José Luis Jiménez Brea: “La calidad no es suficiente, la única

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Grupo Vasco del Club de Roma
José Luis Jiménez Brea: “La calidad no es suficiente,
la única posibilidad es la innovación”
Empresas inclusivas, sistemas humanistas, creatividad e innovación. Son las
apuestas de José Luis Jiménez Brea para posicionar las compañías vascas
Aner Gondra - Lunes, 11 de Abril de 2016 - Actualizado a las 06:04h
BILBAO- A José Luis Jiménez Brea (Bilbao, 1946), le persigue su
currículo en el Grupo Mondragon, su trabajo como director
general en Formica Española, Grupo Arteche y en el área de
Transformación Empresarial de Innobasque, pero él se presenta
siempre destacando entre sus logros que tiene tres hijos y cinco
nietos.
¿En qué consiste una dirección humanista de las empresas?
-Es un poco por contraposición con la dirección científica, que ha buscado siempre
los beneficios a corto plazo, se ha fijado mucho en los costes y en la utilización de
los recursos y ha considerado a la persona como un recurso. Esto estuvo bien,
porque hubo unos beneficios y un desarrollo industrial determinado. Pero en estos
momentos, con los niveles de cualificación que hay y con los trabajos de menos
cualificación que están siendo sustituidos por mecanismos de automatización, no
tiene sentido. Y lo que sí tiene cada vez más sentido es que las personas incorporen
a su trabajo la creatividad, la capacidad relacional con otras personas y su
capacidad de crear grupos. En definitiva, participar en proyectos compartidos con
otros para ir introduciendo continuamente innovaciones.
¿Qué país es un referente en formación en base a la innovación?
-Yo creo que los países nórdicos están haciendo un esfuerzo muy importante en
esto. Suecia, Noruega, Finlandia o la propia Alemania. En la medida en que tú
concibes la empresa desde un punto de vista inclusivo y participativo, quiere decir
que ese conjunto de personas que participan en la empresa, participan en un
proyecto común. Al participar en un proyecto común quiere decir que vuelcan su
deseo para mejorar, meter innovaciones, etcétera. Esto tiene que ver mucho
también con quién toma las decisiones estratégicas de la empresa. Ahí hay que
llegar a ciertos consensos. Si todo el poder de decisión estratégico está únicamente
en manos del capital, a veces le va a interesar vender, porque consigue una
plusvalía importante e igual le preocupa mucho menos cuál es el futuro de esa
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empresa. Los americanos con las ESOP han avanzado mucho en cómo conseguir
una participación de los trabajadores en gestión, resultados y capital de la
empresa.
¿Por qué es la innovación la llave para la salida de esta crisis?
-Nosotros ya no podemos competir en costos, la calidad no es elemento suficiente
para distanciarte de otros países y la única posibilidad es la innovación. La
innovación es introducir continuamente mejoras que hagan difícil para los demás
copiarte. Porque en la dinámica tú siempre vas a ir unos pasos por delante. Pero
generar dinámicas significa unos cambios culturales importantes y, además, una
cooperación entre las distintas entidades que conforman nuestra sociedad. Si
fuésemos capaces de crear esa dinámica, siendo un país de dos millones y medio
de habitantes, donde las administraciones están muy próximas, tendríamos un
recorrido. Me envidia que en Noruega, con cinco millones de habitantes, hayan
sido capaces de llegar a pactos que les han permitido desarrollarse. Finlandia llegó
a un acuerdo de innovación. Llegaron a la conclusión de que la innovación es clave.
Lo pactaron diferentes agentes de la sociedad civil y de la administración y lo
dejaron al margen del debate político.
Hoy sufre nuestro sector del acero. ¿Están a tiempo de reaccionar recurriendo a la
innovación?
-Creo que tienen que hacer un esfuerzo para adecuarse a la innovación, pero
también hay un tema de masas críticas. Ahí también creo que en Euskadi tenemos
que pensar un poco en crear alianzas, eurorregiones que nos permitan conseguir
una masa crítica para poder abordar problemas complejos como este.
Las empresas vascas han convertido la calidad en un sello de identidad. ¿Merece la
pena alejarse de la calidad para ser competitivos?
-La calidad es un mínimo. No se puede renunciar a la calidad. Lo que pasa es que
ahora hay que dar el siguiente paso: calidad más innovación. ¿Qué es innovación?
Fijarte en el cliente, estar cerca del cliente, ver sus necesidades, ver elementos
complementarios que puedes generar, implementarlo rápidamente en la empresa
y dar ese servicio. Eso es innovación.
¿Es la crisis un buen momento para cambiar políticas empresariales?
-Depende de a dónde te llegue el agua: tienes que sobrevivir como puedas.
Normalmente la crisis genera una serie de esfuerzos y una serie de medidas que te
optimizan un poco la marcha de la empresa. Es difícil generar cambios innovadores
fuertes porque normalmente necesitan inversión y tiempo para que maduren.
Usted apuesta por organizaciones inclusivas. ¿Cómo es ese modelo?
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-Hay organizaciones extractivas y organizaciones inclusivas. Una organización
extractiva es aquella en la que un conjunto obtiene las plusvalías de todas las
demás. Lo tradicional es que los que ponen el capital obtienen la plusvalía del
trabajo, del cliente, de los proveedores, etc. Y en la empresa inclusiva todos los
subconjuntos, el capital, los trabajadores, los proveedores, los clientes, el sistema
financiero y la universidad se ponen de acuerdo para desarrollar ese proyecto
empresarial. Normalmente son proyectos a largo plazo, rentables y que permiten
el desarrollo y la supervivencia de la sociedad.
¿Cómo se puede convencer a los sindicatos para que apuesten por este modelo?
-El sindicato empieza a ser consciente de que el modelo de la confrontación no
tiene mucho sentido. Ellos lo están sintiendo con los niveles de afiliación y se dan
cuenta, además, de cómo han evolucionado en otros países, que es más fácil
buscar estos modelos inclusivos y participativos donde el sindicato tiene un papel
de formación de su gente, de evitar abusos, de caer en empresas extractivas. Pero
también tienen el problema de capacitación de sus propios cuadros y sus propios
afiliados.
¿La Administración y la ley vigente posibilitan este modelo?
-No favorece. Fundamentalmente hay un concepto que es el de buscar una
sociedad intermedia que agrupe todas las participaciones de los empleados para
que tengan una voz única en el consejo de administración. Eso se está buscando
desde Amigos de Arizmendiarrieta y estamos haciendo propuestas al Gobierno
Vasco para buscar este modelo.
Usted señala que estamos en la cuarta revolución industrial con la robotización y
sensorización. ¿Es compatible con este modelo?
-Totalmente. La robotización y la inteligencia artificial, a nivel de empleo, van a
reducir los empleos menos cualificados. También van a generar productos de unos
servicios y unas prestaciones muy superiores al producto tradicional. Eso, a su vez,
va a generar un tipo de empleos con un nivel de cualificación distinto. Esto exige,
desde el punto de vista técnico, como desde el punto de vista de producción y
medios productivos, como desde el punto de vista de asistencia técnica y
comercialización técnica, perfiles distintos que los que ha habido hasta ahora. Esto
se observa ya en la máquina herramienta.
11-04-2016
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