Jueves Santo - Episcopal Church

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Jueves Santo
El día de Jueves Santo, en los monasterios ortodoxos en Tierra Santa, la
Eucaristía se celebra muy temprano por la mañana porque el principal servicio
del día es el lavatorio de los pies. En Jerusalén, el Jueves Santo, uno tiene la
oportunidad de visitar un servicio de lavatorio de los pies tras otro, comenzando
con el de los ortodoxos griegos, pasando luego al de los etíopes, coptos,
armenios, sirios ortodoxos, y, finalmente, un elegante servicio en la catedral
anglicana de San Jorge.
Lo que se recuerda el Jueves Santo es que Jesús se convierte en un esclavo, un
siervo, cuando Jesús lava los pies a sus discípulos en la Última Cena. El
anfitrión de una comida nunca lavaba los pies de sus huéspedes. Ese era el
trabajo del esclavo. Era el esclavo el que lavaba los pies mientras el anfitrión
esperaba que el ritual importante tuviera lugar. No es de extrañar que el pasaje
de Juan 13:6-10, se convierta en todo un intercambio verbal entre Jesús y
Pedro, porque Pedro sabía que Jesús no debía lavar sus pies.
Debido a las excavaciones arqueológicas en Séforis en Galilea, hoy sabemos
cómo era el antiguo triclinio, un triclinio era un comedor, donde los ricos servían
las comidas. También era tarea de los esclavos el servir la comida. En el triclinio
de Séforis, se tiene una sensación real de cómo los invitados se reclinaban en el
piso apoyados en grandes almohadas. Nosotros, que vivimos en Occidente
estamos tan condicionados por la obra maestra de la Última Cena de Da Vinci
que se nos olvida que en el primer siglo de Palestina los invitados se reclinaban
en el suelo, mientras se les servía la comida (Juan 13:23-26).
El Jueves Santo, a medida que el drama de la Semana Santa se desarrollaba,
Jesús nos muestra una nueva comprensión de lo que significa ser un rey. Ser
rey significa ser un siervo, un esclavo, uno que esté dispuesto a lavar los pies de
un invitado, incluso los pies de aquel que lo va a entregar, y sospecho que
también del extraño y del extranjero.
Esta información le llega a usted como cortesía del Colegio de San Jorge, una de las más de
treinta instituciones de educación, rehabilitación y asistencia sanitaria de la Diócesis Episcopal
de Jerusalén, que abarca a Israel, Palestina, Jordania, Siria y el Líbano. (www.j-diocese.org). La
universidad de San Jorge, un centro de educación continua de la Comunión Anglicana, ofrece
peregrinaciones educativas. (www.sgcjerusalem.org)
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