Sistema Nervioso Autónomo

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FISIOLOGÍA DEL SISTEMA NERVIOSO
AUTÓNOMO
Dra. Carolina Bianchi
Investigadora Asistente CONICET
Jefe de Trabajos Prácticos
Área de Endocrinología
Facultad de Ciencias Veterinarias, UNCPBA, Tandil
Sistema Nervioso Autónomo
El Sistema Nervioso Autónomo es el sistema encargado de mantener la homeostasis,
controlar la frecuencia cardíaca, la temperatura corporal y la presión sanguínea e
intervenir en el control de procesos metabólicos, en la respiración y digestión. De
hecho, una de las características principales del Sistema Nervioso Autónomo es la
velocidad con la que puede cambiar las funciones viscerales.
A pesar de que la principal función del Sistema Nervioso Autónomo es eferente al
controlar todas las funciones vegetativas del organismo, debe considerarse que el
mismo incluye no sólo neuronas motoras viscerales, sino también neuronas aferentes
periféricas. Estas últimas son células nerviosas que conducen impulsos hacia el Sistema
Nervioso Central y proporciona la información sobre la cual actúa el sistema. Los
centros integradores, médula espinal, tronco encefálico, hipotálamo y corteza límbica,
utilizan esta información y actúan en las neuronas motoras viscerales adecuadas.
División anatómica del Sistema Nervioso Autónomo
Las porciones eferentes periféricas del Sistema Nervioso Autónomo, aquellas neuronas
que conducen los impulsos desde el Sistema Nervioso Central hacia la periferia, se
clasifican en Parasimpáticas o “craneosacras” y Simpáticas o “toracolumbares”. Esta
división entre Parasimpático y Simpático se hace sobre la base de diferencias
anatómicas, diferencias en los neurotransmisores y diferencias en los efectos
fisiológicos.
El esquema anatómico básico del Sistema Nervioso Autónomo se basa en una vía de
dos neuronas. La primera de ellas, se denomina neurona preganglionar y a sus fibras,
preganglionares. Los cuerpos celulares de estas neuronas se localizan dentro del Sistema
Nervioso Central (tronco encefálico o médula espinal), y sus axones hacen sinapsis en
ganglios autonómicos con neuronas posganglionares desde donde parten sus fibras
también llamadas postganglionares.
Sistema Nervioso Parasimpático
Los cuerpos celulares de las neuronas preganglionares parasimáticas se ubican en el
tronco del encéfalo y la médula sacra, de ahí el nombre “sistema craneosacro”. La
mayoría de los axones que conforman el Sistema Parasimpático son amielínicas, siendo
muy pocas mielínicas. Los ganglios parasimpáticos se localizan en cercanías de los
órganos a los que inervan por tanto, las fibras preganglionares son largas y las fibras
postganglionares cortas.
La división eferente craneal está compuesta por los nervios craneales III (oculomotor),
VII (facial), IX (glosofaríngeo) y X (vago).
- Las fibras preganglionares del nervio oculomotor salen del tronco encefálico para
hacer sinapsis con fibras postganglionares en los ganglios ciliar y epiescleróticos del
ojo. De aquí surgen fibras postganglionares que inervan al músculo constrictor de la
pupila en el iris (mediando la constricción pupilar o miosis) y al pequeño músculo de
los cuerpos ciliares (mediando la acomodación del cristalino).
- Las fibras preganglionares parasimpáticas del nervio facial están distribuidas en tres
vías. Algunas pasan por el ganglio esfenopalatino (pterigopalatino), a partir del cual
las fibras postganglionares inervan a las glándulas lagrimales, nasales y orales y
músculos lisos asociados. Una segunda vía sigue la cuerda timpánica e inerva a las
glándulas salivales submandibulares y sublinguales y la tercer vía pasa directamente
a estas mismas glándulas.
- Las neuronas preganglionares del nervio glosofaríngeo pasan a través del ganglio
ótico o al plexo timpánico desde donde las fibras postganglionares inervan a las
glándulas salivales parótidas y orbitales.
- Las fibras preganglionares del nervio vago salen juntas del bulbo raquídeo, el cual
aporta inervación parasimpática a todas las estructuras viscerales desde la región
faríngea caudal hasta las porciones superiores del colon. Las fibras preganglionares
en general terminan en neuronas distribuidas en las paredes de los órganos que
inervan.
Las fibras eferentes sacras parasimpáticas salen desde la médula espinal con las raíces
ventrales de los nervios sacros. Estas fibras junto con fibras simpáticas conforman el
plexo pélvico, desde donde algunas fibras hacen sinapsis con las neuronas
postganglionares, mientras que otras continúan para hacer contactos ganglionares en las
paredes de los órganos pélvicos.
Sistema Nervioso Simpático
El Sistema Simpático emerge desde la médula espinal torácica y de los primeros
segmentos lumbares, de ahí el nombre “toracolumbar”. Los cuerpos de las neuronas
preganglionares simpáticas se encuentran en la columna gris intermediolateral de la
médula espinal torácica y lumbar. Sus fibras abandonan la médula a través de los ramos
comunicantes blancos y terminan en algunos de los ganglios de la cadena simpática o en
la médula adrenal.
Los ganglios de la cadena simpática pueden ser: ganglios paravertebrales los cuales se
extienden desde la base del cráneo hasta el sacro y los ganglios prevertebrales (celíaco,
mesentérico superior y mesentérico inferior).
La mayoría de los ganglios simpáticos se ubican a cierta distancia del órgano al cual
inervan por lo cual las fibras preganglionares son cortas y mielínicas y las fibras
postganglionares son largas y amielínicas.
Las fibras preganglionares pueden seguir diferentes caminos:
1. Puede hacer sinapsis con las neuronas posganglionares del ganglio de la cadena
paravertebral en el mismo nivel en el que penetra.
2. Puede atravesar, hacia arriba o hacia abajo la cadena y hacer sinapsis en ganglios
de otros niveles segmentarios.
3. Puede seguir distancias variables a través de la cadena y luego salir de ella y
terminar en uno de los ganglios prevertebrales. Los ganglios prevertebrales están
relacionados con la inervación autónoma hacia las vísceras abdominales y
pélvicas.
4. Algunas fibras se dirigen nuevamente a los nervios espinales a través de ramos
comunicantes grises en todos los niveles de la médula espinal. Esta vía está
compuesta por fibras de tipo C, que se extienden a todas partes del organismo
junto con los nervios esqueléticos. Ellos controlan los vasos sanguíneos del
músculo esquelético, las glándulas sudoríparas y los músculos piloerectores.
5. Puede atravesar la cadena ganglionar y finalizar en las células cromafines de la
médula adrenal.
Neurotransmisores del Sistema Nervioso Autónomo
Las neuronas del Sistema Nervioso Autónomo se pueden clasificar, de acuerdo con el
neurotransmisor liberado en la sinapsis. De este modo, las neuronas se clasifican en:
1. Colinérgicas: Aquellas que liberan Acetilcolina
2. Noradrenérgicas: Aquellas que liberan Noradrenalina
Se acepta en general que la acetilcolina es el neurotransmisor en las sinapsis
ganglionares, tanto simpáticas como parasimpáticas, es liberado por las terminaciones
nerviosas en las uniones efectoras posganglionares parasimpáticas y únicamente en las
neuronas simpáticas que inervan glándulas sudoríparas y el sistema vasodilatador
muscular. Mientras que la noradrenalina es el transmisor que se libera en las uniones
efectoras posganglionares simpáticas.
Acetilcolina
La acetilcolina es un neurotransmisor de bajo peso molecular que se sintetiza en el
axoplasma de las fibras nerviosas colinérgicas, transportándose hacia el interior de las
vesículas donde se almacena hasta su liberación.
La síntesis de acetilcolina comprende la acetilación de la colina catalizada por la enzima
colina acetiltransferasa (también llamada, colina acetilasa).
La acetil-CoA es el donador del grupo acetilo que se obtiene de reacciones del
metabolismo intermedio en la propia neurona y la colina proviene del medio
extracelular y es captada por la neurona mediante un sistema de transporte activo
presente en la membrana.
La colina acetiltransferasa es sintetizada en el cuerpo neuronal y transferida a las
terminaciones nerviosas a través del transporte axonal.
Una vez sintetizada, la acetilcolina se almacena en las vesículas sinápticas, las cuales
presentan en su membrana un sistema de transporte activo que permite concentrar el
neurotransmisor en el interior de la vesícula.
La liberación de acetilcolina ocurre producto de la despolarización de la membrana del
axón en las terminaciones nerviosas colinérgicas. La despolarización provoca la entrada
de Calcio, y se calcula que por cada dos iones de Calcio que entran a la célula se libera
una molécula de acetilcolina. La presencia de Calcio provoca un cambio en las cargas
de la membrana vesicular que permite el desplazamiento de las mismas y su coalición
con la membrana plasmática, produciéndose la liberación de la acetilcolina por un
proceso de exocitosis.
Una vez que la acetilcolina ha sido liberada por las terminaciones nerviosas, la mayor
parte de ella es metabolizada por la enzima acetilcolinesterasa, la cual hidroliza la
molécula de acetilcolina en ácido acético y colina. La colina que se obtiene es recaptada
por la terminación nerviosa colinérgica contribuyendo así a la síntesis de nueva
acetilcolina. Una pequeña cantidad de acetilcolina difunde hacia la circulación general
donde es degradada rápidamente por una acetilcolinesterasa sérica inespecífica.
Receptores a Acetilcolina
Existen dos tipos de receptores para la acetilcolina, muscarínicos y nicotínicos.
Los receptores colinérgicos nicotínicos se localizan en las sinapsis entre las fibras pre y
postganglionares del sistema nervioso parasimpático y simpático, a nivel de sistema
nervioso central y en la placa muscular. Estos últimos están formados por cinco
subunidades: dos de ellas son subunidades alfa idénticas; una subunidad beta, una
gamma y una delta. Estas cinco unidades se extienden por toda la membrana celular y se
disponen de una manera simétrica alrededor de un canal que se ensancha hasta el
exterior de la célula y se va angostando a medida que avanza a través de dicha
membrana. En ambas subunidades alfas se encuentre el sitio de unión a la acetilcolina,
la unión de dos moléculas de acetilcolina en cada una de las subunidades inducen un
cambio conformacional en la proteína, provocando la apertura del canal. Esto aumenta
la conductancia del Na+ y de otros cationes y el flujo hacia el interior de Na+ provoca la
despolarización celular.
Ha sido demostrado que los receptores nicotínicos del ganglio autonómico son
diferentes de los de la placa muscular ya que existen diferencias en la sensibilidad a los
fármacos estimulantes o bloqueadores, sin embargo aunque con variaciones en las
subunidades, actuarían a través de un mecanismo similar.
Una vez que la acetilcolina ha sido segregada por las terminaciones posganglionares
colinérgicas en el espacio intersináptico, se fija a estructuras especializadas ubicadas en
la membrana celular del órgano efector denominadas receptores colinérgicos
muscarínicos. La estimulación de los receptores muscarínicos produce respuestas que
son inhibidoras o estimuladoras. Esta variación de respuestas depende del sistema de
trasducción bioquímica al cual estaría acoplado el receptor muscarínico en cada órgano
efector. Los receptores colinérgicos muscarínicos median los efectos de la acetilcolina
en las sinapsis posganglionares del sistema nervioso parasimpático a nivel del músculo
liso, corazón y glándulas. Se distinguen 5 tipos diferentes de receptores muscarínicos,
todos ellos asociados a proteína G.
M1: Asociados con una disminución en la conductancia al K +. Incremento de la
hidrólisis del fosfatidilinositol y movilización de Ca++. Están ubicados en las células
parietales de la mucosa gástrica, en el sistema nervioso central y glándulas exócrinas.
M2: Asociados con un aumento en la conductancia al K+; inhibición de la
adenilatociclasa. Se encuentra a nivel cardíaco.
M3: Inhibición de la actividad adenilatociclasa. Se localiza en músculo liso
gastrointestinal y en vías aéreas superiores.
M4: Incremento en la hidrólisis de fosfatidilinositol y fosfoinositoles y la movilización
intracelular de Ca++. Es el más abundante en glándulas exócrinas.
M5: Se encuentra a nivel del sistema nervioso central.
Noradrenalina
La catecolaminas (adrenalina, noradrenalina y dopamina) son compuestos que contienen
un núcleo catecol unido a una cadena lateral que incluye un grupo amino. Se sintetizan a
partir del aminoácido tirosina, aportado directamente por la dieta u obtenido a través de
la transformación hepática del aminoácido fenilalanina por la acción de la enzima
fenialanina-hidroxilasa.
La conversión de tirosina en DOPA (3,4-dihidroxifenilalanina) ocurre mediante la
tirosina-hidroxilasa y el siguiente paso de DOPA a Dopamina (3,4dihidroxifeniletilamina) ocurre mediante la dopa-descarboxilasa. Estas enzimas se
encuentran en el citoplasma de neuronas adrenérgicas y en células cromafines de la
médula adrenal.
La Dopamina se incorpora por un proceso activo a las vesículas de almacenamiento y se
convierte en noradrenalina por la acción de la dopamina-β-hidroxilasa. De esta
manera, en las terminaciones nerviosas simpáticas finalmente se sintetiza noradrenalina
en el sitio en el que se almacena.
El paso limitante en la rapidez de biosíntesis de noradrenalina es la reacción de la
tirosina-hidroxilasa. La inhibición de este paso por retroalimentación, mediante las
noradrenalina y dopamina producidas es un importante mecanismo regulador en la
formación de estos compuestos.
La adrenalina se forma en la médula adrenal de los mamíferos por la feniletanolaminaN-metiltransferasa (FNMT).
Tanto en la médula adrenal como en las fibras noradrenérgicas, el transmisor se
almacena en vesículas cuyo contenido se descarga por un proceso de exocitosis.
Parte del neurotransmisor almacenado en las terminaciones nerviosas se sintetiza de
novo pero parte de éste es noradrenalina que se liberó y después es recaptada para un
uso posterior. Este mecanismo de recaptación es un proceso activo y es una forma de
terminar la acción del neurotransmisor liberado, así como de reducir la necesidad de
nueva síntesis del transmisor.
La metabolización de la noradrenalina ocurre en parte en la terminal nerviosa, una vez
que la noradrenalina es recaptada, por acción de la monoaminooxidasa (MAO), una
enzima presente en el citoplasma de las terminaciones nerviosas. La MAO desamina la
cadena lateral en ácido 3,4-dihidroximandélico, un compuesto sin actividad biológica.
El transmisor que no se reincorpora a la terminación puede difundirse hacia el líquido
extracelular y entrar a la circulación sistémica. Otra enzima, la catecol-Ometiltransferasa (COMT), se localiza en las inmediaciones del efector e inactiva parte
del transmisor liberado por la metilación del grupo orto-OH del anillo bencénico. La
adrenalina y noradrenalina se inactivan por metilación con la COMT en el hígado y el
riñón, principalmente.
Receptores a Noradrenalina
Los receptores a nordrenalina (y adrenalina) pertenecen a la familia de receptores
asociados a proteína G y se clasifican en receptores alfa y receptores beta.
Así mismo, se ha comprobado que los efectos de los receptores alfa ocurren en dos
formas diferentes, lo cual originó una nueva clasificación en receptores alfa1 y alfa2. Las
respuesta de los receptores alfa2 son provocadas por la inhibición de la actividad de una
adenilato-ciclasa y por lo tanto por una disminución en los niveles intracelulares de
adenosina cíclico (AMPc), mientras que la función de los receptores alfa1 se regula
mediante la activación de la vía del fosfoinositol y aumento de la conductancia al Ca2+.
En la actualidad no hay duda de que los receptores alfa se subdividen con claridad y que
el receptor postsináptico típico es de la variedad alfa1, mientras que los receptores del
sistema nervioso central y los receptores adrenérgicos presinápticos son receptores alfa2.
Éstos receptores presinápticos son responsables de que se reduzca la liberación del
neurotransmisor en respuesta a la estimulación nerviosa. La inhibición presináptica de la
liberación del neurotransmisor difiere del mecanismo de recaptación y puede ayudar a
economizar la liberación del transmisor.
Los receptores beta también se subdividen en receptores beta1, beta2 y beta3. Sin
embargo, la actividad de todos los receptores beta ocurren por estimulación de la
actividad de la adenilato-ciclasa, lo que aumenta el AMPc intracelular.
Funciones generales del Sistema Nervioso Autónomo
El sistema nervioso autónomo inerva al músculo liso, al músculo cardíaco y a las
células glandulares, y provoca dos acciones efectoras: excitación e inhibición. En
general, cuando un órgano está inervado por fibras simpáticas y parasimpáticas, los
efectos se contraponen, esto es, si el simpático excita, el parasimpático, inhibe. Sin
embargo, la inervación simpática por sí sola puede aportar inervación recíproca
mediante terminaciones nerviosas de receptores alfa y de receptores beta. El resultado
neto depende del número de cada uno de los receptores.
A continuación se describen algunas funciones del Sistema Nervioso Autónomo
Musculatura del iris
La actividad parasimpática causa contracción pupilar (miosis) y la actividad simpática
causa dilatación pupilar (midriasis).
Músculo ciliar
El enfoque del cristalino está casi totalmente controlado por el sistema nervioso
parasimpático, el cual provoca la contracción del músculo ciliar y por lo tanto la
acomodación del cristalina para la visión cercana.
Glándulas del organismo
Las glándulas nasales, lagrimales, salivales y muchas glándulas gastrointestinales son
intensamente estimuladas por el sistema nervioso parasimpático, lo que habitualmente
produce una abundante secreción acuosa. La estimulación simpática tiene un efecto
directo sobre las células glandulares haciendo que formen una secreción concentrada
que contiene enzimas y moco suplementarios. También produce vasoconstricción de los
vasos sanguíneos que irrigan las glándulas y disminuye sus tasas de secreción.
Glándulas lagrimales
La estimulación de fibras parasimpáticas causa vasodilatación y secreción de las células
glandulares. La estimulación de fibras simpáticas causa vasoconstricción; el efecto
secretor es mínimo, pero puede provocar un aumento del contenido mucoso de la
secreción.
Glándulas salivales
La estimulación parasimpática produce vasodilatación y causa la secreción de
volúmenes relativamente grandes de saliva. En los rumiantes, la glándula parótida
secreta continuamente, aun cuando es posible que los nervios parasimpáticos
proporcionen un tono secretor a la glándula. La estimulación simpática produce
vasoconstricción y, en el perro, un aumento de los componentes orgánicos de la saliva.
El incremento del flujo salival observado después de la estimulación simpática se
atribuye a la expulsión de saliva debida a la contracción mioepitelial.
Corazón
Los nervios parasimpáticos se originan en el núcleo motor dorsal del nervio vago y
pasan con el nervio hacia el plexo cardíaco, inervando posteriormente los músculos de
las aurículas, los vasos, los nodos sinoauricular y auriculoventricular y al tejido de
conducción. Por lo tanto, la estimulación parasimpática tiene efectos principales en las
aurículas y el sistema de conducción, en donde produce la disminución de la frecuencia
cardíaca, casi no existe ningún efecto en la función ventricular.
Los nervios simpáticos se originan en los primeros segmentos torácicos de la médula
espinal y entran en la cadena y a los ganglios estrellados. Después, las fibras
posganglionares llegan al corazón en el plexo cardíaco para inervar el nodo
sinoauricular, las paredes vasculares y los músculos auriculares y ventriculares. La
estimulación simpática aumenta la eficacia del corazón como bomba, provocando un
aumento de la frecuencia cardíaca.
Vasos sanguíneos sistémicos
La mayoría de los vasos sanguíneos sistémicos, en especial los de las vísceras
abdominales y de la piel de las extremidades, se constriñen por la estimulación
simpática. La estimulación parasimpática casi no tiene efecto sobre la mayor parte de
los vasos sanguíneos.
Presión arterial
La presión arterial está determinada por dos factores, la propulsión de la sangre por el
corazón y la resistencia del flujo de esta sangre a través de los vasos sanguíneos. La
estimulación simpática aumenta tanto la propulsión por el corazón como la resistencia al
flujo, lo que se traduce en un aumento de la presión arterial.
Contrariamente, la estimulación parasimpática disminuye el bombeo cardíaco pero
prácticamente carece de efecto sobre la resistencia periférica. Sin embargo, el efecto
general es una caída en la presión arterial.
Sistema respiratorio
Las estructuras respiratorias que están inervadas por el sistema nervioso autónomo
incluyen el músculo liso de las vías aéreas, especialmente tráquea, bronquios y
bronquiolos, el músculo liso de las arterias y venas pulmonares y las células
caliciformes del epitelio bronquial.
Los nervios parasimpáticos producen broncoconstricción y estimulación de la secreción
mucosa bronquial. La inervación simpática hacia el músculo liso de las vías aéreas
causa relajación y dilatación bronquial, inhibición de las células bronquiales y
bronquiolares.
Sistema digestivo
Esófago
El sistema nervioso autónomo inerva sólo el músculo liso, no inerva el músculo
estriado. Los nervios parasimpáticos producen peristalsis y contracción del músculo
liso, y la estimulación simpática relajación del músculo liso.
Estómago e intestinos
La estimulación parasimpática produce contracción de la musculatura lisa del estómago
y rumen, aumento de la secreción gastrointestinal y relajación de los esfínteres. La
estimulación simpática produce constricción de los vasos sanguíneos e inhibición de las
secreciones del estómago y conducto intestinal, inhibición de la musculatura lisa y
contracción de los esfínteres.
Hígado
La estimulación parasimpática produce relajación del músculo liso del esfínter del
conducto biliar y la estimulación simpática provoca glucógenolisis en el hígado.
Vejiga
La estimulación parasimpática induce la contracción del músculo detrusor de la vejiga y
relajación del esfínter mientras que la estimulación simpática relajación del músculo y
contracción del esfínter.
Órganos genitales
La estimulación parasimpática causa vasodilatación y erección del pene y clítoris. Los
nervios simpáticos son responsables de la eyaculación.
Introducción a la farmacología del Sistema Nervioso Autónomo
Brevemente, los fármacos que actúan sobre el sistema nervioso autónomo pueden
clasificarse en simpaticomiméticos cuando tienen el mismo efecto que la estimulación
simpática y simpaticolíticos cuando bloquean la función simpática. Contrariamente, se
denominan parasimpaticomiméticos cuando imitan los efectos de la estimulación
parasimpática y parasimpaticolíticos cuando poseen la acción contraria.
Son fármacos agonistas aquellos que al unirse a un determinado receptor imitan la
acción del correspondiente neurotransmisor y antagonista cuando provocan un bloqueo
del receptor.
Agonistas Muscarínicos
Representados básicamente por:
Esteres de la colina: los cuales son drogas de acción directa capaces de estimular los
receptores muscarínicos. Ejemplos: Metacolina, carbacol, betanecol.
Alcaloides colinomiméticos: los cuales actúan directamente en receptores colinérgicos
de células efectoras. Ejemplos: muscarina, pilocarpina y arecolina.
Inhibidores de la acetilcolinesterasa: producen sus efectos parasimpaticomiméticos por
inhibición de la enzima acetilcolinesterasa, lo que produce acumulación de acetilcolina
endógena en las sinapsis colinérgicas y en las uniones neuroefectoras. Pueden ser
reversibles: Neostigmina; Fisostigmina e irreversibles: organofosforados.
Agonistas Nicotínicos
Se mencionan la nicotina y la N acetiltiocolina. Carecen de importancia terapeútica.
Drogas anticolinérgicas
Las drogas anticolinérgicas o parasimpaticolíticas pueden ser clasificadas de acuerdo
con el tipo de receptor que bloquean en:
Bloqueadores muscarínicos: Bloqueadores postganglionares. El ejemplo más típico es
la atropina, la cual es un antagonista competitivo de la acetilcolina que es capaz de
desencadenar todas las respuestas parasimpaticolíticas, a través del bloqueo de los
receptores muscarínicos. Otros ejemplos son: Scopolamina y Homatropina y de
actividad específica: Pirenzepina (específico para receptores M1), Metoctramina
(específico para receptores M2).
Bloqueadores nicotínicos: Pueden clasificarse en dos grupos: anticolinérgicos
ganglionares o gangliopléjicos y anticolinérgicos neuromusculares o bloqueadores
neuromusculares. Entre los primeros podemos citar el hexametonio y la mecamilamina,
los cuales afectan tanto a los receptores simpáticos como parasimpáticos. Entre los
segundos se encuentran la tubocurarina, que es el típico veneno de las flechas
paralizantes de algunos indios amazónicos; la succinilcolina que, al igual que el curare,
bloquea los receptores y los músculos no responden a la acción de la acetilcolina; y el
decametonio, que tiene los mismos efectos, pero más prolongados, que la succinilcolina.
Drogas simpaticomiméticas
Las drogas simpaticomiméticas, son fármacos que imitan o estimulan las acciones del
sistema simpático. Las mismas pueden clasificarse de acuerdo al receptor que
preferentemente activan. En tal sentido sus efectos dependen de las acciones que se
desencadenan como resultado de dicha activación. A modo de ejemplo puede afirmarse
que algunos agentes son predominantemente agonistas de los receptores ß1 como la
dobutamina y otros agonistas ß2 como el salbutamol, la terbutalina y el clembuterol. La
noradrenalina, la metoxamina y tiramina activan preferentemente los receptores α1 de
músculos lisos y no tiene efectos significativos sobre los receptores ß2 localizados en
músculo liso bronquial. Otros fármacos activan con intensidad similar a los receptores α
y ß como la adrenalina, dopamina, anfetaminas y efedrina.
Drogas simpaticolíticas
Las drogas simpaticolíticas son un grupo de fármacos que interfieren con las funciones
del sistema simpático, las mismas actúan básicamente de dos maneras diferentes:
1. Inhiben la liberación de las catecolaminas en la terminación adrenérgica, actuando a
nivel presináptico.
2. Bloquean los receptores adrenérgicos en las células efectoras a nivel postsináptico.
Las primeras son drogas que inhiben la síntesis de las catecolaminas, interfiriendo con
los procesos de almacenamiento y liberación de las mismas. Este grupo de fármacos se
denominan simpaticolíticos presinápticos. Algunos ejemplos son: Reserpina y
Guanetidina y los agonistas α2 como la clonidina.
Los simpaticolíticos postsinápticos son los bloqueantes de los receptores α y β.
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
Bloqueadores α1: Prazosin, Trimazosin
Bloqueadores α2: Yohimbina
Bloqueadores α: Fentolamina, Fenoxibenzamina
Bloqueadores β: Propanolol
Bloqueadores β1: Atenolol
Bloqueadores β2: Butoxamina
Bloqueadores α y β: Labetalol
REFLEJOS AUTONÓMICOS
Hasta el momento se ha estudiado el Sistema Nervioso Autónomo clásico, es decir la
porción motora periférica, la cual es simplemente la rama de todo el sistema que ejecuta
las funciones. Sin embargo debe tenerse en cuenta que para que el mismo sea activado y
modulado, requiere de información procedente de la periferia. En todo el organismo,
existen receptores que captan las condiciones del organismo. A través de neuronas
aferentes periféricas se envían impulsos ascendente hacia la médula espinal, el tronco
encefálico y el hipotálamo, donde ocurre una integración de la información y la
coordinación de las respuestas.
Reflejos espinales:
La integración entre las aferencias segmentarias espinales con las influencias
descendentes de niveles superiores ocurre a nivel de la columna intermediolateral de la
médula espinal, donde se localizan las neuronas preganglionares autonómicas.
A las conexiones sinápticas entre aferencias y eferencias autonómicas espinales se las
denomina, arco reflejo autonómico. Sin embargo, existen, por lo menos, tres sinapsis
interpuestas entre las neuronas aferentes y eferentes autonómicas. La presencia de estas
sinapsis interpuestas facilita las influencias moduladoras sobre los reflejos autonómicos.
Reflejo miccional
A medida que la vejiga se llena, comienzan a aparecer contracciones miccionales. Estas
son el producto de un reflejo de estiramiento iniciado por los receptores de estiramiento
sensitivo de la pared vesical y la uretra posterior cuando comienza a llenarse de orina.
Las señales sensitivas son conducidas hasta los segmentos sacros medulares a través de
los nervios pelvianos y luego de nuevo hacia la vejiga por fibras parasimpáticas.
A medida que la vejiga se llena, los reflejos miccionales se producen cada vez con
mayor frecuencia e intensidad. Cuando el reflejo miccional ha llegado a ser
suficientemente intenso, se produce otro reflejo, que atraviesa los nervios pudendos
hasta el esfínter externo para inhibirlo. Si esta inhibición es más intensa que las señales
constrictoras voluntarias para el esfínter externo, ocurre la micción.
Reflejo defecatorio
Los reflejos defecatorios son dos; el primero de ellos es el reflejo defecatorio intrínseco,
mediado por el sistema nervioso entérico local, el cual es muy débil y debe ser
reforzado por el reflejo defecatorio parasimpático, que comprende los segmentos sacros
de la médula espinal.
Cuando las heces ingresan al recto, la distención de su pared propaga señales aferentes a
la médula espinal y desde allí en forma refleja de nuevo hacia el colon descendente,
recto y ano por medio de fibras parasimpáticas, las cuales intensifican las ondas
peristálticas y relajan el esfínter anal interno para que ocurra la defecación. Así mismo,
las señales aferentes que ingresan en la médula espinal inician otros efectos como la
inspiración profunda, cierre de la glotis y contracción de los músculos abdominales para
forzar la defecación.
Reflejos de erección y eyaculación
La erección es causada por impulsos parasimpáticos que se dirigen desde la porción
sacra de la médula espinal a través de los nervios erectores hacia el pene. Estos
impulsos parasimpáticos dilatan las arterias del pene y causan la acumulación de sangre
en el tejido eréctil del cuerpo cavernoso y el cuerpo esponjoso del pene. Cuando el
estímulo sexual se torna intenso, los centros reflejos de la médula espinal comienzan a
emitir impulsos simpáticos que abandonan la médula a nivel de los segmentos lumbares
1 y 2 y se dirigen a los órganos genitales para iniciar la eyaculación.
Reflejos hipotalámicos
El hipotálamo es el centro principal de gobierno de las funciones homeostáticas, el
mismo está organizado para cumplir funciones autonómicas, endocrinas y somáticas.
Las conexiones aferentes y eferentes del hipotálamo indican que es un centro importante
de integración de las funciones autonómicas, somáticas y neuroendocrinas. El
hipotálamo lateral está conectado en forma recíproca con la porción superior del tronco
encefálico y estructuras límbicas superiores. El hipotálamo medial tiene abundante
conexiones recíprocas con el lateral pero recibe escasas proyecciones de otras áreas
cerebrales, siendo su función mayormente neuroendocrina.
Regulación de la temperatura corporal
La temperatura del organismo está regulada por mecanismos nerviosos de
retroalimentación, los cuales operan a través de centros reguladores de la temperatura
ubicados en el hipotálamo.
Los receptores de detección de la temperatura se encuentran a nivel central y
periféricos. El área hipotalámica – preóptica contiene neuronas sensibles al calor y al
frío. Las neuronas sensibles al calor aumentan la frecuencia de descarga a medida que la
temperatura corporal se eleva, por el contrario, las neuronas sensibles al frío aumentan
su frecuencia de descarga cuando la temperatura corporal cae. Así mismo, la piel
también contiene gran cantidad de receptores para el frío y para el calor.
A partir de las sensaciones captadas por los receptores, se envían señales a los centros
reguladores de la temperatura que se localizan en forma bilateral en el hipotálamo
posterior, a nivel de los cuerpos mamilares. A partir de la integración de la información
recibida se ponen en marcha los mecanismos para disminuir o aumentar la temperatura
corporal.
Mecanismos para disminuir la temperatura: 1. Vasodilatación, es provocado por la
inhibición de los centros simpáticos en el hipotálamo posterior que producen
vasoconstricción. 2. Aumento de la sudoración y 3. Disminución de la producción de
calor, se inhibe la producción de escalofríos y los mecanismos de termogénesis química.
Mecanismos para aumentar la temperatura: 1. Vasoconstricción cutánea, por
estimulación de fibras simpáticas, 2. Piloerección, a través de la estimulación simpática
que provoca la contracción de los músculos piloerectores, 3. Aumento de la producción
calor a través de los escalofríos, por excitación simpática de la producción de calor y
por liberación de tiroxina.
Así mismo, el hipotálamo también participa del control de la ingestión de líquido a
través del centro de la sed (localizado en el hipotálamo preóptico, así como también
regula la cantidad de alimentos consumidos a través de la información enviado desde
los centros de la saciedad (núcleos ventromediales del hipotálamo) y del apetito
(núcleos laterales del hipotálamo).
Reflejos del tronco encefálico
Estimulación de las secreciones gástricas
La estimulación nerviosa de la secreción gástrica puede ser iniciada por señales que se
originan en el encéfalo, es el sistema límbico o en el estómago. Las señales provenientes
del estómago pueden desencadenar reflejos largos, que se transmiten desde la mucosa
gástrica hasta el tallo encefálico y de retorno al estómago y reflejos cortos que actúan
localmente.
Los estímulos de estímulos que pueden iniciar los reflejos son: 1. Distención gástrica, 2.
Estímulos táctiles sobre la superficie de la mucosa gástrica y 3. Estímulos químicos
provocados por la presencia de péptidos y aminoácidos. Las respuestas son un aumento
en las secreciones glandulares, un aumento del peristaltismo y la relajación de los
esfínteres.
Regulación nerviosa de la secreción salival
Los núcleos salivales están ubicados en la unión del bulbo y la protuberancia, son
excitados por estímulos gustativos y táctiles provenientes de la lengua y de otras partes
de la boca. La salivación también puede ser estimulada o inhibida por impulsos que
llegan a los núcleos salivales provenientes de centros superiores del sistema nervioso
central.
Control autónomo de la presión arterial
El control de la presión arterial está básicamente a cargo del sistema simpático, mientras
que el parasimpático solamente tendría función en la regulación del bombeo cardíaco.
Todos los vasos sanguíneos, con excepción de los capilares, esfínteres precapilares y
metaarteriolas, están inervadas por el sistema simpático, el cual transporta fibras
vasoconstrictoras y sólo unas pocas vasodilatadoras.
El centro vasomotor se localiza en la sustancia reticular del bulbo y en el tercio inferior
de la protuberancia. Este centro transmite impulsos hacia la médula espinal y desde allí
a través de fibras vasoconstrictoras simpáticas hacia casi todos los vasos sanguíneos del
organismo. El centro vasomotor se divide en tres áreas:
1. Área vasoconstrictora: C-1. Localizada bilateralmente en las porciones
anteroexternas del bulbo superior. Sus fibras están distribuidas por la médula
espinal donde excitan fibras vasoconstrictoras.
2. Área vasodilatadora: A-1. Localizada bilateralmente en las porciones
anteroexternas del bulbo inferior. Las neuronas provenientes de esta área se
proyectan hacia el área vasoconstrictora e inhiben esta área, causando
vasodilatación.
3. Área sensitiva: A-2. Localizada bilateralmente en el tracto solitario en las
porciones posteroexternas del bulbo y la protuberancia inferior. Las neuronas de
estas áreas reciben señales nerviosas sensitivas de los nervios vagos y
glosofaríngeos y las señales eferentes ayudan a controlar las actividades
vasoconstrictoras y vasodilatadoras.
El centro vasomotor también excita fibras simpáticas que tienen efecto a nivel cardíaco
provocando un aumento de la frecuencia cardíaca y la contractilidad cardíaca. El núcleo
motor dorsal del nervio vago adyacente a esta área transmite impulsos a través del
nervio vago para disminuir la frecuencia cardíaca.
Gran números de áreas en toda la sustancia reticular de la protuberancia, mescencéfalo y
diencéfalo pueden excitar o inhibir al centro vasomotor. El hipotálamo puede ejercer
efectos excitatorios o inhibitorios sobre el centro vasomotor.
Reflejo barorreceptor
El reflejo barorreceptor es iniciado por receptores de estiramiento, denominados
presorreceptores o barorreceptores, localizados en las paredes de las arterias carótidas
internas, en un área conocida como seno carotideo y la pared del arco aórtico. Una
elevación en la presión sanguínea causa un estiramiento de los receptores que
transmiten las señales a través del nervio de Hering, al nervio glosofaríngeo o a través
de los nervios vagos y desde allí al tracto solitario del tallo encefálico.
Una vez que las señales de los barorreceptores han ingresado en el tracto solitario del
bulbo, señales secundarias inhiben al centro vasoconstrictor y excitan el centro vagal.
Los efectos son: 1. Vasodilatación de venas y arteriolas y 2. Diminución de la
frecuencia cardíaca y de la fuerza de contracción cardíaca.
También existen en el organismo quimiorreceptores, que son células quimiosensibles a
la falta de oxígeno o al exceso de dióxido de carbono e hidrogeniones. Los mismos
están ubicados en los cuerpos carotídeos y cuerpo aórticos. Los quimiorreceptores
excitan fibras que se dirigen al centro vasomotor a través de los nervios Hering y vagos.
Las señales transmitidas desde los quimiorreceptores excitan al centro vasomotor y esto
eleva la presión arterial.
Regulación de la respiración
El centro respiratorio está compuesto por neuronas localizadas bilateralmente en el
bulbo raquídeo y la protuberancia. Está dividido en tres agrupaciones:
1. Grupo respiratorio dorsal: Ubicado en la porción dorsal del bulbo, que produce
principalmente la inspiración. Desde este centro se genera el ritmo básico de la
respiración.
2. Grupo respiratorio ventral: Localizado en la porción ventrolateral del bulbo, el
cual puede producir inspiración o espiración, según las neuronas que sean
estimuladas.
3. Centro neumotáxico: Localizado dorsalmente en la porción superior de la
protuberancia, ayuda a controlar la frecuencia y patrón de respiración.
Reflejo de insuflación de Hering-Breuer
Además de los mecanismos nerviosos que operan en el tallo encefálico, también ayudan
a controlar la respiración las señales provenientes desde la periferia. Los más
importantes se encuentran ubicados en las paredes de los bronquios y bronquiolos del
pulmón, son receptores de estiramiento, que cuando los pulmones se estiran en exceso,
transmiten señales por los nervios vagos al grupo respiratorio de neuronas dorsal. Como
respuesta se activa una respuesta de retroalimentación que detiene una mayor
inspiración e induce un aumento de la frecuencia respiratoria.
Además de los receptores de estiramiento, existen quimiorreceptores sensibles a la
concentración de dióxido de carbono o hidrogeniones ubicados bilateralmente en ventral
del bulbo. También existen quimiorreceptores periféricos sensibles a los cambios de
oxígeno ubicados en los cuerpos carotídeos y aórticos. Las fibras nerviosas aferentes
atraviesan los nervios de Hering, hasta los nervios glosofaríngeos (cuerpos carotídeos) o
a través de los nervios vagos (cuerpos aórticos) y desde allí hasta el área respiratoria
dorsal del bulbo para transmitir señales al centro respiratorio y permitir el control de la
respiración.
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