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LOS SACERDOTES “FIDEI DONUM” EN LA ÉPOCA DE LA
GLOBALIZACIÓN, DE LA INTERDEPENDENCIA Y DE
LA UNIVERSALIZACIÓN
Mons. Paolo Mietto1
1. El mandato de Jesucristo: Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos” (Mt 28,19), ha sido
obedecido con parresía desde los tiempos apostólicos y sigue siendo hoy llevado adelante con
entusiasmo por los sucesores de los Apóstoles y por los primeros colaboradores de ellos
como son los presbíteros. ¿Cómo no reavivar este mandato hoy, en vísperas de la VCG que
nos llama todos a ser Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida?
2. En los últimos siglos de la historia de la Iglesia, hasta 50 años hace, parecía que sólo los
religiosos estaban llamados a dejar su tierra para ir a hacer discípulos a todos los pueblos. En
efecto la evangelización en nuestro continente se realizó principalmente por medio de
misioneros franciscanos, dominicos, mercedarios, jesuitas, etc.
I. El Inicio
3. El Papa Pio XII un 21 de abril del año 1957, escribió la famosa encíclica “Fidei Donum”,
Encíclica sobre las misiones, especialmente en África con la que, entre otros aspectos y exhortaciones,
a) en primer lugar motiva de manera luminosa la misión como exigencia que tenemos los
cristianos de mostrar el agradecimiento al Señor por el don de la fe recibida,
b) en segundo lugar corresponsabiliza a los Obispos (Nº.11) como sucesores de los
Apóstoles y como pastores de la Iglesia Universal a preocuparse de las iglesias de África, y
añade: “El soplo misionero, al animar el conjunto de vuestras diócesis, será para vosotros una prenda de
renovación espiritual” (Nº 15).
c) en tercer lugar, para animar a los obispos, indica el ejemplo de “algunos obispos que
autorizan a algunos de sus sacerdotes, aun a costa de sacrificios, a partir para ponerse,
durante un tiempo limitado, al servicio de los Ordinarios de África” (Nº 17) y exhorta
vivamente a enviar misioneros (sacerdotes diocesanos, religiosos y laicos).
4. Diez y ocho meses después, el anciano Papa entregaba su bella alma a Dios y le sucedía Juan
XXIII, quien convocó y abrió el Concilio Vaticano II. En este histórico acontecimiento
eclesial el decreto sobre la Actividad misionera de la Iglesia (Ad Gentes) recogió totalmente los
1
Nacido en Pádova (Italia) el 26 de Mayo de 1934. Ordenación sacerdotal en Viterbo: 30 de Marzo de 1963.
Estudios de filosofía y teología en el Instituto filosófico-teológico “San Pedro” de los Josefinos en Viterbo.
Doctor en teología moral en la Academia Alfonsiana en Roma. Su ordenación Episcopal se realizó en Roma,
el 22 de Octubre de 1994. Ha sido Vicario Apostólico de Napo desde 15 de agosto de 1996 y, en la
actualidad desempeña el cargo como Responsable de la Sección de Vida Consagrada en el CELAM desde
2003.
deseos e indicaciones de Pio XII: “Como crece cada vez más la necesidad de trabajadores en la viña del
Señor y los sacerdotes diocesanos desean también ellos participar más en la evangelización del mundo, el santo
Sínodo desea que los obispos, considerando la gravísima escasez de sacerdotes que impide la evangelización de
muchas regiones, envíen a algunos de sus mejores sacerdotes que se ofrezcan para la obra misionera,
debidamente preparados, a las diócesis que carecen de clero, para ejercer allí, al menos temporalmente, el
ministerio misional con espíritu de servicio “ (38/d).
5. La gran novedad de la Fidei Donum ha sido que la obra misionera no estaba ya de cierta
manera reservada a las Congregaciones Misioneras o a los institutos de vida consagrada en
general, siendo que éstos, como dirá Juan Pablo II son “para la Iglesia universal, a través de su
misión en una Iglesia particular”2, sino que cada Obispo con esta Encíclica ha recibido el llamado
a preocuparse de la Iglesia Universal en virtud de su propio orden episcopal. El Concilio en el
Decreto sobre La actividad misionera de la Iglesia (Ad Gentes) explicita claramente el fundamento
de esta realidad teológica expresada ya en Lumen Gentium 23 (que en la nota 33 cita la Fidei
Donum) y en Christus Dominus 6 (que también cita en la nota 7 la Encíclica Fidei Donum):“
Todos los obispos, como miembros del Cuerpo episcopal, sucesor del Colegio de los
Apóstoles, han sido consagrados no sólo para una diócesis determinada , sino para la
salvación de todo el mundo” (AG 38/a). Por su parte la Exhortación Apostólica post-
sinodal Pastores Gregis en su numeral 65 reproduce y amplía este principio teológico, que
también consta en el Código de Derecho Canónico (c. 782,2), con notable diferencia respecto al
Código anterior que reservaba al Papa esta responsabilidad de la Iglesia universal y de todas
las Iglesias.
Desde esta identidad y misión de los Obispos viene su autoridad y misión de enviar sacerdotes
diocesanos a tierra de misiones. Estos sacerdotes empezaron a llamarse Sacerdotes “Fidei
Donum”.
En víspera de la VCG es de esperar que los Obispos que se reunirán en Brasil renueven la
conciencia de su corresponsabilidad a nivel mundial a fin de que cada Obispo de nuestro
“Continente de la esperanza”, a partir de ese acontecimiento del Espíritu como será la VCG,
sienta un nuevo empuje para ir superando la actitud de “recibir” sacerdotes “Fidei Donum”,
transformándose en Iglesia que “envía” sacerdotes “Fidei Donum”
6. El decreto conciliar sobre el Ministerio y vida de los presbíteros (Presbiterorum Ordinis) recoge
claramente la doctrina de la dimensión misionera de la ordenación sacerdotal, análoga a la de
los obispos: “El don espiritual que recibieron los presbíteros en la ordenación los
prepara no para una misión limitada y reducida, sino para una misión amplísima y
universal de salvación hasta los extremos del mundo (Hech 1,8)... En efecto el sacerdocio de
Cristo, del cual han sido hechos partícipes los presbíteros, se dirige a todos los pueblos y de todos los tiempos...
Los presbíteros, pues, han de recordar que deben llevar en su corazón la preocupación por todas las Iglesias.
Por tanto, los presbíteros de las diócesis que tienen mayor abundancia de vocaciones, si su obispo se lo pide o se
lo permite, deben estar dispuestos de buena gana a ejercer su ministerio en las regiones, misiones u obras con
escasez de clero” (PO 10). Este numeral se encuentra presente también en el numeral 32 de la
Pastores dabo vobis de Juan Pablo II.
II. Validez, Frutos y Actitudes
2
Discurso a los Superiores Generales, 24/XI/1978.
2
7. En el año 1991, Juan Pablo II firma la Encíclica Redemptoris Missio en la que leemos: “En la
Encíclica Fidei Donum, Pío XII, con intuición profética, alentó a los obispos a ofrecer algunos de sus sacerdotes
para un servicio temporal a las Iglesias de África, aprobando las iniciativas ya existentes al respecto. A
veintecinco años de distancia, quise subrayar la gran novedad de aquel Documento, que ha hecho superar ‘la
dimensión territorial del servicio sacerdotal para ponerlo a disposición de toda la Iglesia’ 3 Hoy se ven confirmadas
la validez y los frutos de esta experiencia” (RM 68).
Vale la pena poner en evidencia los diferentes aspectos positivos que Juan Pablo II menciona en
este numeral como fruto de la experiencia de los sacerdotes Fidei Donum.
a) En primer lugar “el vínculo de comunión entre las Iglesias”. Las que daban y las que recibían
ayuda de sacerdotes (en efecto empezaron a llamarse Iglesias Hermanas; daban generosa y
gozosamente acogida no sólo a sacerdotes, sino también a fieles laicos, seminaristas,
familias de la otra Iglesia, etc...);
b) En segundo lugar “la valiosa aportación al crecimiento de comunidades eclesiales necesitadas mientras
los presbíteros Fidei Donum encuentran en ellas frescor y vitalidad de fe”. En efecto, desde el
comienzo de su Encíclica, Juan Pablo II había sintetizado todo esto en el gran lema: “La fe
se fortalece dándola” (RM 2). ¿Cómo no ver en todo esto una grande oportunidad generada
por la globalización, la interdependencia, la internacionalización?
8. Por otro lado la RM indica también algunos criterios y condiciones para el mejor éxito de la
experiencia Fidei Donum:
a) “Enviar sacerdotes escogidos entre los mejores, idóneos y debidamente preparados para el trabajo peculiar
que los espera”. La experiencia de 50 años confirma que no se deben enviar sacerdotes no
integrados en su diócesis, sacerdotes con problemas de personalidad o de fe o de iglesia,
etc.
b) “Deberán insertarse en el nuevo ambiente de la Iglesia que los recibe, con ánimo abierto y fraterno, y
constituirán un único presbiterio con los sacerdotes del lugar, bajo la autoridad del obispo”. Cuántos
problemas evitaría la fiel observancia de este principio!
III. La Experiencia En América Latina
9. Están aquí resumidos, como ejemplo, los datos correspondientes al número de sacerdotes
Fidei Donum presentes en América Latina y Caribe provenientes de sólo dos países: España
(datos: a diciembre 2005) e Italia (datos: a diciembre 2004) (Tabla 1.); en la tabla sucesiva están
los mismos, distribuidos por país (Tabla 2. ).
3
En nota hace referencia al Mensaje para la Jornada Mundial por las Misiones del año 1982.
3
Tabla 1
TOTAL
1.108
Países con mayor
presencia de
sacerdotes Fidei
Donum
Número de países
con sacerdotes Fidei
Donum
desde
ESPAÑA
desde
ITALIA
725
383
Perú
Venezuela
Brasil
Puerto Rico
Ecuador
121
85
76
64
56
20
Brasil
Argentina
Ecuador
Bolivia
Perú
Desde
ESPAÑA +
ITALIA:
Países con mayor
presencia de
Sacerdotes Fidei
Donum
218
29
25
22
19
Brasil
Perú
Venezuela
Ecuador
Puerto Rico
294
140
101
81
65
18
Tabla 2
SACERDOTES “FIDEI DONUM” PARA AMERICA LATINA Y CARIBE
Desde ESPAÑA
ARGENTINA
BOLIVIA
BRASIL
CHILE
COLOMBIA
COSTA RICA
CUBA
ECUADOR
EL SALVADOR
GUATEMALA
HONDURAS
MEXICO
NICARAGUA
PANAMA
PARAGUAY
PERÚ
PUERTO RICO
REPUBLICADOMICANA
URUGUAY
VENEZUELA
52
24
76
54
23
19
14
56
07
25
18
29
13
09
06
121
64
16
14
85
725
desde ITALIA
29
22
218
07
05
--06
25
01
09
01
04
02
--05
19
01
04
09
16
383
4
IV. Acercándonos Al 50 Aniversario De La Fidei Donum
10. En este contexto no podemos pasar por alto el hecho que también en el reciente Sínodo de
los obispos sobre La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia, estuvo presente
el tema de los Presbíteros Fidei Donum; así como en una de las 50 Proposiciones presentadas por
los Padres Sinodales al Santo Padre al final del Sínodo.Dice la Proposición Nº 38: “La
asamblea sinodal expresa intensa gratitud, aprecio y voluntad de animar a los sacerdotes, en especial a los
presbíteros Fidei Donum, ministros de la Eucaristía, que con competencia y generosa dedicación edifican la
comunidad con el anuncio de la Palabra de Dios y del Pan de Vida”.
11. Con ocasión de los 50 años de la Encíclica Fidei Donum se ha organizado en Italia un congreso
con el tema: Desde la fecunda memoria a la perspectiva audaz” en el mes de noviembre 2005. El
congreso ha reconocido que la experiencia de los sacerdotes Fidei Donum se ha convertido y
sigue convirtiéndose en un recurso muy provechoso para las Iglesias que los envían. Además
ha destacado cómo en estas Iglesias se fue disponiendo un proyecto articulado y homogéneo
que comprende diferentes etapas, como: Sensibilización de la comunidad cristiana Preparación al envío/llegada - Acompañamiento durante los años de experiencia
(diversificado según las diferentes situaciones de la evangelización que la Redemptoris Missio
explicita en su numeral 33) – Regreso a la Iglesia de origen/despedida – Acompañamiento en
esta ultima etapa.
12. Merece reproducir aquí – como óptima síntesis - las sabias indicaciones que constan en el en
numeral 17 del Directorio para el ministerio pastoral de los obispos publicado en el año 2005. En el
numeral 17/e se lee:”El vinculo de comunión entre las Iglesias se pone en evidencia por los sacerdotes Fidei
Donum, elegidos entre aquellos idóneos y suficientemente preparados, mediante los cuales las diócesis de antigua
fundación contribuyen eficazmente a la evangelización de las nuevas Iglesias y, a su vez, reciben lozanía y
vitalidad de fe de aquellas jóvenes comunidades cristianas.
Cuando un clérigo idóneo (sacerdote o diácono) manifiesta el deseo de formar parte de los sacerdotes Fidei
Donum, el obispo, en cuanto sea posible, no niegue el permiso, aunque esto pueda comportar sacrificios
inmediatos para su diócesis, y provea a determinar sus derechos y deberes mediante una convención escrita con el
Obispo del lugar de destinación. Al traslado temporal se podrá proveer sin recurrir a la excardinación, de
modo que al retorno el clérigo conserve todos los derechos que le corresponderías si se hubiese quedado en la
diócesis.
También los obispos de las jóvenes Iglesias de misión incrementarán el don de sacerdotes a otras zonas del país,
del mismo o de otros continentes menos evangelizados o con menos personal al servicio de la Iglesia.
El Obispos estará ampliamente disponible para acoger en la propia diócesis a los sacerdotes de los países de
misión que piden hospitalidad temporal por motivos de estudio o por otros motivos. En tales casos, los Obispos
interesados estipularán una convención para concordar los varios sectores de la vida del presbítero. A este fin
observarán las normas establecidas por la Congregación para la Evangelización de los Puebros”4.
4
Se refiere a CONGREGACIÓN PARA LA EVANGELIZACIÓN DE LOS PUEBLOS, Instrucción sobre el
envío y la permanencia en el extranjero de los sacerdotes del Clero diocesano de los territorios de misión,
Ciudad del Vaticano, 25 de abril del 2001.
5
Hoy los presbíteros no van sólo de Norte a Sur, de Este a Oeste, sino que ya se notan
numerosas inversiones de caminos.
Sería útil y oportuno, por ejemplo, hacer una estadística de cuántos sacerdotes Fidei Donum
han salido de Brasil, o de Colombia o de Argentina o en general de América Latina y Caribe
como misioneros ad gentes hacia Asia o África o Oceanía, y comprobar cómo estas salidas han
enriquecido no sólo a las Iglesias de destino, sino también las mismas Iglesias particulares de
donde han salido5.
V. Hacia Adelante
13. Cuánto más un sacerdote se hace discípulo de Cristo, más se hace misionero.
En la Redemptoris Missio Juan Pablo II concluye su enseñanza expresando un deseo: “Que el
espíritu de servicio aumente en el presbiterio de la Iglesias más antiguas y que sea promovido en el presbiterio de
las Iglesias más jóvenes” (ReMi 68).
Las Iglesias de América Latina y el Caribe son iglesias jóvenes si miramos a la cantidad de
presbíteros Fidei Donum recibidos en 500 años aun sólo desde España e Italia6.
Tiene por ende toda su legitimidad la fuerte motivación dada por S. E. El Card. Tomko en el
COMLA 5 en Belo Horizonte (Brasil, 1995) (y repetida después por su sucesor el Card. Sepe):
Si América Latina y Caribe tiene cerca del 50% de católicos del mundo, es su vocación ser
misionera fuera de sus fronteras.
Y en efecto el lema del COMLA 6 (CAM 1) en Paraná (Argentina, 1999) ha sido: América
con Cristo... sal de tu tierra”.
¿No están los sacerdotes de Latinoamérica y Caribe llamados a vivir la experiencia del Fidei
Donum, como verdaderos y maduros discípulos y misioneros de Cristo en su país y afuera?
5
6
Por ejemplo en Brasil, según los últimos datos del COMINA, son 1844 los misioneros y misioneras que
viven y laboran fuera del Brasil, sin embargo estos datos se refieren casi sólo a religiosos y religiosas, no
propiamente a sacerdotes del clero diocesano.
En San Salvador de Bahía, Brasil, se realizó del 29 de enero al 3 de febrero de 2006 una reunión sobre los
sacerdotes Fidei Donum italianos presentes en América Latina y en el Caribe, cfr. PONTIFICIA UNIÓN
MISIONAL, Omnis Terra, marzo 2006, pp. 124-130 (“De la memoria fecunda a las perspectivas valientes”,
síntesis del P. Vito del Prete, PIME).
6
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