El archivo sonoro como fuente de la memoria y el patrimonio

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El archivo sonoro como
fuente de la memoria
y el patrimonio
Por
Giselle Massard Lozano*
Más de 32 años han transcurrido
desde la apertura de Uninorte FM
Estéreo, tiempo en el cual se ha
ido constituyendo, poco a poco,
un valioso patrimonio sonoro,
que forma parte de la memoria
sonora de nuestra región. Para
dar cierto orden a ese material
y ponerlo a disposición del
público se ha creado la Fonoteca
de la Universidad del Norte.
Lo sonoro como patrimonio
El primer contacto del ser humano con el sonido
empieza en el vientre materno. La naturaleza es una
fuente sonora inagotable que ha ido transformando
su propio paisaje en la medida en la que el hombre ha
marcado su paso por el mundo. Si miramos al pasado, cuando no existían las ciudades y su industrialización, cuando el medio ambiente no estaba congestionado por una multitud de ruidos,
todo parecía indicar que los sonidos estaban sujetos
a ciclos de actividad y de reposo. Los productores de
sonidos parecen saber cuándo deben actuar y cuándo deben callarse. Las diferentes especies de insectos,
animales y pájaros se complementan mutuamente,
en unos ritmos diarios y estacionales de sincronizada belleza. (Schafer, 1976, p. 5)
El sonido, que en un primer momento provenía exclusivamente de la naturaleza, fue transformándose
gracias a la dialéctica entre el hombre y su entorno
en palabra, música, ruido, y se constituyó en herencia
cultural de la humanidad.
* Directora de la Emisora Uninorte fm Estéreo.
Hasta la aparición en 1877 del fonógrafo, inventado
por Thomas Alva Edison, los sonidos hacían parte de
nuestra vida de manera efímera. Fue a partir de ese
momento cuando el ser humano pudo guardar registro de los fenómenos acústicos.
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grandes y medianas orquestas donde se estudiaron y
se siguen estudiado una y otra vez las “grandes obras”,
que perduran por la reproducción incesante ante espectadores en distintos rincones del mundo?, ¿qué fue
de todo aquello que no alcanzó la genialidad? La memoria oral y sonora de la humanidad dio un giro al
encontrarse con la posibilidad de las grabaciones fonográficas. La tecnología fue evolucionando, y con ella
los soportes en los que iban quedando registrada miles de horas de música, discursos políticos o académicos, sonidos de la naturaleza, lenguas indígenas, voces
humanas, programas radiofónicos y paisajes sonoros.
El contenido y el soporte son dos componentes estrechamente relacionados e igualmente importantes
como elementos de patrimonio sonoro. No obstante,
de todos los patrimonios con los que cuenta la humanidad, los documentos sonoros son los más frágiles y
la vida de algunos soportes puede ser muy breve, por
lo cual siempre que sea posible, es importante tener
acceso a ambos. (Rodríguez Reséndiz, 2012, p. 28)
De esta forma, el patrimonio sonoro no es solo inherente a lo intangible, sino también a lo tangible, y para
cada caso requerirá de un intrincado sistema de preservación y transmisión. Hoy en día no solo contamos
con formatos analógicos, sino que el mundo sonoro
hace parte de lo digital y se afrontan los retos que este
soporte ha traído a la historia.
La conservación de los documentos sonoros que hacen parte del patrimonio de un determinado grupo
humano requiere de la creación de reservorios que
posibiliten la conservación y el acceso para el conocimiento y uso de las generaciones por venir:
El sonido, que constituye todo un ecosistema de información en constante evolución, se convirtió en
materia de investigación en distintas áreas del conocimiento, a partir de la posibilidad de ser registrado y contenido en un documento perdurable en
el tiempo. Así empezaron a ser grabadas sistemáticamente músicas y lenguas indígenas, abriendo paso a
la etnomusicología y conformando las primeras colecciones sonoras que motivaron la creación de las
primeras fonotecas (Rodríguez Reséndiz, 2012, p. 20).
Es en los ámbitos educativo y cultural donde el valor
de ese patrimonio se incrementa, pues los sonidos que
caracterizan nuestra vida cotidiana, conforman nuestra identidad, nos identifican y diferencias de otras
culturas. Esa memoria formada por sonidos siempre
está en riesgo de caer en el silencio y quedar en el olvido si no la preservamos. (Camacho, 2005, p.8)
Los soportes y formatos que contenían todas esas experiencias sonoras creadas y registradas por el hombre
iniciaron el viaje del eterno retorno, entre la extinción
y la inmortalidad. La música clásica, siglos antes de
poder ser grabada y remasterizada, sobrevivió al tiempo no solo gracias a la conservación de manuscritos y
partituras en papel, sino gracias a la transmisión oral.
¿Qué sería de las cantatas de Bach sin las catedrales y
las posteriores salas de conciertos, los teatros con sus
La Fonoteca de la Universidad del Norte
Con la aparición en 1983 de la emisora de la Universidad del Norte, Uninorte FM Estéreo, la institución
inició su colección musical, que debido a la tecnología del momento, hizo énfasis en la compra de discos
de acetato con el repertorio de las obras clásicas de la
música occidental. En aquel entonces era difícil con-
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“Lo que nos dice la Música”, de Hans Federico Neuman, “La historia de la música”, de Meira del Mar, entre otros, y nuevas producciones que son testimonio
de nuestra construcción de identidad con el Caribe, no
solo como nuestro entorno, sino como factor que nos
acerca y contrasta con la universalidad.
El sonido, que en un
primer momento provenía
exclusivamente de la naturaleza,
fue transformándose
gracias a la dialéctica entre
el hombre y su entorno.
seguir discos negros de ese género musical en Colombia. Eran escasos los lugares donde conseguir música
clásica. Fue en la Librería Buchhols, en Bogotá, donde
se adquirieron los primeros ejemplares de la colección, en su mayoría del sello Deusche Grammophon.
Las embajadas europeas fueron el punto de contacto
con las distintas emisoras estatales. Así empezaron a
llegar cintas de carrete abierto con programas de la
Deushe Welle, Radio France, la bbc de Londres, Radio
Exterior de España y la rai de Italia, entre otras que engrosaban la programación radiofónica de la emisora.
Así, poco a poco fue creciendo la colección, a la que se
sumaron géneros como el jazz, el rock, los ritmos del
Caribe y las músicas del mundo.
La tecnología fue cambiando, y hoy en día en la estantería donde se conservan los soportes de toda esta
compilación musical se pueden encontrar distintos
soportes que dan cuenta del momento histórico y tecnológico en el que surgió y se desarrollaba la emisora.
Treinta y dos años después, la colección cuenta con
más de 7000 LPs, 16.250 cds, 1500 casetes y 241 cintas
de carrete.
Pero lo realmente valioso del acervo sonoro de Uninorte fm Estéreo se concentra en las producciones propias de la emisora:
Hoy somos conscientes de que un archivo de radio
puede ser columna vertebral de la memoria sonora
de un país, porque nos hemos dado cuenta de que son
una fuente riquísima de datos y testimonios sobre la
cultura, la política, la sociedad de una región, de un
país, de una civilización. (Camacho, 2005, p. 9)
Esta colección está viviendo la migración del formato analógico al formato digital para alojarse en un
sistema de almacenamiento masivo desarrollado por
el Centro de Tecnología y de las Comunicaciones de
la institución. Un minucioso entramado que se fue
tejiendo bajo parámetros internacionales de almacenamiento, digitalización y catalogación, en una labor
entre expertos archivistas, programadores musicales
e ingenieros de sistemas. “Sin embargo, no es suficiente catalogar y clasificar para preservar nuestro acervo sonoro. Es indispensable no perder lo que se tiene
y atesorar lo que a diario está surgiendo” (Camacho,
2005, p. 9).
La producción radiofónica de Uninorte fm Estéreo se
ha ido nutriendo en los últimos 10 años no solo con
programas musicales, sino con información cultural
de la universidad, la ciudad, la región y el mundo.
“Noticias Culturales” ha recopilado durante 12 años
las voces de músicos, investigadores, gestores, artistas
plásticos, académicos, periodistas y ha reportado gran
parte de las actividades no solo de la universidad, sino
de las distintas entidades culturales, como el Museo
de Arte Moderno, el Parque Cultural del Caribe, la Cinemateca del Caribe, la Alianza Colombo Francesa, el
Teatro Municipal Amira de la Rosa, la Biblioteca Piloto, distintas asociaciones, fundaciones, galerías, secretarías de cultura, entre otras, que han quedado registrados para la historia. En tres o cuatro generaciones
este acervo de información, que crece diariamente,
será de especial interés para científicos, investigadores y académicos, ya que la memoria nos permite tener un mejor conocimiento de los procesos históricos,
y así poder entender las sociedades contemporáneas.
Cobra vida un acervo que estará a disposición de los
usuarios para usos investigativos o recreativos, descentralizando la dictadura del anaquel. Una fonoteca
es entonces
Distintos programas, algunos con más de 25 años de
producción, como “Concierto Caribe” y “Jazz en clave
Caribe”, de Rafael Bassi Labarrera, otros con voces
de intelectuales ya fallecidos, como “Rock total”, de
Braulio de Castro (hoy realizado por Pepe Enciso como
Rock total), “Música Sácra”, de Campo Elías Romero,
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un archivo sonoro, que tiene el propósito de preservar, dar acceso y difundir el patrimonio sonoro de un
pueblo; para ello desarrolla procesos documentales
en los que intervienen diversos roles que se relacionan e interactúan entre sí a través del documento
sonoro. (Rodríguez Reséndiz, 2012, p. )
ces de personajes, paisajes sonoros, especies animales
entre otros” (Rodríguez Reséndiz, 2012, p. 24).
32 años después, la colección de
Uninorte fm Estéreo cuenta con
más de 7.000 LP, 16.250 CD, 1.500
casetes y 241 cintas de carrete.
Siendo la región Caribe una fuente sonora inagotable y el espacio geográfico inherente a este archivo, el
reto se hace aún mayor. La Fonoteca de la Universidad
del Norte es un proyecto que tiene la oportunidad de
convertirse en el reservorio donde el hombre del Caribe custodie sus sonidos, sus músicas, su oralidad.
Elementos imprescindibles para la construcción de la
identidad del hombre caribe del futuro.
El reto para la consolidación de esta fonoteca estará
en la posibilidad del reaprovechamiento educativo y
cultural de los archivos sonoros, además de la conservación y preservación con visión de futuro de la colección musical, la actividad radial, la organización,
administración y gestión del archivo. También permitirá la creación de colecciones sonoras propias, que se
fundamenten en investigaciones de distintas disciplinas. “La procedencia de los fondos de una fonoteca de
investigación puede ser el resultado de grabaciones
musicales, fiestas tradicionales, lenguas indígenas, vo-
Bibliografía
Schafer, R. M. (1976). El mundo del sonido: Los sonidos del
mundo. Revista El Correo, noviembre, xxix.
Reséndiz Rodríguez, P. O. (2012). El archivo sonoro. Fundamentos para la creación de una Fonoteca Nacional. México
D.F.: Escuela Nacional de Biblioteconomía y Archivonomía.
Camacho, L. (2012). El patrimonio sonoro: una huella que se borra. México D. F.: Conaculta.
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