Asamblea Popular del Pensamiento Emancipatorio

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ASAMBLEA POPULAR DEL PENSAMIENTO EMANCIPATORIO
16 Y 17 DE MAYO - RÍO CUARTO
Discurso de Carlos Vilas en la Asamblea
Popular del Pensamiento Emancipatorio.
Discurso completo de Carlos Vilas en la Asamblea Popular del
Pensamiento Emancipatorio que se desarrolló el 16 y 17 de mayo del
2014 en la Universidad Nacional de Río Cuarto, Córdoba. La
intervención de Vilas tuvo lugar en el panel denominado "Política,
Estado y construcción de poder popular" junto con Pedro Wasiejko,
Carlso Heller, Marcelo Koenig y Jorge Cardelli entre otros.
ASAMBLEA POPULAR DEL PENSAMIENTO EMANCIPATORIO
16 Y 17 DE MAYO – RÍO CUARTO
“La contradicción antiimperialista es un tema que había pasado de moda. Es decir: el
imperialismo existe, está más fuerte que nunca, y frente al imperialismo no queda otra
cosa que la Nación. Cuando nosotros hablamos de la construcción de poder popular
estamos hablando también de la construcción de la nación. Porque la nación no es solo la
bandera, los símbolos, el lugar donde uno nació; la nación es un proyecto que se
actualiza cotidianamente sobre las luchas del Pueblo. La nación, tal como nosotros la
concebimos, es un atributo del Pueblo. Entonces cuando hablamos de la construcción de
poder popular, estamos hablando de una construcción de la nación que exprese las
aspiraciones emancipatorias de su Pueblo.
Y aquí viene la cuestión: ¿quiénes somos el Pueblo? Y muchas veces, a lo largo de la
militancia -y creo que todos hemos pasado por eso (tiene cierto grado de inevitabilidad
pero irremediable)-, tendemos a pensar que el Pueblo son simplemente los más pobres,
los trabajadores. Y uno dice: bueno sí, sociológicamente esos son parte del Pueblo. Pero
el Pueblo es un concepto político. Ser parte del Pueblo es tener cierta posición en la lucha
por la construcción de la Nación y la lucha contra el imperialismo. Por lo tanto, no basta
con determinado nivel de ingreso, con determinada profesión, con determinada tonalidad
epidérmica. No existe una esencialidad en lo popular. Lo popular se define en la lucha
contra el poder establecido que oprime y explota. Por lo tanto, la convocatoria a la
construcción del poder popular va mucho más allá de determinadas fronteras
sociológicas, demográficas o económicas. En esto que nosotros estamos llevando a cabo
hoy tenemos una amplia representatividad de un montón de sectores. En esta mesa
tenemos lo que formalmente sería el capital financiero; el proletariado; tenemos los
sectores medios. Pero lo que nos unifica no es una "alianza de clases" de manual. Nos
unifica un proyecto político que se construye a partir de lo que nos es común.
Esa es la intención que nos convoca a Río Cuarto; nos convoca ese tipo de construcción.
Porque uno puede estar -parcial o totalmente- de acuerdo con algunas de las grandes
tareas que se han planteado, y con los desafíos para darle continuidad y profundidad a
todo lo que hemos logrado. Bien, no tan bien, planificadamente o a los ponchazos. Pero
para hacer esto tuvo que darse una conjunción de factores locales, regionales e
internacionales, y ese factor que es tan importante en política, que es el azar, la suerte, la
fortuna (es decir, que los tipos indicados estuvieran en el lugar adecuado en el momento
oportuno) eso no se dio simplemente por fortuna. Se dio porque se trabajó para que esa
conjugación de factores se diera.
Entonces ¿qué es lo que nos convoca hoy?
Tenemos que construir instrumentos de poder, de organización, electorales, de
conducción, de movilización, que nos permitan convocar otra vez a esos hados de la
política, que nos permitan fortalecer y seguir adelante.
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Seguir adelante no significa solamente una continuidad lineal con lo que hemos venido
haciendo. Eso no funciona. Yo pertenezco a una generación, la sesentista. ¿Qué nos dijo
Perón a los jóvenes de aquel entonces? ¿Cuál fue la consigna que nos tiró? Actualización
doctrinaria para la toma del poder. ¿Qué es la actualización doctrinaria? "Viejo, notificate
de lo que el mundo ha cambiado". Y el mundo de los ‘70 no era el mundo de los ‘40. Por
eso no se trató (con lo poquito que nos duró) hacer una proyección lineal de los ‘40. De
hecho, yo pongo siempre como ejemplo, ni Perón pudo hacerlo. Cuando se planteó volver
al sistema de hospital público de Ramón Carrillo, ni Perón tuvo fuerza para oponerse a los
intereses que estaban a favor del sistema de la privatización. Y no me refiero a los
laboratorios o a las grandes empresas de prestación de servicios de salud. Muchos
formalmente asalariados, en sus organizaciones, se opusieron a eso, porque el negocio
estaba por otro lado.
Tenemos que notificarnos: el mundo del año 2015 no es el de 2001. Y la Argentina del
2015 no es la de 2001. Entre otras cosas, porque nosotros estuvimos 10 años trabajando
para la transformación del país. Pero eso hay que sostenerlo. Todo puede volver atrás. El
mito de las batallas finales es un mito. En política ninguna batalla es final. Ninguna victoria
es definitiva. La victoria dura lo que dura la lucha popular para sostenerlas y para
profundizarlas. Y ahí está el desafío que hoy nos reúne aquí. Esa construcción de poder
popular; esa construcción de la nación en clave del Pueblo, tiene que convocar a sectores
muy amplios de la Argentina, con los cuales, en principio, uno puede decir "yo con ese no
tengo nada que hacer". ¿Cómo que no? Hay que identificar cuáles son los conflictos, las
contradicciones, que cada sector social tiene con el poder establecido, con ese poder
económico concentrado, con sus expresiones periodísticas e intelectuales, y con sus
vinculaciones hacia afuera, porque el imperialismo ya no es un factor externo, algo que
está fronteras para allá. El imperialismo está aquí dentro y opera a través de sus aliados,
sus cómplices. Y no dejarse engañar por falsos debates.
Siempre que aparece una crítica a una medida popular, que a lo mejor no es un ejemplo
de prolijidad (la prolijidad nunca nos caracterizó a nosotros) y, en realidad, de lo que se
trata es de romper reglas. A vos la regla te sale bonita después que la vas
experimentando y la vas ajustando. En una época uno compraba un auto nuevo y lo
sometía a rodamiento. Compraba un auto que podía llegar a 150 y los dos primeros
meses no andaba a más de 40. Hasta que se afianza el motor y ahí eras un campeón.
Uno tiene que preguntarse: las críticas a Vaca Muerta, las críticas al decreto YPFChevrón, ¿a quién le importan?, ¿quién está detrás de eso?, ¿cuál sería el efecto si eso
se nos viene abajo? Se nos viene abajo YPF. Se nos viene abajo el shell oil y no te
preocupes, que alguien va a venir a sacarnos, en otras condiciones, y con otros efectos.
Hay que ser mal pensado a la fuerza porque uno sabe que enfrente tiene a los malos.
Entonces el gran desafío es, sin duda: pongámonos de acuerdo en algunas cosas que
tengamos que hacer, pero seamos consecuentes para que eso no sea simplemente un
diagnóstico socioeconómico académico. ¿Cuáles son las condiciones políticas que
tenemos que construir para que eso sea posible? Y me parece a mí, para retomar una de
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las consignas del Evita, "somos lo que falta". ¿Qué es lo que falta? Lo que falta no es
simplemente subir la asignación familiar o modificar alguna cosita. No. Lo que falta es
realmente meterle el cuchillo a las condiciones estructurales que hacen posible que ese
techo alto que nosotros visualizamos en 2001/2002, nos lo estén bajando. Y aparezca
esta idea de que esto se acabó, que estamos de salida, la restricción externa.
Preguntémonos dónde están las causas de los problemas que nosotros identificamos. Y
generalmente, las causas del problema no están donde el problema se manifiesta. Están
en otro lado, como el tero, que grita lejos del nido. Identifiquemos el nido, y sobre eso
actuemos. Eso es lo que falta y es evidente que hace falta mucha fuerza, mucha
organización, mucha capacidad de sacrificio, teniendo en claro hacia dónde queremos
llegar.
Si nosotros no somos capaces de construir la unidad, porque construir poder popular es
construir la unidad en la diversidad de lo organizativo, no solo no vamos a poder ir por lo
que falta, no nos van a alcanzar las manos para sostener lo que van a tirar abajo. Ese es
el desafío; la construcción del poder popular es la construcción de la unidad en la
diversidad y de la organización desde esa unidad”.
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