Cretácico Superior

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La huellas de dinosaurio del levante ibérico
Cretácico Superior
Iberia en el Cretácico Superior
Tanto los Pirineos como la Cordillera Ibérica presentan una estructura compuesta por un zócalo de rocas antiguas y una
cobertera de rocas más modernas. Esta manera de estructurarse la encontramos en otras cordilleras del mundo y
conlleva una deformación y un desplazamiento importante de sus rocas, particularmente en los Pirineos. El zócalo es
principalmente de edad paleozoica y está compuesto por diversos tipos de rocas, mientras que la cobertera es de edad
mesozoica y cenozoica y está formada únicamente por rocas sedimentarias. El modo como se han estructurado la
cobertera y el zócalo es el resultado de las deformaciones producidas por la confluencia entre dos grandes unidades de
corteza terrestre: la Placa Ibérica y la Placa Europea. Estas deformaciones se incluyen dentro de otras de mayor rango
y extensión conocidas en conjunto como orogenia alpina y han condicionado la distribución actual de las rocas.
Los Pirineos presentan una estructura orientada este-oeste. Su zócalo lo encontramos en la parte más interior y allí se
concentran la mayoría de los picos más altos, coincidiendo con la frontera entre los Estados español, francés y
andorrano. Al norte y al sur del zócalo se extiende la cobertera donde se observan una serie de mantos que no son más
que grandes unidades de rocas de dimensiones kilométricas que encontramos desplazadas a diversos kilómetros de su
lugar de formación.
Mapa geológico de los Pirineos
En el caso de la Cordillera Ibérica estos desplazamientos han sido menores y la configuración general de la cadena
montañosa tiene una orientación de las estructuras noroeste-sureste. El zócalo tiene una extensión más reducida que en
los Pirineos.
Mapa geológico de Valencia
Los estudios geológicos realizados por todo el planeta ha permitido conocer cual era la distribución de los océanos, mares
y continentes durante el pasado geológico. Así, al final del Cretácico, la distribución de los mares y montañas en la parte
occidental de Europa era muy diferente de la actual.
Reconstrucción paleogeográfica del área mediterránea a finales del Campaniense - inicios del Maastrichtiense.
Imagen modificada cedida por Ron Blakey.
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Esquema paleogeográfico de los actuales Pirineos en el Maastrichtiense, con indicación de los principales relieves y
cuencas sedimentarias. Este esquema no contempla los desplazamientos sufridos por la cobertera sedimentaria.
El entorno donde vivían los dinosaurios era también muy distinto del medio en que ahora encontramos sus restos. En
general toda Eurasia, e Iberia en particular, estaba en gran parte ocupada por mares. El clima era entonces tropical y en
muchos lugares donde hoy encontramos relieves altos, antes existían zonas deprimidas donde se acumulaban
sedimentos traídos por ríos. Estas zonas deprimidas reciben el nombre de cuencas sedimentarias. La cuenca pirenaica
era un brazo de mar del océano Atlántico que se extendía por los actuales Pirineos. Al este de éstos se extendía el Mar
de Tetis, precursor del actual Mediterráneo. Esta cuenca se encontraba limitada por tres grandes unidades de relieve:
el Macizo Central al Norte, el Macizo del Golfo de León al sureste y la Cordillera Ibérica al suroeste. Parte de lo que hoy
en día son las provincias de Castellón y Valencia era entonces una plataforma marina somera, lo que permitió que se
formaran importantes depósitos de carbonatos. En general, las subcuencas de la vertiente surpirenaica y la Cordillera
Ibérica estaban delimitadas por zonas emergidas debidas a pliegues anticlinales. Los estudios geológicos realizados en
rocas que contienen fósiles de dinosaurios muestran como éstas se originaron a partir de la consolidación de sedimentos
acumulados en lagos poco profundos, deltas, llanuras fangosas y márgenes de río que a menudo se secaban. Estas
zonas eran de tipo continental, situadas tierra adentro, o de tipo transicional, a caballo entre zonas marinas y
continentales. Estos lagos y llanuras cambiaron de situación y dimensiones a lo largo de los tiempos geológicos, como
resultado de transformaciones de tipo climático y tectónico. Los relieves que limitaban estas cuencas eran drenados por
ríos que arrastraban sedimentos detríticos (arenas, arcillas y cantos rodados) que fueron rellenándolas a lo largo de
millones de años. Estos sedimentos se fueron convirtiendo en diferentes tipos de roca dependiendo de si se trataba de
fangos, arenas o gravas, dando lugar así, respectivamente, a lutitas, areniscas o conglomerados.
Las areniscas y conglomerados se forman por la acumulación de arenas y gravas en el lecho de los ríos, sea en el interior
del continente o en deltas cerca del mar. Cuando estos ríos bajaban con fuerza eran capaces de transportar huesos y
carcasas de dinosaurios que se sedimentaban al calmarse las aguas. Durante los periodos de inactividad de los ríos, por
sus márgenes podían caminar los dinosaurios y dejar marcadas sus huellas allí donde había barro, aunque la mayoría de
ellas no se producían dentro de los ríos sino en las extensas llanuras continentales que los rodeaban. A veces, cuando
los lagos eran extensos, se podían formar sedimentos no detríticos, como fangos ricos en carbonato cálcico o
acumulaciones de vegetación que darían lugar a calizas y carbones respectivamente. Ocasionalmente, como en el caso
de los yacimientos de Fumanya (Barcelona) o Dosaguas (Valencia), los ambientes de lagos parálicos (costeros) y
llanuras mareales en los que se depositaban limos de carbonato, eran medios favorables para la preservación de las
huellas de dinosaurios.
El conjunto de rocas que formaron el relleno de la cuenca pirenaica oriental durante el Campaniense superior y el
Maastrichtiense recibe el nombre de “Garumniense” y se divide en tres unidades: inferior, medio y
superior. El Garumniense inferior corresponde a la parte más alta de Mesozoico mientras que el Garumniense medio y
superior son cenozoicos.
Sucesión garumniense del sinclinal de Vallcebre (Berguedà) con indicación de las unidades. (modificada de Luigi)
Aspecto de las cárcavas en el Molí del Baró (cerca de Basturs, Pallars Jussà). Estas formas erosivas se desarrollan en
terrenos dominados por lutitas que corresponden al Garumniense rojo inferior.
Areniscas del Garumniense inferior en el Valle de Àger (Noguera) con presencia de icnitas de ornitópodo.
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El Garumniense cretácico refleja la regresión marina y el progresivo desecamiento de la cuenca pirenaica. En su parte
más baja, el Garumniense es de color gris y contiene calizas (formadas por algas carofíceas u oncolitos), lutitas y
carbones (lignitos, formados en humedales). Estos últimos han sido explotados en las minas del Alt Berguedà
(Fumanya), en el entorno de Isona y en Coll de Nargó. De forma transicional (y esto se puede observar en la sucesión de
estratos) el Garumniense gris evoluciona a un Garumniense inferior rojizo, cuy as lutitas son pardas o rojas por la
desecación del ambiente (oxidación de los sedimentos) y por efecto del crecimiento de la vegetación justo después de su
sedimentación. Hacia la parte alta del Garumniense inferior rojo abundan areniscas y conglomerados que evidencian
corrientes de aguas energéticas.
Explotación abandonada de lignito de Mina Tumí, cerca de Vallcebre (Barcelona), con indicación de algunas unidades
estratigráficas. (Enric Vicens)
Sucesión de estratos en el valle de la Noguera Ribagorzana a su paso por Arén (Huesca).
Garumniense inferior rojizo y Calizas de Vallcebre en el Puig Pedrós (Pallars Jussà).
En el sistema Ibérico los restos de dinosaurios se encuentran en sedimentos formados en medios continentales y en
medios de transición.
Esquema paleogeográfico del Este de Iberia al final del Cretácico Superior, con indicación de las localidades con
yacimientos de dinosaurios más conocidas.
Los materiales sedimentados en las cuencas continentales están formados por calizas, margas, yesos, arcillas rojas y
conglomerados. Las calizas, margas y yesos se formaron en lagos y charcas emplazados en la parte central de cada
una de las cuencas, mientras que las arcillas y los conglomerados fueron depositados en sistemas aluviales
desarrollados en sus márgenes. Los restos de huevos y huesos de dinosaurios se hallan en los materiales de
ambientes lacustres y palustres, y fueron arrastrados hasta allí por las corrientes de drenaje aluvial. Como durante este
tiempo la sedimentación fue continua, presenta un registro estratigráfico excepcional que debe guardar, en algún punto,
el límite Cretácico-Terciario.
Depósitos continentales del Cretácico Superior, verticalizados, en el frente del cabalgamiento de la Sierra del Rubial,
Valencia. Estos depósitos están formados por yesos, conglomerados y arcillas rojas.
Registro de los materiales del Cretácico superior y Terciario inferior en la Fosa de Chera. A la izquierda y al fondo de la
imagen, se aprecian carbonatos marinos, que pasan a los materiales grises lacustres y palustres, a la izquierda y en
primer término, que contienen abundantes restos de dinosaurios. La serie sedimentaria se continúa con los materiales
rojos, que afloran a la derecha y que deben contener el límite Cretácico / Terciario.
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En la base de l relleno cretácico de la cuenca de Chera, en Valencia, se hallan los yacimientos con huesos de Chera y
La Castellana. El yacimiento con restos de hadrosaurios de La Solana , en el término de Tous, fue originado en otra de
estas cuencas. En esta zona, además, también se encuentran restos de dinosaurios en sedimentos marinos. Los
materiales marinos constituyen una unidad de alternancias de calizas y margas. En ellos se han hallado más huellas
que huesos, como en los yacimientos de Dosaguas o de la Rambla de Tambúc (Millares).
Huellas de un rastro de un dinosaurio cuadrúpedo en dolomías del Cretácico Superior de la localidad de Dosaguas.
Huella tridáctila impresa en carbonatos inter-mareales de la localidad de Rambla de Tambúc (Millares). La marca del
pié está delineada por láminas estromatolíticas, ligeramente deformadas por la pisada. El tejido orgánico de las
cianobacterias ha facilitado la preservación de la huella, a pesar de la acción mareal.
En los afloramientos del Cretácico Superior de la parte central de Valencia sus huellas, todas ellas tridáctilas, se
encuentran marcadas en los depósitos de una llanura intermareal.
Del Cretácico hasta nuestros días La historia geológica que prosiguió ha hecho que después de muchos millones de
años tanto los Pirineos como el Sistema Ibérico sean tal y como los vemos hoy en día. La deformación y erosión que han
sufrido ha dado lugar a las rocas donde actualmente encontramos los restos fósiles de los dinosaurios. Los estudios
geológicos y paleontológicos en curso contribuirán a una reconstrucción más exacta (climática, ambiental, etc) del
entorno en el que vivían los dinosaurios, lo que permitirá comparar su el legado con el del resto del mundo para así
entender mejor la vida y muerte de los últimos dinosaurios.
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