Francisco, homilía en Santa Marta, 21-01-2014

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Francisco, homilía en Santa Marta, 21-01-2014
Texto bíblico: 1 Samuel 16,1-13
Dios tiene una relación personal con su pueblo
El papa en la homilía recuerda que la fidelidad cristiana es simplemente
mantener nuestra pequeñez para poder dialogar con el Señor
El Santo Padre ha afirmado que "protegemos nuestra pequeñez para dialogar
con la grandeza del Señor". En la homilía de hoy martes en Santa Marta, Francisco ha
subrayado que el Señor tiene una relación personal con nosotros, no es un diálogo
con la masa. Asimismo, ha recordado que el Señor elige siempre a los pequeños,
quien tiene menos poder porque mira nuestra humildad.
Francisco ha centrado su homilía en la idea de "el Señor y los pequeños"
afirmando que "la relación del Señor con su pueblo es una relación personal" es
"siempre de tú a tú".
Por ello ha explicado que "en un pueblo, cada uno tiene su sitio. Pero el Señor
habla a la gente así, a la masa, nunca. Siempre habla personalmente, con los nombres.
Y elige personalmente. El pasaje de la creación es una figura que hace ver esto: es el
mismo Señor que con sus manos artesanalmente hace al hombre y le da nombre: 'tú te
llamas Adán'. Y así comienza esa relación entre Dios y la persona. Y hay otra cosa,
hay una relación entre Dios y nosotros pequeños: Dios, el grande y nosotros
pequeños. Dios, cuando debe elegir a las personas, también a su pueblo, siempre elige
a los pequeños". Dios, ha continuado Francisco en su homilía, elige a su pueblo
porque es "el más pequeño", tiene "menos poder" que los otros pueblos. Hay un
"diálogo entre Dios y la pequeñaza humana". También la Virgen María dijo: "El
Señor ha mirado la humillación de su sierva". El Señor "ha elegido a los pequeños".
El Papa se ha detenido en la Primera Lectura de hoy para reflexionar sobre esta
actitud del Señor, que "se ve claramente". El papa Francisco ha explicado que el
profeta Samuel está delante del más grande de los hijos de Jesé y pensó que era "su
consagrado, porque era un hombre alto, grande". Pero el Señor le dice que "no mire
su aspecto ni su estatura" y añade: "yo lo he descartado, porque no cuenta lo que ve el
hombre". De hecho, ha proseguido el Pontífice: "el hombre ve la apariencia, pero el
Señor ve el corazón. El Señor elige según sus criterios". Y elige a "los débiles y los
humildes, para confundir a los poderosos de la tierra". Así como "el Señor elige a
David, el más pequeño" que "no contaba para su padre", el que no estaba en casa
porque cuidaba a las ovejas, ha recordado Francisco. Y David fue elegido.
El Santo Padre ha afirmado que "todos nosotros con el bautismo somos
elegidos por el Señor. Todos somos elegidos. Nos ha elegido uno a uno. Nos ha dado
un nombre y nos mira. Hay un diálogo, porque así ama el Señor. También David
después se convirtió en rey y se equivocó. Quizá ha hecho muchos, pero la Biblia
cuenta dos errores grandes, dos errores de esos importantes. ¿Qué hizo David? Se ha
humillado. Ha vuelto a su pequeñez y ha dicho: 'Soy un pecador'. Y ha pedido perdón
y ha hecho penitencia".
Y continúa el Santo Padres señalando que después llega el segundo pecado,
David dijo al Señor: "Castígame, no al pueblo. El pueblo no tiene la culpa, yo soy
culpable". David, ha reflexionado el Papa, " ha guardado su pequeñez, con
arrepentimiento, con oración, con llanto". Prosigue el Santo Padre: "pensando en
estas cosas, en este diálogo entre el Señor y nuestra pequeñez me pregunto donde está
la fidelidad cristiana".
Y así ha finalizado el Pontífice: "la fidelidad cristiana, nuestra fidelidad, es
simplemente mantener nuestra pequeñez, para poder dialogar con el Señor. Mantener
nuestra pequeñez. Por esto la humildad, la mansedumbre son tan importantes en la
vida del cristiano, porque guarda la pequeñez, a la que le gusta mirar al Señor. Y será
siempre el diálogo entre nuestra pequeñez y la grandeza del Señor. Nos dé el Señor,
por intercesión de san David - también por intercesión de la Virgen que cantaba
gozosa al Dios, porque había mirado su humildad - nos dé el Señor la gracia de
mantener nuestra pequeñez delante de Él".
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