sobre todo varias fibras marginales ó limitantes de dichos ganglios

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A N A L E S D E HISTORIA N A T U R A L .
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sobre todo varias fibras marginales ó limitantes de dichos
ganglios, emiten colaterales que se ramifican y terminan entre
las células. Juzgamos probable que las fibras progenituras de
estas colaterales provienen de la corteza, cerebelosa.
Fibras terminales.—Constituyen uno de los factores de cons­
trucción más importante de las olivas. Se trata de fibras espe­
sas que penetran por la circunferencia del ganglio, y de prefe­
rencia por el contorno externo y superior, y las cuales, después
de varias dicotomías, acaban entre las células á favor de una
rica, varicosa y fiexuosa arborización terminal. Las ramillas
más finas son cortas, parten por lo común en ángulo recto, y
se terminan por una varicosidad. El conjunto de cada arbori­
zación llena una gran parte del ganglio, á menudo, cerca de
la mitad. A estas fibras terminales se debe principalmente el
plexo nervioso intersticial que el método de Weigert-Pal denun­
cia en el interior de las olivas. Tocante al origen de estas fibras
terminales, no podemos emitir una opinión definitiva, aunque
nos sentimos bastante inclinados á considerarlas de proceden­
cia .cortical, es decir, nacidas de células de Purkinje. E n
apoyo de esta conjetura viene la circunstancia de que dichas
fibras no parecen llegar nunca por el camino de los pedúncu­
los, sino de la substancia blanca de las laminillas cerebelosas
inmediatas. (Fig. 7, a y
Ganglio cereíeloso-acústico de los mamíferos.—En
los cortes
de cerebelo (ratón) que corresponden enfrente del ganglio de
Deiters del acústico, la oliva y el núcleo del techo se confun­
den hacia atrás, y parecen prolongarse hacia el bulbo m e - '
diante un rastro de células multipolares, generalmente de
gran talla. Este grupo celular yace en el espesor mismo, ó
si se quiere en el arranque cerebeloso del fascículo cereíelosoacústico descrito por varios autores. Las citadas células envían
todos sus cilindros-ejes al mencionado fascículo, al cual se i n ­
corporan otras quizás procedentes de la oliva y del núcleo del
techo. De todos modos, nos parece seguro que, si no la totali­
dad, la mayoría de las fibras del haz que junta el cerebelo'con
l a r e g i ó n de origen del acústico, no proceden de los núcleos de
Deiters y de Bechterew, como quiere Kólliker, sino de los g a n ­
glios cerebelosos, particularmente del grupo celular antes cita­
do. Estas fibras se bifurcan cerca del núcleo de Deiters y s u ­
ministran colaterales que marchan en dirección de dicho
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