GANADO D^ C^ERUA
Notable por todos conceptos resultaba, dentro del conjunto de locales del recinto del
Concurso, la Sección de ganado de cerda. Notable y original la construcción, no exenta
de finura y gracia sumas, atendiendo a la misión que le está destinada, de albergar por
unos días los selectos lotes de suideos asistentes al Certamen.
Nada falta en sus porquerizas, pero tampoco }^ay nada superfluo ; fué un gran acierto del inspirador de este proyecto la construcción de los baños en el centro del recinto ; sin
este elemento, los individuos de esta especie soportan muy mal las horas de calor y están
expuestos. a alteraciones graves de su salud al sumarse diversos elementos contrarios a su
normal régimen de vida: encierro permanente, cambio de alimentación, clima diferente,
falta de baño, etc., etc.
Por todo lo dicho, se comprenderá que los cerdos traídos al último Concurso lian encontrado un medio ambiente propicio a su vida, con un conjunto de elementos especial-mente cuidados, cuya reunión trae, consecuencia obligada, el que los cerdos encontraran,
como más arriba decimos, la menor falta posible en los elementos de 9u vida ordinaria,
mejorando grandemente los existentes.
A pesar de haber coincidido este Concurso Nacional con las^ pésimas condiciones
en que se desarrollaba el mercado cerdío, la concurrencia de lotes ha sido grande, quizá
la más nutrida de cuantos Certámenes hasta ahora se han celebrado. Hasta tal punto es
esto cierto, que a última hora hubo que montar dos filas de las antiguas porquerizas de
madera y, ni aun así, ni faltó ni sobró un hueco. Esto, no habiendo concurrido muchos
lotes de los inscritos, que a última hora, y por múltiples circunstancias, les fué imposible
asistir, que de haber llegado todo lo reseñado, se puede afirmar, sin temor a hipérbole,
que hubiera sido esta Sección la más nutrida y de mayor éxito de cuantas constituyen el
Certamen.
En este Concurso es en el que el público profano en materias ganaderas pudo darse
cuenta de la importancia suma que dentro de la economía ganadera tiene el ganado de
cerda. Los iniciados en asuntos zootécnicos aun exigen más. Nuestros ganaderos deben
comprender que persistir en ese aislamiento suicida, no concurriendo con sus ejemplares
a estos torneos, es contraproducente para todos. Hay que desechar el miedo, muchas veces egoísta, que les hace calificar lo suyo como malo y les impide venir por temor a posible ridículo, ridículo que en estos asuntos no existe, por ser todo, bueno, regular y malo,
elementos de estudio y comparación que permite más tarde, en la soledad de la dehesa,
pensar en una transformación de lo que se posee.
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De todos es conocido en España que sus razas originales, celta e ibérica, están en
posesión de un conjunto de caracteres especialísimos a cada una, que no cabe la menor
confusión entre ellas. Pero, tanto una como otra, poseen caracteres diferentes que permíten subdividirlas en subrrazas.
El programa del grupo, más completo que en años anteriores, se subdividía en buena cantidad de Secciones en que poder recoger convenientemente la enorme cantidad de
^ruzados que, formando grupos de caracteres perfectamente fijados, transmisibles por
herencia, merecen tener Sección perfectamente separad^^, en evitación de una promiscuidad perjudicíal a feliz calíficación.
Poca abundancía hubo de ejemplares de ráza celta, y esto sin duda es síntoma evidente de paulatina desaparición. El york, importado con profusión en estos últimos años, le
hace una competencia a muerte, sustituyéndola en muclYas explotaciones o absorbiéndola
en cruzamientos bien llevados. Este cerdo vive adrnirablemente en el medio del celta, y
aun con ventaja a él, por multitud de detalles, entre los que destaca la gran precocidad,
y sigue en orden de mérito la uniformidad de su morfología.
Por el contrario, hubo una verdadera plétora de lotes raza ibérica, negros y c.olorados, que, como todos sabemos, forman el censo más importante en España entre los de
su especie.
Entre los "negros lampiños" hubo lotes verdaderamente selectos, de gran uniformidad de tipo y perfecta simetría, destacando sobre todos los presentados el lote núm. 4,
galardonado con el primer premio de la Sección, propiedad de los Sres. Hurtado de Amézaga, de Guadalupe (Cáceres). Fué una verdadera revelación, y debe servir de enseñanza
para los ganaderos de la zona de la Puebla de la Calzada, sede de esta raza y lugar en donde
la seleccionan con gran escrupulosidad.
Este es el resultado de tener una dirección técnica en la explotación que, aplicando
los conocimientos adquiridos a los problemas del campo, consigue a corto plazo rendimientos sorprendentes, frente a los habidos en donde el aficionado campa por sus derechos.
lgualmente bueno era el lote de D. Lisardo Sánchez, y por ello, el Jurado de la Sección, entendiendo debía otorgársele la máxima calificación, pidió y obtuvo la creación
de otro primer premio para él.
Idéntico caso al descrito anteriormente ocurrió en la Sección 3.a -ganado extrerneño colorado, andaluz o portugués-, en donde los lotes de D. Sebastián García Guerrero y del Sr. Vizconde del Parque se disputaban el primer premio. 'I'ras de un detenido
estudio de ambos, repetido durante varios días, hubo el acuerdo de solicitar la creación
de otro primer premio, puesto que ambos lo merecían.
Fácilrnente se pueden evitar en futuros Concursos estas perplejidades si se subdivide
la raza que nos ocupa en tres Subsecciones: raza extremeña colorada, de tipo grande, medio y pequeña.
En efecto, siendo un poco observador y viajando un poco por las zonas ganaderas,
se ve que, en aquellas en donde han seleccionado con constancia, aunque empíricamente, la talla del ganado llega al máximum ; son cerdos altos, de dorso ligeramente convexo y largo, patas robustas, orejas medianas y dirigidas hacia adelante, y bien tapados de
pelo, rojo encendido, obscuro o dorado. Este tipo de cerdo se le encuentra en Olivenza,
Alconchel, Villanueva del Fresno, Barcarrota y Jerez de los Caballeros.
E] tipo mediano existe en Badajoz, vega del Guadiana, Trujillo, Don Benitr^, etcéte-
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ra; es más armónico su conjunto, la oreja más pequeña y formas redondas. Por último, el
cerdo tipo pequeño se mezcla en las zonas anteriormente citadas, figurando al frente de
ellos los del Sr. Vizconde del Parque, de Badajoz. Son cerdos de poca talla, extremidades
finas, dorso casi recto, pero de una precocidad notabie. Generalmente, son sacrificados
entre los doce y catorce meses, con peso de arroba por mes.
EI ganado manchado de Jabugo tuvo en este programa Sección especial; asisten pocos lotes, pero muy buenos, mereciendo preferente atención los presentados por D. Manuel García Moreno.
Fué una verdadera pena que el estado sanitario de Alemania impidiera venir lotes
inscritos, "de raza alemana ennoblecida", y los "york alemán noble blanca", cuyas excelencias tanto se habían ponderado.
Y, por fin, llegamos a la parte que reputamos más interesante y que, a juicio nuestro, reviste una excepcionalísima importancia.
F..1 Excmo. Sr. Duque de Peñaranda presentó en la Sección 21, con el núm. 58, un
lote de verraco y cerdas, producto del cruzamiento de Ia raza "extremeña lampiña" con
el "gran cerdo negro". Por hallarse las cerdas recientemente paridas, las acompañaban los
lechones. Las madres son 3í 4 sangre gran cerdo, y los hijos son 7/8, por Io tanto.
Llamaron la atención de los inteligentes descle el primer momento rnerced a su armónica estructura, perfecta conformación, pureza de líneas y, sobre todo, por Ios Iechones
que llevaban.
Estábamos en unos momentos de incertidumbre y discus,ión sobre la conveniencia o
desventaja de cruzar los cerdos de raza ibérica con otras convenientes y que variasen el
rendimiento en carne y tocíno.
Ya en Extremadura estaban comenzándose las experiencias de cruzamiento del extremeño colorado con el tamwork, pero muy prudentemente, pues desconocíamos, como
es lógico, los resultados.
Todo este movimiento era consecuencia obligada deI estado del mercado; los negociantes y salchicheros pedían cerdos de menos grasa, y sobre este escabel, como pretexto, desprecíaban los cerdos de Extremadura y Andalucía, ios que, no obstante, sacrificaban cuando conseguían precios ventajosos, Por otro lado, los cerdos mallorquines se cotizaban con margen importante sobre los anteriores.
Planteado el problema en estas condiciones, cabía preguntarse: ^llegó el momento
de transformar en masa nuestro censo ganadero en raza ibérica, según parecen aconsejar
las circunstancias, o interviene en esta situación algún otro elemento que agrava el estado del mercado ?
Es innegable que los cerdos extremeños negros y colorados dan un rendimiento en
masa de mucha consideración ; pero no es menos cierto que en España la base de alimentación de los obreros del campo es el tocino, consumiéndose cantidades fabulosas que
llega a las distintas regiones una vez preparados en los grandes establecimientos. El
sobrante tiene fácil colocación en el extranjero, sobre todo en Alemania, para donde
una casa española, que supo hacerse mercado, exporta anualmente algunos cientos de
vagones.
Pero es que durante el año de 1926 intervenía una circunstancia definitiva, y era la
plétora de cerdos que había en el mercado.
Durante los últimos años habían alcanzado precios fabulosos, y esto hizo aumentar
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la producción en un tanto por ciento considerable ; y también ante el señuela de una
buena ganancia, mucha gente, que nunca pensó tener cerdos, empleó sus capitales en recríar, haciendo que los criadores forzaran al máximurn su producción de lechones.
Hay un tercer extremo, y es: que las morriñas espantosas que diezmaban las piaras
desde hace algunos años, se liabían reducido a un tanto por ciento prudencial de bajas,
merced a los tratamientos biológicos contra las enfermedades rojas.
No pasaremos adelante sin hacer justicia a la Asociación General de Ganaderos del
Reino, iniciadora del estudio de las referidas enfermedades y a cuyas expensas corríó Ia
parte económica de esta gran obra en España. Si por mucl^as otras causas merece el cariño de los ganaderos, por ésta debe elevársele al pináculo de la gloría.
De ^orma que, grasa por un lado y pIétora de mercado por otro, debían traer como
consecuencia obligada la baja en precios deI Qanado, baja c^ue las recriadores no podian
admitír sin protesta, pues los elementos que intervienen en la explotación no habían sufrido un descenso armónico que les permitiera defender el negocío.
Después de todo !o dícho, podemos entrar con trnnquiiidad en el est^idio de la conveníencia de eruzar, a qué grado hemos de Ilegar. proporción del ce.zso cerdfo en que debe
hacerse, y, por último, ventajas e inconvenientes.
Como decíamos más arríba, el lote de cruzados deI Excmo. Sr. Duque de Peziaranda
causó ír^^p,resión eiitre los íntelígentes; pero hacía falta saber si lo hecho era una experiencia iimitada a un lote de cerdas, o, por el contrario, se trataba de una obra amplia y de
transcendencia; para ello, nada mejor que visitar Ia finca del referido Sr. Duque. La Asociación, como siempre, facilitó el camino, y la bondad del ilustre prócer colaboró a esta
obra, poniéndose a la disposición de la entidad.
En efecto, personados en eI "Guadalperai", pudimos convencernos de la amplitud
de la experiencia, hecha sobre un juego completo de cerdas de raza extreme.ña lampiña.
En la actualidad existe un juego de 70 cerdas con 3/4 de sangre gran cerdo negro,
y en preparación otro segundo de Ia misma cantidad y 7/"8.
Soportan el frío y el calor muy bien, pastan durante el día como los cerdos del país,
aprovechan rastrojeras, se ceban en montanera sin ningún esfuerzo. Una cría, que aprovechó las últimas bellotas, fué vendida con nueve meses de edad y nueve arrobas de peso
y una diferencia en precio de tres pesetas en arroba sobre el precio más alto a que se vendieron los cerdos del país en aquellos alrededores. Lechones de cuatro meses y tres arrobas a 90 pesetas uno, cuando los del país se pagaban a 20 y 22 pesetas arroba.
Gran suerte fué el coincidir en el "Guadalperal" con el recriador y cebador de Oropesa (Toledo) D. Salvador Moreno Zapardiel, comprador absoluto de los cerdos del
Sr. Duque, y cuyas entusiastas manifestaciones son patente clara de la bondad de estos
productos.
Recomendamos a todos cuantos interese este asunto una visita a"'Guadalperal",
donde podrán convencerse por sus propios ojos de la exactitud de nuestras apreciaciones.
Y, por último, daremos a conocer lo hecho en Badajoz con el tamwork y la cerda extremeña colorada.
Fracasaron siempre los intentos de cruzamiento que se hicieron con el cerdo extremeño; pero fué porque nunca se tuvieron en cuenta las "conveniencias zootécnicas";
tratar de practicar esta aperación entre individuos de morfología diferente, con condiciones de vida muy dispares, es ir a un fracaso previsto; pero si, por el contrario, se busca y
aplica una raza mejorante, en la que estos extremos estén en armcínica relación con la
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mejorada, podrá resultar mal la experiencia; pero hay un tanto por ciento de probabilidades a favor tan grande, que el éxito es casi seguro.
Estas ideas nos hicieron elegir para el extremeño colorado, el tamwork, de morfología, es.tructura, rusticidad y ligereza muy parecidas. El resultado estaba previsto, y ya
tendremos la satisfacción de decir que los productos reunen las condiciones que el medio
exige.
Muy pronto dará a conocer la Asociación el trabajo científico que a este respecto elaboran sus técnicos, y aquí sólo nos limitaremos a reseñar generalidades que sirvan de
advertencia a los ganaderos interesados en el asunto, como enseñanza sacada del Concurso que comentamos.
Vista, pues, la conveniencia de estos cruzamientos, debemos estudiar ahora el censo
cerdío en que debe hacerse. Entendemos que se causaría un grave daño a esta riqueza si con
una precipitación exagerada se diera vuelos desusados a estos trabajos. Nada es absoluto
en la vida, y aquí no debe serlo tampoco. Una vez terminados los estudios que se realizan,
se podrá fijar la cantidad aproximada del censo, que debe ser transformada siempre a base
de zonas limitadas, en las que puedan seguírse las observaciones oportunas. Así elegido un
grupo de ganaderos, con una cantidad equis de hembras, a ellos exclusivamente debe dedicarse la atención, y una vez eIegido el grado de cruzamáento necesario, o bien la absorción
total si fuera conveniente, sería llegado el inomento de pensar en un nuevo grupo en
donde comenzar Ia misma labor, dejando a los primeros en libertad para seguir su explotación bajo las normas fijadas.
Finalmente, queda reseñada la importancia que esta Sección tuvo en el Concurso
de 1926 y la principal enseñanza obtenida; sólo nos resta hacer votos para que en el próximo Concurso la concurrencia supere a la de éste, y en él podamos presentar una solución
al problema del cruzamiento de la raza ibérica.
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Ganado de cerda - Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio