Violencia, maltrato, niños y niñas en situación de calle

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Violencia, maltrato,
niños y niñas en
situación de calle
6
Violencia,
maltrato, niños
y niñas en
situación de calle
6.1.
El crecimiento de la
violencia en
Venezuela
6.2.
La violencia hacia la
mujer
6.3.
La violencia hacia
niños, niñas y
adolescentes
6.4.
Niños, niñas y
adolescentes en
situación de calle
6.5.
Abuso y explotación
sexual
6.6.
Consideraciones
finales
Resumen de
indicadores sobre
violencia y maltrato
6.1. El crecimiento de la
violencia en Venezuela
Si bien diferentes factores han
influido en el cambio de las
estructuras de la mortalidad en
Venezuela en las últimas décadas,
logrando posponer como resultado
la edad de la muerte, también se
ha observado que desde finales
de los 80 la violencia en Venezuela
ha aumentado a tal punto que los
cambios en los patrones de
mortalidad de la población entre
15 y 30 años son drásticos. Una
demostración de la importancia de
estos cambios se reflejó en el taller
sobre "Políticas Públicas para la
Prevención y Atención de los
Accidentes y otros Hechos
Violentos" organizado por el MSDS
y otros organismos en marzo del
2005, donde se constató, mediante
cifras oficiales, que a partir del 2002
los hechos violentos 1 son la
primera causa de mortalidad
general con una tasa de 96,3 por
100 mil habitantes.
Este aumento no se ha dado de
manera paulatina sino súbita. Para
el año 1990, se producían un
promedio de 6,7 homicidios diarios,
cifra que era relativamente baja en
comparación con los países de la
región, dando por sentado que la
violencia no era una urgencia
dentro de la agenda de acción
pública. Entre 1994 y 1998 este
promedio llegó a los 12 homicidios
por día. Para el año 2003, el
promedio diario de homicidios es
de 36,43 . Esta tendencia tiene dos
rasgos que son claves para nuestro
trabajo. Primero, el aumento de las
muertes por violencia tiene un
fuerte componente en las
poblaciones juveniles tal como se
ha mencionado en el capítulo sobre
las características generales de la
población. Las tasas de mortalidad
de la población juvenil en
Venezuela por los años 90 eran
similares al promedio de América
Latina y el Caribe, alrededor de un
2% y 6%. Los países con mayores
niveles de violencia acusaban tasas
de mortalidad juvenil entre el 8%
y el 10%. Para el año 2001,
Venezuela empezó a mostrar tasas
de mortalidad que se acercaban a
las de estos países. Segundo, las
muertes violentas amenazan
principalmente a la población
masculina4 . Si bien las tasas de
homicidios entre 1996 y 2002 se
duplicaron tanto para la población
femenina como la para la
masculina, 2,1 por 100 mil en 1996
y 5,2 por 100 mil en 2002 para las
mujeres y 27,4 por 100 mil en 1996
y 53,7 por 100 mil en 2002 para
los hombres, es evidente la brecha
entre unos y otros5 .
Siendo que las cifras de homicidios
se componen principalmente de
muertes violentas fuera del hogar,
casi siempre vinculadas a hechos
delictivos como atracos y ajustes
de cuentas, pudiera pensarse en
consecuencia que éstas no reflejan
necesariamente la violencia
doméstica. No obstante, si la
reflejan. La literatura sobre la
violencia familiar y el maltrato
infantil y su relación con la violencia
fuera del hogar6 ha reseñado que
las conductas criminales de los
Recuadro 6.1
Para el año 1998 3,4 menores
de 20 años morían diariamente
por agresiones y otras causas
externas; en el año 2003 este
promedio diario es de 7,8
menores de 20 años de los
cuales 7,1 son hombres y 0,7
son mujeres2 .
1 Incluye accidentes de todo tipo, homicidios, suicidios y resto de muertes violentas.
2 Cálculos realizados a partir de los Anuarios de Mortalidad del MSDS considerando las muertes por agresiones y el resto de muertes violentas.
3 Briceño-León: 2004, pp.114.
4 Freitez: 2003, pp. 47.
5 Huggins: 2004, pp. 5.
6 Stanley; Goddard: 2004, pp. 51-68.
114
Violencia, maltrato, niños y niñas en situación de calle
adultos fuera del hogar se asocian
con experiencias de violencia
familiar y maltrato infantil durante
su niñez. De hecho, el adulto que
expresa conductas violentas en la
calle, seguramente las expresa
también en su casa.
hay acuerdo en señalar que el
fenómeno es más común de lo que
se supone y que se retroalimenta
con otras formas de violencia como
también con otros problemas
sociales como la pobreza, el
desempleo y el embarazo precoz7
Todas las formas de violencia desde las peleas entre jóvenes
hasta el uso excesivo de la fuerza
policial - son indicadores de que
ésta progresivamente se va
institucionalizando como una forma
más de interacción social, con sus
propias pautas y patrones, para
ejercer dominio, solucionar
problemas o expresar
desavenencias. Cuando la
violencia pasa a ser una forma de
interacción social dentro del hogar,
el cual se supone que es un
entorno seguro para las personas,
en particular para los niños y las
niñas, se está evidenciando los
niveles de tensión y desintegración
social que se agudizan en tornos
a las familias. Cuando la violencia
crece en número, también está
creciendo en alcance.
Ciertamente, la violencia doméstica
da lugar a otras conductas sociales
indeseables como la mendicidad,
los niños y las niñas de la calle, la
explotación sexual, el abuso del
alcohol y de las drogas. Son
problemas que se relacionan con
el abandono temprano de la
escuela, el embarazo precoz, la
ausencia de oportunidades
productivas para los jóvenes y la
agudización de la pobreza. No
obstante, también hay que resaltar
que no necesariamente se trata de
un problema de las clases pobres;
algunos indicadores que
presentaremos sugieren que la
violencia doméstica puede estar
también afectando a las clases
profesionales.
Pese a la deficiencia de los
registros sobre el tema de la
violencia doméstica en Venezuela,
Es posible tener una idea
introductoria de magnitud del
problema haciendo uso de los
anuarios de mortalidad del MSDS
aunque la violencia y el maltrato
no se expresan solamente en los
hechos fatales. Considerando
entonces exclusivamente a la
violencia como causa de muerte,
en el cuadro anterior se puede
observar que para el año 1998, el
15,1% de las muertes registradas
se debía a causas externas ; para
el año 2003, este porcentaje llega
al 20,2%. El incremento de muertes
por causas externas8 entre estos
años es de 9.365 casos, de los
cuáles un 64% proviene del
aumento de las muertes por
agresiones (5973 casos de más
que representan un aumento del
212%) y un 31% del resto de
muertes violentas (2872 casos de
incremento entre dichos años).
Cabe resaltar, que de los 6372
casos del año 2003 por estas
causas, 4644 se refieren a la
categoría "disparo de otras armas
de fuego y las no especificadas,
de intención no determinada". Esto
lleva a considerar ambas
categorías, muertes por agresiones
y resto de muertes violentas, como
expresión de muertes por violencia
intencional.
Dentro de este aumento de la
violencia, los adolescentes y los
jóvenes llevan la peor parte. Entre
Cuadro 6.1
Venezuela. Porcentajes y número total de muertes por causas externas respecto
al total de muertes según grupos de edad. 1998-2003
Fuente: Anuarios de Mortalidad, MSDS, varios años.
7 CECODAP, FONDENIMA, AVESA, INAMUJER, PROVEA.
8 Accidentes de transporte, suicidios, agresiones, otras causas externas y otras causas violentas.
115
Violencia, maltrato, niños y niñas en situación de calle
Cuadro 6.2
Venezuela. Incremento anual de muertes por agresiones y resto de muertes
violentas en relación al año 1998 según grupos de edad. 1998-2003
Fuente: Anuarios de Mortalidad, MSDS, varios años; cálculos propios
1998 y el 2000, en promedio, el
70% de muertes de personas entre
15 y 19 años tenía por causa
hechos externos; este porcentaje
llega a un 77% entre el 2002 y el
2003. Al considerar las causas por
agresiones y resto de muertes
violentas en conjunto, tenemos que
el aumento entre los años en
cuestión para la población entre 5
y 9 años es de un 37%; entre 10 y
14 años es de un 100% y entre 15
y a 19 años un 155%.
Dentro de estos incrementos, los
varones presentan las mayores
cifras. Por cada niña entre 5 y 9
años que tiene por causa de muerte
tanto agresiones como resto de
muertes violentas desde 1998
Gráfico 6.1
Razón de muertes por agresión entre hombre y mujeres
por grupos de edad
30
10 a 14
25
15 a 19
Ratio
20
20 a 24
15
10
5
0
1998
1999
2000
2001
2002
2003
Años
Recuadro 6.2
El abordaje analítico del tema de la violencia plantea serias dificultades
metodológicas en tanto que gran parte de estos hechos carecen de
datos nacionales representativos. Más aun, pueden registrarse casos
reportados de manera eufemística como "caídas de sus pies" y "caída
de altura" dentro de las mismas estadísticas de mortalidad o morbilidad10.
A esto hay que añadir el problema del subregistro y la no-denuncia que
pueden estar encubriendo los más sombríos.
9 Freitez: 2003, 58.
10 Huggins, 2005, 7.
hasta el 2003 (136 casos), han
muerto en promedio dos niños por
las mismas razones (252 casos).
Esta razón llega a 3,2 para los
niños entre 10 y 14 años (204
casos de niñas contra 644 casos
de varones). Para la población
entre 15 y 19 años la razón
promedio es de 13 (731 contra
9134 casos). A medida que se
avanza en los años, las brechas
del grupo entre 15 y 19 años se
amplía: de una relación de 10
muertes masculinas por cada
muerte femenina a 17,7 muertes
masculinas por cada muerte
femenina para el año 2003.
La población femenina también se
ha visto expuesta a la violencia,
ciertamente no con la magnitud de
los varones. El incremento de
casos en las muertes de niñas
entre 5 y 9 años por causas de
agresión y otras muertes violentas
ha sido del 59%, para las niñas
entre 10 y 14 años ha sido del 83%
y entre 15 y 19 años del 49%. Estas
cifras de mortalidad juvenil
masculina y femenina nos colocan,
junto a Brasil y Colombia, entre los
países con las mayores tasas de
la región9
Esto no es sino la expresión más
tangible de un problema grave y
complejo que se combina con otros
que la sociedad venezolana
experimenta como la pobreza, el
desempleo, la debilidad institucional
y los altos niveles de impunidad.
116
Violencia, maltrato, niños y niñas en situación de calle
La violencia tiene otras expresiones
menos visibles pero también
complejas. No obstante se
resaltarán aquéllas de carácter más
general que, justamente, permiten
reflejar la gravedad del problema.
Estas expresiones son:
-
Violencia hacia la mujer
Violencia hacia niños, niñas y
adolescentes
Niños, niñas y adolescentes
en situación de calle
Abuso y explotación sexual
6.2. La violencia hacia
la mujer
La violencia intrafamiliar abarca,
principalmente, dos formas de
maltrato: aquél que está fundado
en las relaciones de género y aquél
que está dirigido hacia los niños,
niñas y adolescentes. En ambos
casos, es un problema que se
potencia con otras expresiones de
agresividad como la violencia
callejera, los agresores que fueron
objeto de maltrato infantil,
conductas delictivas, entre otros;
luego, pueden tener como
resultado, además de la muerte o
de la secuela física y/o psicológica,
la génesis de otras desviaciones
como los niños, niñas y
adolescentes en situación de calle
o explotados sexualmente y los
niños, niñas y adolescentes que
luego entran en conflicto con la ley.
En este primer apartado nos
referiremos a lo que sería la
violencia hacia la mujer.
La violencia hacia la mujer no se
refiere sólo a los casos de violencia
física. Ésta comprende también la
violencia psicológica y otras formas
de atropellos hacia los derechos
de las mujeres. Los datos sobre
los casos atendidos por la
Defensoría Nacional de los
Derechos de la Mujer permiten
ilustrar estas formas de atropello.
El detalle mensual de estos casos
se presenta a continuación:
La violencia hacia la mujer empieza
a ser un tema más público a partir
de 1998 con la promulgación de la
Ley sobre la Violencia contra la
Mujer y la Familia y con la
reestructuración del antiguo
Consejo Nacional de la Mujer,
actualmente Instituto Nacional de
la Mujer. El hecho de que se abran
estos espacios para la denuncia
puede hacer que a veces las cifras
señalen más la disponibilidad a
denunciar los casos que el
fenómeno mismo de la violencia.
Presentamos a continuación la
información que arrojan las
diferentes fuentes consultadas
sobre el tema de la violencia hacia
la mujer.
La violencia hacia la mujer se
da mayoritariamente en las
relaciones de pareja en edad
productiva
A través del servicio telefónico 0800
Mujeres que consiste en una línea
de servicio gratuito, confidencial y
de cobertura nacional para las
víctimas de la violencia hacia la
mujer11 , INAMUJER reportó que
para el año 2004 se recibieron 2895
llamadas, de las cuales un 71,4%
consistía en casos de violencia. De
estas últimas, un 91% eran casos
de violencia intrafamiliar, casi
siempre (70%) ocasionados por
una pareja o ex-pareja. En el
informe realizado para UNICEF12
sobre las denuncias recibidas en
este servicio indican que en el 97%
de los casos se trata de mujeres
agraviadas. En otra fuente13 se
puede observar que entre un 80%
y 95% de los casos de violencia
intrafamiliar fueron realizados por
la pareja. Una tercera fuente, el
"Boletín en Cifras", apunta que en
Cuadro 6.3
Relación de materias de casos atendidos por la Defensoría Nacional de los Derechos de la Mujer. 2004
Fuente: INAMUJER
11 El servicio se puso en marcha el 25 de noviembre de 1999 y es atendido por un grupo especializado en atención psicológica primaria.
12 Azpurua: 2003.
13 Guerrero; Sánchez: 2004. Este trabajo reprocesa la información de las fuentes de información que son utilizadas en los tres números
editados del "Boletín en Cifras"
117
Violencia, maltrato, niños y niñas en situación de calle
Cuadro 6.4
Tiempo en la relación y tiempo viviendo en violencia. Enero-octubre 2003
informe de Azpurua sobre el
servicio 0800 Mujeres reporta que
en un 29% el tipo de violencia es
psicológica y en un 61% la violencia
es física. En el trabajo realizado
por Guerrero y Sánchez se reseña
que existe un aumento en el uso
combinado del maltrato físico y del
maltrato psicológico
La violencia doméstica pareciera
ser un fenómeno urbano
Fuente: CEM-UCV, "Boletín en Cifras: Violencia contra las Mujeres", 2004.
el 79% de los casos, el agresor es
la pareja. Las diferentes fuentes
acuerdan en que el rango de
edades tanto de agresores como
de las agredidas o agredidos se
mueve entre los 20 y 40 años.
actos violentos reseñados en esta
fuente está entre diaria (44% de
los casos) y semanal (14%) y no
necesariamente asociado a alguna
causa inmediata, si bien en el 32%
es drogas y/o alcohol.
La violencia hacia la mujer y
la violencia doméstica se
suceden dentro de relaciones
duraderas, incluso son casos
reincidentes
La violencia doméstica
también tiene componentes
psicológicos
Siendo que este tipo de violencia
suele sucederse dentro de las
relaciones de pareja, los datos
indican que la tendencia apunta a
relaciones con cierto tiempo de
duración. De los casos registrados
por el "Boletín en Cifras"14 , un 59%
se dio en relaciones con más de 6
años de duración y en un 74% de
los casos, las víctimas han
soportado la violencia 5 años o
menos, siendo que un 14% han
mantenido la relación por 15 años
o más.
Los reportes de la línea 0800
Mujeres 15 apuntan también que el
tiempo de relación de la pareja es
largo. Sólo un 16% tiene menos
de tres años, un 39% entre 4 y 11
años de relación, un 21% entre 12
y 19 años y el resto, 9%, más de
19 años. Un 15% no informa sobre
el tiempo de duración de la relación.
Por otro lado, la frecuencia de los
14 CEM - UCV, 2004.
15 Azpurua, 2003.
El "Boletín en Cifras" señala la
importancia del componente
psicológico en los casos de
violencia doméstica: 42,7% de los
casos son de violencia psicológica
y en el 60,3% de los casos las
secuelas son psicológicas; la
violencia física se da en el 37,6%
de los casos. Por otro lado, en el
Los reportes telefónicos de la línea
0800 Mujeres indican que el
fenómeno tiene por principal
escena estados donde se
encuentran los grandes centros
urbanos: Distrito Capital (34%),
Miranda (9%), Carabobo (6%),
Aragua (4%) y Zulia (3%). Esto es
lógico en la medida que estos
estados también presentan la
mayor concentración poblacional.
Es probable, por otro lado, que
exista una mayor conciencia tanto
de la violencia doméstica como de
los canales para la denuncia. No
obstante, también pudiera
argumentarse que es justamente
en los centros urbanos donde se
dan las dinámicas sociales que se
asocian a la violencia doméstica y
la violencia hacia la mujer como lo
son las conductas criminales o las
Cuadro 6.5
Frecuencia de los eventos violentos y factores que lo influencian.
Enero 2001 - marzo 2003
Fuente: Azpurua, Marisela, "Interpretación de los datos recolectados a través
de la línea de atención telefónica 0800-Mujeres". 2003
118
Violencia, maltrato, niños y niñas en situación de calle
Cuadro 6.6
Tipologías de violencia y secuelas de la violencia contra la mujer.
Enero-octubre 2003.
Fuente: CEM-UCV, "Boletín en Cifras: Violencia contra las Mujeres", 2004.
presiones económicas.
Ciertamente, para confirmar estas
tendencias haría falta desarrollar
un sistema de recolección de
información representativo a escala
nacional con el fin de desarrollar
estudios a profundidad.
Mujeres 17 , de las consultas
realizadas entre enero 2001 y
marzo 2003, un 20% tenía nivel
educativo universitario; en el caso
de los agresores, las consultas
telefónicas refieren que en un 14%
tienen una instrucción universitaria.
La violencia hacia la mujer y
la violencia doméstica no es
sólo un fenómeno de los
sectores desescolarizados
Respuestas institucionales
Además de la línea de servicio
telefónico 0800 Mujeres, se han
dado también otros adelantos
institucionales en materia de
atención y prevención de la
violencia hacia la mujer. Tal es el
caso de la Ley sobre Violencia
contra la Mujer y la Familia
promulgada en 1998 así como la
creación de la División contra la
Violencia a la Mujer y la Familia en
el CICPC (Cuerpo de
Investigaciones Científicas,
Penales y Criminalísticas) en el
año 1999 y la creación de la
Defensoría Nacional de los
Derechos de la Mujer.
El trabajo de Guerrero y Sánchez
recoge que, para el año 2000, en
un 80% de los casos las víctimas
tenían un nivel universitario de
educación; para el año 2001 este
porcentaje era del 41% y en el 2003
se reduce a un 13,5%. Dada la
variación de los datos en un
período de tiempo tan corto, es
posible considerar algún sesgo
desconocido en la información. Si
tal es el caso, de todas maneras,
los datos pudieran sugerir que,
primero, la violencia intrafamiliar
es también un fenómeno de los
estratos altos de la sociedad y,
segundo, que existe una
disposición creciente a la denuncia
en los sectores más humildes. El
"Boletín en Cifras" señala que el
nivel de instrucción de la agraviada
puede ser prácticamente
cualquiera, un 39,4% de los casos
tiene un nivel educativo de básica
o menos; del 61% restante, un 19%
llegaron a la educación superior16
En el caso de la línea 0800
INAMUJER también ha realizado
algunos avances significativos en
la materia, dentro de los cuales se
puede señalar el Plan Nacional de
Prevención de la Violencia hacia
la Mujer 2000 - 2005 y la puesta
en marcha de las Casas de Abrigo
donde el Estado presta asistencia
a las mujeres y sus hijos e hijas
víctimas de violencia y donde
reciben atención psicológica,
jurídica y pedagógica por parte de
un equipo multidisciplinario.
Igualmente se han realizado
campañas de sensibilización
dirigidas a la población en general
sobre el tema de la prevención de
la violencia y planes de
capacitación de funcionarios y
funcionarias de los órganos
receptores de denuncia, a fin de
proporcionar las herramientas
necesarias para brindar una ayuda
primaria óptima a las mujeres
víctimas de violencia.
Observaciones finales
Dada la dispersión de la
información y el subregistro de los
casos, aunado a la ausencia de
coordinación entre organismos
públicos y privados, es difícil
percibir el comportamiento de la
violencia hacia la mujer a lo largo
del tiempo. Igualmente, es
altamente probable que se estén
obviando algunos perfiles
importantes sobre el desarrollo y
las tendencias del problema. Sin
lugar a dudas, el fenómeno pudiera
ser más complejo en cuanto a los
estratos sociales y ámbitos
geográficos se refiere puesto que,
más allá de los grandes promedios,
hay que considerar una cantidad
de casos no reflejados en los datos.
Si bien la tendencia de la violencia
doméstica pareciera ser del hombre
hacia la mujer dentro de las
relaciones de pareja, combinando
violencia física con la violencia
psicológica, hace falta afinar la
información para poder
precisamente capturar las
diferencias. Algunas informaciones
de índole oral apuntan, por ejemplo,
a la existencia de patrones de
violencia en las relaciones de
noviazgo y a la replicación de
patrones violentos aprendidos agresores que fueron agredidos.
La experiencia de países como
Colombia ha demostrado la
importancia de diseñar sistemas
de monitoreo y seguimiento para
16 El trabajo de Guerrero y Sánchez incluye los datos del "Boletín en Cifras" del 2003. La inconsistencia entre ambas cifras
se debe a que el primero reagrupó los datos de este boletín con el fin de hacerlos comparables con los años 2002 y 2001.
17 Azpurua, 2003.
119
Violencia, maltrato, niños y niñas en situación de calle
Recuadro 6.3
"La exclusión de lo social en el reconocimiento del problema de la
violencia sexualizada contra las mujeres se produce en parte debido
a la reacción de las víctimas. Muchas de ellas lo hacen con vergüenza,
la cual permanece largo tiempo después de la experiencia… Sin
embargo, las mujeres no callan solamente por vergüenza, sino
también por miedo a convertirse en víctimas por segunda vez, en
vista de la imposibilidad de ser oídas y de que les den la razón.
Silencio, tabúes, escándalos e impunidad son las formas de reacción
frente a la violencia contra las mujeres e impiden que la violencia
sexualizada contra ellas sea considerada como un problema social."
BRAIG, Marianne (2001) "Repensando los procesos de violencia
en América Latina. La violencia sexualizada como violación de los
derechos humanos". En: BODEMER, Klaus; Sabine KURTENBACH;
Klaus MESCHKAT (eds.) Violencia y regulación de conflictos en
América Latina. Caracas, Nueva Sociedad, p. 31.
el problema de la violencia contra
las mujeres y los niños y niñas.
Desde 1988, en dicho país se han
realizado cinco encuestas: dos con
cobertura restringida, dos como
parte de la Encuesta Nacional de
Demografía y Salud y una encuesta
que incluía los temas de SIDA y
enfermedades de transmisión
sexual,
enfermedades
cardiovasculares, cáncer y
accidentes. A lo largo de esta
experiencia, estas encuestas han
tocado entre otros temas: las
diferentes formas de violencia, uso
de medios legales y conocimiento
de sitios donde realizar la denuncia,
violencia sexual, violencia en el
hogar, incluso la existencia de
sentimientos de culpabilidad, de
parte de las mujeres, por haber
incitado la violación. Con la
información recogida en este
tiempo, ha sido posible identificar
la tendencia de los cambios en el
problema y los diferentes perfiles
de violencia que existen.
Hace falta hacer algunas
consideraciones sobre la
información en la sombra. Es
verdad que la no-denuncia es una
18 Ordoñez: p. 102.
característica de la información en
estos temas pero también es
necesario reseñar que en los
sistemas de información existentes,
no hay un discernimiento claro
sobre la perspectiva de género en
las situaciones de violencia y los
hechos delictivos, que sólo pueden
ser capturados si la información en
vez de enfocarse únicamente en
el hecho violento, también se
vinculara con las circunstancias y
consecuencias del acto violento o
del delito.
Finalmente, las limitaciones de la
información impiden profundizar
en temas claves del problema. Los
datos a duras penas se refieren a
los perfiles demográficos de las
personas involucradas, pero hay
una ausencia casi total de
información sobre los entornos
sociales. Tal es el caso, por
ejemplo, de las dinámicas que
circundan el hecho violento que
pueden actuar como causas o
catalizadores de la violencia, como
lo son el desempleo, presiones
económicas, embarazos no
planificados, crisis en la relación
de pareja y rol de algunos patrones
culturales que justifiquen el uso de
la violencia hacia la mujer.
No obstante, cabe destacar que
en este año 2005, INAMUJER
estableció un convenio con el
Instituto Nacional de Estadística INE para incorporar la perspectiva
de género en el sistema nacional
de estadísticas. Este convenio se
encuentra en ejecución y se
convierte en una oportunidad de
poder generar información
estadística valiosa para, entre otras
cosas, el diseño de políticas
públicas que incorporen el enfoque
de género.
6.3. La violencia hacia
niños, niñas y
adolescentes
Al igual que la violencia hacia la
mujer, la violencia hacia las
poblaciones infantiles suele darse
en el contexto de la violencia
intrafamiliar. Por esto, aunque no
puede comprobarse con los datos,
es posible que una parte
considerable de los casos de
violencia en las relaciones de
pareja, considerando su tiempo de
duración, tenga por testigo
presencial o por victima a los niños
y niñas del hogar. La literatura
sobre la violencia intrafamiliar
remarca que la violencia en
presencia de niños y niñas tiene
también por efecto que éstos y
Recuadro 6.4
Una investigación realizada en
Colombia18 encontró que la
variable que más explica el
maltrato a los niños y las niñas
es que la madre provenga de
familias donde ellas fueron
víctimas de la violencia. El 85%
de las madres que maltratan a
sus hijos fueron maltratadas en
sus hogares de origen.
120
Violencia, maltrato, niños y niñas en situación de calle
Cuadro 6.7
Muertes de menores de 17 años por edad según status en el CICPC Septiembre 2003 - Mayo 2004
Fuente: División de Estadística CICPC, citado por CECODAP, "Somos Noticia", 2004.
éstas asimilen esos modelos de
conducta como también un impacto
de índole psicológica. Los reportes
de la línea 0800 Mujeres19 indican
que en un 52% de los casos los
hijos resultan involucrados en las
situaciones de violencia entre la
pareja. Igualmente se señala que
un 72% de las víctimas tiene entre
1 y 3 hijos.
Parte de la información sobre la
violencia hacia los niños, niñas y
adolescentes quedó reflejada en
Cuadro 6.8
Muertes de menores de 17 reseñadas en medios por causas.
Septiembre 2003 - Mayo 2004
la introducción de este apartado,
haciendo referencia a los casos
fatales registrados por el Anuario
de mortalidad del MSDS. Otras
fuentes de información indican, de
igual manera, la magnitud del
problema. CECODAP en su
informe "Somos Noticia" del año
2004, haciendo uso de los datos
del CICPC, indica que entre el
período del septiembre del 2003 y
mayo del 2004, el número de
muertes de menores de 17 años
fue de 382 casos, siendo el
promedio mensual de 42,4 casos.
La composición de ese volumen
de fallecimientos por homicidios
revela que un 90,3% eran niños
varones y el grupo de edad más
afectado es el de 16 a 17 años20
con un 67,3% de casos y, luego,
el de 14 a 15 años con un 17,8%
de casos.
Fuente: CECODAP, "Somos Noticia", 2004. Registro Hemerográfico
Cuadro 6.9
Casos de desapariciones denunciadas en CICPC. Septiembre
2003- mayo 2004
Fuente: Dependencias Operativas CICPC. Cálculos propios. Citado por CECODAP.
19 Azpurua, 2003
20 CECODAP, 2004, pp. 117-118.
Para los casos en averiguaciones
(por determinar la causa de
muerte), en el mismo período se
presentaron un total de 424 casos
donde un 67,9% eran varones. En
este caso, la distribución de edad
se altera. Un 62,9% de casos era
menor de 10 años y sólo un 23,8%
de casos está entre 14 y 17 años.
Esto es debido, probablemente, al
hecho de que en estas
averiguaciones suelen estar los
casos de muertes por negligencia
los cuales suelen ser una causa
común en las muertes de menores
de 10 años. En el caso de los
121
Violencia, maltrato, niños y niñas en situación de calle
suicidios, estos se concentran en
las edades propias de la
adolescencia.
En el mismo informe, haciendo uso
de fuentes hemerográficas para
realizar un seguimiento de casos
con muertes de menores de 17
años, CECODAP encontró que el
55,8% de las muertes de niños y
niñas reseñadas en estos medios
tenía por causa la violencia social,
es decir, por armas de fuego,
homicidios, tiroteos o balas
perdidas y otras formas de
asesinatos. El hecho de que las
muertes por violencia familiar o
violaciones sólo representen un
4,5% y 1,5% respectivamente no
implica que éstas no sean
significativas. Por lo general, son
cifras de bajo perfil desde el punto
de vista relativo y que pasan
desapercibidas ante el aumento de
las muertes por homicidios. En el
caso de las muertes por accidentes,
éstas se deben a accidentes de
tránsito (24%), quemaduras (24%)
y otras causas (52%). En cuanto a
las muertes por negligencia, en un
69% se trata de negligencia familiar
y el resto por negligencia médica.
De estos 337 casos reseñados por
los medios, donde hay un sesgo
por el tratamiento de la noticia,
predominan los varones (246
muertes), así como las edades
entre 13 y 17 años (168 casos) y
menores de 5 años (110 casos).
Haciendo uso también de los
registros hemerográficos,
CECODAP encontró que entre
septiembre del 2003 y agosto del
2004, 26 niños, niñas y
adolescentes murieron a manos
de organismos policiales.
Otras situaciones de violencia que
rodean a los niños, niñas y
adolescentes son también de
importancia capital, si bien no
implican hechos fatales.
CECODAP señala en su informe,
que las estadísticas del CICPC
reportan la desaparición de unos
1057 menores de 18 años entre
septiembre 2003 y mayo 2004, lo
que daría un promedio de 3 a 4
desapariciones diarias. De estos
casos, la mitad son niñas de entre
14 y 17 años de edad.
6.4. Niños, niñas y
adolescentes en situación
de calle
Si bien los niños, niñas y
adolescentes en situación de calle
y en mendicidad21 han existido
desde hace tiempo en nuestras
ciudades, su reconocimiento como
un problema público es reciente,
debido en parte a su creciente
visibilidad.
Uno de los estudios que es
referencia en esta área es el
realizado por Funda-ICI en el año
1994 en los principales siete
núcleos urbanos del país,
comprendiendo tanto niños y niñas
en situación de calle como en
situación de mendicidad. Nótese
la fecha del estudio pues ésta
precede a la reciente visibilidad del
tema y al incremento en los niveles
de violencia que hemos reseñado
en este trabajo que están al origen
del abandono del hogar. Razón por
la cual, es de esperar que estas
proporciones, en algunos casos,
se hayan agravado.
En ese estudio se logran observar
263 niños y niñas en la calle, más
unos 876 reportados a través de
informantes claves, siendo Caracas
el centro urbano con mayor
población de estos niños y niñas.
En cuanto a niños y niñas que
ejercen la mendicidad, se
observaron 522 casos y se
obtuvieron referencias de 1247
casos.
Los niños y las niñas en situación
de calle, en su gran mayoría (95%)
Cuadro 6.10
Niños de la calle y en mendicidad observados y/o reportados según centro urbano. 1994
Fuente: Funda-ICI, "Niños de la calle y niños en mendicidad en Venezuela", 2001
21 Nos acogemos a la definición de Funda-ICI: niños en situación de calle son aquéllos que pernoctan en la calle y han roto sus vínculos familiares,
desarrollando estrategias de supervivencia; niños en mendicidad son aquéllos que ejercen dicha actividad para obtener ingresos pero suelen
pernoctar en sus hogares y conservan lazos familiares.
122
Violencia, maltrato, niños y niñas en situación de calle
son niños varones, lo cual pudiera
explicarse por la mayor debilidad
de los vínculos de estos hacia sus
familias o su mayor exposición a
la calle. Sin embargo, dado este
hecho y las condiciones de
supervivencia, pueden darse
relaciones promiscuas o propicias
al contacto homosexual. En los
casos donde la niña había estado
embarazada, los hijos fueron
entregados a familiares u otras
personas. En el caso de la
mendicidad, el porcentaje de niños
varones es de un 84%.
Casi la mitad de los niños y niñas
en situación de calle (47%), señala
el informe, presenta edades entre
12 y 14 años y un 32% entre 15 y
17 años. De igual manera, casi un
51% de estos niños y niñas tenían
ambos padres presentes antes de
dejar el hogar y en un 15% de los
casos la figura paterna era un
padrastro. Sólo un 16,9% de los
casos vivía solamente con su
madre. El 50,8% de los niños y
niñas afirmó tener hermanos, lo
cual, como apunta el informe,
puede ser una alerta pues las
condiciones que llevaron a estos
niños y niñas a la calle, pueden
seguir presentes para el resto de
los hermanos que se quedaron.
Para los niños y niñas en
mendicidad, las edades son
Recuadro 6.5
Un estudio realizado en la
Casa Don Bosco de
Valencia, encontró que desde
el año 1986 hasta el año
1996, entre el 50% y 80% de
las madres de los niños y
niñas en situación de calle
que viven en dicha institución
son analfabetas. A partir de
1997, este porcentaje bajó
en promedio a un 40%22 .
22 Rodríguez: 2001.
menores, siendo un 61% menor a
los 11 años.
Aunque algunos de los niños y
niñas afirman vivir solos en la calle,
dada las circunstancias de
supervivencia, tienden a asociarse
en grupos, en ocasiones para
ejecutar actos delictivos como
hurtos. En algunos casos, estos
grupos son manejados por algún
adulto (16,9% de los casos del
estudio) siendo a veces adultos
que comparten el lugar de
pernoctar o que fueron en su
tiempo niños y niñas en situación
de calle. Estas relaciones con los
adultos pueden ir desde la
cooperación y el apoyo hasta la
explotación y el abuso de parte del
adulto. Sólo en un 1,5% de los
casos, el adulto era algún padre
en situación de indigencia. En un
64,6% de los casos no había
contacto con sus familias de origen.
Un detalle importante, y que la
Asociación Muchachos de la Calle
lo resalta en el diagnóstico que
realizan sobre el problema, es la
frecuencia con la cual gran parte
de esta población no tiene y no ha
tenido nunca su documento de
identidad.
Un censo realizado a nivel
metropolitano por la Alcaldía
Metropolitana en el año 2003, y
reseñado por el informe de
CECODAP, apunta que entre los
municipios Baruta, Chacao, Sucre
y Libertador existían unos 857
niños y niñas en situación de calle.
De estos, un tercio se dedican a la
mendicidad, un 20% a la prestación
de servicios rápidos y de juegos y
un 12,6% a la venta de productos.
Este censo, si bien no hay
suficiente criterios metodológicos
para comparar con el estudio de
Funda-ICI, reporta una mayor
cantidad de niñas en situación de
calle que conforman el 24,3% de
los casos. El informe de CECODAP
también reseña un censo realizado
en el estado Zulia que reporta la
existencia de unos 6000 niños y
niñas en situación de calle entre
Maracaibo y la Costa Oriental del
Lago.
Otro censo sobre niños, niñas y
adolescentes en situación de calle
fue llevado a cabo de manera
conjunta por el INE y el MSDS en
noviembre del 2003, pero sólo en
el municipio Libertador del Distrito
Capital. Este censo arroja la cifra
de 754 niños, niñas y adolescentes
en situación de calle, de los cuales
375 eran menores de 12 años y
379 entre 12 y 17 años.
Al observar estos datos, junto a
otros que se presentan en este
trabajo, es evidente que las
contrariedades que causa la
violencia intrafamiliar están
compuestas de una malla compleja
de situaciones problemáticas que
están erosionando a los hogares
venezolanos, en particular, aquéllos
que se encuentran en condiciones
más vulnerables. Conociendo que
la agudización de la pobreza viene
desde hace más de dos décadas,
se puede concluir que existe un
factor de retroalimentación
generacional. Situaciones como el
abandono escolar, la falta de
oportunidades, el incremento de
conductas delictivas y violentas
han estado reciclándose dentro de
los hogares dando lugar, entre otras
cosas, a las situaciones que se
exponen en esta parte. En el caso
de los niños y niñas en situación
de calle, donde el contexto es la
pobreza, el detonante termina
siendo la violencia y el maltrato
doméstico.
Actualmente, el MSDS está
discutiendo y preparando un
"Programa Estratégico Nacional
para el Desarrollo del Proyecto
Vida" que prestará atención integral
123
Violencia, maltrato, niños y niñas en situación de calle
a los niños, niñas y adolescentes
en situación de calle. Este
programa se está preparando en
colaboración con el SENIFA, el
Consejo Nacional de los Derechos
del Niño, Niña y Adolescente, la
Alcaldía Mayor, el MED, entre
otros23
Recuadro 6.6
La relación de los niños y
niñas en situación de calle
con la violencia doméstica
es clara, incluso tomando
en cuenta que la fecha del
estudio (1994) es previa al
auge de la violencia que se
inicia a finales de la década
del 90. En el trabajo se
encontró que en un 20% de
casos, el motivo de
abandono del hogar era el
maltrato, un 31% por
conflictos, un 9% por
rechazo familiar y un 3%
por situaciones de riesgo.
En un 11% se aludió a la
enfermedad o prisión de los
padres.
6.5. Abuso y
explotación sexual
Las formas de violencia sexual que
rodean tanto a los menores de 18
años como a las mujeres, muchas
veces se circunscriben junto a otras
formas de violencia. Un 3% de las
formas de violencia recogidas por
la línea 0800 Mujeres y un 3,85%
de los casos reportados por el
"Boletín en Cifras" indican la
presencia de violencia sexual.
Citando a la presidenta de AVESA,
Mercedes Muñoz, CECODAP
apunta que el 50% de los casos
de violencia sexual atendidos por
esta institución corresponden a
menores de 18 años.
Si los casos de violencia tienden a
no ser reportados, en el caso de
violencia sexual, es casi seguro
que el problema de la no-denuncia
es mayor. La combinación entre el
miedo, el pudor, el trato recibido
por la víctima durante la denuncia
y la investigación y la posible
impunidad del agresor conllevan a
la no-denuncia de estos casos.
Violencia sexual hacia niños,
niñas y adolescentes.
E l i n f o r m e d e C E C O D A P,
recogiendo las estadísticas del
CICPC, señala que entre el período
de septiembre 2003 y mayo del
2004 se recibieron un total de 1891
denuncias de violencia sexual hacia
niños, niñas y adolescentes, en su
gran mayoría de violación (60,9%)
y actos lascivos (28,4%). En cuanto
al sexo de la víctima, en el 83% de
las violaciones son niñas y el 17%
varones; en el acoso sexual el
83,7% son niñas y el 16,2 niños.
En el total de denuncias por
violencia sexual, las victimas de
sexo femenino son un 89,9% de
los casos y el 10,1% son varones.
Considerando la edad, éstas
tienden a ser bastante variadas.
La violación se presenta con un
poco más de frecuencia en las
edades entre 14 y 17 años, sin
embargo resulta impactante que
más de una cuarta parte de las
violaciones a menores de 18 años
sean a niños y niñas menores de
10 años. Casi la mitad de los actos
Recuadro 6.7
Las cifras oficiales de los
casos denunciados
arrojan que cada día 7
menores de 18 años son
víctimas de algún delito
sexual, de éstos 4,3
casos son violaciones24.
Cuadro 6.11
Denuncias de violencia sexual hacia menores de 18 años. Septiembre 2003 - mayo 2004.
Fuente: CICPC, citado por CECODAP.
23 Reseñado en el sitio web del MSDS, 06-04-2005: http://www.msds.gov.ve
24 Fuente: Cuadro 8.10
124
Violencia, maltrato, niños y niñas en situación de calle
lascivos son también hacia los
menores de 10 años mientras que
los casos de acoso sexual en su
mayoría, un 45%, a los niños y
niñas entre 14 y 17 años.
Explotación sexual.
La fuente de referencia para esta
parte son trabajos cualitativos
realizados por Funda-ICI, donde
se resalta desde un inicio la
dificultad para establecer una
panorámica cuantitativa del
problema. Haciendo uso de
diferentes fuentes de datos, FundaICI estimó que la explotación sexual
en los principales centros urbanos
de Venezuela se encontraba entre
los 10 mil y 12 mil menores en
1994; para 1998 se estimaron estos
rangos en 14 mil y 17 mil menores.
Si esta cifra se extiende a toda la
nación, es probable que se esté
hablando de entre 40 y 50 mil niños
y niñas en esta situación.
Estos trabajos recogen algunas
informaciones de naturaleza
cualitativa que ayudan a tener una
perspectiva del problema y de sus
nudos críticos. Un punto importante
es el motivo de la explotación
sexual, el cual en casi la totalidad
de los casos referidos por los
estudios, hay historias del maltrato
físico y abuso sexual dentro de la
Recuadro 6.8
La explotación sexual es el
punto de partida de la
prostitución adulta y, además,
el punto al cual llevan
situaciones extremas de
maltrato y abuso dentro del
hogar. Muchas de las historias
de prostitución empiezan por
episodios de abuso sexual en
el entorno familiar que marcan
la autoestima de las niñas.
familia que luego son complicados
con problemas económicos. En
algunos casos, incluso los mismos
familiares (madre, tías, abuelas
que comúnmente son o fueron
trabajadoras sexuales) son quiénes
los introducen en la práctica. En
otros, se introducen en este mundo
por la vía de amistades o de
relaciones con proxenetas, donde
las falsas promesas como el lujo,
el placer, incluso el matrimonio,
que no reflejan explícitamente la
prostitución, funcionan como
métodos de captura.
Pareciera no existir diferencias
entre el momento de la iniciación
sexual y el de la iniciación en la
explotación sexual, pudiendo
incluso iniciarse mediante una
violación. La tendencia es que las
personas en el mundo del trabajo
sexual se hayan iniciado durante
su niñez o adolescencia. Además,
no hay que olvidar, dada las cifras
de desapariciones de niñas entre
14 y 17 años señalado
anteriormente, que el secuestro
infantil puede ser un modo de
ingresar niñas en este mercado.
En los relatos recogidos, si bien se
menciona la existencia de un rol
femenino como inductor al ejercicio
de la prostitución, también las
jóvenes en explotación sexual que
son madres deciden dejar sus hijos
con sus familiares sea por razones
de protección o de manutención.
Hay casos donde incluso éstas
apoyan a sus hogares parentales
- casi siempre sin que éstos sepan
el oficio de la hija.
Los lugares de ejercicio de esta
actividad están ligados a la calidad
de ésta. El turismo sexual puede
albergar desde figuras como las
acompañantes hasta el negocio
relacionado con la pedofilia, en
ambos casos vinculados al
mercado mundial mediante redes
de turistas y de comercio de
menores. El lugar puede ser una
casa de familia, donde obviamente,
la ubicación geográfica en la ciudad
determina el status; pueden ser
también sitios vinculados al turismo
sexual. Un lugar de iniciación que
se ha visto en los últimos tiempos
han sido las universidades y las
escuelas secundarias como parte
de la diversificación y variedad que
estas actividades empiezan a
mostrar. Los lugares de más riesgo
y de menor status son las calles y
los bares.
Hay relatos que reflejan
desesperación y resignación; hay
otros que guardan esperanzas de
poder salir de esa situación. Aquí
pareciera que la diferencia la hace
el status dentro de este mundo: la
explotación sexual de calle es un
oficio mal pagado y peligroso, es
donde se recogen los relatos más
oscuros; la explotación sexual alta
(turismo sexual, hoteles de lujo,
acompañantes…) es percibida
como más segura y rentable y son
los relatos donde las jóvenes tienen
algún proyecto de vida.
En el caso de los varones, la
explotación sexual es de carácter
homosexual. Siendo que el varón
está más expuesto a la calle hecho que se refleja en la
constitución masculina de los niños
en situación de calle - también
tienen más exposición a la
explotación sexual. El trabajo de
Funda-ICI señala que la iniciación
sexual de los varones en la
explotación sexual es más
traumática, razón por lo cual está
asociada al consumo de drogas.
125
Violencia, maltrato, niños y niñas en situación de calle
6.6. Consideraciones
finales
Tanto las fuentes usadas para la
obtención de datos así como las
fuentes entrevistadas, señalan que
afrontar estas formas de violencia
resulta una labor ardua en vista de
la complejidad y la delicadeza del
tema. Los indicadores más
generales sobre violencia muestran
cómo ésta se ha incrementado en
los últimos años. La experiencia
de las personas que laboran sobre
el tema, así como algunas de sus
informaciones, advierten también
que la violencia dentro del hogar,
las formas de maltrato y explotación
sexual y los niños, niñas y
adolescentes en situación de calle
van en aumento. Al igual que otros
problemas sociales, el aumento en
cantidad se acompaña de un
aumento en complejidad. Por lo
general, las políticas públicas en
esta materia se abocan a una labor
informativa y educativa como forma
de prevención y a la atención y
soporte de los casos de violencia;
en Venezuela esta labor se realiza
de manera aislada.
El fortalecimiento de los
mecanismos institucionales que
Recuadro 6.9
El MSDS, a través de la firma
de un acuerdo junto al BID y
el FONVIS, está reactivando
el Programa de Apoyo a la
Infancia y a la Adolescencia.
Este programa busca
proteger a los niños, niñas y
adolescentes de aquellas
situaciones donde sus
derechos puedan ser
vulnerados, entre ellos los
que se encuentran en
situación de calle25.
protegen los derechos de los niños,
niñas, adolescentes y mujeres que
han sido maltratados o abusados
ha demostrado ser un elemento
que ayuda a levantar parte del velo
que rodea a la violencia doméstica.
Si bien existen razones culturales
de parte de las víctimas que
pudieran explicar la no-denuncia,
también es cierto que una de las
razones principales para no
denunciar es que puede resultar
poco efectivo, incluso
inconveniente si la víctima tiene
que afrontar de nuevo al agresor
dentro del hogar. Visto desde otro
punto de vista, la ausencia de
medios institucionales que protejan
los derechos de las víctimas de la
violencia doméstica resulta ser
también un aliciente para la nodenuncia.
La debilidad institucional.
Actualmente existen instituciones
que pueden jugar un rol clave en
el abordaje del tema de la violencia.
Tal es el caso de los Consejos de
Derechos del Niño, los Consejos
de Protección del Niño y del
Adolescente e INAMUJER, así
como varias iniciativas públicas
locales en materia de niños y niñas
en situación de calle. Estas
instituciones se pueden apoyar en
cambios legislativos como la
LOPNA, la Ley sobre Violencia
contra la Mujer y la Familia y la Ley
de Igualdad de Oportunidades para
la Mujer. Estos cambios han
permitido generar algunos
resultados positivos como lo ha
sido la información recolectada y
el apoyo prestado por la línea 0800
Mujeres de INAMUJER así como
las casas de abrigo que
actualmente se encuentran en
desarrollo, intentando cubrir las
regiones del país. Asimismo,
algunos gobiernos locales han
tomado la iniciativa en el tema de
niños, niñas y adolescentes en
situación de calle. Si bien estos
cambios han creado espacios para
activar soluciones frente al tema
de la violencia, aun presentan
algunas debilidades en sus
funciones básicas.
Más allá de la complejidad del
tema, las instituciones venezolanas
tienen una capacidad limitada para
hacer frente al problema de la
violencia. Aunque parte de este
asunto de la debilidad institucional
queda bien reflejada en otra parte
de este informe sobre los aspectos
legales y la observancia de los
derechos de los niños y niñas y de
las mujeres, aquí solo reiteraremos
lo relacionado a la violencia.
Primero, la coordinación entre las
instituciones públicas y privadas
que trabajan en el área es de corto
alcance, las únicas formas de
cooperación surgen como un acto
voluntario de algunas instituciones.
Igual sucede con la coordinación
en los casos de violencia que
pasan a ser delitos en
investigación, donde debería haber
una coordinación más estrecha
entre las instancias públicas en lo
judicial y las organizaciones
privadas en el apoyo a las víctimas.
El punto más evidente de esta
ausencia de coordinación, y que
hemos reseñado en esta parte, es
la falta de algún sistema nacional
de información que pueda, de
manera inmediata y más o menos
representativa, dar una panorámica
global del problema; actualmente
no puede obtenerse sino algunas
vistas segmentadas26 .
Los problemas mencionados
restringen la tarea de identificar los
aspectos sobre los cuales se
debería levantar una estrategia de
acción pública, sin embargo es
posible reflejar la gravedad del
asunto con esta información a
pesar de ser irregular y no poder
compararse o complementarse
entre sí.
25 Tomado del sitio wed del MSDS: http://www.msds.gov.ve
26 Actualmente, el MSDS está coordinando una encuesta nacional sobre maltrato infantil en coordinación con la Universidad Simón Bolívar.
126
Violencia, maltrato, niños y niñas en situación de calle
Recuadro 6.10
Actualmente,
la
Cooperación Técnica
Alemana (GTZ) está
apoyando al MSDS para
aclarar la complejidad del
concepto de género como
categoría de análisis en
el abordaje de las políticas
públicas27.
De esto se deriva, como primera
sugerencia de acción, el diseño y
la aplicación de un sistema de
información coordinado entre
instancias
públicas
y
organizaciones privadas con el fin
de poder recopilar una información,
lo más representativa posible, de
los diferentes casos que rodean la
violencia intrafamiliar, la violencia
hacia la mujer, el maltrato de niños
y niñas y el abuso sexual.
La violencia como forma de
crianza.
Siendo la violencia una conducta
aprendida, ésta tiene raíces que
llevan al modo cómo son criados
los niños y las niñas en Venezuela.
La violencia doméstica, y también
otras formas de violencia, son
respuestas que dan las personas
frente a situaciones de tensión.
Frente a la incapacidad o la falta
de habilidad para solucionar dichas
situaciones mediante el diálogo u
otro medio no violento, se hace
uso de la fuerza. Esto termina
viciando los vínculos familiares
dejando efectos físicos,
psicológicos y sociales en las
personas y en los niños y las niñas,
afectando a estos últimos en su
desarrollo personal. En estas
relaciones de fuerza, es obvio que
los más débiles son los afectados,
niños, niñas y mujeres, si bien al
final el daño es para toda la familia.
Uno de los momentos donde se
hace patente el uso de la violencia
es en el castigo físico.
CECODAP llevó a cabo en el 2004
un estudio exploratorio sobre el
castigo físico y psicológico 28 ,
aplicando encuestas a adultos y
niños, niñas y adolescentes en
varios estados del país. Lo crucial
de la existencia del castigo físico
está bien resumida en el estudio:
"La presencia durante el
crecimiento de la violencia,
manifestada en un inicio en el uso
del castigo físico y psicológico
(agravada en los casos de abuso
u otros malos tratos); contamina
progresivamente el vínculo en las
relaciones familiares, dejando
consecuencias a nivel físico,
psicológico y social durante el
desarrollo evolutivo, las cuales
pueden llegar a prolongarse para
toda la vida. Convirtiéndose así en
un flagelo que, aunque dañino y
doloroso, es percibido como algo
natural o, peor aún, entendido - en
algunos casos - como un asunto
de la esfera privada, donde poco
pueden intervenir terceros,
verbigracia: los problemas de
parejas o la crianza de hijas e
hijos."29
CECODAP llevó a cabo en el 2004
un estudio exploratorio sobre el
castigo físico y psicológico ,
aplicando encuestas a adultos y
niños, niñas y adolescentes en
varios estados del país. Lo crucial
de la existencia del castigo físico
está bien resumida en el estudio:
"La presencia durante el
crecimiento de la violencia,
manifestada en un inicio en el uso
del castigo físico y psicológico
(agravada en los casos de abuso
u otros malos tratos); contamina
progresivamente el vínculo en las
relaciones familiares, dejando
consecuencias a nivel físico,
psicológico y social durante el
desarrollo evolutivo, las cuales
pueden llegar a prolongarse para
toda la vida. Convirtiéndose así en
un flagelo que, aunque dañino y
doloroso, es percibido como algo
natural o, peor aún, entendido - en
algunos casos - como un asunto
de la esfera privada, donde poco
pueden intervenir terceros,
verbigracia: los problemas de
parejas o la crianza de hijas e hijos."
Este estudio infiere, partiendo de
los datos recogidos tanto en niños
y niñas como en adultos, que el
castigo físico está principalmente
asociado al acto físico del golpe
pero no se asocia como una
vulneración del derecho a la
integridad personal, lo cual es
posible dado que la cultura del
derecho de las personas aun no
se ha arraigado en la sociedad
venezolana. Sin embargo, también
se encuentra un bajo porcentaje
de respuestas que asocian el
castigo físico con alguna forma de
educación. En cuanto al castigo
psicológico, se encontró que éste
es asociado principalmente con la
agresión verbal (insultos, gritos,
amenazas…). En el caso de los
niños, el insulto es más frecuente
lo que podría estar asociado al uso
del insulto en roles de género
("poco hombre", "niñita", "gay"…)
en la crianza de los niños varones.
Los datos indican una reproducción
de pautas de crianza que se
transmite cuando los hijos pasan
a ser padres. Un 51% de la muestra
de adultos manifiesta
explícitamente haber sido
castigado, incluso un 15,7% luego
de los 15 años. Las mujeres
manifestaron con mayor frecuencia
(26,7%) no haber sido castigadas
nunca en comparación con los
hombres (sólo un 12,7%). En
ambos casos, entre un 26% y 27%
no responde a la pregunta. Sobre
el castigo emocional, en ambos
sexos se afirmó, más o menos en
un 30%, que nunca fueron
27 GTZ; MSDS: 2003.
28 CECODAP - SAVE THE CHILDREN: "Visiones sobre el Castigo Físico y Psicológico", 2004. Versión preliminar.
29 Castigo físico es el uso de la fuerza con la intención de causar algún dolor o incomodidad con el fin de corregir o controlar; el abuso
es la agresión con la intención expresa de hacer daño o dominar y es percibido como una desviación; el maltrato se refiere indistintamente
a ambas formas de uso de la fuerza, comprendiendo desde el castigo moderado hasta el abuso.
127
Violencia, maltrato, niños y niñas en situación de calle
Recuadro 6.11
La Declaración de Buenos Aires
sobre Violencia contra Niños,
Niñas y Adolescentes realizada
en Junio 2005, con ocasión de
la Consulta para América Latina,
efectuada en el marco del Estudio
del Secretario General de las
Naciones Unidas sobre la
Violencia contra los Niños, Niñas
y los Adolescentes, así como la
realización de este estudio
internacional (que se espera
culminar hacia mediados del
2006) son iniciativas que pueden
resultar provechosas para la
puesta en marcha de
experiencias públicas en los
temas de violencia y maltrato30
.
y el uso recurrente del castigo
físico. Independientemente de la
reacción inmediata del niño y la
intensidad del castigo físico, éste
va dejando algunas lesiones en el
mundo emocional del niño que
luego pueden reflejarse en su
adultez. Estas conductas se
esconden bajo un velo que valida
socialmente el uso de la violencia
como medio para modelar la
conducta de los niños - velo que
también puede esconder el uso de
la violencia en las relaciones de
género en tanto que se usa el
argumento de la intimidad del hogar
para esconder los excesos. Es así
como para los niños y las niñas
entonces la violencia es un medio
y una conducta que puede moverse
dentro de supuestos parámetros
normales de interacción social.
castigados emocionalmente y entre
un 36% y 38% se abstuvo de
responder.
El resultado es que un 30% de los
adultos y un 47% de los niños y
las niñas consideran como malo el
uso del castigo físico y un 38% y
39% respectivamente opina lo
mismo del castigo emocional. Un
dato importante son los
sentimientos reconocidos por los
adultos cuando los niños y las niñas
son castigados: dolor (70%),
tristeza (78%), miedo (71%), odio
(56%) soledad (41%). Sin embargo,
y como lo resalta el estudio, un
20% de los adultos piensan que
los niños y las niñas toman
conciencia y un 22% que los niños
y las niñas son indiferentes. De
igual manera, sólo un 30% de los
adultos reconoce que nadie tiene
derecho a castigar los niños y las
niñas 31. Finalmente, el estudio
reseña que el lugar principal del
castigo es la casa.
Existe una frontera muy tenue entre
lo que sería "una nalgada a tiempo"
30 La información de este proyecto se encuentra en la página web http://www.ohchr.org/english/bodies/crc/study.htm y en
http://www.violencestudy.org/r25.
31 No queda claro cómo se planteó esta pregunta, pues no hace referencia explícita al castigo físico.
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Violencia, maltrato, niños y niñas en situación de calle
Resumen de indicadores en violencia y maltrato
FUENTES ESTADÍSTICAS
MSDS. Anuarios de Mortalidad. Varios años. Cálculos propios.
INAMUJER
CECODAP. Somos Noticia. 2004.
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