Pymes: “salir al exterior sí”, pero con garantías

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Pymes: “salir al exterior sí”, pero
con garantías
Por Jesús, Terciado, Presidente de CEPYME
Al hilo de cómo define Julio Casares el concepto refrán (la expresión de un
pensamiento, generalmente en forma de sentencia, apoyado en la experiencia),
se podría considerar que el actual dinamismo del sector exterior español es
consecuencia, en gran medida, de que las empresas han sabido hacer de la
necesidad virtud. Entiendo que se trata de una simplificación, porque los
expertos han desarrollado análisis al respecto en decenas y decenas de
páginas. Pero esta simplificación encierra, creo yo, un aspecto que sí quisiera
destacar desde estas primeras líneas: la masiva incorporación de las pymes a
los mercados internacionales ha potenciado y fortalecido el sector exterior, que
hoy se presenta como el principal aliado para salir de la crisis.
La empresa española, lógicamente, no ha estado al margen del proceso de
globalización experimentado en las últimas décadas. Ni ha sido ajena a los
avances o retrocesos de la economía española en términos de competitividad.
Desde la entrada de España en el euro, se ha consolidado un grupo de
empresas —sobre todo de gran dimensión— capaces de competir con éxito en
el exterior. Este hecho ha permitido que, a pesar de la pérdida de
competitividad de nuestra economía (1999-2009), la cuota exterior de España
se redujera significativamente menos que la de los países de nuestro entorno.
Se trata de un activo, sin duda, que se sitúa en el origen del renovado
dinamismo del sector exterior, coincidiendo con el progresivo incremento de la
competitividad de la economía. Y la gran novedad de este proceso, en mi
opinión, es la implicación de las pymes en el mismo.
En 2012, por ejemplo, iniciaron algún tipo de actividad exportadora, tanto de
bienes como de servicios, un total de 61.235 empresas (una cifra récord, por
cierto), de las cuales más del 98% eran pymes. Sin embargo, al finalizar el
ejercicio habían abandonado la actividad exterior un total de 56.102 empresas,
también pymes en su gran mayoría. Es decir, el saldo de nuevas empresas
exportadoras fue finalmente de 5.133, lo cual supone un incremento importante
con respecto al año anterior (11,5%), pero también pone de manifiesto la
dificultad de la pyme para asentarse en el exterior.
Las principales dificultades se derivan de reducida dimensión. En general, las
pymes no cuentan con la estructura necesaria para desarrollar un proyecto
internacional que reúna las suficientes garantías de éxito; o al menos, con el
mínimo riesgo posible. De hecho, muchas iniciativas exigen a la empresa que
adquiera un mayor tamaño mediante alianzas o acuerdos de colaboración con
otras empresas.
Sin embargo, lo más importante para una pyme que se dispone a competir en
el exterior es realizar una auditoría, de manera que pueda contar con un plan
de negocio integral y solvente, en función de las circunstancias concretas de
esa empresa.
Esta tarea de asesoramiento y acompañamiento a las pymes, que desempeñan
distintas instituciones, es en la que también se ha comprometido CEPYME, en
estrecha colaboración con CEOE Internacional.
La pequeña y media empresa debe conocer con antelación cuáles son sus
posibilidades reales en el exterior, qué productos o qué servicios puede
comercializar, qué países son los más idóneos, con qué medios humanos y
técnicos debe contar, qué proyectos innovadores debe desarrollar, cuáles son
los costes, cómo puede acceder a los recursos necesarios… Es decir, la
“aventura exterior” de una pyme debe ser decidida, valiente, pero no
consecuencia de una corazonada, ni del instinto empresarial.
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