Cambios Clínicos, Radiográficos e Histológicos de Queratoquistes

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Revista Dental de Chile
2001; 92 (3): 9-14
Trabajo de Investigación
Cambios Clínicos, Radiográficos e
Histológicos de Queratoquistes
Sometidos a Descompresión
Autores:
Dr. Jaime Aravena P.1
Dr. Pablo Ugarte A. 2
Dr. Víctor Tirreau T. 2
1 Práctica Privada.
2 Departamento de Cirugía y Traumatología Máxilo
Facial, Facultad de Odontología,U. de Chile.
Dirección Postal: Av. Santa María 571, Recoleta
(Facultad de Odontología).
Resumen
El objetivo de nuestro estudio fue determinar si existían cambios clínico-radiográfico-histológicos en los queratoquistes al someterlos al procedimiento de descompresión. Para el estudio se seleccionaron al azar 10 pacientes de ambos sexos y de edad
promedio 25,3 años (10-58) con diagnóstico de queratoquiste del Departamento de Cirugía y Traumatología Máxilo Facial de la
Facultad de Odontología de la Universidad de Chile. Cada paciente contó con radiografías panorámicas previas a la descompresión
y controles radiográficos tomados durante el procedimiento, así como también preparados histológicos pre y post-descompresión.
Para determinar los cambios en el queratoquiste, se midió el área de las imágenes radiográficas de los quistes pre y postdescompresión, se midieron los epitelios y cápsulas pre y post-descompresión y se registraron las experiencias clínicas del cirujano en relación a la enucleación previa y la enucleación final.
El procedimiento de descompresión se llevó a cabo mediante la inserción de un drenaje (collera plástica). Los pacientes fueron
instruidos para realizarse lavados diarios con clorhexidina 0,1% en una jeringa hipodérmica, introduciéndola por el drenaje con
el propósito de limpiar el lumen de la cavidad.
Los controles radiográficos fueron tomados con intervalos de tiempo que variaron desde uno a cinco meses aproximadamente, a
partir de la fecha en que se inició la descompresión.
Para cuantificar la disminución del tamaño de la cavidad, se midió con una placa transparente milimetrada el lumen quístico en
los distintos controles radiográficos, permitiendo comparar la Ortopantomografía inicial con las que se tomaban en el transcurso
de la descompresión.
Para constatar si existían cambios a nivel de los tejidos quísticos después de la descompresión, se midió el espesor del epitelio y
la cápsula de los preparados histológicos pre y post-descompresión en 3 sitios diferentes escogidos por azar.
Los resultados del trabajo indicaron que la descompresión es una técnica que ofrece reducciones significativas en el tamaño de
grandes queratoquistes (T-Student, p=0.001), las cuales demostraron ser mayores a medida que aumentaban las semanas de
descompresión (análisis de regresión lineal, p=0.005), posibilitando la neoformación ósea y liberando posibles estructuras anatómicas comprometidas, siendo la enucleación final menos difícil.
Con respecto a la histología, el trabajo no logró establecer diferencias significativas entre los grosores epiteliales y de la cápsula
pre y post-descompresión (test de Wilcoxon, p=0.345), que expliquen los cambios clínicos de la cápsula descritos por los cirujanos, sin embargo, la muestra analizada fue muy pequeña, por lo cual la distribución normal de los resultados podría estar
afectada.
Summary
The aim of this study was to evaluate the clinical, radiographic and histopathologic changes of Odontogenic
Keratocysts (OKC) after surgical decompression treatment. We selected 10 patients mean age 25.3 years old (range
10-58) with the confirmed diagnose of an Odontogenic Keratocyst. The procedure was done at Maxillofacial Surgery
department of the Dental School of the University of Chile. Each patient had a panoramic radiographic film both
pre and post-surgical decompression. Histological evaluation pre and post treatment was also performed. To evaluate
changes in the OKC, the epithelium and capsule pre and post-decompression treatment was performed. The
decompression treatment was done by using a draining device that was placed inside the cysts’ cavity. Patients
rinsed daily with chlorhexidine (0,1%) in order to clean the lumen. Radiographic controls varied from one to five
months. The thickness of the epithelium and capsule pre and post-decompression treatment was measured in three
different sites. The results showed that decompression treatment is an effective technique that offers significant
reduction in large OKC ( p< 0.001). Greater time of decompression and greater level of decompression was analyzed
using lineal regression (p<0.005). Histologically we didn’t establish significant differences between membrane
thickness pre and post-decompression.
Keys words: Keratocyst, Decompression, Odontogenics Cyst
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Revista Dental de Chile
Introducción
El queratoquiste es un quiste odontogénico
del desarrollo que ha sido motivo de numerosas investigaciones, tanto por su comportamiento agresivo, como por la alta tasa
de recidiva que ostenta.1-4
Ya en 1876 Mikulicz presentó por primera
vez esta lesión como quiste dermoide,
siendo Philipsen quien en 1956 introduce
el término de queratoquiste, y desde esa
época a la fecha han sido innumerables los
investigadores que han destinado gran parte
de sus esfuerzos, con el propósito de
escudriñar y descubrir nuevos datos que
permitan mejorar el tratamiento de esta
patología.
Gracias a esto, día a día se han incorporado
nuevos conocimientos y desarrollado
nuevas técnicas que han permitido
disminuir la alta tasa de 62% de recurrencia
descrita por Pindborg en 1963.
Las técnicas quirúrgicas utilizadas para
tratar el queratoquiste son variadas, tales
como simple enucleación, enucleación más
fresado de la cavidad residual, enucleación
más remoción de mucosa adyacente,
aplicación de sustancias cáusticas y
crioterapia, enucleación con margen de
seguridad, cirugías de resección, cirugías
radicales con reparación inmediata
mediante injertos óseos y técnicas más
conservadoras como la marsupialización y
la descompresión más enucleación
secundaria.1-5 Todas estas maniobras se han
desarrollado con el objetivo de eliminar y
evitar la recurrencia de este quiste. Hoy en
día se plantean variadas teorías en relación
a las causas de la recidiva del queratoquiste,
dentro de las que se mencionan:
- Actividad colagenolítica y fibrinolítica de
la pared quística.5,6
- Factores anatómicos que imposibilitan la
remoción completa de la pared quística.2,5
- Membrana del queratoquiste frágil, delgada y disgregable.7
- Gran actividad proliferativa debido a alto
índice mitótico del epitelio.5,8
- Presencia de quistes satélites en la pared
del queratoquiste.4,7,9
- Separación entre el epitelio y la cápsula
del quiste.4,7
Todos estos factores convergen en la imposibilidad de enuclear en una sola pieza
la cápsula quística, que deriva en la remoción incompleta del quiste y por ende
recurrencia: “Será menor la recidiva en la
medida que se extraiga la membrana en una
sola pieza” (Forssell 1974).10 Es aquí donde la técnica quirúrgica adquiere papel preponderante y deberá ser cuidadosamente
indicada y elegida de acuerdo a la edad,
condición sistémica del paciente, forma,
tamaño y localización del queratoquiste. En
la actualidad una alternativa reconocida
para el tratamiento de grandes quistes es la
técnica de descompresión más enucleación
secundaria. Dicha técnica consiste en comunicar la cavidad del quiste, con el medio bucal por medio de una cánula y realizar lavados a la cavidad quística con distintas soluciones, lo que determina una reducción de tamaño de la cavidad y una enucleación secundaria más fácil, con una
membrana, a juicio de los clínicos, más
consistente.2
En Chile no encontramos publicaciones
que avalen los resultados de esta técnica.
El presente trabajo tiene por objetivo comparar los cambios clínicos, radiográficos e
histológicos de queratoquistes sometidos
a descompresión.
za. Una vez retirado el quiste se hizo un
fresado quirúrgico de la cavidad residual y
se lavó con suero fisiológico. Por último,
se aplicó solución de Carnoy11 por 2 minutos, sustancia cáustica que eliminaría posibles remanentes quísticos, y se lavó abundantemente con suero fisiológico.
En aquellos casos donde el queratoquiste
perforó el hueso llegando a mucosa, se eliminó la mucosa y periostio adyacente a la
perforación ósea. Así mismo, aquellos dientes que estuvieron muy comprometidos por
el queratoquiste, con inadecuado soporte
óseo, fueron extraídos.
Los tejidos eliminados fueron colocados en
formalina al 10%, rotulados y enviados al
Centro de Referencia de Patología Oral
(C.R.E.P.O.) para confeccionar los respectivos preparados histológicos.
Después de cada cirugía de enucleación
final, el profesional debió registrar en un
formulario su apreciación clínica subjetiva en relación a las características clínicas
de la cápsula quística, comparándolas con
las características que presentaba la cápsula previo a la descompresión.
Para cuantificar la disminución del tamaño de la cavidad quística, se confeccionó
una placa transparente milimetrada. Este
instrumento hizo posible la medición del
lumen quístico en los distintos controles
radiográficos, permitiendo comparar la
Ortopantomografía inicial con las que se
tomaban en el transcurso de la
descompresión. Para corregir posibles
distorsiones de las radiografías controles
con respecto a la ortopantomografía inicial,
se midieron los dientes más próximos a los
queratoquistes de las radiografías previas
y controles, dividiéndose ambos resultados
y obteniéndose el factor de distorsión. Dicho factor se aplicó a las radiografías controles que poseían aumento o disminución
del tamaño de sus estructuras por distorsión. Los resultados obtenidos se analizaron mediante el test T-Student y el método
de regresión lineal simple.
Para constatar si existían cambios a nivel
de los tejidos quísticos después de la
descompresión, se midió bajo el método
de doble ciego, el espesor del epitelio y la
cápsula de los preparados histológicos pre
y post-descompresión en 3 sitios diferentes escogidos por azar. Fue requisito sin
embargo, que en el sitio donde se midiese,
el epitelio y la cápsula existiesen en forma
conjunta.
Las observaciones se efectuaron en microscopio óptico marca Leitz, con aumento de 125x, usando una grilla
milimetrada. Las mediciones se realizaron en forma perpendicular al eje mayor
de la capa de células basales. Los resultados fueron estudiados por medio del
test de Wilcoxon y por análisis de regresión lineal.
Material y Método
El grupo de estudio consistió en 10 pacientes con diagnóstico de queratoquiste, 7
hombres y 3 mujeres, edad promedio 25.3
años (10-58), que consultaron al Servicio
de Cirugía y Traumatología Maxilofacial
de la Facultad de Odontología entre los
años 1993 y 1999.
El procedimiento de descompresión se llevó a cabo mediante la inserción de un drenaje, bajo anestesia local, y lavados diarios con clorhexidina 0,1% a través de este
drenaje por el paciente y una vez por semana por el profesional.
Se realizaron controles radiográficos con
Ortopantomografías, con intervalos de
tiempo que variaron desde uno a cinco
meses aproximadamente, a partir de la fecha en que se inició la descompresión.
Los pacientes contaron con radiografías
retroalveolares y extraorales con el fin de
complementar el estudio de cada caso.
Los criterios para decidir el momento de la
enucleación secundaria fueron adoptados
a partir del examen radiográfico, cuando
la reducción de tamaño fue tal que se liberó de compromiso por vecindad inmediata
a estructuras vecinas tales como el nervio
dentario inferior, raíces de dientes o seno
maxilar, y se tuvo un adecuado acceso quirúrgico a toda la cavidad quística. La
quistectomía final fue realizada bajo anestesia local, procurando que la extracción
de la cápsula quística fuese en una sola pieVolumen 92.Nº3 - Página 10
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Resultados
Se presentan los resultados en las siguientes tablas y gráficos:
TABLA I.
Localización de los Queratoquistes.
Localización
N° de casos
Max. Sup.
Tuberosidad y zona molar post.
Zona ant.
Subtotal
Max. Inf.
Rama, ángulo y zona molar
Zona ant. y premolar
Subtotal
Total
%
2
1
3
20
10
30
5
2
7
10
50
20
70
100
Gráfico 1.
Distribución
etárea del
queratoquiste
en 10 pacientes.
TABLA II.
Signos y síntomas más frecuentes.
80
Signos y síntomas
N° de
%
70
Aumento de volumen
7
70
Dolor
2
20
Fístula y/o exudado
5
50
Sin antecedentes
2
20
Reducción
pacientes
Gráfico 2.
Análisis de
regresión lineal
simple entre la
cantidad de
reducción y las
semanas en
tratamiento.
60
50
40
Y=27.18 + 0.43 X
r=0.802
30
20
10
20
30
40
50
60
70 80
90 100 110
Semanas
TABLA III.
Tamaño de las cavidades quísticas pre y post descompresión.
Paciente
Mm2 Pre
Tiempo descompresión
descompresión
en semanas
Mm2 Post
% de reducción
descompresión
de tamaño
1
613
15
410
33.12
2
3
4
5
6
7
8
9
10
Promedio total
384
1852
253
1326
2382
958
1214
1239
422
1064.3
18
19
21
23
31
33
60
63
106
38.9
297
1339
175
833
1589
177
685
314
35
585.4
22.66
27.7
30.84
37.18
33.3
81.53
43.57
74.66
91.71
47.63
TABLA IV.
Mediciones del epitelio y cápsula (*).
*
1
2
3
4
5
6
Prom.
Epitelio
Pre-descompresión
1
33
55
227.7
220
77
77
2
33
55
249.7
99
77
99
3
275
33
209
33
198
110
Epitelio
post-descompresión
Prom.
113.6
47.6
228.8
117.3
117.3
95.3
119.9
1
434.5
104.5
55
264
77
88
2
341
104.5
55
253
88
132
3
324.5
71.5
77
275
55
297
Cápsula
pre-descompresión
Prom.
366.6
93.5
62.3
264
73.3
172.3
172
1
550
187
946
2200
924
440
2
814
352
1212.2
550
495
726
3
858
627
887.7
4400
638
979
Cápsula
post-descompresión
Prom.
740.6
388.6
1015.3
2383.3
685.6
715
988
1
1045
990
1650
1980
308
440
2
1815
852.5
1683
1870
451
550
3
2145
1017.5
1452
1760
506
528
Prom.
1668.3
953.3
1595
1870
421.6
506
1169
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Discusión
Sin duda, el concepto primario y fundamental en el tratamiento de un quiste, se basa en la completa remoción de
todo el tejido patológico durante el procedimiento quirúrgico. El queratoquiste
odontogénico no escapa a este concepto elemental, pero sus especiales características, en cuanto a su comportamiento biológico y capacidad de recidiva obligan a adoptar un criterio terapéutico particular. La membrana frágil,
delgada y con tendencia a la fragmentación, dificulta seriamente su remoción íntegra.
Debido a esto, el queratoquiste ha sido
ampliamente investigado en relación a
sus características clínico-patológicas
y sus probables tratamientos, con el
objetivo de ir perfeccionando día a día
las técnicas quirúrgicas y así disminuir
la recurrencia y lograr éxito en los tratamientos.
Siguiendo esta línea, el presente trabajo investigó los cambios clínicoradiográfico-histológicos experimentados por los queratoquistes de 10 pacientes sometidos al procedimiento de
descompresión.
Si bien el número de casos es reducido, las características encontradas en
este trabajo son similares a las de otras
publicaciones. Es sabido que el
queratoquiste tiene una ligera predilección por el sexo masculino.12 La distribución por sexo mostrada en los pacientes estudiados fue de hombres/mujeres 2,3:1, dato semejante al obtenido
por Ahlfors 13, pero ligeramente mayor
al de otros autores.4,12,14-16
Se postula que esta lesión puede afectar a personas de cualquier edad.8 En
este estudio el promedio de edad fue
25.3 años (10-58), cifras más bajas que
las obtenidas en otros trabajos4,12-14,17
situación que se explica probablemente por el reducido número de pacientes
de la muestra. Sin embargo, la mayoría de los pacientes se concentraron
entre los 20 y 40 años, similar a otras
investigaciones.8,13,18
Basados en la literatura, sabemos que
el queratoquiste se ubica preferentemente en la mandíbula, con una frecuencia de un 60 a 70% o más. Las zonas más comprometidas suelen ser ángulo, rama y región molar. 4,5,13,14,16
Nuestro estudio, al igual que los anteriores, también concentró el mayor número de queratoquistes en la mandíbula (70%) y los sitios más afectados fueron la rama, ángulo y región molar, con
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un 50% de los casos. Distintas zonas
como ángulo, rama y región molar, fueron agrupadas como una sola región
porque los queratoquistes en general
alcanzaron grandes dimensiones, comprometiendo más de una zona.
El queratoquiste se caracteriza por crecer dentro del hueso, reabsorbiendo
corticales más que expandiéndolas,
desplazando dientes más que provocando rizálisis y causando dolor habitualmente cuando sufre infección secundaria. 17,19 Muchas veces el queratoquiste
sólo se descubre en forma casual, en
los controles radiográficos de rutina.
Los signos/síntomas más frecuentes de
la serie estudiada fueron el aumento de
volumen, seguido por fístula y/o exudado purulento y dolor, acorde con
otros autores. 4,14,19,20
Radiográficamente el queratoquiste
puede presentarse como una imagen uni
o multilocular. El patrón multilocular
se asocia más frecuentemente con el
S.N.B.C.18
La variante unilocular es más frecuente que la multilocular, 4,18,21 hecho que
concuerda con nuestras muestras, en las
cuales 9 de los 10 casos tenían presentación unilocular.
Se postula que el tratamiento del
queratoquiste odontogénico debe tener
como objetivos:
1. Eliminar la patología.
2. Anular o reducir el potencial de
recurrencia.
3. Disminuir la morbilidad.
4. Rehabilitación morfofuncional.
La aplicación de diversas modalidades
de tratamiento quirúrgico han intentado cumplir los objetivos enunciados.
Sin embargo, se mantiene una cierta
controversia entre quienes proponen
tratamientos quirúrgicos radicales, incluso con pérdida de la continuidad del
maxilar afectado 22,23 y quienes por el
contrario favorecen tratamientos de
tipo conservadores, que se sustentan en
la enucleación en conjunto con la aplicación de sustancias cáusticas que buscan inactivar probables remanentes
epiteliales, que podrían constituir el
origen de las recidivas. 11,24,25
Quienes se sitúan en los extremos de
esta polémica, parecen olvidar que los
enfermos constituyen casos individuales y cada uno requiere de una solución
específica, de acuerdo a las particulares características que presenten, y que
las distintas modalidades de tratamiento, son técnicas quirúrgicas que adquie-
ren real validez en la medida que la
indicación sea correcta.
La descompresión más enucleación secundaria es una técnica conservadora
de satisfactorios resultados, capaz de
liberar estructuras comprometidas, reducir el tamaño de las lesiones y posibilitar la neoformación ósea2,3,26 , reduciendo la morbilidad derivada de técnicas quirúrgicas más radicales.
Los queratoquistes presentan patrones
de crecimiento celular, actividad
enzimática y reabsorción ósea muy particulares 6,11,27-31 y los mecanismos
hidromecánicos de expansión quística
no inciden del mismo modo que en
otras variedades de quistes
odontogénicos, no obstante, la
descompresión de la lesión resulta
siempre en una franca disminución del
tamaño de la cavidad del queratoquiste.
La descompresión se aplicó en 10 pacientes que presentaban extensos
queratoquistes, obteniéndose diferencias significativas en los tamaños de las
cavidades quísticas pre y postdescompresión (p=0.001). Estos resultados muestran que el método de
descompresión es un procedimiento de
valioso aporte para aquellos quistes que
por su gran tamaño, han comprometido estructuras tales como nervio dentario inferior, raíces de dientes y seno
maxilar.
Al efectuar la descompresión los quistes sufren una disminución de tamaño,
produciéndose aposición ósea (Foto 1,
Foto 2), pudiendo conservarse dichas
estructuras y facilitando la labor de
enucleación quística, lo que adquiere
gran importancia en pacientes jóvenes.
Al realizar un análisis de regresión lineal, se pudo determinar además que a
mayor cantidad de semanas en
descompresión el quiste sufre una mayor reducción (p=0.005), sin embargo,
la cantidad de reducción de las cavidades por unidad de tiempo difiere de un
paciente a otro, motivo por el cual es
imprescindible realizar controles
radiográficos a cada paciente y determinar individualmente el momento
adecuado para la realización de la enucleación
secundaria
a
la
descompresión.
Vale la pena consignar las dificultades
que existen para medir en forma exacta los cambios radiográficos de las cavidades, debiendo utilizarse métodos
que requieren de proyecciones
radiográficas estandarizadas que den
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sustento a la apreciación clínica de la
evolución del paciente.
En la presente muestra, 3 de los 10 casos de queratoquistes constituían
recidivas de tratamientos anteriores, y
se les aplicó este procedimiento de
descompresión a pesar de que en general se enfoca el tratamiento de las
recurrencias, mediante cirugía más
agresiva que puede llegar a la resección
más reconstitución mediante injertos.
En estos 3 queratoquistes, la
descompresión también determinó una
importante disminución de tamaño de
las cavidades.
Sin embargo, la técnica de
descompresión no siempre es factible
de ser aplicada.
En aquellos casos donde el
queratoquiste está ubicado en zonas
altas de procesos condilares que necesitan desarticulación y resección o
queratoquistes que comprometen el
borde inferior de la mandíbula con poca
o nula probabilidad de preservación de
la continuidad mandibular, el procedimiento de descompresión está contraindicado.32
Dos casos presentaron desplazamiento
del tercer molar en relación al crecimiento del queratoquiste: uno hacia el
seno maxilar y el otro hacia la rama, lo
cual ratifica el concepto de que el
queratoquiste más bien desplaza dientes que provoca rizálisis.17,19 Dichos
molares, conforme se reducían las lesiones, fueron movilizándose y se acercaron a la zona de erupción (Foto 3,
Foto 4). De todas formas estos dientes
fueron extraídos por su inadecuado soporte óseo y por la posibilidad de obstaculizar la remoción íntegra de la cápsula quística.
Interesante fue el caso de una mujer de
27 años, la cual tuvo una recidiva de
queratoquiste ubicada en la parte alta
de la rama, que fue sometida al procedimiento de descompresión por 106 semanas. Cumplido este período se alcanzó una reducción de un 91.7% de la lesión, por lo que el tubo de drenaje fue
expulsado de la cavidad.
No obstante la eficaz reducción de tamaño, clínicamente este resultado no
era óptimo por cuanto se presentaba
muy difícil ir en busca de esa pequeñísima lesión (35 mm2) situada en la
zona alta de la rama.
Este hecho llevó a la decisión de no
enuclear el quiste y realizar controles
radiográficos con ortopantomografías
y tomografías axiales computarizadas.
Al cabo de 131 semanas después de expulsado el drenaje, se constató que la
cavidad radiográficamente había aumentado nuevamente de tamaño (122
mm2) posibilitándose en ese momento
la enucleación final.
El caso anterior demuestra que la enucleación secundaria es indispensable y
que la remanencia del tejido quístico
organizado determina persistencia de la
lesión.
En la enucleación final, se apreció
clínicamente que la cápsula quística se
presentaba más cohesionada por lo que
la extracción de la cápsula en una sola
pieza se hacía menos dificultosa, situación que concuerda con la experiencia
de Marker.2
Investigando la causa probable de esta
mayor cohesión de la cápsula, se midieron los epitelios y cápsulas pre y
post-descompresión, observando que
ambos, epitelio y cápsula, aumentaron
en promedio después de la
descompresión, sin embargo, estas variaciones no fueron estadísticamente
significativas (p=0.345). Es importante mencionar que la cantidad de casos
analizados fue muy baja (6
queratoquistes) lo cual podría afectar la
distribución de los resultados.
La razón por la cual no se pudo cuantificar los 4 casos restantes radicó en la ausencia de epitelio quístico en las muestras post-descompresión. Podría
especularse que este hecho se deba a algún tipo de transformación quística que
en algunos casos determine una desaparición del epitelio, provocada por la inflamación de la lesión al ser comunicada con la cavidad oral o bien por la irrigación constante con clorhexidina, sin
embargo, esto no puede ser comprobado por el presente trabajo.
Este hecho es importante por cuanto
cambios en el epitelio podrían estar
acompañados de cambios en el comportamiento biológico del quiste, lo cual
podría adquirir gran importancia al dejar accidentalmente fragmentos quísticos
post-enucleación.2
Foto 1. Cavidad quística previa a la descompresión.
Foto 2. Cavidad quística 5 meses después de la
instalación del tubo.
Foto 3. Desplazamiento hacia el seno del tercer
molar.
Foto 4. Descenso del tercer molar por reducción
de la cavidad quística.
2.-A mayor cantidad de tiempo en
descompresión, mayor es la reducción de
las cavidades quísticas.
3.-La cantidad de reducción de las cavidades quísticas por unidad de tiempo difiere de un paciente a otro, motivo por elcual
es imprescindible realizar controles
radiográficos a cada paciente y determi-
nar individualmente el momento adecuado para la realización de la enucleación
secundaria a la descompresión.
4.-Se midieron los epitelios y cápsulas pre
y post descompresión, determinándose
que no existían diferencias significativas
entre los grosores de ambas etapas
(p=0.345).
Conclusiones
1.-Los resultados muestran diferencias
significativas en los tamaños de las cavidades quísticas pre y post descompresión
(p=0.001) después de realizarse el tratamiento de descompresión, produciéndose oposición ósea, pudiendo conservarse
estructuras anatómicas y facilitando la labor de enucleación quística.
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