a la sala de lo contencioso adminstrativo del tribunal superior de

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A LA SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINSTRATIVO DEL
TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE MADRID
D. JUAN JIMENEZ HERRERA, en nombre y representación
propios, en su calidad de funcionario con habilitación de carácter
estatal, perteneciente a la Subescala de Secretaría Intervención, nº
de Registro de Personal 2647486913 A3015, con ejercicio en el
Ayuntamiento de Albanchez de Mágina (Jaén), así como colegiado no
ejerciente núm 2750 del Ilustre Colegio de Abogados de Jaén, y
domicilio a efectos de notificaciones en C/ San José, 49 de la
localidad de Jódar (Jaén), ante la Sala comparece y, como mejor
proceda en Derecho, DICE:
Primero.- Que en el Boletín Oficial del Estado número 278, de
17 de noviembre de 2010, fue publicada Resolución de 28 de octubre
de 2010, de la Dirección General de Cooperación Local del Ministerio
de Política Territorial y Administración Pública, por la que se convoca
concurso unitario de provisión de puestos de trabajo reservados a
funcionarios con habilitación de carácter estatal.
Segundo.- Que, con fecha de 13 de diciembre de 2010, dentro
del plazo legal de un mes establecido al efecto, conforme a los
artículos 107, 110, 116 y 117 de la Ley 30/1992, de 26 de
noviembre, del Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y
del Procedimiento Administrativo Común, interpuse RECURSO
POTESTATIVO DE REPOSICION (Documento nº 1) contra la citada
resolución, por entender que la misma no se ajusta a Derecho, con
vulneración de los derechos fundamentales contenidos en los
artículos 14 y 23.2 de la Constitución.
Tercero.- Que, transcurridos veinte días desde la interposición
del precitado RECURSO POTESTATIVO, la Administración no ha
dictado Resolución expresa, por lo que, de conformidad con lo
dispuesto en el artículo 115.1, párrafo segundo, de la Ley 29/1998,
de 13 de julio, de la Jurisdicción Contencioso Administrativa, en
concordancia con el artículo 117.2 de la Ley 30/1992, de 26 de
noviembre, del Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y
del Procedimiento Administrativo Común, aquel se ha de considerar
desestimado presuntamente por silencio administrativo.
Cuarto.- Que dentro del plazo legal de DIEZ días siguientes al
transcurso del anterior plazo de veinte días, interpone contra la
desestimación
presunta
RECURSO
CONTENCIOSOADMINISTRATIVO EN EL PROCEDIMIENTO ESPECIAL PARA LA
PROTECCION DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA
PERSONA, al amparo de lo dispuesto en el artículo 115.1 de la
Juan Jiménez Herrera.
Recurso contencioso administrativo.
Página 1
vigente Ley Reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa,
de 13 de julio de 1998.
Quinto.- Que a tal efecto, hace constar los siguientes
extremos:
1º) Que a fin de dar cumplimiento a lo dispuesto en el artículo
45.2 de la Ley antes citada, se acompaña la siguiente
documentación:
a) Credencial del nombramiento de funcionario de carrera de la
Subescala de Secretaría Intervención, acompañada de la
Diligencia de nombramiento anotada en el Registro Central
del Personal, y certificación de servicios expedida por la
Subdirección General de la Función Pública Local del MAP
(Documentos nºs 2, 3, 4, 5, 6 y 7), a los efectos de
acreditar la comparecencia por sí mismo (artº 23.3 de la
LJCA).
b) Certificación expedida por el Ilustre Colegio de Abogados de
Jaén acreditativa de la colegiación que se ha expresado
(Documento nº
8)
2º) Que en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 40 de la
Ley de esta Jurisdicción, se reputa de cuantía INDETERMINADA este
recurso, por incluir pretensiones que no son susceptibles de
valoración económica, como lo son el desarrollo o promoción de la
propia carrera administrativa, que es contenido del derecho
fundamental consagrado en el artículo 23.2 de la Constitución.
Sexto.- Que en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo
115.2 de la Ley de esta Jurisdicción se hacen constar los siguientes
extremos:
HECHOS
PRIMERO.- A través de Resolución, de fecha 23 de enero de
1.990, de la Dirección General de la Función Pública del Ministerio
para las Administraciones Públicas, publicada en el BOE nº 27 del 31
del mismo mes, fui nombrado funcionario de carrera perteneciente a
la Subescala de Secretaría Intervención, todo ello previa superación
del proceso selectivo a que hacía referencia el RD 1174/1.987, de 18
de septiembre.
Al día de la fecha y con nombramiento definitivo obtenido en
concurso de traslados en fecha de 1995, ocupo el puesto de
Juan Jiménez Herrera.
Recurso contencioso administrativo.
Página 2
Secretario Interventor del Ayuntamiento de Albanchez de Mágina
(Jaén) (Documento nº 9)
SEGUNDO.- Con fecha de 26 de septiembre de 2006, el
Director General de Cooperación Local dictó resolución del tenor
literal que sigue (Documento nº 10):
“De acuerdo con lo establecido en el artículo 15.2 del Real
Decreto 1732/1.994, de 29 de julio, le participo que, con esta fecha,
ha sido inscrito a su nombre en el Registro de Habilitados
Nacionales el “Titulo de Licenciado en Derecho”, como
consecuencia de haberle sido reconocido previamente el mismo por la
Administración competente”.
TERCERO. Con fecha de 2 de diciembre de 2010, de
conformidad con lo previsto en el artículo 38. 4 c) de la Ley 30/1992,
de 26 de noviembre, cursé, a través de la Oficina de Correos de
Albanchez de Mágina (Jaén), solicitud de participación (Documento
nº 11) en el concurso unitario a que se ha hecho referencia, con
relación prelacionada de los puestos, todos ellos de Secretaría o de
colaboración inmediata a ésta clasificados en Primera o Segunda
Clase.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
I
Sobre capacidad procesal, aducimos que, a tenor lo
preceptuado en el artículo 18 de la Ley Jurisdiccional, esta parte tiene
capacidad procesal para ejercer ante esa instancia la presente acción
en defensa de los derechos e intereses que pretenden hacerse valer
mediante la impugnación promovida.
De una interpretación conjunta de los artículos 24.1 de la Constitución y
19 de la Ley Jurisdiccional, esta parte tiene legitimación en el presente recurso
contencioso administrativo, derivada del interés directo que existe en relación
con el fondo del litigio, y concretada a través del reconocimiento de la situación
jurídica que se pretende conseguir de esa Sala.
II
En cuanto al fondo del asunto
1.- El apartado primero de la Base Segunda de la convocatoria del
concurso unitario dispone que: “Podrán tomar parte en el presente concurso
los funcionarios con habilitación de carácter estatal, pertenecientes a las
Juan Jiménez Herrera.
Recurso contencioso administrativo.
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subescalas a que se refiere el artículo 20 del Real Decreto 1174/1987, de 18 de
septiembre, de Régimen Jurídico de los funcionarios de Administración Local
con habilitación de carácter nacional, pudiendo solicitar únicamente los
puestos que, según su clasificación, correspondan a las subescalas y
categorías a que pertenezcan.”
La limitación que se contiene en el último inciso del párrafo que
antecede trae causa de lo dispuesto en los artículos 18 y 26 del RD 1732/1994,
de 29 de julio, sobre provisión de puestos de trabajo reservados a funcionarios
con habilitación de carácter nacional.
Dice así el artículo 18.1, en relación al concurso ordinario: “Los
funcionarios con habilitación de carácter nacional podrán concursar a los
puestos de trabajo que, según su clasificación, correspondan a la subescala y
categoría a que pertenezcan”
Y el artículo 26, en relación al concurso unitario, que “En cuanto a la
participación se estará a lo previsto en el artículo 18 del presente Real
Decreto.”
Asimismo, el artículo 2 del citado Real Decreto, referido a la clasificación
de los puestos trabajo, dispone la reserva de los mismos en los siguientes
términos:
a.
b.
c.
d.
e.
f.
Secretarías de clase primera: tienen tal carácter las secretarías de Diputaciones
provinciales, Cabildos, Consejos insulares, o Ayuntamientos de capitales de Comunidad
Autónoma y de provincia o de municipios con población superior a 20.000 habitantes.
Estos puestos están reservados a funcionarios pertenecientes a la subescala de
Secretaría, categoría superior.
Secretarías de clase segunda: tienen tal carácter las secretarías de Ayuntamientos cuyo
municipio tenga una población comprendida entre 5.001 y 20.000 habitantes, así como
los de población inferior a 5.001 cuyo presupuesto sea superior a 500.000.000 de
pesetas. Estos puestos están reservados a funcionarios pertenecientes a la subescala de
Secretaría, categoría de entrada, sin perjuicio de lo previsto en la disposición transitoria
primera 2.b, del Real Decreto 1174/1987, de 18 de septiembre.
Secretarías de clase tercera: tienen este carácter las secretarías de Ayuntamiento cuyo
municipio tenga una población inferior a 5.001 habitantes y cuyo presupuesto no exceda
de 500.000.000 de pesetas. Estos puestos están reservados a funcionarios pertenecientes
a la subescala de Secretaría-Intervención, sin perjuicio de lo previsto en la disposición
transitoria primera 2.c y d, del Real Decreto 1174/1987, de 18 de septiembre.
Intervenciones de clase primera: tienen este carácter los puestos de intervención en
Corporaciones con Secretarías de clase primera. Estos puestos están reservados a
funcionarios pertenecientes a la subescala de Intervención-Tesorería, categoría superior,
sin perjuicio de lo previsto en la disposición transitoria primera 2.e, del Real Decreto
1174/1987, de 18 de septiembre.
Intervenciones de clase segunda: tienen este carácter los puestos de intervención en
Corporaciones con Secretaría de clase segunda y los puestos de intervención en régimen
de agrupación de Entidades locales cuyas Secretarías estén incluidas en clase segunda o
tercera. Estos puestos están reservados a funcionarios pertenecientes a la subescala de
Intervención-Tesorería, categoría de entrada.
Tesorerías: en las Corporaciones locales con Secretaría de clase primera y en aquéllas
cuya Secretaría esté clasificada en clase segunda que se hubieran agrupado con otras a
efectos de sostenimiento en común del puesto único de intervención, existirá un puesto
de trabajo denominado tesorería, reservado a funcionarios pertenecientes a la subescala
de Intervención-Tesorería, sin perjuicio de lo previsto en el apartado 2.f, de la disposición
transitoria primera del Real Decreto 1174/1987, de 18 de septiembre.
Juan Jiménez Herrera.
Recurso contencioso administrativo.
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La Escala de Funcionarios con Habilitación de Carácter Estatal, según
dispone el apartado primero de la Disposición Adicional Segunda de la Ley
7/2007, de 12 de abril, del Estatuto Básico del Empleado Público, tiene
reservadas las siguientes funciones públicas necesarias
1.2 Son funciones públicas necesarias en todas las Corporaciones locales, cuya
responsabilidad administrativa está reservada a funcionarios con habilitación de carácter
estatal:
a.
b.
La de secretaría, comprensiva de la fe pública y el asesoramiento legal
preceptivo.
El control y la fiscalización interna de la gestión económico-financiera y
presupuestaria, y la contabilidad, tesorería y recaudación.
Y, de conformidad con el apartado segundo de la citada Disposición, la
escala de funcionarios con habilitación de carácter estatal se subdivide en las
siguientes subescalas:
a.
b.
c.
Secretaría a la que corresponde las funciones contenidas en el apartado 1.2.a.
Intervención-tesorería a la que corresponde las funciones contenidas en el apartado 1.2.b.
Secretaría-intervención a la que corresponde las funciones contenidas en los apartados
1.2.a y 1.2.b, salvo la función de tesorería.
Los funcionarios de las subescalas de secretaría e intervención-tesorería estarán integrados en
una de estas dos categorías: entrada o superior.
2.- De otro lado, la Disposición Transitoria Séptima del Estatuto Básico
dispone que “En tanto no se aprueben las normas de desarrollo de la
disposición adicional segunda de este Estatuto, sobre el régimen
jurídico de los funcionarios con habilitación de carácter estatal,
continuarán en vigor las disposiciones que en la actualidad regulan la
Escala de Funcionarios de Administración Local con habilitación de
carácter nacional, que se entenderán referidas a la Escala de
Funcionarios con habilitación de carácter estatal.”
En razón a ello, está plenamente vigente el Real Decreto
1174/1987, de 18 de septiembre, que en su artículo 20 contiene una
estructura de la Habilitación Nacional en idénticos términos a la
contenida en la Disposición Adicional Segunda:
1. La habilitación de carácter nacional se estructura como escala diferenciada de las de
Administración general y Administración especial previstas en el artículo 167 del texto refundido
de las disposiciones legales vigentes en materia de régimen local aprobado por Real Decreto
legislativo 781/1986, de 18 de abril, y se divide en las siguientes subescalas:
a.
b.
c.
Secretaría.
Intervención-tesorería.
Secretaría-intervención.
2. Los funcionarios integrados en la subescala de Secretaría podrán ostentar, conforme a las
reglas del presente Real Decreto una de estas dos categorías:
Juan Jiménez Herrera.
Recurso contencioso administrativo.
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1.
2.
Entrada.
Superior.
3. Los funcionarios integrados en la subescala de intervención-tesorería podrán ostentar
asimismo, conforme a las reglas del presente Real Decreto, la categoría de entrada o la categoría
superior.
4. En la subescala de secretaría-intervención no existe diferenciación de categorías.
3.- A tenor de lo dispuesto en el Artículo 75 del Estatuto Básico del
Empleado Público, los Cuerpos, escalas y especialidades, en los que se
agrupan los funcionarios, incorporan competencias, capacidades y
conocimientos comunes acreditados a través de un proceso selectivo.
Los Cuerpos y Escalas se clasifican, de acuerdo con la titulación exigida para el
acceso a los mismos, en una serie de grupos.
A este respecto, el artículo 22 del RD 1174/1987 dispone:
“1. Para participar en las pruebas selectivas los aspirantes deberán estar en posesión, en
el momento en que termine el plazo de presentación de instancias, de alguno de los siguientes
títulos académicos:
a.
b.
c.
Subescala de Secretaría: Licenciado en Derecho, Licenciado en Ciencias Políticas
y de la Administración, Licenciado en Sociología.
Subescala de Intervención-Tesorería: Licenciado en Derecho, Licenciado en
Administración y Dirección de Empresas, Licenciado en Economía, Licenciado en Ciencias
Actuariales y Financieras.
Subescala de Secretaría-Intervención: Licenciado en Derecho, Licenciado en
Ciencias Políticas y de la Administración, Licenciado en Sociología, Licenciado en
Administración y Dirección de Empresas, Licenciado en Economía, Licenciado en Ciencias
Actuariales y Financieras.
2. A efectos de lo establecido en el artículo 25 de la Ley 30/1984, de 2 de agosto, y de
conformidad con la titulación exigida para su obtención, las distintas subescalas en que se
estructura la habilitación de carácter nacional quedarán integradas en el grupo A.
A los efectos que nos interesan, no conviene obviar la evolución
legislativa que ha experimentado la configuración de la Subescala de
Secretaría Intervención. En la redacción originaria del reseñado artículo 22, el
requisito de titulación para el acceso a la subescala se reducía a haber
superado los tres primeros cursos de las Licenciaturas de Derecho, Ciencias
Políticas y Sociología o Económicas y Empresariales y, como corolario
obligado, la Subescala se integraba en el Grupo B de los establecidos en el
artículo 25 de la Ley 30/1984.
Es notorio que, al menos, hasta la promulgación del RD 834/2003, de 27
de junio, a través del que se operó la modificación del artículo 22 del RD
1174/1987, y se integró la Subescala de Secretaría Intervención en el Grupo A,
la estructuración de la habilitación, con la creación de una subescala propia de
Secretaría Intervención, tenía su mayor justificación en la exigencia de un nivel
menor de titulación académica para acceso a la misma, así como, en razón a
ello, la exclusión de los funcionarios integrantes de la misma para la provisión
Juan Jiménez Herrera.
Recurso contencioso administrativo.
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de los puestos de trabajo reservados a las restantes subescalas. Sin embargo,
desaparecidas las diferencias de titulación, el posterior desarrollo normativo no
ha extraído, como seguidamente expondremos, las obligadas consecuencias
en orden a la provisión de los puestos de trabajo.
4.- Las especialidades o subescalas pueden existir si, por las
necesidades funcionales, resultara necesario una especial formación
en determinadas materias dentro del carácter general de la Escala.
Ello ocurre con la Subescala de Secretaría Intervención, puesto que,
tal como preceptúa el artículo 14.2 del RD 1174/1987, en las
Corporaciones Locales cuya Secretaría esté clasificada en tercera
clase, las funciones propias de la intervención formarán parte del
contenido del puesto de trabajo de Secretaría, salvo que se agrupen
a efectos de intervención. Es decir, la acumulación de las funciones
de Intervención añade esa especial formación que justifica que los
Secretarios que han de desempeñar las funciones reservadas en las
Corporaciones Locales de menos de 5000 habitantes se agrupen en
una Subescala propia e independiente. Ello no obstante, ha de
señalarse que ello no se opera en merma de la formación a que está
obligado el Secretario de Tercera para el ejercicio de las funciones
reservadas propias del ámbito secretarial. Repárese que, en realidad,
el Secretario Interventor no es sino un Secretario al que se le
acumulan las funciones de Intervención; tan es así, que, si la
Corporación a la que sirve optara por agruparse con otras para el
sostenimiento en común de la Intervención, sus funciones quedarían
reducidas al asesoramiento legal preceptivo y la fe pública.
Ahora bien, esa especial formación que hemos predicado de la
Subescala de Secretaría Intervención, anudada a las reseñadas
necesidades funcionales de las Corporaciones Locales de clase
tercera, no es atribuible a la Subescala de Secretaría en oposición a
la de Secretaría Intervención.
A este respecto, el recurrente se va a permitir entresacar las
partes pertinentes de artículo que se le publicara en la plataforma
“espublico”:
Una propuesta de promoción
Intervención: el modelo notarial.
interna
para
Secretaría
Los funcionarios con habilitación de carácter estatal pertenecientes a las subescalas de
Secretaría y Secretaría Intervención realizan las mismas funciones en lo que a fe pública y
asesoramiento legal preceptivo se refiere. El ejercicio efectivo de estas funciones en nada
difiere en los distintos municipios con independencia de su población. La Junta Local de
Gobierno y las Comisiones Informativas, de obligada constitución en los municipios de más de
5000 habitantes y potestativa en los de menor población, son, sin embargo, en éstos una
realidad persistente ante la que los Secretarios Interventores están habilitados y capacitados
para hacerle frente en el ejercicio diario de sus funciones. No existe normativa alguna que
Juan Jiménez Herrera.
Recurso contencioso administrativo.
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relaje las exigencias en el ejercicio de las funciones públicas de fe pública y asesoramiento
legal preceptivo en los municipios de menos de 5000 habitantes; ni tampoco la normativa
contractual, de función pública, urbanística, etc., permiten a los habilitados que sirven en estos
municipios rebajar la naturaleza y enjundia de su asesoramiento legal o fe pública. Excepción
hecha de los municipios de gran población, la distribución de competencias entre los distintos
órganos de gobierno es común para el resto. El Secretario que presta sus servicios en un
municipio de 1300 habitantes está obligado, con la misma intensidad que el que lo hace en un
municipio de 13000 habitantes, a ejercer sus funciones de fe pública y asesoramiento legal
preceptivo con sujeción plena al mismo ordenamiento jurídico.
De otro lado, es lo cierto que la complejidad de los expedientes a que un secretario o
secretario interventor debe hacer frente en sus respectivos municipios es sustancialmente la
misma sino idéntica. En un municipio de menos de 5000 habitantes el planeamiento urbanístico
se formula y ejecuta con iguales garantías y procedimientos que en otro de 13000 habitantes;
los contratos de obras, suministro, servicios, privados, etc. se licitan con sujeción a los mismos
procedimientos y reglas, prefigurados en la normativa de contratación. En muchos municipios
de menos de 5000 habitantes han proliferado, al igual que en otros de mayor dimensión,
organismos autónomos, sociedades mercantiles, etc., y a cuya regulación y funcionamiento los
secretarios interventores dan cumplida respuesta. Ni siquiera la diferenciada atribución de
servicios mínimos obligatorios a prestar en función del nivel de población supone, en la
actualidad, una diferencia sustancial en el ejercicio diario de las funciones reservadas, puesto
que la mayoría de los municipios de menor población, voluntariamente, han asumido la
prestación de servicios para ellos potestativos y de su regulación y funcionamiento conoce
perfectamente el colectivo de secretaría intervención.
Se puede afirmar, por tanto, a la vista de cuanto antecede, que tanto secretarios
como secretarios interventores, en lo que a fe publica y asesoramiento legal se refiere,
tienen idénticas funciones, es decir, tienen capacidades, competencias y conocimientos
comunes, notas éstas que conforman el concepto de escala o cuerpo. Los secretarios
interventores suman a su conjunto de capacidades, competencias y conocimientos los propios
del ejercicio de la intervención y ello justifica la creación de una subescala propia, que se ha
querido adscribir a municipios menores, no porque en ellos, como queda demostrado, las
referidas funciones de asesoramiento legal preceptivo y fe pública sean de menor enjundia sino
porque, aunque todo ello sea muy discutible, su, al parecer, menor volumen de trabajo,
aconsejan acumular a aquellas las propias de intervención, que, en tales municipios, reciben,
eso sí, contable y presupuestariamente, un tratamiento legal más simplificado, razón por la cual
en las pruebas de acceso a la subescala de Secretaría Intervención, a diferencia de las propias
de la subescala de Intervención Tesorería, no se exige acreditar el conocimiento práctico de las
materias propias de matemática financiera, contabilidad analítica, de costes, etc.”
5.- Queremos afirmar que los Secretarios de Primera y Segunda
no han de acreditar en sus respectivos procesos selectivos una
especial formación en determinadas materias dentro del carácter
general de la Escala (en el ámbito de la Secretaría), que no se les
exija, asimismo, a los Secretarios de Tercera. Es así de simple, sin
que, como veremos a continuación, el criterio poblacional añada nada
en ese sentido. Adelantemos ahora que, por este motivo, está
justificada la reserva de puestos de trabajo efectuada a favor de la
Subscala de Secretaría Intervención pero no así la que se opera a
favor de la Subescala de Secretaría. Un Secretario de Clases Primera
y Segunda, obviamente, carecería de las competencias, capacidades
y conocimientos correspondientes a la Intervención, que no fueron
objeto de formación y examen en sus respectivos procesos selectivos,
mientras que un Secretario de Clase Tercera, por razón de su
formación, titulación y proceso selectivo a que fue sometido dispone
de la totalidad de aquellos para ejercer las funciones reservadas
Juan Jiménez Herrera.
Recurso contencioso administrativo.
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correspondientes a la secretaría en cualquier Corporación Local, con
independencia de su población y clasificación. De esta circunstancia
da cuenta, de un lado, la posibilidad legal de efectuar nombramientos
provisionales a favor de “funcionario con habilitación de carácter
nacional que reúna los requisitos para su desempeño” aun para aquel
de “distinta subescala o categoría en posesión de la titulación exigida
para el acceso a aquella” (subescala o categoría a que esté reservado
el puesto) y, de otro, los cientos de tales nombramientos que, a su
amparo (ex artº 30 del RD 1732/1994), se han otorgado y se están
otorgando por esa Dirección General y por los órganos competentes
de las CC.AA a favor de Secretarios Interventores para prestar
servicios en los puestos de Secretaría de las Corporaciones Locales
clasificadas en Primera y Segunda clase.
6.- Llegados a este punto es pertinente traer a colación el
importante, nuclear y vigente artículo 15.2 de la Ley 30/1984, de 2
de agosto, y la reiterada jurisprudencia y doctrina constitucional que
sobre su interpretación y aplicación se ha venido produciendo hasta la
actualidad.
“Los puestos de trabajo serán de adscripción indistinta para todos los funcionarios
incluidos en el ámbito de aplicación de esta Ley. Unicamente podrán adscribirse con carácter
exclusivo puestos de trabajo a funcionarios de un determinado Cuerpo o Escala cuando tal
adscripción se derive necesariamente de la naturaleza y de la función a desempeñar en ellos y en
tal sentido lo determine el Gobierno a propuesta del Ministro de la Presidencia.”
En efecto, el mencionado artículo 15.2 señala en primer lugar
que los puestos de trabajo serán de adscripción indistinta para todos
los funcionarios incluidos en el ámbito de aplicación de la ley; y luego
añade que únicamente podrán adscribirse con carácter exclusivo
puestos de trabajo a funcionarios de un determinado Cuerpo o Escala
cuando tal adscripción se derive necesariamente de la naturaleza y de
la función a desempeñar en ellos y así lo determine el Gobierno a
propuesta del Ministerio de la Presidencia. La regla general es,
pues, la no adscripción, y la excepción la reserva de puestos
de trabajo y, como en esta materia, como más adelante
tendremos ocasión de demostrar, está concernido el derecho
fundamental contenido en el artículo 23.2 de la CE, la
aplicación o extensión de la referida excepción no será sino
siempre restrictiva y con fuerte carga justificativa.
En cualquier caso, la reserva de puestos de trabajo o
adscripción en exclusiva de los distintos puestos de trabajo a las
diferentes subescalas la realizó el Gobierno a través del RD
1732/1994, en unas coordenadas normativas y de clasificación de la
Subescala de Secretaría Intervención que han sido alteradas
sustancialmente, como ya hemos tenido ocasión de advertir, con la
Juan Jiménez Herrera.
Recurso contencioso administrativo.
Página 9
integración de la misma en el Grupo A de los establecidos en el
artículo 25 de la Ley de Medidas y el establecimiento de la exigencia
de titulaciones superiores para su acceso, las tres primeras (derecho,
ciencias políticas y sociología) comunes con las de la Subescala de
Secretaría. Admitiendo, prima facie, que bajo aquellas primigenias
premisas normativas, la discrecionalidad autoorganizativa de la
administración optando por la reserva estuviera justificada, no
podemos mantener el mismo criterio al hilo de la evolución legislativa
antes reseñada; pues admitiendo el amplio margen de
discrecionalidad, no puede dejar de producir consecuencias, en orden
a la justificación de la reserva de puestos de trabajo, las nuevas
exigencias de titulación, sobre las que, en gran medida, se
sustentaron las razones de la adscripción exclusiva.
Transcribiremos por su rotundidad, mutatis mutandis, el tercero
de los Fundamentos de Derecho de la STS ,Sala Tercera, de lo
Contencioso Administrativo, Sección 7ª, de 16 de octubre de
2007, rec. 6491/2002 (La Ley 165980/2007):
“…Como hemos señalado en ocasiones anteriores el hecho de
que en determinados casos haya encontrado el respaldo de los
tribunales la reserva de puestos de trabajo a uno o varios cuerpos, en
atención a las circunstancias concurrentes, en modo alguno puede
llevar a ignorar que en la jurisprudencia se detecta una clara
tendencia a que sobre el principio de exclusividad y monopolio
competencial prevalezca el principio de libertad de acceso con
idoneidad. Una clara muestra de ello se encuentra en la sentencia de
esta Sala de 10 de abril de 2006 (casación 2390/01), de la que
extraemos el siguiente párrafo: “…la jurisprudencia se orienta en el
sentido de atender fundamentalmente al nivel de conocimientos que
se derivan de los títulos profesionales pero huyendo de la
determinación de una competencia exclusiva general ……; y como
pone de relieve …..”reiterada jurisprudencia del Tribunal Supremo, en
la que se viene a afirmar que frente al principio de exclusividad debe
prevalecer el de libertad con idoneidad, ya que al existir una base de
enseñanzas comunes entre algunas ramas de enseñanzas técnicas
éstas dotan a sus titulados superiores de un fondo igual de
conocimientos técnicos que, con independencia de las distintas
especialidades, permiten el desempeño de puestos de trabajo en los
que no sean necesarios unos determinados conocimientos sino una
capacidad técnica común y genérica que no resulta de la situación
específica obtenida sino del conjunto de los estudios que se hubieran
seguido.”
Juan Jiménez Herrera.
Recurso contencioso administrativo.
Página 10
7.- Extrapoladas las reseñadas afirmaciones jurisdiccionales al
campo de las Subescalas de Secretaría y Secretaria Intervención no
cabe duda que, sin temor a errar, se puede afirmar:
a) Existe una base de enseñanza comunes, por la similitud de
los procesos selectivos, derivada de una casi idéntica carga de
temario, iguales materias jurídico-administrativas sobre las que recae
aquel, idéntica estructura del proceso selectivo (tres ejercicios, curso
de formación selectivo), única realidad colegial.
b) Comparten, en consecuencia, los integrantes de ambas
subescalas un fondo igual de conocimientos técnicos.
c) Estos dotan a los Secretarios Interventores titulados
superiores (en Derecho, Ciencias Políticas y Sociología) de
unas capacidades que les permiten el desempeño de todos los
puestos de trabajo de Secretaría, con independencia de la
población y clasificación de la respectiva Corporación
Municipal, en la medida que las funciones reservadas en todas
ellas, en el ámbito secretarial, es uniforme e idéntica.
d) Esta común, genérica e igual capacidad técnica deriva,
además, del conjunto de los estudios que los integrantes de ambas
subescalas
han
cursado,
lógicamente
referidos,
única
y
exclusivamente, a las licenciaturas de Derecho, Ciencias Políticas y de
la Administración, y Sociología.
e) En consecuencia, no está justificada la exclusiva
idoneidad de los integrantes de la Subescala de Secretaría,
categorías de Entrada y Superior, para postularse, en los
respectivos concursos (ordinarios o unitarios), a los puestos
clasificados como Secretarias de Primera y Segunda Clase.
f) En su caso, la única exclusiva idoneidad que encontraría
justificación no sería otra que la que se predica para la Subescala de
Secretaría Intervención, por la especialidad que, en materia de
conocimiento de Intervención, se les exige a sus integrantes.
8.- De mantenerse, pues, la reserva de los puestos de trabajo
en los términos del vigente RD 1732/1994, la potestad
autoorganizativa de la Administración (en virtud de la cual ésta
puede, en aras a la consecución de los principios de la eficacia,
eficiencia y objetivad, ordenar sus instrumentos de personal) habría
devenido en injustificada y en este sentido ha de afirmarse que “la
discrecionalidad que tiene la Administración no puede convertirse en
arbitrariedad o irrazonabilidad, convirtiendo la eficacia y servicio al
bien común que debe regir la actuación de la administración (artº
103.1 de la CE) en desnuda manifestación de poder carente de toda
justificación” (ST nº 85/2010, de 8 de febrero del TSJ de
Andalucía, sede de Granada, Sala de lo Contencioso
Administrativo, Sección Tercera, recurso num 50/03). Y es
Juan Jiménez Herrera.
Recurso contencioso administrativo.
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esto, precisamente, lo que está acaeciendo en la actualidad, cuando,
a todas luces, no se cohonesta con los principios de eficacia, ni
eficiencia en las asignación de los recursos humanos de la Escala de
Habilitación de Carácter Estatal, la realidad de que, año tras año y
concurso tras concurso, centenares de puestos de trabajo de
Secretaría de Primera y Segunda Clase quedan desiertos, ocupados,
de facto, por funcionarios sin habilitación estatal, cuando, de seguro,
Secretarios
Interventores
estarían
dispuestos
a
cubrirlos
definitivamente, como, por otra parte, ponen en evidencia los
centenares de nombramientos provisionales que, como se dijo, se
han expedido y se están expidiendo.
Y aquí, nuevamente, nos permitimos transcribir parte de
nuestras reflexiones publicadas en el Blog de “espublico”.
“No es aceptable bajo estos últimos parámetros que se acuda a la selección de
personal externo, a través de costosos y prolongados procesos selectivos, para ocupar puestos
de Secretaría vacantes en poblaciones de más de 5000 habitantes, cuando, a buen seguro, se
podría obtener aquellos, y, sin duda, más cualificados (por la antigüedad y experiencia del
ejercicio profesional, que, en un ámbito tan prestigiado como el de la notaria, se erigen en
criterios admitidos sin reserva alguna), con el solo y menos oneroso instrumento del concurso,
posibilitando que los funcionarios integrantes de la subescala de Secretaría Intervención
(licenciados en derecho), pudieran ocuparlas en defecto, eso sí, de solicitudes y/o
nombramiento efectuados a favor de funcionarios pertenecientes a la subescala de Secretaría.
Repetimos, la eficacia y el principio de economía, así como la realización efectiva del derecho
estatutario a la carrera profesional (que, en la actualidad, para los Secretarios Interventores es
una verdadera entelequia) exigen optar por esta última alternativa. Se nos podrá objetar un
hecho que no se nos oculta y es que en tal caso cabría esperar una importante huida del
colectivo de Secretaría Intervención a los puestos de Secretaría; en realidad, bien mirado el
asunto no es ninguna objeción. Seguramente se cubrirían gran parte de las vacantes de
Secretaría, pero con ello el ejercicio de las funciones públicas necesarias abarcaría a un
volumen mayor de población, situación que no hace sino corresponderse, con más intensidad,
con los principios de eficacia y eficiencia….”
Luego, teniendo cuenta todo lo que antecede, en
especial los conocimientos, capacidades y competencias de los
Secretarios Interventores y la naturaleza y funciones de todos
los puestos de trabajo de Secretaría de cualesquiera
Corporaciones Locales (excepción hecha, en su caso, de las
entidades locales que se someten al Título X de la Ley 7/85,
de 2 de abril), se erige en una discriminación no justificada ni
razonable y, por tanto, vulneradora del artículo 14 de la
Constitución, que aquellos puestos, clasificados en Primera o
Segunda Clase, se reserven en exclusiva a los funcionarios
integrantes de la Subescala de Secretaría, categorías de
entrada y superior, siendo así, como hasta la saciedad
venimos repitiendo, que por sus características y por el género
de trabajo a desarrollar ningún impedimento existe para que
los mismos puedan ser desempeñados con carácter definitivo
( a través de nombramiento obtenido por concurso; en
9.-
Juan Jiménez Herrera.
Recurso contencioso administrativo.
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cualquier caso, sólo en defecto de solicitud en éste de los
primeros),
por los Secretarios Interventores, titulados
superiores
en
Derecho,
Ciencias
Políticas
y
de
la
Administración y Sociología.
Abundando en ello, una dilata jurisprudencia señala que
el derecho a acceder a la función pública en condiciones de
igualdad prohíbe el establecimiento de requisitos que no sean
compatibles con el artículo 14 CE; lo cual significa, por otra
parte, que en esta sede no puede haber otros criterios de
diferenciación o discriminación objetiva que los basados en
factores como mérito y capacidad. Y ya hemos demostrado
ampliamente la capacidad y mérito de los Secretarios
Interventores, sin que, por lo demás, hayamos ignorado el mérito
de los actuales integrantes de la Subescala de Secretaría que supone
haber superado, si provienen de la promoción interna, un segundo
proceso selectivo, y, en general, la mayor clase consolidada para el
resto, cuando, a su favor, propugnamos en los concursos una
preferencia en la obtención de los correspondientes nombramientos.
10.- El artículo 23.2 de la CE impone la obligación de no
exigir para el acceso a la función pública requisito o condición
alguna que no se refiera a los indicados conceptos de mérito y
capacidad, de manera que pueden considerarse violatorios del
principio de igualdad todos aquellos que, sin esa referencia,
establezcan diferencias entre iguales. Y ya se ha explicitado la
sustancial identidad fáctica y jurídica (en el ámbito
secretarial) de las Subescalas de Secretaría y Secretaría
Intervención. Asimismo, es preciso afirmar ya, para despejar
cualquier duda sobre el alcance del derecho fundamental, que,
según doctrina constitucional, “el artículo 23.2 garantiza no
sólo el acceso igualitario a las funciones y cargos públicos,
sino también que quienes hayan accedido a los mismos se
mantengan en ellos sin perturbaciones ilegítimas y los
desempeñen de conformidad con lo que la Ley disponga…”,
abarcando, por tanto, no solo los procesos de ingreso en la
función pública sino también la promoción en la misma, de la
que son manifestación natural las condiciones en que se
regule la provisión de los puestos de trabajo entre las
personas que ya han accedido a la función pública y, por ende,
acreditado los requisitos de mérito y capacidad.
En este segundo ámbito de la provisión de los puestos de
trabajo el TC, en SS 192/1991 y 200/1991, tiene afirmado que
“cabe tener en cuenta otros criterios encaminados a lograr una mayor
eficacia en la organización y prestación de los servicios públicos o a
Juan Jiménez Herrera.
Recurso contencioso administrativo.
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satisfacer otros bienes constitucionales protegidos….lo que permite
concluir que para entender vulnerado el artículo 23.2 CE es necesario
que la lesión sea de innegable entidad y que esté desprovista de un
criterio objetivo y razonable que la justifique”.
“Cabe afirmar, en línea de principio, que la configuración de las
condiciones de acceso por vía negativa requiere una mayor y más
severa justificación objetiva y racional para superar el juicio que el
artículo 23.2 CE impone. Por hipótesis, el legislador formal y material
podría reservar determinados puestos a uno o varios cuerpos o
establecer ciertas preferencias, por entender que en ellos se dan las
condiciones ideales para su desempeño. También sería pensable, en
sentido contrario, que por necesidades desde luego atendibles, y
con determinadas condiciones (el subrayado es nuestro),
se excluya el acceso a un puesto a ciertos colectivos….con la finalidad
de que estos profesionales no abandonaran el ámbito que le es
propio..”. Pero, sigue afirmando el TC, “Lo que, sin embargo,
tiene más difícil justificación y carece de base racional a la luz
del artículo 23.2 CE, esto es, en virtud del mérito y capacidad,
es la exclusión a limine operada para la provisión del puesto”,
y, justamente, es ésto lo que consuman los artículos 18 y 26 el
RD 1734/1994 y, a su amparo, las correspondientes
convocatorias de los concursos ordinarios y unitarios.
Pues bien, el ejecutivo al aprobar el RD 1732/1994 no explicitó
los motivos o justificaciones de la reserva de puestos de trabajo a las
distintas subescalas, ni tampoco, a posteriori, con ocasión de la
promulgación del RD 834/2003, de 27 de junio, al integrar la
Subescala de Secretaría Intervención en el Grupo A; circunstancia
que, además de abundar en la tesis ya expresada de una ausencia
total de justificación de la reserva o adscripción en exclusiva,
convierte la discrecionalidad administrativa de que se hizo uso,
permítasenos afirmarlo en estrictos términos de defensa, en
arbitrariedad e irrazonabilidad, amén que dificulta, sin duda, su
control jurisdiccional.
Por ello habrá que suponer que, descartada la titulación, que es
idéntica en tres especialidades universitarias, como ya se ha dicho;
descartados también los conocimientos, capacidades y competencias,
en definitiva, el mérito, que son comunes a ambas subescalas, y,
asimismo, el contenido del puesto de trabajo, que es igual en
cualesquiera Corporaciones Locales, lo único que resta para reputar
como atendible la exclusión del colectivo de Secretaría Intervención al
acceso a los puestos de trabajo de Secretaría de Clases Primera y
Segunda sería la finalidad de que estos profesionales no abandonaran
el ámbito que les es propio. En cualquier caso, ni siquiera esta razón
Juan Jiménez Herrera.
Recurso contencioso administrativo.
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ha sido explicitada por la Administración, por lo que,
jurisdiccionalmente, no sería alegable por ésta en un eventual recurso
contencioso administrativo. Con todo, la expresada forma negativa de
prohibir a los Secretarios Interventores el acceso a los citados
puestos de trabajo no puede avalarse sin más en el marco de la
mayor eficacia organizativa y de servicios, porque, como dice el TC,
“A los efectos de enjuiciar el fundamento racional y objetivo de una
diferenciación basada en criterios de mérito y capacidad, resulta claro
que no es lo mismo que los requisitos se hayan determinado en
términos positivos (una concreta titulación, experiencia mínima,
conocimientos o capacidades, por ejemplo), que por vía negativa
(v.gr: prohibición de acceso a determinados colectivos, con
independencia y al margen de que eventualmente concurran o no
tales elementos)” (SAN, Sala de lo Contencioso Administrativo,
Sección 1ª, de 18 de diciembre de 2006, rec 231/2006). En
este supuesto la justificación requiere que fuese mayor y más severa,
y, por contraste, la Administración opta, simplemente, por
silenciar los motivos o justificaciones. Eso sí, apuesta por la
exclusión a limine, proscrita por la doctrina constitucional, sin
contemplar ninguna modulación o condición, introduciendo un
elemento de desproporcionalidad incompatible con el respeto
al derecho fundamental de acceso a la función pública en
condiciones de igualdad (artº 14 y 23.2 CE). El respeto al
principio de proporcionalidad exige adoptar, en todo caso, la
alternativa menos gravosa para el derecho fundamental.
La hermenéutica del derecho fundamental afectado no debe
conducir a la búsqueda de justificaciones “objetivas y racionales” de
un trato desigual, sino, por el contrario, basarse en el postulado más
amplio que, atendiendo a “La extensión de los derechos
fundamentales a todos los ciudadanos como derechos inherentes a la
propia personalidad, exige que las limitaciones a su ejercicio…sólo
sean admisibles en la medida en resulten estrictamente
indispensables” (STC de 15 de junio de 1981, en BJC, 9181, nº 4
p. 266). Y, en este sentido, no eran, ni mucho menos, indispensables
las limitaciones absolutas para, si era el caso, atender a la finalidad
de permanencia del colectivo en el ámbito que le es propio, pues,
como alternativa menos gravosa, la posibilidad de la solicitud de las
plazas de superior clase por los Secretarios Interventores, se podría
haber condicionado, por ejemplo, al doble requisito de la titulación
superior en alguna de las tres especialidades universitarias comunes
y a una permanencia mínima en la Subescala, que, sin duda, habría
garantizado, asimismo, la presencia de los Secretarios Interventores
en los puestos de Secretaría de Clase Tercera.
11.- En consecuencia, la lesión de los derechos
fundamentales de los artículos 14 y 23.2 CE es de innegable
Juan Jiménez Herrera.
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entidad y está desprovista de un criterio objetivo y razonable
que lo justifique. El criterio poblacional es en sí mismo
insuficiente; se convierte en arbitrario y no debió mantenerse
como elemento diferenciador o discriminatorio para el acceso
a los distintos puestos de trabajo de Secretaría.
Una vez más, y para que nos sirva como término de
comparación válido para fundar la discriminación o
infracción del principio del igualdad, trasladamos a este
recurso nuestras reflexiones en el Blog de “Espublico”, en las
que se contiene, a juicio de este recurrente, un tratamiento
proporcionado y adecuado del elemento poblacional, sin la
carga discriminatoria presente en la Escala de Habilitados
Estatales:
“Con ayuda del paradigma notarial, su reglamento, de forma coherente, tras afirmar
que los notarios tienen las mismas funciones, dispone que ello no es óbice para que, a efectos
meramente orgánicos y corporativos y atención a criterios básicamente demográficos,
las notarías se clasifiquen en distintas clases o secciones, a las que, a todas ellas, como
veremos, y como corolario lógico, tienen acceso todos los notarios en los
correspondientes concursos. Es decir, en el notariado la promoción se puede obtener
mediante concurso en el que se podría obtener nombramiento para ocupar una notaria vacante
de sección superior y todo ello en razón a la antigüedad y, eso sí, sólo en defecto de solicitudes
de notarios de la misma clase. La promoción se complementa con las oposiciones entre
notarios mediante la que se obtiene un abono de antigüedad en la carrera. La promoción
notarial, pues, está sustentada en la antigüedad. Y es ésta la que justifica que los profesionales
más experimentados en el ejercicio profesional, los que más años han venido prestando sus
servicios (salvo si optan por la oposición interna), ocupen las plazas sitas en ciudades más
populosas, sin necesidad de proceso selectivo alguno. Aún hay más, los notarios pueden
obtener la clase de la notaria que hayan obtenido por concurso acreditando una determinada
antigüedad (cinco, si es de segunda clase y nueve si es de primera).
En el notariado, pues, aún concurriendo clases o secciones en las notarias, no existe
promoción interna, o, dicho en otros términos, la promoción profesional no se supedita a la
superación de pruebas selectivas post ingreso, sino sólo y exclusivamente a la antigüedad. Y
ya hemos advertido que, en lo que toca a las funciones de secretaría, en todos los municipios,
con independencia de su población, son exactamente las mismas, ya sean ejercidas éstas por
funcionarios integrantes de la subescala de Secretaría Intervención o de la subescala de
Secretaría.”
12.- Hagamos, finalmente, referencia al despropósito que
supone la supuesta y aparente promoción interna que rige para la
Subescala de Secretaría Intervención. Desde que en 2003 ésta
quedase integrada en el Grupo A (hoy Subgrupo A1), la promoción
profesional de sus integrantes de la que se podría hablar sólo sería la
que el Estatuto Básico denomina promoción interna horizontal (artº
16.3 d). Esta se predica y define entre funcionarios que desempeñen
actividades o funciones sustancialmente coincidentes o análogas en
su contenido profesional y en su nivel técnico (Reglamento General
de Ingreso, Promoción Interna, Provisión de Puestos de Trabajo y
Promoción Profesional de los Funcionarios de la Administración
Juan Jiménez Herrera.
Recurso contencioso administrativo.
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General de la Junta de Andalucía, aprobado por Decreto 2/2002, de 9
de enero) . Y nos parece, a su vista, que no es aplicable a nuestro
caso particular, puesto que las funciones y actividades, en lo que a
asesoramiento legal preceptivo y fe pública se refiere, no es que sean
sustancialmente coincidentes o análogas en los municipios de hasta
5.000 habitantes con los que superan este umbral demográfico; no,
sencillamente son las mismas, IDÉNTICAS. Y siendo ello así no se
comprende cómo para poder ejercer esas mismas e idénticas
funciones en municipios de más de 5000 habitantes los Secretarios
Interventores se deban someter a un proceso selectivo adicional en
toda la regla, en el turno de promoción interna que, como se ha
subrayado, strictu sensu, no sería de aplicación. Es obligado decir, no
obstante, que, para las funciones propias de intervención, no cabría
llegar a la mismas conclusiones y objeciones, ya sea porque la
subescala de Intervención tiene asignadas las funciones de Tesorería
que la Secretaría Intervención no abarca, ya sea porque, en fin, como
se dijo antes, la realidad contable y presupuestaria de los municipios
de más de 5000 habitantes es ciertamente más compleja.
Llegados a este punto es justo llegar a la siguiente conclusión:
el sistema elegido de promoción interna entre los habilitados
estatales (en lo que a Secretaría se refiere) parece altamente
arbitrario e injustificado. Arbitrario, porque conculca la seguridad
jurídica (artº 9.3 CE), que impediría someter a un funcionario a un
doble proceso selectivo para ejercer las mismas funciones y los
mismos puestos de trabajo, malogrando el principio de cosa juzgada
(o seleccionada) en el ámbito administrativo; e injustificado, por
contrariar los principios de eficacia, racionalidad y economía. Ni que
decir tiene que, por todo ello, la supuesta promoción interna
constituye un innegable ataque al derecho fundamental
contenido en el artículo 23.2 de la CE que, como vimos,
abarca la promoción en la función pública. En realidad, toda vez
que la pretendida promoción interna no es tal, puesto que no se
ajusta a los presupuestos que, legalmente, la definen, lo que la
Administración está actuando a su través no es sino una INDIRECTA,
INJUSTIFICABLE E IRRAZONABLE modalidad de provisión de los
puestos de trabajo de la Subescala de Secretaría destinada a los
Secretarios Interventores que no resiste ni el más benigno de los
juicios de adecuación constitucional desde la perspectiva del derecho
fundamental al acceso (promoción/ provisión) en condiciones de
igualdad a la función pública.
13.- Dispone el artículo 51 de la Ley 30/1.992, de 26 de
noviembre, que
“Las disposiciones administrativas no podrán
vulnerar la Constitución o las Leyes…”. Ello es expresión del principio
de jerarquía normativa, al que también se refiere el artículo 1.2 del
Juan Jiménez Herrera.
Recurso contencioso administrativo.
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Código Civil al disponer que carecerán de validez las disposiciones
que contradigan otra de rango superior, y que, asimismo, se deduce
del artículo 9.1 de la CE, al ordenar que los ciudadanos y los poderes
públicos están sujetos a la Constitución y al resto del
ordenamiento jurídico. Con idénticos fines, el artículo 62.2 de la
Ley 30/1992, dispone que “También serán nulas de pleno derecho las
disposiciones administrativas que vulneren la Constitución, las
leyes…”. Y, asimismo, el artículo 62.1 a) al afirmar que son
nulos de pleno derecho los actos de las administraciones que
lesionen los derechos y libertades susceptibles de amparo
constitucional, como lo son los contenidos en los artículos 14 y
23. 2 de CE. Luego, la Administración ha de actuar con pleno
sometimiento a la Ley y el Derecho, por cuanto todo acto contrario
implicaría la nulidad de pleno derecho por vulneración de la
Constitución. El mero sometimiento a la Resolución recurrida y
a la normativa reglamentaria que la sustenta, que, no lo
olvidemos, contraría lo dispuesto en el artículo 15.2 de la Ley
30/1.984, por falta de concurrencia de los requisitos que en el
precepto se mencionan, no legitima los actos que se dicten a
su amparo, cuando con ello, tal como hemos venido defendido
en este amplio y fundando recurso, se lesionen los derechos
fundamentales positivizados en los artículos 14 y 23.2 de la
CE. En definitiva, invocamos la vigencia inmediata y directa de
nuestra Ley Fundamental (arts 9.3 y 53.1 CE).
En virtud de todo lo expuesto,
SUPLICA A LA SALA que tenga por presentado este escrito
con los documentos acompañados de que se hizo mérito; por
comparecido y por parte al suscrito funcionario, devolviéndole los
documentos acreditativos de su representación, previo testimonio
literal en autos, entendiéndose con él las ulteriores diligencias, y por
interpuesto recurso contencioso administrativo contra la resolución ut
supra referenciada.
Es justicia que se pide en Madrid a 17 de enero de 2011.
Fdo: Juan Jiménez Herrera.
Juan Jiménez Herrera.
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