La privatización en España

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Privatización en España
% Reducción del Déficit Público : caen los tipos de interés i la inflación.
% Entorno económico estable y mayor peso del sector privado.
% Incorporación de nuevas empresas al mercado.
% Incorporación masiva de nuevos accionistas.
% Aumento de la liquidez, profundidad y eficiencia del mercado.
% Incorporación de las acciones en la cartera de activos de las familias.
El fenómeno de la privatización de empresas públicas ha sido desde finales de los años setenta una moda
económica, de todos modos cabe decir que la decisión y los planes de privatizaciones responden a motivos
más materiales y racionales. Los recientes procesos de privatización de grandes empresas públicas españolas
han colmado de opiniones adversas y favorables por su dimensión política, económica y sociológica.
La privatización consiste en la venta de empresas que han sido constituidas o, en su caso, nacionalizadas, por
el Estado u otro ente público a propietarios de capital privado. El proceso de privatización puede ser
consecuencia de otro previo de expropiación de empresas, como sucedió en el caso RUMASA. La empresa
privatizada normalmente está constituida como sociedad mercantil ( S.A., ... ) y puede estar admitida a
cotización en mercados bursátiles, teniendo un porcentaje determinado de socios minoritarios. El término
privatización empezó a ser utilizado en medios especializados a partir de 1.968 y posteriormente en
documentos oficiales.
En Gran Bretaña, en los años 80 con Margaret Tatcher, las privatizaciones tuvieron grandes éxitos en cuanto a
cifras macroeconómicas debido a una política neoliberal, en España, el régimen autoritario había creado gran
cantidad de fábricas y polos industriales. Se empezó a dar este proceso con empresas estatales, de las que
SEAT fue la primera gran empresa en privatizarse en 1986. Vemos, que es el tamaño de las empresas
privatizadas el principal factor de notoriedad de los procesos de privatización y, consecuentemente, uno de los
motivos por los que un tema inicialmente económico ha trascendido a la sociedad, teniendo en cuenta el gran
riesgo humano que podría darse con la entrada de nuevos propietarios.
La venta de empresas públicas supone una entrada momentánea de liquidez que puede reducir drásticamente
el déficit público y el nivel de endeudamiento del Tesoro, así pues, es un recurso muy usual en los Estados
debido a la reciente necesidad de cumplir con los criterios de convergencia económica, para la implantación
del euro.
Normalmente las privatizaciones suponen una oportunidad única de invertir en Bolsa para las economías
domésticas, y es que como representantes de las unidades de consumo, la población no ignorar el hecho de
poder invertir en bolsa. Sólo hay que tener un superávit de fondos monetarios. De todos modos, se cree que la
inversión en una empresa en proceso de privatización puede resultar más rentable y mucho menos arriesgada
que en cualquier otra empresa admitida o no a cotización, y hay que decir que porque los mensajes para la
inversión los protagonicen entes públicos, no hay garantía tranquilizadora.
Para evitar que la empresa privatizada volviese a ser adquirida, el Estado se reservó la acción de oro en
Argentaria, Endesa, Repsol, Indra, Tabacalera y Telefónica, durante un periodo fijado aproximadamente en
cinco años. Este instrumento era una norma que atribuía al antiguo propietario, el Estado, derecho a veto a las
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posibles retransmisiones de la empresa, es decir, un derecho político en las decisiones de la sociedad que no
estaba vinculado a una participación en el capital de la misma. Con motivo de la intención de compra de una
empresa Holandesa de Telefónica, la Comisión Europea llevó a España ante el Tribunal Europeo de Justicia
en el 2000 por mantener una acción de oro en los antiguos monopolios estatales. El Tribunal Europeo ya falló
en contra una acción de oro del Gobierno italiano sobre una empresa privatizada, así que se espera que
también se falle en contra.
Hay otro punto a destacar, y es que en ocasiones, gracias a las privatizaciones , se puede disolver una empresa
que antes esta protegida, de todos modos existe el principio de empresa en funcionamiento, que presupone la
duración ilimitada de una entidad mercantil, salvo que sus determinen otra cosa. Sería realmente absurdo
adquirir una empresa pública para cerrarla, sería una manera de eliminar un competidor pero se destruiría
empleo. De todos modos, una empresa siendo pública también puede disolverse aunque evidentemente
siempre quedará bajo la opinión y la presión de la rentabilidad electoral.
Una finalidad de las privatizaciones es Fomentar la participación popular en las empresas , una vez que el
Estado o, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, decide la salida a bolsa del capital de una
compañía, o venta de un paquete de acciones, mediante oferta pública, cuando éstas ya cotizan, incurre en
unos gastos de formalización que motivan que el vendedor se interese por cender los títulos, es por este
motivo que el Estado aprovecha para hacer publicidad en televisión,... para que las economías domésticas
participen en el capital de la empresa para poder garantizar que las privatización tendrá un cierto éxito.
En los criterios de convergencia del Pacto de Estabilidad, entre los países miembros de la zona euro, está
presente una concepción política sobre el papel del Estado. Este papel sería no el de un inversor, salvo para
sectores deficitarios, sino el de un consumidor más. La dimensión política o ideológica de este fenómeno
alcanza su máxima expresión en la consideración del carácter público de los servicios ( los de sanidad,
defensa o educación) o las distintas actividades empresariales que pueden ser esenciales en términos de
infraestructura ( industrias estratégicas ) o por motivos sociales ( creación de empleo, precios públicos ). Hay
empresas estratégicas que por su peculiaridad no se privatizan porque no es rentable, normalmente son
monopolios naturales debido a razones tecnológicas,.... como lo son los ferrocarriles.
Hay ciertas consecuencias de la privatización de empresas públicas como que los beneficios que se consigan
una vez ya empresa privada, dejan de ser ingresos de los presupuestos públicos. Entonces, la oportunidades de
inversión y, por ende, las posibilidades de financiación para el capital privado son superiores a las del capital
público? Debido a los criterios de Maastricht y al pacto de Estabilidad, la obligación de mantener el déficit y
el endeudamiento público en determinados porcentajes máximos en términos del PIB y no de gastos e
ingresos, se llega a un sector público con relación a la economía nacional al que se le impide una dimensión
importante y cierto poder en intervención de tipo económica. Las Administraciones no pueden endeudarse con
relación a sus cuentas en un porcentaje que les permita apalancar al máximo las inversiones productivas y
obtener, con ellas, una rentabilidad financiera de aplicación pública. Podrán entonces, pasar a ser meras
unidades de ahorro y consumo como lo son las economías domésticas?
Los efectos de las privatizaciones en España son bien claros, se provoca un entorno económico estable y de
mayor peso del sector privado, en los últimos años se han protagonizado ciertas tendencias más propias de una
moda que de este fenómeno económico en sí, hecho que ha propiciado un aumento en la incorporación de
nuevas empresas en el mercado y consecuentemente un incremento de nuevas empresas cotizando en bolsa.
Se ha buscado por todos modos a las economías domésticas para consolidar la dinámica exitosa del proceso
de privatización y arrastrándose por la moda y por un boca a boca eufórico se ha conseguido disparar la
incorporación masiva de nuevos accionistas provenientes de estas pequeñas economías domésticas en los
últimos quince años. Desde 1993 a 1999 el volumen total en el proceso de privatización de las empresas del
sector público en España ha sido de unos 28.924 millones de Euros sólo en una decena de éstas ( Telefónica,
Repsol, Argentaria, Endesa, entre otras ). Ver doc. Núm. 1.
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Según la Bolsa de Madrid la tasa de crecimiento anual acumulativo de la contratación de acciones ha sido
desde 1990−2000 de un 33%, algo ligeramente mayor que la tasa de crecimiento anual acumulativo de la
capitalización que ha sido de un 22%, estos datos demuestran lo que venimos diciendo sobre los efectos del
proceso de privatizaciones en España. ( Doc. Núm.2 ). Por otro lado si se comparan con la Bolsa de Madrid
con las bolsas miembros de la World Federation of Exchanges vemos que la de Madrid, porcentualmente
destaca por encima de aquélla. ( Doc. Núm.3 ).
Como hemos comentado, normalmente las privatizaciones suponen una oportunidad única de invertir en Bolsa
para las economías domésticas, y es que como representantes de las unidades de consumo, la población recibe
la el mensaje de que puede invertir en bolsa siempre que se posea un buen fondo monetario. Como se cree que
la inversión en una empresa en proceso de privatización puede resultar más rentable y mucho menos
arriesgada que en cualquier otra empresa admitida o no a cotización, y a pesar de que no hay garantía
tranquilizadora, el flujo de nuevas inversiones canalizados por las bolsas el año 2000 fue insólitamente
descarado. ( Doc. Núm.4 ). La Bolsa de Madrid con 133.000 millones de Euros por delante de la Bolsa de
Ámsterdam con aproximadamente 70.000 millones de Euros e incluso de Londres con 40.000 millones de
Euros que parece que con rabieta para conservar su identidad negándose a entrar a la zona euro y creyendo
que su libra esterlina podrá aguantarlo a largo plazo, está perdiendo descomunalmente un protagonismo en el
mercado bursátil. Lo vemos ahora, en los nuevos flujos de inversión que las diferentes bolsas canalizan
anualmente que curiosamente no deja de sorprender, a lo mejor por el poco optimismo que se ha palpado en
España sobre su propio país hasta hace poco, que la bolsa de Madrid va adquiriendo más volumen en los
nuevos flujos de inversión respecto el PIB desmarcándose de las Bolsas Europeas, incluso de la mítica
Londres. Ver Doc. Núm. 5, como el bloque Madrid ( cerca del 25% ), Ámsterdam (cerca del 20%) va en
cabeza muy lejos de la Bolsa de Londres ( no llega ni al 4% ), Italia o bien Alemania.
En el Doc. Núm.6, apreciamos significativamente como las familias españolas han hecho un reparto de sus
fondos monetarios que ha ido progresando con el paso de los años. En 1985, según el Banco de España, los
activos financieros en acciones eran de 55.048 millones de Euros y han pasado al cabo de quince años a ser de
387.370 millones de Euros, estos datos ratifican el proceso de inversión que hemos explicado anteriormente
de las economías domésticas debido a una moda que se ha impulsado por parte del Estado y de las propias
empresas y de todos los intermediarios que también han tenido su trozo del pastel. Así mismo, los Fondos de
Inversión se aprecian en 1985 en 691, el 0.31% de los activos financieros de las familias españolas en aquella
época. En el año 2000 se contabilizan 143.328, que equivale a un 12.39% de los activos. Por lo que se refiere
a las Reservas de Fondo de Pensiones y Seguros también ha incrementado, pasando de un 1.81% del total a un
13.08%. Por otro lado, se percibe un decremento de la actividad por lo que se refiere a los Depósitos a L.P. (
del 44.20% al 26.48% ), también de los Depósitos a C.P. aunque a pesar de decrementar nunca han tenido
tanto protagonismo ( del 1.58% al 0.33% ) y de las obligaciones ( del 5.61% al 1.55 %). Y finalmente, los
Depósitos vista, se mantienen ( 5.98% − 5.08% ), como el efectivo ( 5.43% − 4.63%). De todos modos, hay
que mencionar que los activos financieros de las familias españolas han pasado de 226.453 a 1.157.004
millones de Euros. A pesar de estas cifras, si comparamos las familias españolas con las americanas, según los
datos que se pueden extraer a partir de Cuentas financieras de la OCDE y Board of Governors of the Federal
Reserve System, Doc. Núm.7, los Depósitos vista y el efectivo que en España se ha mantenido constante (
5.98% − 5.08% ),en EUU no ha sufrido demasiada variación ( 3.6% − 1.4% ), de lo que sí estaríamos a años
luz es en la proporción de activos financieros de las economías domésticas destinados a las Acciones y a los
Fondos de Inversión que en 1999 ya rozaban el 50% del total, así como de Reservas de Fondo de Pensiones y
Seguros que en 1999 EEUU los situaba en un 32.1% del total.
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