pecho.
No obstante, también se esculpieron esculturas de cuerpo entero. En estas estatuas el personaje
podÃ−a estar de pie o sentado (es más frecuente el retrato sedente en mujeres que en hombres).
También parece que debió existir el retrato ecuestre del emperador, pero sólo ha llegado a
nuestros tiempos uno solo. Aunque la influencia de esta representación de poder tuvo una gran
influencia en la escultura de etapas posteriores donde fue muy frecuente la representación de los
monarcas o de grandes señores cabalgando sobre su caballo.
La escultura romana del retrato nació para el emperador y luego se adaptó a otro tipo de personajes
pudientes que pudieron costearse el trabajo de los artistas. De ahÃ− que sea importante conocer los
tipos de retratos que se hicieron a los emperadores porque luego, en menor o mayor medida se
adaptaron al resto.
Se conservan muchas esculturas romanas, hechas preferentemente en mármol y en menor medida en
bronce u otros materiales (marfil, etcétera), si bien parte de ella está dañada, con partes rotas.
Son frecuentes el retrato y el relieve histórico narrativo, en los que los romanos fueron grandes
creadores. Hay también muchas esculturas de emperadores romanos.
• Relieves
El relieve consistÃ−a en esculpir formas tridimensionales poco profundas sobre superficies planas. Se
usaban en trabajos arquitectónicos como columnas, arcos y templos. Un ejemplo de este tipo de
escultura serÃ−a el Ara Pacis (`Altar de la Paz'), construido en torno a 13-9 a. C. El Ara Pacis era
un monumento a la Pax Romana (`Paz Romana'), 200 años de paz y prosperidad propiciados por el
emperador Augusto.
Otro ejemplo de escultura en relieve serÃ−a la Columna de Trajano, fechada en torno a 106-133 y
adornada con escenas de las batallas de Trajano en una espiral continua que gira sobre la columna,
asÃ− como la Columna de Marco Aurelio, modelada a partir de la anterior.
• Esculturas exentas
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Entendiendo como tales las que no formaban parte de una construcción, como estatuas y similares,
fueron destruidas en su mayorÃ−a durante la invasión bárbara o la reconstrucción cristiana. El
mármol fue quemado para obtener cal y el bronce fundido para otros propósitos (por ejemplo,
munición). Un ejemplo excepcional de una pieza que se ha conservado es la estatua ecuestre de
Marco Aurelio, fechada sobre 161-180. La leyenda cuenta que la imponente conducta del emperador
libró a la pieza de la destrucción. Aunque realmente se libró de la destrucción a manos de los
cristianos porque lo confundieron con el emperador Constantino que fue quién convirtiéndose al
cristianismo, impuso esta religión como la oficial del Imperio. Las estatuas solÃ−an situarse
comúnmente en los templos, los baños públicos o el foro de la ciudad (el centro social y
comercial de la misma).
• Retratos
Los retratos esculpidos solÃ−an ser bustos de romanos famosos. Los sujetos de estas esculturas
incluÃ−an varios patricios y especialmente emperadores, múltiples copias de la cuales circulaban
por todo el imperio. Los retratos esculpidos romanos personificaban las virtudes cÃ−vicas y sentaron
las bases para los retratos públicos europeos y americanos modernos. Un ejemplo muy conocido es
el busto del emperador Constantino el Grande.
PINTURA
Los orÃ−genes de la pintura romana se confunden con los de su escultura y de tal modo se hallan en
el arte helenista que aun los ejemplares que de ella se conservan, sobre todo, los mejores, se atribuyen
hoy a mano griega si bien la escuela llegara por fin a romanizarse. Los romanos admiraban la pintura
griega tanto como la escultura, y animaban a los artistas que trabajaban para ellos a hacer copias de
obras griegas especialmente famosas o populares. Los romanos tendÃ−an más que los griegos a
decorar sus paredes con pinturas murales, y aunque siguen la tradición griega, muestran en sus
pinturas un gran colorido y movimiento. Las pinturas, con figuras individuales, grupos o paneles
enteros, se reproducÃ−an, se adaptaban, estropeaban o embellecÃ−an según el talento de los artistas
y las exigencias del cliente.
• Estilos
Se han distinguido varios estilos pictóricos bien diferenciados, y aunque se suceden
cronológicamente, a veces pueden coexistir.
◊ Primer estilo o de incrustaciones
Tiene origen helenÃ−stico y corresponde al siglo II a. C., extendiéndose hasta principios del
siglo I a. C. Destaca por su decoración de paredes revestidas de mármol, donde la pared se
divide normalmente en tres bandas horizontales. La inferior juega el papel de zócalo, la zona media
se descompone a su vez en diversas capas de mármol, y la superior consta de un friso corrido
generalmente blanco que completa la representación. Los mejores ejemplos de este tipo de pintura se
encuentran en la Casa del Fauno de Pompeya.
◊ Segundo estilo o arquitectónico
Corresponde al siglo I a. C., perviviendo hasta los comienzos del Imperio. Muestra un deseo de
abrir los muros a una cierta idea de la perspectiva con el propósito de ofrecer una sensación de
profundidad. Para lograr esto incluye las denominadas arquitecturas pintadas sobre entablamentos,
columnas, ventanas o nichos, que conducen a un paisaje imaginario. Los mejores ejemplos son la casa
de Augusto y la de Livia.
◊ Tercer estilo u ornamental
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Coincide con la primera mitad del siglo I. En esta fase desaparecen los efectos espaciales
arquitectónicos, y la decoración sigue enmarcando cuadros con figuras o paisajes, como los de la
villa aparecida bajo la Farnesina en Roma. Hay una menor preocupación por dar profundidad a las
escenas, aumentando por el contrario los elementos de carácter decorativo, como ocurre por ejemplo
en la casa de Lucrecia. Por no pretender fingir el espacio tridimensional, a este estilo también se le
ha llamado de la pared real".
◊ Cuarto estilo o del ilusionismo arquitectónico
Corresponde a la segunda mitad del siglo I a. C., siendo una especie de sÃ−ntesis de las
tendencias anteriores, dominadas por una escenografÃ−a fantástica donde se combinan los motivos
imaginarios y las perspectivas arquitectónicas, dentro de lo que podÃ−amos llamar barroquismo
conceptual, donde se acentúan los espacios y fingimientos ópticos. A estas pinturas se les da relieve
por medio de estucos. Dentro de este perÃ−odo se sitúa la casa de los Vetti, donde se aprecian
algunos rasgos del mundo egipcio, y en la que destacan sus pinturas por las delicadas escenas con
figuras de amorcillos. Pero sin duda, el mejor ejemplo lo encontramos en los frescos de la Villa de los
Misterios de Pompeya.
ARTES MENORES
A diferencia de la mayor parte de la arquitectura y la escultura, que alababan las hazañas del
mecenas, del gobernante o del Estado, las piedras preciosas y los objetos de plata se destinaban
generalmente al uso personal. TenÃ−an carácter privado.
• La metalisterÃ−a romana
Debido a que las clases nobles y ricas, quisieron poseer suntuosas vajillas de plata como
elemento de distinción, se realizaron gran cantidad de vasijas, copas y platos en este material.
Su decoración suele estar relacionada con las cultas conversaciones que poseÃ−an sus
propietarios durante la cena, aunque también encontramos el interés por la
ornamentación vegetal, como guirnaldas y hojas de acanto.
Sin embargo, el material más utilizado para la vajilla y los elementos utilitarios fue el bronce.
• Las piedras preciosas grabadas
Las gemas se obtenÃ−an de una amplia variedad de piedras: la sarda, la cornalina, el ónice, la
amatista, el granate o el zafiro. Algunas de ellas se importaban de regiones lejanas como la India.
Gran cantidad de gemas se tallaron para los anillos de sello. Los romanos concedÃ−an al sello gran
importancia, podÃ−a ser visto como atributo personal, como insignia o distintivo social de las
órdenes de los caballeros y senadores y como signo de autoridad.
• La joyerÃ−a
Los ornamentos personales se caracterizan por el esplendor de las joyas, que se lucÃ−an en grandes
cantidades en collares, brazaletes, broches y cinturones con hermosas hebillas. El trabajo en hueso y
marfil estuvo muy extendido durante toda la época romana. Entre las obras de marfil más
significativas está el cofre del Museo CÃ−vico de Brescia, conocido con el nombre de la
Lipsanotheca de Brescia y que está decorado con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento.
• La cerámica romana
Casi toda la cerámica romana esté hecha a torno, aunque algunas piezas, se hacÃ−an colocando
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arcilla en moldes. En su mayor parte, la cerámica romana tuvo carácter utilitario, y se prestó poca
atención a la decoración que no estuviera relacionada con la función de la vasija.
Pero existieron una serie de piezas caras y bien ejecutadas, para la exhibición o para el servicio de
mesa, a menudo muy decoradas, que se pueden comparar sus equivalentes de metal o de vidrio.
Los estilos decorativos fueron muy variados, desde el naturalismo hasta las curvilÃ−neas
abstracciones.
El vidrio también ocupó un papel destacado, y poco a poco fue desplazando a alfarerÃ−a, sobre
todo en copas y vasos.
• ANEXOS
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• CONCLUSIONES
◊ El arte romano logró una considerable influencia sobre los demás tipos de arte,
debido a su gran técnica en cuanto a su utilización en pinturas, arquitectura y
escultura, resultando asÃ− ser una manifestación artÃ−stica muy significativa a lo
largo de la historia en el mundo occidental.
◊ Tuvo también una fuerte organización por parte del Imperio Romano, que unió
lo eficaz, simple y moderno, convirtiéndolo asÃ− en una obra de arte. De esta
manera fue apareciendo un arte muy completo y firme que abarcó todo el imperio,
no sólo Roma sino también alredores.
◊ Debemos recalcar que la pintura romana no solo servÃ−a de decoración o de simple
gusto, era un modo de vida para aquellos ciudadanos ya que al ser la mayorÃ−a de la
población analfabetos, mediante sus pinturas instruÃ−an los dogmas de la fe.
Detalle muy importante para ellos porque ahÃ− representaban las imágenes de la
vida de los santos y el camino que debÃ−an recorrer para llegar a la salvación.
◊ Entender y conocer el arte romano es de gran apoyo para esta carrera, no solo
conocemos nuevas técnicas sino que nos damos cuenta de como poco a poco ha
ido evolucionando el arte hasta llegar a ser lo que es hoy en dÃ−a.
◊ Gracias a todos los avances de los pueblos antiguos, el arte es hoy en dÃ−a un medio
de expresión que va unido a la sensibilidad de las personas.
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• BIBLIOGRAFÃ A
◊ Como Reconocer el Arte Romano. Autor: Alda Tarella. Editorial EDUNSA. Edición
España 1993.
◊ Enciclopedia: Historia Universal del Arte. Volumen III. Editorial Rombo. Edición
España 1994.
◊ Enciclopedia: Historia Universal del Arte. Volumen IV. Editorial Rombo. Edición
España 1994.
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