Pasado, presente y futuro previsible de la preimpresión

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Pasado, presente y futuro previsible
de la preimpresión
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Atrás quedaron los tiempos en que la preimpresión, llamada fotomecánica, se ocupaba de la reproducción
exclusiva de los originales creando los correspondientes fotolitos que entregaba, acompañados de una
“prueba de contrato”, a la imprenta. El componedor —sucesor del linotipista— o fotocomponedor consignaba
los textos que acompañaban a las ilustraciones. Este artículo ha sido elaborado por el comité técnico organizador de Graphintro.
Era evidente que ambas profesiones componedor y fotocomponedor,
tendían a fundirse como demostraron hacia los años 70 las empresas
Anglofort, Llovet u Ormograf, entre
otras, en nuestro país.
En la etapa actual el fotomecánico
y/o fotocomponedor se ha convertido en un “gestor y prestador de servicios gráficos” que tanto abarcan las
composiciones de obras, con la
entrega de disquetes en vez de fotolitos y textos, como la impresión de
pequeñas tiradas para lo que ha
sumado a su actividad el sistema de
la impresión digital. En este presente
“multimedia” o “crossmedia”, el profesional de la preimpresión dispone
de bancos de datos, de servicios
RD SI (Red Digital de Servicios
Integrados), Internet y otros medios
o herramientas del mercado gráfico
para conseguir trabajos más competitivos.
La preimpresión se encuentra en
plena “era e” que se distingue por
incorporar a marchas forzadas lo
digital y lo electrónico, utilizar
Internet y por estar en la cresta de la
ola en c uanto a competitividad
echando mano de lo más avanzado
del mercado para desarrollar algunas
actividades muy especializadas como
la estereolitografía, la reproducción e
interpretación de fotografías aéreas
procedentes de los satélites, trabajos
de holografía tridimensionales con
tramados estocásticos, reproducciones para la impresión de offset sin
agua, hexacromía, etc. Se trata de
todo un mundo que encuentra en el
profesional de la preimpresión de
hoy, al “doctor en la materia gráfica”
capaz de abordar temas que van más
allá de lo que ha significado hasta el
presente la reproducción de un original.
¿Cómo será la preimpresión en el
futuro? Ya en el presente ha perdido
el nombre. En el futuro, de la mano
de Internet, el profesional ex fotomecánico, volcará su atención en la
búsqueda de alianzas, intercambio,
participación y asociación con sus
clientes —los impresores constituirán
una parte—, para compartir información y conocimiento, poniendo a su
disposición una actividad profesional
que abarcará desde la preimpresión
hasta la distribución y remisión de
los trabajos a los usuarios finales tan to sean impresores como telereceptores a través de sus bancos de
datos.
La fotomecánica en el pasado
Hace años la preimpresión estuvo
a cargo de profesionales que se destacaron por dominar el proceso de la
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reproducción tanto en blanco y
negro como en color. Fue tal la
importancia de este gremio que contaron con congresos propios en los
que se intercambiaban conocimientos profesionales. Los hubo que
incluso desarrollaron tecnologías
propias como la que dio origen al
tramado estocástoico o frecuencia
modulada. Otros marcaron directrices avanzadas al desarrollar, por
ejemplo trabajos de hexacromía, tridimensionales, holográficos o dominio de la logística del offset sin agua,
sistema waterless o Toray. En su
caso, al lado del aspecto práctico
que dominaba la escena de la fotomecánica, se estaba abierto a las
novedades procedentes de otros países con quienes los fotomecánicos
han estado unidos intercambiando
información y conocimientos técnicos.
La llegada de los escáneres electrónicos, hacia los 70, se tradujo en
la “muerte laboral” de muchos profesionales, como los retocadores, que
dominaban el color, pasando a ser
asumido este papel por los nuevos
equipos que uniformaron el nivel de
calidad aportando una “calidad alta,
electrónica”. Una persona con un
escáner electrónico podía equiparar
su calidad con la de la mejor fotomecánica de Barcelona que podía contar con una docena de retocadores.
La competencia entre el sistema tradicional y el electrónico llevó a
muchas empresas de fotomecánica a
cerrar o reestructurarse. La fusión de
las dos actividades, la fotomecánica
y la composición, originó la preimpresión a la que se integraron el
diseño, antes, una actividad libre, la
maquetación y la corrección de estilo.
Los equipos electrónicos de composición de página electrónica, que
aparecieron hacia los 80, dieron paso
a una nueva actividad: la composición final de una página en un equipo echando mano de fuentes externas (outsourcing) para completarla.
Por ejemplo, el texto podía proceder
de un ordenador, conectado al equipo de composición de página electrónica. Su introducción obligó al
antiguo profesional de fotomecánica
a reciclarse.
Hoy en día los fotolitos se han
transformado en disquetes, CD-ROM,
programas de animación, etc. Se
desarrollan en la preimpresión y van
destinados a clientes que, por ejemplo, aparte de disponer de un material impreso, quieren obtener un
vídeo para mostrar su empresa, efectuar campañas de publicidad por TV
y, crear una página web, en sustitución de los antiguos folletos que
antes imprimía el impresor. En todos
estos casos la preimpresión cuenta
con el conocimiento profesional de
nuestro experto que se ha convertido en “gestor y prestador de servicios gráficos” para responder a las
nuevas tendencias del mercado.
La preimpresión en el presente
Ya casi nadie la denomina así
debido a que se ha fusionado con la
impresión y convertido en una nueva actividad en la que domina lo
digital, lo electrónico, lo individual
dentro de la globalidad de las funciones, los flujos de trabajo y la creciente importancia de los nuevos
media. Los “Crossmedia”, se relacionan con la creación o importación
de textos e imágenes los cuales, digitalizados y almacenados en forma
neutra, salen a impresión, a los
medios electrónicos, como los servicios on-line o CD-ROM o, incluso, se
preparan para servir de presentaciones. En la actualidad el profesional
de la preimpresión se ocupa de áreas como: el asesoramiento a la hora
de elegir los medios más adecuados;
el diseño de dichos medios; su manipulado para la reproducción más
idónea y la aplicación de las técnicas
más apropiadas. Además, dispone de
bancos de datos y de imágenes donde archivar la documentación propia
y de los clientes.
La actividad de la antigua preimpresión se ha ampliado de tal forma
en la “era e” que está plenamente
volcada en las e-comunicaciones, eproducciones, y e-comercio.
Todo ello se basa en los modernos
sistemas de comunicación. La palabra clave en toda esta actividad es
“integración”, un concepto que la
antigua fotomecánica ha asimilado
en grado sumo; ya se apela a que los
impresores incorporen definitivamente la preimpresión en sus actividades no sólo como parte del propio
negocio sino también para que sirva
de nexo de unión o contacto ulterior
con los propios clientes. Casi el 80%
de los nuevos trabajos (textos e imágenes) se deben efectuar a partir de
cero para poderlos incorporar en el
flujo de trabajo digital.
Una herramienta cada vez más
importante a disposición del profesional de la preimpresión en sus
tareas diarias es Internet. El uso de la
red cambiará muchas cosas dentro
de las imprentas y se convertirá en
un factor decisivo en las mismas.
Algunos impresores la consideran
como una competidora potencial
para sus negocios ya que muchos
trabajos ya no es necesario imprimirlos sino que se distribuyen por
Internet. La ventaja en el uso de
Internet radica en el hecho de que
mejora y facilita las comunicaciones
con el cliente debido a que se pueden obtener e intercambiar datos
con rapidez en ambos sentidos, lo
mismo que remitir pruebas, impresiones digitales y proceder al pago
de los servicios efectuados.
La preimpresión, hoy integrada en
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la impresión, se ha convertido en
“gestora y prestadora de servicios
gráficos”. Cada vez con mayor frecuencia, quien quiere efectuar publicidad, llevar a cabo campañas de
propaganda, confeccionar un vídeo
promocional o imprimir un catálogo
y después memorizarlo en un CDROM, acude a una empresa que
efectúe la totalidad de los servicios.
Hoy en día, nuestro antiguo preimpresor, en una empresa de servicios
gráficos, debe acomodarse a las circunstancias que se dan en la industria donde desarrolla su actividad
profesional. Conocer al cliente, saber
las especificaciones técnicas y las
soluciones que requiere un determinado trabajo, qué flujo de trabajo
aplicar para, de este modo, proyectar
la logística industrial necesaria para
efectuar el encargo. Esto significa
que se debe disponer de una buena
integración de los datos con los del
cliente. De ahí, la importancia de
contar con un buen banco de datos
que prepare a esta empresa para trabajar con las estructuras o con la forma específica de actuar del cliente
con el fin de fidelizarlo.
Han aparecido nuevas tecnologías,
como la Quickmaster de Heidelberg,
de la que se han vendido unas 1.400
unidades. Representa “la alternativa”
a la máquina de impresión utilizada
hasta el presente. Existen otros equipos que recalcan, lo mismo que la
anterior, su posibilidad de imprimir
con “calidad offset”. Los equipos de
impresión digital, unas 3.000 en el
mundo, seguirán su introducción
masiva en el mercado ya que, según
asegura uno de los fabricantes más
importantes del mundo como es
Indigo, “todo lo que se pueda imprimir digital, será digital”. El “gestor y
creador de medios” dispone con los
equipos citados de herramientas que
se sumarán a las habituales en las
imprentas modernas, en las que se
ha integrado la antigua preimpresión, para poder atender al abanico
de servicios que se habrán desarrollado entre tanto.
Uno de los apartados más importantes del que se ocupará la impresión y dentro de la misma la preimpresión, será la administración de los
datos.
Dentro de la administración de los
datos, entendemos también el manipulado de los datos, otro de los
La preimpresión, prestadora
de servicios gráficos
cometidos encomendados a nuestros
protagonistas. La industria gráfica ha
comprobado la importancia que tiene este apartado para sus clientes al
poder aportar prestaciones adicionales como son la composición, reproducción y maquetación a través del
ordenador, las producciones a través
de los “crossmedia” y la composición
de páginas para Internet. Lo anterior
se transforma para el preimpresor en
más efectividad, tiempos de producción más cortos y mejoras medioambientales.
Las nuevas tecnologías a disposición de la imprenta han realizado
uno de los sueños del impresor: el
poder efectuar la impresión de datos
variables, tanto sea con los sistemas
de impresión digital como con
máquinas direct imaging, lo que se
traduce en la posibilidad de realizar
informaciones específicas para una
determinada persona, en un momento específico, en un idioma concreto
y destinada a una región precisa. De
aquí que se pueda atender también
el print-on-demand o impresión bajo
pedido, incluso para libros.
Los “gestores de servicios gráficos”, sucesores de los antiguos fotomecánicos, han incorporado una
serie de servicios y disponen de
herramientas que, hasta hace poco,
les resultaban desconocidos. Como
continuación de los escáneres y sistemas de composición de página
electrónica, las empresas de preimpresión han incorporado los CtP
(Computer to Plate – de ordenador a
plancha) entregando a sus clientes,
los impresores, planchas finales en
vez de los antiguos fotolitos.
Las más importantes disponen de
los servicios de los equipos de
impresión digital o direct imaging
que han sumado a sus actividades
tradicionales como forma adicional
de atender las necesidades de los
clientes. Al principio la preimpresión
adoptó un aire conservador ante el
auge que estaba experimentando la
impresión digital. Hoy en día ésta
forma parte de los servicios de la
preimpresión, es más, se la considera
como el paso siguiente y natural de
toda empresa que se precie de incorporar los sistemas de impresión más
modernos en consonancia con los
tiempos modernos.
Los bancos de datos a diferencia
de cuanto acontece en otros países
no están muy introducidos en las
empresas gráficas españolas. Representan, sin embargo, un servicio que
aporta orden y seguridad en la administración de los datos, cada vez más
numerosos. Se dividen en banco de
datos de los “media” y bancos de
datos de “producción”. Los primeros
están orientados a brindar al cliente
los servicios que c onstituyen el
manipulado de los datos relativos a
los textos y las imágenes, las resoluciones a las que se hacen determinadas imágenes y los parámetros de los
colores. Los bancos de datos de producción se relacionan, por lo general, con los relativos a las composiciones de páginas de documentos.
Los bancos de imágenes es otra de
las actividades de algunas modernas
empresas de preimpresión. Hasta
hace poco, algunas agencias especializadas disponían de tales servicios.
Hoy en día, los clientes de la mayoría de las empresas de preimpresión
pueden acceder a ellos directamente.
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Principales cambios
Lo que ha cambiado en algunas
modernas empresas de preimpresión
en relación a las tradicionales es su
orientación y desarrollo de nuevas
técnicas con las que se diferencian
entre sí. Un ejemplo es la reproducción del color seg ún estándares
modernos. Hay quienes, no contentos con la pureza de los colores de la
escala Europa se han especializado
en los trabajos de hexacromía, con
una nueva dimensión del color, tanto
por el método de Ino Eder, el
ederMCS (Alemania), como por el de
Visu (Holanda) o Davies (EEUU).
M ediante l a incorporación de
cámaras digitales y de sistemas de
pruebas digitales prácticamente se ha
cerrado el círculo del flujo de trabajo
gráfico para que vaya desde la cámara a la impresión. La tendencia es
que la cadena de trabajo gráfico sea
plenamente digital para, a partir de
una toma con una cámara, poder
obtener una película o plancha acabada que vaya directamente a la
máquina de impresión. Es lo que
podríamos denominar de “una sola
fase” a diferencia de otras que tienen
que efectuar diversos pasos, como
someter “pruebas de contrato” a partir de fotolitos, para conseguir el mismo resultado.
Algunas de las cámaras incorporan
chips especiales mediante los cuales
las tomas disponen de un espacio de
color que no puede ser reproducido
con los colores de la escala Europa.
Esto significa que deben hacerlo con
la técnica de los siete colores o Hi Fi
Color. Se trata, pues, de otro servicio
a disposición de nuestro “gestor y
prestador de servicios gráficos”.
El futuro previsible
de la preimpresión
En el futuro, no s e imp rimirá
menos de cuanto se hace en la
actualidad pero, sin duda, las máquinas se adaptarán a los productos a
realizar. A la preimpresión, convertida definitivamente en impresión, nos
referimos a los productos impresos,
se le augura un crecimiento del 2%
anual en los próximos 20 a 40 años.
Es cierto que algunos sectores gráficos reducirán su importancia y otros
desaparecerán, pero el optimismo
reflejado se basa en el hecho de que,
como alternativa al producto impreso
sobre papel, debe aparecer otro que
sea tan barato, útil y efectivo como
aquél. Es posible que esto se dé,
hacia finales del siglo XXI, afirman
algunos profesionales, cuando los
PCs puedan ser comandados por la
voz.
En el sector de la preimpresión se
prevé una individualización de funciones de cada una de las empresas,
dentro de la globalidad de las actividades de las mismas, resaltando la
imagen de sus productos como si
fueran un “sello de calidad” Una
empresa pequeña, bien dirigida y
haciendo un buen producto puede
llegar a operar a escala mundial. Es
el caso de, por ejemplo Cisco, una
de las pocas empresas que combina
Internet con la impresión y que en
10 años ha llegado a una cifra de
ventas de 450.000 millones de dólares.
Como tendencias previsibles se
avanza un incremento en el aprovechamiento de Internet/Intranet, un
mayor uso de la publicación utilizando los Crossmedia, la integración de
los DSM (Document Management
System o Sistema de administración
de documentos) en todos los procesos comerciales, una mejora del flujo
de trabajo de la empresa y reducción
de costes en el hacer gráfico de cada
día gracias a la administración de la
información.
Así pues, la preimpresión y la persona o grupo de trabajo que la dirige, tendrá un puesto clave en este
nuevo estado de cosas. Se la considerará como el “motor” de toda la
actividad gráfica que gestará nuevos
servicios y aportará soluciones a disposición de sus clientes. Entre los
mismos cabe destacar los del tratamiento del color, o la aplicación de
especialidades como pueden ser la
estereolitografía, técnica en la que
un láser guiado por ordenador forma
un modelo tridimensional a partir de
un molde de resina plástica, los 3D u
Ojo Mágico, motivos holográficos, de
animación, etc.
En un futuro la máquina de impresión estará preparada para efectuar
tiradas de entre 50 a 250 ejemplares,
se compondrá de estaciones de reco gida, impresión y manipulado, capaz
de terminar un producto que va de 4
a 22 páginas.
Al frente de este nuevo taller de
impresión, estará un profesional de
preimpresión plenamente cualificado
para dirigirla. Consciente de la nueva
orientación que marca el mercado,
éste dispondrá de una flexibilidad
estratégica para aportar nuevos servicios, lo mismo que para atender las
necesidades de sus clientes, incluso,
adelantarse a las mismas ofreciendo
soluciones que pueden basarse en el
asesoramiento sobre los nuevos
medios a elegir para difundir sus
productos, o en la asociación con su
cliente para, juntos, lograr el mejor
resultado de las gestiones de ambos.
A lo largo de esta exposición
hemos indicado que no existe ya
una separación entre preimpresión e
impresión y que el antiguo profesional de la fotomecánica se ha convertido en un “gestor y prestador de
servicios gráficos” que pueden ser
tan amplios como las posibilidades
económicas y profesionales con las
que se cuente. Hay que recalcar la
importancia del “contenido” realizado por este nuevo profesional que,
según los casos, una vez compuesto,
puede remitirse al papel, a Internet
(incluso Internet-TV y emisoras de
radio), a los sistemas WAP, SMS, a
CD-ROMs, presentaciones, audios,
etc.
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