nota monográfica i público - Cuatrecasas, Gonçalves Pereira

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NOTA MONOGRÁFICA
I
PÚBLICO
Junio de 2013
LEY 2/2013, DE 29 DE MAYO, DE PROTECCIÓN Y USO SOSTENIBLE DEL
LITORAL Y DE REFORMA DE LA LEY 22/1988, DE 28 DE JULIO, DE COSTAS
ÍNDICE
MODIFICACIÓN DE L A DEFINICIÓN DE LOS BIENES INTEGRANTES DEL
DOMINIO PÚBLICO
3
OBLIGACIÓN DE PROCEDER A LA REVISIÓN DEL DESLINDE
5
POSIBILIDAD DE REDUCCIÓN DE LA SERVIDUMBRE DE PROTECCIÓN DE
5
100 A 20 METROS EN DETERMINADOS SUPUESTOS
UN NUEVO ESCEN ARI O EN RELACIÓN A L AS CONDICI ONES DE
COMPATIBILIDAD CON LOS CRITERIOS DE OCUPACI ÓN DEL DOMINIO
6
PÚBLICO M ARÍTIMO-TERRESTRE
MODIFICACIONES DE LAS CONDICIONES IMPUESTAS A LAS
AUTORIZACI ONES
MODIFICACIÓN EN RELACI ÓN A LOS USOS ADMITIDOS EN ZONA DE
DOMINIO PÚBLICO M ARÍTIMO TERRESTRE Y EN SERVIDUMBRE DE
8
8
PROTECCIÓN
MEDIDAS QUE REDUNDAN EN LA ESTABILID AD DE LAS RELACI ONES
JURÍDICAS EN ZON A COSTERA Y EN UNA M AYOR SEGURIDAD JURÍDICA
10
La Ley 2/2013, de 29 de mayo, de protección y uso sostenible del litoral y de reforma de
la Ley de Costas (en adelante, “la Ley”), fue publicada en el BOE el pasado 30 de mayo,
entrando en vigor al día siguiente de su publicación.
Se trata de una ley que introduce un gran número de modificaciones en el régimen
jurídico instaurado por la Ley 22/1988, de 28 de julio, de Costas, no sólo en lo que se
refiere a la regulación sobre el dominio público sino también respecto de la zona de
servidumbre de protección.
Esta Ley no plantea la instauración de un nuevo régimen integral en materia de costas,
sino que se ha configurado como una norma que modifica otra anterior que, a su vez,
mantiene su vigencia.
Y, precisamente, ese punto de partida ha sido determinante en la adopción de la técnica
legislativa y de la estructura de la que se ha dotado a la norma.
La Ley está formada por 2 artículos, 9 disposiciones adicionales, 5 disposiciones
transitorias, una derogatoria y 4 finales.
Este planeamiento obliga a la lectura conjunta del nuevo texto normativo y de la Ley de
Costas, introduciendo no pocas dificultades en el manejo e interpretación de algunos
preceptos. Especialmente compleja resultará la determinación del régimen jurídico de
aplicación a los derechos concesionales en función de la norma que deba entenderse
vigente en cada momento y atendiendo, en su caso, a las disposiciones transitorias y al
cambio de régimen que, con carácter general, ha instaurado esta nueva regulación.
El principal objetivo que persigue la Ley, tal y como reiteradamente afirma su exposición
de motivos, es el de proporcionar seguridad jurídica, estableciendo un marco normativo
que permita proveer de mayor estabilidad a las relaciones jurídicas en el ámbito físico
costero.
Los efectos más significativos que la Ley de Costas aprobado el año 1988 debía tener
sobre el dominio público y sobre las zonas de servidumbre de protección se habían
diferido a 2018. Es indudable que la cercanía de ese horizonte temporal, junto con las
críticas nacionales e internacionales en relación a las consecuencias que la aplicación de
la Ley de Costas tenía sobre derechos de propiedad adquiridos con anterioridad a su
entrada en vigor han influido decisivamente sobre la decisión del legislador de abordar la
reforma.
La Ley resulta indeterminada e incompleta en la regulación de determinadas cuestiones
que introduce, llamando a la necesidad de compleción por su reglamento de desarrollo
que, de conformidad con dicha Ley, deberá ser aprobado en el plazo de seis meses desde
la entrada en vigor de ésta.
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1. MODIFICACIÓN DE LA DEFINICIÓN DE LOS BIENES INTEGRANTES DEL DOMINIO
PÚBLICO
Las modificaciones se introducen, por un lado, en base a remisiones al reglamento que
precisarán el alcance de determinados criterios, de otro, con la introducción de
acotaciones a la extensión de los conceptos que se integran en la definición de elementos
ínsitos en el demanio público y, finalmente, mediante la exclusión ope legis de
determinados elementos, zonas o emplazamientos geográficos concretos.
En cualquier caso, las modificaciones están encaminadas a restringir el número de zonas
y elementos que deban incluirse en la zona de dominio público marítimo-terrestre.
Las novedades más destacables son las siguientes:
a) El concepto de zona marítimo terrestre mantiene su definición referenciándolo “al
límite hasta donde alcancen las olas en los mayores temporales conocidos”. No
obstante, la Ley introduce ahora una remisión al reglamento para que precise este
límite en base a criterios técnicos.
b) En la definición de las playas se limita la protección del sistema dunar, que precisará
su alcance en base a un criterio funcional. Así, únicamente se integrarán las dunas en
zona de dominio público hasta el punto que resulte necesario para garantizar la
“estabilidad de la playa y la defensa de la costa”.
c) Se cierra la controversia y litigiosidad recurrente que se había generado en relación a
los terrenos inundados de forma artificial. A partir de la reforma, se excluyen del
dominio público marítimo-terrestre los terrenos que hayan sido inundados de forma
artificial y controlada. Si bien es cierto que el Reglamento de Costas ya había excluido
del dominio público los terrenos inundados cuando estos se encontraran en “cota que
sea superior a la mayor de pleamar”, con la nueva precisión la Ley amplía esta
exclusión a todos los terrenos inundados artificialmente siempre y cuando no fueran
de dominio público antes de la actuación.
Se precisa, no obstante, que los terrenos inundados artificialmente y que hayan
originado canales o pasos navegables seguirán siendo de dominio público.
d) La anterior previsión es coherente con la nueva regulación de lo que la Ley denomina
“urbanizaciones marítimas”. Las define como “núcleos residenciales en tierra firme
dotados de un sistema viario navegable, construido a partir de la inundación de
terrenos
privados”.
Se
exige
que
estas
urbanizaciones
estén
dotadas de
un
instrumento de planeamiento que respete las determinaciones de la Ley. La nueva
regulación excluye de la integración en dominio público a los terrenos de propiedad
privada no inundados y aquellos que estén ubicados colindantes a la vivienda y
retranqueados del canal navegable que se destinen a estacionamiento náutico ya sea
individual o colectivo. También se ha previsto una vinculación ob rem del derecho de
uso de los amarres situados frente a las viviendas. Por tanto, hay un reconocimiento
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de enclaves de dominio privado bañados por agua de mar que, por su origen, se
excluyen del demanio público.
Estas previsiones tratan de dar respuesta a las controvertidas situaciones que se
habían producido en Empúria Brava i Castelló d’Empúries. Pero también ofrece un
nuevo panorama normativo que hace más atractivo el planteamiento de nuevas
iniciativas similares en nuestras costas al haber clarificado el régimen jurídico al que
se encuentran sometidas estas urbanizaciones. Todo ello siempre y cuando la
legislación y los instrumentos de planeamiento de los que se haya dotado la
correspondiente comunidad autónoma lo permitan.
e) Se introducen modificaciones en la delimitación del dominio público en los tramos en
los que desde la entrada en vigor de la Ley de Costas se hayan construido por la
Administración paseos marítimos. Así, se hace coincidir el límite exterior de dichos
paseos con el límite interior de la ribera del mar. Y se prevé la posibilidad de que la
administración pueda desafectar los terrenos situados al interior de dichos paseos
marítimos conforme a lo establecido en el artículo 18 de la Ley de Costas. Ello
conllevará que se adopte de forma previa una declaración de innecesariedad. Esta
previsión puede tener un gran impacto sobre zonas urbanas ubicadas en primera
línea, con grandes acumulaciones de volúmenes – grandes edificios de viviendas- y,
por ende, se podrá plantear una solución para un gran número de personas afectadas
por los deslindes que tuvieron lugar tras la entrada en vigor de la Ley de 1988.
f) La Ley impone que pasen a formar parte de la servidumbre de protección,
independientemente de su ubicación, los terrenos dedicados a salinas marítimas y
cultivos marinos. Y ello al margen de que la inundación de dichas zonas se haya
producido por causas naturales o por la acción del hombre. Es decir, se excluyen del
dominio público, no en función de su posición o de sus características físicas
naturales, sino en función del uso al que se destinan.
g) La Ley viene a revertir la adscripción del dominio público de determinados núcleos de
población en la extensión precisada en la documentación gráfica contenida en su
Anexo I. Se trata de una decisión del legislador no exenta de polémica. Según
sostiene la Exposición de Motivos de la Ley ninguno de tales terrenos “pertenece a los
bienes definidos en el artículo 3.1 de la Ley de Costas, en virtud de lo dispuesto en el
artículo 132.2 de la Constitución”. En caso contrario, estaríamos ante una previsión
inconstitucional. Sin embargo, el legislador no ha justificado los motivos por los que
esta relación nominativa de enclaves merece este tratamiento y otros lugares que se
encuentran en similares circunstancias no se hayan incorporado al listado.
h) Basándose en la “especial configuración geológica de la isla de Formentera” ésta
obtiene un tratamiento diferenciado del régimen general de delimitación de las zonas
de demanio. Se deberá proceder a un nuevo deslinde en base a los nuevos criterios
específicamente previstos para la isla en esta nueva Ley en el plazo de dos años.
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2. OBLIGACIÓN DE PROCEDER A LA REVISIÓN DEL DESLINDE
Debemos señalar, en primer lugar, que se ha previsto que, con carácter general, se
proceda a la revisión del deslinde en aquellos casos en los que, como consecuencia de la
aplicación de los preceptos de la Ley, se vean alterados los límites del demanio público.
Asimismo, la Ley establece que los titulares de bienes que, por efecto de la Ley 22/1988,
pasaron a formar parte de la zona de dominio público y que ahora dejen de estar ínsitos
en dicha zona con las modificaciones introducidas por la Ley, deban ser reintegrados en
su titularidad.
Por otro lado, la Ley ha previsto que cuando cambie la configuración de los bienes de
dominio público deba procederse a una revisión del deslinde. Si, por efecto de ésta,
terrenos privados pasan a integrarse en la zona de dominio público se reconocerá a sus
titulares, de forma automática y salvo renuncia expresa, una concesión por un plazo de
75 años, respetando los usos a los que se dedique esa porción de suelo y sin que exista
obligación a pago del canon.
3. POSIBILIDAD DE REDUCCIÓN DE LA SERVIDUMBRE DE PROTECCIÓN DE 100 A 20
METROS EN DETERMINADOS SUPUESTOS
La Disposición Transitoria primera de la Ley modifica la Disposición Transitoria tercera de
la Ley de Costas, añadiendo un supuesto adicional por el que podrán acceder a la
reducción de 100 a 20 metros la servidumbre de protección para núcleos o áreas que a la
entrada en vigor de la Ley del año 1988 no estuvieran clasificados como suelo urbano
pero
que
reunieran
ciertas
características
de
consolidación
por
la edificación
y
urbanización. En definitiva, la Ley está reconociendo la reducción de la servidumbre de
protección a situaciones de hecho, independientemente de los cauces que se hayan
seguido para la consolidación urbanística de esos ámbitos.
Los plazos para iniciar la tramitación que permita a las áreas o núcleos a los que se
refiere dicha disposición transitoria varían en función de si tras la entrada en vigor de la
Ley de 1988 la Administración urbanística competente ha procedido a delimitar o
clasificar el suelo que se encontraba en situación de consolidación como suelo urbano. En
los supuestos en que se hubiera procedido a la delimitación tras la entrada en vigor de la
Ley de Costas, el plazo para solicitar el informe del Ministerio de Agricultura,
Alimentación y Medio ambiente en relación a si la delimitación resulta compatible con la
integridad y defensa del dominio público marítimo-terrestre será de tres meses desde la
entrada en vigor de la Ley. Es decir, dicho plazo expira el próximo 31 de agosto.
En
caso
contrario,
deberá
procederse
a
la
correspondiente
delimitación
por
la
Administración urbanística competente, disponiendo de un plazo de dos años para poder
instar a que se reconozca el régimen previsto en la disposición transitoria tercera.
Llama la atención que se haya previsto unos plazos relativamente breves para poder
instar la tramitación para que estos núcleos o áreas puedan acogerse a la reducción de la
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servidumbre de protección y, sin embargo, se establezca un plazo tan prolongado para la
emisión del informe del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, en
concreto, un plazo de dieciocho meses. El sentido del silencio administrativo, en caso de
no emitirse el mencionado informe, es positivo.
Adicionalmente, se prevé que en las rías –es decir, en “las márgenes de los ríos donde
sean sensibles las mareas”- la Administración Estatal, de acuerdo con la Administración
autonómica y municipal, pueda excepcionalmente proceder a la reducción de la
servidumbre de protección hasta un mínimo de 20 metros. Los criterios que introduce la
Ley para poder adoptar esta decisión son las características geomorfológicas, sus
ambientes de vegetación, o la distancia a la desembocadura. En cualquier caso, esta
reducción va a poder influir decisivamente sobre la ampliación de zonas dedicadas a usos
que se encuentran prohibidos en zona de servidumbre de protección, al restringir el
alcance de su delimitación.
4. UN NUEVO ESCENARIO EN RELACIÓN A LAS CONDICIONES DE COMPATIBILIDAD
CON LOS CRITERIOS DE OCUPACIÓN DEL DOMINIO PÚBLICO MARÍTIMO-TERRESTRE
La principal novedad es el establecimiento de un nuevo plazo de duración máxima de las
concesiones que se considera compatible con los criterios de ocupación del dominio
público marítimo terrestre. Así, el escenario anterior que preveía períodos máximos de
duración de 30 años ha sido sustituido por períodos de 75 años en la misma línea
adoptada en la Ley de Patrimonio de las Administraciones Públicas y en el Texto
Refundido de la Ley de Aguas. Se prevé que el Reglamento pueda establecer períodos
máximos de menor duración en función de los usos, pero que podrán ampliarse siempre
y cuando el concesionario presente proyectos de recuperación de playas, lucha contra la
erosión y los efectos del cambio climático.
No obstante, se sigue manteniendo el plazo concesional de 30 años para aquéllos
propietarios a los que se refiere la Disposición Transitoria Primera de la Ley 22/1988
(titulares registrales que, por ser adquirentes de buena fe podían acogerse en 1988 a la
protección del artículo 34 de la Ley Hipotecaria). Sin embargo, para estos propietarios se
ha abierto de nuevo la posibilidad de poder solicitar la concesión administrativa, al
modificarse la Disposición Transitoria Primera de Ley del año 1988 en la que tales
titulares disponían del plazo máximo de un año desde la entrada en vigor de la Ley de
Costas para solicitar la concesión. Tras la reforma, la solicitud de concesión para estos
propietarios ya no está sujeta a término temporal, con lo que se les habilita a solicitar la
concesión administrativa.
La prórroga de las concesiones prevista en el artículo 2 de la nueva Ley para las
concesiones otorgadas antes de su entrada en vigor, así como de las concesiones que
soliciten los titulares a los que se refiere la Disposición Transitoria Primera de la Ley del
año 1988, se prolongará por un plazo máximo de 75 años, pudiendo establecerse un
plazo inferior e ir solicitando prórrogas sucesivas, siempre dentro del límite máximo
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temporal de 75 años. Cada titular de concesión deberá evaluar, en función del valor
actual de sus instalaciones, del plazo que le reste de concesión y de otras circunstancias
concurrentes en cada caso, si opta por solicitar la prórroga de su título con la entrada en
vigor de la Ley o si opta por agotar su duración inicial y justo antes del vencimiento de
su título, solicitar la mencionada prórroga. Ésta deberá computarse desde la fecha de la
solicitud, con independencia del plazo que reste para la extinción de la concesión. El
impacto de esta previsión sobre el valor económico de las edificaciones, instalaciones y
actividades en primera línea es evidente.
Se prevé una tramitación específica para el acceso a una concesión por los titulares de
derechos amparados en la Disposición Transitoria Primera de la Ley de Costas o para el
otorgamiento de una prórroga, cuando el uso al que se destinan los suelos de dominio
público sean instalaciones incluidas en el ámbito de aplicación de la Ley 16/2002, de
prevención y control integrados de la contaminación. Se exige en estos casos un informe
determinante del órgano ambiental de la comunidad autónoma correspondiente. Así, si
en el plazo de tres meses no se ha procedido a la emisión del dictamen, se podrá
continuar con la tramitación del expediente. Y, en cualquier caso, no estando dotado
dicho informe de carácter vinculante, la Administración del Estado puede, razonándolo
debidamente, apartarse del criterio por el que opte el informe de la comunidad
autónoma.
Pese a que inicialmente el proyecto de Ley no establecía tal distinción, finalmente se ha
optado por determinar un criterio de ocupación privativa del dominio público marítimoterrestre distinto para los puertos que no son de interés general. Se asimila el régimen
concesional, en cuanto a la duración del plazo, al previsto en el Texto Refundido de la
Ley de Puertos y de la Marina Mercante, que determina un plazo de duración máximo de
las concesiones de treinta y cinco años, y de cuarenta años en relación a aquéllos
contratos de concesión de obra pública para lo construcción de las instalaciones
portuarias. El impacto de esta previsión sobre las vigentes concesiones de puertos
deportivos adscritos a las comunidades autónomas es muy significativo y deberá
estudiarse convenientemente en qué situación quedan los títulos concesionales y los
derechos derivados de la concesión (los derechos de los usuarios de los puertos)
atendiendo a las remisiones a la Ley de Costas previstas por las disposiciones transitorias
de algunas leyes autonómicas. Cabe añadir que se prevé una prórroga para las
concesiones vigentes, que no podrá ser superior a la mitad del plazo máximo de vigencia
establecido en la legislación estatal para las concesiones sobre dominio público portuario
en los puertos de interés general.
Tras las iniciales críticas al Proyecto de Ley por no introducir herramientas útiles para dar
respuesta a la evolución que deberá afrontar la realidad del litoral por efecto del cambio
climático, se ha previsto en el texto de la Ley finalmente aprobado la posibilidad –por
tanto se regula como potestad de la Administración- de proceder a la declaración de
situación de regresión grave mediante una Orden Ministerial, en aquellos supuestos en
que exista un retroceso evidente en la línea de la orilla. Los criterios técnicos en base a
los cuáles se establezcan los supuestos relevantes que podrán dar lugar a la aprobación
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de dicha declaración se deberán concretar en el posterior desarrollo reglamentario. En el
ámbito físico afectado por la declaración de situación de regresión grave no se podrán
dar lugar a nuevas ocupaciones de dominio público con la excepción de aquellas de
interés general que no puedan tener otra ubicación. No obstante, los títulos de ocupación
en el dominio público que se proyecten sobre dicho ámbito sólo podrán tener una
duración máxima de 5 años, prorrogables por idénticos términos. En cuanto a las
edificaciones e instalaciones existentes en el momento
de
la declaración serán
respetadas hasta que sean alcanzadas por el mar o exista un riesgo cierto de que ello
suceda. Las concesiones sobre dichos elementos se someterán, asimismo, a plazos de
duración máxima de 5 años, que podrán ser prorrogados hasta que la situación de
alcance por el mar se produzca. En ese momento deberá procederse a declarar la
extinción del título.
Por otro lado, se prevé que la Administración pueda ejecutar en estos supuestos obras de
protección, conservación o restauración, que podrán ser objeto de contribuciones
especiales, en los términos previstos en el artículo 87 bis de la Ley de 1988, también
introducido por esta reforma.
Cuando la Administración advierta que la situación revierta por cambio de circunstancias
podrá proceder, de nuevo mediante Orden Ministerial, a revocar la declaración de
situación de regresión grave.
5. MODIFICACIONES DE LAS CONDICIONES IMPUESTAS A LAS AUTORIZACIONES
La Ley modifica el artículo 55.4 de la Ley de Costas de 1988, extendiendo el plazo
máximo de las autorizaciones en dominio público marítimo-terrestre de uno a cuatro
años.
Además
se
prevén
dos
nuevos
supuestos
de
revocación
anticipada
de
dichas
autorizaciones sin que ello comporte el reconocimiento de derechos indemnizatorios a
favor de su titular: (i) la existencia de un riesgo cierto de que las instalaciones sean
alcanzadas por el mar y (ii) la incompatibilidad sobrevenida del objeto de la autorización
con una nueva normativa. En este último caso, se deberá otorgar al titular de la
concesión un plazo de tres meses para que se adapte a la nueva normativa. Si no lo
hiciere o no fuere posible física o jurídicamente acometer los cambios impuestos, se
procederá a la revocación.
6. MODIFICACIÓN EN RELACIÓN A LOS USOS ADMITIDOS EN ZONA DE DOMINIO
PÚBLICO MARÍTIMO TERRESTRE Y EN SERVIDUMBRE DE PROTECCIÓN
Se hace una remisión al Reglamento para la determinación de un régimen jurídico
diferenciado para las playas, en función de si se trata de tramos naturales de playa y
tramos urbanos de playa. La delimitación de tales tramos se llevará a cabo en base a la
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consolidación de la urbanización de las zonas adyacentes. Así, estaremos en tramos
urbanos, cuando los suelos contiguos sean suelos urbanizados y en tramos naturales
cuando el suelo contiguo sea espacio protegido o suelo rural.
El nivel de protección de las playas urbanas será menor, permitiendo la implantación de
usos que den servicios a los ciudadanos que acudan a dichas playas. Además, se prevé
expresamente la posibilidad de autorizar la celebración de eventos de interés general con
repercusión turística. No obstante, resultará preciso, en cada caso, estudiar la regulación
y los instrumentos de planeamiento que se hayan aprobado por la correspondiente
comunidad autónoma para determinar si los usos a los que la Ley parece dar cobertura
resultan compatibles con aquéllos. De hecho, la regulación establecida por la nueva Ley
puede dar lugar a conflictos competenciales, puesto que hay comunidades autónomas
que se habían reservado estatutariamente la competencia exclusiva en materia de
regulación de la ordenación del uso del litoral y de las playas.
Se prevé la posibilidad de admitir usos comerciales y de restauración en la zona de
servicio portuario marítimo-terrestre en los espacios portuarios adscritos a la comunidad
autónoma, siempre que no se trate de terrenos de dominio público por definición del
artículo 3 de la Ley de Costas. Los usos que se prohíben expresamente en dichas zonas
son aquellos que corresponden a edificaciones que se destinen a residencia o habitación.
La Ley modifica la disposición transitoria cuarta de la Ley de Costas, introduciendo la
posibilidad de acometer obras en las edificaciones existentes en zona de dominio público
o servidumbre de tránsito que comporten trabajos de mejora, consolidación reparación y
modernización, siempre que no se proceda a incrementar altura, volumen ni superficie de
las edificaciones. Anteriormente a la modificación operada por la Ley sólo se permitían
actuaciones consistentes en pequeñas reparaciones que exigían la higiene, ornato y
conservación en las zonas de servidumbre de tránsito y de protección, previéndose tan
sólo el derribo de las existentes en la zona de dominio público marítimo-terrestre a la
finalización del plazo concesional. En consecuencia, esta nueva regulación va a permitir
dotar de mayor valor a estas edificaciones así como plantear mejoras paisajísticas en
primera línea. Estas obras deberán suponer una mejora de la eficiencia energética y de
ahorro en el consumo de agua, cumpliendo con los requisitos que exige la Ley y que se
acreditarán ante la Administración mediante una declaración responsable.
Se introducen otras modificaciones puntuales en cuanto al régimen de usos en zona de
dominio público como la excepción a la prohibición de nuevos colectores de aguas
residuales instalados de forma paralela a la costa dentro de la ribera del mar, o
habilitando determinada publicidad en zona de dominio público siempre que no tenga el
carácter de permanente.
En cuanto a las modificaciones en materia de usos autorizables en zona de servidumbre
de protección debe destacarse la posibilidad de que esos suelos alberguen actividades de
destrucción de yacimientos de áridos siempre que no se trate de áridos naturales o no
consolidados.
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7. MEDIDAS QUE REDUNDAN EN LA ESTABILIDAD DE LAS RELACIONES JURÍDICAS EN
ZONA COSTERA Y EN UNA MAYOR SEGURIDAD JURÍDICA
La transmisibilidad no sólo mortis causa sino inter vivos de los títulos concesionales
ofrece un nuevo marco para entablar relaciones jurídicas en la zona de dominio público,
dinamizando la oferta inmobiliaria y las transacciones en dicha zona. La transmisión
estará sujeta a que el adquirente acepte y cumpla las condiciones establecidas en el
título concesional.
Por otro lado, se amplía el plazo para solicitar la subrogación en el título concesional por
los causahabientes a título de herencia o legado. Anteriormente disponían de un plazo
de un año desde el fallecimiento. Con la reforma, ese plazo se amplía a cuatro años.
Entre las medidas que proporcionan mayor seguridad jurídica deben ser destacadas (i) la
previsión del deber de inscribir los bienes integrantes del dominio público de acuerdo con
lo previsto en la Ley de Patrimonio, (ii) la coordinación con el registro de la propiedad en
la fase de tramitación del procedimiento de deslinde así como a la finalización del mismo,
(iii) la incorporación de los bienes inmuebles de la zona costera en el catastro
inmobiliario procediéndose de acuerdo con su regulación específica y garantizando la
coordinación y compatibilidad entre los planos topográficos de deslinde y la cartografía
catastral.
Adicionalmente, proporcionará un marco de seguridad jurídica la previsión de publicidad
y accesibilidad de las líneas de deslinde, que podrán ser consultadas en la sede
electrónica del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.
Debemos destacar, igualmente, que se han modificado los criterios para la determinación
de la cuantía del canon, dándose una nueva redacción al artículo 84 de la Ley de Costas,
y que, de acuerdo con las primeras estimaciones realizadas por técnicos expertos en
valoraciones, va a suponer un incremento en la cuantía devengada a favor de la
Administración por la ocupación o aprovechamiento del dominio público en virtud de
concesión o autorización.
La Ley ha introducido cambios, asimismo, en el régimen sancionador de la Ley de Costas,
clarificando y sistematizando los tipos infractores y precisando las sanciones que puedan
aparejarse a los incumplimientos en que se incurra. Asimismo, se modifican los plazos de
prescripción de infracciones y sanciones.
Para concluir debemos detenernos sobre una nueva previsión de la Ley en relación a la
posibilidad de que el Delegado del Gobierno pueda proceder a suspender actos y
acuerdos de entes locales que atenten gravemente al interés general por suponer una
infracción manifiesta de actividades y construcciones prohibidas en la zona de de dominio
público y de servidumbre de protección, de forma análoga a la intervención que prevé el
artículo 67 de la Ley de Bases de Régimen Local.
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© 2013 CUATRECASAS, GONÇALVES PEREIRA. Todos los derechos reservados.
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Los derechos de propiedad intelectual sobre este documento son titularidad de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira.
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