Preguntas y respuestas sobre la peste porcina clásica

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Bruselas, 5 de diciembre de 2001
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FOiVLFD
¢4XpHVODSHVWHSRUFLQDFOiVLFD"
La peste porcina clásica es una enfermedad vírica muy contagiosa que afecta a
los cerdos domésticos y a los jabalíes. Es grave y provoca una mortalidad muy
elevada en los animales infectados, que llega al 90% en los animales jóvenes. La
infección es muy contagiosa y se transmite por contacto directo o indirecto entre
los animales. El virus se transmite por la sangre, tejidos, secreciones y
excreciones de animales enfermos y muertos. Los cerdos pueden infectarse por
ingestión, inhalación, transmisión sexual (esperma) o por contaminación de
abrasiones. Además, los lechones con infección congénita tienen viremia
persistente y liberan el virus durante varios meses.
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Esta enfermedad se propaga principalmente por contacto con cerdos infectados.
Sin embargo, también puede propagarse de una explotación a otra por contacto
indirecto a través de visitantes de las explotaciones, vehículos contaminados,
equipos de ganadería, vestimenta, instrumentos, etc., o por residuos alimenticios
tratados de forma insuficiente que se dan a los cerdos, así como por carne de
cerdo fresca contaminada o productos de esta carne. La enfermedad puede
transmitirse a gran distancia mediante materiales o carne o productos cárnicos
contaminados. A lo largo de los últimos diez años se ha ido viendo que en algunas
regiones de Europa los jabalíes sirven de reservorio del virus de la peste porcina
clásica y constituyen una fuente de infección de los cerdos domésticos.
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No, según los conocimientos actuales, el virus de la peste porcina clásica no
puede causar ninguna enfermedad humana.
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La Comunidad ha establecido normas estrictas sobre importación de cerdos vivos
y de carne fresca y curada para evitar la introducción de esta enfermedad. Las
importaciones se autorizan sólo si el país o región de origen está libre de peste
porcina clásica y si se considera que sus servicios veterinarios son capaces de
detectar la enfermedad y reaccionar ante ella adecuadamente. Los países o
regiones exportadores deben cumplir asimismo las demás exigencias de la
legislación comunitaria en relación con la salud pública y la zoosanidad.
¢4XpVHKDFHHQFDVRGHEURWHGHSHVWHSRUFLQDFOiVLFD"
El objetivo actual respecto a la peste porcina clásica consiste en erradicarla de la
Comunidad, lo que significa que en caso de que aparezca un brote se sigue una
política de supresión de la piara, con sacrificio de todos los cerdos de las
explotaciones afectadas, la destrucción de los cuerpos y de las camas, y la
desinfección de las explotaciones de las zonas infectadas reconocidas.
Se limitan la entrada y la salida de cerdos de la zona infectada, se lleva a cabo
una investigación epidemiológica para rastrear las fuentes y la propagación de la
infección, y se toman medidas especiales de vigilancia dentro de la zona
infectada.
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Desde la década de 1990 está vigente una política de no vacunación. Las vacunas
sólo pueden utilizarse en caso de urgencia, previa confirmación de la enfermedad,
si hay riesgo de que se produzcan nuevos brotes graves. La validez de esta
política fue confirmada por el Comité científico en 1997.
Tras la infección con el virus de la peste porcina clásica, los animales vacunados
generalmente no muestran signos clínicos de enfermedad, es decir, quedan
protegidos frente a esta. Sin embargo, cabe la posibilidad de que la vacunación
permita que pase desapercibida la circulación de virus en una población de cerdos
vacunados pero no totalmente inmunes, por lo que los científicos son prudentes
respecto al uso de la vacuna como medio eficaz de erradicación de la enfermedad.
Por otra parte, las restricciones al comercio que se aplican en las zonas en que se
ha utilizado la vacuna para prevenir la propagación del virus pueden hacer que la
vacunación resulte menos atractiva.
En caso de una política de vacunación preventiva generalizada, habrían de
tenerse en cuenta también sus costes, ya que la producción anual de cerdos de la
Comunidad asciende a unos doscientos millones de animales.
¢4XpVRQODVYDFXQDVPDUFDGRUDV\FXiOHVVXYHQWDMD"
Las vacunas marcadoras son vacunas que pueden proteger a los cerdos frente a
la peste porcina clásica dándoles una inmunidad que, mediante una prueba de
laboratorio, es posible distinguir de la respuesta inmune debida a una infección
natural. La ventaja de las vacunas marcadoras consiste en que permitirían
distinguir entre cerdos infectados (que pueden propagar la enfermedad a otros
cerdos, incluso sin mostrar signos de enfermedad) y cerdos vacunados. Así pues,
dejarían de ser necesarias las restricciones comerciales actualmente aplicables a
los cerdos vacunados y a sus productos.
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Recientemente se han desarrollado dos nuevas vacunas contra la peste porcina
clásica con características específicas que facilitarían su posible utilización como
vacunas marcadoras por inducir la formación de inmunidad sólo frente a una de
las proteínas del virus; su uso como vacunas contra la peste porcina clásica ha
sido autorizado por la Agencia Europea para la Evaluación de Medicamentos.
Sin embargo, en un ensayo de laboratorio a gran escala, efectuado en 1999 con
ayuda financiera de la Comisión, se ha demostrado que, a pesar de las
características especiales de estas vacunas marcadoras, no se dispone aún de un
método de prueba adecuado para distinguir entre su presencia y una infección
real. Están en marcha las investigaciones para desarrollar un método de prueba
de este tipo.
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De acuerdo con la nueva Directiva del Consejo sobre la lucha contra la peste
porcina clásica (véase más abajo), el uso de estas vacunas será posible en caso
de urgencia, una vez se hayan desarrollado y validado estas pruebas de
laboratorio.
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La peste porcina clásica es incompatible con la ganadería porcina en una
sociedad moderna. En caso de brote deben tomarse las medidas adecuadas de
lucha, entre las que se incluyen las restricciones comerciales de acuerdo con las
normas internacionales y con la legislación comunitaria. Un brote de peste porcina
clásica dificulta el comercio interior e internacional y el movimiento de cerdos y de
productos derivados, y las consecuencias económicas totales pueden ser muy
graves.
Por ejemplo, el coste total para el presupuesto comunitario de la gravísima
epidemia que se dio en los Países Bajos en 1997-1998 ascendió a unos seis
cientos millones de euros. Se calcula que el coste y las pérdidas globales de esta
epidemia suponen unos dos millardos de euros.
¢(VWi SUHYLVWD DOJXQD UHYLVLyQ GH OD SROtWLFD DFWXDO VREUH OD SHVWH
SRUFLQDFOiVLFD"
El Consejo de Ministros de Agricultura adoptó el 23 de octubre de 2001 una nueva
Directiva sobre la lucha contra la peste porcina clásica, siguiendo una propuesta
presentada por la Comisión Europea en septiembre de 2000 (COM (462) final). La
nueva Directiva consolida las normas vigentes y las adapta en función de los
nuevos datos y del progreso científico, así como de la experiencia obtenida en los
últimos años con los brotes de peste porcina clásica en zonas de elevada
densidad de ganadería porcina.
Las nuevas normas continúan con la política de no vacunación basada en la
eliminación de todos los cerdos de las explotaciones infectadas de peste porcina
clásica, pero prevén que en el futuro pueda hacerse un mayor uso de la
vacunación en caso de urgencia mediante vacunas marcadoras. Estas vacunas
marcadoras permitirán, una vez desarrollados y aprobados los métodos
adecuados de prueba, distinguir entre cerdos vacunados y cerdos realmente
infectados. Su uso tendrá que ser aprobado por la Comisión en cada caso y será
objeto de evaluación y control estrictos. Deberán tomarse también en cada caso
decisiones específicas sobre las restricciones comerciales que hayan de aplicarse
a las explotaciones donde se hayan utilizado las vacunas marcadoras.
La nueva Directiva prohíbe alimentar a los cerdos con residuos alimenticios, y
perfecciona y refuerza las medias anteriores de lucha, por ejemplo ampliando los
requisitos de notificación y exigiendo una investigación epidemiológica a fondo tras
un brote de peste porcina clásica. Prevé asimismo la posibilidad de vacunar
jabalíes en caso de brote de peste porcina clásica, e introduce más disposiciones
detalladas sobre planes de urgencia. Las nuevas normas serán aplicables a partir
del 1 de noviembre de 2002.
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FOiVLFDHQORV~OWLPRVDxRV"
En conjunto, durante la década de 1980 hubo varios miles de brotes de peste
porcina clásica en la Comunidad. Desde la década de 1990, cuando se introdujo la
política de no vacunación, la tendencia era de descenso considerable de
presencia de la enfermedad, hasta que se produjo una importante epidemia en
1997/98 (con un total de unos 600 brotes). La situación ha mejorado mucho en los
últimos años, pero la enfermedad persiste entre los jabalíes en ciertas zonas de la
Comunidad y en algunos países limítrofes. Por tanto, sigue suponiendo una grave
amenaza para la ganadería porcina de la Comunidad, especialmente en las
regiones de elevada densidad porcina, en las que puede ser muy difícil erradicar
los brotes.
¢&XiQWRV EURWHV GH SHVWH SRUFLQD FOiVLFD KD KDELGR HQ ORV ~OWLPRV
DxRV"
La última epidemia importante de peste porcina clásica se produjo en 1997/1998,
con brotes en Alemania, Bélgica, Italia y, especialmente, España y los Países
Bajos. Sólo en este último país se sacrificaron y destruyeron durante esta
epidemia entre diez y once millones de cerdos (correspondientes a más de 400
brotes), mientras que en España fueron más de un millón (de unos 100 brotes). En
los dos años siguientes, la enfermedad ha mostrado una tendencia claramente
descendente (véase la figura adjunta).
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Sin embargo, el Reino Unido contó en el año 2000 con 16 brotes debidos a una
cepa del virus de la peste porcina clásica procedente del exterior de la
Comunidad, probablemente introducida en el Reino Unido a través de residuos
alimenticios contaminados.
En el año 2001 se han producido brotes de peste porcina clásica en España (29),
debidos probablemente a la introducción del virus desde el exterior de la
Comunidad, y en Alemania (5) e Italia (5, localizados en la isla de Cerdeña), en
zonas en que la enfermedad se da entre jabalíes.
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/D SHVWH SRUFLQD FOiVLFD ¢HV SURGXFWR GH OD JDQDGHUtD SRUFLQD
LQWHQVLYD"
No, la ganadería intensiva no es causa de la peste porcina clásica, como
demuestra la frecuente presencia de la enfermedad en pequeñas explotaciones
familiares y en cerdos que deambulan libremente y pueden entrar en contacto con
jabalíes infectados o con residuos alimenticios o de cocina contaminados, como
sucedió probablemente en el Reino Unido.
Sin embargo, la peste porcina clásica ocasiona los mayores problemas en las
zonas de densidad porcina elevada, debido a los múltiples factores de riesgo
potencial presentes en tales zonas.
La aparición y la persistencia de la peste porcina clásica entre la población de
jabalíes es motivo de preocupación en ciertas regiones de Alemania, Italia, Francia
y Austria, aunque la situación general ha mejorado respecto a la de 1999.
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FOiVLFDGH(VSDxD"
Entre junio y septiembre de 2001 se ha producido un total de 29 brotes de peste
porcina clásica en España, en la zona nororiental del país (Cataluña, Valencia y
Castilla-La Mancha). La Comisión ha tomado diversas medidas (cláusulas de
salvaguardia) para limitar los movimientos de los animales y el comercio de cerdos
y de ciertos productos de porcino procedentes de las zonas afectadas por la peste
porcina clásica. Las medidas se han ido adaptando según las necesidades al ritmo
de la evolución de la situación. Ya para el 15 de noviembre de 2001 se habían
retirado todas las limitaciones del comercio y de los movimientos de los animales.
Las autoridades españolas han aplicado un régimen nacional de vigilancia
serológica de las explotaciones de porcino para detectar o excluir la presencia
eventual de la enfermedad.
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GH$OHPDQLD"
En 2001 se ha detectado en Alemania un total de cinco brotes de peste porcina
clásica, dos de ellos en Baja Sajonia en junio-julio y tres en Renania-Palatinado en
octubre.
¢&XiOHVHORULJHQGHOEURWHGHSHVWHSRUFLQDFOiVLFDGH$OHPDQLD"
El virus responsable de estos brotes es del mismo tipo que el detectado en los
jabalíes de estas regiones, lo que indica que el origen del brote se encuentra en la
población local de jabalíes.
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¢4Xp PHGLGDV VH KDQ WRPDGR HQ UHODFLyQ FRQ HO EURWH GH SHVWH
SRUFLQDFOiVLFDGH$OHPDQLD"
Se está aplicando en toda Alemania un programa de vigilancia y lucha, incluida la
realización a gran escala de pruebas con cerdos domésticos y jabalíes. En las
zonas en que persiste la enfermedad entre la población de jabalíes se aplican
medidas especiales de lucha, como las siguientes:
- pruebas obligatorias de peste porcina clásica en los jabalíes abatidos o
encontrados muertos en las zonas pertinentes;
- prohibición de comercialización de la carne de los jabalíes con resultado
negativo en las pruebas de peste porcina clásica, fuera del área local;
- estrategia de caza para reducir la población sensible de jabalíes seleccionando
animales jóvenes;
- vigilancia estricta y restricciones rigurosas de los movimientos de cerdos
domésticos en las zonas de presencia de la enfermedad entre la población de
jabalíes, con prohibición de trasladar cerdos domésticos de estas zonas a otros
Estados miembros.
Por otra parte, se están llevando a cabo pruebas de vacunación de la población de
jabalíes en diferentes partes de Alemania, Parece que estas pruebas están dando
resultado favorable en algunas regiones, como en Mecklemburgo-Pomerania
Occidental. Aunque estas medidas no siempre han resultado en la erradicación de
la enfermedad entre los jabalíes, sí han tenido éxito en cuanto a limitar el número
de brotes de la enfermedad en las explotaciones de cerdos domésticos y a
prevenir la propagación de la enfermedad desde las zonas en que persiste el virus
entre los jabalíes.
¢&XiOHVODVLWXDFLyQHQORVSDtVHVFDQGLGDWRV"
Se ha visto que la peste porcina clásica aparece y persiste entre la población de
jabalíes de algunos países candidatos. Este tema se trata en el contexto de las
negociaciones de adhesión. Los países candidatos deben proporcionar
información detallada sobre la presencia de peste porcina clásica y sobre las
medidas adoptadas para vigilar y luchar contra la enfermedad en sus poblaciones
de cerdos domésticos y de jabalíes.
¢&XiOHVVRQODVQRUPDVGHLQGHPQL]DFLyQGHORVJDQDGHURV\FXiOKD
VLGR HOFRVWH GH ORV EURWHV UHFLHQWHV GH SHVWH SRUFLQD FOiVLFD SDUDHO
SUHVXSXHVWRFRPXQLWDULR"
La Comunidad reembolsa a los Estados miembros hasta el 50% de los gastos
realizados para indemnizar a los ganaderos cuyos animales se hayan sacrificado y
destruido y los gastos de desinfección de las explotaciones despobladas.
¢4Xp HVWi KDFLHQGR OD &RPLVLyQ SDUD HYLWDU HO VDFULILFLR GH JUDQGHV
FDQWLGDGHVGHDQLPDOHV"
Para evitar que se propague un brote de peste porcina clásica, la legislación
comunitaria exige que las autoridades competentes nacionales apliquen un plan
de urgencia donde se especifiquen las medidas nacionales para la erradicación
rápida y eficaz del brote. La eficacia potencial de estos planes es objeto de una
serie de inspecciones por la Oficina Veterinaria y Alimentaria de la Comisión.
La Comisión Europea admite que es preferible evitar la destrucción de grandes
cantidades de animales en la medida de lo posible. Sin embargo, actualmente
todos los expertos están de acuerdo en que debe aplicarse una política rigurosa
de supresión de la piara en cuanto aparece un brote, especialmente en zonas con
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elevada densidad porcina, ya que este es el mejor método para prevenir la
propagación de la enfermedad y la muerte de animales a gran escala.
Por otra parte, la legislación comunitaria no excluye el uso de la vacunación de
urgencia en caso de que resulte necesario y eficaz.
¢&XiOHVODVLWXDFLyQFLHQWtILFDGHOPRPHQWR"
En su dictamen de 1997 sobre la lucha contra la peste porcina clásica, el Comité
científico de la salud y bienestar de los animales recomendaba con insistencia una
política de no vacunación y la realización de más estudios sobre el desarrollo y la
utilización de vacunas marcadoras. Tales estudios se están realizando desde
entonces con la ayuda financiera de la Comisión (véase más arriba).
Este Comité recomendaba en su informe de agosto de 1999 sobre la peste
porcina clásica en los jabalíes la aplicación de ciertas medidas de lucha contra la
enfermedad que podían mejorar la situación, como la reducción selectiva de la
población de jabalíes jóvenes y la vacunación de poblaciones de jabalíes.
Actualmente están en marcha pruebas de vacunación en diversas regiones de
Alemania y los resultados obtenidos hasta ahora son positivos. Sin embargo, es
necesario aún resolver varios problemas técnicos antes de que puedan extraerse
conclusiones sobre la eficacia de la vacunación como método apropiado de lucha
contra la enfermedad y de erradicación de la misma de entre la población de
jabalíes.
http://europa.eu.int/eur-lex/es/dat/2001/l_316/l_31620011201es00050035.pdf
Anexo: Brotes de peste porcina clásica en 1980 - 2000
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Anexo 1
1~PHURGHEURWHVGHSHVWHSRUFLQDFOiVLFD
FRPXQLFDGRVSRUORV(VWDGRVPLHPEURVHQ\
3$Ë6
±
Austria
-
3
Bélgica
534
175
Dinamarca
0
0
Finlandia
0
0
Francia
109
7
Alemania
2240
475
Grecia
30
0
Irlanda
0
0
Italia
304
262
Luxemburgo
11
0
Países Bajos
453
441
Portugal
243
0
España
157
99
Suecia
0
0
Reino Unido
11
16
727$/
8
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