Ausencia del representante legal y administración de la compañía a

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220-53018
Asunto: Ausencia del representante legal y administración de la compañía a distancia.
Representación legal y administración de una compañía.
En torno al tema formula los siguientes interrogantes:
1.
La ausencia física del representante y administrador de la sociedad, por encontrarse residenciado en otro país, se
considera ausencia absoluta y en consecuencia debe obrar su suplente o ser reemplazado por la persona que para tal
efecto designe la junta de socios?
2.
Si el ejercicio de la representación legal y administración de la compañía a distancia, puede ejercerse por medios
electrónicos o escritos, qué tipo de pruebas y comprobaciones deben solicitarse para verificar tal actividad y con qué
frecuencia, para que sea válida y legal?
Con el fin de responder los interrogantes planteados es importante hacer algunas precisiones de carácter general relacionadas
con el tema que motiva su solicitud.
Por principio legal en las sociedades de responsabilidad limitada los asociados tienen la representación y administración de la
compañía, salvo que estatutariamente hayan renunciado a ello y la hubieren delegado en un gerente (artículo 358 del Código
de Comercio), caso en el cual le competerá al máximo órgano social efectuar las elecciones que correspondan y remover
libremente a las personas elegidas, entre otras, -numeral 4o de los artículos 187 y 420 del Código de Comercio -, sin otra
exigencia que la de dar estricto cumplimiento a las formalidades propias para el caso.
Por su parte, el artículo 22 de Ley 222 de 1995, señala que los administradores de una sociedad, entre ellos el representante
legal, deben administrar los negocios sociales, en el entendido que si no se dice nada en los estatutos respecto de las
funciones, limitaciones, restricciones o prohibiciones en el ejercicio de sus cargos, se encuentran revestidos de amplias
facultades para celebrar o ejecutar toda clase de contratos y actos comprendidos dentro del objeto social. (art. 196 del código
citado).
Las atribuciones conferidas al representante legal, son de carácter legal y administrativo o de gestión, puesto que el así
nombrado es el único facultado para representar al ente jurídico ante entidades privadas o públicas; a través de él se
manifiesta y ejecuta la voluntad de los asociados, se adquieren derechos y se contraen obligaciones para la sociedad; como
administrador es el encargado de velar por el desarrollo del objeto social, el buen funcionamiento de la misma como unidad de
explotación económica; en fin al representante legal, le corresponde adelantar todas aquellas actuación relacionadas directa e
indirectamente con el ente social, tal como de manera general lo señala el artículo 23 de la citada Ley 222.
En cuanto a la designación del representante legal, el artículo 440 del mismo Código, aplicable por remisión del artículo 372 de
la misma obra, establece que las sociedades deben tener, por lo menos, un representante legal con su respectivo suplente,
elegidos para períodos determinados, pero que de acuerdo a la voluntad social, pueden ser reelegidos indefinidamente o
removidos en cualquier tiempo. Cuando el legislador estableció la figura de la suplencia en este cargo, lo hizo pensando en que
no era posible concebir un ente jurídico sin quién lo representara ante las faltas absolutas, temporales o
accidentales del principal, puesto que ello supondría una paralización en detrimento suyo, de los asociados y terceros en
general.
Aunque la legislación no ha estipulado nada al respecto, se debe entender que el "suplente" es la persona que suple y la acción
de "suplir", de acuerdo al Diccionario Larousse 1998, significa " Remplazar, sustituir provisionalmente a alguien o algo haciendo
el quehacer o las funciones que tenía en su lugar o en una situación..."
Teniendo claro que el suplente si bien tiene vocación para actuar, solamente adquiere capacidad para entrar a reemplazar al
principal en sus faltas absolutas, temporales o accidentales, es importante señalar que su alcance se desprende del significado
mismo de cada uno de los vocablos no obstante que han de ser los estatutos de cada compañía los que determinen en que tipo
de faltas deben los suplentes reemplazar al titular; de no ser así bastará la sola ausencia de éste para que el suplente entre a
actuar válidamente, "sin que sea de recibo exigir al suplente prueba especial sobre la ausencia del titular, puesto que por el
simple hecho de haber sido designado por los asociados para desempeñar dicho cargo es prueba que se confía en él tanto como
en el titular" (T.S. Bogotá, Cas Civil, Prov. Junio 1º/93). Sin temor a equívocos, por la falta absoluta debe entenderse como la
ausencia del principal en forma terminante Vr. Gr. muerte, incapacidad permanente que lo imposibilite para ejercer el cargo
para el cual fue designado, entre otras, mientras que las faltas temporales o accidentales implican transitoriedad, es decir algo
pasajero o subsanable.
Por su parte es tan importante y delicado el cargo que desempeñan los administradores de una compañía, que la Ley 222
ibídem, además de establecer algunos deberes y prohibiciones para los administradores, consagró en el artículo 24 la
responsabilidad solidaria e ilimitada por los perjuicios que por dolo o culpa causen a la sociedad, a los asociados o a terceros, y
expresamente señaló que "En los casos de incumplimiento o extralimitación de sus funciones, violación de la ley o de los
estatutos, se presumirá la culpa del administrador...", otorgando la facultad para ejercer la Acción Social de Responsabilidad,
entre otros, a los asociados en interés de la sociedad, en la forma y términos consagrados en el artículo 25 de la misma.
Así las cosas frente al interrogante planteado en torno al ejercicio a distancia de las funciones del representante legal ha de
sentarse que, aunque no existe norma legal que lo prohiba, es al órgano social a quien le corresponde evaluar la situación y
determinar la conveniencia o no de continuar con un representante legal y administrador, que desempeña el cargo bajo las
circunstancias anotadas.
Finalmente, es claro que la ley no ha regulado mecanismo ni medio técnico idóneo que permita en el futuro probar la gestión
adelantada por el representante legal de una sociedad sin su presencia física; tales formalidades han sido previstas por el
legislador en el artículo 21 de la Ley 222 para los eventos señalados en los artículos 19 y 20, relacionados con las reuniones no
presenciales del máximo órgano social o de junta directiva o de votación escrita, mas no para otros eventos.
En resumen y dentro de los parámetro indicados, la respuesta a la primera inquietud, es que salvo los casos obvios como los
antes mencionados no existe norma legal que establezca los supuestos que constituyen faltas absolutas o temporales, para lo
cual habrá de estarse en cada caso a lo dispuesto en los estatutos sociales, sin perder de vista que en caso de duda sobre el
particular será el máximo órgano social el llamado a decidir si considera pertinente en caso de falta del titular, que sea
reemplazado éste por el suplente, o en su lugar designar otra persona como principal, dada la libre revocabilidad de los
administradores y con relación a la segunda pregunta, la ley no ha reglamentado tal situación, sino para las reuniones no
presenciales del máximo órgano social y de junta directiva, como las decisiones, por votación escrita, adoptadas por estos
órganos sociales, aunque a juicio de la Entidad, no resulta desde ningún punto de vista apropiado el ejercicio de la
representación legal a distancia como forma permanente de actuar.
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