Las aves

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Introducción.
En el planeta existen diversas y numerosas especies. Todas se han adaptado para vivir más cómodamente.
En el caso de las aves, tuvieron que adaptarse a las condiciones que el ambiente les imponía, cambiando
estructuras tanto internas como externas. Se desarrollaron para poder volar diferenciándose de sus parientes
más cercanos, los reptiles.
El objetivo de este informe es que el lector conozca detalladamente a las aves, así como también se incluyen
ilustraciones para un mejor entendimiento de estos animales. Mostraremos como esta especie ha ido
evolucionando al pasar de los años y como a logrado mostrarse como hoy en día.
Aunque no todas las aves pueden volar, sin duda esta es la cualidad que más envidia el hombre que siempre a
deseado surcar el cielo con estos animales ¿cuántas veces no has deseado ser una gaviota o quizás, un
halcón para poder viajar a cualquier lugar?.
Estructura de las aves.
Las principales características de las aves son que tienen sangre caliente y plumas, y que sus miembros
delanteros no son brazos ni patas, sino alas.
Las características externas de las aves son inconfundibles. Tienen el cuerpo cubierto de plumas; la boca con
dientes es reemplazada por un pico, cuya forma varía de acuerdo al tipo de alimentación; sus miembros
delanteros son alas, y los posteriores, patas con cuatro dedos, aunque en algunas especies este número se ha
reducido.
Las patas están dispuestas para soportar el peso del animal y adaptadas para posarse, capturar a sus presas,
andar o nadar. En la mayoría de los casos, están cubiertas de escamas muy similares a las de los reptiles.
La piel es muy delgada y muy seca, como la de los reptiles, y no está muy pegada al cuerpo. Carece de
glándulas, excepto una situada sobre la base de la cola, la uropigial. Esta secreta un líquido aceitoso que el
animal extiende con el pico sobre sus plumas para impermeabilizarlas y para mantener la flexibilidad.
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El pico es una prolongación córnea −del mismo material que las uñas−. A medida que se gasta por el uso, van
formándose nuevas capas córneas, de manera que, en el caso de las aves adultas, su tamaño es siempre el
mismo.
Existen múltiples tipos de picos, que se diferencian por el tamaño, la forma, el color o el grado de dureza,
dependiendo de la forma en la que el ave obtiene su alimento.
Por ejemplo, las aves con pico pequeño, fuerte, en forma de cuña, son por lo general comedores de semillas.
Aves domésticas tienen picos adaptados para escarbar la tierra en busca de semillas y para capturar insectos
que viven en la tierra misma.
Muchas aves tienen el pico adaptado para coger insectos. Otras tienen largos picos para coger peces en el
agua.
Un pico largo y delgado les sirve para chupar el néctar de la madreselva y otros capullos dulces. Un pico
afilado y curvo casan ratones, pequeños pollos y otras aves. El pico ganchudo puede coger y despedazar un
animal grande como una oveja.
Las aves son vertebrados, ya que tienen columna vertebral. Su esqueleto está completamente osificado,
aunque gran parte de sus huesos son huecos (neumatización); así pesan menos para volar.
El encéfalo de las aves, proporcionalmente mayor que el de los reptiles, es corto y ancho. Su cerebelo regula y
coordina los movimientos con mucha exactitud.
Su respiración es más eficiente que la de los mamíferos, ya que pueden estar a gran altura sin ninguna
dificultad, como las aves rapaces. Los pulmones se comunican con los sacos aéreos, ubicados en el cuello,
tórax y abdomen, que sirven como órganos ventiladores, mantienen la temperatura corporal constante y
disminuyen el peso del animal durante el vuelo.
El sistema digestivo de las aves está formado por: la lengua, el esófago, el buche, de paredes blandas, que
almacena y humedece el alimento; la molleja, cuyas paredes son musculares y ejercen una enorme fuerza
sobre los alimentos hasta triturarlos; el estómago glandular, produce las secreciones que descomponen los
alimentos para ser digeridos; el intestino es alargado, con numerosas asas y conduce a un recto más ancho; la
cloaca es el apéndice hueco y cerrado donde desembocan los aparatos digestivo, excretor y el genital o
reproductor; todo termina en el ano.
La fecundación de la aves es interna y su reproducción ovípara, es decir, mediante huevos.
Las hormonas producidas por las gónadas (órganos sexuales) regulan las características de hembra y macho,
en especial el colorido del plumaje y otros adornos corporales que difieren en los dos sexos, como es el caso
de las crestas y barbas de gallos y pavos. Cabe señalar que en las aves los machos suelen ser más coloridos y
llamativos que las hembras.
Historia evolutiva.
Las aves aparecieron hace unos 150 millones de años, durante el Período Jurásico. De esa época datan los
restos fósiles del ave más antigua que han encontrado los científicos, bautizada como Archaeopteryx
litografica. La similitud de este animal con un reptil, salvo por sus plumas, demostró que las aves descienden
de ellos, y que su transformación se produjo para poder volar.
El Archaeopteryx era del tamaño de una paloma grande, tenía la mandíbula con dientes y una cola larga como
la de un lagarto, pero emplumada. Sus extremidades anteriores se habían transformado en alas, debajo de las
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cuales aún tenían tres dedos con uñas aplanadas que le permitían sujetarse a los árboles. Las plumas, al igual
que sus alas, eran muy similares a las de las aves actuales, excepto por la cola, donde estaban dispuestas de
forma irregular.
Se cree que el Archaeopteryx desciende de unos pequeños dinosaurios del Orden Saurischia, pero a diferencia
de estos era de sangre caliente, por lo que las plumas, que evolucionaron de las escamas reptilianas, le
permitieron mantener estable la temperatura de su cuerpo.
Las siguientes aves de las cuales se tiene indicios son de 70 millones de años después, y eran muy similares a
las actuales. Entre ellas estaba el Hesperornis regaus, que aún tenía dientes, pero no podía volar.
Durante la Era Terciaria (65−2 millones de años atrás), las aves aumentaron en número y variedad, en especial
durante el Período Eoceno (54−38 millones atrás). De este período se conocen al menos 30 familias. Datan de
esa época, el Diatryma steini, no volador, que caminaba con sus 2,2 metros de altura por Europa y América
del Norte, y también, el Neocathartes, que es el predecesor de los buitres actuales.
Del Período Mioceno (26−7 millones de años atrás) se han encontrado fósiles de otra ave gigante y no
voladora, el Phororharcos inflatus, que habitó América del Sur, y también el Palaeolodus, de Europa, que se
parecía a un pequeño flamenco. Otra ave de América fue el Argentavis magnificens, el ave voladora más
grande que se ha conocido, medía siete metros.
• Las plumas
Las aves cambian sus plumas cada año. Incluso algunas tienen un plumaje más grueso y acolchado y de
colores más apagados durante el invierno, y otro distinto, más brillante, en la época más cálida, que
corresponde al período de apareamiento y a la llegada de las crías. Además, hay diferencias en los colores y
largo de las plumas −también en el pico− entre las aves de una misma especie, dependiendo de la edad y del
sexo.
Las plumas están formadas principalmente por queratina, que es una sustancia proteica muy común en los
vertebrados. El pelo y las uñas de los mamíferos y las escamas de los reptiles están formados de esta
sustancia.
Las plumas no se distribuyen al azar, sino que crecen en áreas bien definidas. Cada una sale de una papila, un
anillo de células especial.
La cabeza y el cuello pueden no tener plumas, aunque generalmente están más coloreadas en esas zonas que
en el resto del cuerpo. Son típicas de estas partes la cresta y las barbas, que con frecuencia alcanzan su mayor
colorido y tamaño en la época de celo.
Existen tres tipos de plumas:
Coberteras o tectrices: recubren la mayor parte del cuerpo, aislando al ave de las condiciones externas. Son
más suaves y delicadas.
Remeras o rémiges: se encuentran en las alas y ofrecen resistencia al aire durante el vuelo. A su vez, las
plumas remeras se dividen en: primarias, las más fuertes y robustas, implantadas en los dedos y en la muñeca;
secundarias, implantadas en el antebrazo; y las terciarias, casi tan finas como las coberteras y ubicadas en el
húmero (en la parte superior del ala).
Timoneras o rectrices: son las que forman la cola y confieren movilidad en el vuelo acrobático. Actúan como
un timón para dirigir el vuelo.
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Una de las principales funciones de las plumas es mantener la temperatura, ya que retienen el aire para reducir
la pérdida de calor. Las plumas del borde de las alas y la cola proporcionan el impulso de vuelo y de
maniobra; el resto de las plumas mejoran la eficacia de vuelo al hacer al cuerpo más aerodinámico.
Los colores dependen de la melamina (negro, pardo, amarillento y rojizo) y los lipocromos (rojo, violeta,
amarillo, naranja, verde).
Su gran cantidad de tonalidades permite a las aves camuflarse para huir de los depredadores, como el
chotacabras o la perdiz nival, que en el invierno es blanca, pues vive en la nieve, y durante el verano, parda.
Al confundirse con el paisaje, pasa inadvertida ante sus depredadores.
Los colores también les son útiles a la hora del cortejo. El pavo real, por ejemplo, levanta su cola llena de
largas y coloridas plumas para llamar la atención de la hembra.
Durante el cambio de las plumas o muda, el ave tiene dificultades para volar. Algunas especies, como los
patos y casi todas las alcas, pierden la capacidad de vuelo durante este período.
• El vuelo
El inicio del vuelo es el momento de mayor demanda energética. El ave debe acelerar con rapidez para
superar la velocidad mínima a la que es posible volar. Las aves pequeñas no tienen ninguna dificultad, porque
simplemente saltan y vuelan. Sin embargo, para las grandes es bastante más complicado. Por ejemplo, un
buitre con el buche lleno tendrá que correr hasta alcanzar la velocidad necesaria para volar; lo mismo deberá
hacer un cisne en el agua; un albatros puede tener grandes dificultades para despegar en el agua y en el suelo,
a no ser que lo haga ayudado por un fuerte viento.
El límite superior de peso para que las aves puedan volar es de 15 kilos. De hecho, aves grandes como la
avutarda, los cisnes, los cóndores y los pelícanos no superan este límite.
Hay cuatro tipos de vuelos: el batido o a remo, en el cual las alas se mueven constantemente arriba y abajo; el
planeado, en el cual las alas parecen inmóviles durante largos períodos, como hacen águilas y buitres; el
estacionario, característico de los picaflores, colibríes o pájaros mosca, en el que las alas se baten a gran
velocidad (hasta 200 aleteos por minuto) haciéndose casi invisibles, y el animal puede ir hacia adelante o
atrás; intervalos de vuelo batido con caída libre intermedia, típico de algunos pájaros como los gorriones.
Pese a lo que puedas creer, hay aves que no pueden volar, ya que sus alas se han reducido y pesan demasiado.
La más típica representante de este grupo, es el avestruz, que puede llegar a pesar 150 kilos. También están
los casuarios, emúes y ñandúes.
Son tan grandes que se defienden tanto por su fuerza como por su rapidez en la carrera. La más grande de
estas aves fue el ave elefante, de Madagascar, que habría pesado 450 kilos y que fue exterminada hace
algunos siglos.
En el caso de las que no son tan grandes, la desventaja de no ser capaz de volar es que son más vulnerables a
los depredadores. De hecho, en algunos casos las aves dejaron de volar en lugares donde estaban a salvo,
como en algunas islas remotas (rascones, kagú y el kakapo).
Estas especies son muy vulnerables a la extinción cuando las condiciones cambian, como ocurre cuando
aparecen el hombre y sus animales domésticos. El dodo, propio de la isla Mauricio (Océano Índico), es un
buen ejemplo: se extinguió a los poco años que llegó el hombre.
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Las aves acuáticas −como el pingüino− tampoco pueden volar, en su defecto nadan.
• Los sentidos
Como la vida de un ave transcurre en el aire y a gran velocidad, y en algunas especies durante la noche, la
vista y el oído son los sentidos más útiles. Después viene el olfato.
La importancia de los ojos se refleja en su tamaño, ya que ocupan gran parte del cráneo. Dado su tamaño, los
ojos son bastante rígidos. Esta escasa movilidad se suple con la elasticidad del cuello, que les permite moverlo
con mucha soltura.
La mayoría de las aves tienen buena visión del color. La agudeza visual de las rapaces y otras especies es el
doble o el triple que la humana.
Los búhos, que tienen una excelente visión nocturna, de todas formas también usan el oído para localizar y
captar a sus presas de noche. El oído es particularmente importante en zonas forestales, donde es imposible
mantener el contacto visual; por eso el gran desarrollo de sus trinos, cantos y otros efectos sonoros.
La capacidad auditiva de las aves es mucho más amplia. Lo que para nosotros puede parecer una sola nota,
para un ave pueden ser hasta diez notas independientes.
Aunque muchas aves carecen de olfato, hay algunas, como las nocturnas, los kiwis y los buitres, que buscan
comida entre la hojarasca mediante este sentido.
El sentido del gusto no está muy desarrollado en ninguna especie, ya que este incluye las sensaciones
olfativas, y, como ya se mencionó, casi no perciben olores.
Las papilas gustativas solo están presentes en la parte posterior del paladar, por lo que paladean su comida
cuando está bien adentro. De todas formas, al igual que el hombre, son capaces de distinguir cuatro sabores
básicos: salado, dulce, amargo y ácido.
El tacto está bien desarrollado en la lengua de muchas aves y también en la punta de los picos, sobre todo de
aquellas que buscan sus presas en la profundidad del barro, el agua o al interior de un tronco.
• Trovadores alados
Numerosas aves cantan, mayoritariamente los machos, produciendo sonidos que muchas veces son muy bellos
para el oído humano. El ruiseñor y la alondra europeos, el canario de las Islas Canarias, y el chochín musical
sudamericano son las voces más destacadas. También hay algunas muy versátiles, como el carricero políglota
y el ave lira, que son capaces de imitar los cantos de muchas otras aves. El primero imita a 76 especies
distintas.
En Chile tenemos afamados tenores y sopranos, como los jilgueros, chirihues, yales, entre otros.
Además de los cantos, las aves también reclaman. Son sonidos breves, relativamente simples y siempre
iguales, asociados al comportamiento diario: alimentación, interacción entre progenitores y crías,
desplazamientos (migraciones), reacción al peligro y formación de bandadas.
Las aves de jaula que mejor hablan son los minás y los loros. También tienen la capacidad de imitación las
urracas y los sinsontes.
La voz de las aves es producida por la siringe, ubicada en el cuello y formada por una serie de membranas, las
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cuales, al hacer pasar el aire por ellas, producen sonidos −funcionan de manera similar a nuestras cuerdas
vocales−. Para hacerlas vibrar hace falta mucha potencia, lo que se consigue con la contracción de los
músculos respiratorios.
La siringe, ausente en el avestruz y el buitre, está subdividida en dos fuentes sonoras completamente
independientes, lo cual permite emitir varios sonidos a la vez.
Muchas aves establecen su territorio de cría por medio del canto, repeliendo a los machos intrusos y atrayendo
a las parejas potenciales.
Conclusión.
Al informarnos sobre las aves, mediante investigaciones realizadas para llegar a este informe, nos pudimos
dar cuenta del inmenso cambio evolutivo que puede sufrir cualquier especie, en este caso el paso de un reptil
a una ave.
Como todo va en constante evolución, no descartamos la posibilidad de que en las aves se sigan produciendo
cambios, tanto anatómicos como fisiológicos.
Por lo observado diariamente, creemos que un ejemplo claro son las gaviotas, ya que estas han tenido que
adaptar su alimentación dependiendo del medio en que vivan, es decir aquellas que vivan en la ciudad
comerán lo que encuentren a su alcance (desperdicios, golosinas, masas, entre otros.)
Creemos que las aves son una especie interesante e imprescindible como todas las especies que habitan este
planeta, puesto que son seres vivos que junto a los otros producen una armonía ecológica y ambiental.
El objetivo del trabajo fue cumplido, ya que al leerlo, pudimos encontrar variada información explicada paso
a paso, para que el lector pueda entender más claramente un proceso tan complejo como es el origen de la
especie y su posterior evolución.
Colegio Santa Elena
C.M.T
Integrantes :
Curso: III Medio.
Fecha: 03−Mayo−2002
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