a la luz de las estrellas del antiguo egipto

Anuncio
SEA 31
2/5/07
14:06
Página 1
A LA LUZ DE LAS ESTRELLAS
DEL ANTIGUO EGIPTO
Juan Antonio BELMONTE AVILÉS
Instituto de Astrofísica de Canarias
Espacio coordinado por la
SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ASTRONOMÍA
HTTP://SEA.AM.UB.ES
© J. A. Belmonte
h t t p ://SEA.AM.UB.ES
Estos textos, por sí solos, muestran la importancia de las estrellas en la cultura del antiguo Egipto. Mesjetiu era el nombre por el que conocían al asterismo de El Carro, en la constelación de la Osa Mayor, y se representaba por
una pierna de toro. La primera cita pertenece al “corpus” de textos religioArriba, Ceremonia del tensado de la cuerda en
sos más antiguo de la humanidad, los Textos de las Pirámides, así llamados
por haberse encontrado en las cámaras funerarias de las pirámides del Reino el templo de Edfu, cuando el eje del templo se
orientaba a la estrellas de Mesjetiu.
Antiguo, y refleja el deseo del rey difunto de viajar a las estrellas y convertirse en
un ente estelar. Esta idea se remontaría, al menos, a principios de este periodo, Abajo, Sopdet (Sirio), a la izquierda, junto a
tal y como hemos constatado en los trabajos en la pirámide escalonada de Zoser, Sah (partes de Orión) en el techo astronómico
de la tumba de Senenmut, en Tebas.
en Saqqara, aunque posiblemente refleje tradiciones más antiguas. La segunda
cita denota un hecho más corriente, la orientación de un templo en el Periodo Ptolemaico en la dirección en que esta constelación era visible. Sin embargo, aquí, hemos encontrado de nuevo evidencias que demuestran que la observación de las estrellas, y de otros fenómenos astronómicos, determinaba la orientación de los edificios sagrados de forma habitual desde los
albores de la civilización egipcia. En particular, Mesjetiu pudo ser siempre el referente para establecer orientaciones meridianas, que alcanzarían su máxima precisión con la erección de las grandes pirámides de la IV Dinastía en la Meseta de Guiza,
orientadas hacia el tránsito simultáneo por el meridiano de Phecda y Megrez, dos de sus estrellas, en torno al año 2550 a.C.
EL CALENDARIO MÁS INTELIGENTE
Así calificó al calendario civil de los antiguos egipcios Otto Neugebauer, gran historiador de la ciencia del siglo XX. Era un
calendario de 365 días, dividido en tres estaciones de cuatro meses de 30 días más un periodo adicional de 5 días llamados
“los cinco sobre el año”. Se remonta al periodo predinástico de Egipto, cuando sus habitantes se regían por un calendario
lunar irregular basado en el ritmo del Nilo y dividido en tres estaciones: Inundación (Akhet), Resurgimiento (Peret) y Sequía
(Shemu), aplicado a nivel local. En algún momento del periodo protodinástico (h. 2760 a.C.), las necesidades de un estado
unificado obligaron a adoptar un nuevo calendario civil que posiblemente tenga un origen solar. Su duración se estableció
mediante observaciones solsticiales, quizá del paso del Sol por el cenit en Elefantina. Este genial hallazgo sólo tenía un
inconveniente, su duración, casi un cuarto de día más corta que la del año trópico. Por ello, el calendario se desplazaba sobre
el tapiz de referencia de las estaciones climáticas dando una vuelta completa en algo
más de quince siglos. Para subsanar este “defecto”, al menos desde el Reino Medio
(c. 2000 a.C.), los egipcios observaron el orto heliaco de la estrella Sopdet (Sirio) que
actuaba como heraldo de la crecida del río. Gracias a su utilidad para el cómputo de
tiempo, el calendario egipcio se usó en astronomía hasta el Renacimiento.
Imagen de fondo: Techo estelar del templo funerario del rey Teti, en Saqqara.© J. A. Belmonte
© J. A. Belmonte, de JHA 36, 273
... yo soy el que vive, ... las dos Enéadas se han purificado para mí en Mesjetiu, la Imperecedera. (Textos de las Pirámides, c. 2300 a.C.)
... observando a Mesjetiu, he establecido las cuatro esquinas del templo
de su majestad... (Templo de Edfu, Siglo III a.C.)
Descargar