Disartria en el daño cerebral adquirido: hacia un método

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Originales
N. Melle Hernández
Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología
2003, Vol. 23, No. 1, 20-29
Disartria en el daño cerebral adquirido:
hacia un método global de evaluación
Lingüista y logopeda.
Experta en Evaluación y Rehabilitación
Neuropsicológica y Neurolingüística.
Unidad de Daño Cerebral.
Hospital Beata María Ana. Madrid
Distintos estudios han puesto de manifiesto la elevada incidencia de las alteraciones motoras del habla
en poblaciones con daño cerebral sobrevenido, que
afectan a aspectos como la respiración, la fonación,
la resonancia, la articulación y/o la prosodia dando
lugar a lo que se conoce técnicamente como disartria.
Para tratar este trastorno de manifestaciones tan
complejas es necesario un método de evaluación
global. La escasez de pruebas e instrumentos para
hablantes de español ha motivado este trabajo. En él
se presenta una revisión de los distintos procedimientos de evaluación empleados para comprender esta
patología y permitir al clínico diagnosticar de forma
más adecuada.
Palabras clave: Método evaluación disartrias. Evaluación perceptiva habla.
Análisis acústico habla. Evaluación mecanismos habla. Daño cerebral
sobrevenido. Disartria.
Dysarthria following acquired brain injury:
a global method of assessment
Several studies have pointed out the large number
of dysarthria cases for people with acquired brain
injury. This motor speech disorder includes impairment of respiration, phonation, articulation, resonance or prosody. A global evaluation method is
necessary to assessment this complex disorder. The
few numbers of different types of test and instrumentation developed for Spanish speakers leads
to a partial understanding of the disorder. In order
to get a deeper knowledgement of this pathology
for Spanish speakers we review in this work the
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Correspondencia:
Natalia Melle Hernández
Las Naves 14-C, 3.ºA
28005 Madrid
Correo electrónico: [email protected]
Copyright 2003 AELFA
Copyright 2003 STM Editores, S.A.
ISSN: 0214-4603
Prof. Trastornos del Lenguaje.
Fundación Universitaria San Pablo CEU
different evaluation procedures: clinic history,
interview, perceptual analysis, acoustic analysis
and instrumental assessment. These procedures are
of great interest since they will contribute to make
a more accurate diagnosis and to improve the
treatment objectives.
Key words: Global evaluation method of dysarthria. Acoustic analysis.
Instrumental assessment. Perceptual evaluation. Acquired brain injury.
Dysarthria.
Introducción
Cuando se habla de daño cerebral sobrevenido y
alteraciones de ámbito logopédico inconscientemente se tiende a pensar, en primer lugar, en afasias.
Sin embargo, la práctica clínica señala que los trastornos motores del habla son más frecuentes. Un
estudio realizado por la Sección de Patología del
Habla del Departamento de Neurología de la Clínica
Mayo entre 1987 y 1990 mostró que el 36,5 % (de
una muestra de 4.756 pacientes con daño cerebral
sobrevenido) presentaban trastornos motores del
habla, frente a un 19,5 % que fueron diagnosticados
con afasia. De este 36,5 % un 46,3 % tuvo algún tipo
de disartria (Duffy, 1995).
Los estudios de incidencia en la literatura en español son, sin embargo, escasos. Urruticoechea (2000)
analizó una muestra de 100 pacientes con traumatismo craneoencefálico obtenida durante 1997 y halló
que el 73 % presentaba alteraciones en la comunicación y que de ese porcentaje un 56 % mostraba alteraciones en el habla por encima de las alteraciones del
lenguaje (49 %) y de la voz (34 %).
Por otra parte, como señalan Gamboa, JiménezJiménez, Mate y Cobeta (2001) las alteraciones de la
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DISARTRIA EN EL DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO: HACIA UN MÉTODO GLOBAL DE EVALUACIÓN
voz producidas por lesiones neurológicas centrales no
han recibido mucha atención por parte de profesionales como otorrinos o foniatras. Esta situación, afortunadamente, está empezando a cambiar durante los
últimos años, gracias a la emergencia de nuevos
métodos de evaluación que complementan a los ya
existentes para documentar mejor dichos trastornos.
Precisamente, el objetivo principal de este trabajo
es presentar un método de evaluación global que
incluye los diferentes instrumentos con los que se
cuenta actualmente, y que permiten abordar el tratamiento de la disartria atendiendo a sus distintas
manifestaciones. Lo que permite obtener una mejor
comprensión del problema y, con ello, un mejor ajuste
y adecuación de los objetivos de tratamiento. Al
tiempo de paliar la escasez de protocolos elaborados
o adaptados para evaluar la disartria de los hablantes de español.
Definición y tipología
Se entiende por disartria aquellos trastornos de
origen neurológico producidos por la afectación del
sistema nervioso central y/o periférico que provocan
alteraciones en la ejecución del movimiento necesario para hablar. Estas alteraciones pueden afectar a
aspectos relacionados con la respiración, la fonación,
la prosodia y la articulación, entre otros.
Darley, Aronson y Brown (1969a, 1975) fueron los
primeros autores en definir esta patología del habla,
así como en proponer una clasificación que ha sido
aceptada universalmente. Fundamentalmente, establecieron seis tipologías distintas a las que en los últimos años se ha añadido una más. Así, estas son la
disartria fláccida, la disartria espástica, la disartria
hipocinética, la disartria hipercinética, la disartria
atáxica, la disartria mixta (las modalidades más
comunes son la fláccida-espástica y la atáxica-fláccida-espástica) y la disartria unilateral de la neurona
motora superior.
Aspectos generales de la evaluación
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La evaluación de los trastornos de la ejecución
motora del habla es un proceso complejo e implica
tener en cuenta tanto factores propiamente relacionados con el habla como otros que colateralmente
coexisten cuando tiene lugar un daño cerebral influyendo, en ocasiones, en los datos obtenidos durante
la evaluación, y que van a condicionar también el tratamiento. Así, las alteraciones conductuales como
impulsividad e inquietud, los déficits atencionales
(atención sostenida, dividida, alternante,...) y de
memoria (a corto plazo,...), la lentitud en el procesamiento de la información, la fatigabilidad, la apatía,
las alteraciones visuales y otros deben ser tenidos en
cuenta a la hora de evaluar.
Los apartados que constituyen el proceso de evaluación son los siguientes: la historia clínica, la entrevista inicial, la exploración de los rasgos perceptivos,
los rasgos acústicos y los mecanismos del habla.
Historia clínica
Se realiza antes de ver a la persona a evaluar y en
ella se deben registrar todos los datos relacionados
tanto con la persona misma como con el inicio de la
enfermedad y con el curso de ésta hasta que llega a la
consulta. Por tanto, deben aparecer el nombre y apellidos, el estado civil, situación familiar, fecha de nacimiento y edad, ocupación, estudios realizados, fecha
y tipo de lesión, período de amnesia postraumática,
puntuación en la Escala de Glasgow, pérdida del
conocimiento y duración, tiempo transcurrido desde
la lesión y tratamientos recibidos para el problema en
cuestión. Junto con estos datos se deben registrar los
relacionados con otras alteraciones neuropsicológicas
como las que se han señalado anteriormente (apatía,
déficits atencionales o de memoria, lentitud en el
procesamiento, etc.).
Entrevista inicial
Esta va a aportar información sobre cuáles son las
repercusiones de las dificultades cognitivas sobre su
habla, el nivel de conciencia del déficit, en qué grado
es importante para él/ella en relación a otras patologías, las consecuencias que sobre la comunicación tienen sus dificultades (con vistas a la estimación de la
severidad) y las conductas compensatorias que haya
desarrollado. Para registrar todos estos datos es conveniente elaborar un formulario redactado en forma
de preguntas del tipo: ¿tiene dificultades para hablar?
Cuando habla, ¿nota cambios en el tono, volumen y/o
velocidad de su voz?; ¿tiene dificultades para hacerse
entender en establecimientos, en su trabajo o con su
familia?; ¿le entiende la gente peor por teléfono?;
¿qué hace para solucionar los problemas que tiene al
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hablar? Por otra parte, este instrumento sirve también
como medio de discriminación para identificar las
características que señalan la presencia de dificultades
motoras, como son alteraciones en la fuerza y el tono
muscular, en la velocidad, el rango y la precisión de los
movimientos, y la presencia de movimientos incontrolados (Darley, Aronson y Brown, 1975).
Normalmente la entrevista inicial es la primera
toma de contacto entre el paciente y el terapeuta.
Para el paciente es una situación nueva en un contexto extraño, por lo que es un buen momento para
explicarle los pasos que se van a seguir durante el
proceso de evaluación, con el fin de mitigar su ansiedad e implicarle en cierta forma en el proceso.
La exploración de los rasgos
perceptivos del habla
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Esta se basa en la observación tanto de aspectos
auditivos como visuales. Los procedimientos para llevarla a cabo no son muy caros ni difíciles de adquirir
en el mundo anglosajón aunque sí en nuestro país.
Un pequeño resumen de estas pruebas aparece en la
tabla 1. Como se aprecia en dicha tabla, no existen
escalas ni tests publicados en castellano para la
población que nos ocupa, a pesar de resultar muy
efectivos para el diagnóstico diferencial entre tipos
de disartrias y para determinar los avances funcionales adquiridos con el tratamiento. De hecho, las escalas que miden inteligibilidad son las más apropiadas
para determinar el grado de severidad funcional de la
disartria ya que permiten establecer en qué medida se
Tabla 1
Escalas de evaluación perceptiva
«The Mayo Clinic dysarthria studies» (Darley, Aronson
y Brown, 1975)
«Frenchay Dysarthria Assessment» (Enderby, 1983)
«Dysarthria Profile» (Robertson, 1982)
«Assessment of Intelligibility of dysarthric speech»
(Yorkston y Beukelman, 1981)
«A word intelligibility test» (kent, Weismer, Kent
y Rosenbek, 1989)
«Intelligibility rating scale for motor speech disorders»
(Duffy, 1995)
Estas escalas son apropiadas para población de habla inglesa.
Cada una de ellas aparece explicada en el texto.
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afecta la comprensión del mensaje transmitido. Principalmente, las pruebas arrojan puntuaciones globales de inteligibilidad, aunque hay algunas que son
más exhaustivas y basan su valoración en la ejecución
ante distintos tipos de estímulos. Uno de los inconvenientes del análisis de rasgos perceptivos es que la
evaluación va a depender en gran medida de factores como la experiencia del clínico para realizar juicios, el contexto en que se llevan a cabo las pruebas,
el medio material (soporte) en el que se registra la
muestra de habla y las características personales del
paciente. Otro punto de controversia es la dificultad
que supone determinar a partir de la distorsión de
determinados rasgos perceptivos los sistemas motores
del habla alterados, ya que un rasgo alterado puede
deberse a distintos déficit fisiológicos o, a la inversa,
distintos rasgos perceptivos alterados pueden deberse
a un mismo déficit fisiológico (Murdoch, 1998).
La Clínica Mayo elaboró una lista de 38 dimensiones perceptivas del habla que fueron agrupadas en
siete categorías (frecuencia, intensidad, cualidad de la
voz, articulación, prosodia, inteligibilidad y bizarrismo). Cada una de las 38 dimensiones se puntúa
con una escala de 7 puntos de gravedad. Tras un
estudio detallado de los datos que obtuvieron llegaron a la conclusión de que existían conjuntos de
dimensiones que caracterizaban a cada tipo de disartria a los que llamaron «clusters» (grupos o conglomerados de factores).
El «Frenchay Dysarthria Assessment» (Enderby,
1983) es un test diagnóstico estandarizado que evalúa
reflejos, respiración, función laríngea, inteligibilidad y
estructuras anatómicas (labios, lengua, mandíbula
y paladar). La escala que emplea es de nueve puntos, en
lugar de siete, siendo 1 el de mayor gravedad y 9 el de
normalidad. La aplicación de la prueba es sencilla, no
requiere mucho entrenamiento y discrimina con alto
grado de fiabilidad entre distintos tipos de disartrias. En
el apartado de inteligibilidad se evalúa ésta tanto para
palabras y frases como para conversación. La evaluación de palabras y frases consiste en la puntuación de
10 emisiones, elegidas al azar de entre 50 posibles para
cada nivel, determinando tanto el número de respuestas correctas como la facilidad para comprenderlas. Por
otra parte, la conversación se evalúa con una escala de
cinco gradientes de severidad desde «nada anormal»
hasta «totalmente ininteligible» (Duffy, 1995).
El «Dysarthria Profile» (Robertson, 1982) esta dividido en 8 apartados que evalúan la respiración, la
fonación, la musculatura facial, la diadococinesis, los
reflejos, la articulación, la inteligibilidad y la proso-
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dia con una escala que puede ser cuantitativa (de 1 a
4) o cualitativa (normal, bueno, ajustado, pobre, ninguna ejecución). Dentro de cada apartado hay distintos subtests que reciben estas mismas puntuaciones, siendo 284 puntos la máxima puntuación que se
puede obtener. (Murdoch, 1998).
El «Assessment of Intelligibility of dysarthric speech» (Yorkston y Beukelman, 1981) es un test muy
completo que permite determinar la inteligibilidad
del habla del paciente, a nivel de palabra y frase, e
incluso establecer un índice de eficiencia comunicativa a partir de patrones de ejecución normal. Consiste en la lectura o repetición, por parte del paciente,
de una lista de 50 palabras que son elegidas al azar y
de 22 oraciones de dos longitudes distintas (5 y
15 palabras) elegidas también al azar. La puntuación
se determina a partir del reconocimiento correcto,
por parte del logopeda, de las palabras o frases pronunciadas de entre las listas de las que son tomadas,
obteniéndose los porcentajes de inteligibilidad de
palabras y frases.
A diferencia del test anterior, el «A word intelligibility test» (Kent, Weismer, Kent y Rosenbek, 1989)
determina la inteligibilidad solamente a partir de
palabras. La lista de palabras está elaborada con base
en un conjunto de rasgos fonéticos distintivos; esto
es, se establecen unos rasgos distintivos y para medir
cada uno de ellos se buscan una serie de palabras
donde aparezca el rasgo en cuestión. Existen dos
variantes de la prueba, una con 70 rasgos distintivos
y cuatro palabras por rasgo y otra, más simplificada
para cuando las dificultades en el habla son acusadas,
de 16 rasgos y tres palabras por rasgo. Cada uno de
los rasgos fonéticos distintivos tiene su correlato
acústico por lo que, como señala Duffy (1995), esto
permite obtener información sobre cuál es la contribución de los rasgos en la inteligibilidad y permite
determinar cuáles son los aspectos sobre los que se
debe focalizar el tratamiento.
La «Intelligibility rating scale for motor speech
disorders» (Duffy, 1995) es una escala no estandarizada que permite determinar el grado de severidad
del habla como instrumento que transmite información. Consta de una escala de puntuaciones de 1 a
10 que se aplica sobre tres dimensiones: contexto,
contenido y eficiencia. Para cada puntuación de la
escala se describen las tres dimensiones. Por ejemplo,
la puntuación máxima (10) aparece como sigue: contexto.- «inteligibilidad normal en todos los contextos»; contenido.- «sin restricciones de contenido»; y
eficiencia.- «sin necesidad de rectificar».
Exploración de los rasgos acústicos del habla
Es un campo que está cobrando cada vez mayor
importancia, porque proporciona medidas objetivas de
los aspectos fisiológicos del habla y de los progresos
durante el tratamiento, y porque la información que
aporta permite establece mejor los objetivos del tratamiento. Sin embargo, al ser relativamente nueva y al
depender de los avances tecnológicos, la exploración
basada en sistemas y procedimientos de análisis es criticada en cuanto a que aún no se tienen parámetros
acústicos específicos que permitan realizar un diagnóstico diferencial: tanto entre patología y normalidad como dentro de las subclases de disartrias, aunque se está trabajando para solventar estos defectos.
Los estímulos que se emplean en la evaluación suelen ser vocales aisladas, sostenidas, escalas vocálicas,
repeticiones de sonidos, sílabas o palabras sencillas y
producción de series y frases cortas. A partir de ellos,
en la exploración acústica se valoran determinados
parámetros que guardan relación con la frecuencia
(como la frecuencia habitual, la óptima, la estabilidad,
las perturbaciones [Jitter], etc.), la intensidad (como la
intensidad habitual, las perturbaciones [Shimmer],
etc.), la relación armónico-ruido, medidas temporales
acústicas (como el tiempo máximo de fonación o TMF,
el «Voice Onset Time» o VOT, la duración de las palabras y de la ausencia de energía acústica entre ellas,
etc.), las transiciones entre formantes (como el descenso/ascenso del primer, segundo o de todos los formantes, la duración y/o extensión de la transición,
etc.) y la capacidad articulatoria (la presencia o no de
sonoridad y nasalidad, el cierre completo o no en
oclusivas, etc.) (Murdoch, 1998).
Los cuatro primeros programas de la tabla 2 pertenecen a la empresa Kay Elemetrics que cuenta con
Tabla 2
Sistemas de análisis acústico
Visi-Pitch III Mod 3900 (Kay Elemetrics)
Sona-Speech Mod 3600 (Kay Elemetrics)
Computerized Speech Lab Mod 4400 (Kay Elemetrics)
Multi-speech Mod 3700 (Kay Elemetrics)
Computerized Speech Research Enviroment
(Avvaaz Innovations)
Dr. Speech (Arganon S.L.)
Rev Logop Fon Audiol 2003, Vol. 23, No. 1, 20-29
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Son sistemas informáticos de análisis acústico que permiten medir
objetivamente los distintos parámetros de la voz.
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distribuidor en España. Todos ellos están formados
por un conjunto de programas básicos para el análisis de los principales parámetros acústicos. El Multi-Speech y el CSL admiten además otro conjunto
más amplio que aumentan las posibilidades de los
sistemas junto con su coste. Los requerimientos varían de un sistema de análisis a otro, tanto el VisiPitch III y el CSL precisan un «hardware» específico
que incluye una tarjeta de sonido diseñada por Kay
mientras que los otros dos, el Sona-Speech y el
Multi-Speech, pueden utilizar una tarjeta convencional como la Sound Blaster audioPCI 128. Por ello,
se puede decir que son respectivamente similares,
salvo en la utilización por los primeros de un «hardware» propio que permite elaborar mediciones más
precisas, si bien los segundos, por ser estandarizados
resultan más económicos.
Algunos de los programas que comparten son:
«Motor Speech Profile», muy interesante porque permite evaluar en profundidad aspectos relacionados
con la disartria como son la tasa diadococinética, los
formantes y otros contrastándolos con una base de
datos normativa y mostrando los resultados de forma
cuantitativa y gráfica, con la posibilidad, además, de
almacenar estos datos; «Real-Time Pitch», que muestra en tiempo real y gráficamente la frecuencia fundamental, la intensidad, el acento, los patrones de
entonación y el ritmo, tanto del paciente como del
terapeuta lo que permite que se utilice durante el tratamiento; «Waveform Editor», que ofrece la posibilidad de realizar el análisis, grabación, reproducción y
manipulación de la onda sonora permitiendo emplearlo con otro sistema, como un palatograma, de
forma simultánea; y «Multi-Dimensional Voice Program», que calcula un conjunto de medidas y presenta los datos obtenidos tras contrastarlos con la
base de datos. Otros programas que son interesantes
pero que sólo están disponibles para el CSL y MultiSpeech son «Real-Time Spectrogram», «Voice Range
Profile» (fonetograma) y «Video Phonetics Program
and Database».
El CSRE (Computerized Speech Research Enviroment) pertenece a la empresa Avvaaz Innovations,
que no cuenta con distribuidor en nuestro país. El
programa permite grabar y analizar la frecuencia
fundamental, la amplitud y el tiempo, así como visualizar y analizar espectrogramas y reproducir muestras
de habla. Este programa es compatible también con
una tarjeta de sonido como la Sound Blaster 16.
El Dr. Speech es un paquete informático constituido por doce programas que tampoco precisa una
tarjeta de audio especial (funciona con la Sound Blaster 16 bits). Dentro de estos programas hay algunos
que se emplean para el tratamiento mientras que
otros sirven para la evaluación acústica como: «Vocal
Assessment», que analiza la frecuencia fundamental,
la desviación estándar, la intensidad, el ruido glótico
y las perturbaciones (Jitter y Shimmer) comparándolos con una base de voces normales y patológicas;
«Real Analysis», que realiza en tiempo real espectrogramas y analiza, en frases y palabras, aspectos como
los cambios en la frecuencia fundamental, la intensidad, el tiempo de habla y de pausa, etc.; «Phonetogram», que como su nombre indica extrae la frecuencia y la intensidad de la voz mostrando su rango vocal
y dinámico así como el campo vocal; «Scopeview»,
que es un programa que captura y visualiza imágenes obtenidas con un endoscopio, vídeo..., para ser
analizadas con más detenimiento; y «Voice Office»,
que contiene formularios para llevar a cabo una
exploración completa.
La exploración de los mecanismos del habla
Esta exploración se va a enriquecer con dos tipos
de informaciones: por un lado, las obtenidas a partir
del examen físico de los órganos implicados y, por
otro, aquellas que son proporcionadas por la evaluación instrumental del funcionamiento de los órganos. En nuestro país, la evaluación se centra frecuentemente en la exploración de las funciones de los
pares craneales implicados en el habla y, en pocas
ocasiones, se recurre al empleo de instrumentos
cuantitativos. Esto parece deberse a las dificultades
de acceso a los procedimientos de evaluación por su
elevado coste y por la escasez de instrumentos
comercializados y elaborados para el castellano. Sin
embargo, las dificultades observadas durante el examen físico pueden ser exploradas de una forma más
exhaustiva a través de pruebas instrumentales, que
aportan una información más objetiva y completa
del problema, así como pueden servir de línea base
para poder contrastar los posibles cambios obtenidos
durante el período de tratamiento. Por ello, es necesario la elaboración de instrumentos y la realización
de estudios con población española que permitan al
logopeda llevar a cabo un trabajo más preciso. En la
tabla 3 aparecen resumidos los instrumentos que se
emplean normalmente para evaluar la respiración,
la fonación, el funcionamiento del velo del paladar
y la articulación.
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Tabla 3
Instrumentos de medida para los mecanismos fisiológicos del habla
Función
Respiración
Fonación
Velo del paladar
Articulación
Pruebas
Espirómetro
Manómetro
Electromiografía
Endoscopia
Nasoendoscopia
Videoestroboscopia
Electromiografía laringea
Fotoglotografía y transiluminación
Electroglotografía
Electromiografía
Endoscopia
Nasometer II
Nasaview
Ultrasonido
Electropalatografía
Glosometría
Linguografía
Optopalatografía
Evaluación de la respiración
31
En la exploración física se debe atender a aspectos
relacionados con la postura del paciente durante ésta
que puedan limitar los movimientos de la caja torácica, el tipo de respiración (clavicular o costodiafragmática), el modo en que lleva a cabo la respiración,
tanto en velocidad (rápida, lenta o entrecortada) y
rango (superficial o profundo) como en ritmo (cíclica
o desacompasada), y a las conductas motoras inadecuadas que acompañan a la respiración (movimientos
asociados, etc.).
La evaluación instrumental, por su parte, ofrece
información sobre el volumen del flujo aéreo, la presión del flujo y la cinemática de la caja torácica.
En la práctica clínica, la medición del volumen se
lleva a cabo mediante espirómetros (formados por
una campana sellada en agua, como el espirómetro
Collins, por un pistón, como el modelo Ohio-822, o
por un fuelle, como el espirómetro Vitalograph), que
permiten determinar la capacidad vital, la residual
funcional y la inspiratoria, el volumen de expiración
forzada, de reserva y de inspiración y espiración
(Ancic, 1989). Sin embargo, una de las críticas que se
les ha hecho es que no permiten evaluar los cambios
pequeños y rápidos de volumen que tienen lugar
durante el habla (Murdoch, 1998).
La presión del flujo necesaria para poder producir la vibración de las cuerdas vocales se evalúa
mediante manómetros de agua o de mercurio. Consisten en un tubo en forma de U que contiene una de
las dos sustancias y que se basa en la medición de
las diferencias de altura entre las dos columnas del
tubo. Así, es necesario sostener una columna de agua
de 8 centímetros para producir la vibración de las
cuerdas vocales; por ello, medidas de presión por
debajo de ésta se consideran insuficientes para la
fonación (Ladefoged, 2002).
Los instrumentos que permiten determinar el
volumen de aire empleado durante el habla a partir
de la medición del desplazamiento del diámetro de
la caja torácica y del abdomen son dos principalmente: magnómetros y electromiografía. Estos proporcionan información más válida desde el punto de
vista del habla y la cantidad y manejo del aire
empleado durante ésta. El magnómetro emplea dos
pares de bobinas (unas generadoras y otras receptoras) colocadas en el pecho a la altura media del esternón y encima del ombligo y, al mismo nivel, en la
espalda. Así, las generadoras producen un campo
electromagnético a través del cuerpo que llega a las
receptoras pudiéndose registrar los pequeños cambios
en el diámetro del tórax. La electromiografía permite
evaluar el desplazamiento del diafragma y de los
músculos intercostales de forma precisa mediante el
registro de los cambios de actividad eléctrica a partir
de electrodos de superficie (que registran la actividad de áreas musculares y son menos invasivos) o de
aguja (que registran la actividad de músculos específicos y son más invasivos) (Murdoch, 1998).
Evaluación de la fonación
La exploración física de la laringe debe comenzar
con un análisis de la movilidad pasiva de los cartílagos y de las alteraciones apreciadas en la musculatura
perilaríngea. Posteriormente se procede a determinar
la habilidad del paciente para controlar los movimientos de sus cuerdas vocales, tanto de abducción
como de aducción, y si aquéllos son efectivos en la
fonación. Para ello, Duffy (1995) propone estudiar el
modo en el que se lleva a cabo el acto de toser, la
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Aunque existen otros instrumentos estos son los más susceptibles de empleo por accesibilidad e información aportada.
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DISARTRIA EN EL DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO: HACIA UN MÉTODO GLOBAL DE EVALUACIÓN
emisión de un golpe de voz y la respiración en silencio. Estas actividades reflejan si hay una desviación
relacionada con el soporte respiratorio y con la aducción o la abducción de las cuerdas. Así, una tos poco
abrupta y con escape aéreo puede significar déficit
en los dos primeros aspectos, sin embargo, una tos
floja y un golpe de voz abrupto indica un déficit en el
soporte respiratorio. Por otro lado, la presencia de un
estridor durante la inspiración va a poner de manifiesto los déficit en la abducción.
Los instrumentos empleados para la evaluación de
la función laríngea exploran el movimiento de las
estructuras y de la musculatura laríngea a partir de
medidas y registros tomados tanto desde el cuello
como desde el interior de la laringe. Los procedimientos que examinan la actividad directa de las cuerdas
vocales utilizados son la endoscopia, la videoestroboscopia y la electromiografía, mientras que para el
examen indirecto se usan la fotoglotografía y electroglotografía (Murdoch, 1998).
La endoscopia y la nasoendoscopia (Endoscopia
Laríngea Transnasal) permiten la visualización del
movimiento de las cuerdas vocales durante la fonación. Para ello se emplea un fibroscopio, rígido de
70° o 90° en la endoscopia (que se introduce por la
boca hasta la orofaringe) y flexible en la nasoendoscopia (que se introduce por la nariz hasta la epiglotis).
Éste emite un haz de luz sobre la laringe que hace
posible, a través de un monitor y un sistema de vídeo,
analizar dicho movimiento. La diferencia fundamental entre ambas pruebas está marcada por el tipo de
fibroscopio ya que en la endoscopia, al pasar por la
cavidad oral, sólo se puede evaluar el funcionamiento
de las cuerdas durante la fonación sostenida de vocales mientras que con el nasoendoscopio se puede
evaluar durante la producción de habla normal ya
que no interfiere, por su situación, en los movimientos de la lengua y los labios. Entre sus limitaciones se
encuentra la mala resolución de la imagen, que puede
reducir la precisión del análisis (Campos, 2002).
La videoestroboscopia, o videoestrobolaringoscopia, es un procedimiento similar al anterior, ya que
emplea un fibroendoscopio, pero añade una luz
estroboscópica que produce un efecto óptico al realizar una desincronización entre frecuencia de la luz y
la de vibración de la mucosa de las cuerdas vocales.
Así se recogen imágenes discontinuas del movimiento
pero que, por este efecto óptico, permite ver el movimiento de la mucosa de forma continua y ralentizada
(Pou, 1998). La posibilidad de grabar la exploración en
vídeo permite hacer un análisis más exhaustivo y
puede servir como elemento de monitorización de los
cambios en el movimiento de la mucosa a lo largo del
tratamiento.
La electromiografía laríngea es similar a la empleada para el estudio de la función respiratoria. Consiste en el registro de la actividad eléctrica de los
músculos laríngeos mediante electrodos de aguja
coaxial o electrodos de superficie según la especificidad de los estudios, como se señalaba para la respiración. La exploración con electrodos de aguja puede
ser percutánea, a través de la piel, o per oral, introduciendo directamente el electrodo en el músculo
explorado. Es un procedimiento sencillo, de bajo coste
y que ofrece información sobre el estado de la musculatura y sus posibilidades de recuperación funcional. Sin embargo, es una técnica invasiva en la que la
colocación del electrodo en la musculatura intrínseca es compleja y demanda un conocimiento específico por parte del explorador para interpretar adecuadamente la señal eléctrica recogida (Canals,
López, Villoslada, Marco y Marco, 2001).
La fotoglotografía y la transiluminación son técnicas de examen indirecto de la laringe. En la fotoglotografía se emplea una sonda con una fuente de luz
intensa que se introduce por la nariz hasta la altura
de la glotis y un fotosensor colocado bajo el cricoides que recoge la cantidad de luz que pasa a través de
la glotis. En función del grado de apertura de ésta el
fotosensor registrará más o menos actividad. En la
transiluminación la fuente de luz se sitúa en el cuello y el fotosensor en la laringe lo que permite el
estudio durante la articulación (Marasek, 1992).
La electroglotografía es una prueba no invasiva,
de bajo coste y fácil ejecución para analizar la onda
de la glotis que emplea dos electrodos colocados a los
lados del cartílago tiroides por los que se hace pasar
una corriente de alta frecuencia, midiéndose la impedancia eléctrica resultante. Ésta varia en función de
los elementos que atraviesa, esto es, cuando pasa por
tejido la conductancia es mayor pero cuando atraviesa el aire ésta es menor. Por ello, cuando las cuerdas se separan hay mayor impedancia que cuando
están juntas lo que permite medir la biomecánica de
las cuerdas vocales (Jones, 1992).
Evaluación del velo
El examen físico del velo del paladar se centra
tanto en su aspecto anatómico en reposo como en
movimiento. Durante la exploración deben recogerse
datos sobre la integridad del velo, si aparecen asime-
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trías entre los pilares, si hay desplazamientos de la
línea media y hacia qué lado se producen, si reposa
sobre la parte posterior de la lengua, si presenta mioclonos, si la movilidad de éste es uniforme durante
fonaciones repetidas de /a/, si se mantiene elevado o
cae rápidamente durante la fonación sostenida de /a/,
si hay escape aéreo nasal reflejado al empañar un
espejo situado bajo las narinas durante la producción de sonidos no-nasales o frases que los contengan (por ejemplo: Sofía sirve sopa), si hay diferencias
de resonancia en la producción de una /i/ prolongada
efectuando una apertura y cierre alternativo de las
narinas, y si es capaz de mantener aire en la boca por
acción del cierre velofaríngeo cuando se sujeta con
una gasa la lengua en protusión (Duffy, 1995).
El estudio instrumental de la función velofaríngea
emplea técnicas que han sido utilizadas también para
evaluar las funciones anteriores como por ejemplo la
electromiografia y la endoscopia.
La electromiografía velopalatina es una técnica
invasiva que emplea electrodos de aguja y proporciona información sobre la actividad de músculos
específicos (elevador del velo, palatogloso y palatofaríngeo) durante el habla normal (Moon et. al., 2002).
Estos autores ha diseñado una especie de perilla
aplastada unida por un tubo a un transductor de presión que se inserta en la nasofaringe y que registra la
fuerza, medida en voltios, que ejerce el velo del paladar durante el habla contra la pared de la faringe.
La endoscopia o la nasoendoscopia para la evaluación del cierre velopalatino cuenta con los mismos
instrumentos que se emplean para la laringe. Con ella
se pude medir la adecuación temporal, la incoordinación y la precisión del cierre.
También existen varios instrumentos que miden
de forma indirecta el cierre velofaríngeo evaluando la
tasa de energía acústica, como por ejemplo el Nasometer II que es un programa acompañado un «hardware» consistente en una máscara para la cara que
puede ajustarse a las dimensiones del paciente y que
le permite escucharse durante la producción oral. En
dicha máscara se encuentran separados por una
lámina dos micrófonos que recogen la energía acústica producida por la cavidad nasal y la cavidad oral.
Con estos datos el «software» realiza los cálculos necesarios para determinar la tasa de nasalización, medida
en porcentaje, y la desviación estándar. Junto con ellos
proporciona también la posibilidad de grabar los datos
de los pacientes así como de obtener y recuperar
muestras de una base de datos para poder analizarlas
con detenimiento. (Kay Elemetrics Corp., 2002).
Otro sistema que permite la evaluación de la nasalidad es el Nasalview, comercializado en castellano
por Arganon, SL. Como el anterior consta de un «software» y un «hardware» específicos. Es un programa
que pertenece al paquete informático Dr. Speech y
que permite determinar trastornos tanto por hipernasalidad como por hiponasalidad ofreciendo medidas de nasalidad en porcentajes, espectrogramas de
banda ancha y estrecha, y análisis espectral (Transformada rápida de Fourier y Codificación por predicción
lineal). Tanto el Nasometer II como el Nasalview pueden emplearse durante la terapia y, gracias a la
opción de registro de las realizaciones del paciente,
permiten ver la evolución de éste a lo largo de las
sesiones de tratamiento (Tiger Electronics, 2002).
Evaluación de la articulación
En este apartado se debe evaluar la integridad de
los labios, la lengua y la cara ya que son los elementos que intervienen en la articulación.
El examen físico explora estas estructuras en
reposo, en posiciones sostenidas y en movimiento.
Así, para cada una de ellas se observa si hay presencia de asimetrías, atrofia de la musculatura, fasciculaciones, movimientos involuntarios y cómo son (rápidos o lentos), si los movimientos voluntarios están
reducidos en amplitud, velocidad, precisión, coordinación, alternancia y fuerza, si no puede mantenerse
en una posición determinada, y si hay falta de expresividad facial, etc. (Duffy, 1995).
Los instrumentos existentes para la evaluación de
los órganos articulatorios son complejos, tanto desde
el punto de vista de los aparatos en sí como de la dificultad del análisis de los datos obtenidos. Esto hace
que sean menos utilizados en la práctica clínica.
A pesar de ello, se van a presentar algunos de los aparatos empleados para dicho fin. Entre ellos están el
ultrasonido, electropalatografía, glosometría, linguografía y optopalatografía.
El ultrasonido se utiliza para visualizar la secuencia
de los movimientos de la lengua en tiempo real. Para
ello emplea un sistema de ultrasonido que recoge,
mediante un transductor colocado en la barbilla, la
irradiación resultante del proceso de escaneo cuya
tasa oscila entre 30 y 47 tomas por segundo. Con los
datos obtenidos se puede realizar una imagen en 2D
y en 3D de la lengua durante la producción de las
vocales, consonantes e incluso oraciones. Los datos
recogidos pueden ser registrados y almacenados junto
con la imagen del paciente realizando el acto de
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habla. Sin embargo, este sistema impide ver los movimientos llevados a cabo con el ápice lingual, así como
requiere un alto conocimiento sobre cómo interpretar los datos e imágenes obtenidas (Murdoch, 1998).
La electropalatografía es una técnica que permite
evaluar los puntos de contacto de la lengua con el
paladar durante la producción de sonidos o de secuencias cortas de éstos en tiempo real. Este procedimiento
emplea un paladar acrílico donde están colocados
62 electrodos repartidos en tres zonas diferenciadas
(alveolar, velar y palatal). Cuando la lengua entra en
contacto con ellos se registra la actividad y se realiza
una gráfica de los puntos en los que se ha producido
dicho contacto, mostrándose la secuencia temporal de
los mismos.
La linguografía es un aparato diseñado por la Universidad de Kent similar a la electropalatografía, aunque algo más barato, que consta de una unidad electrónica donde se conecta el paladar acrílico con los
electrodos y ésta a su vez se conecta con un ordenador donde se visualizan los distintos palatogramas
registrados. El aparato se emplea tanto en la evaluación como en el tratamiento.
Uno de los inconvenientes de estos dos instrumentos es el coste, tanto material como temporal,
que supone el diseño del paladar acrílico ya que debe
ser específico para cada paciente. Otro, es la dificultad para determinar la distancia que existe entre la
lengua y el paladar cuando éstos no entran en contacto, por lo que sólo es un buen indicador para sonidos laterales, palatales y vocales cerradas anteriores
(Wrench, McIntosh y Hardcastle, 2002).
Otro aparato parecido a la electropalatografía es
la glosometría. Este consta de una paladar acrílico
más fino donde están colocados cuatro fotosensores/emisores de luz, de forma equidistante, detrás de
los alvéolos a lo largo de la línea media del paladar. La
luz emitida se dispersa por la lengua y llega a los
receptores, donde se realizan cálculos sobre la distancia de la lengua al paladar. Aunque es un aparato más
barato no se emplea en la clínica porque no aporta
mucha información en comparación con los otros
instrumentos. (Wrench et al., 2002).
La optopalatografía es una técnica que conjuga
aspectos de la electropalatografía y de la glosometría,
permitiendo determinar el volumen y la forma de la
cavidad oral mediante fibra óptica. A diferencia de la
electropalatografía, ofrece un máximo de 70 puntos
de medida que se distribuyen a lo largo del paladar y
no expone al sujeto a corriente eléctrica ya que no
introduce cables dentro de la cavidad oral. Al ofrecer
medidas del volumen y la forma de la boca y no de las
posiciones de los articuladores puede ser empleada en
conjunción con otras técnicas (Wrench et al., 2002).
Conclusiones
A lo largo de este trabajo se han presentado los
distintos instrumentos de evaluación que ofrecen una
visión global de un mismo trastorno, desde diferentes
perspectivas que son necesarias y complementarias
entre sí. Con ello se pretende llamar la atención de
las/los logopedas sobre un conjunto de cuestiones
que deben ser tenidas en cuenta para una buena
práctica profesional. En primer lugar, es importante
resaltar la idoneidad de evaluar el problema teniendo
en cuenta sus variadas manifestaciones, lo cual permitiría entender mejor cuáles son las dificultades reales y establecer así unos objetivos de tratamiento más
ajustados. En segundo lugar, hay que destacar la elevada incidencia de este trastorno en poblaciones con
daño cerebral adquirido, sobre el que apenas existen
publicaciones en nuestro país, lo que ayudaría a
muchos profesionales tanto a la hora de evaluar y
diagnosticar como a la hora de tratarlo. Por último, se
pretende señalar la escasez de pruebas e instrumentos técnicos preparados para evaluar la disartria en
hablantes de español y animar, en cierta medida, a los
profesionales para su elaboración.
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