los medios de comunicación y su relación con la pérdida de la

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CODHEM
LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y SU
RELACIÓN CON LA PÉRDIDA DE LA
IDENTIDAD Y EL NACIONALISMO
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Clemente Díaz de la Vega
Trascendental e incontrastable es el papel de los medios de comunicación en el mundo
moderno. Los medios electrónicos y escritos tienen la alta responsabilidad de normar
criterios, crear opinión y modelar la conciencia colectiva, no sólo informar llanamente y
trasmitir ideas o en muchos casos enajenar.
En la flamante era de satélites de alta tecnología, del Internet, el mundo se ha hecho
pequeño por la comunicación, es ahora la "aldea global" que emerge. La información -en
el umbral del siglo XXI- es fundamentalmente PODER. Desde Goebbels, lo subliminal se
hizo arma política.
De una atinada política de comunicación depende, a veces, la preservación de un Estado
y también la salvaguarda de la identidad nacional.
Enfrentados, desde que México surge como país independiente en 1821, al colonialismo
norteamericano, víctimas de la Doctrina Monroe, del capitalismo vital y expansionista,
perdimos algo más de la mitad de nuestro territorio, ante el vecino imperialista, sin que el
Derecho de gentes fuera ejercido, sin que la comunidad internacional condenara el hecho
punible.
VASCONCELOS condenó el colonialismo yankee, al protestantismo y a la pérdida de
nuestra esencia latina. El Bolivarismo trasciende hasta la época presente. Los honestos
hombres de la Reforma superaron otra invasión de Napoleón "Le petit" y asumieron el
compromiso con la identidad de la nueva nación mestizo-criolla, identidad que emerge del
tremendo choque inicial de dos culturas. Identidad en la que asumimos el pasado español
con el Cid Campeador y el ayer indígena en la valentía de Cuauhtémoc y con el espíritu
selecto del esteta de nuestra estirpe, Nezahualcóyotl.
El poeta mexiquense José Luis Álamo lo definió muy bien al decir: "Desde entonces surgió
una nueva raza que es la augusta fusión". Es tiempo ya que se legisle con claridad, sobre
la defensa de nuestra identidad nacional, en defensa de nuestro idioma y el de nuestras
olvidadas etnias.
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Escritor mexiquense, originario de Zacualpan, Estado de México.
Derechos Humanos y Literatura
Los medios de comunicación deben ser ya el límpido espejo de la nueva sociedad
participativa y crítica, de nuestra verdadera cultura...
Una sociedad más crítica, democrática y bien informada que defienda y preserve nuestro
patrimonio cultural y por ende nuestra identidad. Ser nacionalista sin llegar al Maniqueísmo
es el reto de hoy, para todos los medios de comunicación. Priorizar lo propio frente a lo
ajeno, sin caer en el aislamiento estéril.
Redescubrir y difundir los valores más altos del México eterno, es misión insoslayable para
comunicadores y medios modernos: Más allá del bullionismo a ultranza, más lejos del
servilismo al Poder .... Los medios de comunicación tienen el sagrado compromiso con el
futuro y con el humanismo que después del derrumbe de las ideologías, pervive.
Frente a la diversidad, nuestra Unicidad fecunda ante un mundo que levanta altares al
Neoliberalismo, opongamos la fe en lo mejor de nuestro devenir histórico, nuestro
nacionalismo y también nuestro internacionalismo orgulloso con Fabela y López Mateos.
Seamos los creadores de esa nueva filosofía de la comunicación, cuyo objetivo prístino
sea el bien del hombre en todos los países y el desarrollo intenso de sus capacidades.
Los medios y sobre todo, los comunicadores sociales, debemos abanderar la defensa del
débil ante el fuerte, debemos dar voz a los sin voz, seamos intransigentes cuando se trate
de decir la verdad, condenemos la violencia, la corrupción, la venalidad.
Esta será la mejor forma de defender nuestra identidad y nuestro nacionalismo y,
precisando más:
Ante un mundo que se debate en una tremenda crisis de valores, de Ética, es misión
obligada luchar contra la simulación, el delito que ahora se viste de los ropajes más vistosos
que hacen aparecer lo negativo como positivo en los medios electrónicos, en la radio, la
televisión, el cinematógrafo y a veces hasta en el libro.
Luchemos contra la falsa filosofía de que la vida debe ser feliz a costa de lo que sea,
halago sólo a los sentidos en desprecio a nuestra tesitura espiritual.
Ya don Antonio Caso lo dijo y es actual: "Somos más hábiles para engañarnos no más
buenos. Si algunas virtudes prosperan y algunos vicios declinan, otras virtudes se
ahuyentan y nuevos vicios medran."
Acepta el filósofo el progreso sólo en los órdenes físico, moral, intelectual y estético; pero
condena que se progrese sólo en la ciencia, en lo económico e interesado de la vida, en
lo que aumenta nuestra avidez y que aumenta nuestra relación utilitaria con las cosas, en
procurarnos nuevas cosas, nuevos deseos insaciables.
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Y termina el maestro así: "La especie como individuo cabe en un axioma: lo que se
destruye a sí mismo por su propia naturaleza no puede ser un fin en sí..."
Todavía son los hogares mexicanos los depositarios y sostenedores de nuestras mejores
virtudes como seres y como nación, porque en él alientan y trabajan incansablemente las
santas mujeres llamadas Madres, esposas e hijas.
Nunca como ahora, en esta peligrosa crisis en que se debate el mundo, la misión de ellas
es tan grande, porque como lo expresó UNAMUNO: La mujer es la continuidad de un
pueblo, el arca de las más profundas y preciadas tradiciones y yo agrego: en donde está
la esencia de nuestro nacionalismo e identidad.
Pero no resisto en consignar aquí, las sabias frases del ínclito nahuatlaca e indigenista
más conspicuo, el padre Ángel María Garibay, porque él, universalizó los valores de
nuestra raza, y al dirigirse a las nuevas generaciones dice:
"No es la vanidad, el apego a los bienes materiales de la vida, lo que da valor y relevancia
al Ser humano, sino el cultivo de los bienes de la cultura, del arte, de la ciencia. El verdadero
triunfo del hombre -en su fugaz viaje por la Tierra- radica en la dimensión de su utilidad y
amor por los demás; en el respeto y la estimación a las obras imperecederas de nuestros
ancestros, porque sólo conociendo lo que hemos sido, tendremos la fuerza y la filosofía
para seguir siendo y, sólo así, en la mayor humildad y equilibrio psíquico, podremos
continuar formando una patria grande y fuerte."
Sí. Vigoricemos nuestra entidad con el espíritu preclaro de nuestros insignes poetas, en
el anatema de Díaz Mirón: "Nadie tiene derecho a lo superfluo mientras alguien carezca
de lo estricto". Sí. Identidad y Nacionalismo con la ternura excelsa de Luis G. Urbina y de
González Martínez; con el misticismo de Nervo y la poderosa clarinada de Zúñiga y la
rebeldía nativa de Altamirano y Ramírez.
Sí. Identidad con nuestra música que exalta los sentimientos nobles del alma, en los
hermosos valses de Campodonico y Martínez; en el vigor y alegría que destilan los obras
clásicas de Carlos Chávez y Revueltas y las añoranzas típicas de Blas Galindo y las
endechas y nostalgias de Manuel M. Ponce y Tata Nacho.
Identidad, sí, con el fuego y el espíritu que pervive en los frescos de Rivera, Orozco y
Siqueiros y en el luminoso rosa mexicano de Tamayo.
Sí. Identidad por fin en el numen de nuestros grandes escritores como Azuela, Urquizo y
también Fuentes y Octavio Paz y nuestros hermanos Neruda y Eustasio Rivera...
Identidad, definida como Ser Uno Mismo en consonancia con el origen y la historia, dentro
del proceso de un país pluriétnico, plurilingüe y pluricultural.
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