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Usos de la metáfora para Curso Introducción a la Investigación (CICDE)
Dagoberto Núñez Picado: compilador.Artículos: pedagogía basada en historia de la ciencia.
A) http://www.investigacionenlaescuela.es/articulos/23/R23_9.pdf
B) http://jacgmur.blogspot.com/2010/10/glog-sobre-los-limites-delconocimiento.html
C) https://bilosofia.wordpress.com/2012/02/24/hormigas-aranas-y-abejas/ .
Artículo: conceptos-claves.
A) http://philsci-archive.pitt.edu/10261/1/1955-22981-1-PB.pdf / “Fenomenotecnia
y conceptualización en la epistemología de Gaston Bachelard” Autor: Roberto
TORRETTI/22.10.2011/Revista THEORIA 73 (2012): 97-114.
B) https://laanandadeariadna.wordpress.com/2012/03/22/los-idolos-de-francisbacon/ /Reseña visual de biografía Bacon F./
Hormigas, arañas y abejas
Su Novum Organum influyó mucho en la aceptación en la ciencia de una observación y
experimentación precisas. En esta obra mantenía que había que abandonar todos los
prejuicios y actitudes preconcebidas, que llamó en griego eidola o ídolos, ya fueran la
propiedad común de la especie debido a modos comunes de pensamiento ("Idola tribus") o
propios del individuo ("Idola especus"); ya se debieran a una dependencia excesiva del
lenguaje ("Idola fori") o de la tradición ("Idola teatri"). Los principios que se plantean en
Novum Organum tuvieron gran importancia en el subsiguiente desarrollo del empirismo.
Se trata de una interesante entrada sobre los límites del conocimiento, que copiamos de este
interesante blog.
–
Las ciencias han sido tratadas o por los empíricos o por los dogmáticos. Los
empíricos, semejantes a las hormigas, sólo deben recoger y gastar; los
racionalistas, semejantes a las arañas, forman telas que sacan de sí mismos;
el procedimiento de la abeja ocupa el término medio entre los dos; la abeja
recoge sus materiales en las flores de los jardines y los campos, pero los
transforma y los destila por una virtud que le es propia.
Ésta es la imagen del verdadero trabajo de la filosofía, que no se fía
exclusivamente de las fuerzas de la humana inteligencia y ni siquiera hace
de ella su principal apoyo; que no se contenta tampoco con depositar en la
memoria, sin cambiarlos, los materiales recogidos en la historia natural y en
las artes mecánicas, sino que los lleva hasta la inteligencia modificados y
transformados. Por esto todo debe esperarse de una alianza íntima y
sagrada de esas dos facultades experimental y racional, alianza que aún no
se ha verificado.
Francis Bacon: Novum Organum, 95
–
Este texto de Francis Bacon nos ofrece una buena introducción a uno de los problemas más
característicos de la filosofía como racionalidad teórica: el del origen y los límites del
conocimiento. ¿Hasta dónde llega la capacidad del conocimiento humano? ¿Es toda la
realidad permeable a nuestra razón o hay cosas que nos son incognoscibles? ¿De dónde
proceden nuestros conceptos? ¿Son elaborados todos a partir de la experiencia? ¿O
poseemos también algunos conceptos que no proceden de ella? ¿Es posible conocer más
allá de la experiencia? Os dejo un nuevo glog donde se repasan las diferentes corrientes
filosóficas que han intentado encontrar una solución a estos problemas
epistemológicos:racionalismo (arañas), empirismo (hormigas)
y apriorismo
kantiano(abejas). Quizá le debamos al gran pensador alemán la mejor clarificación llevada
a cabo sobre este complejo tema.
–
No hay duda alguna de que todo nuestro conocimiento comienza con la
experiencia. Pues ¿cómo podría ser despertada nuestra facultad de
conocer, sino mediante objetos que afectan a nuestros sentidos, y que ora
producen por sí mismos representaciones, ora ponen en movimiento la
capacidad del entendimiento para comparar estas representaciones, para
enlazarlas o separarlas, y para elaborar de este modo la materia bruta de las
impresiones sensibles, con vistas a un conocimiento de los objetos
denominado experiencia? Por consiguiente, en el orden temporal, ningún
conocimiento precede a la experiencia, y todo conocimiento comienza con
ella.Pero, aunque todo nuestro conocimiento empiece con la experiencia, no
por eso procede todo él de la experiencia. En efecto, podría ocurrir que
nuestro mismo conocimiento empírico fuera una composición de lo que
recibimos mediante las impresiones, y de lo que nuestra facultad de
conocer produce (simplemente motivada por las impresiones) a partir de sí
misma. En tal supuesto, no distinguiríamos esta adición, respecto a dicha
materia fundamental, hasta que un prolongado ejercicio no nos hubiera
ayudado a fijarnos en ella y no nos hubiera adiestrado para separarla.
I. Kant: Crítica de la razón pura, BI-2
Bacon F y los “ídola”
Francis Bacon (1561-1622) es considerado en la Historia de las filosofías occidentales,
fundador de la “Filosofía-empirista” o “de la técnica”. Fue un gran crítico del pensamiento
aristotélico y uno de los fundadores del empirismo inglés.
Comparó el saber científico y filosófico de su época a la de las “Hormigas” y las “Arañas.”
Las hormigas estaban representadas por lo experimentalistas que “acumulan” experiencias
durante toda su vida y pasan sin aprender absolutamente nada; y la de las “arañas” por
aquellos que sólo viven hablando de todo sin referirlo a nada. Bacon propone el modelo de
la “Abeja” como meta final del saber científico. Estos insectos toman de las flores el
“néctar’ y el “polen” transformándolas por medio de su sistema digestivo, en miel y cera.
¡Metafóricamente la abeja produce la miel del “saber’ y forma la “cera” que da cohesión a
las ‘obras”!
Adicionalmente. Bacon identificó obstáculos que nos impedirán el progreso de la ciencia. A
estos obstáculos, que son el producto de atraso científico, Bacon los llamó “ídola”, porque
desvían la atención y retrasan avances al progreso entre los pueblos. La metodología que él
propone para sembrar la semilla del saber es primeramente destruir esos ídolos (ídola) para
posteriormente comenzar a sembrar el conocimiento.
Como si se tratara de un espejo que sólo pudiera reflejar fielmente el mundo cuando está
perfectamente pulido, libre de manchas y rugosidades, así el sujeto sólo puede describir el
mundo cuando su mente está limpia de cualquier interferencia. Ese proceso depurativo
consistiría en la crítica de cierto tipo de ideas, prejuicios o creencias que residen en la
mente y obstaculizan el conocimiento. Francis Bacon los llama Ídolos, como si fueran
“falsos dioses” dispuestos a bloquear el acceso a la verdad. Dejemos de lado la discusión de
si existe un “dios verdadero” en oposición a esos ídolos. Por ahora, a los “eidola” que son
de cuatro tipos:
– ÍDOLOS DE LA TRIBU (idola tribus). Son comunes a todas y todos los humanos,
pues tienen su origen en la propia naturaleza de la mente humana. Ésta, dice, tiende a
suponer que en la naturaleza hay más regularidades que las que verdaderamente hay, tiende
rápidamente a formular rápidamente generalizaciones sin fundamente sólido y olvida con
frecuencia las limitaciones propias de nuestros sentidos.
– ÍDOLOS DE LA CAVERNA (idola specus). Provienen, en cambio, de la cultura y el
medio social. En alusión al mito platónico, estos ídolos funcionan como si cada hombre
tuviera en su interior una caverna a través de la cual filtrara la información que le llega del
mundo, y la alterara para pasarla por el tamiz de su educación, lecturas costumbres o
propensiones particulares. Es como si en nuestro interior tuviéramos un espejo que
alterara *[deformara, malinterpretara, no comprendiera] la imagen que nos llega de la
naturaleza.
– ÍDOLOS DE LA PLAZA (idola fori). También llamados del mercado, se originaran en
el lenguaje, entorpecen el acceso a la verdad, el trato inmediato con las cosas.
– ÍDOLOS DEL TEATRO (idola theatri). Por último, los ídolos del teatro son productos
de las doctrinas filosóficas, de sus dogmas y de sus falsas demostraciones. Son como
piezas teatrales que hubieran construido en nuestras cabezas mundos imaginarios pero
irreales, reproduciendo así en nosotros representaciones ilusorias de la realidad.
Y estos créditos se los adeudamos a la fuente: ‘La historia de la filosofía’ de la editorial
Eikasía.
Si reconoce usted, en nuestros días, algunas afinidades entre esos ídolos y fenómenos
culturales, podríamos dejarlo para inaugurar nuevas conversaciones sobre el tema.
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