Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión en Venezuela

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La Realidad de la Ley Resorte
En Grecia, la cuna de la cultura occidental, el filósofo Aristóteles planteó que el primer objetivo de la
comunicación es la persuasión. Es decir, que siempre que se comunica se persigue convencer a los demás de
lo que se dice. A él se le debe la fórmula básica del proceso comunicacional en la que es elemento principal el
uso del lenguaje. La comunicación ha evolucionado conjuntamente con el desarrollo de la tecnología y las
necesidades de las sociedades.
El primer paso importante en el proceso de masificar la comunicación fue en el año 1438, cuando el alemán
Johan Gutenberg se asoció con Andreas Dritzehn y llevaron a cabo el experimento que ahora se conoce como
la imprenta. El segundo salto histórico de la comunicación de carácter masivo se remonta a la Revolución
Industrial, proceso de evolución que conduce a una sociedad desde una economía agrícola tradicional hasta
otra caracterizada por procesos de producción mecanizados para fabricar bienes a gran escala. Es durante esos
años, cuando aparecen los primeros medios de comunicación impresos... El tercer paso, y este es el más
grande de todos, se ubica en la aparición de los medios de comunicación audiovisual.
Su función y Poder
En teoría los medios de comunicación social, tal como su nombre lo indica, deben cumplir una función social,
cultural, y educativa. Esto implica, en otras palabras, que la prensa, la radio, la televisión y en cierta medida el
cine, tienen como principales objetivos: informar, educar y entretener.
En términos generales, los medios de comunicación social radioeléctricos por ser los que mayor alcance de
difusión tienen en la sociedad son sobre los que más responsabilidad cae en materia de educación,
entretenimiento e información.
Por otra parte, el tema sobre la influencia de los medios de comunicación social en los receptores es
ampliamente discutido y debatido en todo el mundo. Sin embargo, el principal peso de la polémica se ha
enfocado en los medios radioeléctricos o audiovisuales.
La radio y la televisión, fundamentalmente de señal abierta, tienen la particularidad de imponer o pautar
prototipos de conducta, que van desde la forma de hablar (imponen giros, refranes y hasta jergas), hasta la
forma de vestirse, peinarse, caminar, comer y, lo peor, pensar según la agenda de intereses que impongan los
canales y emisoras.
Guerra Avisada
En Venezuela se redactó y puso en ejecútese la primera Ley de Radiocomunicaciones en los años 40. Esta
fundamentalmente buscaba reglamentar el espectro radioeléctrico y el nivel profesional de quienes se
desempeñaban como locutores, operadores, actores y en general todo lo concerniente a la utilización de las
ondas hertzianas para la transmisión de mensajes.
En la década de los años 80 los medios audiovisuales, y la televisión en particular cayeron en el mundo de la
chabacanería. Eso obligó que en 1992, durante el gobierno de Luis Herrera Campins, se decretaron a serie de
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normas para paliar en buena medida aspectos como la transmisión de programas para adultos en horas
inadecuadas; la prohibición de comerciales incitando al consumo de bebidas alcohólicas y cigarrillos. El
rescate de los símbolos patrios como el Himno Nacional; la puesta en marcha del 1 X 1 referida a la música
producida por artistas nacionales versus artistas extranjeros.
Sin embargo, dichas disposiciones fueron paulatinamente violadas por los propios medios. Una vez que salió
Luis Herrera Campins del gobierno y fue sustituido por Carlos Andrés Pérez (en su segundo mandato)
progresivamente la chabacanería, la violencia y el sexo se apoderaron de la pantalla televisiva y de la radio.
Importantes factores de la sociedad venezolana desde hace más de 20 años vienen solicitando a los medios de
comunicación y al Estado venezolano la construcción de una programación de altura, la cual sirva para
entretener, educar e informar sin distorsionar los valores nacionales y cívicos; sin destruir el idioma; sin
incitar a la violencia y a la explotación del sexo como una mera mercancía.
Los intentos por establecer la autorregulación o un decálogo de normas que sean aplicadas por los propios
medios no han dado resultado. Esto ha originado que los medios a modo propio entren por el camino de las
regulaciones oficiales, lo cual tampoco es nuevo ni en Venezuela ni en el resto del mundo.
Una reflexión de resorte
En la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece en parte de su articulado la
responsabilidad que tiene cada ciudadano a la hora de ejercer su derecho a expresarse. Es importante señalar
que de la Carta Magna se infiere la necesidad de no confundir libertad con libertinaje. En relación con los
niños, niñas y adolescentes nuestro libro rector establece con claridad el derecho de los infantes a recibir
información adecuada para su desarrollo integral.
Por su parte, en la recientemente aprobada Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión en sus
Disposiciones Fundamentales presenta su finalidad de vigilar y establecer el marco de normas que permitan el
buen desarrollo de la libertad de expresión y pensamiento, sin atropellar o violar el mismo derecho que tienen
los conciudadanos de pensar con libertad. Es decir, que los intereses de un individuo o de un sector de la
sociedad no prevalezcan por encima de los intereses de otros.
En sus objetivos generales, la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión garantiza los derechos y
obligaciones de todos los ciudadanos como usuarios de los medios de comunicación social radioeléctricos.
Así como la participación del usuario en la adecuación de los horarios, de manera de poder democratizar el
uso de la programación de los medios y aumentar el nivel cultural de la programación en los horarios
estelares.
En síntesis, y para aclarar a quienes pretenden confundir a la opinión pública, existe total concordancia entre
los artículos referidos a los derechos civiles de la Constitución Bolivariana de Venezuela y los fundamentos y
objetivos generales de la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión.
Por otra parte, los medios de comunicación social audiovisuales en Venezuela se han deteriorado en los
últimos 20 años. Dos décadas en las que la población ha solicitado la reglamentación de una programación, la
cual impone los intereses comerciales de los dueños de los medios (privados y oficiales) por encima del
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acervo cultural y la educación de la mayoría de la sociedad venezolana.
La puesta en práctica de esta ley, su aplicación en el tiempo demostrará si finalmente reúne las condiciones
requeridas para una mejor expresión radioeléctrica. Amanecerá y veremos. Por los momentos es la opción
más inmediata que tenemos los venezolanos para aspirar a una mejor radio y televisión.
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