DICTAMEN Nº: TÍTULO: Consulta 86/2011

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DICTAMEN Nº: 125/2011
TÍTULO: Consulta 86/2011 sobre la reclamación de responsabilidad patrimonial
por los daños sufridos por don ITE como consecuencia de la asistencia
sanitaria prestada por Osakidetza-Servicio vasco de salud.
ANTECEDENTES
1.
Mediante escrito del Director General de Osakidetza de fecha 17 de marzo de
2011, con registro de entrada en esta Comisión del día 28 de marzo de 2011, se
somete a su consulta la reclamación de responsabilidad patrimonial formulada por
don JUSV en nombre y representación de los hermanos I, V, M, MR, MP y JMTE,
por los daños sufridos por don ITE como consecuencia de la asistencia sanitaria
prestada por Osakidetza.
2.
Los interesados presentaron reclamación de responsabilidad patrimonial contra
Osakidetza mediante escrito con fecha de registro de entrada del día 10 de
septiembre de 2009, imputando el daño sufrido a una deficiente práctica médica
durante una intervención quirúrgica y a las lesiones derivadas de dicha mala
praxis asistencial. Como consecuencia de lo anterior, se solicita una
indemnización que se cifra en la cantidad de setecientos un mil ochocientos
sesenta y nueve euros con sesenta y cuatro céntimo de euro (701.869,64 €), de
los que ocho mil ciento veintitrés euros con noventa y cuatro céntimos de euro
(8.123,94 €) corresponderían a días de hospitalización y de baja, ciento setenta y
cuatro mil cuatrocientos veintiocho euros con noventa y cuatro céntimos de euro
(174.428,94 €) a secuelas funcionales y estéticas, cuatrocientos cuarenta y siete
mil trescientos dieciséis euros con setenta y seis céntimos de euro (447.316,76 €)
en concepto daños morales complementarios, incapacidad permanente absoluta
y gran invalidez, y setenta y dos mil euros (72.000,00 €) en concepto de perjuicios
morales familiares.
3.
El expediente remitido consta, además de diversas comunicaciones y sus
respectivos justificantes, de la siguiente documentación: (i) reclamación de
responsabilidad patrimonial, acompañada de documentación justificativa de la
misma, (ii) Resolución de incoación del expediente y nombramiento de Instructor
y Secretario, (iii) Informe de la Dirección Territorial de Gipuzkoa (iv) Informe
Médico de la Clínica … (Gipuzkoa), (v) historia clínica, (vi) Informe de la
Inspección Médica, (vii) puesta a disposición del expediente y trámite de
audiencia, (viii) alegaciones formuladas por los interesados y (ix) propuesta de
resolución, en este caso desestimatoria.
CONSIDERACIONES
I
4.
INTERVENCIÓN DE LA COMISIÓN
De acuerdo con el art. 3.1.k) de la Ley 9/2004, de 24 de noviembre, de la
Comisión Jurídica Asesora de Euskadi, actualizado por el Decreto 73/2011, de 12
de abril, de modificación del límite mínimo de cuantía en los asuntos sobre
responsabilidad patrimonial que deban ser dictaminados por la Comisión Jurídica
Asesora de Euskadi, es preceptiva la consulta a este órgano consultivo en los
casos de reclamaciones de responsabilidad patrimonial de la Administración
cuando la cantidad reclamada sea igual o superior a dieciocho mil euros (18.000
€).
II RELATO DE LOS HECHOS
5.
Con fecha de 6 junio de 2008, don ITE, de … años de edad y en situación de
incapacidad permanente total desde el año 2000 por insuficiencia venosa en
extremidades inferiores (EEII), discartrosis L4-S1, síndrome lumbálgico crónico y
coxartrosis, fue diagnosticado por los servicios médicos de la Clínica …, de
hipernefroma, apreciándose concretamente la existencia de un tumor sólido de
polo inferior en el riñón derecho.
6.
El día 10 de septiembre de 2008, don ITE fue intervenido quirúrgicamente en
dicho centro asistencial mediante nefroureterectomía, practicándosele una
nefroctomía radical estraperitoneal derecha.
7.
Finalizada la intervención quirúrgica, en el momento de pasarle de la mesa del
quirófano a su cama, don ITE sufrió una parada cardiaca de la que pudo
recuperarse mediante la aplicación de maniobras de resucitación cardio-pulmonar
(RCP) avanzadas.
8.
Trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), fue diagnosticado de
hemorragia aguda, reinterviniéndose inmediatamente al paciente para el control
de la hemorragia, cuyo origen, constatada la existencia de un hematoma
retroperienal en celda renal derecha, se localizó en la vena renal, por lo que se
procedió a realizar la sutura y ligadura de dicha vena. Don ITE presentaba en ese
momento un shock hemorrágico severo, con situación de parada
cardiorrespiratoria, con buena respuesta al tratamiento.
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9.
El paciente permanece en la UCI el día 10 de septiembre de 2008, presentando
buena evolución desde el punto de vista hemodinámico y respiratorio, con mala
evolución clínica desde el punto de vista neurológico, manteniendo apertura
ocular espontánea, obedeciendo órdenes sencillas y evidenciando limitación
funcional en extremidades con movimientos descoordinados.
10.
Tras pasar por la UCI, don ITE ingresa en planta, presentando un leve–moderado
deterioro neurológico, manifestando crisis comiciales y episodios de trombosis
profunda bilateral (afectación de ambos ejes femoro-iliacos) con buena respuesta
al tratamiento habitual. Asimismo, el paciente presentó insuficiencia renal aguda,
con posterior mejoría hasta la normalización de la función renal.
11.
Varias horas después de su traslado a la planta procedente de la UCI, don ITE
sufrió un episodio de desconexión del medio acompañado de movimientos
mioclónicos generalizados de intensidad leve pero que se prolongan en el tiempo,
mostrando un estatus mioclónico (epilepsia convulsiva general), apreciándose en
resonancia magnética (RMN) craneal una imagen córtico-subcortial frontal
derecha relacionada con un probable pequeño infarto agudo y en el
Electroencefalograma (EEG) una lentificación cortical difusa de intensidad leve a
moderada, de probable origen metabólico en relación a anemia.
12.
En los días posteriores, don ITE va evolucionando de forma favorable,
manteniendo y aumentando sus momentos de vigilancia hasta mantener un nivel
de conciencia normal. El contenido de la conciencia se va igualmente
normalizando, a pesar de que el paciente presenta algunas lagunas amnésicas
de forma fluctuante.
13.
El día 27 de octubre de 2008, don ITE es dado de alta en la Clínica …, siendo
capaz en dicho momento de deambular con la ayuda de un andador.
14.
El mismo día 27 de octubre de 2008, don ITE ingresó en el hospital …, de la
Fundación …, al objeto de facilitar su recuperación funcional tras sufrir un daño
cerebral secundario a hipoxia por parada cardiorrespiratoria. A su ingreso se le
realizó una valoración mental, mostrándose parcialmente desorientado en tiempo
y espacio, a la vez que mantenía la capacidad de concentración y cálculo.
Mostraba así mismo un déficit severo de memoria al igual que dificultades en la
capacidad de abstracción y comprensión de la lectura.
15.
A fecha de 10 de noviembre de 2008, y tras el tratamiento recibido, se aprecia en
don ITE una discreta mejoría en su autonomía para la realización de las
actividades de la vida diaria, precisando ayuda mínima para la alimentación, gran
ayuda para la higiene y el vestido e incontinencia mixta bastante frecuente. Cursa
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alta en dicho hospital el día 19 de diciembre de 2008, precisando continuar con la
rehabilitación hasta el día 2 de febrero de 2009.
16.
Mediante Resolución del día 18 de noviembre de 2008, del Director General de
Atención a la Dependencia y Personas Mayores de la Diputación Foral de
Gipuzkoa, le fue reconocida a don ITE una situación de gran dependencia, grado
3 nivel 2.
17.
Finalmente, en virtud de Resolución del Director Provincial del Instituto Nacional
de la Seguridad Social (INSS), de fecha 3 de febrero de 2009, le ha sido
reconocido a don ITE el grado de incapacidad correspondiente a la situación de
Gran Invalidez.
III APLICACIÓN DEL RÉGIMEN DE RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL
A) Análisis del procedimiento
18.
Para el examen del expediente instruido ha de estarse a lo que establecen el
Título X de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las
Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común (en
adelante, LRJPAC), y el Real Decreto 429/1993, de 26 de marzo, que aprueba el
Reglamento de los Procedimientos en materia de Responsabilidad Patrimonial de
las Administraciones Públicas (en adelante, el Reglamento).
19.
Dentro de los aspectos adjetivos del procedimiento, ha de examinarse en primer
lugar la legitimación activa de quien promueve la incoación del mismo. En este
sentido, la presente reclamación de responsabilidad patrimonial ha sido formulada
por la representación legal de los hermanos de don ITE, acreditando
debidamente, mediante la aportación del debido poder notarial, dicha
representación.
20.
Mención diferenciada merece la circunstancia de que la reclamación haya sido
interpuesta por los hermanos de don ITE sobre la base fáctica de haberse
constituido en guardadores de hecho del mismo, situación que no resulta
equiparable a la formal constitución de los reclamantes bajo las formas de tutela o
curatela. No existe ningún problema para que el afectado actúe representado por
sus hermanos, pero debe quedar acreditada, sin embargo, tal representación por
cualquier medio válido en derecho que deje constancia fidedigna de la misma o
mediante declaración en comparecencia personal del interesado, tal y como exige
el artículo 32.3 LRJPAC. Por esta razón, deberá quedar subsanada la falta de
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acreditación de la representación de los hermanos respecto de don ITE con
anterioridad a la emisión de la resolución definitiva.
21.
En cuanto al plazo de interposición de la reclamación, debe tenerse en cuenta
que el artículo 142.5 LRJPAC establece que, "en todo caso, el derecho a reclamar
prescribe al año de haberse producido el hecho o el acto que motive la indemnización o de
manifestarse su efecto lesivo. En caso de daños, de carácter físico o psíquico a las personas,
el plazo empezará a computarse desde la curación o la determinación del alcance de las
secuelas."
22.
La reclamación de responsabilidad fue presentada el día 10 de septiembre de
2009 respecto de unos hechos acaecidos el día 10 de septiembre de 2008.
23.
En el presente caso, resulta aplicable la regla relativa a la fecha de su curación o
determinación de las secuelas, razón por la cual puede tomarse como referencia
el día 2 de febrero de 2009, fecha en la que cursa alta médica en el Servicio de
Rehabilitación de la Clínica ….
24.
Sin problema, pues, de plazo para la interposición de la reclamación de
responsabilidad patrimonial, la tramitación de la reclamación se ha acomodado en
lo sustancial a lo establecido al efecto en el citado Reglamento. Así, (i) los actos
de instrucción han sido realizados por órgano competente, (ii) se han emitido los
correspondientes informes por parte de los servicios afectados, en este caso el
Servicio de Urología de la Clínica … y la Inspección Médica, (iii) se ha llevado a
efecto la puesta a disposición del expediente y el trámite de audiencia y (iv) se ha
elaborado la propuesta de resolución.
25.
Dicho lo anterior ha de señalarse, igualmente, la particularidad que supone el
hecho de que la prestación asistencial se haya llevado a cabo en un centro
privado, concertado con la Administración sanitaria en las condiciones que más
adelante se especifican.
26.
Dada la circunstancia anterior y debiendo por tanto preverse la posibilidad de que
por parte de la contratista se hubiera podido incurrir en algún tipo de
responsabilidad patrimonial, la correcta instrucción del procedimiento debería
haber igualmente habilitado un trámite de audiencia a favor de la concesionaria,
al objeto de otorgarle la oportunidad de poder alegar en su favor cuanto hubiere
estimado preciso.
27.
En orden al plazo para resolver y notificar la decisión administrativa, debe
señalarse que el expediente se somete a esta Comisión habiendo superado con
creces el plazo legal de seis meses establecido en el artículo 13.3 del
Reglamento.
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28.
Observamos que ha transcurrido un prolongado lapso de tiempo en el que ha
permanecido paralizado el procedimiento, si tenemos en cuenta que su instructor
acordó el día 27 enero de 2010 solicitar a la Inspección Médica la emisión de
informe pericial, el cual no es recibido en Osakidetza hasta el día 10 de
noviembre de 2010.
29.
Como viene declarando la Comisión en supuestos como el presente, la
Administración consultante, de conformidad con lo establecido en el artículo 41
LRJPAC, debería haber actuado con mayor celeridad en orden a evitar el retraso
en el ejercicio pleno de los derechos de los interesados.
30.
Ello no obstante, como también señala esta Comisión en sus dictámenes,
procede continuar con el procedimiento, ya que tal circunstancia no exime a la
Administración del deber de dictar una resolución expresa (artículo 42.1 LRJPAC)
y, tratándose de un silencio desestimatorio, no existe vinculación alguna al
sentido del mismo (artículo 142.7 LRJPAC).
B) Análisis del fondo
31.
El régimen de responsabilidad patrimonial de las administraciones públicas tiene
su fundamento específico en el art. 106.2 de la Constitución (CE) y se encuentra
hoy contemplado en los artículos 139 y siguientes de la LRJPAC, resultando de
aplicación a las reclamaciones que se presenten por los daños padecidos por el
funcionamiento del servicio público de asistencia sanitaria (disposición adicional
duodécima de la Ley 4/1999, de 13 de enero, de modificación de la LRJPAC).
32.
A idéntico régimen conduce el artículo 21.3 de la Ley 8/1997, de 26 de junio, de
Ordenación Sanitaria de Euskadi, al establecer que: “el ente público OsakidetzaServicio Vasco de Salud se sujetará al Derecho público, agotando, en su caso, los actos la vía
administrativa cuando ejerza potestades administrativas por atribución directa o delegación, así
como en cuanto a su régimen de patrimonio y en materia de responsabilidad patrimonial ante
terceros por el funcionamiento de sus servicios.”
33.
También para las reclamaciones que se producen en ese ámbito son requisitos
exigidos para apreciar la existencia de responsabilidad patrimonial: el daño
efectivo, evaluable económicamente e individualizado en relación a una persona o
grupo de personas; que sea consecuencia del funcionamiento normal o anormal
─es indiferente la calificación─ de los servicios públicos (voz que incluye a estos
efectos, toda actuación, gestión, actividad o tareas propias de la función
administrativa que se ejerce, incluso por omisión o pasividad con resultado
lesivo), sin intervención de elementos extraños que puedan alterar el curso
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causal; la inexistencia de fuerza mayor y que el perjudicado no tenga el deber
jurídico de soportar el daño.
34.
La circunstancia de que la prestación asistencial no se haya llevado a cabo
directamente por Osakidetza sino a través de una Clínica privada (…) que tenía
concertado el servicio, nos obliga a examinar en primer lugar uno de los aspectos
básicos del Instituto de la responsabilidad patrimonial de las administraciones
públicas, concretamente, el título de imputabilidad y su proyección sobre las
actividades desarrolladas por los concesionarios de contratos públicos.
35.
De acuerdo con la información aportada por la Dirección Territorial de Gipuzkoa
del Departamento de Sanidad, remitida a Osakidetza mediante escrito de fecha 4
de noviembre de 2009, la asistencia sanitaria prestada a don ITE se llevó a efecto
en el ámbito del Concierto que dicha Dirección suscribió, con fecha 1 de abril de
2006, con el citado centro privado, cuyo titular es la mercantil … S.A., para la
contratación de servicios de atención hospitalaria para pacientes de la zona de
…, tramitado en el expediente de contratación … GSP.
36.
Según informa dicha Dirección Territorial, la cláusula 18 del Pliego de Cláusulas
Administrativas del contrato suscrito con la citada Clínica, señala lo siguiente:
“18.3 El contratista será responsable de la calidad técnica de los trabajos que
desarrolle y de la prestaciones y servicios realizados, así como de las
consecuencias que se deduzcan para la Administración o para terceros de las
omisiones, errores, métodos inadecuados o conclusiones incorrectas en la
ejecución del contrato de la forma establecida en el art. 97 del Real Decreto
2/2000 por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Contratos de la
Administraciones Públicas.
18.4 Será por cuenta del adjudicatario indemnizar, conforme a lo dispuesto en el
citado art. 97 los daños que se originen a terceros”.
37.
Añade asimismo el informe de la citada Dirección Territorial que dicha Clínica
privada tiene contratado un seguro de responsabilidad civil, al objeto de dar
cobertura a las consecuencias económicas que pudieran derivarse de
reclamaciones formuladas contra la misma por daños causados a terceros con
relación a la prestación del servicio contratado.
38.
Se trata, pues, de un centro concertado, y si bien en el expediente no constan los
Pliegos de Cláusulas Administrativas Particulares ni las Condiciones Técnicas
que regulan el concierto con el citado centro, a salvo de la mención que al
respecto se recoge en el Informe de la Dirección Territorial, esta Comisión no
puede ignorar que tanto la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, en
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su artículo 90, como la Ley 8/1997, de 26 de junio, de Ordenación Sanitaria de
Euskadi, en su artículo 30.2 en relación con el artículo 19.2 de la misma
disposición normativa, así como el Decreto 77/1997, de 8 de abril, por el que se
establecen las bases para la concertación de servicios sanitarios por el
Departamento de Sanidad, se remiten a la normativa de los contratos
administrativos, en los que la regla base de la responsabilidad del contratista es
que éste responde por los daños que deriven directamente de su gestión (DCJA
212/2009).
39.
El contratista será responsable de la calidad técnica de los trabajos que
desarrolle y de las prestaciones y servicios realizados, así como de las
consecuencias que se deduzcan para la Administración de las omisiones, errores,
métodos inadecuados, etc., en la ejecución del contrato. De esta manera, podría
corresponder al adjudicatario asumir la indemnización de los daños que se
originen a terceros, conforme a lo dispuesto en el artículo 97 de la Ley de
Contratos de las Administraciones Públicas, Real Decreto Legislativo, 2/2000, de
16 de junio, aplicable en el momento de realizarse la prestación objeto de la
reclamación que examinamos.
40.
Por lo que en el supuesto de estimarse la existencia de responsabilidad
administrativa estaríamos obligados a afrontar la cuestión referente al tratamiento
de la responsabilidad en los supuestos de daños causados por los contratistas. Al
respecto, esta Comisión ha venido manifestando de forma reiterada (por todos,
DCJA 99/2005) que la Administración, en el marco del procedimiento de
responsabilidad patrimonial, puede pronunciarse sobre la existencia o no de
responsabilidad del contratista y, si ésta procede, fijar la cuantía de la
indemnización.
41.
Ahora bien, para ello la Administración ha de llevar a cabo una instrucción
aquilatada y en el expediente debe quedar acreditada la ausencia de toda
relación o conexión entre la lesión y la propia actividad de la Administración, una
vez escindidas y determinadas sus respectivas responsabilidades, la que le
corresponde como titular del servicio y la que asume la empresa contratista,
atendidos los términos del contrato.
42.
En otro orden cosas, si bien la actividad sanitaria presenta unas características
específicas de las que a continuación nos vamos a ocupar, estima la Comisión
que resulta de utilidad para el acercamiento a dicho servicio público la doctrina
elaborada para analizar las reclamaciones que denuncian una intervención
inadecuada de servicios públicos de carácter prestacional.
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43.
Como ha tenido ocasión de señalar esta Comisión (por todos, DCJA 9/2007), la
imputación del daño a la Administración exige acreditar el funcionamiento
anormal del servicio, para lo cual hay que tener en cuenta las normas positivas
que disciplinen la concreta actividad pública (si es que existen), pero también el
deber de diligencia que razonablemente requiera la concreta prestación de cada
servicio a la luz de los estándares mínimos de seguridad socialmente
establecidos respecto de dicho servicio.
44.
La imputación sólo puede descansar en una acreditada asistencia errónea
atendiendo a las concretas circunstancias que presente el caso: sólo el
funcionamiento anormal del servicio resulta título suficiente de imputación. Si la
prestación sanitaria se ha desarrollado con normalidad, ésta no se ha incorporado
al proceso causal incrementando el riesgo preexistente, debiéndose concluir que
el daño resulta materialización exclusiva de dicho riesgo.
45.
Por ello, también en estos casos, la cuestión básica suele consistir en la
concreción de lo que haya de entenderse por funcionamiento normal.
46.
Y, para dilucidar en cada caso dicha noción en el ámbito del servicio de asistencia
sanitaria, la doctrina y la jurisprudencia acuden a lo que se expresa con la
locución lex artis ad hoc que, en síntesis, supone la observación detenida del
concreto empleo de la ciencia y técnica médicas exigibles atendiendo a las
circunstancias de cada caso.
47.
Tal operación, supone, en definitiva, comprobar si en el caso se ha dado o no un
funcionamiento normal del servicio, para lo cual deben valorarse los recursos
disponibles en el servicio para prestar la asistencia médica, la forma en que,
atendidas las características específicas del caso, fueron empleados dichos
recursos y, en conclusión, analizar si la actuación asistencial cuestionada
responde o no al estándar razonable de funcionamiento del servicio.
48.
Tal entendimiento de la cuestión encuentra hoy amparo en el artículo 141.1 de la
LRJPAC que determina la obligación de indemnizar sólo “… las lesiones producidas
al particular provenientes de daños que éste no tenga el deber jurídico de soportar de acuerdo
con la Ley. No serán indemnizables los daños que se deriven de hechos o circunstancias que
no se hubiesen podido prever o evitar según el estado de los conocimientos de la ciencia o de
la técnica existentes en el momento de producción de aquéllos.”
49.
La incertidumbre en los resultados es consustancial a la práctica de la medicina y,
por ello, la asistencia sanitaria implica la existencia de una obligación de medios y
no de resultados. De este modo, los ciudadanos deben contar, frente a sus
servicios públicos de la salud, con la garantía de que, al menos, van a ser
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tratados con diligencia aplicando los medios y los instrumentos que la ciencia
médica pone a disposición de las administraciones sanitarias.
50.
Por ello, si la actuación practicada resulta ser la indicada conforme a las reglas
del saber y de la ciencia exigibles en cada momento para el concreto caso
suscitado, el daño padecido será atribuible a la previa patología o estado de salud
del paciente, recayendo sobre éste la obligación jurídica de soportar el perjuicio.
51.
En estas reclamaciones cobran importancia fundamental los informes técnicos, ya
que si, como hemos expuesto, el reconocimiento de la responsabilidad
patrimonial de la Administración sanitaria exige en estos casos la acreditación de
la infracción de la lex artis ad hoc (a salvo los casos en los que el
desproporcionado resultado evidencie per se una infracción de aquélla), la prueba
pericial deviene insoslayable, al margen de que su valoración deba realizarse
conforme a las reglas de la lógica y la sana crítica que rigen la misma.
52.
Por otra parte, hallándonos en el ámbito de la responsabilidad patrimonial de la
Administración, habrá de determinarse la existencia de relación de causalidad
entre el eventual error médico y las consecuencias que se le atribuyen, y valorar
el alcance de la relación, en su caso, existente.
53.
Expuestas las precedentes consideraciones, procede abordar su aplicación al
caso planteado, cuyo análisis se aborda a continuación.
54.
La reclamación de responsabilidad patrimonial se plantea sobre la presunción
planteada por los reclamantes en el sentido de que en el presente caso se ha
producido una deficiente asistencia sanitaria, por cuanto que, tras la cirugía de
nefroctomía y debido al olvido de ligadura de una arteria (sic), don ITE sufrió una
hemorragia aguda con shock hemorrágico severo, resultando precisa una nueva
intervención para la ligadura de vena renal derecha. Añade la reclamación que,
debido a dicho shock hemorrágico, sufrió una hipoxia por parada
cardiorrespiratoria, que le produjo un daño cerebral irreversible, quedando en
situación de Gran Dependencia.
55.
En su escrito de alegaciones, de fecha 17 de diciembre de 2010, los reclamantes
detallan algunas de las argumentaciones contenidas en su reclamación inicial,
precisando de este modo lo siguiente:
a)
El cierre o ligadura efectuado en la primera intervención no fue efectiva sino
que fue defectuosa, propiciando la existencia de una hemorragia procedente
de la vena renal derecha.
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56.
b)
En la primera intervención se procedió a la ligadura pero no a la sutura. Es en
la segunda intervención, tras el paso del paciente por a UVI (sic), en donde se
objetiva la hemorragia tras la ECO abdominal, cuando consta que se realiza
sutura y ligadura.
c)
No hay consentimiento informado.
d)
La parada cardiaca no se habría producido con parámetros de Tensión
Arterial (T.A.) normales.
e)
El retraso en advertir la hemorragia, a pesar de la parada cardiorrespiratoria
previa, que sufrió en el propio quirófano tras la primera intervención, y que
debió conducir a la práctica de alguna exploración que en ese momento no se
hizo, tuvo una influencia directa en los daños cerebrales.
Los reclamantes aportan junto con el referido escrito de alegaciones, un informe
médico pericial, del cual se destacan los siguientes aspectos:
“…El rápido comienzo de la sintomatología que produjo la hemorragia renal,
indicaba pérdida sanguínea masiva, lo que significaba que la ligadura se había
soltado completamente, ya durante el curso de la intervención.
…la vena renal derecha, que debió ser religada y suturada.
No fue reintervenido inmediatamente, sino trasladado a la UVI, donde tras un
periodo de observación se diagnosticó el shock hemorrágico severo, precisando
traslado de nuevo al quirófano para nueva reintervención, sin que conste el
tiempo transcurrido desde la primera intervención hasta que se diagnostica el
shock hemorrágico y desde este diagnóstico hasta que se reinterviene. Se
observó, como causa de la hemorragia copioso sangrado de la vena renal,
precisando ligadura.
Se perdió la oportunidad de advertir la hemorragia y de reparar la vena renal, al
no tener en cuenta la T.A. del paciente, cuando presentó la parada
cardiorrespiratoria en el quirófano. El retraso en advertir la extravasión
sanguínea prolongó el periodo de anoxia, haciendo irreversibles los daños
cerebrales.
Como
consecuencia
de
la
hemorragia,
se
produjo
una
parada
cardiorrespiratoria, con isquemia y anoxia cerebral, que condujo a un deterioro
cognitivo y motriz…
CONCLUSIONES:
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…La hemorragia se produjo por una mala hemostasia quirúrgica. La hemorragia
se produjo por el sangrado de la vena renal, a través de una ligadura que se
aflojó en el transcurso de la misma intervención.
Las lesiones son consecuencia del retraso en el diagnóstico de la hemorragia
quirúrgica. Tras la intervención quirúrgica, el paciente sufrió una parada
cardiorrespiratoria, sin que conste que se realizaran las exploraciones para
diagnosticar la causa de dicha parada cardiaca. Una mayor atención a los
síntomas y un estudio de la tensión arterial y del hemograma hubiera podido
diagnosticar la pérdida sanguínea y repararla en ese mismo momento, evitando
el shock y la prolongación de la hipoxia.
Existe una clara relación causa efecto entre el retraso en el diagnóstico y la
reparación quirúrgica de la hemorragia y la prolongación de la anoxia tisular,
que produjo los daños cerebrales que sufre el paciente actualmente…”.
57.
En relación con el proceso quirúrgico cuestionado, la historia clínica aportada
describe en detalle la técnica quirúrgica empleada, así como otras serie de
cuestiones vinculadas a dicho procedimiento asistencia. De esta manera, señala
lo siguiente:
“…NEFROURETERECTOMÍA…
4.- intervención: Identificación y disección de la arteria renal derecha en el
espacio retroperitoneal. Ligadura de la arteria renal con seda nº 1. Ligadura de
la vena renal dcha. con seda nº 3/0. Disección y sección de la fascia ureteral,
uréter y vena gonadal. Disección en bloque del riñón con la grasa perirrenal
hasta el pedículo vascular que se liga de nuevo con seda nº 0, vena y arteria.
Disección del polo superior que incluye adrenal. Hemostasia. Cierre por planos
músculo y aponeurosis. Piel con grapas.
5.- Incidencias: Pérdida estimada de sangre: mínima…
8.- Situación clínica al finalizar: buena…
…OTRA OPERACIÓN SOBRE RIDON NCOC…
3.- Hallazgos: importante hematoma en celda renal derecha, sangrado
procedente de la vena renal.
4.- Intervención: control de la hemorragia, sutura y ligadura de la vena.
5.- incidencias: importante sangrado…
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8.- Situación clínica la finalizar: hemodinámicamente estable”.
58.
A este respecto, los informes médicos incluidos en la historia clínica de don ITE,
elaborados respectivamente los días 6 de junio de 2008 y 8 de enero de 2009,
recogen las siguientes consideraciones:
“Este paciente ingresó, en junio de 2008, a cargo de Medicina Interna por un
proceso febril secundario a una celulitis de extremidades inferiores en el
contexto de un problema varicoso. Ante el hallazgo de una neoplasia de Riñón
derecho pasó a cargo de Urología. El paciente fue informado del diagnóstico y
de la necesidad de intervención quirúrgica con altas posibilidades de curación.
La indicación fue establecida por mí mismo ─Dr. M─ informándole del riesgo
que toda nefroctomía conlleva con los riesgos añadidos de sus problemas
varicosos y bronquiales. El paciente aceptó la intervención siendo dado de alta
hospitalaria pendiente de ingreso para llevar a cabo dicha intervención…”.
“El paciente ITE fue intervenido quirúrgicamente el día 10 de septiembre de
2008 para practicarle una nefroctomía derecha por tumor (Hipernefroma).
Según consta en el informe quirúrgico, el procedimiento se realizó sin ningún
problema ni dificultad terminando la operación de forma y en el tiempo previstos
con una pérdida sanguínea mínima no cuantificable.
Al terminar la intervención quirúrgica, el paciente se encontraba bien y
hemodinámicamente estable. Cuando salí ─Dr. M─ del quirófano, el paciente
quedó a cargo de Anestesia”.
59.
El primero de los anteriores informes nos obliga a realizar una reflexión en
relación con la forma en la que fue otorgado el consentimiento informado y las
consecuencias derivadas de dicha circunstancia.
60.
En efecto, tal y como se contempla en el señalado informe, el consentimiento
informado se otorgó de manera verbal, en base a la información, que también de
manera verbal, recibió el paciente del facultativo en relación al tipo de
intervención al que debía ser sometido y a las consecuencias de la misma.
61.
Ha de señalarse que, si bien el paciente resultó asistido en una Clínica privada
concertada, lo fue por indicación de Osakidetza, sin que dicha circunstancia
pueda conllevar una merma de sus derechos y garantías en la prestación
sanitaria respecto de los que hubiera podido disponer en el caso de haber sido
atendido en un centro asistencial de la red pública sanitaria.
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62.
A este respecto, la Inspección médica recoge en su informe que el paciente fue
informado del diagnóstico y de la necesidad de intervención quirúrgica con altas
posibilidades de curación, y de los riesgos implícitos.
63.
El requisito de presentación del consentimiento por escrito en caso de
intervención quirúrgica se encuentra actualmente regulado en el artículo 8.2 de la
Ley 41/2002, de 14 de noviembre, Básica Reguladora de la Autonomía del
Paciente y de Derechos y Obligaciones en Materia de Información y
Documentación Clínica, y tiene como objetivo ayudar al paciente a tomar
decisiones, dentro de las opciones posibles, de acuerdo con su propia y libre
voluntad.
64.
Conforme a lo dispuesto en el artículo 10 de esta ley, el facultativo debe
proporcionar al paciente, antes de recabar su consentimiento escrito, la
información referida a: i) las consecuencias relevantes o de importancia que la
intervención origina con seguridad; ii) los riesgos relacionados con las
circunstancias personales o profesionales del paciente; iii) los riesgos probables
en condiciones normales, conforme a la experiencia y al estado de la ciencia o
directamente relacionados con el tipo de intervención y; iv) las contraindicaciones.
65.
En principio, debe aceptarse como un criterio consolidado en la jurisprudencia el
que la falta de dicha información constituye per se una mala praxis que pone de
manifiesto un funcionamiento anormal del servicio sanitario, y da lugar al
reconocimiento de responsabilidad patrimonial siempre, claro está, que se haya
producido algún daño (DCJA 98/2009).
66.
Ha de señalarse, asimismo, que la jurisprudencia no excluye de modo radical la
validez del consentimiento prestado en la información no realizada por escrito, ni
que la ausencia de forma escrita impida que pueda darse por acreditado el
consentimiento mediante otros medios probatorios, porque la constancia escrita
tiene mero valor ad probationem. No obstante, su falta es suficiente para invertir
la regla general sobre la carga de la prueba (en la tesis general, incumbe la
prueba de las circunstancias determinantes de la responsabilidad a quien
pretenda exigirla de la Administración), debiendo ser la Administración la que
pruebe la existencia de dicha información y el consentimiento del afectado, de tal
manera que no es exigible a la parte recurrente la justificación de no haberse
producido la información, dado el carácter negativo de este hecho, cuya prueba
supondría para ella una grave dificultad (DDCJA 98/2009, 17/2011).
67.
En este caso, del examen de la documentación incorporada al expediente se
concluye, a juicio de la Comisión, que el reclamante fue informado de los riesgos
de la intervención quirúrgica y que los aceptó.
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68.
Para alcanzar tal conclusión resulta determinante el informe del facultativo en el
que se señala que informó al paciente de los riesgos que conlleva la práctica de
una nefrectomía, más aún con los problemas varicosos y bronquiales que
padecía, aceptando el paciente la intervención. A este respecto, los reclamantes
se limitan a señalar en su escrito de alegaciones que “no hay consentimiento
informado” ─posiblemente refiriéndose a la ausencia de documento escrito de
consentimiento informado─, sin poner en cuestión de manera argumentada la
versión del facultativo en el sentido de que informó de manera verbal al paciente
de las características y riesgos de la intervención, recabando el consentimiento
del mismo a dicho objeto, y sin que lleguen a anudar de manera objetivada las
lesiones sufridas a los riesgos inherentes a la intervención practicada. De esta
manera, tratándose además una intervención programada, debemos entender
que no nos encontramos ante una mera alegación del médico que practicó la
intervención, de que le informó del por qué de la intervención y de los posibles
riesgos del procedimiento quirúrgico, presumiéndose que la información facilitada
fue correcta, leal y veraz, de manera que el interesado dispuso de los datos
suficientes como para conformar su consentimiento a la intervención.
69.
El informe de la Inspección médica concluye que la asistencia médica prestada a
D. ITE en la Clínica …, no se produjo vulneración en la lex artis, y que no existe,
por tanto, responsabilidad patrimonial, siendo los actos médicos realizados
adecuados a las circunstancias del caso y acordes con los protocolos de
actuación, sin que se hay constatado la existencia de conductas descuidadas ni
deficiente asistencia sanitaria.
70.
En este sentido, resulta destacable la impresión recogida en el informe de la
Inspección médica en relación con la hemorragia producida, al señalar que:
“…Teniendo en cuenta que en todas las situaciones en las que se secciona una
vena la pérdida sanguínea es intensa y continua (se denomina sangrado en
sábana), es muy improbable que la vena renal, en este caso ─primera
intervención─, no se hubiera suturado durante la operación, ya que el sangrado
habría cubierto el campo quirúrgico y no habría sido posible ir cerrando la zona
por planos como consta que se realizó”.
71.
Finalmente, Osakidetza, a través de su propuesta de resolución, se inclina a favor
de desestimar la reclamación de responsabilidad patrimonial al entender que, a la
vista del expediente instruido, ha resultado acreditado que la asistencia médica
prestada ha sido correcta y adecuada tanto en la práctica como en la técnica
realizada en la intervención quirúrgica de nefrectomía radical derecha.
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72.
En definitiva, tras el examen de la instrucción practicada y particularmente de los
informes que se incluyen en el expediente, la Comisión estima que no ha
quedado acreditada lesión alguna derivada de la atención sanitaria recibida por la
don ITE, ni que tal atención fuera contraria a la lex artis ad hoc.
CONCLUSIÓN
No existe responsabilidad patrimonial de la Administración sanitaria en relación con la
reclamación de responsabilidad patrimonial formulada en nombre y representación de
don ITE.
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