Tribunal: Superior Tribunal de Justicia de Santiago del Estero
Fecha: 30/11/2009
Autos: Cárdenas, José Adalberto c. Gobierno de la Provincia
Sumario:
Se rechaza el recurso de revocatoria interpuesto contra una
providencia que denegaba la incorporación extemporánea al expediente
de documentación, que la parte actora recientemente tenía en su poder,
en orden al art. 325 del Código Procesal Civil y Comercial de Santiago
del Estero que establece que en los supuestos en que la prueba
documental que no esté en poder o a disposición de la parte, debe
individualizarse su ubicación en el término indicado en dicha norma,
con el objeto de adquirirla con el auxilio del poder jurisdiccional:
carga
procesal
que
impide
a
las
partes
adjuntar
u
ofrecer
documentación en otras oportunidades a la establecida.
Vocablos: REVOCATORIA – RECURSO DE REVOCATORIA - ADMISIBILIDAD DE LA
PRUEBA - AGREGACION DE LA PRUEBA - PRODUCCION DE LA PRUEBA - PRUEBA
PRUEBA DOCUMENTAL 2ª Instancia.- Santiago del Estero, noviembre 30 de 2009.
Y Considerando: I) Que por la mentada presentación, el recurrente
pretende se revoque el decreto de fecha 21/08/08 obrante a fs. 5 del
mencionado cuadernillo, en tanto deniega la incorporación de prueba
documental en los términos del art. 325 del C. P. C. y C. que dispone
que en los supuestos en que la prueba documental que no esté en poder
o a disposición de la parte, debe individualizarse su ubicación en el
término indicado en dicha norma, con el objeto de adquirirla con el
auxilio del poder jurisdiccional: carga procesal que impide a las
partes adjuntar u ofrecer documentación en otras oportunidades a la
establecida.
II) El recurrente expone en sustento del recurso articulado. que el
art. 325 del C. P. C. y C. “ claramente establece la oportunidad en
que se debe acompañar la prueba documental, como así también en caso
de no contar en su poder la misma, los pasos a seguir para su
incorporación” . Afirma que en la demanda interpuesta establece o
menciona la prueba a producir (reconocimiento de firma y contenido del
informe producido por el Jefe, Sub Jefe y Plana Mayor Policial al Sr.
Gobernador en fecha 09/09/06) pero que “ no indicó” en poder en qué
repartición pública o en poder de qué funcionario público se
encontraba el mismo; justificando dicha omisión en el hecho de que se
habría realizado un solo informe y éste fue girado a la instrucción
sumarial administrativa que se llevaba a cabo en la Sub Secretaría de
Gobierno, luego de pasar por el Ministerio de la misma área y
posteriormente.
fue
dirigido
al
Sr.
Gobernador.
Refiere
en
consecuencia que hasta la fecha no sabe con exactitud adónde debe
buscar un solo informe que fue agregado a ciento quince causas
administrativas que se tramitaron en contra del personal policial
acuartelado y que dicha circunstancia debió exponerla en la demanda
respectiva, tal como lo establece la ley de carácter provincial.
Manifiesta que la prueba en cuestión es de vital importancia para
llegar a la verdad jurídica objetiva acerca de lo sucedido los días 5
al 10 de setiembre de 2006 y para demostrar que el actor fue despojado
de su trabajo en base a un documento incorporado con posterioridad a
la emisión del Decreto N° 1.345/06, esto es el 09/09/06. Que la falta
de agregación a estos actuados de la documentación en cuestión en los
términos del art. 325 del C. P. C. y C., implica un exceso ritual
manifiesto incompatible con un adecuado servicio de justicia que
conculca garantías constitucionales como la consagrada en el art. 18
de la Constitución Nacional: debilitando aún mas su posición frente al
poder estatal, por lo que solicita se revoque por contrario imperio el
decreto que se ataca.
Que ordenado el traslado del recurso interpuesto a la demandada, el
mismo es evacuado a fs. sub 31 solicitando la demandada el rechazo del
recurso interpuesto con costas, atento a la claridad de lo dispuesto
por el art. 325 C.P.C.C. que impone a quien pretenda hacer valer
prueba documental que no tuviese a su disposición, indicando su
contenido, el lugar, archivo, oficina pública y persona en cuyo poder
se encuentre. Menciona además lo dispuesto por el art. 371 acerca de
la irrecurribilidad de las providencias como la que ahora se impugna,
por lo que entiende que el recurso debe ser rechazado en tanto la
denegatoria del Tribunal a incorporar prueba documental ha sido
correcta.
III) A fs. sub 36 y reiterado a fs. sub 37 obran proveídos que
ordenan que pasen los autos en vista al Sr. Fiscal General del
Ministerio Público quien en su dictamen, considera que lo peticionado
por la actora resulta extemporáneo, toda vez que lo solicita cuando ya
se había producido la totalidad de la prueba. Sin perjuicio de ello,
estima que el Tribunal cuenta con la atribución conferida por el art.
50 de la Ley N° 2297 si, a su criterio, resultare una cuestión
relevante para la causa.
IV) Que en forma preliminar, corresponde dejar sentado, que si bien
en principio “ son irrecurribles las resoluciones del juez sobre
producción, denegación y sustanciación de las pruebas” por imperio de
los arts. 107 de la Ley Procesal 2.297 y 371 del C.P.C.C., en la
especie, atento a que las partes no cuentan con la facultad del
replanteo de prueba en la Alzada prevista en la norma citada en
función de que por imperio de la Cláusula Transitoria Novena es este
Máximo Órgano Judicial quien actúa como Tribunal de instancia única, a
fin de tutelar debidamente el Derecho de Defensa y la Garantía del
Debido Proceso, corresponde exceptuar el presente recurso del
principio de la irrecurribilidad sentado por la ley adjetiva de
aplicación subsidiaria en la materia.
V) Que ingresando en el control de admisibilidad del recurso
intentado, se advierte que el mismo ha sido interpuesto en contra de
una providencia simple tal cual lo dispone el art. 238 C.P.C.C. y
dentro del plazo previsto por el art. 239 de la ley citada.
En cuanto al requisito de la fundamentación del recurso, cabe
recordar liminarmente, que conforme lo enseña la doctrina nacional, “
sobre el impugnante pesa la carga de fundar el recurso, es decir la de
expresar las razones por las cuales corresponde, a su juicio, la
revocatoria de la providencia. Así lo exige el art. 239 del C.P.C.C.”
(Lino Palacio, en “ Derecho Procesal Civil” . T. V. pág. 59). En
efecto. “ el recurso de revocatoria exige, como todo recurso, que se
exprese las razones jurídicas y de hecho, por las cuales el recurrente
no se conforma y no consiente la resolución impugnada. No es posible
que los jueces se vean abocados a adivinar los motivos de un reclamo y
a falta de ser estos expresados, deberá ser desestimado sin
sustanciación, por ser inadmisible”
(Podetti. “ Tratado de los
Recursos” , pág. 90). En esta línea argumental, se advierte que el
recurrente además de reconocer expresamente la omisión de indicar en
el momento procesal oportuno “ el lugar, archivo, oficina pública y
persona en cuyo poder se encuentre”
(art. 325 C.P.C.C.), la prueba
documental
que
posibilite
la
realización
de
la
prueba
de
reconocimiento ofrecida por la parte actora, además de reconocer,
sostiene como único fundamento del recurso de revocatoria en análisis,
que la aplicación de tal dispositivo procesal implicaría un exceso
ritual manifiesto que vulneraría el ejercicio pleno del Derecho de
Defensa, sin preocuparse en lo mas mínimo, en la circunstancia de que
la aplicación del dispositivo legal citado, obedeció, tal como
expresamente lo manifiesta el recurrente a una omisión de su parte al
momento de proponer la demanda.
De la simple lectura del recurso y de lo dicho precedentemente. se
advierte
con
meridiana
claridad,
que
existe
un
déficit
de
fundamentación por parte del recurrente, quien se limita -reconociendo
la aplicación de los dispositivos legales fundantes de la providencia
atacada- a argumentar respecto de la importancia de la producción de
la prueba ofrecida en forma defectuosa respecto a la posición jurídica
que le cabe en el presente proceso, en lugar de argumentar y dar
razones de hecho y derecho al Tribunal que justifiquen la revocatoria
de la providencia atacada.
Asimismo tampoco resultan atendibles las razones invocadas por la
actora respecto a la omisión incurrida de cumplir con la carga
procesal prevista por el art. 325 citado, dado que las mismas, también
eran conocidas por su parte al momento de entablar la demanda, y ni
siquiera fueron allí manifestadas como justificativo de la omisión.
Por lo expuesto y reseñado precedentemente, no cumpliendo el
recurrente con la carga de fundar en debida forma el recurso
interpuesto, el mismo resulta inadmisible (art. 39 2do. Párrafo
C.P.C.C.).
VI) Por otra parte, existen fundadas razones de derecho para
mantener la providencia recurrida, dado que la misma, en realidad de
acuerdo a las constancias de autos, es una mera consecuencia de la
providencia dictada por el Tribunal con fecha 11 de Agosto del 2008
(fs. sub 3), consentida por el recurrente y la que -en lo pertinenteno provee la prueba de reconocimiento ofrecida -justamente- por la
omisión incurrida por la actora de cumplir con la carga procesal
prevista en la ley ritual, y ha sido dictada con motivo de la
indicación extemporánea de la omisión procesal en el modo de ofrecer
la prueba y la insistencia en su producción por parte de la actora en
su presentación de fs. sub 4, por lo que en realidad el
cuestionamiento del recurso esta dirigido a la primigenia providencia
que deniega la prueba por los motivos apuntados precedentemente
Por lo expuesto, y oído que fuere el Ministerio Público Fiscal. El
Tribunal resuelve: I) Rechazar el recurso de revocatoria articulado
por el actor por inadmisible, y en su mérito confirmar la providencia
de fecha 21/08/2008 glosada a fs. 5 de los presentes. II) Con costas.Eduardo J. Llugdar. - Armando L. Suárez. - Sebastián D. Argibay.
Voto del Dr. Raúl Alberto Juarez Carol con la adhesión del dr.
Agustín Pedro Rímini Olmedo:
Y Visto: El recurso de revocatoria articulado por la actora a fs.
sub 13/14 de prueba actora, para resolver su procedencia.
Y Considerando: I) Por la mentada presentación, el recurrente
pretende se revoque el decreto de fecha 21/08/08 obrante a fs. sub 5
del presente cuadernillo, en tanto deniega la incorporación de prueba
documental en los términos del art. 325 del C. P. C. y C. que dispone
que en los supuestos en que la prueba documental que no esté en poder
o a disposición de la parte, debe individualizarse su ubicación en el
término indicado en dicha norma, con el objeto de adquirirla con el
auxilio del poder jurisdiccional; carga procesal que impide a las
partes adjuntar u ofrecer documentación en otras oportunidades a la
establecida.
II) El recurrente expone en sustento del recurso articulado,
respecto a la aplicación del art. 325 del C. P. C. y C., que en la
demanda establece o menciona la prueba a producir (reconocimiento de
firma y contenido del informe producido por el Jefe, Sub Jefe y Plana
Mayor Policial al Sr. Gobernador en fecha 09/09/06), pero no indicó
con exactitud en qué repartición pública o en poder de qué funcionario
público se encontraba el mismo; fundamentalmente porque se realizó un
solo
informe
y
éste
fue
girado
a
la
instrucción
sumarial
administrativa que se llevaba a cabo en la Sub Secretaría de Gobierno,
luego de pasar por el Ministerio de la misma área y posteriormente,
fue dirigido al Sr. Gobernador. Refiere en consecuencia, que hasta la
fecha no sabe con exactitud adónde debe buscar un solo informe que fue
agregado a ciento quince causas administrativas que se tramitaron en
contra del personal policial acuartelado. Que dicha circunstancia,
debió exponerla en la demanda, tal como lo establece la ley de
carácter provincial.
Manifiesta que la prueba en cuestión es de vital importancia para
llegar a la verdad jurídica objetiva acerca de lo sucedido los días 5
al 10 de setiembre de 2006 y para demostrar que el actor fue despojado
de su trabajo en base a un documento incorporado con posterioridad a
la emisión del Decreto N° 1345/06, esto es el 09/09/06. Que la falta
de agregación a estos actuados de la documentación en cuestión en los
términos del art. 325 del C. P .C. y C., implica un exceso ritual
manifiesto incompatible con un adecuado servicio de justicia,
conculcatorio de garantías constitucionales, como la consagrada en el
art. 18 de la Constitución Nacional; debilitando aún más su posición
frente al poder estatal, por lo que solicita se revoque por contrario
imperio el decreto que se ataca.
III) La demandada contesta el traslado conferido a fs. sub 31 y
solicita el rechazo del recurso articulado con fundamento en la
interpretación que efectúa del art. 325 del C.P.C.C.
IV) A fs. sub 39 el Ministerio Fiscal agrega su dictamen, por el que
postula desestimar la revocatoria articulada con fundamento en su
extemporaneidad, sin perjuicio de advertir que el Tribunal cuenta con
la atribución conferida por el art. 50 de la LPA en supuestos de
tratarse de una prueba relevante para la causa.
V) Previa a toda consideración respecto a la sustentabilidad del
planteo introducido por el actor en esta vía recursiva, es menester
examinar el cumplimiento de los recaudos de admisibilidad de la misma.
A tal efecto, debemos partir del principio asentado por el art. 371
del C. P. C. y C. que instituye el carácter irrecurrible de las
resoluciones del juez sobre producción, denegación y sustanciación de
las pruebas. También es oportuno recordar que las medidas adoptadas
por los jueces situadas en la órbita de las facultades ordenatorias e
instructorias que el código procesal les otorga -carácter que cabe
otorgar
al
decreto
cuestionado-,
resultan,
en
principio,
irrecurribles, por ser discrecionales y privativas del órgano
jurisdiccional.
No obstante, esta limitación recursiva no es absoluta, pues debe
ceder en los casos en los cuales la decisión es susceptible de
ocasionar un perjuicio grave o cuando media un exceso en las
facultades privativas del juez (conf. Fassi -Yáñez, "Código Procesal
Comentado", T. I, Pág. 283). De ello da cuenta el segundo párrafo de
la norma, al expresar: “ ...pero si se hubiese negado alguna medida,
la parte interesada podrá solicitar a la cámara que la diligencie
cuando el expediente le fuere remitido para que conozca el recurso
contra la sentencia definitiva...” . Ello en alusión al supuesto del
replanteo de prueba en la Alzada, tendiente a evitar la injusticia que
significa cuando arbitraria o erróneamente se ha privado a las partes
de la producción de una prueba, salvando así la irrecurribilidad
establecida por el art. 371 del C. P. C. y C.
En orden a lo prescripto por la norma de referencia, éste debe
interpretarse con la amplitud suficiente como para evadir su
aplicabilidad ante situaciones no contempladas expresamente. Y
aparecen actuantes las cuotas de excepcionalidad que habilitan a
apartarse de aquel citado principio de inapelabilidad, cuando lo
discutido no cuenta con la posibilidad de plantearse en una instancia
ulterior. Es así que, una interpretación razonable nos conduce a
restringir el carácter irrecurrible de tales resoluciones en supuestos
como el presente, es decir, cuando el proceso transcurre en
jurisdicción única y exclusiva. Tal elucidación deriva del imperio de
la garantía del art. 18 de la Constitución Nacional y del adecuado
derecho de defensa del quejoso, que torna procedente el tratamiento
del recurso.
La digresión efectuada, viene a colación por cuanto si bien en el
sub examine el recurso se dirige contra la providencia simple (obrante
a fs. sub 5 del presente cuadernillo) que deniega la incorporación de
prueba documental en los términos del art. 325 del C. P. C. y C.;
dicha decisión es consecuencia de lo dispuesto en el auto de apertura
a prueba obrante a fs. sub 3 vta. en cuanto desestimó la producción de
prueba testimonial de reconocimiento (de allí la remisión a lo
dispuesto por el art. 371 del C. P. C. y C.). Ello motivó la
presentación del actor de fs. sub 4 y el decreto de fs. sub. 5 cuya
revocación el actor pretende en esta vía.
VI) Sorteado el análisis formal de la cuestión en estudio,
corresponde el tratamiento de la procedencia de la revocatoria
deducida. Para ello estimo necesario partir de una
adecuada
interpretación del art. 325 del C.P.C.C. con sustento en el espíritu
mismo de éste. La doctrina entiende que la exigencia de incorporación
de toda prueba documental al momento de entablar la demanda, tiende a
evitar sorpresas procesales a las partes, o sea la desventaja de
ignorar la existencia de algún documento que puede ser fundamental
para su defensa en el juicio (cfr. Morello, Augusto y Sosa Berizonce;
Código Procesal Civil y Comercial Comentado y Anotado T. IV-B; pág.
98). A dicho efecto, la norma previó el supuesto en que las partes no
tuviesen la prueba documental a su disposición en la oportunidad
indicada
y
dispuso
que
deberán
individualizarla
indicando
su
contenido, el lugar, archivo, oficina pública y persona en cuyo poder
se encuentre.
En orden a lo expuesto, debo disentir con la opinión de los Sres.
Vocales preopinantes en lo que respecta a la interpretación del art.
325 del Código de Rito, como así también respecto del presupuesto de
hecho en el que fundan su decisión. A mi criterio, el actor indicó, al
momento de proponer la demanda, el lugar en el que se encontraba el
documento respecto del cual pretende se produzca la prueba de
reconocimiento de contenido y firma (fs. 104 y vta.). No hubo omisión
en tal sentido, se indicó que el instrumento en cuestión estaba en
dependencias del Poder Ejecutivo, en todo caso no se manifestó con
precisión el lugar; circunstancia que no puede perjudicar al
recurrente, cuando el documento de que se trata, emana de la otra
parte -el Poder Ejecutivo- y es quien está en mejores condiciones de
conocer con exactitud la dependencia en el que el mismo se encuentra.
Debo puntualizar, en sustento de la interpretación efectuada que las
normas que regulan la prueba deben ser interpretadas con criterio
flexible, con el objeto de procurar la obtención de la mayor cantidad
de elementos necesarios para acreditar la verdad de los hechos
invocados por las partes.
VII) En otro orden de ideas, la obligación del actor al momento de
iniciar la demanda del art. 325 del C.PC.C. no puede escindirse de la
ponderación del tema de la carga de la prueba. De modo que, si el
actor se encuentra en imposibilidad de agregar la prueba documental,
reposa en elementales razones de lealtad, probidad y buena fe y tiende
a moralizar el proceso; que la carga de la prueba se invierta y
recaiga en quien tenga el documento en su poder. En tal sentido se ha
entendido que la “ ...carga de acompañar la prueba documental se
complementa en el sistema del código con las facultades (debieron ser
deberes) acordadas al juez en los arts. 36 incs. 6, 385,387 y 388 del
CPCN, para intimar la exhibición de documentos en poder de las partes
o terceros”
(Morello, Augusto; ob. cit. pág. 95). Dicha opinión la
refrenda la jurisprudencia al expresar: “ El sustento racional de
incorporar la documentación al comienzo del proceso por un principio
de lealtad y buena fe procesal, para evitar “ emboscadas” , no juega
cuando la documentación consiste en instrumentos que emanan del propio
contrario” (Cámara Nac. Civil, Sala D, 16-8-76, LL, 1976, pág. 329).
A mayor abundamiento, la norma en análisis debe ser aplicada en
armonía con el art. 380 del C.P.C.C. que regula el supuesto en el cual
el juez puede intimar a la parte en cuyo poder se encuentren el
documento, a su presentación en el plazo que éste señale. Más aún
establece una presunción en contrario para la parte que no presentare
el documento, cuando por otros elementos del juicio resultare
verosímil su existencia y contenido.
Tampoco puedo soslayar la circunstancia de que el actor ofreció
además, la prueba informativa a la Honorable Cámara de Diputados de la
Provincia a efectos de que remita el expediente formado por los
Decretos N° 1344 y 1345 que fueron remitidos para su tratamiento. El
oficio, a esta altura, ya fue practicado y se informó que no se
registran antecedentes de ingreso en relación al Decreto N° 1345.
Justamente el anexo del mismo, es el documento sobre el que se
pretende practicar la prueba de reconocimiento de contenido y firma.
Consecuentemente, de no posibilitar la prueba del hecho controvertido
por dicho medio, tampoco resultará posible su esclarecimiento por la
agregación del expediente del decreto.
Finalmente, debo acudir al apoyo de la decisión del Tribunal, en
línea a la doctrina del fallo “ Colalillo”
(CSJN, 18/09/57), en la
Res. Serie A N° 132 “ Colegio de Médicos de Santiago del Estero
c/Odonto Press y otra s/Cobro de Pesos - Casación”
del 23/09/05: “
Puestos en esta línea de conducta, resulta atendible la manifestación
del actor de haber incurrido en un error involuntario al designar al
Juzgado donde se encontraban radicadas las diligencias preliminares
ofrecidas como prueba, máxime si dicha documental revestiría, al menos
prima facie, fundamental importancia para dilucidar el fondo de la
cuestión planteada, por lo que en este punto se confirma el fallo
impugnado” .
En conclusión, postulo hacer lugar al recurso de revocatoria y en su
mérito -en mérito a lo dispuesto por el art. 380 del C.P.C.C.- se
intime a la contraria a la presentación del documento en cuestión
(original del anexo del Decreto N° 1345/06) en el plazo de cinco días.
Por lo expuesto y visto lo dictaminado por Ministerio Fiscal Se
Resuelve: I) Hacer lugar al recurso de revocatoria articulado por el
actor y en su mérito dejar sin efecto el decreto de fs. sub 5. II)
Ordenar a la accionada la agregación del anexo del Decreto N° 1345/06.
III) Con costas por su orden. - Raúl Alberto Juárez Carol. -Agustín
Pedro Rímini Olmedo
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