TEMA: PRIVACIÓN DEL DERECHO A LA TENENCIA Y PORTE DE

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RELEVANTE
SALA DE CASACIÓN PENAL
: PATRICIA SALAZAR CUELLAR
M. PONENTE
: 43881
NÚMERO DE PROCESO
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP2636-2015
: CASACIÓN
CLASE DE ACTUACIÓN
: SENTENCIA
TIPO DE PROVIDENCIA
: 11/03/2015
FECHA
: CASA PARCIALMENTE Y DE OFICIO
DECISIÓN
: Secuestro extorsivo
DELITOS
: Ley 600 de 2000 art. 61 / Ley 599 de 2000 art.
FUENTE FORMAL
52-59
TEMA: PRIVACIÓN DEL DERECHO A LA TENENCIA Y PORTE DE
ARMAS - Motivación: en sentencias condenatorias por Fabricación, tráfico
y porte de armas de fuego o municiones, es suficiente la declaración de
que el procesado fabricó, traficó o portó armas de fuego o municiones sin
permiso de autoridad competente / PENA ACCESORIA - Debida
motivación
«En la fijación de las penas accesorias, según el artículo 52 del Código Penal, debe
observarse estrictamente lo dispuesto en el artículo 59 ibídem, es decir, la
obligación en la sentencia de fundamentar explícitamente 2los motivos de la
determinación cualitativa y cuantitativa de la pena".
(...)
En providencia reciente de la Sala (CSJ SP, 11 Dic 2013, Rad. 41543), en relación
con la privación del derecho a la tenencia y porte de armas de fuego, se trajo a la
memoria la necesidad de motivar su determinación.
(...)
La tesis anterior la rememoró la Sala en el fallo CSJ SP 17166-2014, Rad. 42536,
en el cual se introdujo la siguiente modificación jurisprudencial:
"En esta oportunidad, aunque la Sala insiste en recordar el deber que tienen los
Jueces de fundamentar la fijación de las penas principales y accesorias, salvo la
inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas en los casos en que
su duración corresponda a la de la pena privativa de la libertad, ha vuelto a debatir
el tema de si existe violación de la garantía de motivación de la pena de privación
del derecho a la tenencia y porte de armas de fuego cuando -como pasó— no se
ha fundamentado su imposición en un caso como el examinado, donde se plantea
lógica y necesaria su deducción, y la conclusión es que no.
"No es deseable, desde luego, se repite, que inclusive cuando parece redundante
sustentar una sanción (por ejemplo, la inhabilitación para el ejercicio de la patria
potestad del padre en relación con el hijo al cual sometió a abusos sexuales), se
dejen de expresar los motivos en la sentencia. Del mismo modo, cuando no se
dicen frente a la pena de privación del derecho a la tenencia y porte de armas de
fuego en un caso como el presente, donde una persona es condenada por
transportar con destino a un grupo armado ilegal explosivos más los accesorios
aptos para detonarlos y una pistola con numerosos proyectiles de seguro para ser
empleados en la realización de los fines violentos del colectivo criminal, no estima
la Sala que la omisión quebrante la garantía de motivación ante el carácter
axiomático que reviste privar del derecho a tener armas a quien las trafica para
una organización guerrillera".
El presente caso ha revivido la discusión a raíz de que la ponencia derrotada
planteaba excluir la pena accesoria, por falta de motivación, de una parte, y porque
los hechos aquí juzgados diferían de los tenidos en cuenta en la sentencia antes
transcrita, expedida el 16 de diciembre de 2014.
La Sala concluyó nuevamente que era necesario recordar a los Jueces el deber de
sustentar la fijación de las penas principales y accesorias, salvo la inhabilitación
para el ejercicio de derechos y funciones públicas en los casos en que su duración
corresponda a la de la pena privativa de la libertad.
Mayoritariamente, a la par, se estableció como criterio general que en casos de
fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones de defensa personal o
de uso privativo de las Fuerzas Armadas -sea que se impute sólo esa conducta
punible o en concurso de delitos—, se entiende cumplida la garantía de motivación
de la imposición de la sanción accesoria de privación del derecho a la tenencia y
porte de armas, con la declaración en la sentencia de que el procesado fabricó,
traficó o portó armas de fuego o municiones “sin permiso de autoridad
competente”. En otras palabras, la declaración judicial de que ajustó su
comportamiento a cualquiera de las conductas descritas en los artículos 365 o 366
del Código Penal (también al artículo 367 ibídem), constituye suficiente fundamento
para privar del mencionado derecho al condenado. Se rectifica con este criterio,
entonces, el plasmado en el precedente jurisprudencial del 16 de diciembre de 2014
(CSJ SP 17166 Rad. 42536) ».
PRIVACION DEL DERECHO A LA TENENCIA Y PORTE DE ARMAS - Aplicación
del sistema de cuartos
«Esa pena accesoria está prevista en el artículo 51 del Código Penal entre uno (1)
y quince (15) años. Y como en su determinación aplica el sistema de cuartos que
rige la individualización de la pena (Art. 61 ibídem), conforme lo ha admitido la
jurisprudencia, es claro que, en concordancia con los criterios que guiaron la
atribución de la pena de prisión (el extremo mínimo del primer cuarto del delito de
secuestro extorsivo -20 años— más el 2,5% de esa cantidad en razón del delito
concursal de porte ilegal de armas (6 meses), procede imponerle al procesado un
total de 12 meses y 9 días.».
JURISPRUDENCIA RELACIONADA:
Rad: 41593 | Fecha: 11/12/20103 | Tema: PRIVACIÓN DEL DERECHO A LA
TENENCIA Y PORTE DE ARMAS - Motivación: en sentencias condenatorias por
Fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones, es suficiente la
declaración de que el procesado fabricó, traficó o portó armas de fuego o
municiones sin permiso de autoridad competente
SALVAMENTO / ACLARACIÓN / ADICIÓN DE VOTO:
SALVAMENTO DE VOTO: EYDER PATIÑO CABRERA
PRIVACIÓN DEL DERECHO A LA TENENCIA Y PORTE DE ARMAS - Motivación:
en sentencias condenatorias por Fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o
municiones, no es suficiente la declaración de responsabilidad
«Por razones similares a las expuestas en el salvamento que consigné en la
SP17166-2014, rad. 42536, me aparto ahora de la posición mayoritaria por
considerar que la pena accesoria de privación del derecho a la tenencia y porte de
arma no tuvo ninguna motivación específica en la sentencia de segunda instancia
y tampoco era posible extraerla de la exhibida para el injusto penal.
(...)
Consideré, y me mantengo en ello, que, por expreso mandato de los artículos 52 y
59 del Código Penal, la imposición de una pena accesoria debe estar precedida de
una justificación, así sea mínima, de las razones por las cuales ella se hace
necesaria en el caso concreto. Por consiguiente, soy del criterio que es obligado
para el juez consignar en el fallo los motivos «de la determinación cualitativa y
cuantitativa de la pena».
A mi juicio, se ha debido mantener la postura de la Corte, plasmada en CSJ SP, 11
may. 2011, rad. 34614, reiterada luego en CSJ SP, 11 dic. 2013, rad. 41543.
(...)
En la sentencia de la cual discrepo se parte de la base que la sanción accesoria de
privación del derecho a la tenencia y porte de arma en casos en los que, como el
presente, se investigó y juzgó un delito de fabricación, tráfico y porte de armas de
fuego de defensa personal, no requiere la exhibición de los fundamentos explícitos
para su imposición.
En mi parecer, es inadmisible sostener que en tales eventos es razonable y
proporcional privar del derecho a tener armas sin que exista un porqué, pues ello
implica crear reglas de excepción al deber de motivar, a pesar de que no fueron
concebidas por el legislador, quien ninguna diferenciación o categorización hizo, y,
por el contrario, fue exigente, como debe serlo en un Estado de Derecho, en punto
que las decisiones se hallen sustentadas.
La motivación, debo agregar, es una garantía del debido proceso, en especial, del
derecho de defensa del procesado y permite ejercer el de contradicción. Por ende,
la inexistente motivación del juez en torno a la imposición de una determinada
medida, infringe esos derechos y, por ende, lesiona el derecho de todo ciudadano
a una garantía judicial efectiva.
Considero, con el acostumbrado respeto, que la exigencia de previa motivación
judicial para aplicar una medida no puede condicionarse a la poca o escasa lesividad
de aquella. El mandato legal (artículos 52 y 59 del Código Penal) es claro y general.
No admite excepciones de ninguna índole».
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