LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS. TORCUATO LUCA DE TENA. EL AUTOR

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LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS. TORCUATO LUCA DE TENA.
EL AUTOR
Torcuato Luca de Tena, nacido en Madrid en 1923, licenciado en derecho, miembro de número de la Real
Academia Española en 1973, publicó su primera obra en Chile a los 18 años. Desde entonces dedicó su vida al
periodismo activo y a la creación literaria. Algunas de sus obras son Señor ex ministro o La brújula loca. Sus
mayores éxitos los obtuvo con dos novelas, Edad prohibida (1958) y Los renglones torcidos de Dios (1979),
que fue el libro más vendido de ese año. Cultivó otros géneros literarios como la poesía.
BREVE RESEÑA DE LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS
Alice Goul llega a un sanatorio mental creyendo ser una investigadora privada a cargo de un equipo de
detectives que han de esclarecer un caso. Pero la realidad parece ser otra, pues su médico la ingresa bajo el
diagnóstico de paranoia obsesiva persecutoria contra su marido. Su conducta aparentemente normal
confundirá a los médicos y al resto del personal del centro, que dudan sobre si Alice ha sido ingresada
injustamente o por el contrario está realmente enferma.
LA ENFERMERÍA EN ESTA OBRA
En la primera mitad de la novela, Alice denomina batas blancas a todos los que trabajan en el hospital. Salvo
la asistente social y el médico que la reciben ningún profesional se presenta haciendo referencia a su función
en el centro. Así, Alice, no puede distinguirles a menos que indague (pag. 177:...Tómese una pastilla y
siéntese aquí conmigo. −Prefiero no drogarme. ¿Es usted enfermero? −no, soy médico.) Confunde
enfermeros con lo que hoy serían los celadores (. Pag. 176: [...] uno de los cuidadores la enlazó por el
cuello con todo el antebrazo. [...]Con habilidad y rapidez suma, le enchufaron una suerte de lona. Fue la
primera vez que vio una camisa de fuerza), (pag. 128: [...] fue sacado de allí por dos forzudos enfermeros).
En la pág.91 dice: un enfermero, por cada cuatro recluidos, los lavaba, vestía, alimentaba y acostaba. Son
funciones que hoy realiza el auxiliar de enfermería. Así, pues, o todas estas tareas las realizaba enfermería, o
es que no había enfermeros. Pero otras referencias nos sugieren que sí los había (... las enfermeras, armadas
con jeringuillas, se iban acercando). Y recordemos que, desde el año1953, ya era necesario poseer el título de
ATS para realizar estas tareas.
En la segunda parte del libro, Alice empieza a enunciar las funciones de los enfermeros, así como las
condiciones laborales en que las desempeñan:
Pág.177 (arriba mencionada) de su pregunta se infiere que el enfermero es quien normalmente administra la
medicación.
Pág.351:El trabajo de las batas blancas era agotador. Las admiradas y sufridas mujeres no daban abasto
para lavar y cambiar la ropa, amarrar a las furiosas: comprobar si la que se quitaba pacientemente los
parásitos de sus pudendas los tenía o no: dar de comer en la boca a los inmóviles, inyectar calmantes a las
excitadas y mil faenas más que eran más terribles de ver que fáciles de explicar. Por lo que parece ser que
efectivamente enfermería se encargaba de todas estas tareas. Son los encargados de mantener el orden (pág.
164:¡voy a avisar a la enfermera!,pág. 265: los < batas blancas> andaban atareadísimos pidiendo que no se
empujasen unos a otros.)
Vigilan por la seguridad de los pacientes, custodian el fuego y les dirigen en las excursiones, (pág.140).
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Valora de las enfermeras la capacidad para escuchar, concretamente a Cecilia, por ser una persona que sabe
tratar con las personas y responde a las preguntas que le hacen. Y reconoce que desarrollan sus tareas en
unas condiciones bastante malas: no podían permitirse un solo instante de distracción, (pág.43) y el trabajo
era agotador(pág. 351).
No he encontrado mención alguna a la formación académica de la enfermería, y el hecho de tener paciencia y
compasión, parece ser requisito único para el ejercicio de ésta. Incluso la misma Alise se siente: paga. 397
−como una bata blanca sin bata−, consolaba a los tristes, besaba y abrazaba a los dos falsos hermanos,
como una madre.
CONCLUSIONES Y OPINION PERSONAL
Ya han pasado veinte años, y la confusión sobre quién es la enfermera sigue presente en la sociedad actual. En
un hospital, la auxiliar de enfermería, el celador o la enfermera son, para el paciente y su familia, una misma
profesión: Enfermeros todos. De poco nos ha servido, en cuanto a la imagen que ofrecemos a la sociedad, el
haber conseguido llegar a la Universidad, y a pesar de nuestros esfuerzos por mejorar el nivel formativo de los
profesionales que la ejercen, la enfermería sigue sin conocerse y sin valorarse, salvo por la paciencia y
estómago que hay que tener para desempeñarla.
A esta incertidumbre se une que en la actualidad coexisten profesionales con nombres distintos y con una
misma categoría laboral: ATS y Diplomados en enfermería, con una formación académica distinta. Esto hace
que confundan también a los auxiliares de enfermería con los diplomados, porque no saben el nivel de
formación que se requiere en cada categoría. Sería necesario unificar criterios de nomenclatura, sin embargo
nuestro colegio profesional se denomina Colegio de ATS y Diplomados universitarios en Enfermería, pues
alberga una población activa en este momento que tiene formación y autoconcepto de ATS.
Es necesario ofrecer a la sociedad una nueva imagen de la enfermería. Necesitamos clarificar y divulgar
las funciones que desarrolla un enfermero, y que le diferencian del resto de personas que trabajan en la
Sanidad.
Los pacientes acuden a la enfermería cuando necesitan ponerse una inyección, curarse o que les asistan en el
domicilio, pero acuden al médico para pedir consejo sobre cuidados, alimentación, ejercicio, sexualidad, etc.,
porque desconocen que el enfermero es el profesional especializado en los cuidados.
Cambiar la imagen que tenemos en la sociedad parece una tarea ingente, pero pequeños detalles como
presentarnos cada vez que entramos en una habitación, o cuando recibimos a un paciente por primera vez en
el centro de salud puede ayudarnos a conseguir que nos reconozcan lo que hacemos. Dar importancia a las
actividades que realizamos, porque ni nosotros mismos valoramos lo que hacemos, y no lo registramos. Tiene
que quedar constancia de las actividades que realiza la enfermería, y tenemos que saber la
fundamentación científica de nuestras tareas.
Bibliografía
Luca de Tena, Torcuato: Los renglones torcidos de Dios, (1979)
Editorial Planeta, 46ª edición, 1999.
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