"Cultive sus talentos e implíquese, sera feliz" (1)

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CON LA COLABORACiÓN ESPECIAL DE
sibadoc
LA PROFESiÓN, HOY.
"Cultive sus talentos
e implíquese, sera
feliz" (1)
Concepción Rodríguez-Parada
Depor'urner'. dE' Bibl,,-,reC¡I1( mio i
D(Jcurnerrociü de lo Univ(,r"rlol j" BO'l,.,'lono
,
"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus dis­
cípulos esta parábola: Un hombre que se
iba al extranjero llamó a sus siervos y les
encomendó su hacienda: a uno dio cinco
talentos, a otro dos y a otro uno, a cada
cual según su capacidad; y se ausentó. En­
seguida, el que había recibido cinco talen­
tos se puso a negociar con ellos y ganó
otros cinco. Igualmente el que había reci­
bido dos ganó otros dos. En cambio el que
había recibido uno se fue, cavó un hoyo
en tierra y escondió el dinero de su señor.
Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor
de aquellos siervos y ajusta cuentas con
ellos. Llegándose el que había recibido
cinco talentos, presentó otros cinco, di­
ciendo: Señor, cinco talentos me entre­
gaste; aquí tienes otros cinco que he
ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo
bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al
frente de lo mucho te pondré; entra en el
gozo de tu señor. Llegándose también el
de los dos talentos dijo: Señor, dos talen­
tos me entregaste; aquí tienes otros dos
que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien,
siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido
fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra
en el gozo de tu señor. Llegándose tam­
bién el que había recibido un talento dijo:
Señor, sé que eres un hombre duro, que
cosechas donde no sembraste y recoges
donde no esparciste. Por eso me dio
miedo, y fui y escondí en tierra tu talento.
Mira, aquí tienes lo que es tuyo. Mas su
señor le respondió: Siervo malo y pere­
zoso, sabías que yo cosecho donde no
sembré y recojo donde no esparcí; debías,
pues, haber entregado mi dinero a los
banqueros, y así, al volver yo, habría co­
brado lo mío con los intereses. Quitadle,
por tanto, su talento y dádselo al que tiene
los diez talentos. Porque a todo el que
tiene, se le dará y le sobrará; pero al que
no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y
.
EDUCAClON y BIBLIOTECA
N. 170 - MARZOABRll 2009
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• DOSSIER. LA PROFESiÓN, HOY
CON LA COLABORACiÓN ESPECIAL DE
a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas
de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de
dientes" . Mateo 25,14-30.
Las últimas tendencias en gestión de re­
cursos humanos coinciden en destacar la
interrelación existente entre el pleno de­
sarrollo personal y el éxito organizacional.
Los estantes de librerías y bibliotecas están
llenos de libros cuyos autores, para reafir­
mar la bondad de sus explicaciones, recu­
rren a obras de filósofos, pSicólogos o
líderes religiosos que con anterioridad pos­
tulaban esos mismos asertos.
Las líneas que siguen son el resultado
de nuestra tarea docente en la Facultat de
Biblioteconomia i Documentació de la
Universitat de Barcelona (UB). En ella so­
lemos utilizar también habitualmente tex­
tos de otras disciplinas para ilustrar los
contenidos de las asignaturas que imparti­
mos. Uno de ellos es la "parábola de los
talentos" que nos sirve de "entremés" para
explicar los conceptos petienecientes al
tema 2, "Organización y estructura de las
unidades de información", que forma
parte de la asignatura "Recursos i serveis
en unitats d'informació" en la que los
alumnos aprenden nociones de gestión y
administración de unidades de informa­
ción, que se imparte en el tercer y último
curso de la diplomatura de Bibliotecono­
mía y Documentación.
En este artículo no pretendemos mos­
trar un ejemplo de buenas prácticas do­
centes, sino exponer tan sólo nuestro
convencimiento, como repetidamente
hemos manifestado a los alumnos, acerca
de la total imbricación que se da entre los
contenidos de la asignatura y la vida
-"buena"- en su doble faceta individual y
colectiva.
La Horganización" y
el desarrollo de los
talentos
El tema de referencia se inicia con la
lectura individual de dicha parábola, des­
pués de la cual acometemos un comenta­
rio conjunto. Ni que decir tiene que esta
lectura hecha sin más preámbulos, desco­
loca y sorprende a los alumnos. Es nuestra
tarea, por tanto, a través de los comenta­
rios que suscita, contextualizarla mediante
una exégesis que descubra su significado
más allá incluso del entorno "laboral" que
describe.
Como sabemos, uno de los aspectos
más importantes de una organización con­
siste en la elección de su estructura orga­
nizativa, la cual tiene como función
facilitarle alcanzar sus objetivos de manera
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EDUCACIÓN Y BIBLIOTECA
N. 170
-
MARZOABRll
2009
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eficiente y eficaz. Siendo más precisos, de­
finiríamos "organización" como aquel
grupo de individuos que trabajan conjun­
tamente para conseguir unos mismos ob­
jetivos, teniendo en cuenta las caracte­
rísticas de cada uno de ellos, mientras que
"estructura organizativa" consiste en el sis­
tema de relaciones que regulan las activi­
dades de las personas, las cuales
dependen unas de otras para obtener los
objetivos aludidos. Así definidos, los tér­
minos "organización" y "conjuntamente"
nos remiten a la noción biológica de sis­
tema, en el sentido de que cada parte al­
canza su pleno significado en tanto que
relacionada con las demás. Esta misma
acepción biológica nos recuerda también
que sistema no es algo permanente sino
que "es" en tanto que "proceso" .
La elección de tal o cual estructura or­
ganizativa no es producto de la arbitrarie­
dad o del azar, sino que es el resultado de
un proceso por el que un directivo ordena
una situación indeterminada o caos, eli­
mina los conflictos entre las personas
sobre el trabajo y la responsabilidad de
cada una de ellas y establece un entorno
idóneo para el trabajo en equipo" .
A nuestro entender este último frag­
mento nos da la clave para interpretar, en
parte, pero en su justa medida la parábola
de los talentos. Sobre el directivo o res­
ponsable de organización recae la respon­
sabilidad de elegir para cada función,
trabajo o tarea la persona más adecuada
en función de sus talentos, o competen­
cias diríamos hoy. Si esta elección se rea­
liza atendiendo otros criterios y se revela
inadecuada, el directivo será responsable
"in eligendo", en el sentido de que ha op­
tado por individuos poco capacitados.
Ahora bien, ¿cuál es el papel del indivi­
duo? ¿Dónde queda la responsabilidad?
¿Dónde la implicación? ¿Dónde el com­
promiso de cada persona? Creemos que
es aquí donde la parábola inicial alcanza
todo su significado. Cada individuo tiene
ante sí un doble compromiso: consigo
mismo y con sus semejantes. Consigo
mismo porque es responsable de dar lo
mejor de sí, debe autoerigirse, aprovechar
al máximo "sus talentos". Si no lo hace
así, en algún momento deberá dar cuenta
de esta omisión, en primer lugar, a él
mismo; en segundo lugar, deberá respon­
der ante sus compañeros por cuanto su
contribución al logro del objetivo común
se habrá frustrado como quizá también se
habrá frustrado la consecución del objetivo
mismo.
No se nos escapa, sin embargo, que lo
expuesto resulta aún insuficiente porque
recuerda a un "buenismo" individual en
ocasiones estéril. Un empleado debe tra-
CON LA COLABORACIÓN ESPECIAL DE
� si b ado e
bajar en una organización "inteligente" al
frente de la cual se sitúen directivos que
entiendan que los trabajadores no son una
amenaza per se. Una de las obligaciones
de los responsables de organizaciones es
velar para que éstas se conviertan en es­
cenarios capaces de fomentar en sus
miembros la necesidad de desplegar todos
sus talentos. Para hacerlo posible se re­
quiere que la empresa no se "estupi­
dice"(2), esto es, que la información llegue
a todos y que se establezcan canales de co­
municación ágiles y eficaces por los que
transmitirla: "todavía muchos directivos
ocultan datos a sus empleados. .. porque
para ellos la información de una empresa
es poder, su poder... en la era de la infor­
mación, todos tienen que tomar decisio­
nes o la empresa se estupidiza. Para crear
valor, la información tiene que circular
entre todos" (3).
Los dos polos expuestos: un entorno
favorable y el compromiso ante sí y ante
los demás, son las dos caras de una misma
moneda. Ambas conducen al bien su­
premo propio del ser humano según Aris­
tóteles: la felicidad, que se consigue
exclusivamente desarrollando las propias
capacidades o talentos. La felicidad aristo­
télica se fundamenta, pues, en la actividad
diaria continuada, somos felices a través
de lo que hacemos, siempre que esta ac­
ción se base en la razón. Propiamente de­
beríamos decir que "estamos" felices y no
que "somos" felices, porque la felicidad es
un estado, resultado de una actividad, y no
una cualidad. De este modo, la concep­
ción aristotélica de la felicidad entronca
claramente con la psicología de raíz con­
ductista que defiende no tanto un cambio
de ideas como modificar nuestros hábitos,
en el sentido de que la modificación de
éstos acabará transformando las primeras.
LA PROFESiÓN, HOY.
Profesores de las más prestigiosas escuelas
de negocios y de tecnología como Sriku­
mar S. Rao, Lou Marinoff, c.K. Prahalad
o Kenneth P. Morse, entre otros, defien­
den esta misma teoría, cuyo origen sitúan,
la mayoría de ellos, en las doctrinas de
Suda y Confucio.
Más recientemente, la conocida como
filosofía "nudge" o teoría del pequeño
"empujón" (4), según la cual leves cambios
en el comportamiento individual son ca­
paces de provocarlos a nivel global, hace
recaer también en el individuo la respon­
sabilidad de promover el cambio hacia un
modelo de sociedad y realidad mejores.
Sin embargo, apelar exclusivamente a la
pulsión vital del individuo no es suficiente
para llevar una buena vida o vida feliz. Es
decir, aún siendo importante la dimensión
individual, no hemos de olvidar que la per­
sona forma parte de un conjunto que es
más que la simple suma de las "partes"
que lo conforman y que las relaciones que
se establecen entre ellas determinan in­
cluso su propia naturaleza. Este hecho ex­
plica la importancia que tiene para
cualquier organización elegir una buena
estructura organizativa, que sea capaz de
contemplar las competencias o talentos de
cada uno de sus miembros y las dinámicas
de relación que se establecen entre ellos
para mejor alcanzar los objetivos comu­
nes.
Notas
(1) Lou MarinorL enrrevista concedida al diario La Van·
guardia (miércoles 10 de enero de 2007)
(2) MENDELSON. Haim: ZJEGLER. Johannes. Los cua­
tro principios de la empresa inteligente. Bilbao:
De vuelta a clase
Deuslo. 2004.
Los alumnos en ocasiones muestran su
sorpresa ante los razonamientos expues­
tos, a lo que les respondo que se trata de
una mera cuestión de "sentido común"
que, tristemente, es el menos común de
los sentidos. ... �
(3) "En una empresa tonla solo manda uno'''. entrevista a
J. Ziegler en La Vanguardia. martes 6 de abril de
2004. En línea: http://herneroleca.lavanguardia.es/
preview/2009 /03/14/pagina-64 /33649719/ pelr.
html?search;ziegle. (Consulta: 16/03/2009)
(4) THALER. Richard. Un peque/io empujón {lIudge}
para tomar los mejores decisiones en salud, dinero y
felicidad. Madrid: Taurus. 2009.
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EDUCAClON y BIBLIOTECA
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