DECLARACIÓN DE BOLONIA

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ESPACIO EUROPEO DE ENSEÑANZA SUPERIOR
Declaración conjunta de los ministros europeos de enseñanza
Bolonia, 19 de junio de 1999
El proceso europeo, gracias a los logros extraordinarios de los últimos años, se ha
convertido en una realidad cada vez más concreta y determinante en la vida de la Unión
y de sus ciudadanos. Las perspectivas de ampliación y de intensificación de las
relaciones con otros países europeos proporcionan a esa realidad unas dimensiones aún
más amplias. Al mismo tiempo, estamos viendo una creciente concienciación, en
muchas partes del mundo político-académico y en la opinión pública, de la necesidad de
conferir a la construcción europea una articulación diferenciada y completa, reforzando
sobre todo sus dimensiones intelectuales, culturales, sociales, científicas y tecnológicas.
La Europa de los conocimientos está ampliamente reconocida como factor insustituible
para el crecimiento social y humano, y como elemento indispensable para consolidar y
enriquecer la ciudadanía europea, confiriendo a sus ciudadanos las competencias
necesarias para afrontar los retos del nuevo milenio, junto con la concienciación de los
valores compartidos y de la pertenencia a un espacio social y cultural común.
Basándose en estos planteamientos, la declaración de La Sorbona del 25 de mayo de
1998, subrayó el papel central de las universidades en el desarrollo de la dimensión
cultural europea. Asimismo, hizo hincapié en la construcción del espacio europeo de
enseñanza superior como instrumento clave en la promoción de la movilidad de los
ciudadanos, su ocupabilidad, y el desarrollo global del continente.
Varios países europeos han aceptado la invitación de comprometerse a conseguir los
objetivos expuestos en la declaración, tanto los que la firmaron como los que
expresaron su acuerdo. La dirección tomada por varias reformas de la enseñanza
superior, lanzadas mientras tanto en Europa, es una demostración palpable del
compromiso de muchos gobiernos de operar en este sentido.
Por su parte, las instrucciones europeas de enseñanza superior han aceptado el reto y
han asumido un papel principal en la construcción del espacio europeo de enseñanza
superior, dentro del marco de los principios fundamentales expresados en la Magna
Charta Universitatum de Bolonia de 1988. Este hecho es de vital importancia ya que la
independencia y autonomía de las universidades garantizan la constante adecuación del
sistema de enseñanza superior y de investigación a las necesidades y exigencias de la
sociedad y del conocimiento científico.
El rumbo ya está establecido con firmes propósitos. Sin embargo, la consecución de una
mayor compatibilidad y comparabilidad de los sistemas de enseñanza superior requiere
un impulso constante. Deberíamos apoyarla a través de medidas concretas para realizar
avances tangibles. El convenio del 18 de junio, en el cual participaron expertos y
estudiosos de todos nuestros países, ha proporcionado indicaciones utilísimas en cuanto
a la iniciativa a emprender.
Deberíamos analizar sobre todo el objetivo de incrementar la competitividad
internacional del sistema europeo de enseñanza superior. La vitalidad y eficacia de
cualquier civilización pueden medirse a través de la atracción que ejerce su cultura
sobre otros países. Debemos asegurarnos de que el sistema europeo de enseñanza
superior adquiera un grado de atracción que corresponda a nuestras extraordinarias
tradiciones culturales y científicas.
Además de consolidar nuestro apoyo a los principios generales expuestos en la
declaración de La Sorbona, nos comprometemos a coordinar nuestras políticas para
alcanzar a corto plazo, y en cualquier caso antes del final de la primera década del tercer
milenio, los siguientes objetivos, los cuales consideramos de máxima relevancia para el
establecimiento del espacio europeo de enseñanza superior y para la promoción mundial
del sistema europeo de enseñanza superior:
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La adopción de un sistema de títulos de sencilla legibilidad y comparabilidad, a
través de la introducción del Diploma Supplement, con tal de favorecer la
employability (ocupabilidad) de los ciudadanos europeos y la competitividad
internacional del sistema europeo de enseñanza superior.
La adopción de un sistema basado esencialmente en dos ciclos principales,
respectivamente de primer y segundo nivel. El acceso al segundo ciclo precisa de la
conclusión satisfactoria de los estudios de primer ciclo, que duran un mínimo de tres
años. El título otorgado al final del primer ciclo será utilizable como cualificación en
el mercado laboral europeo. El segundo ciclo debe conducir a un título de máster o
doctorado como en muchos países europeos.
El establecimiento de un sistema de créditos –como el modelo ECTS- como medio
de promover la movilidad de estudiantes. Los créditos también pueden adquirirse en
otros contextos, como la formación permanente, siempre que estén reconocidos por
las universidades receptoras en cuestión.
La promoción de la movilidad; mediante la eliminación de los obstáculos para el
pleno ejercicio de la libre circulación con especial atención a lo siguiente:
• Para los estudiantes: el acceso a oportunidades de estudio y formación, y a
servicios relacionados.
• Para profesores, investigadores y personal técnico-administrativo: el
reconocimiento y valorización de períodos de investigación en contextos
europeos relacionados con la docencia y la formación, sin perjuicio para los
derechos adquiridos.
La promoción de una colaboración europea en la garantía de calidad con vistas al
diseño de criterios y metodologías comparables.
La promoción de las dimensiones europeas necesarias en la enseñanza superior,
sobre todo en lo que respecta al desarrollo curricular, colaboración interinstitucional,
planes de movilidad y programas integrados de estudio, formación e investigación.
Nosotros nos comprometemos a alcanzar estos objetivos –dentro del marco de nuestras
competencias institucionales y con pleno respeto a la diversidad de culturas, lenguas,
sistemas nacionales de enseñanza y autonomía universitaria- para consolidar el espacio
europeo de enseñanza superior. Con este fin, perseguiremos las vías de colaboración
intergubernamental y la de organismos europeos no gubernamentales con competencias
en asuntos de enseñanza superior. Esperamos que las universidades contesten pronto y
de manera positiva, y que contribuyan activamente al éxito de nuestra iniciativa.
Convencidos de que el establecimiento del espacio europeo de enseñanza superior
requiere el apoyo, vigilancia y adaptación constante a nuestras necesidades en plena
evolución, decidimos volver a reunirnos dentro de dos años para evaluar los avances
conseguidos y las nuevas medidas a tomar.
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