¿Qué es el Corpus Iuris Canonici? - SelectedWorks

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Red Internacional de Juristas para la Integración Americana
From the SelectedWorks of Juan Pablo Pampillo Baliño
2010
¿Qué es el Corpus Iuris Canonici?
Juan Pablo Pampillo Baliño, Escuela Libre de Derecho
Available at: http://works.bepress.com/juan_pablo_pampillo/69/
Nº
325
¿Qué es
el Código
Canónico?
4, 5 y 6 / JUAN PABLO PAMPILLO BALIÑO
2 / ¿Sobrecriminalización en la reincidencia y habitualidad? MARCIAL E. PAUCAR CH.
3 / Ley Procesal de Trabajo y Poder Judicial JULIO C. LEYVA PÉREZ
7 / Arbitraje de consumo y Código de Protección y Defensa del consumidor BEATRIZ FRANCISKOVIC I.
8 / Cuatro años de vigencia del CPP-2004 JUAN R. HURTADO POMA
$.:,
$.:,
Martes 19 de octubre de 2010 • Año 7
2
Suplemento de
análisis legal
ANÁLISIS
MARTES 19 DE OCTUBRE DE 2010
¿Sobrecriminalización en
la reincidencia y habitualidad?
Marcial Eloy
PÁUCAR CHAPPA
$.:,
$.:,
Maestría en Derecho Penal en la
USMP. Secretario de Confianza.
Corte Suprema de Justicia de la República.
S
obre este tema reviste especial importancia alcanzar algunas determinaciones adoptadas en el Acuerdo
Plenario N° 1-2008/CJ-116 respecto a la
reincidencia y la habitualidad, y modificadas por la Ley N° 29570. Veamos.
LA REINCIDENCIA
Como bien lo acotó el Acuerdo Plenario
citado, la reincidencia es, sin duda alguna,
una institución muy polémica,
tanto más si la finalidad que
persigue radica en una mayor
represión penal por razones de
prevención especial, basada
en la mayor peligrosidad del
sujeto; en el mismo sentido,
Zaffaroni sostuvo que es la admisibilidad de la habilitación
de un plus de poder punitivo,
en razón de uno o más delitos
anteriores ya juzgados, o de las
penas sufridas por esos delitos
(ver Zaffaroni, Alagia y Slokar;
Derecho Penal - parte general,
Ediar, 2da ed., 2002, p. 1057).
Por otro lado, se delimitaron
como reglas, que la pena efectiva haya sido cumplida, que
los delitos sean dolosos sin
importar que sean de diferente naturaleza, y su comisión
abarque un lapso de 5 años.
Asimismo, la Corte Suprema delimitó que la habitualidad se produce solo en el caso
jurídica
de que los tres delitos se hayan cometido
en un lapso de 5 años y no medie condena sobre alguno de ellos en dicho plazo,
igualmente que los delitos sean dolosos y
de igual naturaleza. Ahora bien, en el presente análisis verificaremos que la reforma
legal recientemente aprobada introdujo
nuevas proporciones para el aumento de
la pena en la reincidencia y la habitualidad, además que introdujo por primera
vez un grupo de delitos que las agrava
aun más.
MODIFICACIONES EN LA
REINCIDENCIA
En primer lugar, antes dicha figura estaba
supeditada a la expresión “el juez puede
aumentar la pena”, mientras que la Ley
N° 29570 la modificó por “el juez aumenta la pena”, lo cual, en nuestra opinión,
se mantiene el criterio discrecional del
juez para imponer dicho aumento en el
nuevo quantum de la pena conminada
que la norma le faculta en el caso de la
reincidencia.
Del mismo modo, en la reincidencia
se determina un incremento en la pena
conminada de un tercio a una mitad. No
suficiente con ello, se enlistó un grupo de
25 artículos referidos a delitos (como secuestro, extorsión, desaparición forzada,
violación sexual de menor de edad, entre
otros) y algunos delitos con agravantes
(entre los que figuran el homicidio calificado, lesiones graves, hurto y robo con
agravantes, entre otros), en los cuales se
aumenta hasta en dos tercios por encima del máximo
legal fijado para el tipo penal hasta cadena perpetua;
finalmente, si al agente
se le indultó o conmutó la
pena e incurre en la comisión de nuevo delito doloso,
se mantiene el criterio por
el cual el juez aumenta la
pena hasta en una mitad.
MODIFICACIONES EN LA
HABITUALIDAD
La nueva modificatoria prevé en la habitualidad una
disminución, en que ya no
se puede aumentar hasta
una mitad por encima del
máximo legal, sino sólo hasta un tercio, manteniéndose
los mismos criterios fijados en el Acuerdo Plenario
acotado, referido a que los
tres delitos sean dolosos,
de igual naturaleza, que no
medie condena, y se hayan cometido en
un lapso de 5 años.
Sin embargo, respecto a esto último, la Ley N° 29570 hace una excepción cuando se trata de la comisión de
los delitos agrupados en los 25 artículos
a que hicimos mención anteriormente,
donde dicho término de tiempo no es
aplicable, lo cual significa que en estos
casos la habitualidad no se halla sujeta a
un plazo predeterminado. En ese sentido,
según el juez supremo titular Víctor Prado Saldarriaga, dicha ley ha incorporado
una eficacia indeterminada o a perpetuidad que resulta desde toda perspectiva
desproporcionada y contraria al principio
de igualdad (Ver Prado Saldarriaga, Víctor: “Determinación Judicial de la Pena
y Acuerdos Plenarios”, Idemsa, Lima,
2010). En el mismo orden de ideas, si
concurren cualquiera de dichos delitos o
delitos con agravantes, el juez aumenta
la pena hasta en una mitad por encima
del máximo legal.
OBSERVACIONES
Lo más resaltante de la Ley N° 29570 es
que inserta un nuevo límite máximo para
la pena básica, tanto en la reincidencia
como en la habitualidad, lo cual variaría sustancialmente lo establecido en el
punto f) del Fundamento Jurídico 13 del
Acuerdo Plenario antes señalado. Sucede
que cuando los delitos perpetrados están
en el grupo de delitos que el legislador ha
considerado de mayor peligrosidad -señalados precedentemente-, el juez aumenta
la pena hasta dos tercios o una mitad por
encima del máximo legal fijado “hasta
cadena perpetua”, por lo que, para dichos
delitos el nuevo marco de la pena básica
tendrá como mínimo al máximo de pena
conminada original y como nuevo máximo la pena de cadena perpetua. ◆
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OPINIÓN
MARTES 19 DE OCTUBRE DE 2010
3
Suplemento de
análisis legal
Juez superior provisional de la
Sala Mixta de la Corte Superior
de Justicia de Huaura.
Egresado de la maestría en derecho con
mención en Derecho Civil de la PUCP, y del
doctorado en derecho de la UNFV.
E
n el ejercicio de nuestro desarrollo profesional (jueces, fiscales y
abogados), frente a un caso ya
judicializado en busca de la anhelada
“justicia”, enfrentamos todo un sistema
complejo e impredecible. Esto es, desde
la perspectiva del abogado, no se tiene ni
idea de cómo va a terminar un proceso.
Es, pues, como comprarse un boleto de
lotería, no sabemos si vamos a ganar o
perder, es decir, ya nos encontramos embarcados en todo un periplo judicial sin
tener la mínima idea de cómo vamos a
salir. Así, judicializado un caso, sabemos
cuándo se inicia, cualquiera que éste
fuere (a través de la presentación de la
demanda o denuncia), pero no sabemos
cuándo ni cómo terminará, a pesar de
que los procesos se encuentran sometidos a plazos perentorios.
ye a la solución de los problemas que se presentan, así el PJ será eficiente y cumplirá con
su objetivo: justicia. Empero, muchas veces
ocurre todo lo contrario, entonces, algo no
está funcionando correctamente en nuestro
sistema judicial. Por esta razón, las quejas
contra el PJ y contra los jueces son constantes debido a los juicios interminables,
lentitud en la tramitación de los procesos y
lo costoso que resulta acceder a la justicia.
Este es el panorama que se tiene del proceso
judicial en general, para nadie es novedad
este problema.
PODER JUDICIAL
La realidad nos dice que el Poder Judicial
(PJ) es una institución impredecible (1),
aunque, en verdad, últimamente la tendencia está cambiando. Pero ¿por qué es
así? Sucede que los jueces se expresan a
través de resoluciones, y no raras veces,
ante casos parecidos, se han visto posiciones encontradas: un juez o una sala
en un mismo distrito judicial resuelven
de una manera y el juez o la sala vecina
resuelven de manera distinta.
Desde nuestro modesto punto de
vista, la sentencia (la resolución por
excelencia) expresa una realidad (o
verdad). A través de ella, se nos dice lo
bien o mal que está el PJ. Si una resolución es buena, efectivamente contribu-
¿QUÉ ESPERAMOS DEL PJ?
Deseamos un sistema judicial eficiente y rápido. Precisamente, es lo que se pretende con la
Nueva Ley Procesal de Trabajo (Ley N° 29497),
que entró en vigencia el 15 de julio en el Distrito Judicial de Tacna, el 16 de agosto en Cañete,
el 1 de setiembre en La Libertad, y así progresivamente (1 de octubre en Arequipa y el 2 de
noviembre en Lambayeque). Esto sin perjuicio
de la aún vigente Ley N° 26636 en los demás
distritos judiciales. Esta norma tiene poco más
de diez años de aplicación.
En este contexto, ¿es necesaria una nueva
Ley Procesal de Trabajo? Todo indica que sí,
porque nuestro sistema judicial se ha visto rebasado por la realidad e incapaz de solucionar
los problemas que plantea un moderno Derecho Procesal de Trabajo.
TECNOLOGÍA Y DERECHO
¿El avance de la tecnología resulta compatible con un moderno Derecho Procesal
de Trabajo? Sin ninguna duda, la respuesta es afirmativa. Veamos. Los avances
tecnológicos en la era actual han desarrollado innumerables beneficios para la
sociedad: nos transportamos más rápido
gracias a los aviones o automóviles, los
avances de la medicina en la biogenética
han desarrollado la capacidad reproductora de mucha gente, así como prevenir y
curar muchas enfermedades, la computadora dejó de ser un instrumento complejo
para convertirse en una herramienta universal, los celulares, el internet, etc.
En este orden de ideas, distinguidos
especialistas en materia laboral señalan
que la Ley Procesal Laboral envejeció
muy rápido, (2) precisamente por el desarrollo de la tecnología y porque países vecinos al nuestro: Colombia, Chile,
Ecuador y Venezuela, adoptaron el sistema oral en los procesos judiciales con
éxito. En consecuencia y de tal manera,
la implementación de una nueva ley
procesal es absolutamente necesaria.
OBJETIVOS DE LA NUEVA
LEY PROCESAL
Se pretende reducir de manera considerable los plazos. Ejemplo, un proceso or-
dinario laboral promedio no debe demorar
más de seis meses con todas las instancias de ley,(3) lo cual es un cambio importante. Implementar el establecimiento de
precedentes vinculantes. El conocimiento
del precedente en materia laboral no sólo
favorece el respeto del principio de la
igualdad de los ciudadanos ante la justicia, sino, también, se espera que con más
información los jueces puedan tomar decisiones que se ajusten a las de otros jueces en casos similares. Y si fuere necesario
alejarse o contradecir cuando su prudente
arbitrio lo aconseje debe fundamentarlo,
explicar las causas y razones. No se espera que todos los jueces resuelvan en forma idéntica casos similares. Sin embargo,
es necesario que las decisiones judiciales
guarden una tendencia razonable cuando
los casos sean parecidos.
Como es evidente, el buen y adecuado
funcionamiento de un nuevo sistema que
se pretende plantear con esta nueva Ley
Procesal de Trabajo, depende de muchos
factores. Entre ellos, el nivel especializado
en el tema de quienes imparten justicia,
una excelente jurisprudencia sistematizada
y de una legislación actualizada sobre la
materia, además de la logística necesaria
para su implementación: red electrónica de
notificaciones, soporte informático para el
manejo de expedientes electrónicos, una
base de datos conteniendo jurisprudencia y
precedentes vinculantes, etc. Ello, qué duda
cabe, contribuirá a la transparencia, predictibilidad y celeridad. ◆
[1] BULLARD GONZALES, Alfredo.
Estudios de Análisis Económico del
Derecho: “Ronald Coase y el Sistema
Jurídico” Sobre el Nobel de Economía
1991. Ara Editores. 1era Edición.
1996. Pp. 125-135.
[2] PASCO COSMÓPOLIS, Mario.
“Oralidad, El Nuevo Paradigma”.
Gaceta Jurídica. Soluciones Laborales.
Año 3. Número 25. Enero.2010. Pp.
54 – 60.
[3] PAREDES, Paul. “La Nueva Ley
Procesal de Trabajo”. Gaceta Jurídica.
Art. Cit. p. 63.
$.:,
Julio César
LEYVA PÉREZ
$.:,
Nueva Ley Procesal de
Trabajo y el Poder Judicial
4-5
Suplemento de
análisis legal
MARTES 19 DE OCTUBRE DE 2010
¿Qué es el Corpus
Iuris Canonici?
Juan Pablo
PAMPILLO BALIÑO
$.:,
$.:,
Profesor y director de
Investigación de la Escuela
Libre de Derecho (México).
H
ace algunas semanas, por la deferente invitación de mi admirado colega Francisco José del Solar, publiqué en este suplemento un artículo sobre
el Corpus Iuris Civilis, con el propósito de
brindarle al lector interesado una exposición sencilla y breve, aunque completa, de
dicha obra. Cumplo ahora esta entrega refiriéndome al Corpus Iuris Canonici, otra de
las grandes fuentes de nuestra tradición jurídica, buscando en esta oportunidad ofrecer un panorama igualmente elemental y
conciso, aunque suficiente, de su historia,
contenido y trascendencia, que contribuya
a una adecuada valoración de su influjo
dentro de nuestro derecho.
Corpus Iuris Canonici, en latín compendio o Cuerpo del Derecho Canónico, es
la denominación tradicional con la que en
1503 Jean de Chappuis editó por primera
vez en la ciudad de París los cinco libros
que integran el derecho canónico clásico
(Decreto, Decretales, Liber Sextus, Clementinas y Extravagantes), los mismos que
fueron posteriormente recogidos en una
edición oficial, aprobada por el papa Gregorio XIII, en 1582.
Por eso, en 1583, cuando el humanista
Dionisio Godofredo editó por primera vez,
en Ginebra, algunos de los libros recopilados por el emperador Justiniano hacia
el siglo VI, la publicación conjunta de los
mismos tomó el nombre, a manera de parangón y para distinguir su contenido, de
Corpus Iuris Civilis, reuniendo el derecho
civil secular romano de la Antigüedad.
Antes de referirnos al derecho canónico
de la época clásica, que es el que conforma
el Corpus Iuris Canonici, conviene ofrecer
una breve visión panorámica respecto de
lo que es el derecho canónico.
EL DERECHO CANÓNICO
Es la normatividad creada en el ámbito de
la Iglesia para regir la conducta de los católicos en tanto que bautizados, así como
para orientar las relaciones de la misma
con otras instituciones tanto seculares
cuanto religiosas.
Su denominación obedece al empleo
de cánones, que son, según su significado
etimológico –del griego cánon que a su
vez procede del sumerio a través del babilonio qanu, que originalmente significaba
la caña que los albañiles usaban para medir– reglas, medidas o modelos.
Dada la naturaleza extraestatal de la
Iglesia y la condición de bautizado necesaria para la aplicación del derecho canónico,
se ha discutido largamente su juridicidad,
observando algunos, como R. Sohm y F.
Carnelutti, que le falta la intersubjetividad
propia de todo derecho, si bien otros muchos, como Santi Romano, han defendido
su plena juridicidad, desde una perspectiva organicista, observando que la Iglesia,
como toda organización autónoma, tiene
un ordenamiento jurídico peculiar.
Usualmente se divide al derecho canónico atendiendo a diversos criterios. Así,
por su origen, se distingue entre el derecho
divino positivo, que puede ser de origen
natural y sobrenatural o revelado y el derecho humano positivo, que puede ser promulgado (conjunto de cánones creados por
los papas y los concilios) y no promulgado
(costumbre canónica). También en razón
de su vigencia, se divide en perpetuo o invariable y variable o mudable. Finalmente,
en atención al sujeto a quien obliga, se
distingue generalmente entre el derecho
clerical y el regular y laical.
Las principales fuentes del derecho
canónico son: a) La costumbre canónica
(Magisterio y Tradición), b) la ley canónica,
que proviene fundamentalmente de las decretales pontificias, emitidas por el Papa, o
de los cánones conciliares aprobados por
los concilios o sínodos, ya sea ecuménicos,
regionales o nacionales, c) la jurispruden-
cia canónica y d) el derecho concordatario,
el equivalente canónico al derecho internacional público en el ámbito del derecho
estatal.
Por último, entre las principales diferencias que pueden señalarse entre el derecho civil o secular y el derecho canónico
suelen apuntarse las siguientes:
1) El fin del derecho civil o secular, el
bien común, es político (salus populi suprema lex esto, la salud del pueblo es la
máxima ley) y, por ende, el interés particular muchas veces debe ser sacrificado en
aras del interés colectivo; en contrapartida,
el fin del derecho canónico es la salvación
de las almas, es pues de naturaleza religiosa (salus animarum suprema lex esto, la
salud de cada alma es la suprema ley) y,
por ende, no puede existir, técnicamente,
contraposición entre el interés general y el
interés individual.
2) El derecho civil, más allá de los particularismos que cada ordenamiento jurídico nacional, internacional o supranacional
presenta por lo que hace a su sistema de
fuentes, tiene su origen o en la naturaleza de las cosas (derecho natural) o en la
convención humana (derecho positivo, legislado o contractual) o en la jurisdicción;
por su parte, el derecho canónico reconoce,
además, al derecho divino positivo, mismo
que en muchos casos es universal e inmutable.
3) Puesto que el derecho civil o secular es normalmente un orden justo de
seguridad orientado hacia el bien común,
usualmente solo reconoce un modo de
aplicación de sus disposiciones jurídicas:
el rigor legis, o sea la aplicación estricta
del derecho (dura lex sed lex, la ley es
dura, pero es la ley) y solo muy marginalmente una aplicación atemperada de la
ley, en atención a las particularidades individuales de cada persona (por ejemplo,
las normas para la individualización de la
pena en materia criminal); en contrapartida, estando el derecho canónico caracterizado por su condición instrumental y
Decreto de Juan Graciano.
Glosas del Decreto de Juan Graciano.
legis –que se encuentra mucho más generalizada que en el ámbito del derecho
secular– y en el extremo de la equidad, la
misma desaplicación de la ley (relaxatio
legis), que permite dejar exenta de sanción la infracción jurídica (tolerantia y
dissimulatio) en vistas a la debilidad del
hombre pecador, ya sea para evitar peores
males o para promover mejor bienes.
Raymundo de Peñafort.
mediática al servicio de la salvación del
hombre, y siendo la plenitud de la ley –según el precepto evangélico– la realización
del hombre en el amor (charitas est plenitudo legis), admite por su parte tres formas diferenciadas de aplicación flexible
y equitativa: el rigor legis, la temperatio
PUNTO DE VISTA CRONOLÓGICO
Expuestas las anteriores generalidades
sobre el derecho canónico, puede decirse
que desde un punto de vista cronológico, su estudio se divide en los siguientes períodos: a) Etapa de formación (de
Pentecostés al Decreto de Juan Graciano
de 1140), b) Etapa de Consolidación del
Derecho Clásico (del Decreto de Juan
Graciano hasta el Concilio de Trento de
1563), c) Etapa de Operación del Corpus
Iuris Canonici (del Concilio de Trento hasta el primer Código de Derecho Canónico
de 1917) y d) Etapa de Codificación (del
primer Código de Derecho Canónico hasta nuestros días).
El período clásico de la canonística
(siglos XII a XVI) coincide con la elaboración de las diversas obras que integran el
Cuerpo del Derecho Canónico. La primera
de ellas, el Decreto, fue una obra privada
cuya vigencia jurídica se debió a su propia
auctoritas (saber socialmente reconocido) y cuya autoría es debida a un monje
camaldulense llamado Juan Graciano. El
nombre original del Decreto fue Concordia
discoradantium canones, o bien Concordia de cánones discordes, denominación
expresiva del trabajo monumental emprendido por su autor. En efecto, Graciano
se dio a la tarea de recopilar el derecho
de la Iglesia producido durante su primer
EL LIBRO DE GRACIANO
Valiéndose de los anteriores criterios hermenéutico-interpretativos, Graciano consiguió reunir, en un solo libro dividido en
tres partes (personae, iudicium y res sacrae), lo más relevante del derecho canónico de los primeros diez siglos de vida de
la Iglesia, depurándolo de todo elemento
extraño o espurio y armonizándolo a través del empleo de una rica y compleja metodología jurídica conciliadora. A partir de
Graciano, el derecho canónico, antes de él
un acervo de disposiciones dispersas, inconexas y contradictorias, se convirtió en
un conjunto nuevo de derecho coherente
y unitario.
El trabajo de unificación, depuración
y armonización realizado por Juan Graciano, además de ser fundacional de la
canonística clásica, abrió el camino para
el ulterior desarrollo del derecho canónico, debido a la creciente legiferancia de
los papas y concilios subsecuentes. Así
las cosas, muy pronto el Decreto quedó
$.:,
milenio de vida, recogiendo así decretales
de cerca de 80 papas y decretos conciliares de más de 100 sínodos. Pero más allá
del esfuerzo titánico de recopilación, Graciano se propuso discriminar los cánones
auténticos de los espurios, consiguiendo,
además, la depuración de los pasajes
adulterados de los primeros.
Ahora bien, influido por el espíritu de
la reforma gregoriana, llamada a restablecer el orden de la Iglesia, tras haber recopilado y depurado el derecho canónico del
primer milenio de la cristiandad, el autor
del Decreto se dio a la tarea de proveer
a la inteligencia coherente y armónica de
miles de cánones, de la más diversa procedencia y extracción, para lo cual desarrolló una serie de herramientas metodológicas. Dicha metodología pasó a la historia
bajo la denominación de dicta magister
Gratiani, que comprende los siguientes
razonamientos: la ratione significationis
(o interpretación semántica), la ratione
temporis (o interpretación temporal, según la cual, las disposiciones posteriores
derogan implícitamente a las anteriores),
la ratione loci (o interpretación espacial,
de acuerdo con la cual las disposiciones
locales prevalecen sobre las regionales y
éstas últimas sobre las universales) y, finalmente, la ratione dispensationis (o interpretación equitativa, de acuerdo con la
dispensa, según la cual, en ciertos casos,
eran admisibles disposiciones particulares
menos severas que las generales).
Gregorio XIII.
$.:,
HISTORIA
6
Suplemento de
análisis legal
$.:,
$.:,
desfasado respecto de las nuevas disposiciones que proliferaron después de su
confección, por lo que el papa Gregorio
IX ordenó a su confesor, el insigne jurista
catalán Raymundo de Peñafort, la elaboración de una nueva recopilación que recogiese los cánones que habían quedado
fuera del Decreto de Graciano.
RAYMUNDO DE PEÑAFORT
Así las cosas, las Decretales extravagantes –pues extra Decretum Gratiani vagabantur– fueron promulgadas en 1234,
estructurándose en cinco libros iudex,
iudicium, clerus, connubia y crimina, que
trataban respectivamente sobre las fuentes del derecho, sobre el proceso, sobre la
condición y disciplina de los clérigos, sobre
los esponsales y el matrimonio y sobre el
derecho penal y su procedimiento. A partir
de las Decretales, la canonística clásica se
dividió en dos escuelas, la de los decretistas, o comentaristas del Decreto (como
Juan Teutónico, Bartolomé de Brescia y
Laurencio Hispano obispo de Orense) y
la de los Decretalistas o comentaristas de
las Decretales (como Bernardo de Parma,
Sinibaldo Fiesco –después papa Inocencio
IV–, Bernardo Compostelano, Baldo y Juan
Andrés).
Dado el gran número de Decretales
sancionadas bajo el pontificado de Gregorio IX, hacia finales del siglo XIII, Bonifacio
VIII mandó hacer un complemento de las
Decretales, que tomó el nombre de Liber
Sextus por tratarse de un verdadero añadido o apéndice a las Decretales, constante
de sus mismos cinco libros y que fue sancionada en 1298, destacando especialmente por su interés la inclusión de 88 regulae
iuris debidas a Dino de Mugello, siguiendo
la tradición del último libro del Digesto.
Con posterioridad al Liber Sextus, se
añadieron a la recopilación canónica las
Clementinas. Esta obra es de nueva cuenta un complemento a las Decretales, que
incorporó cánones posteriores al Liber Sextus –principalmente del Concilio de Vienne,
que condenó a los Templarios– y estructurados de manera similar a esta última obra,
y que, por tal razón, bien pudo haberse llamado Liber Septimus siguiendo la anterior
tradición, pero por haber sido mandadas
hacer por Clemente V, llevaron su nombre.
Fueron promulgadas en 1317 por el papa
Juan XXII.
Por último, entre los libros que integran
el Corpus Iuris Canonici nos encontramos
con las Extravagantes. La denominación
MARTES 19 DE OCTUBRE DE 2010
Clemente V.
Juan XXII.
de estas últimas colecciones obedece a
la intención de subrayar la independencia
entre las mismas y la secuencia establecida por las Decretales, el Liber Sextus y las
Clementinas. Se trata de dos colecciones
privadas; la primera aparecida en el siglo
XIV, llamada Extravagantes, de Juan XXII, y
la segunda, que se incorpora hasta principios del siglo XV, bajo la denominación de
Extravagantes Comunes.
HISTORIA
Respecto de la influencia del derecho
canónico clásico en la tradición jurídica occidental puede citarse, en primer lugar, en
materia contractual, el reconocimiento del
valor de la voluntad de las partes, con entera independencia de las formas que revista
(pactum sufficit aequitas naturalis).
En segundo lugar, también dentro de
la materia contractual privada, debe recordarse como contribución fundamental de la
canonística la noción de la laessio enormis,
tendiente a preservar la justa reciprocidad
en los contratos bilaterales.
En tercer lugar, todavía en el ámbito
del derecho de los contratos, encontramos
otra institución muy destacada, la cláusula
implícita rebus sic stantibus, que estableció
las bases para la elaboración civilística de
la teoría de la imprevisión.
En fin, que en el ánimo de no detenernos demasiado, baste únicamente mencionar adicionalmente que la teoría de la causa de los civilistas bajomedievales abreva
indudablemente en el derecho canónico,
que la simplicitas canónica fue también
inspiradora de un buen número de soluciones civiles que privilegiaron los contenidos
sobre las formas, las intenciones sobre las
palabras y, finalmente, que la teoría de la
personalidad civil, como está de sobra explorado, no hubiese sido pensable sin los
desarrollos que sobre la personalidad moral, había elaborado previamente la canonística clásica.
En definitiva, la influencia de la ciencia del derecho canónico clásico sobre la
jurisprudencia civil europea, podemos referirla fundamentalmente a los siguientes
ámbitos: a) una concepción más flexible
del derecho al servicio del hombre, b) un
abanico de métodos hermenéuticos e interpretativos idóneos para la comprensión
cultural del derecho y su acomodamiento
a una realidad social cambiante, c) una
amplia variedad de modalidades para garantizar una aplicación jurídica equitativa,
confiadas al prudente arbitrio de los operadores jurídicos prácticos, en atención a
las diversas circunstancias de cada caso y
personales de cada hombre (rigor, temperatio y relaxatio legis) y d) una pléyade de
instituciones jurídicas tales como el principio pactum sufficit aequitas naturalis
, la laessio enormis y el pretium iustum,
la cláusula implícita rebus sic stantibus,
los fundamentos de la teoría de la causa,
la simplicitas canónica y las bases de la
teoría sobre la personalidad jurídica colectiva. ◆
ANÁLISIS
MARTES 19 DE OCTUBRE DE 2010
Suplemento de
análisis legal
7
Abogada. Árbitro. Profesora de
Derecho en las universidades
SMP, IGV, AP, PSJB y Científica del Sur.
P
or Ley N° 29571, se ha promulgado el
Código de Protección y Defensa del
Consumidor, publicado el 2 de setiembre
último en el Diario Oficial El Peruano . (1) Este
código se encargará de regular las relaciones
jurídicas de consumo así como los conflictos
que deriven de la misma. En este sentido, el
artículo 137°, ubicado en el capítulo II Justicia
de Consumo dentro del subcapítulo I del Título
VII Sistema Nacional Integrado de Protección
del Consumidor, dispone la creación del Sistema de Arbitraje de Consumo como mecanismo
extrajudicial adecuado para resolver conflictos
de manera rápida, sencilla, definitiva, vinculante y ejecutiva entre las partes. Este mecanismo
ha sido “especialmente diseñado y dirigido a
atender las quejas y reclamaciones de los consumidores y usuarios en relación con cualquier
actividad o sector empresarial”. (2)
RELACIÓN DE CONSUMO
Es el vínculo que se realiza entre un usuario o
consumidor y empresario o comerciante; según
el código de la referencia, “es la relación por
la cual un consumidor adquiere un producto o
contrata un servicio con un proveedor a cambio
de una contraprestación económica”, (3) “sin
perjuicio de las operaciones a título gratuito
cuando tengan un propósito comercial dirigido
a motivar o fomentar el consumo”.(4)
Para, Cuñat Edo (5), es “aquella en la
que el receptor de la prestación o del bien
es consumidor, y su contraparte una persona
dedicada habitualmente a obtener lucro con
las prestaciones iguales o semejantes. Solo
habrá de considerarse relación de consumo
aquella en la que la contraparte –empresario,
comerciante o profesional– actúe en el ejercicio
de su actividad o profesión”.
La relación de consumo se encuentra
determinada por la concurrencia de tres partes
que se encuentran vinculadas: un consumidor,
usuario o destinatario final, un proveedor y,
un producto o servicio materia de transacción comercial; la ausencia de uno de dichos
componentes determinaría la ausencia de una
relación de consumo.
CARACTERÍTICAS ESENCIALES
Y ESPECIALES DEL ARBITRAJE
DE CONSUMO
Son: I) Está dirigido a sujetos inmersos en rela-
ciones de consumo con el fin de proteger y/o
tutelar la posición que el consumidor y usuario
ocupa, contrariamente al empresario; por ello
solo aquel y no este puede acudir como actor
al arbitraje. II) Es voluntario, el sometimiento
de las partes deberá constar por escrito o
por cualquier otro medio fehaciente con el
fin de probar inequívocamente la voluntad
de las partes de celebrar el convenio arbitral
respectivo, el cual podrá formarse de diferentes
maneras y formas.
El funcionamiento de este sistema depende de los empresarios o proveedores
quienes son libres de someterse o no al
mismo, sin embargo, los que se adhieran
quedan autorizados para acreditar dicho
sometimiento utilizando la publicidad o un
distintivo conveniente para que los consumidores y todo el público pueda conocerlos.
En este punto, hay que recordar que, por
ejemplo, en España o en Argentina existe
la Oferta Pública de Sometimiento (OPS) al
Sistema Arbitral de Consumo, que significa
que una determinada entidad difunde el
sistema y estimula a los empresarios para
que se acojan a esta fórmula arbitral, es decir,
si los empresarios desean que cualquier controversia derivada de un acto de consumo sea
resuelta por un arbitraje de consumo deben,
en principio, adherirse al sistema mediante
la OPS, pues, con este sometimiento ya se
encuentran obligados a solucionar cualquier
litigio de consumo por la vía arbitral.
III) Es gratuito, característica que se encuentra expresamente prevista por la norma.
IV) Constituye un arbitraje institucional con
intervención de la administración. Sin duda,
se trata de un arbitraje institucional donde
los órganos arbitrales serán los encargados
de resolver los conflictos y, estará compuesto
por árbitros designados por los representantes
del sector empresarial, las organizaciones de
consumidores o usuarios y la administración.
V) En cuanto a la organización territorial se
encuentra constituida por Juntas Arbítrales
en cada localidad en coordinación con los
gobiernos regionales y locales; Juntas Arbitrales
que se componen por la Autoridad Nacional de
Protección del Consumidor. VI) Se trata de un
procedimiento unidireccionalidad, ya que solo
los consumidores y usuarios pueden ponerlo en
funcionamiento, nunca los empresarios. VII) El
laudo tiene una eficacia especial, pues, si bien
constituye título ejecutivo y son vinculantes
para las partes de la relación de consumo, sin
embargo, este no obliga a la autoridad administrativa para que inicie o continúe de oficio
un procedimiento en protección del interés
público de los consumidores.(6). ◆
[1] Ley N° 29571 Código de Protección y Defensa del Consumidor. Publicado el 2-09-2010, en el Diario Oficial El Peruano. Según la Cuarta Disposición Complementaria Final, el presente código entra
en vigencia a los 30 días calendarios contados a partir del día siguiente de su publicación con excepción de los artículos 36 y 37 que entran en vigencia a los 180 días calendario contados a partir de la
entrada en vigencia del presente código. [2] El Sistema Arbitral de Consumo CEACCU en www.ceaccu.org [3] Artículo IV del Título Preliminar del Código de Protección y Defensa del Consumidor [4]
Artículo III inciso 3 del Título Preliminar del Código de Protección y Defensa del Consumidor. [5] Cuñat Edo, citado en Ruiz Jiménez, José Ángel. Régimen Legal del Arbitraje de Consumo. p. 1. Modulo
XVIII Curso de Arbitraje en Especialización de Arbitraje de Consumo. p. 3. [6] Artículo 147 del Código de Protección y Defensa del Consumidor.
$.:,
Beatriz A.
FRANCISKOVIC INGUNZA
$.:,
Arbitraje de consumo
en el Código de Protección
y Defensa del Consumidor
8
Suplemento de
análisis legal
DOXA Y PRAXIS
MARTES 19 DE OCTUBRE DE 2010
Cuatro años de vigencia
del CPP-2004
oral, para obtener resultados óptimos que le
exige su poderdante: “la Sociedad”.
Juan Rolando
HURTADO POMA
$.:,
$.:,
Abogado por la PUCP. Fiscal en
lo Penal. Huaura.
POLICÍAS
Se exige a los policías –Policía Nacional del
Perú– una labor pesquisadora inmediata,
responsable y sobre todo profesional, en la
cual “no pueden ni deben perder evidencia”
en la escena del crimen. Si bien somos un
país con limitaciones científicas, allí están
nuestros investigadores, quienes, con ingenio y creatividad, deben obtener indicios o
prueba directa, para que el delito no quede
impune y se afecten bienes jurídicos de
nuestro Estado–nación, esto de los millones
de peruanos y peruanas, así como también de
los extranjeros en el país. En otras palabras,
“la PNP es el brazo fuerte de la Justicia”, y
el principal auxiliar en la buena impartición
de justicia que todos queremos.
D
esde el 1 de julio de 2006, en el Distrito
Judicial de Huaura, se aplica el Código
Procesal Penal de 2004 (CPP–2004),
aprobado mediante D. Leg. N° 957. Sin duda
fue una experiencia novedosa, reformadora,
pedagógica para el resto de distritos judiciales
que ingresaron posteriormente, pero, sobre
todo, esperanzadora en la adopción de nuevos
paradigmas, de nuevas formas de aplicar el
nuevo sistema procesal, habida cuenta que
la novedosa normativa del CPP–2004, por sí
sola no basta
No queremos incidir en las características
de este nuevo ordenamiento, tarea que ha
hecho, de manera excepcional, en rango de
difusión, las páginas de este valioso suplemento de análisis legal del Diario Oficial El
Peruano. En este sentido, tenemos y debemos
reconocer que Jurídica ,en estos cuatro años,
es el medio que más nos ha ilustrado sobre
las nuevas experiencias de fiscales y jueces
sobre el CPP–2004. Es más, anecdóticamente,
recuerdo que fue el primero en alertar sobre la
mala utilización del adjetivo nuevo como si él
fuera parte del título del novedoso corpus iuris
adjetivo. A los seis años de su promulgación,
hoy son muy pocos de anteponer esta palabra,
ya que cada año que pasa el CPP–2004 deja
de ser nuevo.
JUECES DE GARANTÍAS
El CPP–2004 exige al juez a que cumpla con
su misión de ser verdadero juez de garantías
sin que sea –asimismo– excesivamente garantista, ni mudo testigo de la infracción de
derechos judiciales y constitucionales. A los
jueces de fallo, su labor de ser verdaderos
averiguadores de la ”Verdad en el Proceso”
para, adecuadamente, condenar o absolver;
pues, como sostiene Ferrojoli (Derecho y Razón p. 574 y ss), las cualidades subjetivas y
la colocación institucional que se requieren
para el juez a la vista de las nuevas funciones
son la averiguación de la verdad y la tutela
de libertades que constituyen la fuente de su
legitimación.
En otras palabras, cuando no hay
eficiencia y eficacia en la impartición de
justicia, se da o cumple la afirmación de
Leonardo Da Vince: “aquel que no castiga
la maldad, ordena que se haga”; o, lo que
es lo mismo, un delito mal resuelto solo
genera más violencia en el país, los ejemplos
saltan a la vista.
FISCALES
Se exige a los fiscales cumplir adecuadamente su función del “ius persiquendi” y con
él la facultad de ser no solo un “vengador
público” –al ejercitar la acción penal pública
y único funcionario autorizado a llevar
a un ciudadano a juicio–, sino se espera
que tenga adecuadas facultades de ser un
negociador para obtener resultados rápidos
sin ir a juicio, como es el caso de las salidas
alternas (principio de oportunidad, acuerdos
reparatorios, terminación anticipada, colaboración eficaz, conclusión anticipada en
juicio, convenciones probatorias, etcétera) y
mejorar sus destrezas y técnicas de litigación
CPP-2004
De los 29 distritos judiciales que tiene el país,
en 16 de ellos ya se encuentra vigente el
Código Procesal Penal. Son los siguientes:
Distrito judicial Fecha (Desde)
Huaura 1-07-2006
La Libertad 1-04-2007
Moquegua 1-04-2008
Tacna 1-04-2008
Arequipa 1-10-2008
Tumbes 1-04-2009
Piura 1-04-2009
Lambayeque 1-04-2009
Cusco 1-10-2009
Madre de Dios 1-10-2009
Puno 1-10-2009
Ica 1-12-2009
Cañete 1-12-2009
Cajamarca 11-05-2010
Amazonas 11-05-2010
San Martín 11-05-2010
Los 13 distritos faltantes se irán incorporando
a este Sistema Procesal Penal de acuerdo con
el nuevo Calendario Oficial de Aplicación
Progresiva del Código Procesal Penal
aprobado mediante D. Supremo N° 0162010-JUS, de 29-09-2010, publicado en
la separata de Normas Legales el jueves
30-09-2010 .
ABOGADOS Y REQUIRIENTES
DE JUSTICIA
Se exige de los abogados y a los ciudadanos
demandantes del servicio público de justicia,
al que está obligado el Estado, ofrecer las
garantías procesales para las víctimas (denunciantes) y para los imputados (presuntos
agresores) el uso adecuado, oportuno, eficiente
y eficaz del Derecho penal, como ultima ratio,
selectivo, fragmentario, y de mínima intervención; caso contrario sus denuncias penales
indebidamente canalizadas, solo obtendrán
un derrotero: serán archivadas de plano, o en
el transcurso de la investigación preliminar o
la investigación preparatoria podrán recibir
un sobreseimiento.
Decisión y hecho que se viene dando en
todos los distritos judiciales donde ingresó
el CPP–2004, que es, sin ninguna duda, una
herramienta muy eficaz en eliminar causas de
mínima o mediana criminalidad indebidamente
judicializada.
Finalmente, este código adjetivo exige
nuevos paradigmas que se tienen que adoptar
por todos aquellos que tenemos que ver en
el Sistema de Justicia Penal. Ello ha sido un
reto en estos cuatro años de su vigencia en
Huaura. ◆
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