Resumen semillas de la cibernética Von Foerster (2006) Comienza su disertación presentando un apotegma aparentemente contradictorio: “no existen los sistemas autoorganizadores” (p.39). Lo anterior parte de la suposición acerca de un universo finito, tan pequeño ó tan grande como pueda desearse, encerrado en una envoltura adiabática que separa a ese uniervso finito de cualquier “metauniverso”. Asumiendo que en éste universo hay una superficie que lo dividiera en dos partes mutuamente excluyentes: una parte está completamente ocupada por un sistema autoorganizador mientras que la otra parte puede denominarse ambiente Eo de ése sistema autoorganizador . Así, el ambiente puede constituirse de elementos en estado entrópico y, para que se lleve a cabo la autoorganización, deberá ser necesario disminuir la entropía en dicho ambiente.Si la entropía disminuye no se puede hablar de autoorganización ya que debiese existir un mecanismo de incertidumbre gradual apara consolidar la organización en ese medio en un tiempo posterior. Por tanto para que un sistema sea autoorganizador deberá ser desorganizador en la medida necesaria para que sus elementos “entren” en un orden fáctico conforme pasa el tiempo y sólo se puede agregar sentido al término “autoorganización” si un sistema de éste tipo se encuentra en contacto con un ambiente que posea orden y energía posible (información) y con el cuál el sistema esté en contacto en todo momento posible. Como sistemas podemos insistir en el hecho de que la introspección no nos permite decidir si el mundo tal como lo vemos es real o tan sólo un sueño, una ilusión devenida de la fantasía. Para propeler la tésis anteriormente citada es necesario tomar un ejemplo cotidiano, supongamos por un momento que, somos ejecutivos o negociantes e insistimos en ser la única realidad, mientras que todo lo demás es constructo de la imaginación (falacia solipsista). No se podrá negar que en la imaginación aparecerán personas, científicos, otros negociantes ó ejecutivos, se les deberá otorgar el derecho de aseverar que son la única realidad (falacia solipsista), del mismo modo, podrán argumentar que sus fantasías están plagadas de individuos, incluyendo al pensador original, cerrando así un círculo sobre una contradicción: “si yo asumo que soy la única realidad, resulta que yo soy parte de la imaginación de algún otro que, a su vez, asume que él es la única realidad”(p.43). Resumiendo brevemente: 1. Por sistema autoorganizador se entiende aquélla parte de un sistema que consume energía y orden de su ambiente 2. Hay una realidad ambiental en el sentido sugerido por la aceptación del principio de relatividad. 3. El ambiente tiene estructura. El tratar de encontrar una adecuada medida del orden, en opinión de von Foerster (2006) se describen dos situaciones diferentes. En primer lugar, se intenta dar cuenta de relaciones aparentes entre elementos de un conjunto que impondrían ciertas restricciones con respecto a posibles ordenamientos de los elementos de ese sistema, a medida que la autoorganización crece, más y más relaciones de ese tipo se vuelven aparentes. En segundo lugar, parece que orden tiene una connotación relativa, más que absoluta, con respecto al máximo desorden capaz de ser desplegado por elementos de un conjunto. Lo que se espera de un sistema utoorganizador es, por supuesto que dado un cierto valor inicial de orden en el sistema, éste orden va a aumentar a medida que pasa el tiempo y un criterio aceptable para un sistema de ésta índole es que el incremento de cambio debe ser positivo. Si un sistema que crece incorporando nuevos elementos incrementará su entropía máxima y, dado que esto satisface el criterio para que un tema sea autoorganizador, se deberá reconocer como perteneciente a la categoría de sistemas autoorganizadores. Un ejemplo de entropía y orden recurrente es el empleo de una caja con un conjunto de imanes en su interior con diferente polaridad en cada cara, suponiendo que los imanes tuviesen forma cúbica algunas caras tendrán polaridad positiva y otras polaridad negativa. Si éstos cubos se depositan nuevamente en la caja y ésta se agita vigorosamente observaremos al terminar el procedimiento, figuras que guardan cierta simetría y del mismo modo ocurrirá toda vez que la operación se repita indefinidamente, observando orden a partir de un estado entrópico, esto se denomina “orden a partir del ruido” es decir orden consecuente de información que incide en un sistema. Antromorfismo. El tema del pensamiento sobre el conocimiento se relaciona directamente con los constructos naturales que se realiza sobre la posesión y emancipación del conocimiento. Lo anterior tiene explicación al observar la descripción que hacemos de las maquina, atribuyendo “memoria”, “razón lógica” en computadoras o sistemas electrónicos. Si hablar de “memoria” es una metáfora equívoca para artefactos de registro también lo es el epíteto “resolvedoras de problemas” aplicado a los ordenadores. Por supuesto no son “resolvedoras” de problemas, porque, en primer lugar los ordenadores no tienen “problemas”. Es a nuestros problemas que ellas facilitan la solución asequible. El peligro de éste desvío semántico a través del cuál se desprende la responsabilidad del hombre a la máquina, yace en que nos hace perder de vista el problema del conocimiento. Del mismo modo un desvío semántico muy importante es constituido por la “información”, cuando se realiza un señalamiento en el que la maquina “almacena información” se deduce a priori que posee cúmulos de datos, lo que realmente ocurre es que tal cúmulo de datos son propiedades físicas tales como discos, libros, cintas, fichas etc, la mente humana es la encargada de recuperar “información” de un cúmulo de datos emplazados en elementos físico (hardware), por tanto almacenamiento e información son atribuciones exclusivas de sistemas humanos severeamente adjudicados a sistemas electrónicos creados por una mente humana. Foerster, H. v. (2006). Las semillas de la cibernética. Barcelona: Gedisa.