TEMA 6: LOS FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN MORAL

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TEMA 6: LOS FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN MORAL. PRINCIPALES
TEORÍAS ÉTICAS
1. Las acciones morales
2. Los valores morales
2.1 - Definición de valor
2.2 - Clasificación de los valores
2.3 - Aprehensión de los valores
3. Las normas morales
4. Libertad y determinismo
4.1 - La libertad y sus condiciones
4.2 - Determinismo: Definición y tipos
5. La responsabilidad
5.1 - ¿Qué significa ser responsable?
5.2 - La responsabilidad en el mundo de hoy
6. ¿Cómo podemos justificar los actos morales? Tipos de ética
6.1 - Las éticas teleológicas
6.2 - Las éticas deontológicas
7. Actividades
1. LAS ACCIONES MORALES
Que los seres humanos tenemos una vida moral es un hecho innegable: todos
nos planteamos “cuestiones morales” varias veces a lo largo de un día normal, como,
por ejemplo, debo salir con tal persona cuando mis padres me lo están prohibiendo,
debo ir a tal sitio cuando sé que puede ser peligroso, debo quedarme a estudiar si lo
que me en realidad me apetece es irme al cine… y más aún cuando nos encontramos
en situaciones especiales que exigen de nosotros una rápida actuación: debo entrar en
la casa ardiendo e intentar salvar a aquella persona que no puede salir, debo mentir
descaradamente para evitar un severo castigo… ¿Qué es, entonces, lo que caracteriza
a las acciones morales?
Acción moral: es aquella que sentimos que estamos obligados a hacer (o a
evitar) y que, una vez efectuada, nos produce satisfacción –cuando hemos hecho “lo
que debíamos hacer”– o remordimiento de conciencia –cuando no lo hemos hecho–.
Toda acción moral contiene un elemento ineludible de obligación: «tengo que
ayudar a mi hermano a estudiar», «no puedes faltar a clase porque no te apetezca
ir»… Así, la obligación moral consiste en un imperativo cuyo cumplimiento se
estima ineludible.
2. LOS VALORES MORALES
Cuando realizamos una acción estamos guiados por una serie de valores que
son los que nos mueven a obrar: los valores motivan la conducta moral y, por ello,
aparecen como fundamento de la vida moral, como una de sus condiciones de
posibilidad, pues sin ellos careceríamos de impulso para obrar.
Así pues, cuando nos preguntamos ¿qué debo hacer?, ¿qué opción es la que
más me conviene?, la respuesta hemos de determinarla en función de nuestros
valores, es decir, de lo que para nosotros es más importante: los valores morales.
Estos guían nuestra conducta y nos dicen lo que es conveniente para nosotros y, por
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Tema 6: Los fundamentos de la acción moral. Principales teorías éticas
tanto, preferible a lo demás. La ciencia que se ocupa de estudiar todo lo relativo a los
valores se llama axiología y se ocupa de tratar de responder a preguntas como:
¿Qué son los valores?
¿Cómo se clasifican los valores?
¿A través de qué medio o capacidad humana captamos los valores?
2.1 DEFINICIÓN DE VALOR
«Valor» es aquella propiedad o característica de un objeto que le convierte en
atractivo o repulsivo para alguien: un objeto posee “valor” cuando es preferido o
deseado por alguien.
2.2 CLASIFICACIÓN DE LOS VALORES
La clasificación más extendida es la de Max Scheler, que divide los valores en:
 Estéticos: belleza, elegancia, armonía,…
 Económicos: calidad, eficacia, eficiencia, abundancia, utilidad,…
 Vitales: salud, vitalidad, energía, fuerza, agilidad,…
 Religiosos: sagrado, divino, santo, milagroso, piadoso,…
 Intelectuales: verdad, conocimiento, corrección, exactitud,…
 Morales: bondad, justicia, honestidad, tolerancia, solidaridad,
responsabilidad, amistad, paz, lealtad...
2.3 APREHENSIÓN DE LOS VALORES
¿Cómo se captan los valores? El medio de aprehender los valores es la
afectividad (no los sentidos o la razón): se captan a través del sentimiento que se
produce cuando nos sentirnos inclinados hacia el objeto valioso.
3. LAS NORMAS MORALES
Podemos definir las normas morales como la expresión en forma de
mandato, de imperativo, de los valores morales. Cuando en la reflexión ética se
descubre que una realidad es “valiosa”, esa misma reflexión le lleva al ser humano a
desear ese valor, a marcarse de forma imperativa un mandato que le permita conseguir
ese valor. Por ejemplo si se descubre que la vida es un valor, de ese descubrimiento
nacerá un mandato, que lo podremos expresar en forma positiva: “respetar la vida”, o
en forma negativa: “no matarás”.
Las normas morales más significativas y de carácter más universal se llaman
principios morales. Un conjunto de normas morales aceptado por una persona o un
colectivo determinado es lo que se llama código moral y constituye un sistema de
creencias morales que configura el orden moral de un individuo, sociedad o
momento histórico concreto.
Todas las normas morales son normas de conducta pero no todas las normas de
conducta son normas morales. Por ejemplo, las normas de cortesía no son normas
morales.
Se puede afirmar que las normas morales serán aquellas normas de conducta
que poseen las siguientes características:
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Tema 6: Los fundamentos de la acción moral. Principales teorías éticas
 Autobligación: Atraen de tal manera a las personas que las poseen, les
parecen tan valiosas, que se presentan ante ellas con una exigencia de ser
obedecidas, sin provenir de ninguna autoridad y sin ninguna necesidad de que
los demás se enteren o no de su cumplimiento que no tiene nada que ver con el
aplauso o condena por parte de la sociedad. Siente que las tiene que cumplir por
respeto a sí mismo, nacen de su forma de valorar y sentir la realidad.
 Universalidad: El ser humano que posee normas morales piensa que esas
normas deben regir el comportamiento de todas las personas. Está tan
convencido de su valor que las extendería a todo ser humano.
 Incondicionalidad: Las normas morales se presentan al que las posee como
valiosas, y piensa que hay que realizarlas simplemente por el hecho de dar lugar
a comportamientos valiosos, sin que con ellas se trate de conseguir algo distinto,
como el aplauso de los demás, el obtener un paraíso, etc. o cualquier otro
objetivo que no sea su puro cumplimiento.
a) LA VIRTUD Y EL VICIO
Las acciones morales, además, son las que a la larga nos convierten en
«buenas o malas personas», es decir, en personas moralmente íntegras o reprobables:
Nuestra percepción de la vida moral nos dice que podemos elegir entre hacer
caso a la norma o no. Cuando lo hacemos nos convertimos en personas virtuosas y
cuando no lo hacemos somos personas inmorales:
- La virtud consiste en actuar conforme a la regla y lleva aparejada una sanción
positiva. De la persona que sigue la norma se dice que es “virtuosa” y obtiene un
premio por ello (reconocimiento y respeto de los demás, “buena conciencia”, esperanza
de una vida feliz tras la muerte…).
- El vicio consiste en la actuación en contra de la norma y quién así procede, el
inmoral o vicioso, recibe por ello una sanción negativa, un castigo (rechazo y
marginación, “mala conciencia”, condena eterna…).
b) LA CONCIENCIA MORAL
La vida moral está siempre acompañada de una instancia que se sabe
consciente de las normas morales y libre para elegirlas o no. Es lo que llamamos
conciencia moral y tiene capacidad para captar los principios morales y formular
juicios morales («esta persona ha hecho lo que no debía», «el alcalde ha actuado
correctamente desde un punto de vista moral», «me siento mal, no debería haber
actuado así»…).
4. LIBERTAD Y DETERMINISMO
La relación de la libertad con la moralidad es clara: vida moral significa elección
de una u otra conducta ante una situación en la que nos preguntamos ¿qué debo
hacer?, pues bien si la vida moral consiste en elegir lo que vamos a hacer, la
capacidad de elección es lo que llamamos libertad.
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Tema 6: Los fundamentos de la acción moral. Principales teorías éticas
4.1 LA LIBERTAD Y SUS CONDICIONES
Libertad es, por tanto, la capacidad de elegir entre las diversas posibilidades que
se le ofrecen al ser humano en cada momento. Ahora bien, esto no quiere decir que no
haya imposiciones: hay aspectos de la vida que no podemos elegir. De hecho vivimos
sometidos a una serie de condiciones impuestas contra las que no se puede hacer
nada: el nacer, el hacerlo en una familia determinada, en un país concreto, en una
época...
Aquello que no elegimos es lo que Ortega y Gasset denomina
«circunstancia»: esta se nos impone, pero en ella encontramos opciones vitales entre
las cuales estamos obligados a elegir.
Nuestra vida es, según este filósofo, una mezcla de libertad y necesidad:
elegimos cómo vamos a vivir nuestra vida, tenemos que inventar lo que queremos ser,
pero nuestra elección está limitada por ciertos aspectos que conforman la
circunstancia, lo que se nos impone y no podemos elegir.
4.2 DETERMINISMO: DEFINICIÓN Y TIPOS
Ahora bien, en la historia de la filosofía no faltan filósofos que han negado la
libertad humana.
La postura teórica que niega la existencia de la libertad se conoce con el nombre
de determinismo. El determinismo afirma que la voluntad humana está sometida a
una serie de condicionantes y factores (fisiológicos, culturales, religiosos,
históricos...) que escapan a su control y que, por tanto, hacen que la libertad no sea
más que una apariencia ficticia: todo lo que ha habido, hay y habrá, y todo lo que ha
sucedido, sucede y sucederá, está de antemano fijado, condicionado y establecido.
Se afirma, pues, que todo en el universo, incluidas las acciones humanas, están
determinadas y que la experiencia de la libertad es un engaño, una apariencia, ya que
todo está determinado, pero el ser humano lo ignora y a esa ignorancia es a lo que se
llama libertad.
Las teorías deterministas más relevantes son:
a) Fatalismo: la vida del hombre está sometida al destino, es decir, a una fuerza
universal que determina el desarrollo de los acontecimientos y contra la cual nada se
puede hacer.
b) Determinismo teológico: Dios prevé y determina la vida humana y el destino
del universo, de manera que todo lo que nos ocurre está ya predeterminado.
c) Materialismo fisicista: la vida humana está sometida a las mismas leyes
necesarias que rigen la materia cósmica, de modo que nuestra conducta está
determinada por leyes físicas y bioquímicas.
d) Materialismo histórico: Según Marx, la historia se desarrolla de modo
necesario e independiente de las voluntades individuales: el pensamiento y la voluntad
de los individuos está determinado por las condiciones sociales y económicas en las
que se desarrolla la vida humana.
e) El conductismo: según esta corriente de la psicología, la conducta humana
está determinada por los “condicionamientos psicológicos”. El psicólogo Skinner
sostiene que para cualquier comportamiento observable hay siempre un conjunto de
condiciones ambientales que actúan de causa, es decir, que dadas ciertas condiciones
se producirá necesariamente una forma determinada de acción.
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Tema 6: Los fundamentos de la acción moral. Principales teorías éticas
f) El psicoanálisis: según Freud, la conducta está determinada por el
inconsciente. El comportamiento humano está causado por presiones del inconsciente,
esto es, nada de lo que hacemos o decimos es resultado de una decisión consciente,
sino que debe ser atribuido a factores que operan en el estrato más profundo de
nuestro psiquismo y que están fuera del alcance del yo.
5. LA RESPONSABILIDAD
5.1 ¿QUÉ SIGNIFICA SER RESPONSABLE?
Ser moralmente responsable de una acción significa:
- Que quien actúa lo ha hecho con libertad, es decir, admitir que esa acción
podría no haberse realizado, o haberse realizado de otra manera distinta,
- Que quien actúa es capaz de responder de la acción realizada, aduciendo
las razones o motivos que le han impulsado a actuar de esa forma concreta,
- Asumir las consecuencias (el bien o el mal) que se deriven de la acción
realizada. La primera de estas condiciones es fundamental, pues carece de sentido
pedir responsabilidad a alguien por una acción que ha realizado careciendo por
completo de libertad. No tiene sentido hacer moralmente responsable a una persona de
que se haya producido un terremoto, de que su pupila se dilate cuando hay poca luz,
etc. Esto nos hace pensar que la responsabilidad es como la otra cara de la moneda
de la libertad: solo somos responsables de lo que hacemos libremente, pero de todo lo
que hacemos con libertad.
5.2 LA RESPONSABILIDAD EN EL MUNDO DE HOY
A lo largo del siglo XX, se ha generado un nuevo tipo de conciencia, la
conciencia planetaria. Como consecuencia del progreso científico-técnico, nos
enfrentamos a problemas que no pueden ser solucionados por unos pocos países, sino
que requieren la cooperación y responsabilidad de todos, por ejemplo: la
contaminación, el agotamiento de los recursos naturales, como efecto de la producción
y el consumo masivos; y la posibilidad real de destrucción del planeta, como efecto de
las nuevas armas de destrucción masiva.
a) EL PRINCIPIO DE RESPONSABILIDAD
Avances de este tipo son los que han llevado a filósofos como Apel a denunciar
la falsa idea de “progreso” sobre la que estamos construyendo nuestra civilización.
Hemos creído que el progreso consiste en explotar los recursos de la tierra para
satisfacer nuestro deseo de bienestar, y la estamos destruyendo. Por eso, tenemos que
cambiar nuestra idea de progreso en el sentido de asumir responsablemente las
consecuencias de nuestras acciones, para poder dejar a las generaciones futuras un
mundo, como mínimo, tan habitable como el que nosotros hemos encontrado.
b) CIUDADANOS RESPONSABLES
El auténtico ciudadano no se limita a exigir sus derechos, sino que también
participa activa y responsablemente en los asuntos que nos afectan a todos. Podemos
decir que no es “buen ciudadano” quien se limita a disfrutar de los derechos que moral
y legalmente tiene, desentendiéndose de lo demás. El ideal al que se aspira es el del
ciudadano cosmopolita: aquella persona que, desde sus condiciones concretas de
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Tema 6: Los fundamentos de la acción moral. Principales teorías éticas
vida (nacionalidad, idioma, creencias, costumbres, etc.), es solidaria con los
problemas de la humanidad.
c) RESPONSABILIDAD PROFESIONAL
Otro campo en el que la responsabilidad ha ganado terreno en los últimos
tiempos es el del ejercicio profesional. De aquí han surgido las éticas profesionales,
que estudian las exigencias y los valores morales específicos de cada actividad
profesional. Se trata de averiguar cuáles son los bienes internos de cada profesión, es
decir, lo que esos profesionales deben ofrecer específicamente a la sociedad, además
de los valores y hábitos que es preciso adquirir para poder cumplir esa función. Estos
son componentes de la responsabilidad que tenemos que asumir como profesionales
en un determinado campo. El referente último al que se pretende llegar es el de la
excelencia: cada profesional debe poner todas sus capacidades al servicio de la
realización más perfecta posible de su trabajo.
6. ¿CÓMO PODEMOS JUSTIFICAR LOS ACTOS MORALES? TIPOS DE ÉTICA
Cuando llevamos a cabo algún tipo de acción moral nos basamos siempre en un
determinado criterio: por ejemplo, actuamos para conseguir algo que queremos; o
bien porque creemos que debemos actuar de tal forma. Así, existen dos grandes
grupos de éticas según el modo de justificar nuestros actos: aquellas que defienden
que el ser humano actúa moral o inmoralmente según la finalidad que pretenda; y
aquellas que consideran que el ser humano actúa moralmente sólo cuando actúa por
deber. Las éticas que se basan en los fines se llaman teleológicas (del griego “telós”
que significa fin) y las que se basan en el deber se denominan deontológicas (del
griego “deon” que significa deber).
6.1 LAS ÉTICAS TELEOLÓGICAS
Cada actividad humana persigue un bien que es, por tanto, su fin (telos). Por
ejemplo, el fin de la medicina es la salud. Las acciones relacionadas con la salud, por
consiguiente, las juzgaremos como buenas o malas en función de si consiguen aquello
que es su fin, la salud. Esto es, las juzgaremos según las consecuencias que de ellas
se siguen.
También para las éticas teleológicas una acción debe ser juzgada
moralmente por las consecuencias que de ella se derivan. Dicho de otro modo, la
bondad moral de nuestras acciones depende de la bondad moral de sus
consecuencias, del fin que persiguen.
Pero, para poder juzgar convenientemente, necesitaremos saber cuáles son las
consecuencias “buenas” para el ser humano, el bien o fin que los seres humanos
deben perseguir en último término, deberemos describir su contenido y mostrar cómo
alcanzarlo
Para determinar en qué consiste el bien humano las éticas teleológicas acuden a
la metafísica y a la antropología para averiguar cuál es la esencia del ser humano.
Una vez descubierta afirman que su bien y su fin consisten en realizarla en plenitud.
Veamos tres de las éticas que han postulado un bien diferente, fin al que deben
tender las acciones moralmente buenas.
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Tema 6: Los fundamentos de la acción moral. Principales teorías éticas
a) ARISTOTÉLICA O EUDAIMONISTA (del griego “eudaimonía”; felicidad)
Según Aristóteles, la felicidad es la aspiración máxima de los seres humanos.
Aquello que deseamos, −la salud, el amor, el trabajo, etc.− lo deseamos como medio
para alcanzar ese fin último, ese bien supremo, que es la felicidad. Sería absurdo
querer alguna cosa que pensamos nos hará infelices. Las acciones moralmente buenas
serán, por tanto, aquellas que nos reporten felicidad.
El problema comienza cuando intentamos definir la felicidad: ¿consiste en el
placer, en la fama, en las riquezas...? Del mismo modo que hay muchas formas de vida
humana, también pueden haber distintas formas de felicidad: por ejemplo, una vida
centrada en los placeres, la vida política, la vida contemplativa (dedicada a estudiar,
pensar...).
Si el bien de cada cosa es llevar a término su fin de la mejor manera (por
ejemplo, un cuchillo debe cortar bien), el bien en que consiste la felicidad es la
realización de las tareas propias del ser humano.
¿Y cuáles son estas, qué es aquello que nos es propio en tanto que
humanos?
La vida la compartimos con los animales y las plantas, y la sensación con los
animales. Pero los humanos, además, pensamos, razonamos, tomamos decisiones,
tenemos logos y conciencia moral de aquello que es justo: esta es la función del ser
humano como tal, exclusiva, la que nos define. La felicidad máxima, en tanto que
humanos, se consigue actuando racionalmente.
Aunque esto no quiere decir que no cuenten otras cosas como los placeres, la
salud, un cuerpo agradable, cosas materiales como el dinero, la amistad, etc.
¿Podemos aprender a ser felices? Aristóteles piensa que sí. Para buscar la
felicidad hemos de aprender a actuar racionalmente, a ser virtuosos (areté). Para ello
debemos desarrollar una especie de inteligencia práctica que denomina prudencia. La
conducta virtuosa, la acción prudente, busca siempre el término medio, la
moderación (de todo un poco, de nada demasiado) y se adquiere con el hábito:
ejercitándonos en ella, viviendo y practicando, convirtiéndola en costumbre, iremos
formando nuestro carácter. De ahí la importancia de educar a los niños, que es
responsabilidad de los padres y de las buenas leyes de la sociedad.
Así pues, para Aristóteles la felicidad consiste en una vida racional obtenida con
la práctica, en la que la prudencia y la moderación son la guía de nuestras acciones.
b) HEDONISTA
Esta doctrina recibe su nombre del término hedoné que en griego significa
placer. Fue enunciada por Epicuro en el siglo III a. C. (por lo que también se la conoce
como epicureísmo).
Para Epicuro la felicidad consiste en la obtención del placer y en la ausencia
de dolor. Todos los seres humanos buscan mediante sus acciones lo mismo: alcanzar
el placer y evitar el dolor. Por tanto, algo es bueno cuando proporciona placer y malo
si ocasiona dolor. Sin embargo esto no es tan sencillo. Hay ocasiones en que un
determinado placer nos puede provocar un dolor más prolongado (por ejemplo cuando
nos emborrachamos), y un determinado dolor nos puede provocar un placer más
intenso (por ejemplo, cuando tras un gran esfuerzo por conseguir algo vemos realizado
nuestro objetivo).
Así pues, ¿qué es lo que debemos elegir? Según Epicuro hay que elegir las
acciones que nos reporten un placer mayor y más duradero y nos eviten la mayor
cantidad posible de dolor. De esta forma alcanzar la felicidad exige el sabio cálculo
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Tema 6: Los fundamentos de la acción moral. Principales teorías éticas
de las consecuencias que se siguen de nuestras acciones, de cara a evitar el dolor y
alcanzar el placer más duradero.
Hay que añadir que, tanto por lo que respecta al placer como al dolor, Epicuro no
se refiere exclusivamente a los placeres materiales sino también, y sobre todo, a los
placeres del alma (la amistad, una buena conversación, etc.).
Epicuro no propone la renuncia a ningún tipo de placer, pero sí el saber
ordenarlos y supeditarlos al placer máximo: un placer físico y espiritual duradero, la
ataraxia, un estado permanente de serenidad, tranquilidad y equilibrio alejado de
aquello que pueda preocuparnos, molestarnos o inquietarnos.
c) UTILITARISTA
Para el utilitarismo, doctrina cuyo máximo representante es John Stuart Mill, el
fin de la vida moral consiste en alcanzar la mayor felicidad, el mayor placer, para el
mayor número posible de seres humanos. Ante dos posibles acciones, actuará de
forma moralmente correcta quien elija aquella que proporcione la mayor felicidad para
el mayor número de personas.
Este principio, a la vez que un criterio para tomar decisiones racionales, aplicado
a la vida social ha sido responsable del desarrollo del Estado del bienestar y de una
gran cantidad de reformas sociales que han mejorado la calidad de vida de los
miembros de la sociedad: la reducción de la jornada laboral, la generalización de los
subsidios de desempleo o la sanidad y la escuela públicas son buenos ejemplos de las
reformas que mejoran la vida de la mayoría.
Para Mill la felicidad, como para los epicúreos, es poder alcanzar el placer y
evitar el dolor, así como la infelicidad es la ausencia de placer y la presencia del
dolor. La diferencia entre ambos radica en que la filosofía moral promulgada por
aquéllos es individualista, mientras que el utilitarismo es una moral social.
Mill distingue dos tipos de placeres:
 Los superiores son los que nos convierten en individuos satisfechos y
respetados. Tienen que ver con lo que la sociedad llama virtud, que para
Mill es el desarrollo de los sentimientos armoniosos de amistad y
cooperación entre todos los humanos.
 Los inferiores, en cambio, tienen que ver con la mera satisfacción
egoísta.
El utilitarismo es hoy, quizá, la doctrina ética teleológica más representativa y de
mayor repercusión en la filosofía moral. Y esto es así por su carácter
consecuencialista: las consecuencias de nuestros actos nos muestran si estos son
correctos o no.
Si llevamos a cabo una acción para que la gente sea más feliz pero
conseguimos todo lo contrario, nuestra acción no habrá sido buena, aunque la
hayamos hecho con nuestra mejor voluntad. Las consecuencias, pues, determinan la
bondad o falta de bondad de nuestras acciones.
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Tema 6: Los fundamentos de la acción moral. Principales teorías éticas
6.2 LAS ÉTICAS DEONTOLÓGICAS
Según Kant, las éticas teleológicas nunca pueden suministrarnos normas de
acción absolutas, esto es, leyes universales y necesarias, porque dependen de los
fines o bienes particulares a los que cada cual aspira. Por ejemplo:
 «Obra de manera racional y prudente para ser feliz», dice Aristóteles.
 «Obra de manera que obtengas el mayor placer y el menor dolor
posibles», dice Epicuro.
 «Obra de modo que el mayor número de personas obtenga el mayor
placer posible», dicen los utilitaristas.
Pero ¿qué pasa si la racionalidad y la moderación no me dan felicidad, si el placer no
me satisface como meta vital, y si el placer de los demás no me importa en absoluto?
Entonces el mandato para la acción moral pierde su sentido, su poder de ser
válido para todos, su universalidad.
Para conseguir un mandato absoluto Kant establece una regla formal
independiente de los hechos, de los bienes materiales que cada cual persigue. Por ello
su ética se cataloga como formalismo ético frente a las éticas materiales que
proponen bienes concretos a conseguir mediante la acción moral.
Este principio lo encuentra en la buena voluntad, una especie de actitud formal
tendente a la corrección de los actos, sin relación con los bienes particulares concretos.
Bueno es aquello que la voluntad ejecuta con buena intención, por deber: la
acción no es buena o mala por sus resultados sino por su conformidad con el
deber.
¿Y qué es el deber? El deber no se deriva de ningún bien, de ninguna fuerza
externa como las costumbres o la legalidad establecida sino de la propia razón. El
deber es la forma de la obligación moral, la necesidad de actuar no sólo conforme a
la ley moral sino por puro respeto a la misma. Según Kant podemos:
 Obrar contra el deber. Por ejemplo, si robo, mi acción será contra el deber y,
por tanto, moralmente, mala.
 Obrar de acuerdo con el deber. Por ejemplo, no robo porque quiero presumir
de honrado. Kant mantiene que si obramos de acuerdo con el deber, pero
persiguiendo motivos personales, nuestra acción no será moral.
 Obrar por deber. Por ejemplo, no robo porque mi razón, mi conciencia, me dice
que no debo robar, que mi deber es no robar. Se trata de ser fiel a la norma
suprema de la ética kantiana: el deber por el deber. El deber por puro respeto
al deber.
La ley moral se expresa en forma de imperativo, un mandato con forma de obligación
moral que puede dividirse en dos tipos principales:
a) Imperativos hipotéticos: vinculamos la acción con los fines que quieren ser
alcanzados (como vimos en las éticas teleológicas: «haz x si quieres obtener y»). Por
ejemplo, cuando hago una buena acción para obtener una recompensa (la felicidad, el
placer...) y no porque sea mi deber hacerla. Para Kant estos no serían los
imperativos propios de la moral pues la acción está condicionada por la recompensa.
b) Imperativos categóricos: postulan acciones buenas en sí mismas sin que
sean medios para otros fines, sin estar sometidas a condición alguna: pretenden ser
leyes universales que guíen la conducta humana en cualquier circunstancia, bajo
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Tema 6: Los fundamentos de la acción moral. Principales teorías éticas
cualquier condición. Según Kant son los propios del ámbito moral y nos propone dos
formulaciones:
«Obra como si la máxima de tu acción pudiese ser erigida por tu voluntad en ley
universal de la naturaleza» (es como decir que lo que no quieras para ti no lo quieras
para los demás. O que conforme actuemos nosotros debemos esperar que actúen los
demás).
«Debemos actuar de tal modo que obre con respecto a mi persona y a la de los
demás como si fuéramos fines y no como medios» (reconocemos que no podemos
usar a las personas como medios para obtener un beneficio, como se hace con las
cosas. Reconocemos la dignidad inherente al ser humano; el respeto que merece la
persona sólo por el hecho de serlo).
Los juicios particulares sobre situaciones concretas resultarán de aplicar estas
formulaciones universales formales. Por ejemplo: ¿debo reciclar las basuras? Para
saber cuál debe ser en este caso la máxima de mi voluntad debo plantearme si
desearía un mundo donde nadie reciclara y, por tanto, la escasez de recursos y la
contaminación se apoderaran del planeta. Mi máxima, por tanto, «recicla la basura»,
puede derivarse de un principio más general: que el cuidar la salud del planeta sea una
ley moral universal.
La ética defendida por Kant es una ética autónoma, y no heterónoma, una ética
en la que los seres humanos se dan sus propias leyes, en la que la razón es la
suprema legisladora y encuentra en sí misma la ley moral, el principio que ha de seguir
para obrar correctamente: el imperativo categórico.
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Tema 6: Los fundamentos de la acción moral. Principales teorías éticas
7. ACTIVIDADES
1. ¿Qué es lo que caracteriza a la acción moral?
2. ¿Qué son los valores morales?
3. Escribe cuatro valores morales.
4. Define: normas morales, principios morales, código moral y conciencia moral.
5. Lee las siguientes frases y di qué sentido tiene el término libertad en cada una de
ellas:
- «Mis padres no me dan libertad»
- «Habla con toda libertad»
- «Necesito más libertad»
- «La independencia económica da la libertad»
- «El delincuente ha sido puesto en libertad»
6. TEXTO:
«El hombre, como veremos, es constitutivamente moral porque es constitutivamente
libre, tiene por fuerza que hacerse -suficiente o deficientemente- su propia vida. He
aquí, pues, otro grave y primordial problema ético: el de la realidad inexorablemente
moral del hombre. (...) El hombre tiene que ser moral, es decir, tiene que conducir su
vida (...).»
J. L. Aranguren, Ética.
a) ¿Qué significa que somos “constitutivamente morales? Busca ejemplos que prueben
esta idea.
7. Reflexiona sobre si son libres las siguientes personas y por qué: un drogadicto, un
soldado que cumple órdenes en una guerra, un disminuido psíquico, un miembro de
una secta religiosa, un niña de siete años, un diputado sometido a la disciplina de voto
por su partido político.
8. Cuando tus padres o profesores te piden que seas responsable, ¿quieren decir lo
mismo o algo distinto del concepto de “responsabilidad moral”?
9. ¿Somos responsables de nuestra forma de vida ante las generaciones futuras? ¿Por
qué?
10. TEXTO:
«Es, por tanto, la virtud un término medio relativo a nosotros, determinado por la razón
y por aquello por lo que decidiría el hombre prudente. Es un medio entre dos vicios,
uno por exceso y otro por defecto, y también por no alcanzar, en un caso, y
sobrepasar, en otro, lo necesario en las pasiones y acciones, mientras que la virtud
encuentra y elige el término medio.»
Aristóteles, Ética a Nicómaco
a) ¿Qué es virtud y qué vicio, según Aristóteles?
b) ¿Estás de acuerdo en que lo correcto es siempre el término medio?
c) Una vida moderada ¿conduce a la felicidad o a una vida insípida?
11. Resuelve el siguiente dilema moral desde la posición de un utilitarista y desde la
tuya propia.
«En la Segunda Guerra Mundial se produce un robo en un campamento de
soldados por parte de alguien de un pueblo cercano. El comandante amenaza con
arrasar el pueblo si no aparece el culpable.»
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Tema 6: Los fundamentos de la acción moral. Principales teorías éticas
¿Podemos entregar a un inocente, sabiendo que lo es, a cambio de la vida de
todo el pueblo?
12. Explica la diferencia entre una acción que concuerda con el deber y otra que se
hace por deber. Pon un ejemplo.
13. Pon dos ejemplos de «imperativos hipotéticos» y dos de «imperativos categóricos».
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