Decídanse el recurso de reposición y la solicitud de concesión del

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REPUBLICA DE COLOMBIA
I
MINISTERIO DE COMERCIO, INDUSTRIA Y TURISMO
SUPERINTENDENCIA DE INDUSTRIA Y COMERCIO
DESPACHO DEL SUPERINTENDENTE DE INDUSTRIA Y COMERCIO
GRUPO DE TRABAJO DE COMPETENCIA DESLEAL
Bogotá D.C., seis (6) de agosto de dos mil diez (2010)
Auto No. 1254
“Por el cual se resuelve un recurso de reposición”
Radicación 10008759
Demandante: 3M COLOMBIA S.A.
Demandado: SERGIO ANDRÉS FORERO ARANGO
Decídanse el recurso de reposición y la concesión del recurso subsidiario de apelación
interpuesto por la sociedad demandante contra el auto No. 1019 de 2010, mediante el
cual se negó su solicitud de medidas cautelares.
FUNDAMENTOS DEL RECURSO
En sustento de su inconformidad la sociedad demandante adujo, en síntesis, que la
simple afirmación de estar legitimada para solicitar el decreto de las medidas era
suficiente para tener por acreditado dicho presupuesto de la pretensión cautelar, en
tanto que “no requiere demostración alguna puesto que, de acuerdo con la
Superintendencia, el tema probatorio adquiere relevancia cuando quien solicita la
medida tiene únicamente la intención de participar en el mercado", por tanto, consideró
que la exigencia del Despacho de medios de prueba adicionales con tal fin, fue “no solo
violatorio de la seguridad jurídica, sino que desconoce el principio de buena fe”. Agregó
que, aún cuando fuera su obligación el aportar tales probanzas, éstas ya se
encontraban en los documentos obrantes en el expediente.
Para la recurrente, la documental aportada con su libelo resulta idónea para demostrar,
de un lado, su participación en el mercado y, del otro, que la interposición por parte del
aquí demandado de una acción popular en su contra, acompañada de la solicitud de
cautelas es, en si misma, una conducta de competencia desleal, máxime cuando las
súplicas del referido litigio se encaminaron a excluirla del mercado, lo que
efectivamente ocurrió con ocasión del decreto de cautelas por parte del Juzgado 13
Civil del Circuito de la ciudad y, por ello, aseveró que es obligación de este Juzgador
decretar su suspensión.
CONSIDERACIONES
Estudiados los argumentos que soportan la censura, concluye el Despacho su
improsperidad, motivo por el cual, atendiendo las razones que se exponen a
continuación, el proveído en censura será mantenido.
1.
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 174 del C. de P. C., ”toda decisión
judicial debe fundarse en las pruebas regular y oportunamente allegadas al proceso”,
obligación reforzada por el artículo 177 Ibídem, que consagra el deber procesal, según
el cual, incumbe a las partes probar el sustento fáctico de sus pretensiones.
Ahora bien, ya en lo que respecta a las normas que gobiernan la disciplina de la
competencia desleal, acorde con lo dispuesto en el artículo 31 de la Ley 256 de 1996,
esta Superintendencia ha indicado en reiterados pronunciamientos la necesidad de que
el interesado aporte prueba que acredite el cumplimiento de los supuestos generales
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que determinan la prosperidad de la pretensión cautelar, a saber, el de su legitimación
para invocar la solicitud de medidas –que no es otra cosa que la prueba acerca de su
participación en el mercado, así como de la afectación, actual o potencial, de sus
intereses económicos como consecuencia de los actos que denuncia- y, el de la
realización de un acto de competencia desleal o su inminencia.
Sobre el punto, es importante reiterar que si bien la prosperidad anotada sólo exige
“que se acredite una prueba sumaria” de los aspectos fácticos cuya demostración está
a cargo del solicitante1, no puede perderse de vista, de un lado, que “la prueba en todo
caso debe ser suficiente, vale decir, apta para llevar un buen grado de certeza al
juzgador, que no por ese carácter sumario o de apariencia pueda soslayarse la
exigencia para tan delicada cuestión” (se subraya)2 y, del otro, que la prueba sumaria
no es la incompleta, la deficiente o la aportada sin el lleno de las formalidades propias
de cada medio, sino que es plena prueba, tiene su misma eficacia probatoria y está
sujeta a los mismos requisitos, pero no ha sido controvertida por la parte contra quien
se opone3.
2.
Decantado lo anterior, es incuestionable que, contrario a lo afirmado por la actora
en el escrito de impugnación, sí era su deber el presentar al juez elementos de juicio
válidos, verdaderos y suficientes que demostraran, de un lado, su participación en el
mercado, esto es, el ofrecimiento real y efectivo de bienes y servicios en el escenario
mercantil al que concurre y, del otro, la existencia o inminencia de la conducta desleal
alegada, debiéndose reiterar que las manifestaciones a las que alude, “carecen, en el
sistema procesal civil colombiano, de importancia probatoria a menos que se
encuentren corroboradas con otras pruebas, caso en el cual su eficacia proviene de
éstas y no de la aserción de la parte"4, por lo tanto, no habiendo otros medios de
convicción que soportaran las afirmaciones de la demandante, no era otro el camino
que denegar su solicitud, sin que ello se constituya, como afirmó la impugnante, en
“violatorio de la seguridad jurídica”.
Ciertamente, aún cuando la sociedad 3M Colombia S.A. aseguró participar en el
mercado de la producción, diseño, construcción, operación, consultoría, montaje,
importación, venta y distribución de productos abrasivos, productos adhesivos,
productos reflectivos y decorativos, lo cierto es que no aportó prueba alguna
encaminada a demostrarlo sin que, como se anotó en la providencia impugnada, tal
prueba pueda hallarse en el certificado de existencia y representación legal de la actora
(fls. 3 a 8, cdno. 1), pues aún cuando tal documento resultará útil al propósito de
acreditar las condiciones de tiempo y modo que rodearon la creación de la sociedad
accionante, los titulares de su representación, así como lo relacionado con las
modificaciones o cambios en su organización, en ningún caso, se erige como la prueba
idónea para demostrar, al menos en el escenario cautelar, el ofrecimiento de bienes y
servicios en el mercado, punto que reviste total importancia en este tipo de asuntos en
los que, en últimas, se trata de establecer sí la forma en que se llevaron a cabo los
1
Cfr. Tribunal Superior de Bogotá. Auto de abril 6 de 2006. M. P. Ricardo Zopó Méndez.
Tribunal Superior de Bogotá. Sentencia de noviembre 4 de 2003. M. P. José Alfonso Isaza Dávila, ya
citada.
3
Cfr. Cas. Civ. G.J. t. XLIII, número 1905, pág. 691. Citada en LOPEZ BLANCO, Hernán Fabio.
Instituciones de Derecho Procesal Civil Colombiano. Parte General. Dupre Editores. Bogotá D.C., 1997.
Pag. 633.
4
Cas. Civ. Sentencia de octubre 31 de 2002, exp. 6459.
2
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actos de competencia tuvieron un propósito concurrencial y, con ello, un juicio de
deslealtad.
La misma conclusión puede surgir de los documentos allegados en copia simple y que
obran a folios 9 al 32 del cuaderno 1 del expediente, pues además de carecer de todo
valor probatorio, lograrían demostrar la existencia de un litigio ante la jurisdicción
ordinaria entre las partes del sub lite que, en últimas, tampoco da cuenta del
ofrecimiento de bienes y servicios en el mercado por parte de 3M Colombia S.A.
Ciertamente, las copias de la demanda de acción popular instaurada en contra de la
aquí demandante por el señor Sergio Andrés Forero, la petición de medidas cautelares
y el auto admisorio de aquella aportados en el presente trámite no pueden ser tenidos
en cuenta ya que, conforme lo ha establecido la jurisprudencia con apoyo en los
artículos 252, 253, 254, 264, 268 y 279 del C. de P. C., los documentos aportados por
las partes, de carácter público o privado e independientemente de su naturaleza
(declarativa, representativa o dispositiva), sólo pueden ser apreciados por el juez en la
medida en que sean auténticos, debiéndose anotar que esa indispensable autenticidad
se “presume para todo documento público (inc. 1º, art. 252 C.P.C.), lo mismo que para los
privados provenientes de las partes (inc. 4º, ib.), siempre que unos y otros sean
originales”5 (se subraya) o hayan sido aportados en copias que tengan su mismo valor
probatorio (art. 254, ib.), de allí que la presunción mencionada no es aplicable a
documentos aportados en copia simple en el sub examine que, por lo mismo, carecen
de mérito probatorio.
3.
Con todo, aún cuando la documental referida fuera considerada como prueba,
nótese que lejos de acreditar la legitimación de la petente para solicitar el decreto de
medidas cautelares o, la configuración de un acto de competencia desleal, se limitan a
dar cuenta de la existencia de un proceso ante la jurisdicción ordinaria en el que funge
como accionada la aquí demandante, litigio en el cual, como se apuntó en el auto
materia del recurso, ésta puede hacer uso de las vías procesales idóneas para la
defensa de sus intereses, acudiendo para ello a las normas que regulan las acciones
populares (Ley 472 de 1998) o bien, a las encaminadas a la protección de derechos
fundamentales que estime vulnerados.
4.
Con relación a lo que la impugnante denominó ”facultad y obligación” del
Superintendente de suspender las medidas cautelares decretadas dentro de la acción
popular referida, basta indicarle a la peticionaria que el ejercicio de las facultades
jurisdicciones en materia de competencia desleal otorgadas a esta Entidad en la Ley
446 de la 1998, supone resolver en derecho las acciones declarativas y de condena o
preventivas previstas en el artículo 20 de la Ley 256 de 1996, sin que tal competencia
suponga disponer el cese o la suspensión de ordenes judiciales proferidas por otro juez,
pues ello implicaría inmiscuirse en el fuero y la capacidad dispositiva de un funcionario
judicial que, en adición, se encuentra en su mismo nivel de competencia funcional.
5.
Finalmente, resta señalar que no se concederá el recurso de apelación
interpuesto en subsidio, en tanto que, al tenor del artículo 52 de la Ley 510 de 1999, en
los procesos adelantados con ocasión de la realización de actos de competencia
5
Cfr. Tribunal Superior de Bogotá. Sentencia de marzo 5 de 2007. M.P. Marco Antonio Álvarez Gómez.
En el mismo sentido: Cas. Civ. Noviembre 20 de 2000, exp. 5664, y Corte Constitucional. Sentencia C023 de 1998.
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desleal sólo cabe la alzada contra la decisión mediante la cual el Despacho se declare
no competente y contra el fallo definitivo, naturaleza que ciertamente no corresponde a
la de la decisión cautelar contra la que se interpuso el referido medio de impugnación,
dado el carácter instrumental, preventivo y esencialmente mutable de las cautelas, que
se manifiesta, entre otras cosas, en que tanto su permanencia como sus perfiles o
extensión dependen de la vigencia de las "situaciones de hecho o de derecho que
dieron lugar a su expedición"6.
Por lo anteriormente expuesto, la Superintendencia de Industria y Comercio,
RESUELVE:
1.
Confirmar el auto No. 1019 de 2010, en armonía con lo considerado.
2.
No conceder el recurso de apelación interpuesto en subsidio, por las razones
antes expuestas.
NOTIFÍQUESE
El Superintendente de Industria y Comercio,
GUSTAVO VALBUENA QUIÑONES
Auto para el cuaderno 1.
Notificaciones
Doctora:
Carolina Lopez Toncel
C.C. 80.198.935
T.P. 166.527 del C. S. de la J.
Apoderado – Parte demandante
Doctor:
Santiago Torres Tello
C.C. 79.411.758
T.P. 86.145 del C. S. de la J.
Apoderado – Parte demandada
6
Corte Constitucional. Sentencia C-840 de 2001.
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